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BOLETÍN 



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boletín 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



TOMO LXV 








MADRID 
ESTABLECIMIEMTO TIPOGRÁFICO DE FORTANET 

IMPRESOR DE I. A KKAL. ACADKMIA LE I.A HISTORIA 
Calle (le la Libertad, in'iin. 29.— Teléf." 91)1 



1914 



«En las obras que la Academia adopte y publique, cada autor será res- 
ponsable de sus asertos y opiniones; el Cuerpo lo será solamente de que 
las obras sean acreedoras á la luz pública.» 

Esíahito XXV. 



4 .iiS 



TOMO LXV. Julio-Agosto, 1914. CUADERNOS I-II. 

BOLETÍN 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



INFORMES 



I 

EL CONCEPTO DE LA NOBLEZA DE LINAJE, SEGÚN D. GASPAR 
MELCHOR DE JOVELLANOS 

En su vida de trabajo erudito, este sabio y comedido patricio, 
tuvo ocasión de trazar brillantísimas y castizas líneas exponiendo 
incidentalmente el juicio que había formado de lo que en su tiem- 
po debía ser la nobleza, como institución del Estado. 

Nosotros debemos dar hoy la adecuada y sencilla definición del 
concepto de la nobleza en estos términos: una distinguida y por 
fortuna numerosísima clase social, que por su origen de legitimi- 
dad, su cultura, sus actos de bizarría y de sacrificios, amor á la 
patria y al prójimo, dignifica á las generaciones; cuyas ideas de 
honor desinteresado en el mundo moral han existido en todos 
los pueblos desde la más remota antigüedad. 

La nobleza titulada se puede definir diciendo: es una parte 
honorífica de la sociedad, que en la Corte constituye el recuerdo 
de las virtudes cívicas y religiosas, el valor de sus antepasados 
convertidos en glorias nacionales, ó que por sus talentos y heroís- 
mos en la edad moderna, se hicieron acreedores á los altos pues- 
tos sociales; y finalmente, los que, por su extraordinaria y alta 
generosidad en beneficio de la enseñanza y de la corrección de 
costumbres, progreso de las ciencias, acierto en el desarrollo 
de la riqueza nacional, ó dejando piadoso recuerdo en la práctica 
de la caridad y sentimientos humanitarios, el Monarca con su 
Poder ejecutivo, quiere perpetuar en toda una familia la grati- 



6 boletín de i.a real academia de la historia 

tud de sus conciudadanos. V con estos tres orígenes se forma 
una sola, titulada del Reino, á la que las leyes obligan, para la 
mayor aureola y brillantez de la más alta Soberanía, el poseer 
con bienes, sueldos ó pensiones, lo necesario al decoroso soste- 
nimiento de sus honores y dignidades. 

Si esta nobleza titulada modernamente debe ser menos nume- 
rosa, cabe el meditar con vista al porvenir, si á la debida y 
estable distinción de las grandes fortunas españolas, si á la fideli- 
dad y patriotismo de las clases influyentes ó directoras del cora- 
zón é intelectualidad del país, es lícito trabar ó coartar los actos 
constitutivos de sublimes ejemplos; si se debe prescindir de es- 
tos desinteresados estímulos que ofrecer, ó si cabe desdeñar los 
grandes beneficios que, por tales orígenes y cualidades, obten- 
drían los intereses de la sociedad y del régimen, que dan el pre- 
mio á los hechos contemporáneos que enriquecen las virtudes 
patrias, cual las de tiempos pasados se han glorificado en las 
páginas de la historia; bien que hoy se practican aquéllas con el 
hermoso realce de la igualdad ante la ley por el merecido en- 
grandecimiento de la sólida base que requiere y representa la 
majestad real. 

Estas se regulan por la antigua legislación de mayorazgos, y la 
sucesión conforme á los llamamientos de la investidura compren- 
de á toda una familia, pudiéndose solicitar la posesión sin perjui- 
cio de tercero de mejor derecho, cuando, después de los tres 
anuncios de la vacante, no se persona el preferente al disfrute del 
uso vitalicio. 

En estricta ley se respeta el libre ejercicio de la acción reivin- 
dicatoría de aquella sucesión natural y civilísima de dichas inves- 
tiduras, la que, no siendo por su cualidad capaz de adquirir, tras- 
mitir y poseer entre extraños, está excluida del comercio de los 
hombres, ni cabe considerarla materia de prescripción; pero el 
Estado declara su caducidad temporal, por falta de pago del im- 
puesto, en cada sucesión; pudiendo solicitar se rehabilite, por 
los mismos interesados ó sus parientes sanguíneos, justificando 
renta, sueldo ó pensiones con que ostentar decorosamente sus 
títulos y grandezas. 



EL CON'CEPTO DE I A NOBLEZA DE LINAJE 7 

De lo expuesto se deduce que, no estando hoy establecidas en 
leyes escritas las condiciones adaptadas al espíritu y fines de la 
nobleza y sus relaciones con las demás clases sociales, la práctica 
las regula en el orden de la consideración interna personal entre 
los ciudadanos en la forma siguiente: 

Primera. — La legitimidad de ascendencia en dos generaciones 
para los dos apellidos. 

Segunda. — No tener tacha en el concepto del derecho común 
ni en el cumplimiento de los deberes impuestos á todos los es- 
pañoles por las leyes fundamentales del Estado. 

Tercera. — Contribuir ó pertenecer á los elementos de la vida 
nacional basada en las ciencias y las artes, el comercio y las in- 
dustrias, la milicia y el clero, los servidores del Estado y los que 
trabajan con profesión estimada en el concepto público y discer- 
nimiento intelectual, como todos los demás que contribuyen al 
progreso moral y material del país. 

La nobleza, como institución social, está en el deber de procu- 
rar dirigir al proletariado con el auxilio de la benevolencia, en 
reciprocidad al debido respeto á sus semejantes, cual exige en 
ambos el instinto de conservación y del amor al prójimo. 

El carácter esencial de la nobleza titulada puede ser heredita- 
rio ó personal, según los términos de la concesión: la primera 
comprende y se denomina Grandes de España, Títulos del Reino 
y del Extranjero; la segunda la forman Altas dignidades de la 
Milicia, del Clero, los Palatinos y demás altos servidores de la 
nación, y las Ordenes Militares, Toisón de Oro, Maestranzas y 
demás Ordenes civiles, creadas para premio al ejército, á la be- 
neficencia, al fomento agrícola 6 ilustración en todos los ramos 
de cultura y del saber humano. 

Finalmente, en todas las clases y graduaciones sociales de la 
nobleza, el Monarca, por los medios que le confieren las leyes, 
concede las gracias y dispensas que exigen el mérito y los actos 
extraordinarios y eminentes servicios prestados á la patria, á la 
ciencia y al trono. 

Como queda demostrado, la nobleza es una condición acciden- 
tal, por no ser debida á la naturaleza y tener origen en los gér- 



8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

menes de la sociedad humana, así como la titulada es premio 
regulado por la ley, y que no suele prescribir dentro de una fami- 
lia á la que otorgó su distinción el Estado. 

En 1784 se trataba de crear un Montepío para socorrer á mu- 
chos individuos que, aun constituyendo parte integrante de las 
familias más nobles, carecían de toda clase de bienes, carrera, 
oficio ó beneficio; residían tan difícil y precariamente en la Corte, 
que su triste situación y holganza no hacían gran honor á estos 
prestigios sociales. 

No pensaron los autores de aquel proyecto buscar el origen 
del mal, sino el remedio, y como caso expedito, sólo querían 
crear pensiones en forma de Montepío, sin meditar que el pago 
de las cuotas anuales constituye la base fundamental de esta cla- 
se de instituciones que tanto encarnaba en el espíritu dominante 
en los días que estudiaba la misma Sociedad Matritense los me- 
dios encaminados á la extinción de la mendicidad. 

Requerida la opinión de D. Gaspar Melchor, en razón á su 
competencia y aptitudes, consideró éste un deber el combatir las 
bases de aquel Reglamento, que cual manto protector, tan grande 
como la buena intención de sus autores, tendría que albergar en 
lo futuro á todos los nobles pobres de Madrid, cuyo camino em- 
prenderían los de provincias y los residentes en los pueblos, los 
cuales, por la insignificancia de sus mayorazgos, ó por los gravá- 
menes impuestos sobre ellos con facultad real, se veían obligados 
al abandono de sus casas, palacios y casi derruidos castillos, en 
busca de decorosa protección. 

1 an luminosos fueron los argumentos empleados por nues- 
tro insigne Académico, que produjeron extraordinaria impresión, 
siendo calificada, por los perjudicados, de inconsecuente la con- 
ducta de D. Gaspar, porque representando ideas avanzadas, com- 
batía los latifundios y á la pequeña parte de la clase noble que 
carecía casi en absoluto de bienes de fortuna y le sobraban pres- 
tigios familiares. 

En el hermoso trabajo de Jovellanos que trata de tan compleja 
materia, no se pretendió entrar en el estudio de la nobleza en 
todo su concepto histórico, ni mucho menos en el jurídico, ni en 



EL CONCEPTO DE LA NOBLEZA DE LINAJE 9 

el doctrinal de feudos y mayorazgos, tanto de la titulada como de 
la familiar; ni tampoco expuso los medios de aplicar los benefi- 
cios que la legislación vincular podría reportar, en el ejercicio de 
las atribuciones conferidas á los patronos de toda fundación para 
el auxilio del necesitado; pues solía acontecer que le negaban al 
desnudo sus propios paños, bienes legados lógicamente con la 
intención expresa ó impuesta por la cristiana prioridad, nacida 
del deber moral de atender á los suyos antes que á los extra- 
ños, cuyo amparo corresponde á la beneficencia municipal, re- 
gional ó general. 

La pérdida de aquellos beneficios no regidos por un inteligen- 
te y enérgico protectorado y la desconsideración que se exten- 
día á los nobles primogénitos, aumentaba el notorio perjuicio 
de la clase y su obscurecimiento en la vida económica; pero esta 
razón no anuló, ni jamás podía desvirtuar, aquella cualidad acci- 
dental de nobles, obtenida á perpetuidad de sus mayores, y que 
la legislación vincular, muchas veces por el fallecimiento de pa- 
rientes lejanos, les sacaba del ostracismo, de la postración y del 
olvido. 

Tres profundos estudios surgen de tema tan arduo como prác- 
tico, que se derivan necesariamente de conceptos correspon- 
dientes á las ciencias en sus ramos de la historia, del derecho y 
de las morales y políticas, que todas requieren ancho campo para 
el abierto y libre pensar. 

Algo y muy interesante para un completo trabajo de la histo- 
ria y derechos de la nobleza de linaje existe archivado en nues- 
tros centros de instrucción; la bibliografía genealógica y herál- 
dica es abundante en autores regionales y familiares, mas no 
siempre están de acuerdo entre sí las páginas de sus obras ni con 
los datos y noticias de documentación, parcialmente acumulada 
en el transcurso de los siglos por los reyes de armas, quienes • 
gozan á virtud de preceptos no derogados taxativamente, y son 
justificativos de privilegios y de deberes en actos de Corte. 

De esto se deduce que los elementos para la historia de Es- 
paña, diseminados en los archivos, y de los que no se debe pres- 
cindir por ser de provecho al Estado, se hallan en este ramo de la 



ro BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ciencia, y reclaman una docta y suprema dirección del Poder eje- 
cutivo, á los fines de la consulta general heráldica, para no lesio- 
nar derechos de tercero, y poder resolver con conocimiento, 
competencia y justicia en las contiendas entre partes y con toda 
la garantía de la publicidad, para evitar la suplantación de dere- 
chos regidos por las leyes de mayorazgos; todo con el cuidado 
que se debe á la investigación literaria y crédito á ella inheren- 
te y exigido por la satisfacción debida al régimen. 

Unido al estudio histórico de la nobleza, va aparejado necesa- 
riamente en la práctica, el de la legislación vincular, hoy toda- 
vía en vigor, aplicable á la sucesión de títulos y grandezas y á 
toda clase de patronatos de carácter mixto y familiar; pero como 
la personalidad jurídica hay que puntualizarla, es de esencia la 
labor del genealogista, el cual con alguna frecuencia invade los 
campos de la antigua legislación, para él desconocidos, y como 
tales, ocasionados á equivocadas ó interesadas referencias. 

Dos nombres ilustres surgen á la memoria de todos los que se 
dedican á esta clase de trabajos: el prolijo don Luis Salazar y 
Castro, fiscal del Consejo de las Ordenes, en los albores de la 
dinastía borbónica en España, y en nuestros días el Excelentí- 
simo Sr. D. F'rancisco Eernández de Béthencourt. 

Entonces, como ahora, se registran aventajadísimos y estudio- 
sos aficionados que llenan con sus escritos las columnas de acre- 
ditadas revistas heráldicas, cuyas aptitudes é ilustración revela- 
das, al ser bien dirigidas por los que se inspiran en las fuentes 
caudalosas de famosos doctores en Derecho , formados en las 
especiales y acreditadas aulas de las célebres Universidades de 
Salamanca y Alcalá, podrán contribuir en tiempos venideros al 
complemento de la obra monumental, tan apreciada cual joya 
peregrina, que conocemos y constantemente consultamos: la His- 
toria genealógica y heráldica de la Monarquía española. Casa Real 
y Grandes de España, en publicación, y cuyo índice está com- 
prendido en el Anuario de la Nobleza de 1913 y 14, como lo fue- 
ron, ha muchos años, los principales trabajos de los laboriosos é 
ilustrados señores Marqués de Aviles, Piferrer, Vilar, Burgos y 
otros varios con diverso acierto. 



EL CONCEPTO DE LA NOBLEZA DE LINAJE I | 

Algunas de estas corrientes, que se encaminan á la unidad 
del profundo estudio, fueron discretamente encauzadas con gran 
erudición y ameno estilo, no sin criterio algo restrictivo, con 
grandes aprecios de lo antiguo, en las exposiciones elevadas 
á S. M. el Rey sobre la necesidad de una legislación nobiliaria, 
por el antedicho Académico de número de la Historia y de la 
Española Sr. Fernández de Béthencourt, yendo precedidas de una 
hermosa carta-prólogo que suscribió el ilustre Duque de Rivas 
en Septiembre de 1 903. 

Demos término al deseo de seguir iniciando ¡deas á desarro- 
llar de aquellos distintos como interesantes temas, que no caben 
dentro de los límites de una introducción al trabajo ajeno, para 
dejar intacto lo que Jovellanos dijo, circunstancialmente, uno de 
los más elevados talentos que centelleaba en todas las Reales 
Academias á fines del siglo xviii y cuyos juicios, después de tan 
profundas transformaciones en los organismos y costumbres, 
siempre tienen el sello de oportunidad. 

José Gómez Centurión, 

Correspondiente. 



Señores: En la Junta del sábado anterior tuve el honor de 
hacer algunas reflexiones acerca de los inconvenientes que pu- 
dieran resultar del establecimiento del Montepío para los nobles 
de Madrid, cuyas ordenanzas se sirvió remitir el Consejo á nues- 
tro informe; ahora vengo á reproducir y amplificar estas mismas 
reflexiones, para persuadir á la Sociedad que este Monte no 
parece acreedor á la suprema aprobación de aquel Tribunal, por 
ser un establecimiento inconstitucional, inútil á la misma nobleza, 
para quien se forma, y perjudicial al Estado. 

Pero antes de hablar en este delicado asunto, me ha de per- 
mitir la Sociedad que haga dos protestas: la una, de que el dic- 
tamen que llevo insinuado, lejos de ser sugerido por alguna aver- 
sión á la nobleza, es inspirado por el mismo respeto que profeso 
á esta clase, contra la cual sería temeridad creer preocupado á 



1 2 boletín de la real academia de la historia 

un hombre que, habiendo nacido en una de las más antiguas 
faniiUas de Asturias, y hallándose adornado con enlaces y dis- 
tinciones que atestiguan el lustre de su cuna, debe estar á cu- 
bierto de la nota de parcialidad contra la misma clase que ocupa 
en el Estado. La otra, que para poner en claro mis ideas, será 
preciso subir hasta el origen mismo de la nobleza, buscar su 
esencia en nuestra antigua Constitución, y derivar de estas fuen- 
tes todos los principios que deben servir de apoyo á mi dicta- 
men. Aunque este cuidado podrá parecer superfino, espero que 
el defecto haga cuanta claridad resulte de él á mis ideas. Nin- 
guna diligencia creo excusada cuando voy á sostener una pro- 
posición que tiene apariencias de paradoja, á desentrañar las 
verdades que le sirven de apoyo, y á sacarlas del caos en 
que las han sepultado la preocupación y la ignorancia. La no- 
bleza, señores, examinada en su acepción política, no es otra 
cosa que una cualidad accidental, que coloca al ciudadano en 
aquella clase de la sociedad que se distingue de las otras por sus 
funciones peculiares, sus títulos de honor, sus privilegios y sus 
prerrogativas. 

Llamóla cualidad accidental, porque no fué establecida por la 
naturaleza, sino por el arbitrio; porque es independiente de las 
perfecciones naturales del individuo que la posee, y porque, ha- 
biendo sido inventada por la opinión, fué autorizada por las leyes, 
y dirigida por los legisladores al complemento de la constitución 
política de las monarquías. 

A los que poseían esta cualidad, esto es, al cuerpo de la no- 
bleza, fió la antigua Constitución de Castilla la defensa del Esta- 
do. Esta era su función peculiar. Los nobles poseían las distin- 
ciones de su clase, con el grav"amen de velar continuamente 
sobre la pública seguridad. Yo subiré, como he prometido, al 
origen de las cosas, para hacerme entender. 

En tres clases dividió nuestra antigua Constitución á los indi- 
viduos del Estado: la clase de oradores, esto es, el clero; la clase 
de defensores, esto es, la nobleza; la clase de labradores, esto es, 
el pueblo. 

La primera tiene á su cargo las cosas pertenecientes á la reli- 



EL CONCEPTO DE LA NOBLEZA DE LINAJE 13 

gión, y á sus individuos toca levantar las manos al cielo para 
rogar continuamente al Altísimo por la salud del Estado; por eso 
se llaman oradores. 

La segunda debe por instituto velar por la conservación del 
mismo Estado, y á sus individuos toca la defensa del príncipe, 
del pueblo y de la religión; por eso se han llamado defensores. 

A los individuos de la tercera toca cultivar la tierra, laborear 
sus productos, y hacer que abunden todas las cosas necesarias a 
la conservación de los miembros del Estado; por eso se llama- 
ron labradores. Tal es la división señalada en una de las leyes de 
Partida, cuyas palabras acotaremos después. 

Esta Constitución, nacida con el trono de Asturias, y consoli- 
dado después de la reunión del condado de Castilla á la corona 
de León, siguió acaso en esta división de las clases, más bien la 
necesidad que la razón. 

Se profesaba generalmente en el Estado el cristianismo; se- 
gún él, era menester señalar á sus ministros una jerarquía sepa- 
rada, y por eso se formó la clase de oradores. 

Estaban los dominios de España ocupados por los sarracenos; 
era preciso hacerles frente á todas horas con las armas en la 
mano, ó para extender sobre ellos las conquistas, ó á lo menos 
para arredrarlos del país restaurado; esto pedía una clase de de- 
fensores. 

Los que estaban continuamente dedicados al culto del Altísi- 
mo, y los que tenían siempre la espada desenvainada contra los 
enemigos del Estado, ni podían cultivar la tierra ni ejercitar la 
industria; era, pues, necesaria otra clase de hombres, dedicados 
á proveer á los demás de las cosas necesarias al uso de la vida, y 
sobre este principio se estableció la clase llamada de labradores. 

Yo no me detendré á explicar la esencia de cada una de estas 
clases, ni el admirable enlace que estableció la Constitución en- 
tre ellas. La clase primera y la última, no son de nuestro propó- 
sito; vamos á examinar solamente la esencia de la segunda: la 
clase de los defensores, la de la nobleza. 

Tres especies de nobleza reconoce nuestra Constitución: una 
de linaje, otra de sabiduría y otra de virtud. De todas hace el sa- 



14 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

bio legislador un digno aprecio; pero, particularmente, de aquella 
nobleza que une al lustre del nacimiento el mucho más brillante 
de la \irtud, «E esta gentileza, dice una ley de Partida, habían 
en tres maneras: la una por linaje, la otra por saber, la tercera 
por bondad de costumbres e de maneras. E como quier que es- 
tos que la ganan por sabiduría e por bondad son por derecho 
llamados nobles e gentiles, mayormente lo son aquellos que lo 
han por linaje antiguamente, e facen buena vida, porque les 
viene de lueñe, como heredad; e por ende son más encarga- 
dos de facer bien, e de guardarse de yerro e de mal estanza. Ca 
non tan solamente cuando la facen resciben daño e vergüenza 
ellos mismos, mas aquellos onde ellos vienen. E por ende, fijos 
dalgos deben ser escogidos, que vengan de derecho linaje de pa- 
dre e de abuelo, faste en el cuarto grado, a que llaman bisabue- 
los. E esto tovieron por bien los antiguos, porque de aquel 
tiempo adelante no se pueden acordar los ornes; pero cuanto 
dende adelante más de lueñe vienen de buen linaje, tanto más 
crescen en su honra e en su fidalguía.» 

Sería muy importuno el empeño de explicar los grados en que 
se dividía esta nobleza, y separaban al noble del hidalgo, al hidal- 
go del caballero y al caballero del rico-hombre. Estos grados se 
contenían dentro de la misma clase, y eran como eslabones de 
una cadena que unía al Soberano con el pueblo, y al pueblo con 
el Soberano, sirviendo á un mismo tiempo de apoj^o al primero, 
de escudo y de defensa al segundo. 

En efecto; el cargo de defender al príncipe, al pueblo y al Es- 
tado, se fió á esta nobleza. Pudo muy bien haberse puesto al cui- 
dado de los más valientes, y no al de los mis ilustres miembros 
de la sociedad; pero los legisladores, doctrinados por la medita- 
ción y la experiencia, creyeron que una función tan importante 
y delicada, especialmente en aquelh>s tiempos, debía encargarse 
a personas sobre cuya fe pudiese reposar más seguramente lapú 
blica confianza. Eligieron, por tanto, á las personas de claro na- 
cimiento, esto es, á los nobles ó hidalg ís de linaje. Eijamos en la 
misma ley la decisión y el fundamento de ella: 

«!'. por estas razones, dice, antiguamente para facer caballe- 



EL CONCEPTO DE LA NOBLEZA DE LINAJE I 5 

ros, escogieron los venadores del monte, que son ornes que su- 
fren gran lacería, e carpenteros, e Terreros, e pedreros, porque 
vsan mucho a ferir, e son fuertes de mano. E otro si, los carni- 
ceros, por razón que usan matar las cosas vivas, e esparcen la 
sangre de ellas. E aun cataban otra cosa en escogiéndolos; que 
fuesen bien faccionados de miembros, para ser recios, e fuertes, 
e ligeros. E de esta manera de escoger usaron los antiguos muy 
gran tiempo. Mas porque estos átales vieron después muchas ve- 
gadas, que non habiendo vergüenza, olvidaban todas estas cosas 
sobre dichas, e en logar de vencer sus enemigos, vencianse ellos, 
tuvieron por bien los sahidores que catasen omes para estas co- 
sas, que oviesen en sí vergüenza naturalmente; e sobre esto dijo 
un sabio que obo nome Vegecio, que fabla de la orden de Caba- 
llería, que la vergüenza vieda al caballero que non fuya de la ba- 
talla, e por ende ella le face vencer, Ca muchos tovieron que era 
mejor el ome flaco e sofridor, que el fuerte ligero para correr; é 
por esto, sobre todas las cosas cataron que fuesen omes de buen 
linaje, porque se guardasen de facer cosa porque podiesen caer 
en vergüenza.» 

Aunque no hay en todo el título de los caballeros ley alguna 
que no pueda servir á demostrar nuestra proposición, citaremos 
aquellas cuyas palabras, por más claras y decisivas, nos deben 
excusar de otras citaciones. La ley primera dice «que caballería 
íué llamada antiguamente la compaña de los omes nobles, que 
fueron puestos para defender las tierras». La ley séptima da á 
los caballeros indistintamente el nombre de fidalgo. La décima- 
tercera, hablando del escudero que recibe caballería: «E por 
ende, dice, mandaron los antiguos, que el escudero fuese de 
noble linaje, un día antes que reciba caballería, que debe tener 
vigilia.» La décimacuarta, que llama á la Caballería cosa noble y 
honrada. «Pero antiguamente, dice, establecieron, que á los no- 
bles omes ficiesen caballeros, se\^endo armados de todos sus ca- 
ballos, bien ansí como cuando oviesen de lidiar.» 

De {'orma que no se puede revocar á duda que la defensa del 
Estado, por nuestra antigua Constitución, era una función pro- 
pia y peculiar de la nobleza. No por esto se crea que la Consti- 



1 6 BOLETÍN DE L\ REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tución de Castilla no conocía más nobleza que la dedicada al 
servicio de las armas; no por cierto; los oficiales de la Corona, 
los altos magistrados y todos los personajes que formaban la 
jerarquía civil del Estado, debían ser tomados también de la 
misma clase. Lo que hemos querido persuadir es, que la defensa 
del Estado se había fiado exclusivamente á la nobleza, y que nin- 
guno de los que estaban fuera de ella podría entrar en la caba- 
llería, esto es, en la milicia alta y constitucional, encargada de la 
conservación del príncipe, de la Religión y de la Patria.» 

Aunque las mismas leyes que hemos citado pudieran servir 
también para probar que la Constitución quería que esta nobleza 
fuese rica y poderosa, como este punto nos va acercando más y 
más á nuestro propósito, parece digno de alguna mayor indaga- 
ción. En efecto; si no la suponemos acomodada y rica, ¿"de qué 
se habrá de sustentar esta nobleza, que no debe consumir los 
bienes del santuario, que no está'hecha á empuñar el arado, ni 
el escoplo, y que se ha de ocupar á todas horas en combatir á 
los enemigos del Estado? 

«Defensores, dice el Rey Sabio, son unos de los tres Estados 
porque Dios quiso que se mantuviese el mundo. Ca bien ansí 
como los que ruegan a Dios por el pueblo son dichos oradores; 
e otrosí, los que labran la tierra, e facen en ella aquellas cosas 
porque los omes han de vivir e mantenerse, son dichos labra- 
dores; otrosí, los que han de defender a todos son dichos de- 
fensores. E por ende los omes que tal obra han de facer, tovie- 
ron por bien los antiguos que fuesen mucho escogidos. Esto 
fué porque en defender yacen tres cosas: esfuergo, e honra e 
poderío. » 

Ve aquí en pocas palabras cifradas las calidades que deben 
caracterizar al noble, y sin las cuales la nobleza será un nombre 
vano y sin substancia. Pero el legislador habló más claro; prohibió 
expresamente que se pudiese armar caballero al hombre pobre, 
por una razón que, al mismo tiempo que descubre su sabiduría, 
es el mejor apoyo de nuestros principios. 

«Ca non tovieron, dice, los antiguos que era cosa muy gui- 
sada, que honra de caballería, que es establecida para dar e facer 



EL CONCEPTO DE LA NOBLEZA DE LINAJE 1 7 

bien, fuese puesta en orne que oviese a mendigar en ella, ni facer 
vida deshonrada.» 

Aun por eso los mismos nombres de rico ome é fijo dalgo con 
que las leyes distinguieron á los individuos de esta clase, envol- 
vían en sí otra prueba de la verdad de nuestros principios. «E 
porque otros (dice hablando de los últimos, una de las leyes cita- 
das) fueron escogidos de buenos logares, e con algo, que quiere 
tanto decir en lenguaje de España, como también por eso los 
llamaron fijos dalgo, que muestra tanto como fijos de bien.» 

Es, pues, claro, que la Constitución, para defender el Estado 
quería hombres nobles, y para sostener la nobleza quería hom- 
bres esforzados, ricos y poderosos. 

Si volvemos los ojos á nuestra legislación, hallaremos más y 
más confirmado en ella este sistema; porquera qué otro fin cons- 
piran los feudos, las jurisdicciones y señoríos familiares, los ma- 
yorazgos, los retractos de bienes de abolengo y otras infinitas 
instituciones que reprobarían á un mismo tiempo la razón y la 
política, si no se dirigiesen á conservar en las familias nobles una 
riqueza, un poderío, sin los cuales no se podría llevar las dis- 
tinciones de esta clase? Todo, pues, conspiraba á hacer rica la 
nobleza, para que fuese capaz de defender gloriosamente el Es- 
tado, y este mismo encargo hacía más indispensable la riqueza 
de los que debían desempeñarle. 

En un tiempo en que sólo se trataba de lidiar y hacer con- 
quistas, y en que la obligación de defender al Estado estaba 
siempre en glorioso ejercicio, era consiguiente que al desem- 
peño de tan ilustre función siguiesen siempre el esplendor y 
la gloria. Así parece que los mismos reyes se empeñaban en 
inventar distinciones para ilustrarla y esclarecer á los que ser- 
vían de apoyo á la autoridad y de escudo á su pueblo. Pero estas 
distinciones, estos títulos, hacían más absolutamente necesaria la 
riqueza á una clase que no los podía sostener sin ella. 

En efecto; ¿cómo mantendría la nobleza, sin ricas posesiones, 
estos altos empleos, estos títulos de honor, estas ilustres prerro- 
gativas, estos privilegios, estas distinciones, adjudicadas exclusi- 
vamente á su clase por la misma Constitución.^ Por ventura, ¿pu- 

TOMO LXV. 2 



1 8 BOLETÍN DE LA KEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

dieran unirse alguna vez á la pobreza estos accidentes pomposos, 
que sostiene con dificultad la opulencia misma? Y el honor, este 
móvil, este principio de las monarquías, este apoyo de la nobleza 
y su inseparable compañero, ,ino se desdeñaría de confundir 
estas ideas? Si creía entonces que la honesta y honrada aplica- 
ción al trabajo le manchaba y le deslucía, ¿cómo nos podemos 
figurar que pudo hacer compatible la nobleza y la necesidad? 

Desencrañcmonos, señores: la Constitución quiere nobleza rica, 
mantenida del producto de sus patrimonios; no pendiente de 
ajeno arbitrio, ni librada sobre la aplicación y el trabajo. 

No se crea que siento proposiciones aventuradas. Si las que he 
dicho lo parecen, sígase la autoridad de la ley que viene en 
apoyo de ellas. 

He dicho que la Constitución quiere una nobleza que no libre 
su subsistencia sobre el trabajo; hablemos más claramente: una 
nobleza incompatible con las obras serviles. Otra ley de Partida 
lo prueba claramente. 

L.a misma que hemos citado para probar que la pobreza no 
podía unirse á la profesión de la caballería, excluye de ella á 
todos aquellos que por su misma persona ejercían algún tráfico, 
no permitiéndoles entrar en la milicia noble, ó arrojándoles de 
ella en caso de haber entrado; sobre lo cual es igualmente clara 
la ley 25.^ del mismo título. 

Hablase en ella de las causas por qué los caballeros se hacen 
indignos de las honras de su clase, y se dice así: 

«E las razones porque les pueden toller la caballería son estas: 
asi como cuando el caballero estoviese por mandado de su señor 
en hueste o frontera, e vendiese o mal metiese el caballo, o las 
armas o las perdiese a los dados, o las diese a las malas mujeres, 
o las empeñase en taberna, o si a sabiendas ficiese caballero a 
orne que non debiese serlo, o si usase públicamente él mismo 
mercaduría, o obrase de algún vil menester de manos por ganar 
dineros, no seyendo captivo.» 

Bien sé yo que estas ¡deas sufrirán el anatema de la filosofía; 
pero ahora hablo como político, examino la antigua Constitución, 
sigo sus huellas; y como no trato de hacer la guerra á la honrada 



EL CONCEPTO DE LA NOBLEZA DE LINAJE 1 9 

aplicación, sino ;í la ociosa vanidad, uso gustosamente con- 
tra ésta de las mismas armas que tantas veces se han movido 
en favor suyo. Pero demos otro paso más hacia nuestro pro- 
pósito. 

En los tiempos en que florecía la Constitución que hemos des- 
crito, no era muy raro ver abandonada la nobleza como una 
cualidad gravosa que, al mismo tiempo que imponía obligaciones 
imposibles de cumplir sin conveniencias, no permitía buscar las 
conveniencias como fruto del honesto trabajo. Los nobles á quie- 
nes la fortuna no había dejado salir de una suerte escasa, abdica- 
ban una clase cuyas distinciones les servían de estorbo para en- 
riquecerse, buscando en la clase del pueblo el arbitrio de redi- 
mir su necesidad á esfuerzos de la aplicación, salvaban por este 
medio su reposo y su vida. 

Es bien notable, pero muy oportuna, una ley del ]r'\iero Viejo 
de Castilla, que contiene la fórmula de esta abdicación. «Dos 
omes, dice, o tres, o cuatro, o cinco nobles, no pueden haber 
quinientos sueldos, o trescientos sueldos, e ser hermanos de pa- 
dre e madre, o de abolengo. En esta manera, si algún orne no- 
bre vinier a pobredat, e non poder mantener nobredat, e vinier 
a la iglesia, e dijier en concejo: sepades que quiero ser vostro 
vecino en infurción en toda facienda vostra, e adujere una agui- 
jada, e tovieren la aguijada dos omes en los cuellos, e pasase tres 
veces sobre ella, e dijier, dejo nobredat, e torno villano, enton- 
ces será villano e cuantos fijos e fijas tovier en aquel tiempo, 
todos serán villanos.» 

Esta sabía ley prueba cuan bien supieron nuestros legislado- 
res remediar los inconvenientes que envolvía en sí la misma 
Constitución; conocieron que siendo la nobleza una cualidad he- 
reditaria, infinitamente multiplicable en la descendencia de los 
nobles, el empeño de conservarla, como necesaria á la subsis- 
tencia del Estado, sería funesta al mismo Estado, si no se seña- 
laba un límite á la excesiva multiplicación de sus individuos. 

Por eso, al mismo tiempo que proveyeron á la conservación 
de la nobleza, haciéndola propietaria, y perpetuando en sus pri- 
mogénitos el patrimonio destinado á la subsistencia de su es- 



20 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

plendor, abrieron el paso á aquellos individuos que, no pudiendo 
aparecer en la sociedad con el decoro necesario en la nobleza, 
coman á confundirse con la plebe, y á esconder en ella su nece- 
sidad y su miseria. Máxima respetable, á cuya vista apenas se po- 
dría sostener el empeño de retener en el centro de la nobleza á 
aquella porción sobrante de ella, que la vicisitud de las cosas 
humanas y el bien mismo de la sociedad empujan hacia la cir- 
cunferencia. 

Mientras la sociedad hace las reflexiones á que dan lugar las 
misteriosas palabras de esta excelente ley, yo me doy priesa por 
concluir este primer punto de mi discurso, deduciendo de todo 
lo dicho hasta aquí, que un Montepío establecido para socorrer 
á los hidalgos pobres, dirigido para conservar en la nobleza 
unos individuos que la Constitución excluye de ella, y empeña- 
do en hacer compatibles con la miseria y la necesidad unas dis- 
tinciones que la Constitución sólo quiso unir á la riqueza y al 
poderío, es el establecimiento más inconstitucional que ha podi- 
do imaginarse. 

Pero, ¡ojalá que de este establecimiento sólo se pudiese decir 
que no era análogo ni conforme á nuestra antigua Constitución! 
Este defecto, aunque grave, pudiera disimularse en un tiempo 
en que el estado de las cosas era muy diferente. La Constitución 
misma se ha alterado, y con ella la esencia y las funciones de la 
nobleza, sus distinciones y sus prerrogativas. 

Ya la defensa del Estado está á cargo del soberano que la go- 
bierna. El cuerpo de la nobleza ha crecido en tamaño, pero ha 
menguado mucho en fuerza y autoridad; varias clases, antes no 
conocidas ó que vagaban fuera de él, se le han incorporado y 
se han hecho capaces de sus prerrogativas; todo es ya diferente 
de lo que fué en lo antiguo. Pero no importa: yo voy á demos- 
trar ahora que el establecimiento de que se trata es enteramente 
inútil á la nobleza, cual hoy existe; á esta misma nobleza, para 
quien se ha erigido y destinado. 

A fin de convencer esta verdad, hablaremos según las ideas 
fie nuestro siglo, y subdividiremos la nobleza, no en aquellas cla- 
ses (jue la antigua Constitución señaló dentro de ella, sino en las 



EL CONCEPTO DE l,\ NOBI EZA DE LINAJE 2 1 

que la opinión y la misma riqueza las dividen. Este método dará 
la mayor claridad á mis ¡deas. 

En la primera clase pondremos no sólo á los grandes y seño- 
res opulentos, sino también á todos aquellos poseedores de mayo- 
razgos que tienen lo necesario para sostener el lustre de su fami- 
lia y dar á sus hijos carreras y establecimientos conformes á ella. 
En la segunda, aquellos nobles que, por la cortedad de sus ma- 
yorazgos ó por no haber nacido primogénitos, siguieron algunas 
de las carreras abiertas á la nobleza, y buscaron en ellas un es- 
tablecimiento proporcionado para vivir con comodidad, y tal vez 
para criar y mantener con decencia una familia. 

Para la tercera dejaremos aquellos nobles que ni poseen ma- 
yorazgos, ni tienen empleos, ni se les conceden otros medios de 
subsistir, á lo menos con la decencia de su clase. 

Supongo que para la primera de estas porciones, esto es, para 
la nobleza rica y opulenta, nadie me disputará que es inútil el 
Montepío. Dijera más bien que para las familias que comprende, 
no sólo sería inútil, sino indecoroso tal establecimiento, si no 
hallase que los que se han adscrito á él, no tanto siguieron el 
impulso del interés cuanto el de la caridad. Como quiera que 
sea, señalar socorros á la abundancia, y abrir á la riqueza un 
asilo, donde sólo se ha refugiado hasta ahora la necesidad, me 
parece una idea que hace muy poco honor á nuestro siglo. 

También el ]\Ionte es inútil, ó al menos no es necesario para 
aquella porción de la nobleza que hemos colocado en segundo 
lugar. Para el socorro de estas familias, el gobierno ha erigido, 
dirige y conserva cuidadosamente otros Montes análogos, de 
cuya duración no nos deja dudar la confianza que tenemos de 
su piedad. En esta parte ha resplandecido seguramente el celo 
de nuestra administración en el presente reinado. Era muy justo 
que las familias de los honrados ciudadanos que habían derrama- 
do su sangre por la patria, que habían guardado fielmente el de- 
pósito de sus leyes, ó que le habían sacrificado su estudio y sus 
tareas en todo el curso de sus vidas, no quedasen expuestas á 
caer en la mendicidad. Los hijos de estos buenos patriotas eran 
los hijos del Estado; y cuando el Gobierno no les hubiese soco- 



22 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

rrido por este medio, estaría obligado á buscar otros de soco- 
rrerlos y ampararlos. Lo contrario introduciría el desaliento en 
todos los corazones, ahogaría en ellos la semilla del patriotismo, 
y la nota de injusticia y de ingratitud recaería infaliblemente so- 
bre la administración que autorizase este abandono; tal es el apo- 
yo de los Montespíos, con cu\"o ejemplo se piensa autorizar el 
que examinamos. Es verdad que tales Montespíos no pueden 
precisamente decirse establecidos para la nobleza. El Gobierno 
se ha propuesto socorrer en ellos á los que le sirv^en, teniendo 
consideración, no tanto á las clases como á las personas. Disfrú- 
tanlos no pocas familias que no pertenecen á la nobleza, y es 
bien que así sea, puesto que la nobleza misma, esta nobleza po- 
bre y desidiosa, que ahora mueve tanto nuestra compasión, se 
deja arrebatar los empleos que debiera ocupar, y que se repar- 
ten á miembros más vigilantes y menos perezosos; porque al fin 
estas ventajas son para los que velan y no para los que duermen. 
Mas, como quiera que sea, la nobleza empleada disfruta de los 
Montes, está socorrida en ellos, y esto me basta, para concluir, 
que el nuevo Monte de que hablamos no es necesario para esta 
respetable porción de la nobleza. 

V por ventura ¿\o sería para la tercera y restante porción de 
esta clase; para aquellos nobles que no han servido al rey en la 
tropa, que no se han hecho capaces de entrar en la magistratu- 
ra, que no han sabido contraer ninguna especie de mérito que 
los elevase á alguno de tantos empleos como ofrecen las oficinas 
de la Corte.-* Parecerá acaso paradoja lo que voy á decir, pero 
ello es cierto, y no tengo reparo en afirmarlo: que para ninguna 
porción de la nobleza será más inútil que para ésta el Montepío. 
Vamos á demostrarlo. 

El Monte está principalmente fundado para socorrer las viu- 
das y huérfanos de estos nobles; pero estos nobles ^'dejarán tras 
de sí hijos y huérfanos.^ ¿Cómo es posible contar con este caso.^ 
¡Pues qué! Quien no tiene lo preciso para mantenerse solo, ^'bus- 
cará en el matrimonio la multiplicación de sus necesidades.? 

Si un noble, cual aquí le suponemos, encuentra una mujer 
rica, dentro ó fuera de su clase, se casará seguramente; pero en 



EL CONCEPTO DE LA NOBLEZA DE LINAJE 23 

tal caso no habrá menester el Montepío, y estará en la segunda 
clase de nuestra división. La riqueza de su mujer aseguraría para 
después de sus días su subsistencia y la de su familia. 

Mas si este noble no encuentra mujer acomodada, seguramen- 
te no se casará. Los hombres, generalmente arreglan sus ideas á 
la situación en que les puso la Providencia, ó á que les condujo 
su misma desidia. Se casa el que tiene esperanzas de poder man- 
tener una familia; quien no las tiene, huye del matrimonio. Esta 
verdad, demasiado confirmada con la experiencia, es más forzo- 
sa en los nobles, en quienes la necesidad de vivir con cierta de- 
cencia, aumenta las dificultades y los recelos de pasar al matri- 
monio. Un plebeyo pobre se casará tal vez con la esperanza de 
hallar en su aplicación, y con el trabajo de sus manos, los me- 
dios de mantener una familia; pero el noble, el que cree injurioso 
á su distinción este trabajo, el que en medio de una clase ilustre 
vive pereciendo, y lucha con la pobreza por no humillarse á tra- 
bajar, ¿buscará en el matrimonio nuevas necesidades, nuevos 
estorbos á la conservación de su nobleza.-* 

¿Cuántos nobles vemos (y ¡ojalá que no fuese tan frecuente 
este funesto ejemplo!), cuántos vemos que, poseyendo pingües 
mayorazgos y decentes empleos, dejan todavía de casarse por 
temor sólo de no poder mantener en el matrimonio todo el es- 
plendor que la vanidad y el lujo de los presentes tiempos exige 
de su clase.^ Seamos, pues, consecuentes, y no nos dejemos 
arrastrar de un falso impulso de caridad; conozcamos mejor los 
hombres, y juzguemos de ellos por lo que comúnmente son. Los 
nobles de que vamos hablando viven y mueren en el celibato, y 
son, seguramente, los que tienen menos necesidad de Montepío; 
á su muerte no quedará quien los llore, y el olvido con que será 
castigada su memoria servirá de escarmiento á los que viven como 
ellos, entregados á la ociosidad y á la desidia. 

Pero yo no quiero dejar efugio alguno á los que se obstinan 
en autorizar este Monte; les doy de barato que entre los nobles 
de esta última porción haya algunos que, arrastrados de la incon- 
sideración ó del capricho, pasen al matrimonio sin empleo y sin 
bienes; ve aquí el único caso en que pudiera ser necesario el 



24 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Monte. Pero á estos infelices el mismo establecimiento les ha ce- 
rrado la entrada, porque los socorros del Monte no se regalan, se 
compran; no se cobran después de la muerte, si no se han pagado 
en vida. ¡Y qué! Un noble cual aquí le suponemos, un noble sin 
empleo y sin bienes, un noble que, no teniendo de qué vivir, 
agrava su necesidad pasando al matrimonio, ¿se hallará de re- 
pente con los medios de mantener una familia y con sobrantes 
para comprar los socorros del Monte? ¿Sufrirá una necesidad pre- 
sente y segura, por c\itar una necesidad remota y contingente? 
¿Dejará que su mujer y sus hijos perezcan á sus ojos, porque no 
perezcan después de su muerte? ¿No es esto un sueño? ¿No es 
esto negarse al conocimiento de unas verdades que confirma 
diariamente la experiencia? 

Pero concedamos también que estos nobles pueden comprar, 
y compren con efecto, los socorros del Monte; confieso que en 
este caso no sería el Monte inútil para ellos; pero sería muy per- 
judicial para el Estado. El Monte les servirá de pretexto para 
vivir en su desidia, para empeñarse en conservar las prerrogati- 
vas de su clase; en una palabra, para ser unos ciudadanos no sólo 
inútiles, sino también perniciosos. 

A fin de poner estas consecuencias más en claro, sigamos por 
un instante estos nobles, y veamos cómo llenan el lugar que ocu- 
pan en el cuerpo social. De este examen debe resultar un nuevo 
convencimiento en nuestro favor. 

Casados estos ciudadanos con una mujer pobre y necesitada 
como ellos, ¿cuál es el partido que deberán tomar? ¿Buscarán 
alguna honesta ocupación, ó seguirán en su antigua y funesta 
ociosidad? La razón pedía que abandonase su clase, y que sacri- 
ficando la vanidad de la hidalguía á los derechos de la humani- 
dad, buscase cualquier medio honrado de mantener su familia, 
aunque fuese incompatible con la conservación de la nobleza. En 
efecto; su propia conservación, la de su esposa y la de sus hijos, 
son obligaciones demasiado sagradas para no merecer el sacrificio 
de un título que, al cabo, no es otra cosa que una distinción acci- 
dental. Así lo hacen no pocos nobles en las provincias septen- 
trionales de España, y estos ejemplos, admirables á los ojos de 



EL CONCEPTO DE LA NOBLEZA DE LINAJE 25 

la filosoíía, son ciertamente dignos de la aprobación universal. 
Son también dignos de que los aplauda la política, porque, al 
mismo tiempo que sacan de la nobleza á unos individuos que sólo 
servirían para afrentarla y deslucirla, convierten en útiles y hon- 
rados ciudadanos muchos miembros inútiles del cuerpo de la 
nobleza. ¿Y se querrá que á nuestros ojos autorice el Gobier- 
no un ^Montepío, cuyo único efecto sería conservar dentro de 
la nobleza mayor número de estos miembros inútiles, un Monte- 
pío que sea nuevo pretexto á la pereza y dé nuevo apoyo á la 
desidia de estos nobles? 

Observemos á un hombre de esta clase, que cerrando el oído 
á la voz de la razón, y lo que es más, al grito de la humanidad, 
se obstina en conservar la nobleza en medio del hambre y de la 
desnudez de su familia; que, en lugar de buscar su subsistencia 
en el trabajo, quiere vivir de trampas é invenciones; que se ocupa 
continuamente en engañar al mercader y al artesano, y en poner 
en contribución todas las clases para mantenerse en la suya; ¿ha- 
brá quien diga que este monstruo es digno de la compasión de 
sus hermanos y de la protección del Gobierno? Abramos una vez 
los ojos, y desterremos de entre nosotros semejantes ejemplos. 

La nobleza, lejos de abrigar y socorrer, debe desconocer y 
arrojar de su seno estos individuos que la infaman y que acaso 
la hacen aborrecihle. Sea noble enhorabuena el que, habiendo 
heredado de sus mayores, con el esplendor de su linaje, los bienes 
de fortuna necesarios para conservarle, ha sabido aumentar uno 
y otro por su aplicación y sus virtudes. Séalo aquel que, habiendo 
nacido de familia ilustre, pero pobre, ha sabido, con su estudio y 
sus servicios, obligar al Estado á que se encargase de su subsis- 
tencia y la de su familia, y perezcan de necesidad y de miseria 
los que, habiendo disipado la herencia de sus padres 6 no sa- 
biendo sacudir su desidia, quieren mantener todavía su esplen- 
dor, rodeados por todas partes de la miseria. Sirva el espec- 
táculo de estos infelices, abandonados á un tiempo por su clase, 
que les desconoce, y por las otras, que desconocen ellos; sirvan 
digo, de ejemplo y de terror á sus iguales, y ofrézcanles un pro- 
vechoso escarmiento, para que nunca la vanidad sirva de fomen- 



26 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORL\ 

to á la pereza, ni se crea que el lustre de la nobleza es compati- 
ble con la infame ociosidad. Tres ó cuatro familias nobles, reduci- 
das á mendigar por la desidia ó mala conducta de sus jefes, serían 
más provechosas al Estado y á la nobleza, que un millón de Mon- 
tepíos derramados por el Reino. 

He oído alegar el ejemplo de los Montepíos de artesanos, y veo 
con no poca admiración, que han servido de modelo al que va- 
mos examinando. Yo no me incluiré á analizar estos estableci- 
mientos, que han debido su origen á principios muy recomenda- 
bles; conozco que han sido protegidos por el Gobierno con saní- 
simas miras, y lo respeto por lo mismo. Pero basta reflexionar 
que una familia reducida á la miseria por la muerte de un arte- 
sano honrado y laborioso pudiera servir de desaliento á todos los 
de su clase; fomentar esta manía, demasiado arraigada en ella, de 
sacar á los hijos á otras profesiones y aumentar este temor natu- 
ral del pobre al matrimonio, que tanto multiplica cada día el nú- 
mero de los estériles celibatos. Pero tales ejemplos, en los no- 
bles, producirían efectos enteramente contrarios al bien público; 
porque, siendo la nobleza una cualidad estéril y la profesión del 
artista productiva para el Estado, supuesta la necesidad del indi- 
viduo, el Estado ganará siempre en que se abandone la primera 
y perderá en que se deje sin amparo la segunda. Por lo mismo, 
los Montepíos de artesanos servirán siempre al fomento de la 
aplicación, los del noble al de la pereza: aquéllos animarán la 
industria, éstos la ociosidad; unos aumentarán el número de los 
vecinos útiles, otros el de los perjudiciales; y, ñnalmente, unos 
serán dignos de la vigilancia y otros de la adversión del Gobierno. 

Réstame una reflexión, que pondrá el sello á mis ideas, á sa- 
ber: que aun cuando los Montepíos de nobles fuesen útiles en 
alguna parte, siempre serían perniciosos en Madrid. La curiosi- 
dad, las diversiones, los pleitos y la ociosidad misma, atraen á 
las Cortes un número increíble de nobles, que empezando por 
perder primero su sencillez y luego sus costumbres, acaban por 
fijar su residencia en ellas, rendidos á cierta especie de encanto 
que no les permite salir de estas poblaciones. Cuanto pierdan en 
esto las provincias y sus ciudades, cuanto concurra á la ruina de 



EL CONCEPTO DE LA NOBLEZA DE LINAJE 2'J 

las familias, cuanto á la corrupción de las costumbres y cuanto, 
en fin, al desdoro de la nobleza misma, es bien notorio y bien 
sentidamente llorado por el patriotismo. 

¿Cuál, pues, sería el efecto de nuestro Montepío con respecto 
á este abuso? ¿Quién es tan topo que no columbre las largas y fu- 
nestas consecuencias que producirían? ¿Quién no ve que el Monte 
llamaría á este centro común toda la nobleza pobre de las pro- 
vincias, que aumentaría el Cuerpo de los hidalgos de la Corte con 
las heces de la nobleza forastera, que confundiría la clase primera 
con la última, la grandeza con la hidalguía proletaria, los más 
altos títulos con los más humildes empleos, y, finalmente, la ri- 
queza, el esplendor y el poderío con la pobreza, la oscuridad y 
el abandono? ¡Y qué! La nobleza de Madrid, la que encierra en 
sí los primeros hombres del Reino, la que debe servir de modelo 
á la nobleza de las provincias, ¿será la que autorice un estable- 
cimiento de esta clase, un establecimiento que, siendo inútil á la 
mayor y mejor parte de sus individuos, sólo pueda producir uti- 
lidad á la porción menos recomendable de ellos, y aun esto con 
desdoro de toda la clase y con perjuicio de las demás? 

Y la Sociedad, este cuerpo benéfico que reúne en sí tantos 
amigos del bien público y tantas máximas que le sirven de 
apoyo, ¿no tendrá reparo en autorizar un establecimiento que 
conspire á menoscabarle? Yo someto gustoso á su censura todas 
mis reflexiones; pero si el Montepío de hidalgos es, como yo creo 
y me parece haber demostrado, un establecimiento repugnante á 
la idea constitucional que debemos tener de la nobleza, inútil á 
la nobleza misma y perjudicial al Estado, lo debe informar así al 
Consejo ó tomar la pro\idencia que fuere de su agrado. Madrid, 
12 de Marzo de 1 784. — D. Gaspar Melchor de Jovellanos. 



28 BOI.BTIN DE I A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



II 

DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA NO FUÉ EL AUTOR DE 
.LA GUERRA DE GRANADA» 

(apuntes PARA UN LIBRO) 
(ContinuaciÓD.) 

Capítulo XVI. 

JUAN RUFO COMIENZA EN ÑAPÓLES SU «AUSTRIADA». ÉSTA NO PUEDE 
SER COPIA DE «LA GUERRA DE GRANADA» 

En Noviembre de 15/3 marchaba Juan Rufo á Ñapóles con el 
cargo semioficial de cronista de D. Juan y dispuesto á relatar 
en verso las hazañas del novel héroe. Hasta después de su lle- 
gada á Ñapóles no había pensado Rufo que su obra tratase sino 
únicamente de la Batalla Naval, nombre con que se conocía la 
célebre de Lepanto; pero, una vez al lado de D. Juan, y ani- 
mado por éste y por otros muchos caballeros que con él asis- 
tían, decidióse á narrar también la guerra de las Alpujarras. 

Como Juan Rufo no había asistido á ninguna de las operaciones 
de la campaña, el secretario de D. Juan de Austria, Juan de Soto, 
fué el encargado de darle los datos que él desconocía y ciertas 
relaciones de la guerra, que sirvieron á Juan Rufo para su ob- 
jeto (l). Si éste hubiese utilizado para ello algunos apuntes de 
D. Diego Hurtado de Mendoza lo hubiese dicho, ya que es su- 
jeto á quien alaba en sus Apotegmas; pero Rufo no conoció ni 
remotamente la obra que después ha venido figurando como del 
docto Eriibajador. 



(i) «El secretario Juan de Soto trataba en Ñapóles (por comisión del 
señor don Juan) de resumir lo que tocaba á su asiento, y dalle ciertas re- 
laciones de la guerra de Granada. Y como esto se dilatase, una vez por- 
que llegaba una escuadra y otras porque se despachaba un correo; ya 
por un regocijo, ya por un mortuorio, le dijo:— Enfermos andan mis ne- 
gocios, pues cualquiera mudanza de tiempo les hace mal.» 

Rufo: Apotegmas, fol. 74 v. 



DOi\ DIEGO HURTADO DE MENDOZA 29 

Al creer lo que dice la ciudad de Córdoba en la carta que es- 
cribió al Rey, y que figura en la segunda edición de Lm, Aus- 
triada (l), empezóse ésta en 1571, ó en 1572 si hacemos caso á 
lo que el mismo Rufo cuenta en su advertencia Al lector, en don- 
de dice que gastó diez años de perpetuo estudio en componer y 
limar la obra, expresión que parece ser de la misma fecha que la 
dedicatoria escrita en I 582. 

Que Rufo no conoció la obra que ha sido atribuida á don 
Diego Hurtado de Mendoza es evidente, puesto que si así fuese 
hubiese copiado y puesto en verso lo mismo los dos primeros 
libros que los dos últimos, y sólo se ve una gran semejanza entre 
La Atistriada y los libros iii y iv de La guerra de Granada, lo 
cual indica que Juan Arias conoció aquella obra después de 
haber escrito los des primeros libros, en los que introdujo de 
cuando en cuando, muchas veces fuera de su lugar, las especies 
que leyó en la obra del Jurado de Córdoba. 

Véase, por ejemplo, la descripción de la Alpujarra (ed. Riva- 
deneyra, pág. 75, col. i), copiada de la octava 55 del Canto I de 
La Austriada, y que basta un ligero examen para comprender 
que se trata de algo añadido con posterioridad á la primitiva re- 
dacción. 



(i) Carta de la ciudad de Córdoba á la magestad del rey don Felipe II 
nuestro señor. 

S. C. R. M.- Entre las cosas que esta ciudad produce útiles al servicio 
de V. M., nos ha parecido hacer estima del ingenio y virtud del jurado 
Juan Rufo que en años pasados enviamos al señor don Juan (que está en 
el Cielo) y en la merced que S. A. le hizo entendimos mas ser digno del 
concepto que se tenía y tiene de su habilidad y persona. 

Y así porque ha siete años que escribe una historia en estilo qae parece 
durará muchos siglos, como por haber sido hechura de S. A., ser hijo de 
Córdoba y capaz de ser amparado y favorecido, humildemente suplica- 
mos á V. i\I. le haga merced para que su pretensión vaya adelante, que 
es lo que esta ciudad pretende, de que recibirá de V. M. grande y par- 
ticular merced. Cuya S. C. R. persona nuestro Señor guarde y prospere 
por muchos y muy felices años con acrecentamiento de más reinos y se- 
ñoríos como sus subditos deseamos. 

Córdoba 6 de Diciembre de 1578 años. S. C. R. M. besan los reales 
pies y manos á V. M. sus humildes vasallos. El licenciado Gómez del 
Castillo. Don Gómez Fernández de Córdoba. P. de Hoces. 



JO BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Si Rufo hubiese visto La guerra de Granada, no se habría ol- 
vidado seguramente de contar en sus octavas reales el caso del 
Zaniar, herido de un arcabuzazo en un muslo y preso por salvar 
«una hija suya doncella que no podía con el trabajo del cami- 
no-), episodio de tierno amor paternal, bien digno por cierto de 
que Rufo lo contase. 

Capítulo XVII. 

ANALOGÍAS ENTRK LA «GUKRRA DE GRANADA» Y LA «REBELIÓN Y CASTIGO 
DE LOS MORISCOS DE GRANADA», DE MÁRMOL CARVAJAL 

El año 1580 ya tenía terminada Luis del Mármol Carvajal su 
Historia de la rebelión y castigo de los moriscos del reino de Gra- 
nada, obra sin género alguno de duda la más importante de 
cuantas á estos hechos se refieren, por la exactitud en los porme- 
nores y la imparcialidad con que está escrita. 

De mucha mayor extensión y abrazando un campo más vasto 
que La guerra de Granada, la obra de Mármol es digna de que 
se fije en ella la atención del historiador y se examinen las di- 
versas relaciones que existen entre ambas obras, hasta hoy ape- 
nas esbozadas. 

Mi querido amigo el docto hispanista M. R. Foulché-Delbosc, 
en su estudio, ya tantas veces citado, acerca de La guerra de 
Granada, dice (Revue hispaniqíie, tomo i, pág. 104) que es erró- 
nea la afirmación «Luis del Mármol copió á la letra algunos pe- 
ríodos en su segundo libro de La rebelión, capítulo iii», hecha 
en el Prólogo de la edición de Valencia de 1 776, pág. iii, y ase- 
gura que no hay en dicho capítulo nada de común con la obra 
atribuida á ^Mendoza. 

Nosotros, que hemos leído varias veces una y otra obra, he- 
mos encontrado los siguientes párrafos iguales, no sólo en el ca- 
pítulo indicado, sino en el siguiente y en otros: 

Guerra de Granada. Lib. i, párr. 4, 

PÁGINA 70. Mármol. Lib ii, cap. ni, pág. 159. 

Enlraroii los celos, la división so- Entraron hiego los celos ác la di- 

bre causas livianas entre los minis- visión entre la Audiencia real y él [el 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 



31 



tros de justicia y de guerra, las 
cojicordias en escrito cofifirmadas 
por cédulas; traído el entendimiento 
dellas por cada una de las partes á 
su opinión] la ambición de querer 
la una no sufrir igual y la otra con- 
servar la superioridad tratada con 
más disimulación que modestia. 



Vínose d causas y pasiones parti- 
culares , hasta ^&áir jueces de te'r- 
minos, no para divisiones ó suertes 
de tierra, como los romanos y nues- 
tros pasados, sino con voz de resti- 
tuir al Rey ó al piíblico lo que le te- 
m'afi ocupado^ y intento de echar 
algunos de sus heredamientos. Este 
fué uno de los principios de la des- 
truición de Granada, común á mu- 
chas naciones; porque los cristianos 
nuevos, gente sin lengua y sin fa- 
vor, encogida y mostrada á servir, 
veian condenarse y quitar ó partir 
las haciendas que habían poseído ó 
heredado de sus abuelos sin ser 
oídos. 



Capitán generaij sobre cosas harto 
livianas, torciendo el entendimiento 
de las concordias que estaban he- 
chas y confirmadas por los Reyes, 
y trayéndolas cada cual á su opinión, 
no queriendo tener igual y procu- 
rando conservar st¿períoridad. Pre- 
tendía el Audiencia por su parte 
quitar el conocimiento de las cau- 
sas al Capitán general ó á lo menos 
emendar lo que hacia. Estiraba él 
su cargo cuanto podía (i) y de aqui 
vino d pasiones particulares que re- 
dundaron después en daño de mu- 
chos que estaban bien descuida- 
dos. Porque luego con voz de resti- 
tuir al público concejil lo que tenían 
ocupado algunos de la Audiencia y 
otras personas del cabildo de la ciu- 
dad, se dio noticia á su Magestad y 
se proveyó juez de términos contra 
ellos; lo cual fué causa de echar á 
jas vueltas algunos moriscos de sus 
haciendas; ge^ite eticogida y misera- 
ble, que viéndose desposeer de las 
heredades y tierras que kabiafi here- 
dado, comprado ó poseído, no me- 
nos sentían este gravamen que los 
otros. 



Esta competencia fué causa que 
menudeasen quejas y capítulos al 
Rey; con que, cansados los consejeros 

y él con ellos, las provisiones saliescfi 
varias ó ningunas, perdiendo con la 
oportunidad el crédito; y se proveye- 
sen algunas cosas de pura justicia. 



De alli adelante, habiendo poca 
conformidad entre los superioi-es, 
mefiudeaban quejas á su Magestad 
con que cansados los oidos de los de 
su cofisejo, y él con ellos, las provi- 
siones no tuvieron efeto, y salieron 
varias ó ninguna, perdieitdo con la 
importunidad el crédito, y se proveye- 
ron muchas cosas de pura justicia 



(i) Guerra de Granada, pág. 70, col. 2, renglón 52: «Estiraba el Capi- 
tán general su cargo sin equidad...» 



32 



BOLETÍN DE LA KEAI. ACADEMIA DE LA HISTORIA 



^//í atenta la calidad de los liempos, que conforme á la calidad de los 

manera de las gentes, diversidad tiempos se pudieran dilatar, ó llevar 

de ocasiones, requerían templanza con menos rigor, 
ó dilación. 

lín el capítulo siguiente, ó sea el iv^ del libro ii, hay también 
otro párrafo que está copiado de una de las obras en la otra, y, 
sin formar juicio acerca de quién pueda ser el que copió, debe 
tenerse en cuenta que en Mármol la expresión es siempre mucho 
más clara y correcta que en La Guerra de Granada, y que en su 
extensa obra apenas significan nada los pequeños trozos que pu- 
diera haber tomado de otra parte. El que, como Mármol, escribe, 
con la facilidad con que lo hace, sucesos que él mismo presen- 
ció, no necesita, á nuestro entender, tomar prestados algunos 
ligeros conceptos que, después de todo, no son tan difíciles de 
relatar en estilo propio. 

Veamos ahora otro de los párrafos: 



Guerra de Granada. Lib. i, pág. 7, 
col. i, reng. 26 y siguientes. 

Etitró luego la dtida, tras el in- 
conveniente, sobre á qué tribunal 
tocaba el castigo nacido de compe- 
tencias de Jurisdiciones; y no obs- 
tante que los generales acostum- 
brasen hacer estos castigos, como 
parte del oficio de la guerra, carga- 
ron, á color de ser negocio crimi- 
nal, la relación apasionada ó libre 
de la ciudad, y la autoridad de la 
Audiencia, y púsose en manos de 



los alcaldes, no excluyendo en parte 
al Capitán general. Dióseles facul - 
tad para tomar á sueldo cierto nú- 



Mármol. Lib. ii, cap. iv, pág. 160. 

COL. 2. 

Luego ejitró la duda de la compe- 



tencia de Jurisdición, sobre si perte- 
necía al Capitán general, que solía 
hacer semejantes castigos por razón 
del oficio de la guerra, ó á las justi- 
cias, por ser negocio de rigor de 
ley; y al fin se cometió á las justi- 
ticias, dando facultad á don Alonso 
de Santillana, que á la sazón era 
presidente de la audiencia real de 
Granada, y á los alcaldes del crimen, 
para que á costa de los moriscos re- 
cogiesen cierto número de gente á 
sueldo que anduviesen en segui- 
miento de los delincuentes, no ex- 
cluyendo eti parle al Capitán general, 
sino que también él prendiese y 
castigase. La Audiencia hizo dos 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 33 

mero de gente repartida pocos á 
pocos, á que usurpando el nombre, 

llamaban cuadrillas, ni bastantes £'«<aí¿/;'///íZJ' pequeñas de á ocho hom- 
bres cada una, que 7ii eran bastan- 
par a asegurar ni fuertes para re- tes para asegurar la ú^wd^ íii fuertes 
sistir. para resistir á los monfis; y ansí se 

acrecentó con ellos el daño. 
Este fué el cimiento sobre que 
fundaron sus esperanzas los ánimos De aquí tomó principio la espe- 

escandalizados y ofendidos^ y estos ranza de los ánimos escandalosos y 
hombres fueron el i?istrumento prin- ofendidos y estos mismos fueron ins- 
cipal á& la guerra. trumento principal del rebelión. 

Además de los párrafos copiados y algunos pequeños trozos en 
los que se ve una indudable igualdad, existen varios capítulos en- 
teros, como el iii del libro ix y los i, iii, iv y vji del libro x, en los 
cuales se relata, casi con las mismas palabras en la obra de Már- 
mol y en La guen'a de Granada, la campaña que el Duque de 
Arcos sostuvo en la serranía de Ronda; pero como hace notar 
M. Foulché-Delbosc, en ninguna parte menciona Mármol para 
nada la obra atribuida á Mendoza. ¿Es, quizás, que no la conoció 
ó que la creyó anónima.'' ¿Es original la relación de Mármol y fué 
aprovechada después por el arreglador de La guerra de Grana- 
da} No poseemos datos para dar una contestación categórica, 
y hemos de contentarnos con la hipótesis que más agrade á 
cada uno. 

Capítulo XVIII. 

ESTUDIO DE «LA GUERR.A. DE GRANADA». LIBRO I. EQUIVOCACIONES 

Y ERRORES 

Desde su primera impresión aparece La Guerra de Granada 
dividida en cuatro libros, división que no responde á ningún ob- 
jeto determinado y que falta en la mayor parte de los manuscri- 
tos. El libro I comprende los orígenes de la sublevación de los 
moriscos y gran parte de la campaña que el Marqués de Mondé- 
jar hiciera contra los rebeldes; en el ii se continúa dicha campa- 
ña y se relatan también los sucesos ocurridos al Marqués de los 

TOMO LXV. 3 



34 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Vélez, terminando con una ligera descripción, inútil á nuestro 
entender, de los orígenes de los reinos de Fez, Túnez y Argel; 
el libro iii comienza con la llegada del Comendador Mayor, y se 
relatan en él los acontecimientos sucedidos hasta que D. Juan de 
Austria y el Duque de Sesa emprendieron su campaña contra los 
moriscos, á cuya descripción, hasta el fin de la guerra, está dedi- 
cado todo el libro iv, así como de la sostenida por el Duque de 
Arcos contra los moriscos de la serranía de Ronda. 

Empieza la obra con un pequeño prólogo, no muy bien trans- 
crito en las ediciones impresas (l), y al final del cual el autor ex- 
presa bien clara su ¡dea de que la obra saliese anónima: «Agra- 
dezcan y acepten — dice — esta mi voluntad libre y lejos de todas 
las causas de odio ó de amor, los que quisieren tomar ejemplo ó 
escarmiento; que esto sólo pretendo por remuneración de mi tra- 
bajo, sin que de mi nombre quede otra memoria.» 

Este prólogo ha sido imitado en diversas ocasiones por varios 
escritores, entre otros por D. Francisco de Moneada, conde de 
Osona, en su Expedición de los catalanes y aragoneses contra tur- 
cos y griegos (2), cuyo Proemio contiene frases enteras de aquél, y 
más servilmente por el primer editor de La Guerra de Granada^ 
Luis Tribaldos de Toledo, quien en su Historia general de las 
continuadas guerras y difícil conquista del gran reino y provin- 
cias de Chile, de la cual sólo conozco la parte que, copiada por 
D. Juan Bautista Muñoz, se conserva en la Academia de la His- 
toria, empezaba así el cap. 1: 

«Guerras entre españoles y chileanos por más de setenta años 
con implacable obstinación continuadas, batallas sangrientas, es- 
tragos y mortandades en ambos campos lastimosas, paces tarde 



(i) Así, por ejemplo, en lugar de leerse: «reyes vencidos y presos, dis- 
cordias entre padres y hijos, hermanos y hermanas, suegros y yernos, 
desposeídos, restituidos y otra vez desposeídos, muertos á hierro», debe- 
rá leerse como en algunos manuscritos: «reyes vencidos y presos, despo- 
seídos, restituidos y otra vez desposeídos, muertos á hierro; discordias en- 
tre padres y hijos, etc.». 

(2) Publicada por vez primera en Barcelona por Lorenzo Deu en 1623, 
fecha que indica que Moneada hubo de conocer manuscrita la obra atri- 
buida á Mendoza. 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 35 

concluidas, mal seguras y en breve rotas y casi nunca guardadas; 
palabras con engaño dadas y encarecidas y con alevosía quebran- 
tabas; sucesos entre dos belicosas naciones, varios y peligrosos; 
casos nunca en otras partes experimentados; multitud de natu- 
rales, innumerable, fantástica y atrevida en confianza de sus fuer- 
zas y el valor de sus capitanes, amparada de la aspereza de sus 
montañas.» 

«De nuestra parte breve escuadrón y no muy apercibido, pero 
animoso y despreciador del enemigo, fiado en Dios y en sus ar- 
mas y caballos: con otros extraordinarios acontecimientos serán 
el asunto que pretendo proseguir en esta Historia llena de dudo- 
sa fortuna, según verdadera información de diversos sujetos que 
en todo pusieron las manos y el entendimiento: sin mostrar de 
mi parte apasionada parcialidad por ningunos de tan grandiosos 
competidores; hallándome tan apartado de odio ni afectada afi- 
ción en este caso, cuanto distante de aquellas remotas regiones, 
apenas hoy bien descubiertas de nuestros conquistadores, ni vis- 
tas antes desde la creación del mundo.» 

Sigue al prólogo de La Guerra de Granada una larga y difusa 
investigación acerca del origen del nombre y de la ciudad de 
Granada, más extensa en algunos manuscritos que en las edicio- 
nes impresas, y que es probable sea debida si no á la pluma por 
lo menos á la inspiración de D. Diego de Mendoza, de quien debe 
ser la frase referente á la cueva que atravesaba «la ciudad hasta 
la aldea que llaman Alfacar, que en mi niñez yo vi abierta y te- 
nida por lugar religioso». 

En cambio no podemos suponer que sea de Mendoza la si- 
guiente frase, que se encuentra poco después, aunque no sea 
más que por lo inexacto de la afirmación: 

«Todo esto se observaba hasta que subió al Albaicín un al- 
guacil llamado Barrionuevo, á prender dos hermanos renegados 
en casa de la madre» (l). De diferente manera cuenta Mármol el 
suceso, pues dice (2) que á quien prendió el alguacil fué á una 



(i) Guerra de Granada, pág. 69, col. 2. 
(2) Lib. I, cap. XXV, pág. 154, col. 2.* 



JÓ BOLETÍN DE L/V REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

mujer hija de un elche (l), lo que nos merece más crédito, ya 
que está confirmado en el Memorial de Francisco Núñez Mu- 
ley (2), en donde se lee que «el motivo de haberse levantado el 
Albaicín desta ciudad había sido el haber muerto al alguacil Ba- 
rrionuevo porque llevaba una mujer asida para volverla á cristia- 
nar contra su voluntad.» 

No es muy clara tampoco que digamos la frase que sigue á lo 
anterior: << Alborotóse el pueblo, tomaron las armas, mataron al 
alguacil y barrearon las calles que bajan á la ciudad; eligieron 
cuarenta hombres autores del motín para que los gobernasen, 
como acontece en las cosas de justicia escrupulosamente fuera de 
ocasión ejecutadas.-» Tampoco está claro el sentido en el siguien- 
te trozo (3): «Duraron estos principios de discordia disimulada 
y manera de conformidad sospechosa el tiempo de D. Luis Hur- 
tado de Mendoza, hijo de D. Iñigo, hombre de gran sufrimiento 
y templanza; mas sucediendo otros, aunque de conversación blan- 
da y humana de condición escrupulosa y propia, fuese apartan- 
do este oficio del arbitrio militar, fundándose en la legalidad y de- 
rechos, y subiéndose hasta el peligro de la autoridad cuanto á las 
preeminencias: cosas que cuando estiradamente se juntan, son 
aborrecidas de los menores y sospechosas á los iguales.» 

En la pág. 71, columna 2.% encontramos por vez primera un 
trozo copiado de la Austriada. 

32. Vivían todos con cuidado 

[eterno 

Sólo esperando para levantarse 

... acordaron que fuese en la fuer- La fría sazón del encogido invierno, 

za del invierno, porque las noches Cuando las noches suelen dilatarse, 

largas les diesen tiempo de salir de Para con más espacio y más go- 

[bierno 
la montaña y llegar á Granada, r á Con las tinieblas en Granada en- 

[trarse, 
una necesidad tornase á recoger y F si //eím^/íüii los compeliese 



(1) Elches se llamaban los i-enegados y sus hijos. 

(2) Publicado en la Re^o/sia de España, tomo 68. 

(3) Pág- 70. col. i.^* 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 



37 



poner en salvo, cuando nuestras ga- 
leras reposaban repartidas por los 
invernaderos y desarmadas; 



Poderse antes volver que amane- 

[ciese 

33. Cuando yacen galeras repar- 

[tidas 

Y mal armadas en invernaderos. 



la noche de Navidad, que la gente 
de todos los pueblos está en las igle- 
sias, solas las casas, y las personas 
ocupadas en oraciones y sacrificios; 
cuando descuidados, desízrwados, 
torpes con el frío, suspensos con la 
devoción, fácilmente podían ser opri- 
midos de gente atenta, ar»/ada, suel- 



ta y acostumbrada á saltos seme- 
jantes. 



34. Querían, como tengo referido, 
Que noche fuese y la del Naci- 

[miento 
Para hallar al pueblo más unido 
Seguro en ejercicios de contento 

Y con la devoción embebecido 
Suspenso, tibio, atado y somno- 

[liento 
Las casas solas y los templos llenos 
Sin armas y las manos en los senos. 

35. Ellos, por el contrario, en 

[arma puestos 
Determinados, listos y animosos. 
Ágiles y solícitos y prestos, 



Esta copia es tanto más de extrañar cuanto que, como vere- 
mos, apenas si hay en los libros i y 11 sino muy cortos trozos 
comunes entre La Austriada y La Guerra de Granada, lo que 
indica que el autor de ésta sólo se aprovechó de la obra de Rufo 
para componer los dos últimos libros; si Kuíb hubiera sido el 
imitador, es de suponer (siendo la obra de Mendoza) que la 
hubiera conocido toda entera. 

Conformes ya los principales moriscos en la rebelión, era ne- 
cesario comunicar el proyecto á los demás, y, para ello y no ser 
descubiertos acordaron (l), «que los casados lo descubriesen á los 
casados, los viudos á los viudos, los mancebos á los mancebos». 
Ignoramos por qué causa, comunicándose el secreto en esta for- 
ma, había de ser mejor guardado, y debe compararse tal hecho 
con la ceremonia de elegir por Rey á D. Fernando de Valor, en 



(i) Pág. 72, col. I. 



38 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



la cual estaban «los viudos á un cabo, los por casar á otro, los 
casados á otro y las mujeres á otra parte» (l). 

También parece copiado de La Aus triada el último párrafo 
del discurso que el Zaguer hizo á los moriscos, discurso muy pa- 
recido en el fondo y la forma con el que Mármol cita como de 
Francisco Xúñez J^Iuley, y con el Memorial que éste hiciera y 
que ya hemos citado: 

28. Vióse en el orbe puro de la 

[luna 
Una extendida linea transparente 
Que se extendía á modo de coluna 
Del Alpujarra contra el Ocidente; 
Sin forma ni color de nube alguna 
Representaba en sí confusamente 
Riscos, árboles, monte, hombres ar- 

[mados 

Y en medio dellos otros enlutados. 

29. Viéronse por el aire otras se- 

[ñales, 

Aves no conocidas y disformes, 

Y partos en la tierra de animales 
Con quimerina proporción inormes, 
)' trabajos del sol, que á nuestros 

[males 
Los sarracenos dicen ser conformes. 
Así como interpretan su fortuna 



Representólas prodigios y apa- 
riencias extraordinarias de gente 
ar)iiad?i en el aire á las faldas de 



Sierra Nevada, aves de desusada ma- 
nera dentro en Granada, partos 
monstruosos de animales en tierra 
de Baza y trabajos del sol con el 
eclipse de los años pasados que 
mostraban adversidad á los cristia- 
nos á quien ellos atribuyeron el fa- 
vor ó disfavor deste planeta, como 
así el de la luna. 



Según los accidentes de la luna. 

(Canto II.) 



Mucha mayor semejanza hay entre ambas obras en el siguien- 
te trozo: 



posaba en la casa del Carcí yierno 
suyo. Eligieron á Don Fernando de 
Valor por Rey con esta solemnidad: 
los viudos á un cabo, los por casar á 
otro, los easadosá otro, y las mu- 



15. Siendo en una gran casa con- 
[vocados 
De una parte los viudos y solteros. 
De otra, con sus mujeres, los ca- 

[sados. 



(1) Pág. 74, col. 2. 



DON DIEC.O HURTADO DE MENDOZA 



39 



ge7'es á otra parte. Leyó uno de sus 
Sacerdotes, que llaman f aguíes, cier- 
ta profecía hecha en el año de los 
árabes de y comprobada por 

la autoridad de su ley, considera- 
ciones de cursos ^puntos de estrellas 
en el cielo, que trataba de su liber- 



tad por mano de un mozo de linage 
real^ que había de ser baptizado y 

lierege de su ley; porque en lo publi- 
co profesaría la de los Cristianos. 
Dijo que esto concurría en Don 
Fernando, y concertaba con el tiem- 



po. Vistiéronle de piirpura, y pusié- 
ronle á torno del cuello y espaldas 
una insignia colorada á manera de 
faja. Tendieron cuatro banderas en 
el suelo, á las cuatro partes del 



Un alfaqui?,z.có un libro de agüeros 
Dentro del cual leyó una profecía 
Cuyo tenor morisco así decía: 

1 6. <¡ Los árabes, clarísimos pro- 

[fetas, 

Previstos cursos de constelaciones, 
Plintos de estrellas, fuerza de pla- 

[netas. 
Qué acá en el mundo hacen impre- 

[síones, 
Hallaron que oprimidas y sujetas 
De cristianos serán nuestras nacío- 

[nes 
Allá en España; mas después, con 

[guerra 
Serán señores libres de la tierra. 

17. Lo cual habrá de ser interví- 

[níendo 
Un mancebo con óIío y crisma un- 

[gído 

Y de ríJfl/ progenie producido. 

18. Hereje de su ley será primero, 

Y habido exteríormente por cris- 

[tiano, 
Mas en lo interior y verdadero 
Será en linaje y fé mahometano.» 

21. Entonces con aplauso le pu- 

[síeron 
Al nuevo rey de pihpura un vestido 

Y á manera de beca le ciñeron 

Al cuello y hombros un cendal bru- 

[ñído; 

Cuatro banderas á sus píes tendie- 

[ron. 

Una hacía el levante esclarecido, 

Otra á do el sol se cubre en negro 

[velo, 

Y otras dos á los polos dos del 

[cielo. 



40 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

mundo, y él hizo su oración indi- 22. Reclinóse sobre ellas, y pos- 
nandose sobre las banderas el ros- [trado 

tro al Oriente {Zalá la llaman ellos) Hizo oración y \\icgo juramento 

y juramento de morir en su ley y en De morir por su ley, y por su estado 

el Reino; defendiéndola á ella, y á Poner aquella vida y otras ciento; 
él, y á sus vasallos. En esto levantó 



el pié; y en señal de general obe- 23. Habiendo asi jurado el reye- 

diencia postróse Abenfaraxen nom- [zuelo. 

En pié se levantaba satisfecho, 
bre de todos, y besóla tierra donde Cuando por todos uno besó c\ suelo 
el nuevo Rey tenia (i) la planta. A De donde alzado había el pié de- 
este hizo so justicia mayor: lleva- [recho, 

ronle en hombros: levantáronle en 

alto diciendo: Dios ensalce á Maho- 
met Aben Humeya Rey de Grana- 
da, y de Córdoba Ta/ era la ««/"/¿«a 25. Tal forma de elegir rey^j se 
ceremonia con que elegían los Re- [usaba 
ves de la Andalucía, y después los antiguameute entre ellos. 
de Granada. (Canto II.) 

En la pág. 74, col. 2.^, después de la elección ya descrita, el 
nuevo Rey Aben-Humeya nombra «por capitán general á su tío 
Aben-Jahuar», especie que se repite en la pág. J"]^ col. 2.^, casi 
con las mismas palabras. Igual sucede con la explicación que da 
en esta última página y columna del cargo de alguacil y la hecha 
en la pág. 73, col. 2.^, del de jeque. Llamaban jeque, según el 
autor, al «más honrado de una generación, quiere decir, el más 
anciano [no es precisamente lo mismo]; á éstos dan el gobierno 
con autoridad de vida y muerte» y «alguacil dicen ellos al pri- 
mer oficio después de la persona del Rey, que tiene libre poder 
en la vida y muerte de los hombres sin consultarlo». 

En la pág. 75, col. 2.*, se dice al principio del párrafo: «En 
España no había galeras-», y aún está hablando del mismo asunto 
cuando exclama: «tanta mar en medio, tantas galeras nuestras», 
y una ú otra de ambas afirmaciones ha de ser inexacta. 

En la misma página y columa hay otro pequeño trozo tomado 
del Canto I de La Austriada: 

(i). No es este el tiempo de verbo que debió emplearse. 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 



4> 



... ocupado por fuerza tres plazas al 
poder de Francia, compuesto nego- 
cio tan desconfiado como la restitu- 
ción del Duque de Sabaya, hecho por 
sus capitanes otras empresas, atra- 
vesado sus banderas de Italia^. Fl an- 
des (viaje al parecer imposible) por 
tierras y gentes que después de las 
armas romanas nunca vieron otras 
en su comarca. 



Como quien al francés había opri- 

[mido 

Y pasado de Italia sus banderas 

Al norte helado, habiendo aquellas 

[sido 
Después de las romanas las pri- 
[meras; 
Había con valor restituido 
Al Duque de Sabaya las fronteras 

Y posesión de su futuro estado 
Negocio al parecer desafuciado. 



No se podrá negar que está copiado también el siguiente 
trozo: 



porque acudiendo los moriscos de 
la Vega al contraseño necesitaban á 
los del Albaicin á declararse y jun- 
tarse con ellos y coma descubiertos 
combatir la ciudad. 



Los de la Vega el contraseño oyendo 
Se vinieran cubriendo los caminos 
Hasta los altos muros granadinos 
94. Y d los del Albaicin necesitaran 
A declararse; y como descubiertos 
Los unos y los otros asaltaran 



(Canto II.) 

No muy enterado se muestra poco después el autor de los 
sucesos, puesto que dice (pág. "J^, col. I.^) que el Marqués de 
Mondéjar «con sólo cuatro de á caballo y el corregidor subió al 
Albaicin». Algo mejor debiá estarlo el mismo Marqués, y éste 
en su Memoria (l) dice (pág. 21): «subí al dicho Albaicin con 
solos quarenta alabarderos de mi guardia y otros tantos arca- 
buzeros y treinta de á cai'allo». 

Gran semejanza tiene con lo que cuenta Mármol (lib. v, cap. iii) 
acerca de D. Alonso Habiz Venegas, lo que se lee en La guerra 
de Granada (pág. 78, col. 2.^): 



(i) Publicada por M. Morel-Fatio en L'Espagne au XVI e et au XVII' 
siecle, 1878. 



42 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

MÁRMOL. LlB. V, CAP. III. 

... escribieron y enviaron personas deseando hacerle rey [á D. Alonso 

ciertas á solicitar, entre otros, á Habiz Venegas] en este rebelión le 

D. Alonso Venegas, hombre noble había escrito Mateo el Raini sobre 

de gran autoridad, que con la carta ello, rogándole de su parte que lo 

cerrada se fué al ayuntamiento de aceptase; el cual tomó la carta y la 

los regidores; y leída, pensando un llevó al ayuntamiento de la ciudad y 

poco cayó desmayado, mas toman- la leyó ala justicia y regidores, di- 

dole los otros regidores y repren- ciéndoles que no dejaba de ser re- 

diéndole, respondió: «Recia tenta- cia tentación la de reinar. Y de allí 

ción es la del reino», y dióles la car- adelante vivió siempre enfermo 

ta en que parecía como le ofrecían aunque leal servidor de su Majes- 

tomalle por rey de Almería. Vivió tad. 
doliente dende entonces, pero leal 
y ocupado en el servicio del Rey, 

En la pág. 78, col. 2.^, se cuenta que D. García de Villa- 
rroel rompió á los enemigos y mató al Rami, que era su capitán. 
Mármol, que en el lib. v, cap. iii cuenta el hecho con toda clase 
de detalles, dice que quien murió fué Brehem el Cazis, que era 
el jefe de los moriscos, al que sucedió en el mando Diego Pérez 
el Gorri, y no Hocaid de Motril, como se dice en La guerra de 
Granada. 

Es posible que no fuera D. Diego de Quesada (pág. 79, col. 2.") 
el capitán que, guardando el paso de Tablate, se vio obligado, 
después de sostener una escaramuza con los moriscos, á abando- 
nar el puesto y retirarse á Dúrcal, sino el capitán Lorenzo de 
Avila, como dice el Marqués de Mondéjar en su Memoria (pági- 
na 22), aunque Mármol (lib. iv, cap. xxxi) cuenta también el he- 
cho como sucedido á D. Diego Quesada. 

En lo que desde luego no podemos estar conformes es en la 
fecha en que salió el Marqués de Granada, que, quizás por error 
material, se consigna que fué el 3 de Febrero en lugar del 3 de 
Enero, ni con los ochocientos infantes y docientos caballos con 
que salió á campaña, pues, según el Marqués en su Memoria^ eran 
dos mil quinientos infantes y docientos cincuenta caballos, y se- 
gún Mármol (lib. v, cap. i) dos mil y cuatrocientos, respecti\a- 
mente. 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 43 

Sitiados por los moriscos se encontraban los habitantes de 
Orgiba, y el Marqués de Mondéjar acude en su socorro, y des- 
pués de vencer á los enemigos en Tablate llegó á la población y 
«socorrió la torre, en término que si tardara, era necesario per- 
derse por falta de agua y vitualla, cansados [los defensores] de 
velar y resistir. He querido hacer tan particular memoria — sigue 
diciendo nuestro autor — del caso de Orgiba, porque en él hubo 
todos los accidentes que en un cerco de grande importancia: si- 
tiados combatidos, quitadas las defensas, salidas de los de dentro 
contra los cercadores, á falta de artillería picados los muros, al 
fin hambreados, socorridos con la diligencia que ciudades ó pla- 
zas importantes; hasta juntarse dos campos tales cuales entonces 
los había, uno á estorbar, otro á socorrer; darse batalla donde 
intervino persona y nombre de rey» (l). La tan particular me- 
moria del caso de Orgiba, que el autor dice haber hecho, no apa- 
recer por ninguna parte, y en vano la buscará el lector en La 
guerra de Granada; se conoce que el autor pensó dar mayor ex- 
tensión á su relato, y que, por causas que ignoramos, quedósele 
en el tintero. 

Después de socorrida Orgiba partió el Marqués de Mondéjar 
contra Poqueira, en donde había tenido aviso que esperaba Aben 
Humeya resuelto á combatir, y, según el autor, «juntó con su 
gente dos compañías, una de infantería, y otra de caballos que 
le vino de Córdoba». Mármol, mejor informado casi siempre 
dice (2) que se le incorporaron «cuatro caballeros veinticuatros 
de Córdoba con cuatro compañías de gente de aquella ciudad, 
las dos de caballería y las dos de infantería, que enviaba el Con- 
de de Tendilla desde Granada. De las primeras eran capitanes 
D. Pedro Ruiz de Aguayo y Andrés Ponce, y de las segundas 
Cosme de Armenta y D. Francisco de Simancas. 

Otra equivocación también de bulto aparece al final del libro i, 
en donde después de decirse que el Marqués de Mondéjar ILegó 



(1) Esta batalla no llegó á darse por haber huido Aben Humeya y los 
suyos. Véase pág. 79, col. 2.^ 

(2) Mármol, lib. v, cap. xi. 



44 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

cá vista de jubiles [de] donde salió un cristiano viejo con tres 
moros á entregalle el castillo», especie confirmada por Már- 
mol (l), si bien, según este autor, sólo fueron los tres moros los 
que entregaron el castillo; dicha entrega es atribuida poco des- 
pués en La Guerra de Granada al Zaguer, quien, como es sabi- 
do, sólo trataba de conseguir seguro del Marqués y reducirse al 
servicio de Su Magestad con algunt s de los suyos. 

La pintura de caracteres y de personas, tan alabada por algu- 
nos en La Guerra de Granada^ no aparece en este libro ni en 
los siguientes por ninguna parte. De D. Luis Hurtado de Men- 
doza sólo se dice que era «hombre de gran sufrimiento y tem- 
planza; mas sucediendo otros (2), aunque de conversación blan- 
da y humana, de condición escrupulosa y propia», palabras que 
no nos dan gran ¡dea del sujeto á que se refieren. No son tam- 
poco muy precisas las que en la pág. "]"], col. I.^, se dedican al 
marqués de los Vélez, D. Luis Fajardo, de quien sólo se dice que 
era tenido por diligente y animoso, que había servido al empe- 
rador en las empresas de Túnez y Provenza y que tenía noticia 
de la tierra en que servía. Compárese esta descripción con la 
que del Marqués hace Ginés Pérez de Plita, y fácilmente se verá 
de parte de quién está la ventaja: 

«Es, pues, de saber que el Sr. D. Luis [Fajardo] era hombre 
muy gentil, de recios y doblados miembros; tenía doce palmos 
de alto, tres de espalda y otros tres de pecho, fornido de brazos 
y piernas, la pantorrilla gruesa y bien hecha al modo de su talle; 
el vacío de la pierna delgado, de tal manera que jamás pudo 
gastar bota de cordobán justa si no fuese de gamito de Flandes; 
calzaba trece y más puntos de pie, y era tan bien trabado, rehecho 
y doble, que no se echaba de ver su altura; el color moreno cetri- 
no, los ojos grandes rasgados, lo blanco dellos con algunas fibras 
de sangre de espantable aspecto; usaba la barba crecida y peinada 
y alcanzaba grandísimas fuerzas; cuando miraba enojado parece 



(i) Lib. V, cap. XX. 

(2 j Estas palaljras, como ya hemos dicho, sobran evidentemente, ó por 
lo menos, no están en el sitio que les corresponde. 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 45 

que le salía fuego de los ojos; era súpito, valiente, determinado, 
enemigo de mentiras; trataba bien á sus criados, especialmente á 
aquellos que lo merecían; por poca ocasión tenía á un hombre 
preso veinte años, dándole allí de comer; cuando se enojaba de- 
nostaba á los suyos, tratándolos mal de palabra, pero después de 
quitado el enojo le pesaba de lo que había dicho y les pedía per- 
dón, diciendo que no era más en su mano, y que la cólera le 
hacía perder los límites de la razón. Era grande hombre á caba- 
llo; usaba siempre la brida y parecía en la silla un peñasco firme; 
cada vez que montaba hacía al caballo temblar y orinar; enten- 
día bien cualquiera suerte de freno; su \'estido de monte era par- 
do y verde morado; las botas que calzaba habían de ser blancas 
y abiertas, abrochadas con cordones. Era larguísimo gastador, y 
tenía cuatro despensas de gran expendio: una en Vélez el Blanco, 
otra en Vélez el Rubio, otra en las Cuevas y otra en Alhama. 
Era muy sabio y discreto, extremado en burlas y veras; tenía de 
costumbre oir misa á la una del día y á las doce, de suerte que 
los capellanes no le podían sufrir; comía una sola vez al día, y 
aquella comida era tal, que bastaría para satisfacer á cuatro hom- 
bres, por hambre que tuviesen; en la comida no bebía más de una 
vez, mas aquélla buena, de agua y de vino muy templado, y esto 
al acabar. Negociaba de noche, y así se iba á dormir cuando los 
otros se levantaban; andaba siempre con su capa cobijada á las 
espaldas, espada y daga ceñidas, y esto era también de noche. 
Por el día se ocupaba principalmente en tirar al blanco, ora con 
escopeta, ora con ballesta, y en cuerpo gentil; si era verano siem- 
pre sin gorra, y si invierno con un sombrero de monte muy pes- 
punteado. Era gran justador y tornante; desembarazaba con gran 
fuerza una caña, de manera que si daba en la adarga la aportillaba; 
muy amigo de llevar una pluma pequeña al lado, y parecía muy 
bien á caballo, de tal suerte que se conociera entre cien hombres; 
tenía de espaldas más hermoso ver que por delante, y cuando salía 
á pie en compañía de otros sobresalía entre todos; teniendo arma- 
dos el cuello y cabeza parecía extremadamente bien. Entre mil 
hombres que se hallara semejaba ser señor de todos ellos por la 
gravedad de su persona y ahidalgado talle. Estando una vez en la 



40 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

marina acompañado de mucha gente de á caballo y de á pie, sal- 
tó en tierra el capitán de una galeota, y llegando adonde estaba 
el Marqués miró á todas partes, tanto á los de á pie como á los 
de á caballo, y aunque entre unos y otros había gente de mucha 
gravedad y buen aspecto, se fué al Marqués y le dijo: «Tú eres 
el señor de toda esta gente», de lo cual se maravillaron todos. Se 
halló muchas veces en peleas y escaramuzas con los turcos, y en 
la batalla de Forman alanceó por su mano á más de cincuenta 
dellos; siempre tiraba el golpe de revés, y llevaba la lanza atada 
á la muñeca del brazo con un grueso cordón de seda verde; sus 
armas eran finísimas. Peleando, una vez en Cartagena con los 
turcos, que vinieron sobre ella más de dos mil, fué herido de un 
balazo en una espalda, quedando abollada el armadura, y no pa- 
sada por ser muy fina. La lanza que llevaba era tal, que un cria- 
do suyo haría harto en llevarla al hombro, y el Marqués la me- 
neaba como si fuera un junco delgado. En la acción que decimos 
de Cartagena, un renegado le conoció en la batalla y dijo en voz 
clara que todos oyeron: «Aquí está el Marqués, no podemos sa- 
(]uear á Cartagena». Era tanta la fama del Marqués que en el 
real palacio de Argel le tenían pintado, armado con una lanza 
en la mano y en la punta de la lanza clavada la cabeza de un 
turco; del mismo modo lo tienen retratado en Constantinopla, y 
así lo está también en Cartagena en una sala de la casa de Nico- 
lás Garrí; finalmente, el Marqués era gran señor y valeroso. Fué 
muy amigo de toda caza, y tenía muchos perros y aves de vola- 
tería; muy aficionado también á tener buenos caballos. Cuando 
había de ir á monte aguardaba á que hiciese mal tiempo, como 
que nevase, lloviese ó hiciese grandes aires, y esto por hacer á 
sus gentes robustas como él lo era.» 

Aunque algo prolijo y extenso, nos parece que el retrato que 
del Marqués de los Vélez hace Ginés Pérez de Hita, presenta á 
dicho personaje y lo da á conocer mucho mejor, sin comparación 
alguna, que las escasas frases que le dedica el autor de La Gue- 
rra de Granada. 

May en esta obra, y especialmente en el libro i que estamos 
examinando, ciertas aclaraciones ó definiciones algo infantiles y 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 47 

que no creo puedan achacarse á D. Diego de Mendoza, como la 
explicación de cofradía (l): «Dicen en español confradia una 
junta de personas que se prometen hermandad en oficios divinos 
y religiosos con obras»; la de almuédano (2): «Dicen almuédano 
al hombre que á voces los convoca á oración, porque en su ley 
se les prohibe el uso de las campanas»; las ya mencionadas de 
jeque y alguacil y otras varias, entre las cuales sólo citaremos la 
explicación que da (3) del veneno usado con las saetas y que pa- 
rece indicar ciertos conocimientos médicos en el escritor, por 
más que la explicación sea del todo impertinente en la obra. 

(Contimiará.) 

Lucas de Torre y Franco-Romero, 

Capitán de Infantería, diplomado. 
Correspondiente. 



II 

EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 

Hállase situado en una cámara alta de la Catedral. Es un es- 
pacioso local, con buena luz. Al muro del fondo está adosado un 
gran armario, dividido en tres cuerpos, donde se contiene toda 
la riqueza del archivo, especialmente en el cuerpo central. Allí, 
en cajones, y convenientemente arrollados, se guardan los per- 
gaminos, de los cuales el más antiguo es uno fechado en la 
Era 996, año de la Natividad del Señor 958. 

El número de aquéllos es, aproximadamente, de 500. Claro es 
que entre ellos hay muchos que carecen de valor histórico (4), 
siquiera lo alcancen filológico. 



(i) Pág. 72, col. I.* 

(2) Pág. 77, col. 2.^ 

(3) Pág. 80, col. i.^ 

(4) Hay una porción de pergaminos que se refieren á las rentas y pro- 
piedades del Cabildo en su señorío de Castiello, lugar perteneciente al 
partido judicial de Jaca, situado junto al río Aragón. 



48 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Á continuación damos noticia algo detallada de cerca de 200, 
que, á nuestro juicio, son los más interesantes. Para mayor cla- 
ridad, tratamos primero de los privilegios reales y Bulas Pontifi- 
cias, y á continuación de los documentos eclesiásticos y particu- 
lares, para venir á concluir con una reseña de los libros más im- 
portantes. 

Con ello creemos dar una extensa noticia de la calidad de los 
fondos que constituyen el archivo, y que podrá servir de guía á 
quien desee hacer estudios en él. 

El benemérito P. Fr. Ramón de Huesca (que en el mundo se 
llamó Ramón, José, Benito Pérez Ubico) (l), no tan ensalzado 
como se debiera por su obra histórica documental y concienzuda, 
hubo de examinar por dos veces este archivo para escribir el 
tomo vin de su Teatro histórico de las iglesias del reino de Ara- 
gón^ prosiguiendo la labor que comenzara el P. Fr. Lamberto de 
Zaragoza. Pero á su diligencia, con ser mucha, se escaparon bas- 
tantes documentos y noticias que hoy damos nosotros en este 
Boletín, como podrá comprobarse en la enumeración (2) de los 
pergaminos, que sigue á estas líneas. Añaden aquéllas algo iné- 
dito á la historia eclesiástica de la diócesis y de su Catedral, eri- 
gida á la voz del cristianísimo rey D. Ramiro I de Aragón. Pu- 
blicamos, además, datos nuevos referentes á obras de fábrica y á 
artistas. 

En la sección de documentos eclesiásticos podrán observarse 
curiosos detalles de los litigios y cuestiones que existieron entre 
los Cabildos de Huesca y Jaca, y cómo éste defendía briosamente 
sus derechos, etc., etc. 

Ert los pergaminos que lo requieren, hacemos anotaciones per 
tinentes. Y terminamos el presente preámbulo lamentando que 



(i) En la Revista Linajes de Aragón, número correspondiente al día i.° 
de Diciembre de 1910, publicamos el retrato del P. Huesca y su partida de 
bautismo (extendida á 31 de Agosto de 1739), probando que nació en el 
castillo de Pompién, cercano á Huesca, y anejo de la iglesia parroquial de 
Lascasas, y no en la ciudad de Huesca, como afirma Latassa. Dimos á la 
luz asimismo, detalles de su vida y de sus ascendientes, todos datos iné- 
ditos. 

(2) Seguimos en ella el orden cronológico. 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 49 

no exista ya una reseña lo más detallada posible de todos los ar- 
chivos históricos españoles, que tanta utilidad reportaría á cuan- 
tos se dedican á la tarea de la investigación, en sus múltiples as- 
pectos (l). 

Privilegios reales y Bulas Pontificias. 

Sentencia del rey Garci-Sánchez de Navarra y de su hijo 
Sancho García, llamado el Trémulo, sobre cierto alodio en Gausa 
á favor del obispo Atto , ó sea de la iglesia de San Adrián 
de Sasave, cuyas tierras y monte Besanni habían sido donados 
á la misma por doña Tnchulzata, madre del obispo D. Fortu- 
nio, que se dice fué en Sasave, y habiéndolas dado á tributo á 
los vecinos de los pueblos del circuito para que las cultivasen, 
trataron éstos de apropiárselas, á no haber mediado dichos reyes, 
por cuyo mandato Oriolo Galíndez, padre del referido obispo 
Atto, recorrió dichas tierras; y habiendo jurado sobre la santa 
Regla en San Vicente de Larbesa, que eran de la propiedad de 
la iglesia de Sasave, sin que la parte opuesta hubiera podido ju- 
rar lo contrario, declararon los jueces la sentencia á favor de 
Sasave, y la confirmaron y signaron los reyes ante Salvo, abad 
de la Albelda, sub era DCCCCLX^VI {9g6, año 958). 

Este es el pergamino más antiguo del archivo. Tiene tres pal- 
mos de largo, por poco más de uno de ancho. Lo transcribimos 
á continuación (2): 

«In Dei nomine et ejus gratia. Hec est cartula corruborationis 
de alode de Gausa et suo termino quod tenuit dominus Fortunio 
Episcopus cum suos germanos alode parentum suorum, nullo 
herede nisi Deum, terminum dilectum plus de centum annos nullo 
querelante, post hec dederunt térras ad laborare ad homines de 
illas villas, qui sunt a giro. Quando transivit ille Episcopus nega- 



(i) Damos las gracias al Sr. D. Marcos Antoni, ilustrado canónigo doc- 
toral de la Catedral de Jaca, y muy conocedor de su archivo, por las faci- 
lidades que nos prestó en el cumplimiento de nuestro cometido. 

(2) Dejamos intactas las incorrecciones de sintaxis y de ortografía que 
se observan. 

TOMO LXV. 4 



JO BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

verunt illas térras qui illas tenebant. Sic se adunaberunt varones 
et comes et judiciales et abbates super illo terminum et judica- 
runt ut firmassent suas térras et suo termino et perdissent ipsas 
térras et pariassent lege quomodo judicius mandat, et illas térras 
bestitas. Sic ducibi Ego Episcopus Atto et mei germani testes 
bonos barones senes de illo bicinato et testificarunt et bolebant 
firmare et jurare. Sic complacuit ad Fortunio Scemenonis comité, 
et Abbas Bancio et ad alios Barones ut non jurassent et dibisse- 
runt illo termino et fecerunt cominenza sicut est lege de térra et 
lascabimus denso (sic) quod viderunt boni barones quod nec illi 
habuissent nullam querellam nec ego contra illos. Et post istum 
factum exibit Fortunio Scemenonis de aragone, disficerunt illi 
homines illa cominenza et miserunt Sancio Scemenonis guliffa 
et introierunt in placitum ante rege domino Sancio cum suos ba- 
rones et non potuerunt illi homines pro nuUo párente habere illi 
partem. Post hec fuerunt ad regem Garcia Sancionis quando ve- 
niebat de illa partitione de Enneco Sancionis, et judicabit illis in 
illa histrata ad Sancti Stefani de Binaqua, quid firmassent illa 
alode et non potuerunt habere testes; post histum factum man- 
davit rex Garcia Sancionis et suus filius, quod pedificasset ille 
pater de illo Episcopo domno Attoni oriolus galindonis illo ter- 
mino et jurasset super illa regula sancta, et sic fecit in sancti 
bincenti in larbesa quod nuUus alius debuit ibi abere parte nisi 
filii de Domna Inchulzata, quando tradidit Domna Inchulzata suo 
Filio Domno P\irtunio Episcopo in Sesave, sic dedit illo monte 
besauni ad sancti Adtriani et vir suus... donabit cha... exitu de 
Filios et Filias et de omni parentela sua, nisi quid serviunt in 
Sancti Adtriani; propter hoc firmavit Oriolus Galindonis et fiae- 
runt ibi testes Abbas Bancio, et Dutisforti. Arner hundriculi, 
Enneco Donati Presbiter. Brandila Belascu Garcianis. ToUus Ato 
banzonis. Garcia brudilani. Lope Enneconis. Gallindo banzonis. 
Belascu Sanccionis cum suos germanos, et alii multi quod longum 
est scribere. Et qui hunc factum voluerit disrrumpere in primis 
ira Dei descendat super eum et cum Juda traditore habeat 
portionem in inferno inferiori amen, Facta C bartula sub 
era ncccci.xv vi. Pax sit audientibus vel legentibus Amen. Garcea 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 5 1 

Sancionis Rex confirmans '^ Sancio Garceanis prolis predicti 
Regís confirmans ►J* 

Salbuus Alballdensis licet indignus Abba hoc testamentum 
Regum manu mea roboravi ►í^» 

Es pergamino original según todas las apariencias. El Pa- 
dre Fr. Ramón de Huesca, que tuvo ocasión de verlo en el ar- 
chivo que nos ocupa, da una idea de su contenido en las pági- 
nas 418 y 419 del tomo vr de su Teatro histórico de las iglesias 
del reino de Aragón^ pero no lo transcribe, por cuya razón lo 
hemos hecho nosotros. 

De este instrumento se colige que Fortunio, que fué obispo á 
fines del siglo nono, y Atho ó Athón, que lo era en el décimo, 
año 958, reinando García Sánchez en Pamplona, tuvieron su re- 
sidencia en Sasave, famoso monasterio, hoy ermita llamada de 
San Adrián, situado en el valle de Hecho, entre la villa de Borau 
y el lugar de Aysa, dentro del antiguo condado de Aragón. La 
dignidad episcopal de Athón y su presidencia en Sasave se hallan 
confirmadas por el Beceri'o ó Libro gótico pinatense^ pág. 29, y el 
Liber privilegiorum ó Extractas, pág. 35, hoy, por fortuna, exis- 
tentes en la Biblioteca de la Facultad de Derecho de la Universi- 
dad de Zaragoza. Aparece en ellos una donación de un palacio y 
una viña en Bergosi, hecha por Fortunio Sánchez y doña Übibiga, 
á San Juan de la Peña, regnante Rex García Sancionis in Pam- 
pilona, Rex Sancius Garsianis in Aragone, Episcopiis domniis 
Atho in Sesavi. 

Fué, pues, la iglesia de San Adrián de Sasave, residencia de 
los obispos oscenses cuando la invasión sarracena. Por los años 
de 1 100, dice D. Esteban, obispo de Huesca, en el instrumento 
de redotación de dicha iglesia (i), que había á la sazón en ella los 
sepulcros de siete obispos que allí descansaban. 

Privilegio del rey Ramiro I, restaurando la iglesia y monaste- 
rio de Sasave, echando los seglares que vivían en él relajada- 
mente, y poniéndolo con todas sus parroquias y pertenencias 

(i) Hállase en el archivo de la Catedral de Huesca, armario 2.°, le- 
gajo II, pergamino núm. 94. 



52 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

bajo el gobierno del obispo D. García, primero de este nombre, 
en la era mi llena septicsque octena terque octava (1080, año 1042). 
Parece escritura original y está mal conservada. Hay una copia 
de este pergamino con la data equivocada (l). 

ídem id., por el que da á Scemeno Velázquez la villa de Assa 
con todos sus términos, en la Era tlxvvii (1097, año 1059) in 
vicnse aprilis hic in sancti Ciprianis (suple monasterio). Dice 
que reinaba en Aragón, Sobrarbe y Ribagorza, y su signo es 

éste: Í-4-L ) Su sobrino (nepus) Sancho en Pamplona y D. Fer- 
^ ! ^ •' 

nando en Castilla, León y Galicia; los Obispos D. Juan en Pam- 
plona, D. Sancho en Aragón y en Sobrarbe; Arnulfo en Riba- 
gorza; Velasco, abbas in S. Johanis de Panno. Agrega que todos 
se hallaban presentes. 

Hay en el archivo un pergamino, copia simple, sin fecha, aun- 
que de letra muy antigua, que contiene la fundación y dotación 
de la iglesia catedral de Jaca por el rey Ramiro I, describiendo 
su fábrica (2). La construcción fué antes de celebrarse el Conci- 
lio de Jaca, pues cuando éste tuvo lugar, no estaba concluido el 
templo, pero sí en condiciones de servir al culto, ya que lo 
consagraron los nueve obispos que asistieron á aquél. Tenía 
tres naves, con una torre sobre la puerta mayor, y era todo de 
piedra, incluso la bóveda. La parte románica de la catedral, que 
hoy se conserva, es la mandada edificar por este rey; y la dispo- 
sición del templo, aunque reparado varias veces, es la misma in- 
dicada. 

Donación del rey Ramiro I y su hijo D. Sancho á la iglesia de 
Jaca y á los canónigos, con asenso de D. Sancho, obispo, de tre- 
ce iglesias que dice estaban alrededor de Jaca, nt haheant in com- 
jnuni, á saber: las de Abos, Ipas, Bandrés, Gossa (Guasa), UUe, 



(1) Este documento prueba que antes de establecerse en Jaca la Sede 
episcopal, por acuerdo del Concilio del año 1063, se había trasladado de 
la iglesia de Sasave á otros sitios, como, por ejemplo, á Siresa y á San 
Juan de la Peña. 

(2) Copíalo el P. Ramón de Huesca en el apéndice iv, tomo viii, de su 
Teatro histórico. 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 53 

Baros, Ayn, Larbesa, monasterio de San Julián de Esa, Guaso, 
Avay, Banaguás y Asieso. Llama al obispo D. Sancho magistro 
iiostro, y dice que había fundado la catedral de Jaca. Facta carta 
in monasterio S. Johanis de Pinna Era T. C. I. indictione XIII 
mense Aprilis anno incarnatíone dominice TLXIII. Firman el 
rey, su hijo D. Sancho, Sancho, obispo de Jaca; Belasco, abad de 
San Juan de la Peña; el conde D. Sancho y cuatro proceres, en- 
tre ellos Sancius Garcez Despier nutritiis anla Regis. 

Es copia muy antigua, con muchas letras góticas, y las figuras 
del rey (con corona) y de su hijo D. Sancho al principio de la 
primera línea, y al fin de ella la del obispo (con mitra), con sus 
inscripciones: Ranimirus Rex. Sancius fiUus ejiís. Sancius Jac- 
censis Epus. 

Concilio de Jaca, celebrado en el año 1063, con asistencia del 
rey Ramiro I, sus dos hijos, gran número de magnates del reino, 
nueve obispos y tres abades. Es un hermoso pergamino bien 
conservado. Está adornado con I 5 figuras: tres al principio que, 
aunque no llevan inscripción, se deduce ser las del rey en el 
centro (por llevar corona y cetro), y sus dos hijos que firma- 
ron el Concilio. Hacia la mitad del documento, en una línea 
interpolada en el texto hay siete obispos con casulla, mitra y 
báculo, cuyas inscripciones declaran ser (de izquierda á dere- 
cha) de Urgel, Bigorra, Olorón, Aux, Calahorra, Leyture ó Ley- 
tora y Jaca. Las cinco figuras restantes están en otra línea al pie 
del pergamino y corresponden á los obispos de Zaragoza y 
Roda y á los abades de S. Juan de la Peña, San Andrés de Fanlo 
y del monasterio Asaniense. Ostentan casulla, birreta y muleta 
en lugar de báculo. Suscriben el pergamino los personajes cita- 
dos por el orden que queda indicado; los signos son todos distin- 
tos y de diversas manos. Lo firma también el rey D. Pedro, que 
lo confirmó con caracteres árabes, según su costumbre. Mide el 
pergamino 79 cm. de largo por 60 de ancho. 

Su objeto y contenido se reduce á establecer y fijar la sede 
episcopal oséense en la ciudad de Jaca, hasta tanto que se con- 
quistase la capital de la diócesis del poder de los moros, dotán- 
dola D. Ramiro con gran munificencia. Además de esta demar- 



54 BOLETÍN DK LA REAI. ACADEMIA DE LA HISTORIA 

cación, se establece en el mismo privilegio que las causas de los 
clérigos, que hasta entonces se habían tratado por tribunales 
seculares, lo fueran en lo sucesivo por el obispo y sus arcedianos. 
La data es: «facta charta donationis anno tlxiu" Dominicae Na- 
tivitatis. Era rac^P, indictione x^ui='» (l). 

Hay varias copias: en el archivo de la catedral de Jaca se con- 
ser\'an dos pergaminos: uno, copia antigua y defectuosa; y otro, 
de letra menuda, del siglo xvi, legalizado por los notarios Juan 
Doz, Pedro Darto y Miguel Alamán. Hay otra en el libro de la 
Cadena del propio archivo y una última en el también llamado 
de la Cadena del Concejo de Jaca. 

El P. Huesca opina que este documento y el pergamino del 
susodicho Concilio que se conserva en el archivo de la catedral 
de Huesca, armario 9.°, legajo 11, núm. 286, son ambos origina- 
les, «pues no es inverosímil, ni cosa nueva, que se escribiesen dos 
exemplares» (2). Nosotros, sin entrar á tratar la cuestión, estu- 
diada por el P. Fita y otros ilustres autores, concedemos mayoi- 
autoridad al pergamino de Jaca. 

El rey Sancho Ramírez concede al hospital de Santa Cristina 
de Summo Portu (3) que si algún villano pretendiese heredad al- 
guna perteneciente á dicha casa, vaya á ella y jure sobre el altar, 
teniendo en la mano una porción de la tierra que pretende, y 



(i) Hay error en esta indicción, como advierte el P. Fita. 

(2) Ob. cit., tomo VIII, pág. 96. En el propio archivo hemos visto un 
segundo pergamino del Concilio, de letra en parte visigoda y en parte 
francesa (armario 9.°, legajo ix, núm. 47). 

(3) Este es el privilegio más antiguo del monasterio de Santa Cristina 
de Summo Portu, por lo menos conocido. Ya lo da como existente el rey 
Sancho Ramírez, pues se ve que fecha allí el documento. El hospital y 
monasterio estuvo situado en la ribera derecha del río Aragón, á unos once 
kilómetros de Canfranc y muy cerca de Francia; de ahí su nombre. En sus 
principios no fué más que un hospital para albergue y descanso de cami- 
nantes y peregrinos; y probablemente el indicado rey fundaría allí un mo- 
nasterio de canónigos regulares de San Agustín, encargados del cuidado 
y asistencia de los peregrinos pobres, á fines del siglo xi, como lo hizo en 
Loarre y en Montearagón. Lo cierto es que en 1 107 ya se hace mención 
üe\ prior. En 1558 se trasladaron los canónigos á Jaca, y en 1597 se extin- 
guió el cenobio, fundándose en su lugar el convento de dominicos de San- 
ta Cristina, en la misma ciudad (año 1613). 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA C5 

que luego tome el hierro candente (ferrum caliditm). Facta carta 
in Sancta Christina Era TCXVI in mense Marcio (año 1078). Es 
pergamino original, y está confirmado y signado por los reyes 



Pedro I (la ^p y los caracteres arábigos), Alfonso I 



y Ramiro II 







Bula de San Gregorio VII, dirigida á D. García, obispo de 
Aragón, confirmando los límites del obispado oséense y otros 
decretos del Concilio de Jaca, en que el Papa hace grandes elo- 
gios del rey D. Ramiro I. Tuvo aquel obispo (hijo legítimo de 
este monarca) grandes dií'erencias sobre la demarcación de su 
diócesis, con I). Ramón Dalmacio, obispo de Roda, que preten- 
día las iglesias de Barbastro, Bielsa, (listain y Alquézar, y con el 
de Pamplona sobre la Val de Onsella; recurrió á la Santa Sede, 
y obtuvo la presente Bula. No lleva fecha; pero D. García gober- 
nó la diócesis en Jaca desde el año 1076 hasta el 1086. Se le ha 
caído al pergamino el sello de plomo, pero conserva los hilos de 
seda de que estaba pendiente (2). 

Institución de la Regularidad en la iglesia de Jaca por el 
obispo D. García y el rey Sancho Ramírez, su hermano, en el 
último tercio del siglo xi. Es una copia que no lleva fecha, 
como el original, pero coetánea á éste. D. García se titula Ara- 
gonensium Episcopns (3), y suscribe él en primer término, y 



(i) Transcribimos este curioso documento, con otros de Santa Cristi- 
na, en un artículo publicado en la revista Linajes de Ar agóti {x\\i.m. i.° de 
Abril de 1914), dedicado á este cenobio. 

(2) En el archivo de la Catedral de Huesca (armario 2.°, legajo i, nú- 
mero 29) hay un trasunto de esta Bula, legalizado por tres notarios de Jaca 
(Pedro Aldegario, Geraldo Ademaro y Guaillardo de Seta), en el año 1290. 
Cotejada esta copia con el original, aparecen en ella algunos errores. 

(3) Los obispos de Huesca, dejando este título asumieron el de Ara- 
gón desde que comenzó el condado de este nombre. Aun después de eri- 
gida en Catedral la iglesia de Jaca, se halla en documentos que los obis- 
pos usaron alguna vez el título de Aragón, verbigracia, D. Pedro, último 
obispo de Jaca, y aun Esteban I, su inmediato sucesor; pero ya con este 



56 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

luego el rey y su hijo D. Pedro, éste en caracteres arábigos (l). 

Donación del rey Pedro I á la Catedral de Huesca, de todas 
las décimas de la ciudad y sus términos, en el año 109S. 

ídem id. á la Sede oséense y al obispo Esteban y canónigos, 
del castillo de Sesa (provincia de Huesca) con todos sus térmi- 
nos, en la Era II4I, ó sea año I103, estando en Pluesca, en el 
mes de Octubre. Es de letra gótica, en parte, mas no original, 
sin firma. 

Testamento y codicilo del conde D. Sancho, hijo bastardo del 
rey Ramiro I. Facta carta in Jacca mense Madio, anuo ipso qiio 
rex Anfursus dco iniserante suscepit regrmm Era MCX^ III {3a\o 
1 105). Deja mandas á sus hijos García, Atalesa y Beatriz (2). 

Donación del rey D. Alonso Sánchez, dei gratia tocias ispanie 
imperator, á Adán García Sánchez, su escribano, de unas casas, 
francas, con potestad de labrar las tierras, sin censo ni carga. 
Era 1 148, año 1 1 10, 

Donación del mismo rey á su Merino Bancio Fortunio, de una 
pardilla. Año 11 12. 

Otra del mismo, concediendo á la iglesia de Jaca y al obispo 
Dodo un molino cerca de aquella ciudad, que era del rey, y lo 
tenía la iglesia empeñado en mil morabetines: dice que lo reten- 
ga hasta que él ó sus sucesores lo rediman, entregando dicha 
cantidad. Era 1163, año 1125, en el mes de Agosto. 

D. Ramiro el Monje concede á la iglesia y canónigos de Jaca 
la facultad de que puedan moler en un molino llamado Bayardo^ 
sito en el río Aragón, cuantos quieran, imponiendo la pena de 
60 sueldos á los que lo impidieran. Era 1 1 72, año 1 1 34, estando 
en Jaca. 



dictadp, ya con el de Jaca, son verdaderamente obispos de Huesca 
(V. P. Huesca: Teatro histórico, tomo v, págs. 124 y siguientes). 

(i) Hay otra copia en el valioso libro de la Cadena del Concejo de 
Jaca, y otra en el archivo de la Catedral de Huesca, armario 9.°, legajo iii, 
núm. 62. 

(2) En el archivo de San Juan de la Peña (legajo iv, núm. 18) había un 
pergamino-donación de este conde D. Sancho al monasterio, del noveno 
de Aybar, en el año 1092. Habla de él y de su hijo D. García, Moret en sus 
Investigaciones históricas, libro ni, cap. v, pág. 684. 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 57 

Cesión á carta de gracia de un molino por el príncipe D. Ra- 
món Berenguer al Cabildo de Jaca, por mil medidas de grano. 
Año 1 1 38. 

Concordia entre el emperador D. Alonso y D. Ramón Beren- 
guer, en que se dividen el reino de Navarra, que tenía el rey 
D. García. «Facta convenientia et concordia apud Charrionem 
VIIII kalendas marcii, anno dominice incarnationis CXXXVIIII 
post millesimum. Era millesima CLXXVIII (21 de Febrero de 
II40). » Estaban presentes Berengario, obispo de Salamanca; 
Bernardo, de Sigüenza; Pedro, electo de Burgos, y el conde Ro- 
drigo Gómez, el conde D. Fernando, Artal de Alagón y otros 
proceres de ambas Cortes (l). Está firmado y signado por el 
emperador y el conde, y partido por el ABC, con todas las le- 
tras del abecedario. Es original. 

Título de nobleza y de franquicias concedido por el conde Ra- 
món Berenguer á favor de su portero Cicot de Ulle, en la Era 
II92, año II54. 

Donación del rey D. Alonso II, de la villa de Abos y su igle- 
sia de San Miguel, con todos sus términos y reales pertenencias, 
á favor de la Catedral de Jaca y sus canónigos, para la Alensa y 
Refectorio. En Jaca, en el mes de No\iembrede la Era 1225, año 
1187. 

Donación del mismo á Juan Zaragoza, de un solar en la ciudad 
de Jaca. Año 1 19I. 

Donación del rey Pedro II á la Catedral de Huesca, de las igle- 
sias de Almudévar, etc., y á la de Jaca las del puente de Sabiñá- 
nigo, Larrés, Lerés y Aratores, en la Era 1244, año 1206. 

Bula de Honorio III, confirmando la división de las rentas de 
la iglesia de Jaca entre las Mensas episcopal y canonical, que 
hasta Marzo del año I202 habían estado indivisas, hecha por el 
obispo D. García de Gudal. Dada en 15 de Febrero de 1223. 



(1) El conde Osorio Martínez, Gutierre Ferrández, Poncio de Cabrera 
Rodrigo Fernández, Lope López, Raimundo Folch, vizconde de Cardo- 
na; Guillermo Raimundo Dapifer, Galcerán de Pinos, Bernardo Guiller- 
mo, Pedro Teresa, Frontín y Juan Diez y Lope Sánchez de Belchite, eí 
aliortim nobilium in curia domhii imperatoris existencium. 



5$ BOLETÍN UE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Bula del Papa (jregorio IX, confirmando la agregación del 
arcedianato de Sodoruel por el obispo D. García de Gudal á la 
Mensa Canonical de Jaca. Dada en Perusa á 9 de Mayo del año 
tercero de su pontificado (1230). 

Privilegio de D. Jaime II, en que confirma otro de su hermano 
D. Alonso, eximiendo á la iglesia de Jaca del pago de cenas rea- 
les, excepto cuando el rey estuviera presente en dicha ciudad. 
Dado en Zaragoza á 8 de los idus de Septiembre del año 1 301. 

Traslado legalizado de una Bula de Gregorio XI, en la que 
nombra á D. Antonio Domingo canónigo de la Catedral jaquesa, 
cuya iglesia estaba unida á la de Huesca. P'echada en Villanova, 
diócesis de Aviñón, en el año sexto de su pontificado, ó sea el 
1377. La del trasunto es en Jaca, á 13 de Aiayo de 1420. 

Privilegio del rey Juan I, en que manda que el obispo se haya 
de intitular de Huesca y Jaca, y que deba expresarse este título 
en los documentos, y que de otro modo no tengan efecto; y que 
en las vacantes provea la iglesia de Jaca lo necesario para su go- 
bierno, añadiendo que algunos obispos omitían dicho título de 
Jaca. Dado en 2"] de Noviembre de 1393. 

Copia auténtica del privilegio concedido por el rey D. Martín 
el Humano á Eximino Thomas y á Fr. Pedro Roseli para leer y 
enseñar pública y pri\'adamente el arte ó ciencia general de Rai- 
mundo Lulio, y todos sus libros, en las ciudades, villas y luga- 
res del reino; lo que concede igualmente á todos los que fueren 
aptos para ello. Celebra grandemente la doctrina de Lulio, á 
quien llama gran Maestro en Filosofía y Teología. En este pri- 
vilegio trasunta á la letra otro de su padre el rey Pedro IV, con- 
cediendo igual licencia á Berengario F"Iuviani, ciudadano de Va- 
lencia, y á cuantos fueren aptos para enseñar la ciencia luliana, 
dado en esta ciudad á 10 de Octubre de 1369. La confirmación 
del rey D. Martín está fechada en Zaragoza á 25 de Noviembre 
de 1399. 

Bula de Benedicto XIII (el antipapa), en que nombra obispo 
de Huesca y Jaca á D. Domingo Ram, prior de la iglesa de Za- 
ragoza y doctor en Derecho civil, vacante por la promoción de 
D.Juan de Tauste al obispado de Segorbe y Albarracín. Dada 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 59 

en Barcelona á 5 de Mayo del año decimosexto de su pontifica- 
do (1410). Es trasunto auténtico sacado de la Bula original, fe- 
chado en 13 de Alayo de 1 420. 

Bula de Eugenio IV, nombrando obispo de Huesca y Jaca ú 
D. Guillermo de Sisear, canónigo de Valencia, en 22 de Marzo 
del año 1442, por haberse reservado la provisión de la iglesia de 
Huesca por esta vez. Lleva el sello pendiente (l). 

Trasunto legalizado de la Bula de Inocencio VIII confirmato- 
ria de los estatutos de la iglesia de Jaca, cuya data es á 9 de 
Junio de I492. Hízose el traslado ante el Justicia de la ciudad 
D. Martín de Sarasa, por el notario Pedro Palacio, en 1 5 de Mayo 
de I53i,á instancia del Cabildo. 

Bula de Clemente VII, nombrando deán de Huesca á D. Mar- 
tín de Gurrea. Dada en 8 de Junio de 1534- 

Bula de Gregorio XIII, concediendo indulgencia plenaria en 
el altar de Santa Orosia de la Catedral jaquesa, siempre que se 
diga misa por algún difunto. Año 1578- 

Bula del mismo concediendo varias indulgencias á la cofradía 
de San Juan Evangelista y San Juan Bautista, de la misma iglesia. 
Dada en l.° de Diciembre de I 583. 

Bula de Clemente VIII, dada en Roma á 19 de Agosto de 
1602, en que confirma una concordia hecha entre el obispo don 
Malaquías de Aso y el Cabildo, de una parte, y el sacristán, de 
otra, en virtud de la cual éste hizo cesión de sus rentas á la iá- 
hrica de la iglesia, dándole ésta 200 sueldos, libres de toda carga. 

Bula de Inocencio XI, nombrando Obispo de Jaca á D. Mateo 
Sánchez. F'echada en los idus de Febrero del año 1676. 

ídem de Clemente XI, nombrando obispo á D. Mateo Fonci- 
llas, á 5 de las calendas de Mayo del año 1705- 

ídem id., dada en Roma en el día l.° de Julio del año 1717, 
suprimiendo las canongías Magistral y Doctoral, erigidas por 
San Pío V, con asignación de 200 libras por dote á cada una, 
en las décimas de Tauste, Luna, Esla y Las Pedrosas, cuya ren- 
ta había venido tan á menos que no tenían sino diez escudos 



(ij En el Archivo de la Catedral de Huesca hay otra Bula igual. 



6o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

anuales cada una; y manda que se erijan en Magistral y Docto- 
ral las dos primeras canongías vacantes del número antiguo, y 
añade á su renta la parte que producen dichos lugares y les per- 
tenecían antes. Verificó la ejecución el vicario general del obis- 
po de Muesca, D. Blas de Torrejón y Lasala. 

Bula de Benedicto XIII, nombrando obispo de Jaca á D. An- 
tonio Sarmiento, por muerte de D. Miguel E!stela, á 7 de las ca- 
lendas de Febrero de 1 727 (26 de Enero). 

ídem id. nombrando obispo á D, Pedro Espinosa, por la pro- 
moción de D. Antonio Sarmiento á Mondoñedo, en 12 de las 
calendas de Octubre del año 1728 (20 de Septiembre), 

ídem id. de Clemente XII, en que por muerte de D. Pedro 
Espinosa nombra obispo á D. Ramón Nogués, en 9 de las calen- 
das de Abril (24 de Marzo) de 1733. 

Hay, además, seis Bulas, asimismo de nombramiento de pre- 
lados de Jaca, de los Pontifices Clemente XII, Benedicto XIV y 
Pío VI, de 1734 á 1780. 

Documentos eclesiásticos y particulares. 

Juicio celebrado ante el rey de Aragón Sancho Ramirez en el 
día 24 de Noviembre de la Era 1 123, año 1085, entre Ximeno 
Velázquez y Galindo de Assa y el padre de éste, sobre si debía 
pagar ó no Galindo un censo por el lugar de Atares. Después de 
haber resuelto ya antes el rey D. Ramiro I á ra\or de Ximeno 
lo falló igualmente D. Sancho á su favor, mandando á Galindo 
que diese fianzas al Velázquez, como las dio en Assa, en la per- 
sona de D. Galindo, mayordomo del rey, que se hallaba con la 
corte en Jaca, por la suma de 500 sueldos, que era lo que debía 
pagar. Facta carta VI 11 Kalendas Decembris Era MCXXIII, 
siendo «Garsias» obispo de Jaca, doña Sancha condesa en Ata- 
res, D. Sancho abad de San Juan de la Peña, etc. Señalado este 
pergamino con el núm. 45. 

Convenio que en presencia de Dodón, obispo de Huesca y 
Jaca, otorgaron los canónigos y Cabildo de la Catedral de Jaca, 
con los Jurados y vecinos de la misma ciudad, sobre que el Ca- 



El, ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 6 1 

pítulo contribuiría, á instancia de los referidos vecinos y por sólo 
una vez, con la cantidad de 2.000 sueldos, en dos años, para la 
fábrica de las murallas de la ciudad, con el pacto de que en lo 
sucesivo no se pudiera exigir al Capítulo cantidad alguna, bajo 
pena de excomunión; y que si ahora los pagaba era en conside- 
ración á los honores que gozaban los canónigos, como capitula- 
res y ciudadanos. Hecho en Jaca, en I 5 de Abril de la Era I l8o, 
año 1 142, por Eximino de Pueyo, canónigo escribano. En el 
mismo día ya entregó el sacristán 500 sueldos; y al final del per- 
gamino, y en su dorso, se continúa la nota de las cantidades sa- 
tisfechas. Xúm. 116. 

Donación que el obispo Dodón y el Capítulo hicieron, por \ía 
de treudo ó censo, en la Era II81, año II43, á Pedro Aldegario 
y á su mujer é hijos, de la mitad del molino de la Lhnosnería de 
la iglesia jaquesa, de cuyo molino poseía antes la tercera parte 
que le concedió el obispo D. Esteban, con la obligación de pa- 
gar á la Enfermería^ á mediados de Agosto, tres cahíces de trigo 
y la mitad de las aves que criase en el molino. Núm. 5. 

Donación que el citado obispo (que dice lo era de Huesca, Jaca 
y Barbastro) hizo á favor de Sancho de Arbisa, por los buenos 
servicios que había prestado al obispo y á los séniores^ de una 
casa, sin carga ni tributo alguno durante su vida, y que pudieran 
poseerla sus hijos y sucesores, pero éstos con la carga de diez 
sueldos, pagaderos en ]^Iayo al clavero de San Pedro. En caso de 
venderla, éste tendría derecho preferente á la compra. Su data 
es domingo 27 de Agosto de la Era 1 182, año 1 144. Núm. 119. 

Compra que hizo Bibián y su mujer Asia, su hermano Bernar- 
do, y Peyrona, mujer de éste, á Ramón de Béseos, de una casa 
sita á espaldas de San Pedro el Viejo, por precio de 340 sueldos 
jaqueses de cuatro dineros, con obligación de pagar en el día I." 
de ^Nlayo de cada año á la Limosnería de San Pedro seis sueldos 
de tributo, los cuales se le perdonaban durante la vida del obispo 
Dodón. Hay 23 ó 24 testigos de este acto, que fué hecho en la 
Era 1 192, año 1 1 54, en el mes de Mayo, en que murió en Jaca 
la vizcondesa de Bearne. Núm. 147. 

Compra de una faja de tierra, por D. Vital, Carnerario de la 



62 nOI-ETÍM DE LA REA[, ACADEMIA DE 1 A HISIOIUA 

Seo de Jaca, por precio de 30 sueldos, cuatro dineros y dos cahi- 
ces de sccal, moneda y medida jaquesas. Su data en Noviembre 
de la Era 1 199, año llól. Núm. 26. 

Donación que el obispo Esteban y el Capítulo hicieron en fa- 
vor de Pedro Arnaldo de Olorón, de una casa, por haber éste 
perdonado 400 sueldos que dicho prelado le debía, con obliga- 
ción de pagar diez sueldos en cada año. Fechada en la infraocta- 
va de Resurrección de la Era 1 209, año II71. La firma el obis- 
po y diez capitulares. Núm. 32. 

Donación á treudo, por el obispo de Huesca y Jaca, D. García, 
de una casa junto al Hospital de Jaca, á Bonshem Balistario y á 
su mujer Jordana. Fecha en el mes de Abril de la Era 12 1 2, 
año 1 1 74, con consentimiento de Galindo, prior, y de todo el 
convento de canónigos de Jaca. Núm. 8. 

Compra que hizo D. Vidal Termarer á Pedro Archer y su 
mujer, Aldiana, de una viña en los términos de Gosa y río Gas, 
por precio de 125 sueldos jaqueses, en Marzo de la Era 1 220, 
año 1 182. Núm. 30. 

Venta de una heredad en la villa de Assa, otorgada por Pedro 
P^ximino Navascués á favor de Montesio, arcediano de Ansó, y de 
D. Raimundo de Lain, sacristán de Jaca, por precio de I25 mo- 
rabetines alfonsines de buen oro. En Jaca á 25 de Junio, Era 122 1, 
año 1 183. Notario, Domingo Martín de Alquézar. Núm. 162, 

Testamento de doña Jordana de Assa, mujer de Eximino Fer- 
tinón de Castellazolo, en favor de sus hijos, legándoles el patri- 
monio de Assa. Data en Septiembre de la Era 1223, año 1185. 
Xúm. 78. 

Compra que hizo el arcediano de Jaca, para la Mensa Canoni- 
cal, de un palacio que Eximino de Aver tenía en Avós, por pre- 
cio de 1.500 sueldos. Fechada en Noviembre de la Era 1234, año 
1 196. Núm. 46. 

Instrumento por el cual los vecinos y comunidad del pueblo 
de Castiello ceden al Capítulo el derecho de patronato y presen- 
tación de su curato. No tiene fecha, pero la letra es de comienzos 
del siglo xiii. Núm. 29. 

Cesión del derecho, patronato y rentas del curato de Oso, 



EL ARCHIVO DE I.A CATEDKAL DE JACA 63 

hecho por sus vecinos en favor de la Enfermería de San Nicolás 
de los canónigos de Jaca, con obligación por parte del Cabildo 
de pagar un vicario ó cura. Su data en el mes de Julio de la Kra 
1240, año 1202. Firma el documento el obispo D. García, y lo 
confirmó D. Pedro II, rey de Aragón. Núm. I2g. 

Donación que hizo el Capítulo del monasterio de Santa Cristi- 
na de Summo Portu, en Canfranc, en favor de la Mensa Canoni- 
cal de Jaca, en agradecimiento á las mercedes que había dispen- 
sado á dicho cenobio R. Olivan, prepósito de la Catedral. Su data 
en el mes de Enero de la Era 1 243, año 1 205. Es documento 
partido por el ABC. Núm. 124. 

Donación del obispo I). García al infante D. Fernando, abad 
de Montearagón, de la cuarta décima de los pueblos de Loarre, 
Bolea, Ayerbe, Lupiñén, Robres, Petras e Iz , Arbaniés, Sieso, 
Bespén, Labata, Santa Eulalia y Chibluco. Hecha en Mayo de la 
Era 1244, año 1206. Parece una copia. Núm. 17 de los Diplomas 
reales. 

Compra que hizo B. de Olorón, limosnero de Jaca, al abad de 
Uth, D. Sebastián, de una faja de tierra, por precio de 40 sueldos 
de á cuatro dineros. Fechada en el día de San Simón y Judas del 
mes de Octubre, Era 1 244, año 1 206. Núm. 1 1 7. 

Convenio que se otorgó en Huesca, ante el Conde D. Sancho, 
comisario general de la provincia y reino de Aragón, por orden 
del rey D. Jaime el Conquistador, sobre el anticipo de 25.OOO 
maravedises que los maestros de moneda de Jaca hicieron al pa- 
dre de dicho rey, D. Pedro II. La data del pergamino es lO de 
Septiembre de la Era 1 253, año 1215- Está muy mal conserva- 
do. Núm. 36. 

Donación hecha por el obispo D. García, el limosnero y el 
Cabildo de Jaca, á Domingo Atares, de la heredad que la Limos- 
nería poseía en Lares, con obligación de pagar en cada año cinco 
cahíces de grano; y que si el limosnero fuese con dos compa- 
ñeros y tres criados á la referida heredad, tenga Atares la obli- 
gación de costear el gasto de todos. Su fecha. Diciembre de la 
Era 1253, año 1 21 5. Núm. II. 

Donación hecha á la Enfermería de la Catedral de Jaca, por 



64 BOLETÍN DE LA KEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Eximino de .Aragón, canónigo de la misma, y para después de 
su muerte, de un palacio y haciendas en Ulle, para proveer de 
carne ó pescado, según los días, á la comunidad de canónigos. 
Y lo hacía en sufragio del alma de su hermano G. Cornel. No 
tiene fecha este pergamino, pero es del año 1215. Núm, 13." 

Arrendamiento de todos los frutos y rentas de la Prepositura, 
distribuyéndose la administración entre el obispo, el clavero y 
el prepósito, con obligación de proveer las porciones y cargas de 
la Mensa Canonical y de la iglesia, cada cual en los cuatro meses 
del año que se les asignaba. El Cabildo cedía para el abono de 
los huertos el estiércol que proporcionaban los judíos de Jaca. 
Hecho en 3 de Septiembre del año 1 22 1. Núm. 74, ' 

Donación que hizo Isabel, hija de Bonet Bolsor, de Jaca, de un 
campo en los términos de esta ciudad, en favor de la iglesia de 
San Pedro, su obispo D. García de Gudal, del prior limosnero y 
del Capítulo, y en sufragio de su alma. 4 de Abril de la Era 1261, 
año 1223. Núm. 118. 

Cesión hecha por Mateo de Rabasa y su mujer, en favor de la 
iglesia de San Juan Bautista y de los santos Cosme y Damián, 
sita en los términos de la villa de Avós, de una plaza en Jaca, en 
el Burgo de San Nicolás, y seis viñas, para después de sus días. 
Fecha 28 de Junio de la Era 1262, año 1224. Núm. 122. 

Venta de una viña en los términos de Baros, por Gil Pepin á 
Gil del Oso, por valor de 135 sueldos jaqueses. 1 5 de Febrero, 
Era 1264, año 1226. Núm. 123. 

Arrendamiento de las rentas de la prepositura, hecho por el 
Cabildo de Jaca, de acuerdo con su obispo D. García de Gudal, 
y en tres porciones. El principal obligado es el prior de Sire- 
sa (l). Hecho en Jaca, en el día lO de Junio de 1 226. Pergamino 
partido por el ABC. Núm. 76. 

Donación de las iglesias parroquiales de Guasa, Ain, Larbesa 
y PLsa, con todas sus rentas, hecha por el obispo D. García á la 



(1) Monasterio benedictino antiquísimo, situado junto á la villa de 
Hecho (Huesca). Sólo subsiste su dilatada iglesia, obra del rey Ramiro I 
y su hijo Sancho Ramírez. 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 65 

Mensa Canonical. Su data á 9 de Marzo del año 1 229. Firma el 
prelado con siete capitulares. Núni. 133. 

Venta de la villa de Astorito en favor del obispo, sacristía y 
arcedianato de Laurés de la Catedral de Jaca, por Fernando, 
abad del monasterio de Beruela, por precio de 500 morabeti- 
nes, en el día 1 9 de Enero de la Era 1 268, año 1 2 30. Hecha en 
el palacio episcopal de Jaca. Núm. 3. 

Sentencia del legado de Su Santidad, agregando é incorpo- 
rando á la Mensa Canonical el arcedianato de Sodoruél, oído el 
dictamen favorable de los obispos de Zaragoza y Tarazona, de 
los abades de la Peña y Leyre, y de los priores del Cabildo de 
Huesca, del monasterio de Montearagón y de la iglesia de San 
Pedro el Viejo de esta última ciudad. No lleva fecha ni refren- 
dación alguna, pero se ve que tuvo sello pendiente. La data debe 
ser en los comienzos del año 1 2 30, ya que la Bula confirmatoria 
del Papa Gregorio IX está dada en Mayo de este año, según se 
ha visto en su lugar. Núm. 92. 

Escritura de compra que hizo M. Fortuno Sancho, prior y li- 
mosnero de Jaca, de un campo lindante con otro de los de la ciu- 
dad, á Bernardo Asterio y su mujer Bernarda, por precio de 200 
sueldos jaqueses. Su fecha, en la Limosnería de Jaca á 23 de No- 
viembre de la Era 1270, año 1232. Núm. 17. 

División de los bienes, frutos y rentas de la prepositura de la 
Catedral de Jaca (después de los arriendos que hizo el Ca- 
bildo, y de los cuales se ha hablado ya), hecha con consejo 
de aquél y con aceptación juramentada de los encargados por 
el obispo de Huesca y Jaca D. García de Gudal, en Huesca, á 
28 de Julio de 1233, repartiéndola y adjudicándola en seis par- 
tes, á saber: prior limosnero, prior de Siresa, sacristán mayor, 
arcediano de Gorga, arcediano de Laurés y arcediano de Ansó, 
los seis capitulares de la propia Catedral. Son muy curiosas las 
condiciones en que se planteó esta distribución: se dispuso que 
si la iglesia aumentase en rentas, como se esperaba, con la in- 
corporación del priorato de Rava y otros, los pabostres ó seis 
prepósitos ya mencionados aumentasen las porciones al Capítulo, 
según éste con el obispo dispusieron. Que las limosnas de obla- 

TOMO LXV. • 5 



66 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tas, pan, vino, carnes, pescado y dinero, fuesen en provecho del 
prepósito en cuyos dos meses le tocare proveer la Mensa. Que 
los patrimonios, píos legados y otras mandas que dejaren á la 
iglesia los canónigos ó extraños, se distribuyesen en ¡guales par- 
tes entre los seis citados pabostres, así como la décima de dine- 
ro, cuando llegase á haberla. En cuanto á la colecta del diez- 
mario del vino de Jaca y A vos, y de las tercias de Ayno, Lar- 
besa y Esa contribuyan todos á los gastos, y en partes ¡guales 
se los distribuyan. Lo m¡smo respecto del diezmarlo de trigo y 
legumbres, corderos, lana, quesos de Jaca y de Avós. Los seis 
por ¡guales partes deberían contnbuir á los gastos de pleitos, 
hospedajes de nuncios, arzob¡spos y otros personajes, así como de 
transportes, v¡ajes de canónigos á Ordenes y demás expensas que 
en utilidad ó necesidad de la iglesia sufragaba antes la preposi- 
tura. Debían igualmente costear las ollas y demás enseres de co- 
cina, refectorio, despensa, etc., si bien los vasos y platos eran de 
cuenta del que en la actualidad se hallase encargado de las pro- 
visiones de la Mensa. Todos debían mantener al escribiente del 
Capítulo, á los porteros del claustro y del Cabildo, dando á éste, 
además, 15 sueldos y al limosnero un pan para cenar. Si hubiere 
entre ellos alguna cuestión, que la decidiera el prior con amplias 
facultades, hasta para excomulgar á los rebeldes; y si el prior 
fuese uno de los contendientes, fallara el que cuidase de las igle- 
sias y clérigos de Jaca. Que el clavero menor cuidase de las des- 
pensas, y pudiera ser quitado á arbitrio de los prepósitos; y que 
el que recogiese la décima de pan en Jaca y Avós diese antes de 
distribuirla 20 cahíces de trigo al año, lo mismo que el poseedor 
de la casa de Aineto y las villas de Ordaniso y Cercito, y el pa- 
lacio de Lape pagase lOO sueldos al obrero en cada año. Signa 
el pergamino el Obispo. Xúm. 10 1. 

Instrumento público de cesión vitalicia que otorgó el prior 
limosnero de la Catedral de Jaca, en nombre del Cabildo, en fa- 
vor de Dato Tolosana y su hijo, de una casa y hacienda sitos 
en la villa de Artaso, con obligación de edificar las casas quí^ 
éste tratase de construir en dicha villa y pagar á la Limosnería 
cuatro cahíces de trigo al año. Muertos el Tolosana y su hijo, 



El, ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 67 

pasase toda la heredad, con sus mejoras, á la antedicha Limos- 
nería. Dado en el Capítulo de Jaca, á 8 de Enero de la Era 1275, 
año 1237. N'otario, Pedro Eximino, de Jaca. Núm. 121. 

Estatuto acerca de las cargas que pesaban sobre la prepositu- 
ra para proveer las raciones de pan, carne, vino puro y aguado, 
huevos, queso, pescado y demás comestibles á los capitulares y 
dependientes de la iglesia, en cada uno de los días, ya de entre 
año como de Ad\aento, Cuaresma, viernes y días solemnes. 
Hecho por el arcediano de Laurés, por mandato del Capítulo, en 
el día I." de Julio del año 1239. Núm, 50. 

Venta de unas tierras y casas en el pueblo de Pardinilla á fa- 
vor de la Enfermería de la Catedral, hecha por Augerio de 01o- 
rón y su mujer, por precio de 129 morabetines alfonsinos de 
buen oro. En Jaca, á 12 de Junio de la Era 1279, año 1241. Se 
halla muy estropeado este pergamino. Núm. 43. 

Estatuto acordado por el obispo D. Vidal de Canellas y el 
Cabildo de Jaca en el día lO de Marzo de 1 247, en el cual, en 
virtud de una Bula de Inocencio IV, expedida en Lyon á 27 de 
Junio de 1246, para dividir, suprimir y aplicar las rentas y fru- 
tos de la prepositura de Huesca y Jaca, unió y aplicó á la prepo- 
situra de esta última el arcedianato de Sodoruél, con los priora- 
tos é iglesias de Lasieso, Santa María de Latre y todas sus per- 
tenencias, reservándose el obispo las cenas y derechos episco- 
pales de las mismas y con el cargo de pagar en cada año lo 
acostumbrado para el día de Navidad. Signan el pergamino el 
obispo y varios capitulares. Núm. 90. 

Testamento de doña Sancha de Fox ó Fort Arter, hecho en 
Jaca, en el día 13 de Enero de la Era 1 299, año 1261, en el cual 
deja, entre otras cosas, 200 sueldos jaqueses para su entierro, 
10 sueldos á los frailes menores, nueve sueldos para la lámpara 
de San Francisco y cinco sueldos y una libra de cera para la lu- 
minaria de San Pedro el Viejo (I). Núm, 14. 



(i) Este templo, que se cita en algunos instrumentos, existía en la pla- 
zuela y junto al pozo que hay enfrente de la lonja mayor de la Catedral 
de Jaca, Era antiquísimo, anterior á aquélla. Amenazando ruina, y no te- 



68 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Estatuto hecho por el obispo D. Domingo Sola acerca de las 
raciones de pan, vino, carne, huevos y pescado de los canónigos, 
en virtud de súplica de éstos de que se las aumentase, por haber 
engrosado las rentas de la prepositura. En Jaca, á lO de Octubre 
de 1263. Pedro Estella, notario. Núm. 57. Hay otros dos perga- 
minos enteramente iguales, señalados con los números 79 y 93- 

Acto público de elección de obispo en la persona de D. Gar- 
cía Pérez de Zuaso, canónigo y prepósito de Huesca, electo por 
ambos Cabildos, por 30 votos contra uno de él mismo á favor 
del maestro Aldeberto, canónigo de Huesca, en el día 14 de 
Marzo de I268. Penden del pergamino los sellos de los dos Ca- 
bildos. Núm. III. 

Instrumento de confirmación y ratificación, por parte del Ca- 
bildo de Jaca, de la concordia de hermandad y alianza con el Ca- 
bildo oséense. Testificado en Jaca á 17 de Octubre de 1 286. No- 
tario, Cjuaillardo Seta, de Jaca. Núm. 2. 

Nueva concordia de unión y hermandad entre los Cabildos 
catedrales de Huesca y Jaca, por la que los prebostes de ambas 
iglesias se comprometieron á dar las porciones correspondientes 
á los capitulares de la otra que llegasen á la suya, y á que se ce- 
lebrasen en cada una de las iglesias aniversarios por el capitular 
de la otra que falleciere. Se quiso también establecer que los ca- 
pitulares de una Catedral que se trasladasen á la otra por cierto 
tiempo, tuvieran en ésta voto en los Cabildos; pero el de Hues- 
ca, por no estar seguro de la oportunidad y conveniencia de este 
acuerdo, dijo que estaba dispuesto á que se ventilase y decidie- 
se este asunto por compromisarios de ambos Cabildos. Hecho en 
Huesca á 7 de Febrero de 1289. Núm. 2^,. 

Compromiso que D. Andrés de Clarisvallibus (Claraval), 
prior, en nomlire del Cabildo de Jaca, y D. Guillermo Carbonell, 
subprior, en representación del de Huesca, otorgaron á D. Rai- 
mundo de Bolea, prior de Santas Masas, canónigo de Huesca, y 
á D. Martín de Caseda, obrero y canónigo de Jaca, para que de- 



niendo el Cabildo recursos para repararlo, fue demolido hacia iS37por 
mandato de la autoridad. 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 69 

terminasen y fallasen, como fallaron bajo pena de 200 sueldos á 
los contraventores, sobre un artículo de unión que el Cabildo de 
Jaca decía que dejaba incumplido el de Huesca, referente al voto 
indicado en el documento anterior, de cuya facultad decía había 
gozado en otro tiempo el de Jaca, mientras que el contrario se 
hallaba dudoso de tal derecho. Así quedó el asunto por este 
compromiso, en Huesca, día 7 de Febrero de 1 289. Notario, Pe- 
dro Ferrarlo. Núm. 1 50. 

Sentencia arbitral pronunciada por D. Raimundo de Bolea, 
canónigo prior de las Santas Masas de la Catedral de Huesca y 
D. Martín de Caseda, canónigo obrero de la de Jaca, con consejo 
del maestro D. Vicente Sariñena y de Raimundo Acut, oficial 
eclesiástico de Huesca, designados consejeros ad hoc por ambos 
Cabildos, dictaminando que cuando un prebendado de Jaca asista 
al Capítulo de Huesca, y viceversa, tenga voz y voto en todos 
los negocios, á excepción de las elecciones de canónigos y pre- 
pósitos; mas como se hallaba vacante la Sede episcopal, reser- 
varon la confirmación de este acuerdo al obispo futuro. Hecho 
en el Capítulo de Huesca, el lunes :o de Marzo de 1289. Pedro 
Ferrarlo, notario. Núm. 104. Está duplicado. 

Incorporación y agregación de la iglesia de San Cosme y San 
Damián de Assa, á la prepositura de la Catedral de Jaca, en todo 
lo espiritual y temporal, salvos los derechos de la mitra y de los 
arcedianos, los cuales debían poner y pagar un presbítero que la 
sirviese. Hízola el obispo Fr. Ademaro en Huesca, á 5 de Julio 
del año 1292. Núm. 99. 

Acto de loación y ratificación de la cesión de los palacios de 
Atós y Labes, hecha por el prior y monjes del monasterio de 
Montearagón á favor de la Catedral de Jaca. Su data en Mon- 
tearagón, á 6 de Febrero de 1294. Núm. 6. 

Estatuto hecho por el obispo Fr. Ademaro y Capítulo de 
Jaca, de no aumentar el número de sus individuos, que era el 
de 15, á 21 de Diciembre de 1295. Núm. 51. 

Estatuto firmado y jurado por el Cabildo de Jaca, en que se 
acordó, en vista de las vejaciones que sufrían algunos capitulares, 
sin consentimiento de aquél, y á fin de remediarlas, que ningún 



70 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

capitular, por sí ni por otros, ni en público ni en secreto, con- 
sienta que sea priado alguno del Cabildo de su prebenda, dig- 
nidad ó beneficio, ni de su administración, ni permita que esto 
suceda, á no ser por un delito ó exceso enorme, para cuyo efecto 
todos se comprometían ú pagar á prorrateo las expensas del su- 
mario. Que nadie admita á la colación y posesión á cualquiera 
que por privación arbitraria de algún prebendado, fuese nom- 
brado por el obispo para su vacante. Que todos han de defender 
el estado secular de su iglesia, según derecho. Que á nadie reve- 
larán los secretos del Cabildo, cuando éste ó el prior lo encar- 
gase. Que no han de consentir la creación ó nombramiento de un 
canónigo, sino en pleno Cabildo. Que no admitirán por compa- 
ñero á nadie que no jure observar flelmente este acuerdo, salvo 
el honor, derecho y revocación del obispo. Dado en Jaca, á 5 de 
Julio de 1296. Núm. 31. Está duplicado. 

Estatuto, hecho y firmado por el obispo Fr. Ademaro y el Ca- 
bildo, deteíminando que cuando muera un canónigo, se apliquen 
las distribuciones y la cuota que correspondiese al mismo en 
aquel año por vestuario hasta el día de San Gil, para los gastos 
de su entierro, y lo que sobrare se emplee en sufragios por su 
alma; de manera que si se proveyese su vacante antes de aquel 
día, el que entre á sucederle no perciba más que la porción del 
día en que tome posesión. Que todos los que fueren nombrados 
canónigos ó dignidades de esta iglesia, estén obligados en el pri- 
mer año de su ingreso á dar á la misma una capa; y si el deán no 
quisiere darla, se le retengan sus porciones hasta que el Cabildo 
la compre con ellas. Hecho en el día 24 de P'ebrero de 1 298. 
Número 53. 

Instrumento de elección de D. Martin López de Azlor en 
obispo de Huesca y Jaca, hecha por ambos Cabildos en 24 de 
Julio de 1300, por fallecimiento de Fr. Ademaro, ocurrido en 15 
de Junio del propio año. Núm. 4. 

Estatuto hecho por el obispo D. Martín López de Azlor y el 
Cabildo, en que se dispone que ningún canónigo pueda percibir 
las distribuciones cotidianas y de los aniversarios, si no asiste á 
los Oficios, á excepción de los enfermos y los ocupados por uti- 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 7 I 

lidad de la iglesia, por mandato del prior. Que no se admita en 
canónigo al que sea hijo espúreo ó de padres desconocidos, por 
la infamia que representa, aunque obtuviera dispensa papal ó 
episcopal, á no ser que por su literatura y notable ciencia, gran- 
des influencias y valimiento pudiera convenir ó hacer honor á la 
iglesia. Se prohibe prestar las capas para enterrar á los difuntos, 
á excepción del propio padre ó madre ó hermanos que no tuvie- 
sen con qué comprarla. Que los canónigos, según la costumbre 
de la iglesia, puedan testar libremente de todos sus bienes, ya 
patrimoniales, ya procedentes de sus prebendas ó beneficios, sal- 
vo los propios cié su dignidad, y el anillo, que es derecho del 
obispo; debiendo, sin embargo, acordarse de la Catedral en la 
medida de su conciencia ó piedad, por razón de los beneficios 
obtenidos en la misma. Que desde el día de Todos los Santos por 
la mañana hasta el Domingo de Ramos han de usar los capitu- 
lares capa negra para el coro, y bonetes de paño negro, llamados 
birretes, y que todos -los demás capellanes asistan á los Oficios 
divinos, bajo las penas que señale el prior. Hecho en el Palacio 
episcopal de Jaca, á lO de Mayo de 1301. Núm. 54. 

Acto público de arrendamiento que hizo D. Miguel de Muro, 
prior del Cabildo, de una \ iña sita en los términos de Jaca, á fa- 
vor de García de Aso y su mujer, por precio anuo de la mitad 
de los frutos. Hecho en el día 7 de Diciembre de la Era 1 340, 
año 1302. Núm. 84. 

Trasunto legalizado de un estatuto hecho por el citado obis- 
po, dado en Huesca, á 23 de Agosto de 1303, por el cual supri- 
mió la dignidad de enfermero de la Catedral de Jaca, para des- 
pués de la muerte de D. Fernando de Aguis, su actual poseedor, 
quien lo ratificó, aplicando sus rentas á la Mensa Canonical. He- 
cho en Jaca, á 6 de Septiembre del mismo año. Núm. "J}^. 

Arrendamiento de un campo propiedad del prior mayor de 
San Pedro, de Jaca, hecho por éste á favor de Sancho de Larbe- 
sa y Domingo Jarne, á 4 de Octubre de 1304. Escrito en roman- 
ce. Núm. 19. 

Estatuto hecho por el Cabildo, con aprobación del obispo, en 
que se dispone que la limosna que se daba todos los días á cua- 



72 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tro pobres por el Capítulo, quede nuevamente en su vigor. Que 
si un canónigo se ausentase por más tiempo que el que prescribe 
el derecho, se ponga otro servidor en su lugar, á quien se le pa- 
gará la cuota del vestuario, y de la porción del ausente se le da- 
rán al aíio 25 sueldos. Que el capitular que estuviere ausente en 
servicio del obispo ó por utilidad de la iglesia, con permiso del 
prior, percibirá todo lo de su prebenda, á excepción de los entie- 
rros y aniversarios, de que sólo percibirá la mitad de la distribu- 
ción. Hecho en el claustro de la Catedral, ante el obispo, á 2 de 
Agosto de 1305. Núm. 55. 

Trasunto legalizado de la confirmación hecha por el obispo 
López de Azlor, de la concordia y hermandad entre los Cabildos 
de Huesca y Jaca, en la que se dispuso que cuando un canónigo 
de cualquiera de ambas iglesias pase á la otra, por asuntos de 
aquélla ó suyos propios, se le diese durante tres días la ración de 
quince dineros y seis libras de pan diarios, como á los otros 
capitulares de aquella iglesia. Que por cada canónigo que falle- 
ciere de una y otra iglesia, se celebrasen en ambas sufragios so- 
lemnes por espacio de treinta días consecutivos. Que cuando los 
canónigos de una concurran á la otra para la elección de obispo, 
además de pasárseles la ración, como se ha dicho, tengan entrada 
y asiento en el coro, y puedan ir en las procesiones y asistir á los 
Capítulos, aunque sin voto en los negocios propios de aquella 
iglesia, privándoseles únicamente la entrada en los Capítulos ge- 
nérale;^. La data de este pergamino es en Huesca, á 4 de Mayo 
de 1308. Núm. 35. Hay otro igual, con el núm. 85. 

Estatuto que hizo con licencia del obispo Azlor, el Cabildo de 
Jaca, en el claustro de ella, á 1 1 de Septiembre de 1308, dispo- 
niendo que nadie pueda obtener dignidad, oficio, personado ó 
administración en aqueila iglesia, si no es antes canónigo de la 
misrria y del número quindenario, debiendo jurar los presentes, 
como los venideros, al tomar posesión de las canongías, la obser- 
vancia de este estatuto. Núm. 140. 

Otro hecho por el obispo Azlor y el Cabildo de Jaca, en que 
se dispone la porción de pan y vino que debía darse á cada 
capitular, ó su dinero equivalente, y á los pobres que era eos- 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 73 

tumbre alimentar de la Mensa. En Jaca, á 9 de Junio de 1319. 
Núm. 56. 

Trasunto legalizado de la donación que hizo D. Pedro, abad 
de San Juan de la Peña, de una pardina llamada Castellón, en 
favor del vecindario y Concejo de Bras la Villa (Veral de la 
Villa), que eran vasallos del obispo de Huesca y del abad de 
Montearagón. Otorgada en San Juan de la Peña, á 1 1 de Julio de 
1319. Núm. 42. 

Protesta del Cabildo de Jaca contra la elección de obispo, que 
se propasó á hacer el de Huesca, por compromisarios, puesto 
que estaba convenido entre ambos que cuando no pudiera haber 
elección de obispo en Huesca, se hiciera en Jaca por los dos 
Capítulos; y si en ésta no tuviere lugar, se volviese á verificar en 
Huesca. Cuya protesta fué admitida, salvo el mejor derecho, por 
el Capítulo oséense y su deán D. Martín López de Azlor. Fecha- 
da en 31 de Agosto de 1324, ante Julián de Sada, notario. Nú- 
mero 61. 

Letras de colación de la rectoría de Sarasa, dadas por D. Mi- 
guel de Muro, deán, y D. Pedro Arnaldo Dansaus, sacristán de la 
iglesia de Jaca, vicarios generales en Sede vacante, en favor de 
Gil Villanúa, por renuncia de D. Juan Pedro, rector de Aquilué. 
En Jaca, á 10 de Diciembre de 1324. Núm. 81. 

Traslado testimonial de la concordia que celebraron los prepó- 
sitos Bernardo de Bareria, deán; Raimundo de Pedro, arcediano 
de Ansó, y Arnaldo Porcada, ídem de Gorga, con el sacristán 
Pedro Arnaldo Dansaus, por la cual, con licencia del obispo 
D. Gastón, transfirieron á dicho sacristán y sus sucesores, para 
siempre, la jurisdicción espiritual y temporal de los pueblos de 
Espuéndolas, Esprilla y San Juan, con obligación de pagar en 
cada año á los cuatro prepósitos de Jaca nueve cahíces de trigo. 
Fué otorgada y aceptada por ambas partes, en Huesca, á 18 de 
Junio de 1 328, ante Raimundo Ferrer. Está legalizada por tres 
notarios. Núm. 1 60. 

Acto de renuncia hecho por D, Domingo Huaso, canónigo de 
Jaca, de la rectoría de Aragüés, por hallarse ciego, la cual se 
incorporaba con todas sus rentas á la prepositura de Jaca, con 



74 boletín de la real academia de la historia 

obligación de poner y costear el Cabildo un vicario. Hízose la 
renuncia ante el delegado del gobernador eclesiástico, en Hues- 
ca, á 27 de Agosto de 1328, y fué aceptada en el claustro de San 
Pedro, de Jaca, en la capilla de San Lucas, el viernes 3 de Sep- 
tiembre de la Era 1366, año 1328. Núm. 95. 

Acto público testificado, sobre una apelación que el obispo 
de Huesca, D. Pedro de Urrea, elevaba á la Santa Sede, contra 
una sentencia interlocutoria (no se expresa el asunto) que contra 
el mismo habían fallado el obispo de Olorón, D. Arnaldo; Na- 
varro de San Celedonio, canónigo de esta Catedral, y el guardián 
de los frailes menores de San Francisco, de la misma ciudad, 
jueces delegados apostólicos en la causa que ante ellos se seguía 
entre el mencionado obispo de Huesca y el deán de Jaca, y cuya 
sentencia, dada en Olorón á 23 de Mayo de 1 33 1, la recusaba el 
obispo por no reconocer facultades bastantes en dichos jueces 
delegados. Hecho en Huesca á 31 de los mismos mes y año. Nú- 
mero 1 10. 

Traslado legalizado que á requerimiento del Cabildo, y en 
presencia de D. García Sancho de Isaba, canónigo de Tudela y 
oficial eclesiástico de Jaca, hizo García Pedro de Lasieso, notario 
público de la misma ciudad, y en ella, á 14 de Marzo de 1 335, 
de la división definitiva de la prepositura de la catedral de Jaca. 
Número 103. 

Rescriptos de los Capítulos de Huesca y Jaca. Dan noticia á 
D. Pedro, arzobispo de Zaragoza, de que habiendo muerto don 
Pedro de Urrea, obispo de Huesca, en miércoles, día tercero de 
las nonas de Marzo (5 de Marzo) del año de la Encarnación, 
133Ó, se juntaron para elegir sucesor en el sábado I 5 de Marzo 
(idus Martii)^ y que habiendo resuelto proceder, por vía de com- 
promiso, eligieron por compromisarios á cuatro del Cabildo de 
Huesca, entre ellos D. Martín López de Azlor, y á tres de Jaca, 
con facultad de elegir á uno en aquel día ó en el siguiente, hasta 
después de la misa de Prima; y que los seis, unánimes, habían 
elegido á D. Martín López de Azlor, deán de Huesca, su com- 
pañero; y concluyen pidiéndole que, como metropolitano, se 
digne confirmar la elección y conferir al electo la consagración. 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 75 

Quod est actum Oscae XV Calen. Aprilis (i8 de Marzo) anno 
133^ (i)- Dice el instrumento que era noble y muy recomendable 
por su virtud y letras. Núm. 37. 

Protesta del Capítulo de Jaca elevada en queja al deán don 
Martín López de Azlor y Capítulo de Huesca, por el prior de 
Raga ó Rava, de la Catedral de Jaca, y el justicia de esta ciudad, 
comisionado por el Cabildo, contra los abusos de jurisdicción 
que se abrogaban los vicarios del Capítulo de Huesca al preten- 
der sojuzgar á los de Jaca por haber éstos prendido á cierto 
cuestor que sin licencia de ellos se había entrometido en esta 
diócesis á hacer la colecta, así como por las censuras que se decía 
habían impuesto los mismos á varios legos y clérigos. Los refe- 
ridos vicarios de Huesca pretendían ser superiores á los de Jaca, 
en términos que los compelían, bajo pena de excomunión y sus- 
pensión á ellos y al Capítulo, á bajar á dar cuenta ante aquéllos 
de tales procedimientos. Indignado el Capítulo de Jaca por tan 
extraña conducta, dirigió esta protesta, en que hace ver las pre- 
rrogativas de concatedralidad y de igual jurisdicción, pero ente- 
ramente independiente de la de Huesca, como se había determi- 
nado en el Concilio de Jaca por el rey D. Ramiro, y por la 
antelación que guardaba ésta sobre aquella iglesia después de la 
Reconquista, y así lo habían comprendido y observado todos los 
obispos, y en particular el último, D. Pedro, en la causa contra 
el arcediano de Laurés, de esta Catedral, desestimando por irriso- 
ria la providencia de los dichos vicarios de Huesca; intimando á 
su Cabildo á que se retractase de ella si quería conservar la paz y 
armonía con el de Jaca, y exigiendo, por último, una satisfacción. 
Su data en Jaca á 3 de Diciembre del año 133/. Fué presentada 
por dichos comisionados y leída en el Capítulo de Huesca en I O 
de dichos mes y año. Núm. 16. 

Testimonio según el cual se inhibió el vicario general de Hues- 
ca para admitir una apelación de sentencia dada por el vicario 



(i) Es de notar que á partir de esta elección, en las demás se pidió la 
confirmación y consagración al Papa; lo que prueba, como dice el P. Hues- 
ca, que por entonces se varió este punto de disciplina. 



70 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

general de Jaca. En Huesca, á 2 de Maj^o de 1338. Núm. 22. 

Acto de convenio entre D. Bernardo, deán de Jaca, y García 
y Ramón Valleprer, para que éstos puedan edificar una casa en 
Jaca, junto al Hospital de La Limosna y capilla de Sancti Spiri- 
tus. Hecho en Jaca, con licencia episcopal, á 25 de Septiembre 
de la Era 1378, año 1 340. Núm. 12. 

Estatuto de D. Fr. Bernardo Oliver, obispo, y el Capítulo de 
Jaca, en que se determinó que con motivo de haber en aquella 
ciudad y su territorio muchos nobles y poderosos que con sus 
exigencias y valimiento coartaban la libertad de los capitulares 
siempre que ocurría elección para proveer alguna prebenda va- 
cante, en lo sucesivo sólo se convocasen los capitulares hallados 
presentes dentro de la diócesis de Jaca y Huesca, sea cual fuere 
la dignidad de los que se hallasen fuera de ella, á fin de no re- 
tardar la provisión y evitar los inconvenientes indicados; y que 
los clérigos aspirantes á las canongías que se valieran de amena- 
zas ó de influjos y cartas de recomendación fuesen excluidos é 
incapaces de todo beneficio eclesiástico en este obispado. Fecha- 
do en el día 23 de Noviembre de 1340. Notario, García Pedro 
de Lasieso. Núm. 71. 

Copia legalizada de la sentencia que pronunció contra D. Mi- 
guel de Rosanis, canónigo obrero de la Catedral de Jaca, el vi- 
cario juez delegado para esto D. Raimundo de Pratis, arcediano 
de Laurés, por el obispo D. Bernardo Oliver, in remotis agens, 
mandando á dicho obrero que fuese de su obligación reparar el 
techo y tejados de la Casa Capitular, así como de los claustros de 
la Catedral de Jaca, no obstante de que en éstos estaban las ca- 
pillas de fundación particular, pero cuyos patronos no tenían el 
deber de hacer tales reparaciones por no habérseles obligado en 
un principio. Y así debía dicho canónigo practicar en el térmi- 
no de quince días las obras necesarias. Dada en Jaca á 28 de No- 
viembre de 1342. Notario, Pedro Domingo de Garisa. Se inclu- 
ye á seguida la Comisión del obispo al mencionado arcediano de 
Laurés, su data en Aviñón, á 25 de Agosto del propio año. 
Núm. 89. 

Estatuto del obispo D. Gonzalo Zapata y Capítulo de Jaca, en 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 77 

que se acordó que de los frutos y porciones que hubiesen dejado 
de percibir los poseedores al tiempo de su fallecimiento, sean 
dos partes para sus herederos y la tercera para los sucesores en 
las prebendas. Lo firman el obispo, siete canónigos y el notario 
García Pedro de Lasieso, en Jaca, á lO de Septiembre de 1345. 
Número JO. 

Estatuto hecho por los mismos (el Cabildo por medio de pro 
curadores) en Huesca, á 24 de Noviembre de 1345, en que se 
acordó que cuando hubiere de celebrarse Capítulo, sean llama- 
dos todos los canónigos por el portero, y los que acudieren sean 
tenidos por la mayor y más sana parte para aquel efecto, y lo 
que resolviesen sea válido y firme; y los que se resistiesen á lo 
acordado sean privados de las raciones y porciones á juicio del 
Cabildo, sin aguardar mandato del obispo. Que los que obtengan 
dignidad, prepositura ó administración, depositen en un arca 
junto al Sagrario de la Catedral, y bajo llave, todas las escrituras, 
instrumentos y títulos de sus respectivas dignidades ó adminis- 
traciones, bajo la multa de tres áureos, á fin de que ni se extra- 
víen los instrumentos ni se enajenen las fincas con perjuicio de 
la iglesia. Núm. 68. 

Sentencia pronunciada por el obispo á favor del Cabildo de 
Jaca y contra D. Blas Fernández de Biota, arcediano de Gorga, 
de la misma iglesia, revocando y anulando la renuncia que éste 
había hecho ante dicho obispo de la prepositura que iba aneja 
á su dignidad, fundándose en que si había de abastecer á la Men- 
sa canonical de las posesiones y demás cargas durante los dos 
meses y días á que venía obligado, salía perjudicado hasta el 
punto de quedar incongrua su misma dignidad , y que en tal 
supuesto se la había admitido el referido obispo, aunque sic et 
in quantum; mientras que el Cabildo la reputaba nula por ser 
en perjuicio de la comunidad y del culto, y contraria al esta 
tuto del obispo D. Vidal, de 1 248, por no haber sido citado el 
Cabildo para defender su derecho; y, sobre todo, porque ha- 
biendo sido hecha la división de la prepositura y adjudicada la 
referida quinta parte al arcedianato de Gorga, por autoridad 
apostólica y Bula de Inocencio IV, no podía el obispo revocar la 



yS BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

susodicha división sin autorización de la Santa Sede. Así es que 
el obispo hubo de declarar subsistente la anexión al arcedianato, 
y obligado su poseedor á satisfacer las cargas inherentes á su 
dignidad. Dada en Huesca, á instancia de los procuradores del 
Cabildo de Jaca, á 22 de Septiembre de 1346, ante Miguel Pedro 
de Biota, notario testificante. Núm. 80. 

Confirmación, por el obispo D. Guillem de Torrellas del de- 
creto dado por su antecesor, de acuerdo con el Cabildo de 
Jaca, en virtud del cual se aplicaron para reparar la fábrica de la 
Catedral de aquella ciudad todos los frutos y rentas del primer 
aíio de cada uno de los beneficios de la diócesis que fueran vacan- 
do por cualquier concepto (fuera del de permuta), por espacio 
de veinte años consecutivos. Lleva fecha I O de Septiembre de 
1345, y laconfirmación 29 de Mayo de 1361. El Cabildo se com- 
ponía en esta época de diez canónigos. Núm. 28. 

Súplica de los Cabildos de Huesca y Jaca al arzobispo de Za- 
ragoza, D. Lupo, á fin de que diera su consentimiento á D. Otón 
de Castro, arcediano de Teruel y canónigo de Zaragoza, como 
regular de esta Iglesia Metropolitana, para que pudiese admitir 
la mitra y obispado de Huesca y Jaca, elegido como había sido 
por dichos Cabildos el 3 de Enero de 1 369, por muerte del an - 
tecesor D. Eximino Jimeno, ocurrida en 19 de Diciembre más 
cerca pasado. La concedió el arzobispo, para que pudiera pedir 
el electo el munus cousecrationis al Romano Pontífice, en 23 de 
Enero de 1 369. Núm. 86 (i). 

Poderes otorgados por los capítulos de Huesca y Jaca en favor 
del deán de Huesca, del sacristán de la segunda iglesia y de dos 
canónigos, para pedir al Papa Gregorio XI la confirmación de la 
elección que habían hecho de obispo, en favor de D. Juan Pedro 
Zapata, arcediano de Serrablo de Huesca. Fechados en esta ciu- 



(1) Se observa en este documento la computación de los años por la 
Natividad del Señor, como posterior al año 1350 en que el Rey Pedro IV 
de Aragón, estando en Perpiñán, mandó que se notasen así los instrumen- 
tos y escrituras, prohibiendo otro cómputo, señaladamente el de la En- 
carnación. Esto fué confirmado en las Cortes de Monzón del año siguien- 
te, como refiere Jerónimo Zurita en sus Anales, libro viii, cap. xxxix. 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 79 

dad, á 29 de Octubre de 1 3/2. Notario, Pedro Alamún. Nú- 
mero 62. 

Acta de elección de obispo, por los capítulos de Huesca y 
Jaca, en favor de Raimundo de Olieto, deán de la primera ciu- 
dad, bachiller en cánones y literato, verificada en 12 de Febrero 
de 1383. Notario, Pedro de Almazán, vecino de Huesca. Firman 
diez canónigos de Huesca y ocho de Jaca. Núm. i 59. 

Letras de colación de Pedro Ipas para la rectoría del pueblo 
de este nombre, cuya presentación correspondía á sus vecinos. 
Fn Jaca, á 2 de Agosto de 1 384. Núm. 20. 

Elección de D. Juan Sancho Serlis en canónigo y sacristán 
mayor de la Catedral de Jaca, verificada en 20 de Agosto de 1 384. 
Se dice en este documento que, habiéndose convocado al Cabil- 
do para el día 18 de Julio, hubo de diferirse el acto por no haber 
nunca suficiente número de electores, á causa de la gran mor- 
tandad que había en Jaca, y hallarse ocupados los capitulares 
en los entierros. Consígnase, además, que no se convoque á este 
Cabildo más que á los canónigos existentes en esta diócesis y 
en Huesca, y que el obispo, cuando asistiere á estas reuniones, 
sólo tuviera un voto como cualquier capitular. Núm. 21. 

Sentencia pronunciada por el deán y vicario capitular, sede 
vacante, de Jaca, en el pleito que siguieron el limosnero del mo- 
nasterio de San Juan de la Peña, y la sacristía del de Santa Cruz 
de la Seros, sobre los diezmos y primicias de la iglesia de San 
Caprasio,de] lugar de Santa Cruz. En Jaca, á 10 de Mayo de 1386. 
Núm. 44. 

Trasunto legalizado por Jaime de Berbegal, notario, en Hues- 
ca, á 29 de Julio de 1 394, ante D. Raimundo de Olieto, deán de 
aquella ciudad y vicario gobernador eclesiástico por el Obispo 
D. Juan de Bafes, in reuiotis agens^ á instancia del Capítulo de 
Jaca, de una sentencia del gobernador del reino de Aragón, en 
la cual se inserta el acta de cesión solemne que otorgó el rey 
Pedro IV^ en Zaragoza, á 12 de Marzo de 1 366, en favor de Exi- 
mino de Ribabellosa, obispo, y de sus iglesias de Huesca y Jaca, 
por la suma de 15.OOO sueldos que dicho prelado prestó al Te- 
soro del mismo Rey para las guerras que sostenía con Castilla, 



8o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

del libre y absoluto dominio y jurisdicción civil y criminal en los 
pueblos de su obispado, con derecho á juzgar, castigar, matar, 
cortar manos y pies, etc., á sus vecinos como á vasallos propios. 
Núm. 142 (l). 

Poderes otorgados por el abad de San Juan de la Peña, á don 
Francisco de Pedro Aliedes, deán de la Catedral de Jaca, para co- 
brar las rentas y subsidios de aquel cenobio en todos los pueblos 
de su jurisdicción. Su data en Pina, diócesis de Zaragoza, á 2 de 
junio de 1 398. Notario, Nicolás Balaguer, clérigo de esta ciudad. 
Núm. 161. 

Sentencia pronunciada por el obispo Fr. Juan de Tauste, en 
favor del Cabildo de Jaca, en el litigio que éste sostenía con el de 
Huesca respecto á la creación de vicarios generales para la ciu- 
dad y distrito de Jaca, á lo que se oponía el Cabildo oséense. 
Dice el prelado que confirma los derechos, privilegios y preemi- 
nencias que disfrutaban ambas iglesias, al tiempo de tomar po- 
sesión del obispado. Dada en Huesca, á 1 1 de Mayo de 1405. 
Núm. 155. 

Sentencia arbitral que fallaron D. Pedro Sancho y D. Raimun- 
do de Gurz, sacristán y capellán mayor de Jaca, respectivamente, 
como jueces compromisarios, respecto al pago del subsidio ecle- 
siástico, que declararon pertenecer á los prepósitos y no al Ca- 
bildo. En Jaca, á 30 de Enero de 1406. Núm. 139. 

Testimonio del acto de elección del obispo D. Martín López 
de Azlor, deán de Huesca, verificada en esta ciudad, en 21 de 
Mayo de I406, por ambos Cabildos. Núm. 25. 

Sentencia pronunciada por D. Domingo ^am, canónigo obre- 
ro de la Metropolitana de Zaragoza, mandando que sea nula una 
gracia expectativa obtenida por el rector de Guasa, del antipapa 



(1) En el Archivo de la Catedral de Huesca, armario 2.", legajo núm. i , 
pergamino núm. 50, hay una venta del rey D. Pedro IV á favor del Capí- 
tulo, de la jurisdicción criminal y los derechos reales de los lugares de la 
iglesia, por precio de 15.000 sueldos, con el fin de pagar un ejército fran- 
cés que vino con el conde de Trastamara, en la guerra contra Castilla 
Notario, Bernardo de Bonastre, secretario del Monarca, á 12 de Marzo de 
1366, 31.° de reinado. 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 8 1 

Benedicto XIII, para ocupar la primera prebenda vacante en la 
Catedral de Jaca, reconociendo como justa la causa de su Cabil- 
do, que se fundaba en que el Papa omitía en la Bula el título de 
Cabildo catedral de Jaca, atribuyendo el poder sólo al de Hues- 
ca, y declarando, finalmente, válida la posesión de D. Raimundo 
de Gurz para la mencionada canongía. Dada en 8 de Julio de 
1406, y este testimonio en el día 1 1 de los mismos mes y año. 
Número 15 I. 

Decreto del obispo D. Juan de Tauste, de acuerdo con el Ca- 
bildo jaqués, mandando que, en vez de los seis pobres que dia- 
riamente mantenía el refectorio capitular, sean en adelante diez, 
dando á cada uno la ración de tres dineros; y que para atender 
á la conserv^ación y reparación de la Fábrica de la Catedral, Pa- 
lacio episcopal y refectorio de los canónigos, concedía libre- 
mente los derechos de fábrica y annatas correspondientes al 
obispo, en el primer año de todas las vacantes de canongías, dig- 
nidades, raciones y beneficios de todo el distrito de Jaca, hasta 
nueva orden; debiendo el Cabildo designar uno ó más canónigos 
que administren estas rentas y den cuenta al mismo en cada año. 
Dado en el castillo de la Járea de Sesa, diócesis de Huesca, á I 5. 
de Septiembre de I407. Núm. 75. 

Letras citatorias y perentorias de emplazamiento que hizo el 
obispo de Huesca como comisario apostólico, por el Papa Be- 
nedicto XIII, en virtud de orden de éste fechada en Peñíscola á 
2 de Diciembre de I413, avocando á su tribunal la causa que pen- 
día entre los Cabildos de Huesca y Jaca, ante el oficial eclesiás- 
tico de Lérida, sobre ciertas primicias. Núm 58. 

Sentencia arbitral dada por D. Martín de Ruesta, canónigo de 
Huesca, y D. Raimundo de Gurz, canónigo capellán mayor de 
Jaca, ante la presencia del obispo D. Domingo Ram y del nota- 
rio testificante Ciprés Balaguer, de Zaragoza, nombrados jueces 
compromisarios por los Cabildos de Huesca y Jaca, de los cuales 
el primero pretendía tener derecho para exigir de la diócesis de 
Jaca, como de la de Huesca, todas las segundas annatas de los 
beneficios que vacaren, para aplicarlas á la Fábrica de su Cate- 
dral de Huesca, fundándose en un estatuto que formó el obispo- 

TOMO LXV. 6 



82 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Fr. Juan de Tauste, confirmado por Benedicto XIII á 17 de Sep- 
tiembre de 1404, y en otro estatuto de dicho obispo en favor de 
la referida Fábrica; mas el Cabildo de Jaca rechazaba esta pre- 
tensión, por cuanto jamás había tenido ni podía tener este inter- 
vención ni derecho alguno en las cosas del oficialato y diócesis de 
Jaca, enteramente libre é independiente de aquel Cabildo. Los 
jueces fallaron contra el de Huesca y en favor del de Jaca, impo- 
niendo perpetuo silencio al primero, y siendo aceptada y ratifica- 
da esta sentencia por el obispo, presente al acto, y por D. Pedro 
Justi de Ruesta y D. García de la Tienda, canónigos y procura- 
dores de los Cabildos de Huesca y Jaca, respectivamente. Dada 
en Zaragoza á 24 de Febrero de I414. Núm. 136. 

Nombramiento de vicarios generales para la diócesis de Jaca, 
á favor de D. Raimundo Gurz, capellán maj^^or, y D. García de 
la Tienda, canónigo de su catedral, hecho' por el obispo D. Do- 
mingo Ram, hallándose en Zaragoza, en 2 de Marzo de 1414. 
Número 33. 

Letras ejecutoriales del obispo al oficial eclesiástico de Jaca y 
al capellán mayor de la misma, contra los prepósitos que no pa- 
gasen en el término de tres días las porciones de pan, dinero y 
vestuario á los capitulares y beneficiados de Jaca, bajo pena de 
excomunión; y no haciéndolo así, fueran anunciados como \'i- 
tandos, hasta que se hicieran dignos de la absolución, á cuyo efec- 
to confería á los primeramente indicados amplias facultades. Da- 
das en Huesca á 8 de Octubre de I414. Núm. 'JJ . 

Otro nombramiento de vicarios generales, igual al del núme- 
ro 33, hecho por el obispo D. Avinio en Huesca, á 3 de Junio 
de I416. Núm. 83. 

Sentencia que el obispo D. Avinio, por compromiso de los 
Cabildos de Huesca y Jaca, pronunció en favor de este último, 
sobre creación de vicarios generales en Sede plena, y derecho 
de nombrar el Cabildo de Jaca vicarios capitulares en Sede va- 
cante para dicha ciudad de Jaca y su distrito, independientes de 
los vicarios de Huesca, con jurisdicción peculiar y determinada, 
en la que no pudieran intervenir los de Huesca, aunque declaró 
que, respecto á delitos de herejía ó de fe, no pudiesen fallar ni 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 85 

castigar los de Jaca sin acuerdo del obispo, ó en su defecto del 
de los vicarios oscenses, sin resistencia alguna. Dada en el pala- 
cio episcopal de Huesca, á 15 de Mayo de 1417. Núm. 157. 

Confirmación, á instancia del Cabildo de Jaca, y por Alamán, 
cardenal legado del Papa Martin V cerca del rey de Aragón, del 
estatuto que proveyó el Concilio de Zaragoza, de que las primi- 
cias de las parroquias no beneficíales las administrasen sus vica- 
rios con un jurado de las mismas, en vez de los legos, convirtién- 
dolas en propia utilidad, á fin de que se invirtieran en \asos sa- 
grados, ornamentos y cera, y lo que sobrare se aplicase á la 
Fábrica de la Catedral de Jaca. Dada en Zaragoza, á 26 de Agosto 
de 1418. Hay sello céreo pendiente, pero roto. Núm. 168. 

Trasunto legalizado del documento anterior, otorgado en Jaca 
ante el oficial eclesiástico D. Blas Jimeno, canónigo sacristán de 
la Catedral, en jueves 4 de Julio de I420. Notario, Pedro de Al- 
quézar, vecino de Jaca. Núm. 1 34. 

Testimonio de la apertura del Concilio provincial de Zarago- 
za, en el día 25 de Enero de 1 42 5, ante el Arzobispo de la misma 
D. Alonso de Aragón. Notario testificante, á requerimiento del 
deán y procurador del Cabildo de Jaca, es D. Pedro Soriano, 
presbítero y secretario del arzobispo. Está refrendado por dos 
notarios reales de Zaragoza. Núm. 145. 

Sentencia del obispo de Huesca D. Hugo de Urríes en el pleito 
suscitado entre los prepósitos y los simples canónigos de la Ca- 
tedral de Jaca, sobre quiénes habían de pagar la cuota impuesta 
á esta iglesia por el Concilio provincial de Zaragoza, por \'ía de 
subsidio eclesiástico concedido por la Santa Sede al rey de Ara- 
gón Alfonso \^: si todos los capitulares á prorrateo de lo que 
percibían por sus prebendas, como pretendían los prepósitos, ó 
sólo éstos, según el tenor de los estatutos de división de la pre- 
positura, y en virtud de la cláusula del mismo, que comienza: 
Ea antein qttcs communis mensa tenetur faceré...^ etc., en que se 
apoyaban los canónigos. El obispo falló á favor de éstos, man- 
dando se cumpliese así, bajo pena de 50 florines de oro. Ambas 
partes se conformaron. Dada en Jaca, á 27 de P'ebrero de 1426. 
Notario, Juan Darto, de Jaca. Núm. 96. 



84 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Sentencia arbitral y por compromiso del Capítulo de Jaca, dada 
por el obispo D. Hugo de Urríes, en el asunto anteriormente in- 
dicado, ó sea el pago del subsidio. Fechada en Sesa, diócesis de 
Huesca, á 30 de Marzo de I426. Lleva el pergamino sello céreo 
pendiente, del obispo indicado. Núm. 106. 

ídem id. fallada por D. Juan Pedro Batalla, canónigo de Hues- 
ca, y D. Guillermo Arnaldo de San Esteban, canónigo Arcediano 
de la Cámara, de Jaca, mandando que, conforme al estatuto de 
D. Martín López de Azlor, de 4 de Mayo de 1308 (pergamino nú- 
mero 35), se restableciera la antigua costumbre de dar las por- 
ciones asignadas en aquél, á los canónigos de una de las dos igle- 
sias que accidentalmente se hallaren en la otra. Dada en Huesca, 
á 20 de Abril de I433. Núm. 1 58. 

Comisión enviada por el obispo D. Hugo de Urríes, á D. García 
déla Tienda, sacristán, y á D. Sancho Lóriz, obrero, ambos canó- 
nigos de Jaca y vicarios generales, para que efectuasen la visita 
pastoral de la diócesis, por cuanto había obtenido una Bula del 
Papa Eugenio IV" (su data en Roma, á 23 de Octubre de 1433), 
para que por cinco años pudiera valerse de personas competen- 
tes que verificasen dicha visita, por causa de las enemistades ca- 
pitales que dicho D. Hugo tenía con sus parientes y otros extra- 
ños, y la tal Bula había sido aceptada y ejecutada por los ar- 
cedianos de Zaragoza y Lérida, y los oficiales eclesiásticos de 
Zaragoza, á los que dicho Papa había sometido el amparo y pro- 
tección sobre la referida gracia al Obispo. Fechada en el castillo 
de Sesa, á 10 de Julio de 1434. Penden del pergamino las cintas 
que sujetaban el sello, pero no éste. Núm. I48, 

Decreto del obispo Urríes contra el sacristán D. (larcía de la 
Tienda, obligándole á proveer á la sacristía y altares de San Pe- 
dro y San Juan, de todo lo necesario, fundándose en el estatuto 
de la iglesia, que empieza: Si Episcopus fuerit...^ etc., en el que 
se ordena que el sacristán dote de sillas y bancos al coro, y de 
misales, epistolarios y ornamentos necesarios para el culto. P"e- 
chado en l6 de Noviembre de 1436. Firma Martín (jarcia, nota- 
rio y secretario del prelado. Núm. 169. 

Nombramiento de presidente del Cabildo de Jaca, hecho por 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 85 

el mismo á favor de D. Martín de Pardiniella, por ausencia del 
deán y del subdccano. Hecho en Capítulo, á Q de Noviembre de 
1438. Notario, Pedro Eximino de Arascués. Núm. 14 1. 

Proceso seguido ante el lugarteniente del Justicia de Aragón, 
D. Martín de Sangüesa, ciudadano de Huesca, en calidad de co- 
misario real y colector de cenas del primogénito de D. Juan, rey 
de Navarra, gobernador del reino de Aragón, representado por 
D. Nicolás de Medina, y D. Berenguer de Bardaxí, y en su nom- 
bre Pedro Esteban, notario y procurador de los Cabildos de 
Huesca y Jaca, sobre el pago de cenas por los pueblos sujetos á 
la jurisdicción civil y criminal de ambas iglesias. En Zaragoza, á 
26 de Noviembre de 1439. Notario, Francisco Sebastián, de 
aquella ciudad. Núm. 137. 

Estatuto del obispo D. Hugo de Urríes, fechado en 9 de Sep- 
tiembre de 1440, arreglando los sufragios que debían hacerse por 
los canónigos difuntos, que dice se habían disminuido desde que 
se dejó la regularidad, y determinó que la mitad de la renta de 
un año de la canongía del difunto sea para su alma. Restablece 
los Capítulos generales para tratar del culto y del estado y go- 
bierno de la iglesia, los cuales se habían interrumpido después de 
la secularización, y ordena que tengan lugar por diez días, co- 
menzando con la Misa del Espíritu Santo en el día 2 de Mayo. 
Trata además de otras cosas menos interesantes. Firman el esta- 
tuto el obispo y diez capitulares, con el notario Pedro Jiménez de 
Arascués. Núm. 69, 

Instrumento público en que se establece que los vicarios gene- 
rales de Pluesca, Sede vacante, no convoquen á elección de obis- 
po á los Capítulos, sin consentimiento y voluntad del de Jaca, y 
sin que de acuerdo con el de Huesca se determine el día. Hecho 
en Huesca, á 10 de Abril de I443. Núm. 9. 

Acta de posesión del obispado de Huesca y Jaca, verificada 
en el día 5 de Septiembre de I443, por D. Pedro de Sisear, mi- 
litar, con poderes bastantes de su hermano el obispo electo don 
Guillen! de Sisear, y copia legalizada de las Bulas pontificias. 
Juró guardar los estatutos, costumbres y privilegios de la iglesia 
de Jaca, que el obispo ratificaría personalmente y pagaría los 



86 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORL\ 

derechos de capa y demás establecidos. Notario, Francisco Bas, 
de Zaragoza. Núm. 152. 

Juramento prestado por el obispo Sisear, en Jaca, á I4 de 
Agosto de 1444, de guardar los estatutos de aquella iglesia. Nú- 
mero 34. 

Confirmación del estatuto de correctione canonicorum, elevado 
á instrumento público por el obispo Sisear y por el Cabildo de 
Jaca, á 31 de Agosto de 1444, por haber muerto D. Hugo de 
Urríes, autor del mismo, sin testificarlo (l). Núm. 40. 

Acta de la satisfacción que dio el obispo D. Guillem de Sisear 
al Cabildo de la Catedral de Jaca y á los jurados de la ciudad, 
quejosos de que en un instrumento público de apelación que di- 
cho prelado había elevado á la Santa Sede contra una Bula ob- 
tenida por D. Raimundo Sanclemente, sacristán de Jaca, había 
consignado expresiones contrarias á las prerrogativas de la Cate- 
dral jaquesa. El obispo da toda clase de explicaciones; advirtien- 
do que si bien había dicho que el título de obispado de yaca no 
se mencionaba en la Curia Romana entre los arzobispados, obis- 
pados y patriarcados del orbe católico, sin embargo, después de 
haber visto la Bula de Gregorio VII y otros instrumentos en los 
que consta que Jaca tuvo sus obispos, debía confesar que cuando 
dijo que Huesca era la cabeza, madre, maestra y la Sede de to- 
das las iglesias de este obispado, no quería comprender á la de 
Jaca; y en prueba de que así lo entendía, prometió al Cabildo 
y á los Jurados exhibirles en el término de seis meses las Bulas 
originales de su presentación y confirmación para el obispado, 
para que en ellas apareciese que las iglesias Catedrales de Hues- 
ca y Jaca eran invicem unidas. Promete que de aquí en adelante 
se firmará obispo de Huesca y Jaca^ reputándose por nulos los 
documentos que carecieran de este requisito. Levantóse esta 
acta á petición del obispo y del Cabildo y ciudadanos presentes, 



(i) En él se determina que conforme á la costumbre antigua, las cau- 
sas criminales de ios canónigos se traten y definan por el obispo ó su vi- 
cario general en el Capítulo, con consejo de todos los canónigos y con su 
expresa voluntad. Hállase copia de él en el libro de la Cadena de la Ca- 
tedral de Jaca, pág. 45. 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 87 

en Jaca, á 25 de Agosto de 1444. Notario, Juan Darto, de la mis- 
ma vecindad. Núm. I49. 

Trasunto legalizado del estatuto acordado por el obispo in- 
dicado anteriormente y el Capítulo, acerca de las porciones de 
la prepositura para la Mensa capitular y demás cargas afectas. 
Testificado por Juan Darto, notario, en 24 de Diciembre de 1444. 
El estatuto se había redactado en 3 1 de Agosto del mismo año. 
Núm. Q". 

Trasunto del estatuto precedente y de otro que hizo D. Jaime 
Ciprés, arcediano de la Cámara y vicario general del obispo 
D. Bernardo, en 14 de Agosto de 1338, referente al régimen 
para la celebración de los Divinos Oficios; manda que haya su- 
plentes de deán y de chantre; que los canónigos presentes, den- 
tro de seis meses, y los que lo fueren de aquí en adelante, al 
tiempo de su admisión, hagan á su costa una capa de paño de 
oro ó de seda para la iglesia, bajo pena de excomunión y sus- 
pensión de sus prebendas hasta que la presenten; que los prela- 
dos paguen las mensadas á los canónigos, racioneros y beneficia- 
dos, en dinero ó en pan exquisito, del peso de 30 onzas por li- 
bra, y dentro de tres días; que el clérigo que sea admitido á dig- 
nidad que lleve aneja la prepositura y porciones para la Mensa, 
presente antes fianzas al deán ó al Cabildo, y que los capitulares 
que hayan percibido alguna cantidad de los 3.OOO sueldos que 
legó á la iglesia el ciudadano de Jaca Arnaldo Benost para com- 
prar fincas cuyos productos sirviesen para mejorar la Mensa, la 
restituyan en el término de dos meses. Hecho en Jaca, á instan- 
cia de los racioneros, á 9 de Octubre de 1445. Notario, Sancho 
Darto. Núm. Ji. 

Sentencia arbitral dada por el vicario general del obispo, don 
Guillem de Sisear, á 27 de Octubre de I445, contra los prepó- 
sitos de Jaca, sobre el pago de todas las cargas ordinarias y ex- 
traordinarias, cual era la del subsidio eclesiástico que se impo- 
nía á esta iglesia, del que estaban exentos los capitulares. En 
ella se incluyen tres estatutos conducentes á este efecto: uno del 
obispo D. Guillermo de Torrellas, fechado en 16 de Diciembre 
de 1359; otro de D. Hugo de Urríes, datado en 30 de Marzo de 



88 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

1426, que es el citado anteriormente con el núm. 106; y el ter- 
cero, ó mejor, un compromiso entre los prebostes y los canónigos 
de Jaca y sentencia de D. Pedro Sancho, sacristán mayor, y Don 
Raimundo de Gurz, capellán mayor, fechada en Jaca á 30 de Ene- 
ro de 1406, citado bajo el núm. 1 39. Núm. I02. Hay otro perga- 
mino igual, con sello céreo pendiente, señalado con el núm. 105. 

Decreto del obispo Sisear, en santa visita á la iglesia de Jaca 
y en el día 15 de Julio de 1 462, disponiendo varias cosas tocan- 
tes al arcediano de la Cámara y al canónigo obrero. Notario, 
Martín García. Núm. I. 

Sentencia arbitral que por compromiso del Cabildo de Jaca, 
de una parte, y de otra el sacristán de la misma iglesia, D. Rai- 
mundo Sanclemente, fallaron contra éste, D. Sancho Lóriz, chan- 
tre, y D. García Calvo, canónigo, ratificando el estatuto ó acuer- 
do del obispo D. Hugo de 16 de Noviembre de 1436, obligán- 
dole á comprar un terno de difuntos (l), á reparar las alhajas, 
el tejado del cimborrio, de la torre, de las capillas de San Pedro, 
Santa María y San Joaquín, así como los techos de la iglesia, 
hasta que ésta se cubriese con bóvedas, etc. Dado en Jaca, á 9 
de Julio de 1468. Notario, Domingo del Campo. Núm. 167. 

Copia testificada de la sentencia pronunciada por el deán de 
Lérida, como juez delegado apostólico, en virtud de Bula de 
Paulo II, dada en Roma á 21 de Mayo de 1468, contra el obispo 
de Huesca y Jaca, D. Guillermo Poncio, declarado en rebeldía 
por no presentar otras pruebas más claras y legales, y en favor 
del Capítulo de Jaca. No se dice sobre qué asunto versaba el li- 
tigio, pero al dorso del pergamino hay una nota antigua que dice: 
Super electione canónica. La fecha de esta copia es día 19 de 
Abril de I469. Núm. 1 13. 

Nombramiento de vicario general de la diócesis de Jaca por 
el obispo D. Antonio de Espés, á favor de D. García Reguera, 
canónigo de Jaca, en ausencia del efectivo. Dado en Huesca, á 8 
de Agosto de 1 470. Núm. 18. 



(i) Dice que eni un oprobio que los oficios de difuntos se celebrasen 
con ornamentos blancos, por no haber otros. 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 89 

Donación del obispo Espés de todas las pardinas, iglesias y 
lugares despoblados, y los que en adelante se despoblaren en el 
distrito de Jaca, para que hubiese distribución para los que asis- 
tían á las horas canónicas en la iglesia de aquella ciudad. Fecha- 
da en Jaca, á l8 de Agosto de 1477. El Papa Sixto IV, á instan- 
cia del Capítulo, la confirmó por medio de una Bula en 20 de 
Febrero de 1482. También se halla ésta en el archivo, original. 

Confirmación, por el obispo D. Juan de Aragón y Navarra, del 
estatuto que en 1308 hizo su antecesor D. Martín López de Az- 
lor, y los redactados por el prelado Guillem de Sisear. Se reba- 
jan los derechos de capa, á 1. 500 sueldos el deán; I.300 el sacris- 
tán; el arcediano de la cámara y el chantre, I.200. El obispo pa- 
gará 2.000, para hacer una casulla y una dalmática, y otros 2.000 
para fundar dos aniversarios por el alma de su antecesor en la 
Sede. Se obliga á residir al obispo en Jaca, por lo menos cuatro 
meses, y á venir á ella todos los años, ó cada dos, á consagrar 
los santos óleos y conferir órdenes sagradas, etc. Dada en Jaca, 
á 26 de Agosto de 1485. Firman el obispo, su oficial eclesiástico 
y los capitulares, ante el notario Juan Darto. Núm. 66. 

Sentencia contra D. Pedro Tolón, sacristán de Jaca, sobre el 
pago y descuento de la mitad de los frutos de la sacristía, que 
perdía por ausente, conforme á la Bula De mediis fructibus, del 
Papa Sixto IV, del año 1474. En Jaca, á 31 de Agosto de 1488. 
Núm. 143. 

Confirmación, por el obispo D. Juan de Aragón, del estatuto 
de correctione canonicorum, llamado dorado., á 24 de Agosto de 
1490. Está legalizada por tres notarios, y penden los sellos del 
obispo y del Capítulo. Núm. 39. 

Decreto del obispo indicado, mandando que el Capítulo de 
Jaca no pague en lo sucesivo cantidad alguna por derechos de 
procuración y visita de las iglesias de sus pardinas, á los prela- 
dos, salvo los lOü sueldos que satisfacía por la visita de la Cate- 
dral. Dado en el palacio episcopal de Jaca, á 17 de Noviembre 
de 1492. Núm. 126, 

ídem id. eximiéndole del pago del derecho sinodálico de visita 
por los beneficios eclesiásticos que obtuvieren los canónigos en 



go boletín de la real academia de la historia 

las diócesis de Pluesca y Jaca. Dado en Barbastro, á 29 de Agos- 
to de 1495. Firma el obispo con su secretario y notario Salvador 
Bost, canónigo de Barbastro. Núm. 65. 

Trasunto legalizado de dos sentencias pronunciadas por el 
mencionado obispo: una en Huesca, á 21 de Julio de 1500, y 
otra en el claustro de Jaca, á 15 de Abril anterior, en favor del 
sacristán y contra el Capítulo de Jaca, para que aquél percibiese 
las oblatas de pan, vino y cera de los aniversarios y demás actos 
en que las hubiera. Dado en Jaca, por el notario Miguel de Sesa, 
á 22 de Octubre de 1504. Núm. 164. Hay otro pergamino igual, 
señalado con el núm. 166. 

Acto público de donación de una custodia de plata sobredora- 
da, de valor de 2.000 sueldos jaqueses, á la iglesia de Larnes, 
por Juan Sánchez, rector del mismo pueblo, á 30 de .Septiembre 
de 1526. Núm. 156. 

ídem id. de la ejecución de una Bula de Inocencio V^III, con- 
firmatoria de los estatutos de la Catedral de Jaca, contra el Obis- 
po de Huesca, D. Martín de Gurrea, que quería obligar á aquel 
Cabildo á asistir al Sínodo que pretendía celebrar en Huesca, 
cuando correspondía á Jaca. Fechado en Zaragoza, á 7 de Agosto 
de 1538. Notario, Francisco Belenguer. Núm. 63. 

Supresión, por el obispo D. Pedro Agustín, de la sacristía de 
la Colegiata de San Pedro de Siresa, con consejo del Capítulo de 
Jaca y renuncia de su poseedor D.Juan Abarca, y á instancia del 
vicario, racioneros y vecinos de la villa de Siresa, en atención 
al estado ruinoso del templo y á la escasez de rentas de dicha 
sacristía, nombrando el obispo en administradores de ellas, más 
las del sacristán, al vicario y otro vecino de Siresa. Fechada en 
Huesca, á 31 de Enero de 1556. Notario, Pedro Santapau. Nú- 
mero 146. Esta supresión fué ya decretada por el obispo don 
Juan de Aragón en el año I485, á instancia de los jurados de 
Hecho y Siresa, aplicando sus rentas y írutos, bajo la administra- 
ción del vicario y jurados de aquellos pueblos, á la reparación 
de la Fábrica de la Real Capilla de Siresa, que se hallaba amena- 
zando ruina á causa de las aguas. Decían los jurados susodichos 
que si llegaba á derrumbarse, no habría en la provincia recursos 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 9I 

bastantes para reedificarla (i). Firma este pergamino (que lleva 
el núm. 153)) por dos veces, el obispo D. Juan de Aragón, una 
como tal, y otra como testificante. 

Letras apostólicas de institución de la hermandad de la Mi- 
nerva en la Catedral de Jaca, á instancia del obispo D. Pedro 
Agustín. Fechadas en Roma, á 3 de Noviembre de 1 570. Núme- 
ro 112. El texto va impreso sobre pergamino, y lleva una bella 
orla policromada, con los escudos de armas de dicho prelado y 
de D. Juan de Torres, canónigo obrero de Jaca, y varias imá- 
genes. 

Letras ejecutoriales de los comisarios apostólicos D. Guiller- 
mo Juan de Brusca y D. Carlos Muñoz, mandando á D. Luis de 
Torres, presbítero, que leyese y publicase el nuevo estado de la 
iglesia de Jaca, después de su separación de la de Huesca, en el 
pulpito de la Catedral, después del ofertorio de la Misa Mayor, 
lo que se hizo en el domingo 8 de Marzo de 1573- Están testi- 
ficadas por Martín de Iribas y Jerónimo de Agreda, notarios rea- 
les, en 30 de Marzo de dicho año, y van firmadas y selladas por 
los comisarios indicados. 

ídem apostólicas del Nuncio de Su Santidad, sobre las rentas 
desmembradas del monasterio de San Juan de la Peña, en Taus- 
te. Luna, Erla y Laspedrosas, para la dotación de las dos canon- 
gías doctoral y magistral de Jaca, en ^'irtud de la erección del 
obispado, con arreglo á lo dispuesto en la Bula de San Pío V. 
Dadas en Madrid, á 21 de Agosto de 1 574. Núm. 1 15. 

Auténtica expedida y firmada en Zaragoza á 2 de Mayo 
de 1578 por D. Martín de Aragón, Duque de Villahermosa, por 
la que acredita obsequiar á la catedral de Jaca con un fi-agmento 
del Lignum Crucis que el Papa Julio II regaló á su abuelo don 
Juan de Aragón, Duque de Luna y Virrey de Ñapóles. Núm. 7. 

Letras de la Cámara Apostólica, en que á instancia del Cabil- 



(i) En la súplica que hicieron los jurados para esta supresión, dicen: 
Qtcod Ecclesia S. Petri de Siresa per illustres dóminos Reges Aragonum Ra~ 
nimi?-um et Sancium erecta ei fabricatafuií Regia CapelLa nominata, ??iiroque 
ordine constihcta... Añaden que se cree costó más de cien mil florines de oro. 



92 boletín de la real academia de la historia 

do catedral de Jaca se absuelve á éste de todas las censuras y 
penas canónicas en que hubiese incurrido, á causa de no haber 
obedecido á su tiempo las letras de presentación de la Santa 
Sede, y diferido el dar la posesión de la sacristía á D. Juan Pérez. 
Dadas en Roma á 6 de Julio de 1593- Núm. 165. 

ídem ejecutorias del protonotario auditor general de La Rota 
Romana, por las que, bajo pena de excomunión, manda al Ca- 
bildo de Jaca que admita la presentación y dé la posesión de la 
dignidad de sacristán mayor á D. Juan Pérez, provisto por el 
Papa Clemente VIII, pagando los derechos de su ingreso. Dadas 
en Roma á 28 de Julio de 1 593. Núm. 60. 

Letras ejecutorias que á instancia del Cabildo de Jaca expidió 
el protonotario apostólico de una Bula de Clemente VIII, fechada 
en 13 de Abril de I 594, que copia á la letra, y en la que se daba 
comisión al Obispo de Huesca ó su vicario, para conocer y fallar 
el pleito que pendía entre el Cabildo de Jaca y el sacristán de la 
misma iglesia, D. Juan Pérez, por negarse éste á pagar de la 
parte que su dignidad tenía incorporada de la prepositura, ya las 
porciones á los capitulares, ya las demás cargas de la Fábrica y 
sacristía, fundándose en que al hacer la distribución y nueva 
planta de esta catedral, San Pío V había designado 400 escudos 
romanos para la Fábrica, y en tal supuesto, no se creía obligado 
á más; pero se le hizo presente que subsistía siempre la primitiva 
obligación de satisfacer las porciones á la Mensa capitular, como 
así lo había fallado ya el notario apostólico D. Carlos Muñoz. 
Dadas en Roma á 3 de Junio de I 594. Núm. 98. 

Proceso y sentencia de La Rota Romana en favor del Cabildo 
y contra el sacristán Juan Pérez, en el asunto indicado en el 
pergamino anterior. Fechado en Roma á 7 de Julio de 1 597. Nú- 
mero 109. 

Otra sentencia del mismo Tribunal, confirmando la del ecle- 
siástico de Huesca, siendo obispo D. Diego Monreal, comisiona- 
do por el Papa Clemente VIII, concebida en los mismos térmi- 
nos. Dada en Roma á 1 1 de Febrero de 1598. Núm. lOO. 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 93 

En cuanto á papeles sueltos, vimos dos legajos conteniendo 
notas de Fábrica, donde hallamos datos interesantes. Apuntare- 
mos algunos de ellos, que dan á conocer artistas inéditos. 

Capitulación para la labra de la sillería del coro, anterior á la 
actual. Fué otorgada por el escudero Sancho Cañardo, escultor, 
vecino de Jaca, ante el notario Juan Darto, en 26 de Julio 
de 1457- El precio convenido fué de 5.OOO sueldos jaqueses. 

ídem entre D. Francisco de Hervás, canónigo camarero de 
Zaragoza, en nombre del Cabildo de Jaca, y J-iian de Béseos., 
arquitecto y escultor, vecino de aquella primera ciudad , para la 
construcción del retablo mayor. Fué hecha en Zaragoza á 26 de 
Junio de 1 598. La cantidad pactada fué de 6.30O libras jaque- 
sas, pero se aumentaron 250 ducados por ampliaciones de dicha 
obra, según dictamen de los peritos Diego Jiménez^ escultor, y 
Miguel de Garizabal, artífice en cantería, vecinos de Viana (Na- 
varra), llamados al comenzarse la obra en 25 de Octubre de 1601. 
Vimos los diseños en pergamino, que delineó dicho Juan de Bés- 
eos para esta obra, muy dignos de atención. Reconociéronla 
en 1603 Juan Miguel de Orllans , escultor de Zaragoza, y Bar- 
tolomé de Esnioza^ cantero de Hecho (Huesca). Existió íntegro 
este retablo hasta el año 1790, en que se alargó el presbiterio de 
la catedral, y entonces se deshizo y arrinconó. Hoy se conservan 
sus restos en diversas partes de la iglesia, reducidos á columnas, 
entablamentos y las estatuas de los apóstoles. El retablo anterior 
(del que desgraciadamente nada se conserva) había sido pintado 
por el oscense Juan de la Abadía en la segunda mitad del 

siglo XV. 

Capitulación hecha y concordada entre los citados D. Fran- 
cisco de Hervás y Juan de Béseos en 26 de Junio de 1598, para 
la obra de la bóveda de la nave central de la Catedral jaquesa. 
Diéronle al artista 1 26. 000 sueldos. Asimismo existen en el 
archivo los diseños en papel de esta bóveda, del pórtico mayor, 
y el plano de la iglesia. 

Capitulación para la labra del busto- relicario, de plata, de San 
Pedro. Hízolo el orfebre José Azudrez, en 1723, por la suma de 
400 escudos. 



94 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Capitulación para pintar los seis lienzos de la historia de Santa 
Orosia, con destino á su capilla. Fueron obra del pintor y es- 
cultor de Huesca Luis Muñoz en 1789. 

En fin, Agustín Catalinete, Juan Pardiñas, Pedro Mesplés, Joa- 
quín Larrosa, Felipe Urieta, etc., son otros tantos artífices del 
siglo xviii que trabajaron ó tuvieron intervención en obras de la 
Catedral de Jaca. El extendernos sobre ello no es propio en la pre- 
sente ocasión; lo reservamos para la monografía de este templo, 
que tenemos en preparación. 

Libros. 

Hay dos en el archivo, llamados de la Cadena, por estar en- 
tre sí unidos por una cadena. Uno de ellos, el más voluminoso y 
mejor conservado, consta de 230 folios, y comienza con unas 
constituciones áQ D. Vicente, obispo de Zaragoza, del año 1243, 
dictadas contra los invasores y raptores hominmn ecclesiarum. 
En el folio 6 se menciona otro Concilio provincial tarraconense, 
anno domini I2gj die Sahbati qui fuit idus Mai'cii. Entre los 
obispos concurrentes figura el de Huesca, Fr. Ademaro. 

En el folio 8 y siguientes hay otro Concilio celebrado por don 
Pedro de Luna, primer arzobispo de Zaragoza, en el año 1319, y 
tiene 37 cánones ó constituciones. Al folio I2I vuelto hay un catá- 
logo de los obispos de Huesca y Jaca que vio y conoció D. Barto- 
lomé Daiz, bachiller en Cánones, arcediano de Laurés y deán de 
Santa María de Calatayud, escrito de su mano y en latín. Hay, ade- 
más, varias constituciones dictadas por los prelados de la diócesis. 

El otro libro es algo posterior, más delgado (consta de 56 fo- 
lios) y peor tratado, y contiene sínodos 3^ constituciones y otros 
documentos eclesiásticos, alguno del siglo xm y los más del xiv 
y del XV. Termina con un sínodo celebrado por D. Antonio de 
Espés, obispo de Huesca, en siete capítulos, sin indicar el año (l). 



(i) Gobernó la Sede desde 1466 hasta 1484. El primer sínodo lo cele- 
bró en Jaca el obispo Fr. Martín Oscabio, á 20 de Mayo de 13 19, y se halla 
en el libro de la Cadetta anteriormente citado, pág. 70. 



EL AKCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 95 

Hay un importante «Libro de actos fazientes por los señores 
sozdean, calonges y capítol de la Seu do Jacca, testificados por 
el discreto quodam Garcia... etc.» Su tamaño es el de folio. En 
la segunda hoja hay este subtítulo: Liber Ecclesiae Jaccensis, y 
en la inmediata léese la siguiente nota: «En lanyo de mil quatro- 
zientos noventa y nono dia de sant betran a xvi de Octubre fué 
consegrado laltar mayor de la Seu de Jaca per maestre guillem 
serras obispo de bona... etc.», que transcribe Quadrado en la pá- 
gina 300 (nota l.^) de su obra Ai-agón, aunque muy defectuosa- 
mente. 

En el folio 43 se halla un curiosísimo inventario de la sacris- 
tía de la Catedral de Jaca, hecho en 1420, en el que constan: 

23 paños de damasco y oro, con escudos de armas bordados. 

Seis frontales, donación del sacristán García de la Tienda, «de 
oro y perlas con Jhs.», de terciopelo encarnado, con imágenes 
bordadas en sedas. 

Otro frontal con las armas reales; otro del altar mayor, con 
las efigies de los apóstoles bordadas asimismo en sedas, y otro 
de cuero ó guadamacil. 

48 capas de damasco y oro, dos de ellas donadas por el obis- 
po Urríes, con imaginería bordada. 

Cuatro ternos completos de terciopelo, bordados en oro. 

Cuatro cálices de plata sobredorada, con esmaltes en el pie. 

Un Ligmini Domini en forma de libro, recubierto con placas 
de plata. 

Un libro de los Evangelios con tapas de plata labrada y pie- 
dras de colores. 

«Dos cruzes antiguas de Limoges.» 

«Otra cruzeta de Limoges» (l). 

Una mitra episcopal, de plata sobredorada, con piedras pre- 
ciosas y esmaltes, y un báculo y dos anillos haciendo juego. 



(ij Por su maj'or proximidad á Francia, fueron muy frecuentes en 
Jaca, y aun en Huesca, los esmaltes de la manufactura de Limoges. En 
cambio, en el resto de Aragón, especialmente desde Zaragoza hacia aba- 
jo, se hallan más de fabricación aragonesa (Zaragoza, Daroca, Calatayud). 



gÓ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

La Custodia, de plata sobredorada, con la cruz de plata y un 
fragmento del Lignum Crucis, adornado de esmaltes. 

El arca donde estaba encerrado el cuerpo de Santa Orosia, de 
plata repujada, con 23 imágenes y algunas piedras preciosas. 

Una estatua de San Pedro crucificado, de tamaño natural, de 
plata, con piedras c cabujones. 

Y 68 códices, entre breviarios, misales, leccionarios y canto- 
rales. 

Libro en folio, de varios instrumentos. En el lii, dice: «Sequi- 
tur Vita S. Urbitii per quam aparet Jaccensem Ecclesiam habuis- 
se Episcopos dúos, videlicet Nitidium et Frontinianum... etc.» «In- 
Dei nomine Amen, Noverint universi quod anno a Nativitate Do- 
mini Millesimo quingentésimo sexagésimo octavo, Die videlicet 
quse computabatur nona mensis Februarii apud civitatem Jaccae 
regni Aragonum, intus Ecclesiam Cathedralis Sedis dictse civita- 
tis...» Refiere Juan de Xavierre, notario público de Jaca, que los 
cuatro canónigos claveros, en su presencia, y de los testigos, 
abrieron el archivo y sacaron la vida de San Urbez escrita en un 
pergamino original, la que ante los mismos copió dicho notario ( l). 

Libro titulado: Statuta Ecclesicz Jaccensis Cathedralis antiqua. 
Contiene estatutos dictados por varios obispos, de acuerdo con 
el Cabildo, en los siglos xiii, xiv y xv. 

Proceso original sobre la separación de las iglesias de Huesca 
y Jaca, estableciéndose en esta Sede episcopal, en el año 1572- 
Contiene la Bula de San Pío \" para éste efecto, dada en 1 8 de 
Junio de 1571, si bien no tuvo efecto hasta la muerte de D. Pe- 
dro Agustín, último obispo de Pluesca, Jaca y Barbastro, que 
aconteció á 26 de Febrero del siguiente año. 

Proceso sobre la regularidad de la iglesia de Huesca. Tiene 42 
hojas, y es copia antigua. Comienza con dos Bulas de Clemen- 
te IV, la primera del año 1 265 y la segunda de 1 268. En aqué- 
lla dice que las Catedrales de Huesca y Jaca eran Regulares 
desde su fundación. 



(i) Véase el P. Ramón de Huesca: Teatro histórico, tomo vi, págs. 52 y 
siguientes, donde trata de la vida de San Urbez. 



EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE JACA 97 

Libro de rentas y cuentas de la capilla de la Trinidad y otro 
de la capilla de Santa Orosia (l). Siglo xvi. 

Unos cuarenta libros de cuentas de sacristía, el primero del 
año 1430, siendo sacristán el canónigo García de la Tienda, y el 
segundo del 1491. 

Libros de cuentas, censos y rentas de los arcedianatos de Gor- 
ga, Ansó y Larués, prepositura y Mensa canonical y episcopal; 
cuentas de fundaciones (siglo xviii), deanato, canongías de ofi- 
cio, cabreos de la administración de las fundaciones y otros libros 
sin importancia histórica. 

Consérvase un ejemplar del Misal que mandó imprimir en el 
año 1504 el obispo D. Juan de Aragón y Navarra. Es de bella 
letra: al principio trae las armas del prelado, y al pie dice: Mis- 
sale secimduní ritum. insigniuní Ecclesiarum Oseen, et Jaecen.: 
admodum completum. En la última hoja, folio cxxx, se nota con 
letras coloradas que se imprimió de orden de D. Juan de Aragón 
y Navarra, solerti industria Georgii Cocí alemani, y que se le dio 
fin tertio idus Decembris auno 150^ (11 de Diciembre) (2). 



(i) En este libro hallé el nombre de un orfebre de Zaragoza del 
siglo XVI, para unirlo á las papeletas de mi obra en preparación, Ensayo 
de un diccionario de los artistas que han trabajado en Huesca y su provincia 
(siglos XIV al XVTII). La nota dice que Lorenzo Martón, platero de Za- 
ragoza, repara y reforma en 1558 el arca de plata de Santa Orosia, por 
precio de 3.000 sueldos jaqueses. 

(2) Esta fué la segunda edición de Misales, hecha por el memorable 
prelado. La primera se imprimió en Zaragoza, en la oficina de Juan Hurús 
de Constanza, en el año 1488. De este incunable sólo se conocen las es- 
casísimas noticias que da el P. Huesca en la pág. .311, tomo vi, de su 
Teatro histórico (V. Juan M. Sánchez: Bibliografía zaragozana del siglo XVy 
pág. 35). Hoy podemos dar de él el siguiente interesante é inédito colo- 
fón, que se halla al ñnal, á continuación del santoral, folio cix, vuelto: 

«Ad laudem et honorem omnipotentis Dei et ejus intemerate matris 
Virginis Marie. Cum illustris et reverendus in Christo pater dominas 
Johanes de Aragonia et de Navarra miseratione divina oscensis et Jaecen- 
sis Episcopus Missalium in diócesi sua summam penuriam cerneret... má- 
xima cum providentia nonnulla huic similia volumina in officina Magistri 
Johannis Hurus de constantia imprimí jussit. Verum ne quid (eorum que 
precipit) etiam mínima ex particula deficiat: eorundem exemplar usque 
ad minutissimas quasque litterulas et puncta emendandum optimis atque 
prudentibus viris mandavit. Itaque vos venerabiles Sacerdotes vehemen- 
tius quo poásum hortor ut cum püssimum ac benigoissimum dominum 

TOMO LXV. 7 



98 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Asimismo hay un ejemplar del Breviai'io impreso por orden 
del indicado obispo. Le faltan hojas al principio y al fin, é infie- 
re el P. Huesca que es anterior al Breviario del año I 505 y pos- 
terior al 1483, cuya fecha se cita en el que nos ocupa. Y lo de- 
duce así porque todos los Misales y Breviarios manuscritos (que 
los hay del siglo xiv en la Catedral de Huesca) y también los im- 
presos hasta el Misal antes citado, del año 1504 inclusive, traen 
la dedicación de la iglesia de Huesca en el mes de Abril. Este 
Breviario de que tratamos pone en efecto el rezo de dicha dedi- 
cación, en el primer domingo no impedido, post Pascha; de 
modo que el primer libro litúrgico que coloca la dedicación en el 
mes de Diciembre es el Breviario del año 1 505. El de D. Pedro 
Agustín y todos los posteriores, la ponen también en dicho mes, 
día 12. De suerte que, según este concluyente razonamiento, el 
Breviario de Jaca ó es incunable (de los últimos años del si- 
glo xv), ó debe corresponder al 1501 ó 1 502, pues lógico es de- 
jar siquiera un pequeño margen de tiempo de una edición de 
Breviarios á otra (la de I505)- 

Está sin foliar; las rúbricas en letra negra, bien que rayadas 
las líneas por debajo con tinta colorada. Las iniciales son tam- 
bién coloradas. Lástima grande que le falten hojas, sobre todo al 
fin, donde seguramente constaría el año de la impresión. 

En otro local distinto del archivo guárdanse los libros perte- 
necientes á la antigua contaduría, sección de distribuciones co- 
rales y de puntuación de faltas. 

Huesca, 10 de Septiembre de 1913. Ricardo del Arco, 

Correspondiente. 



nostrum Jesum Christum vestris sacris in manibus tenuerilis de beneficio 
impenso sue clementie per eundem presulem preces effundatis speciales: 
quo ejus longevam vitam siio cultui teneatur et augeat. Quid enim illum in 
senio facturum existimcmus: qui in teñera etate hactenus rebus divinis 
mirifice incumbuit: suorumque subditorum animis conducibilia et provi- 
det et affert. Fuitque impressio peracta Cesarauguste regnantibus Inno- 
centio octavo summo Pontífice: et invictissimo Feídinando hispanie rege 
dicti domini presulis patruo. Kaldn. Junii Anno domini m.cccc.lxxxviii.> 
Edición en folio mayor, de buena letra (Bibl.prov. de Huesca: ms. del Pa- 
dre Fr. Ramón de Huesca, donde iba reuniendo noticias para su Teat7-o 
histórico^ pero con datos que quedaron inéditos, como el presente). 



PARTICIÓN DE HERENCIAS ENTRE LOS MUSULMANES MALEQUIES 99 



IV 



PARTICIÓN DE HERPINCIAS ENTRE LOS MUSULMANES 
DEL RITO MALEQUÍ 

Designado por nuestro ilustre Director para informar á la Aca- 
demia acerca del libro titulado Partición de herencias entre los 
musulmanes del Rito Malequí, escrito por D. José Sánchez Pérez, 
Doctor graduado en Ciencias y Catedrático del Instituto de Jaén, 
que ha solicitado de la Subsecretaría del Ministerio de Instruc- 
ción pública y Bel'as Artes que se le declare como de mérito en 
su carrera, he leído con gusto el libro y paso á llenar mi cometido. 

Consta, esencialmente, de tres partes, cada una de las cuales 
podría ser considerada con independencia de las otras, pero que 
se completan entre sí, viniendo á formar un todo armónico y 
completo de la doctrina y práctica de la distribución de heren- 
cias según el derecho musulmán de la escuela malequí. 

Primera parte. — Es la publicación de un manuscrito aljamiado 
(escrito en castellano, pero con caracteres árabes) que el editor 
transcribe con caracteres latinos; el manuscrito contiene la legis- 
lación musulmana respecto á las herencias, materia complicadísi- 
ma, de la que no podemos formarnos idea al compararla con nues- 
tras costumbres respecto á la misma materia, pues, por derecho 
musulmánlos, herederos /¿/ítcj'ó'J", en la mayor parte de los casos, 
son varios, de distinta categoría y con cuota diferente señalada 
por el Alcorán; y como éste á unos partícipes señala la mitad, á 
otros el tercio ó dos tercios^ el cuarto, el sexto ó el octavo, variando 
á veces la cuota según las personas con quienes concurre á la 
herencia, resulta una complicación extraordinaria, que convierte 
la doctrina en puramente casuística; casuísmo que en la práctica 
debió de producir muchas dificultades, ya que, con frecuencia, 
sumadas las varias fracciones enunciadas con diferente denomi- 
nador, resulta la distribución mayor que la unidad del haber 
hereditario, dificultad que debió de ocurrir desde los primeros 



loo boletín de la real academia de la historia 

tiempos del islamismo y que los partidores ds herencias salva- 
ron de un modo equitativo. 

El texto aljamiado está contenido en 182 páginas, texto que 
el editor ilustra oportunamente con notas de todo género, prin- 
cipalmente matemáticas, haciendo perceptible á simple vista el 
cálculo exigido por el texto; y como éste es muy detallado y 
comprende toda la doctrina respecto á la sucesión, el libro re- 
sulta de gran interés histórico para conocer en muchos aspectos 
la vida social de los moriscos. 

La publicación del manuscrito aljamiado, además de este in- 
terés histórico, tiene gran interés filológico: redactado, al menos 
en su forma actual (en el siglo xvi probablemente), puede admi- 
tirse que representa el estado de la lengua castellana, ó si se 
quiere de la aragonesa, durante este siglo, conservando palabras 
vulgares, que después han dejado de usarse, y marcando de un 
modo bastante seguro cómo pronunciaban los moriscos ciertas 
palabras, sin dar aún á algunas letras el valor fónico que quizá 
tenían ya en otras regiones; debemos observar, sin embargo, que 
es muy posible que los no moriscos no conservasen fonética tan 
arcaica, ya que por aquellos tiempos parece bastante probable 
que se verificaba notable modificación fonética. 

Segunda parte. — En esta parte de su libro (págs. 185 á 273), 
el Sr. Sánchez Pérez, impregnado de la doctrina jurídica respecto 
á la partición de las herencias y amaestrado por sus estudios de 
matemáticas para el análisis y síntesis, ha expuesto de un modo 
sistemático toda la doctrina conté. lida en forma puramente ca- 
suística en el documento aljamiado y en los autores modernos 
que tratan de esta materia, y por esta razón, esta parte del libro 
podrá y deberá servir como de texto para los españoles que 
hayan de intervenir en los asuntos de los moros de nuestra zona 
de influencia en Marruecos. 

Para dar una idea de la multitud de cuestiones que ha tenido 
que tratar, indicaré los epígrafes de algunos de los puntos trata- 
dos en las primeras páginas. Los epígrafes dicen: 

Del ausente. Ausente desaparecido en país del Islam. Ausente 
desaparecido en país de infieles. Ausente desaparecido en guerra 



PARTICIÓN DE HERENCIAS ENTRE LOS MUSULMANES MALEQUÍES 10 [ 

entre viusiilmaiies^ viajes, epidemias, etc. Ausente desaparecido en 
guerra santa. En derecho musulmán la cuestión de la muerte real 
ó supuesta de los ausentes tenía que ocurrir con mucha frecuen- 
cia, entre otras causas, por la peregrinación á la Meca, que todo 
musulmán debe hacer, al menos una vez durante su vida, y en 
tal peregrinación, aun hoy, mueren todos los años muchos miles 
de personas, de cuya muerte es difícil tener noticia segura. Toda 
la doctrina jurídica respecto á la herencia está ilustrada con los 
cálculos matemáticos correspondientes, cuando pueden ofrecer 
dificultad por las diferentes fracciones que hay que tener presen- 
tes, y con notas de índole variada, tomadas de los autores pues- 
tos á contribución por el Sr. Sánchez Pérez. 

Tercera parte. — La última parte, que el autor titula Cuadros 
auxiliares para la partición de las herencias, es sin duda la más 
original é importante del libro en cuyo examen me estoy ocu- 
pando, ya que, dada la complicación del derecho musulmán en 
la cuestión de herencias, es de suponer que de antiguo los en- 
cargados de la distribución fueran formando cuadros sinópticos 
más ó menos complicados que les facilitasen la tarea. De hecho 
se conocían dos cuadros construidos por autores musulmanes, 
cuadros que han dado á luz autores europeos modernos, aunque 
sin llegar á conocer toda su aplicación; de modo que para suplir 
las deficiencias, que sin razón se atribuían á dichos cuadros si- 
nópticos, muy recientemente (1 905) se publicó un gran volu- 
men con cuadros parciales que aclaran todos los casos posibles 
de combinaciones de herencias; es probable que antes de llegar 
á la concepción de cuadros sinópticos, los musulmanes hicieran 
algo parecido á lo que ha hecho Mr. Fauvelle en el siglo xx (l). 
En la Biblioteca del Centro de Estudios históricos hay otro cuadro 
sinóptico, análogo á los dos ya conocidos, y su estudio y publi- 
cación en facsímile y transcripción en m'imeros, en vez de las 
palabras correspondientes, es una parte muv importante del tra- 
bajo del Sr. Sánchez Pérez, quien, gracias á sus estudios y sa- 



(i) Fauvelle: Traite théorique et pratiqíce des successions musulmanes. 
Sétif, 1905. 



I02 boletín de la real academia de la historia 

gacidad matemática, ha llegado á descubrir la clave de la apli- 
cación de tales cuadros, pues los autores europeos modernos que 
los han publicado los creyeron de poca importancia, porque sólo 
llegaron á su aplicación en los casos en que los herederos fuesen 
dos de una ó dos categorías, casos para los cuales no se necesi- 
tan cuadros, y por eso los calificaron de poco importantes; pero 
el joven profesor español, al hacer la transcripción numérica del 
cuadro aljamiado, que probablemente tuvo en su despacho algún 
cadí aragonés, descubrió la clave para hacer aplicación á todos 
los casos posibles, y la clave es muy sencilla (después de haber- 
la descubierto), y dice así (pág. 280): «Se agrupan los herederos 
por parejas distintas; se aplica el cuadro para cada par de herede- 
ros como si se encontraran solos; y, finalmente^ se escoge^ para la 
partición definitiva, LA PORCIÓN MENOR que á cada heredero 
le corresponde en las diversas combinaciones.-» Hecha la aplicación 
de la clave á varias herencias complicadas, y comparado el re- 
sultado con lo que dicta la teoría y resulta de la aplicación de 
lor cuadros parciales de Fauvelle, no cabe duda de que se ha 
dado con la clave para aplicar en la práctica los cuadros sinópti- 
cos conocidos. 

Ha hecho más el Sr. Sánchez Pérez: en el detenido estudio de 
los tres cuadros conocidos hubo de observar alguna que otra 
omisión ó inexactitud, común á los tres cuadros, ó sólo al alja- 
miado, omisión que hacía inaplicables los cuadros al caso en que 
interviniese un heredero de la clase omitida, ó que el resultado 
definitivo pudiera no ser exacto, cuando la calificación en el cua- 
dro no fuera acertada, como sucede al incluir en la misma cate- 
goría á las abuelas paterna y materna; el Sr. Sánchez Pérez ha 
formado un nuevo cuadro sinóptico, análogo en su construcción 
á los tres conocidos, completándolos y rectificándolos en estos 
y algún otro detalle. Añade al fin de su libro dos índices, índice 
general, muy detallado, y otro índice alfabético de las materias 
contenidas en las dos últimas partes. 

Como resulta de lo expuesto, el joven profesor de Matemáti- 
cas del Instituto de Jaén, iniciado en el conocimiento de la len- 
gua árabe y con perfecto dominio de la ciencia matemática, ha 



PARTICIÓN DE HERENCIAS ENTRE LOS MUSULMANES MALEQUIES IO3 

sabido escribir un libro exponiendo en forma clara y ordenada la 
complicadísima materia del Derecho musulmán en lo relativo á 
las herencias, descubriendo además la clave para aplicar en la 
práctica los cuadros sinópticos que no habían acertado á descu- 
brir los autores modernos europeos que han estudiado los tales 
cuadros, en los cuales ha descubierto algunas deficiencias que 
han sido subsanadas en un cuadro más completo, basado en los 
mismos principios. 

Ojalá hubiera, ya que no muchos, algunos españoles que ha- 
biendo estudiado á fondo algunas de las ramas de las Ciencias 
Exactas, Físicas y Naturales y poseyendo los conocimientos ne- 
cesarios de la lengua árabe, como el Sr. Sánchez Pérez, se dedi- 
caran á investigar hasta dónde llegaron los musulmanes, y en 
especial los españoles, en cada una de las ramas del saber: traba- 
jo que hasta ahora no se ha hecho en Europa sino de un modo 
muy incompleto, por cuanto, para hacerlo en buenas condicio- 
nes, se exigen dos circunstancias difíciles de reunir: conocimien- 
to de la lengua árabe y dominio de la materia tratada, pues sin 
esta última circunstancia no es posible entender los libros cien- 
tíficos escritos en una lengua que no sea la propia del lector, ya 
que en el estado de la erudición arábigo -europea los Diccionarios 
sólo en algunos casos han llegado á explicar las palabras técni- 
cas de las ciencias y artes. 

Fundado en lo expuesto, el que suscribe cree que el libro 
del Sr. D. José Sánchez Pérez, titulado Partición de herencias 
entre los musulmanes del Rito Maleqiií reúne las condiciones de 
originalidad y mérito relevante^ exigidas para que sea declarado 
como de mérito especial en su carrera, y en este sentido podría 
la Academia informar á la Subsecretaría del Ministerio de Ins- 
trucción pública y Bellas Artes. La Academia, sin embargo, re- 
solverá, como siempre, lo que estime procedente. 

Madrid, 8 de Mayo de 1914. 

Francisco Codera. 



104 boletín de la real academia de la historia 



FASTOS DE LA MARINA BORBÓNICA 

Señores académicos: 

Habiéndome nombrado el ilustre Director de este Real Insti- 
tuto para estudiar detenidamente y exponer mi opinión sobre 
una obra que dejó inédita el Vicealmirante D. Francisco de Paula 
Pavía, y que ha remitido el Estado Mayor Central de la Ar- 
mada al objeto de saber si dicha obra debiera ser impresa por 
cuenta del Estado, tengo el honor de manifestar lo que sigue: 

Titúlase la obra «.Fastos de la Marina Borbónica, ó sea índice 
General de todos los acontecimientos de la Marina Española, 
desde el advenimiento al Trono de San Fernando de la dinastía 
reinante hasta nuestros días, con los partes oficiales sobre com- 
bates y otros hechos notables, y también noticias curiosas para 
escribir la Historia de la Armada Española». 

Constituyen la obra dos gruesos volúmenes en folio, escrita 
toda de puño y letra del autor, y que comprende desde el 
año 1 700 á 1868, y otro tomo, también en folio pero de menor 
número de páginas, que amplía los históricos datos hasta el 
año 1875. 

Nótase, desde luego, que el respetable autor no tuvo el pro- 
pósito de escribir la historia de la Marina durante aquel período, 
sino arbitrar curiosas noticias y datos interesantes sobre los mo- 
vimientos de las escuadras, nomenclatura de los buques, sus ca- 
pacidades y fuerzas, nombre de los jefes, descripción de los com- 
bates, etc., á fin de que sirvieran de consulta y antecedentes 
útiles para el futuro historiador general de la noble Corporación 
á que el Vicealmirante pertenecía; idea que, sin duda, le inspiró 
la obra de Mr. F. Chassérian, Précis Historíqiies de la Marine 
Frangaise^ son Organisation et ses Lois, y otras similares ex- 
tranjeras. 

Innegablemente el expresado propósito fué llevado á la prác- 
tica con admirable tesón é inteligencia. Así, pues, año por año. 



FASTOS DE LA MARINA BORBÓNICA , IO5 

ha consignado el autor todos los acontecimientos hasta triviales, 
pero curiosos, que el historiador no podría aducir sin perjuicio 
de las justas proporciones de una narración general. En conse- 
cuencia, hasta cierto punto, debe calificarse, por su índole, la 
obra que examinamos, de monografía extensísima. Para compro- 
barlo, nos bastará hacer mención, en poquísimos renglones, de lo 
que ampliamente relata el autor año por año. 

Así, notificaba la llegada en 1 70 1 á Cádiz de la escuadra del 
General Navarrete, de regreso de su expedición al Darien. En 1 702 , 
el ataque de los ingleses y holandeses contra Cádiz, detallando 
la lucha y la retirada de los extranjeros vencidos. En 1704, el 
combate naval en aguas de Vélez-Málaga, entre las escuadras de 
Holanda é Inglaterra y las de España y Francia, que duró trece 
horas, quedando la victoria indecisa. Los pormenores que sobre 
aquel combate consigna el autor son completísimos, y, al pare- 
cer, fehacientes. 

No menos latos son los relativos al infructuoso ataque de los 
ingleses á Barcelona y á la fácil conquista por éstos de Gibraltar, 
guarnecida con no más de cien hombres. 

Describe luego nuestro intento de recobrar á Gibraltar en 1705 
y la fracasada invasión de Santa Cruz de Tenerife por los ingle- 
ses en 1706. 

Del mismo año, anota, como suceso importante, la toma de 
Mahón, la llegada á España de una escuadra de Barlovento con 
caudales de América, y para que se aprecie hasta qué punto de- 
talla los acaecimientos más triviales, bastará decir que hace 
mención de que dos galeras mandadas por D. José de los Ríos, 
apresaron en aguas de Levante un buque portugués de 26 ca- 
ñones. 

Continuando inv'ariable en este sistema, menciona también las 
once presas que efectuó D. Blas de Lezo, incluyendo el navio 
inglés Stanhopp', la expedición que en 1715 reconquistó á Mallor- 
ca, compuesta de 1 8 navios de guerra y seis galeras, al mando del 
General D. Pedro de los Ríos; la reconquista de la isla de Cerde- 
ña realizada en 1716 por la escuadra del Marqués de Mary y 
9.000 hombres de desembarco; la descripción amplísima del com- 



I06 BOLETÍN DE LA REAL ACAUEMIA DE LA HISTORIA 

bate naval con los ingleses en Sicilia; la perfidia de éstos, que, en 
plena paz, atacaron la escuadra española de Castañeta, General 
imprevisor, á la vez que heroico, batalla cuyos pormenores nos 
da el autor cual ningún otro, sin omitir los nombres de todos los 
buques beligerantes, de sus jefes respectivos, de sus movimien- 
tos y proezas, terminando con un análisis crítico, conciso y dis- 
creto. 

Sigue el V^icealmirante Pavía su disquisición histórica año por 
año, y siempre incansable en su propósito de no omitir suceso 
alguno Irascendental ó de poca importancia; Mas como fuera 
extensísima la labor del que informa si hubiera de transcribir los 
innumerables hechos que se contienen en tan voluminosa obra, 
y como juzga que ello no es necesario para que los señores Aca- 
démicos aprecien su índole y mérito, sólo expondré que, con no 
menores detalles, informa al lector de la expedición para la re- 
conquista de Oran; del infructuoso ataque de los ingleses á Car- 
tagena de Indias; del combate de Cabo Sicie; de la hazaña de 
Mesia de la Cerda que con el navio Glorioso de su mando logró 
salvar el tesoro que conducía , después de vencer por dos veces 
á barcos ingleses de triple fuerza; de la rendición de la Habana 
en 1762; del combate en el Cabo de Santa María; del apresa- 
miento del gran convoy inglés por Córdova; del bombardeo de 
Argel por Barceló; de la toma de Tolón; del no bien justificado 
ataque por los ingleses á la corta división de Bustamante, que 
conducía un tesoro, y cuyo acto determinó una nueva declara- 
ción de guerra en unión de Francia, unión que fué tan funesta 
para España en aguas de Finisterre y de Trafalgar. 

Volvemos á consignar nuestro parecer de que con lo hasta 
ahora dicho, podrá inferirse el alcance de la obra que estudia- 
mos, desde el punto de vista de su especialidad narrativa y curio- 
sa índole. 

Dejaremos, pues, de mencionar los innumerables hechos de la 
Marina durante la primera mitad del siglo xix, que Pavía con- 
signa con su minuciosidad de costumbre, fijándonos en las apre- 
ciaciones que hace sobre la guerra de España en el Pacífico 
en 1866. 



FASTOS DE LA MARINA BORBÓNICA 1 O7 

Consideramos que este relato es el más conciso é incompleto, 
si se relaciona con los anteriores, y que confirma la especial ín- 
dole de todos, que carecen de la crítica ó comentarios propios 
de las disquisiciones históricas. Así, pues, mantiénese aún el au- 
tor ceñido á la índole singular de su obra. 

Pero cuando el Sr. Pavía, más adelante, se ocupa de los móvi- 
les de la revolución de Septiembre, de los sucesos que la acom- 
pañaron y de su finalidad, deja de ser un sencillo narrador y 
concede el mayor espacio y detenimiento al análisis crítico y no 
siempre imparcial. 

Esta intromisión extraña en su obra tiene la disculpa de que, 
como consecuencia de la insurrección de la Marina, fué el autor 
desposeído de la Capitanía general del P'errol, postergado des- 
pués y herido en su sentimiento profundamente dinástico. 

A pesar de ello, reconoce lealmente que no faltaron motivos 
al Cuerpo de la Armada para el hondo descontento que deter- 
minó su conducta; pero añade que estos motivos, en ningún caso, 
podían justificar el límite extremo á que llevaron su vindicación, 
que juzga con estas palabras: «En ella la más inaudita deslealtad, 
el prejuicio más escandaloso y la ambición más desenfrenada, 
han ocupado el sitio de las virtudes, que era el marcado distin- 
tivo de la Armada española.» 

Aquí termina, en realidad, la obra escrita por el Vicealmirante 
Pavía, y que debe ser objeto del informe, pues un apéndice 
extenso, que constituye otro corto volumen, fué escrito quince 
años más tarde, y sólo contiene noticias de la Restauración y 
actos y sucesos políticos que carecen de toda novedad ó revela- 
ción histórica. 

Consideramos, por todo lo expuesto, c[ue la obra del Sr. Pavía, 
en la que se mencionan innumerables hechos aislados de marinos 
españoles , dignos de remembranza por su heroísmo y abnega- 
ción, y que no aparecen en los anales por la falta de trascen- 
dencia de aquellos hechos, debe publicarse á costa del Estado, y 
así alcanzarán la inmortalidad multitud de jefes y oficiales, hoy 
desconocidos, que dieron su vida por la patria con supremo 
arrojo; nombres que constan todos en los antiguos Anuarios de 



108 BOLETÍN DE LA. REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

la Armada, que hoy nada dicen al lector, y que han merecido 
ocupar una gloriosa página en el libro de la historia. 

Si el Gobierno de S. M. acordara la publicación de esta obra, 
creemos que, previamente, debe ser corregido su estilo y faltas 
de dicción, pues el autor, sin duda, no había podido aún ocuparse 
de revisar su manuscrito. 

La Academia podrá acordar, sin embargo, lo que crea más 
conveniente. 

Madrid, i6 de Mayo de 1914. 

Pedro de Novo y Colson. 



VI 

ALBORNOZ EN CASTILLA 
por D. Alfonso Jara (i). 

Nuestro sabio Director me dio el encargo -que cumplo en 
estas cuartillas muy gustoso — de informar á la Academia, si- 
quiera sea brevemente, del último libro, que, con el título ante- 
dicho, acaba de publicar el Sr. D. Alfonso Jara, distinguido diplo- 
mático, ya conocido como autor del que tituló De Madrid d Te- 
tudn, y de los Cuentos y Artículos de Historia y Arte, bajo el 
nombre más que modesto de Naderías, publicados igualmente 
hace unos años. No es D. Alfonso Jara persona extraña del todo 
á la Academia, pues siendo sus apellidos Jara y Seijas, resulta 
ser nieto materno de D. Manuel de Seijas Lozano, el que fué tan- 
tas veces Ministro de la Corona en el reinado de Doña Isabel II, 
jurisconsulto ilustre, que por su reconocida competencia en cuan- 
to toca al régimen municipal castellano tuvo sitio principal en 
esta Academia, y dejó en ella, como en la política, en el Foro, 
en la Administración y en el Parlamento, buena y respetada 
memoria. 

(i) Impreso en Madrid, librería de Hernando, 191 4. 



ALBORNOZ EN CASTILLA IO9 

Es todavía la del Sr. Jara, me permitiré decirlo, una persona- 
lidad literaria en formación, solicitada á un tiempo por el gusto 
de la relación de los viajes, por la pura literatura, sin exceptuar, 
naturalmente, la poesía, y por el amor de los estudios históricos, 
de que ya en el libro Naderías hay más de una muestra, y de 
que el trabajo que voy á tratar parece como que marca feliz- 
mente una orientación definitiva, no por cierto para lamentada 
por nadie, y menos aún por la Academia de la Historia. 

Vérnoslo con satisfacción atraído por esta figura grandiosa de 
D. Gil de Albornoz, el célebre Legado Pontificio y glorioso res- 
taurador de la Sede Romana, antes Arzobispo de Toledo y Pri- 
mado de las Españas, que es á quien el Sr. Jara consagra su libro, 
estudiando sus hechos en Castilla, precursores de los que, aún con 
mayor relieve y nombradía, había de realizar más tarde en Fran- 
cia y en Italia para bien del Pontificado y de la Iglesia, y aqué- 
llos menos que éstos entre nosotros mismos ensalzados y hasta 
conocidos. Compónese este libro, á más de un breve y discreto 
preámbulo, de ocho capítulos: «La Casa de Albornoz», «D. Gil 
Álvarez de Cuenca», «Claudicaciones y demasías», «Empresas 
políticas y guerreras», «Negociaciones diplomáticas», «Nuevo 
Rey, Ministros nuevos», «Gestión episcopal» y «Cabos sueltos», 
á que sigue la reproducción de hasta catorce documentos intere- 
santes, con este Prelado español relacionados. El Sr. Jara toma á 
su héroe desde lósanos mozos, cuando formaba parte del séquito 
del Arzobispo D. Jimeno de Luna, su tío, y obtuvo en Toledo los 
primeros beneficios eclesiásticos, distinguiéndose principalmente 
por su Dignidad de Arcediano de Calatrava; y lo estudia antes 
que todo en su familia, ya importante, aunque él rectifique razo- 
nadamente opiniones del respetado maestro D. Luis de Salazar y 
Castro, con todos los miramientos que su singular autoridad en 
estas materias exige. Sigúelo en la Silla Primada , último asiento 
de tanto varón ilustre, y á que lo elevaran más que nada el amor 
y la voluntad del Rey D. Alfonso XI, para hacer en breve figura 
relevante en la gran cruzada que dio por fruto la batalla y vic- 
toria del Salado, laurel eterno de la Corona de aquel Monarca 
insigne, no por sus defectos innegables, de tan lamentables resul- 



lio boletín de la real acade.mia de la historia 

tados para la vida castellana, menos merecedor de la gloria que 
le atribuyó el suyo y le han confirmado unánimes los otros siglos. 
Trata luego de la Embajada en Francia, que el Rey confirió á 
Albornoz, solicitando el auxilio del francés para el sitio de Al- 
geciras memorable, y no lo deja de la mano, en la relación no 
menos interesante de los trabajos diplomáticos emprendidos 
cerca del de Castilla por los Soberanos de Francia é Inglaterra, 
preparando cada uno el codiciado matrimonio del Infante here- 
dero — luego D. Pedro el Cruel — con Princesa de una ú otra 
nación y familia. Descúbrelo en Gibraltar durante el cerco, en 
que al fin acabó antes de tiempo la vida agitada del Rey, y lo 
acompaña á Aviñón, cuando allí se marchó el Arzobispo, receloso 
del nuevo Monarca y de D. Juan Alfonso de Alburquerque, su 
Privado, después de haber hecho la piadosa fundación del Mo- 
nasterio de San Blas de Villaviciosa junto á Brihuega, preludio 
modesto de la gran institución del Colegio Mayor de San Cle- 
mente de Bolonia, y ya renunciada la Mitra toledana para no 
volver jamás á Castilla, aun viviendo todavía quince años, y 
siendo lo que es tan sabido al lado y al servicio de los grandes 
Papas, por su esfuerzo, su habilidad y sus energías de nuevo 
felizmente Pontífices Romanos. 

Todo esto lo refiere y comenta el Sr. Jara, generalmente con 
acierto, bien distante ya de aquellos tiempos suyos más juveni- 
les, en que, inspirado por un criterio modernísimo, no encontraba 
más que censuras y vituperios para el hecho legendario de Ta- 
rifa, que honró en pleno siglo xiii al gran D. Alonso Pérez, su 
Alcaide, con el dictado que sus contemporáneos le dieron, y le 
mantuvieron los posteriores, de Guzmán el Bueno] ya el Sr. Jara, 
desde el punto de vista único, bajo los mandatos imperiosos— que 
en hombre de su claro talento no era posible la prolongada sis- 
temática resistencia — del distingue témpora eternamente verda- 
dero, juzga con menos dureza y mayor imparcialidad á los hom- 
bres y las cosas de los tiempos que fueron, y así ha logrado tra- 
zarnos este cuadro del siglo xiv con sus tintes debidos, y encon- 
trar alabanzas, en un criterio racional y justo, para los personajes 
que en él se mueven, que tenían, claro está, los muchos defec- 



ALBORNOZ EN CASTILLA 



tos propios de la humanidad y de su época, que no hay por qué 
callar parciales, ni dejar de censurar cuando es del caso, pero 
sin necesidad de recargarlos y ennegrecerlos torpemente, como 
ciertas escuelas hacen, por las diferencias inevitables del medio 
ambiente, del pensar y del vivir, distintos de los días que han to- 
cado en suerte á las unas y las otras generaciones. Esta es la 
base seria y el fundamento sólido sobre el que ha de moverse el 
historiador digno de este nombre, cada vez que pretenda hacer 
la evocación de las sociedades desaparecidas; y no hay que du- 
dar de que el Sr. Jara va acercándose más cada día á tan firme 
terreno, donde podrá edificar como es debido cosa eficaz y du- 
radera. 

El cuadro que con mano segura ha dibujado ahora en este li- 
bro, á pesar de Doña Leonor de Guzmán y de sus amores funes- 
tos, resulta agradable y simpático: la figura del que fuera luego el 
Cardenal de San Clemente, aun dando de barato su debilidad por 
las regias ilícitas relaciones — debilidad que no mantuvo ante el 
escandaloso abandono de la pobre Reina Dooa Blanca de Borbón, 
tan desdichada en su vida, como en la que le hacen luego vivir 
los defensores apasionados del Rey D. Pedro, — á pesar de esas 
tolerancias sensibles, que él cree que contrastan con los grandes 
rigores que ejerció sobre su clero toledano, exhumando el Señor 
jara, en prueba de ello, trozos regocijados de la musa alegre y 
retozona del 7\rc¡preste de Hita, aparece en estas páginas, que 
ligeramente comento, digna de todo respeto y veneración, como 
de un gran Prelado que sin duda fué, honrado, piadoso y aus- 
tero, como de un gran español que fué también, en cuyo no- 
ble corazón la larga ausencia no amenguó en lo más mínimo el 
amor de la tierra madre de Castilla, según lo acreditó de sobra 
la fundación del Colegio insigne de Bolonia, llamado por él de 
los Españoles, y al cabo de cinco siglos, cuando tantas cosas 
han pasado sin dejar rastro, todavía subsistente hoy en Italia, en 
una Italia tan diferente de la que él conoció, amó y sirvió con 
tanta gloria. Para realce acabado de esta singular figura resulta 
que fué solicitado y reclamado desde España el Cardenal de Al- 
bornoz, cuyas claras luces y sabios consejos echaba de menos el 



I 12 boletín de la real academia de la historia 

nuevo Rey castellano, y que solo Dios sabe lo que hubieran po- 
dido pesar en él; pero á cuya vuelta hubo de negarse enérgica- 
mente la Santidad de Inocencio VI, por las necesidades, más altas 
que las de un gran Reino todo entero, de la Iglesia de Roma nada 
menos. 

¡Cómo nos consuela y nos contorta, en medio de nuestras des- 
dichas presentes, la consideración y el recuerdo de este gran pa- 
pel de los españoles de antaño, llamados á cada paso á jugarlo tan 
importante en la escena del mundo! Si la Historia no hiciera más 
(}ue esto, RECORDAR, cerrando así el paso á todo mortal desaliento, 
¡qué gran servicio á los pueblos que quieren vivir, buscando en 
su pasado fuerzas y esperanzas que él solo, cuando es como el 
nuestro, puede darles! Yo quiero concluir, para no cansaros más, 
felicitando cordialmente por este su trabajo al Sr. D. Alfonso 
Jara, que llevado de la mano por el gran Cardenal Albornoz, 
puede decirse que ha encontrado ya definitivamente su camino 
literario, que no es el de los cuentos, ni el de la novela, ni el de 
la poesía, ni el de ios relatos de viajes, aunque en todos estos 
campos fueran afortunados sus comienzos, sino el de los estudios 
históricos, de que Albornoz en Castilla es clara y evidente prue- 
ba. La Academia creo yo que habrá de felicitarse por ello, ani- 
mando al autor con su altísima aprobación, para que siga, ya sin 
vacilaciones, por estos derroteros, con tamaña fortuna empren- 
didos. 



29 Mayo 191 4. 



F. Fernández de Béthencourt. 



VII 

OBRAS CANARIAS 
de D. José Rodríguez Moure. 

«El Poema de Antonio de Viana.» 
«La Sierva de Dios Sor María de Jesús». — «Viera y Clavijo». 

Grandísima satisfacción hubo de proporcionarme el encargo 
de este informe, que nuestro ilustre Director me hiciera, y ello 
por varias razones. Por tratarse de celebrar y hacer iusticia á 



OBRAS CANARIAS II3 

Correspondiente de esta Academia tan benemérito y laborioso 
como es el Sr. Moure; por ser este distinguido escritor canario 
como yo, y canarios los asuntos que han movido y mueven siem- 
pre su bien cortada pluma; y por hacer él en uno de sus traba- 
jos el Juicio critico del historiador de Canarias D. José de Viera 
y Clavijo, sujeto tan particularmente simpático á todo buen hijo 
del Archipiélago Afortunado, y muy en especial al que estas lí- 
neas escribe, que acaso aprendió en Viera, en las lecturas de la 
primera edad, el amor de la Historia. De aquí que empiece hoy 
dando al Sr. L>irector las gracias por esta comisión con que me 
favoreció, y que no me han dejado mil trabajos inaplazables cum- 
plir antes, como al fin voy á hacerlo, si bien no con toda la am- 
plitud y la extensión que hubiera, por lo expuesto, deseado, y 
que, sobre todo cuanto se relaciona con \ iera, en perfecta justi 
cia merece. 

Comenzaré diciendo que D.José Rodríguez Moure es un sacer- 
dote de mi tierra, hoy Beneficiado de la Catedral de Tenerife, 
demostración allá, como aquí vemos á cada momento en todas 
partes, de cuanto representa para la cultura nacional la humilde 
sotana, por la falsa ciencia tan caprichosamente denigrada y te- 
nida en poco. iMoure es, pues, un clérigo canario, como lo fué 
V^iera y Clavijo, como lo había sido el divino Cayrasco, como lo 
fueron los dos Anchietas, y Fray Andrés de Abreu, y Ceverio de 
Vera, y Tapia, y Sosa, y D. Cristóbal Pérez del Cristo, y tantos y 
tantos otros. Los curas y los frailes fueron allá en las Islas lo que 
en todas partes, aparte de teólogos y filósofos, investigadores, 
genealogistas, historiadores, literatos y poetas como los que lo 
fueran mejor. Rodríguez Moure es la continuación presente de 
esta noble tradición isleña, y tan profundo conocedor de todas las 
demás, como es en nuestro país notorio, y nos lo muestra, á ma- 
yor abundamiento, en breve prólogo de su Juicio crítico otro 
escritor canario. Catedrático de Literatura y altísimo poeta, Don 
Antonio Zerolo, cuando nos lo presenta; sieriipre entre papeles 
viejos..., cof? el pensamiento en lo pasado y la pluma en las cuarti- 
llas..., ágil de espíritu y achacoso de cuerpo..., digno de figurar 
en la lista de los polígrafos españoles, muy cerca ó al lado del Pa- 

TOMO LXV. 8 



114 boletín de la real academia de la historia 

dre Martin Sarmiento...^ con qnien tiene nuestro Beneficiado cierto 
parecido por la voluntad, la modestia y hasta por la sangre. Nueve 
años hace que en el de 1905 publicó Rodríguez Moure en La 
Laguna una edición del famoso Poema de Viana, Antigüedades 
de las Islas Afortunadas de la Gran Canaria, Conquista de Te- 
nerife y Aparecimiento de la Imagen de Candelaria, por Cervan- 
tes tan apreciado, que no pasó sin elogio para nuestro Alenéndez 
y Pelayo (l), y al que en esta edición puso muy corto prólogo 
y biografía del autor nuestro Correspondiente, no tan completa 
ésta como él hubiera querido y nosotros celebraríamos, á haber 
hallado las noticias todas que buscara celosa su infatigable dili- 
gencia. Después, y en 1911, publicó los Cuadros históricos de la 
admirable vida y costumbres de la Sierva de Dios Sor María de 
Jesús de León Delgado, que vivió de 1648 á 173 1, y cuyo capítulo 
primero, descriptivo de la Isla de Tenerife, en que pasé la ma- 
yor y mejor parte de mi juventud, trajo tal cúmulo de recuerdos 
á mi espíritu, que no sé si encontré en ellos goce ó melancolía, ó 
tal vez la mezcla extraña de ambas cosas, que no es para expli- 
cada fácilmente. Y al año inmediato de la relación fiel y sencilla 
de la vida sin accidentes de la pobre Monja tinerfeña, calificada 
apenas muerta de pasmo de la penitencia y asombro de la contem- 
plación, ya publicó Rodríguez Moure su Juicio crítico del Arce- 
diano de Fuerteventura, D. José de Viera y Clavijo, el grande 
historiador de las Islas, y que él tituló con acierto, pues que de 
todo trata. Viera y Clavijo y su época, en cuyo recuerdo, si no os 
canso, voy á detenerme un poco más. 

D. José de Viera y Clavijo es gran figura de las letras patrias 
y tuvo además con nuestra Academia las estrechas relaciones que 
todos en ella conocen: había publicado ya los dos tomos prime- 
ros de sus Noticias para la Historia General de las Islas de Cana- 
ria, cuando este Cuerpo ilustre, por ese trabajo excelente impre- 
sionado, lo eligió su Correspondiente el II de Febrero de 1 774: 
asistió el 25 siguiente a la Junta ordinaria, en que leyó, como era 
costumbre, su Oración Gratulatoria, disertación contra los ex- 

(i) Historia de los heterodoxos españoles, tomo i, página 234. 191 1. 



OBRAS CANARIAS 115 

tranjeros que escriben nuestra historia; pidió después permiso 
para usar del título en el tomo iii de su obra, próximo á publi- 
carse, y en efecto lo usó, lo mismo que en el iv y último de ella, 
publicado más tarde en 1783, y, por fin, desde el 7 de Marzo 
de 1777 fué ascendido á la clase de Supernumerario, á propues- 
ta del Director de la x^cademia Conde de Campomanes, por la 
asistencia asidua y mérito notorio. El 12 de Septiembre de este 
mismo año 1 783 se le encargó de la Oración que había de pre- 
sentar el Cuerpo á S. AL, con ocasión del nacimiento de los In- 
fantes gemelos D. Carlos y D. Felipe, hijos del Príncipe de As- 
turias, y el Lunes 5 de Enero de 1784, en comisión académica, 
con el Duque de Almodóvar, D. Joaquín Juan de Flórez y don 
Gaspar Melchor de Jovellanos, fué recibido por Carlos III y la 
leyó en su presencia. Pero investido á poco del Arcedianato de 
F"uerteventura de la Catedral de Canaria, en Academia de 14 de 
Enero de 1 78 5 se leyó carta suya, escrita en Las Palmas á 3 de 
Diciembre anterior, dando cuenta de su feliz arribo á aquella 
población y ofreciéndose en su nueva Dignidad á la Academia y á 
cada uno de sus individuos. Ya no volvñó á salir de su país, por 
lo que nunca fué Académico de número, contra lo que han 
creído y escribieron muchos, y como sin duda lo hubiera sido en 
breve, dada su vasta ciencia, su mucha literatura, su grandísima 
reputación, su amor de la Historia y del trabajo, sus relevantes 
condiciones de todo linaje. Allí lo alcanzó la muerte largos años 
después, el 21 de Febrero de 1813, dejando en sus obras asegu- 
rada su buena memoria, que durará seguramente lo que dure la 
cultura, no ya canaria, sino peninsular y española: tal es el noble 
rastro que dejó de sí este preclarísimo varón, poeta, naturalista, 
orador, pedagogo, legislador, botánico, mineralogista, historia- 
dor sobre todo, llamado con acierto por su biógrafo el Salustio 
canario. 

Tómalo Moure en la cuna, en el pintoresco pueblo del Reale- 
jo Alto, donde naciera en 1731; lo presenta estudiante en Filo- 
sofía y Teología, en las concurridas aulas del Conv'ento de Santo 
Domingo de la Orotava; más tarde joven y virtuoso Presbítero, 
alma de la famosa «Tertulia Literaria», que llevaba en La Laguna 



Il6 BOLETÍN DE lA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

la dirección intelectual de la Isla de Tenerife; Ayo más tarde y 
preceptor de los hijos del Marqués de Santa Cruz, uno de los 
Grandes más esclarecidos de su época — como que llegó á ser 
1 )irector de la Real Academia Española, — puesto por ello en re- 
lación estrecha con muchas de las primeras familias de la Corte y 
con varios de los primeros personajes de la Corte misma; lo acom- 
paña luego en su viaje con el Marqués por los Estados de la Man- 
cha y Andalucía, en la interesante visita de este gran Señor á sus 
pueblos y vasallos de una y otra región, y mas tarde en el que 
hizo á Francia y Flandes con el Marqués del \'¡so, su alumno ya 
casado, y con el Duque y la Duquesa del Infantado suegros de él, 
V en París nos lo presenta amigo de Condorcet, de Marmontel, 
de La Harpe y Deliile, y asistiendo á varias Juntas de aquellas 
Academias, y entre ellas á la celebérrima en que se abrazaron 
Franklin y Voltaire, en la que nuestro Viera hubo de quedarse 
sentado en el suelo y á los pies de d'Alembert; en 1/79, ganando 
el premio de Elocuencia de la Academia Española por el elogio de 
Felipe V, y más tarde el otro premio por el elogio del Tostado; 
haciendo experimentos físicos ante la principal sociedad corte- 
sana, que aún sentía vivamente el amor de las ciencias y de las 
letras, y no se había entregado en cuerpo y alma, como ahora, al 
cultivo único y absorbente de los deportes materiales; acompa- 
ñando al propio Marqués de Santa Cruz, juntamente con el la- 
moso Don Pedro de Silva, su hermano segundo, y visitando con 
ellos las Cortes y los Soberanos de media Europa, al Papa y al 
Emperador, á los Príncipes italianos y á los Electores Palatinos, 
cuando el primero, por la muerte de su hijo único el del Viso, 
emprendió á Austria el curioso viaje que le dio segunda mujer 
en la Condesa de Walstein Wartenberg, con la que había de 
continuar felizmente la sucesión deseada de su gran familia, y en 
cuyo viaje hizo Viera el conocimiento personal de los primeros 
sujetos de su tiempo en todas partes, del P. Pignatelli y del Pa- 
dre Beccaria en Turín, del Abate Lampillas en Genova, de los 
Cardenales de Bernis y de Zelada en Roma, del Abate Galliani 
y de Gaetano Filangieri en Xápoles, de Matastasio y de Newman 
en Viena, de D. Domingo de Iriarte, su paisano y mío, con otros 



OBRAS CANARIAS II7 

muchos cuya enumeración haría larguísimo este informe; por fin, 
sohcitando y obteniendo la prebenda eclesiástica, que lo había 
de \-olver á la patria chica, y en cuyo goce había de morir 
años después. 

Incansable en el trabajo y el estudio, no los abandonó hasta á 
la muerte, escribiendo siempre, predicando siempre, haciendo á 
todas horas \'ersos y prosa, excelente la última; traduciendo con- 
tinuamente prosa y versos, pronunciando la notable oración fúne- 
bre de Carlos III, en las solemnes exequias que en Las Palmas 
celebrara, á la muerte llorada del excelente Soberano, la Real 
Sociedad de Amigos del País de la Gran-Canaria, que había con- 
ferido á \^iera la suprema distinción de Socio Honorario, como 
antes la de Tenerife; y de todo esto, y del resto de su inmensa 
labor, hace Moure larga y detallada memoria, con la oportuna 
crítica y juicio discreto que le son propios, poniendo de relieve 
á esta personalidad ilustre, no como ciego apologista suyo, para 
quien no hubiera en todos sus actos y en sus escritos todos más 
que moti\'os de loor, sino como juez imparcial y concienzudo, 
que distingue y depura con acierto, señalando los errores donde 
los halla y las equivocaciones donde las ve. Acaso en muchas 
ocasiones sea nías severo con él de lo que en realidad merezca, 
porque de todos modos, influido en gran manera, como es natural, 
por el ambiente de su tiempo, hijo del siglo xviii y tocado de 
sus defectos. Viera y Clavijo es sin disputa el mayor hombre de 
letras que produjeron antes y después las Islas Canarias, y la His- 
toria escrita por él una de las mejores, ó la mejor acaso, de todas 
las historias provinciales con que cuenta Elspaña, por el amor de 
la verdad, por lo general y hondo de la cultura, por lo metódico 
del plan, aunque aún resulte en algunos puntos incompleta y de- 
ficiente, que la perfección absoluta no es de este mundo, y él pen- 
só de seguro, como el gran cronista del siglo xvii, «que á nos- 
otros nos toca enmendar las faltas de los pasados, como los ve- 
nideros en su día enmendarán las nuestras». El fué la mayor 
autoridad literaria de su época en todo el Archipiélago, en el que 
influyó poderosamente, durante su larga y provechosa vida, 
sobre el Clero, sobre los Cabildos, sobre la Nobleza, sobre todo 



ii8 boletín de la real academia de la historla 

lo que representaba allí ciencias y letras, progresos y adelantos. 
Nadie, muerto ya ni vivo aún, ha ocupado en las Islas el lugar 
eminente de este verdadero polígrafo, el centenario de cuya 
muerte ellas conmemoraron debidamente, aunque la estatua pro- 
yectada está todavía desgraciadamente por hacer. A falta del re- 
cuerdo material, que Dios sabe lo que tardará en existir, dado 
que Viera no fué político, ni ministro, ni cosa que se le parecie- 
ra, sino un sacerdote modesto, servidor apasionado de las letras 
y soldado constante de la pluma, queda este Juicio crítico que 
le ha consagrado el Sr. Rodríguez Moure, digno en verdad del 
paisano insigne suyo y mío á quien lo dedicara. Yo espero que 
la Academia no habrá de negar á ese trabajo su alta aprobación, 
por lo que él es, y por la buena memoria del Académico super- 
numerario, tan estimado por ella, que se llamó D. José de Viera 
y Clavijo (l). Contribuyamos todos en cuanto podamos á que, no 
dejando que el tiempo las desfigure ni las borre, se enaltezcan 
como merecen estas figuras literarias y académicas, de que es el 
Arcediano de Fuerteventura perfecto ejemplo. 

1 2 Junio 1914. 

F. Fernández de Béthencourt. 



VIII 

LA PATRIA DEL OBISPO DE MONDOÑEDÜ, FRAY ANTONIO 
DE GUEVARA 

La controversia suscitada entre escritores montañeses y vas- 
cos acerca de la cuna del famoso D. Antonio de Guevara, Obis- 



(i) En lo que ha sufrido notorio error el Sr. Moure es en suponer una 
sola la clase de Académico de número y la de Supernumerario, que es la 
que obtuvo Viera. De Correspondiente se pasaba á Supernumerario, y 
luego á plaza de número, que él hubiera sin duda obtenido á no haberse 
vuelto á Cananas. El primer hijo de las Islas que fué en esta de la Histo- 
ria Académico de número, en 1790, fué D. Antonio Porlier, primer Mar- 
qués de Bajamar y no menos célebre canario, también Individuo de nú- 
mero de la Academia Española, y al que en ella tocó la silla K, que hoy 
me cabe á mí el honor de ocupar. 



EL OBISPO DE MONDONEDO, FRAY ANTONIO DE GUEVAKA II9 

po de Guadix y de Mondoñedo, revela un sentimiento nobilísimo 
de amor á la patria chica, digno de entusiasta aplauso. 

Desgraciados son los pueblos que no rinden á sus hijos ilus- 
tres los honores que les son debidos, y á la memoria de los ya 
desaparecidos, el culto más ardiente y fervoroso. Los hechos de 
los notables y meritísimos ascendientes, constituyen una especie 
de genealogía que estimula á sus sucesores y los infunde aliento 
para sobrellevar las angustias y privaciones que las circunstan- 
cias imponen, y aguija el afán de emular sus virtudes, sus haza- 
ñas ó sus glorias. 

Así la investigación solícita que, elevándose á las serenas 
cumbres de la Historia, practica diligencias minuciosas é inte- 
ligentes pesquisas, busca ignorados documentos, aquilata su va- 
lor, conoce y declara sus enseñanzas, y logra, por fin, demos- 
trar que un pueblo debe estar orgulloso por haber nacido en él 
un sabio insigne, un político ilustre, un afamado literato ó un 
guerrero afortunado, obtiene la sanción de cuantos entienden que 
la vida del espíritu ha de ser siempre la predominante en las na- 
ciones cultas. 

Explícase, por tanto, fácilmente, que lo mismo la provincia de 
Álava que la de Santander, deseen contar entre sus hijos predi- 
lectos al Prelado de Mondoñedo, fuerte en Teología dogmática é 
historia profana, predicador y cronista que viajó por España, 
Francia é Italia, recorrió las costas del Mediterráneo, hizo la cam- 
paña de Túnez y unió su nombre con esplendor brillante á la 
época gloriosa de Carlos V; de aquel escritor que produjo tantas 
y tan celebradas obras, mereciendo que su nombre figure en el 
Catálogo de Autoridades de la Lengua, formado por la Real 
Academia Española; de aquel que, si bien censurado alguna vez 
por extravagancias de dicción ó por su participación en determi- 
nados sucesos políticos, alcanzó el honor de que todos los gran- 
des y poderosos señores pretendiesen el encanto de su corres- 
pondencia familiar; así sus Epístolas, agudas y festivas, tuvieron 
la alta honra de ser traducidas á casi todas las lenguas europeas, 
pues si sus dichos y sentencias servían de enseñanza y deleite, 
sus censuras y críticas eran de constante y universal aplicación. 



I20 boletín de la real academia de la historia 

No es la primera vez que la cuestión del nacimiento del Pre- 
lado se suscita. En el año de 1847 sostúvose extensa polémica, 
entre D. Martín de los Heros, que á pesar de ser vizcaíno, le 
tenía por montañés, y D. Francisco Juan de Ayala, que opinaba 
por Álava; pero no se llegó á término de avenencia, y cada cual 
continuó repitiendo y sosteniendo sus argumentos y apreciacio- 
nes (l), sin convencerse los unos á los otros. 

Veamos, pues, á guisa de apuntamiento, las razones que hoy 
se alegan por una y por otra parte, fijándonos exclusivamente 
en los textos auténticos de documentos irrecusables, y busque- 
mos la verdad, que es lo que principalmente interesa á cuantos 
lian promovido este debate. 

Para ello prescindiremos de los datos que se apoyan en la au- 
toridad de los numerosos escritores que han publicado noticias 
biográficas del Obispo de Mondoñedo, ya porque las aseveracio- 
nes en materia de hechos históricos tienen poca fuerza cuando 
no se sustentan y robustecen con documentos fidedignos, ya 
porque suelen muchos aceptar, sin nuevo y maduro examen, lo 
que dicen sus predecesores, ya porque si los antiguos pecaban de 
un apasionamiento que les llevaba á presentar como cierto lo 
dudoso, llegando hasta el censurable extremo de fabricar testi- 
monios en apoyo de sus débiles asertos, en cambio los modernos, 
sobre todo los enciclopedistas, acogen multitud de errores, afir- 
man hechos desprovistos de sólido fundamento y asientan, con 
singular desenvoltura, datos de todo punto equivocados. 

Sin apartarnos de la biografía del P. Guevara, sólo con recoger 
algunos nombres de escritores antiguos y modernos, apuntados 
en la erudita controversia sostenida entre los Sres. D. P'ernando 
de la Quadra Salcedo, D. Manuel Martínez y Caso-López, D.Ju- 
lián de San Pelayo, D. Luis de Lezama-Leguizamón, D. V. G. de 
Echavarri y D. E. Huidobro, sena fácil tarea la de hacer resaltar 
los errores evidentes de fechas y datos históricos en que han in- 
currido. 

Pero antes de examinar los antecedentes positivos y ciertos de 

(1) Revista Vascongada, Vitoria. 



EL OBISPO DE MONDONEDO, FRAY ANTONIO DE GUEVARA 121 

la cuestión planteada, conviene dejar consignado el origen de la 
discordia y la razón que existe para suponer que el ()bispo hubo 
de nacer en Treceno, ya que no hay, ni puede haber, la menor 
duda respecto de la procedencia alavesa de la familia de Gue- 
vara, establecida desde tiempo inmemorial en la villa de su nom- 
bre en la provincia de Álava, donde aún quedan restos de la 
primitiv'a casa de aquella rancia y nobilísima estirpe. 

D. Beltrán de Guevara, señor de las Casas de Oñate y de Gue- 
vara, contrajo matrimonio con doña Mencía de Ayala y de Ce- 
ballos, heredera de los señoríos de D. García Gutiérrez de Ceba- 
llos, en Valdáliga y Trasmiera, en la provincia de Santander. Un 
hijo de éstos, D. Beltrán, se unió á doña Juana de Quesada, y de- 
jaron numerosa sucesión. 

En su testamento, fecho en el Convento de áan Pablo de Bur- 
gos, á*l.° de Septiembre de 1441, encarga el D. Beltrán, que le 
entierren en el ?2remitorio de San Sebastián de Hano (l), de la 
Orden de San Francisco, cerca de la villa de Escalante, en la pro 
vincia de Santander. Declara estar casado con doña Juana de 
Quesada. Dispone que su hijo legítimo mayor, D. Ladrón de 
Guevara, herede los bienes y señoríos de la Montaña, y su hijo 
Hernando las posesiones de Álava; deja mandas á sus hijos legí- 
timos Beltrán, Diego, etc.; y ordena que si su hijo mayor D. La- 
drón falleciere sin hijos, le sustituya Pero Vélez de Guevara, y si 
ocurriese á éste lo mismo, su hermano Beltrán, y así sucesiva- 



(i) «Fué construido en 1421 por la ilustre familia de Ins Guevaras, 
que en la inmediata villa de Escalante, á cuya jurisdicción pertenece Mon- 
tehano, tuvo asiento por muchos años. Uno de los nobles y devotísimos 
varones de este linaje, Pedro de Guevara, caballero de Santiago y legado 
del Emperador Carlos V ante el Rey de Polonia, quiso ser enterrado allí, 
á cuyo efecto erigió un magnífico mausoleo (que hoy no existe) en la ca- 
pilla mayor, después de haber enriquecido el templo con muchas precio- 
sas vestiduras, cálices de plata y sacrosantas reliquias de los Santos Ino- 
centes y de las Once mil Vírgenes.» 

«Cuenta la tradición que en aquella iglesia recibieron cristiana sepultu- 
ra los restos mortales de la madre de D. Juan de Austria, D.^ Bárbara 
Blomberg, que en Ambrosero y Colindres pasó los últimos años de su 
vida.» 



122 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

mente hasta llegar á las hembras llamadas también á suceder. 

Tampoco arroja luz alguna en esta cuestión que debatimos la 
disposición testamentaria del propio Obispo D. Antonio, otorga- 
da en Valladolid el 7 de Enero de I544i y de la que tenemos 
copia en nuestra Biblioteca (Col. Salazar-M-44); ninguna de cu- 
yas cláusulas habla de su pueblo nativo. 

Parece que al entrar D. Ladrón en posesión de los señoríos 
montañeses, se trasladó á Treceno, para administrar aquellos 
cuantiosos bienes, su hermano D. Beltrán, por hallarse aquél 
alejado de sus tierras á causa de los importantes cargos que en 
la Corte y fuera de ella hubo de desempeñar, como el de Mayor- 
domo de la princesa doña Juana, Capitán general de las Reales 
Galeras y algunos otros. 

Entonces hubo de casarse D. Beltrán con la señora montañesa 
doña Elvira de Noroña y Calderón, dama que había sido de la 
Reina Católica, quedando establecida allí esta rama de Guevara, 
con carácter definitivo. Tuvo el matrimonio siete hijos, el segun- 
do de los cuales fué el Obispo D. Antonio. 

Estos son los antecedentes históricos; examinemos ahora los 
documentos positivos que por una y otra parte se alegan. 

Los montañeses se apoyan principalmente en las siguientes 
palabras de! Prelado: 

«Como nací en las Asturias de Santillana y no en el Potro de 
Córdoba» (i). 

«Que sea mejor tierra la Montaña que no Castilla, parece cla- 
ro en que los vinos que van de acá para allá, son más finos y los 
hombres que vienen de allá á acá, se tornan más maliciosos, de 
manera que allá les mejoramos los vinos y ellos acá nos empeo- 
ran los hombres. Bien estoy yo con lo que decía Diego López de 
Haro; es á saber: que para ser uno buen hombre había de ser 
nacido en la Montaña y traspuesto en Castilla; mas pésame á mí 
mucho que á aquellos de mi tierra se les apega poco la crianza 
que tenemos y mucho de la maldad que usamos.» 

«A los que somos montañeses, no nos pueden negar los caste- 

(i) Epístolas familiares (xxiv), al Abad cié Cárdena. 



EL OBISPO DE MONDONEDO, FRAY ANTONIO DE GUEVARA I 23 

llanos que cuando España se perdió, no se hayan salvado en so- 
las las montañas todos los hombres buenos.» 

«Acuerdóme que siendo muy niño en Treceno, lugar de nues- 
tro mayorazgo de Guevara, vi á D. Ladrón, mi tío, y á don 
Beltrán, mi padre, traer luto por vuestro padre» (l). 

«Los viejos de mi tierra la Montaña, más cuenta tienen con la 
taberna que no con la botica» (2). 

Las palabras del Obispo, dice el Sr. Cuadra Salcedo, vienen 
siendo interpretadas de modo bien distinto, porque no sólo pres- 
cinde de decir el pueblo de su nacimiento, sino que añade que 
los oriundos de la Montaña quieren ser en el tener castellanos y 
en el linaje vizcaínos, de lo cual se deduce la confesión de ser 
vizcaínos, y además en aquel tiempo se llamaba Montaña á San- 
tander, las Encartaciones de Vizcaya y á la provincia de Álava, 
empezando en la cordillera cantábrica donde está la villa de 
Gue'vara. 

Esta argumentación no nos parece suficiente para anular las 
afirmaciones del Obispo, y sobre todo la tan explíta de «nací en 
las Asturias de Santillana», donde radica la villa de Treceno. 
Además, en los siglos xv y xvi se confundía, con frecuencia, á 
los oriundos de provincias vecinas y se designaba con el nombre 
de vizcaínos á todos los procedentes de la costa de Cantabria (3). 

Entendemos, pues, que aun cuando las Epístolas del Prelado 
no hayan desvanecido todas las dudas, mientras nuevos testimo- 
nios no vengan á esclarecer la cuestión que se debate, queda á 
favor de los montañeses una fundada presunción. 

Examinemos ahora los documentos que contra ella se alegan. 

El principal y casi único puede decirse que es lo que expresa 
su lápida sepulcral. 

Dice así en la parte relativa á la presente controversia: 



(i) Letra para el Abad de San Pedro de Cárdena^ 12 de Marzo de 1552. 

(2) Letra á D. Alonso de Espinel, 12 de Febrero de 1524. 

(3) Al montañés Juan de la Cosa, piloto, compañero de Cristóbal Co- 
lón en la inmortal empresa del descubrimiento del Nuevo Mundo, le te- 
nían sus coetáneos por vizcaíno. V. Herrera, Décadas de Indias. Tomo i, 
página ICO. 



124 boletín de la real academia de la historia 

Carolo V Hispaniarum rege imperante- Illustriss . D. D. Fr. An- 
tonias de Guevara, Fide Christianits, natione Hispanns, Patria 
A/adens/s, genere de Guevara, &. 

Reinando en España Carlos V, el ilustrísimo señor D. Fray 
Antonio de Guevara, cristiano por la fe, de nación español, de 
patria alavés, de linaje de Guevara, etc. 

En el archivo de la Catedral de Burgos se conserva un episco- 
pologio manuscrito, cuya portada dice: 

«Theatro Eclesiástico de la Santa Iglesia de Mondoñedo y re- 
lación histórica de sus Obispos — Por el Ilus™" y Rev'"° Señor 
D. Manuel Francisco Navarrete Ladrón de Guevara, (3bispo y 
Señor que fué de dicha (Ciudad y al presente Arzobispo de Bur- 
gos, del Consejo de su Magestad.» 

El Arzobispo Navarrete, trasladado desde Mondoñedo, tomó 
posesión de la Sede burgalense en 26 de Junio de I/OSi fallecien- 
do en el ejercicio de su alta función el 1 7 de Agosto de 1 723. 

En las págs. 233 y 34 de su obra inédita, dice: 

«(Obispo) 83 = 0. Fr. Antonio I de Guevara = (año) 1540 
Religioso del orden de San Francisco —Hijo de D. Beltran de 
Guevara y Doña Elvira de Noroña y Calderón — Nieto de Don 
Beltran de Guevara, Señor de Escalante. Predicador y Coronista 
del Emperador Carlos quinto. Presentóle para el obispado de 
Guadix y de allí fué promovido para el de Mondoñedo el año 
de 1540. Donó á su Iglesia de Mondoñedo un rico terno y mejo- 
ró los Palacios Episcopales. Prajo imprenta á esta ciudad, y la 
tuvo en la calle que hasta hoy llaman de la imprenta. Y en ella 
imprimió sus obras, que fueron y son estimadas por su estilo 
agudo, elegante y gracioso. Imprimió también Misales y Brevia- 
rios para el Obispado. El año de 1545) estando en V^alladolid, 
murió en 24 de Octubre de aquel año y fué enterrado en el Con- 
vento de San Francisco de aquella ciudad y en su sepulcro tiene 
los epitafios siguientes: 



En sacer Antistes clarissimus Orbe Guevara 

Artibus insignis, Religione probus: 

Orator Cselestis, Praeco Sophiae 

De sacris interpres Historicusque fuit. 

Stemmata, qua; tegit sago, sagiiinque thyara 

Ornavit. Marmore uunc tegitur. 



EL OBISPO DE MONDOXEDO, FKAY ANTONIO DE GUEVARA 12^ 

Illustris. D. Fr. A}iio)ihis di Guevara, Fide christianus, natione Mispaniis, 
Patria Alavensis, Genere de Guevara. Religione Francisci, habitu hujiis 
Conventus, Professione Theologus. Praedicator et Concionator Cscsaris; 

Dignitate Episcopus Mindoniensis, 

Finem fecit anno 1545 

Pusiii fiíiem curis: Spes, F 07 tuna, Válete.-^ 

Esta inrcripción, dicen los partidarios de Álava, ó la escribió 
el mimo Obispo, 6 se puso siguiendo sus instrucciones, ó la hi- 
cieron los frailes que debían conocer el lugar de su nacimiento; 
y demuestra su exactitud, el que habiéndola visto el Obispo cuan- 
do estuvo en Valladoiid, no la hizo corregir ni se tiene noticia 
de que presentara la menor observación respecto de la misma. 

Pero los Sres. San Pelayo, Lezama-Leguizamón y Martínez y 
Caso-López, alegan en contra de aquellos razonamientos que la 
inscripción es muy extensa y se refiere, en parte, á la conmemo- 
ración de la capilla del convento de San Francisco, obra del Pre- 
lado y de su hermano, y en parte al epitafio de Guevara, y que 
aun cuando se diga que la redactó el Obispo, no hay prueba 
alguna que lo confirme. No se sabe tampoco positivamente que 
éste viese el epitafio, porque no consta que á su muerte estuviese 
comenzado el mausoleo, y por no estarlo se mandó enterrar en 
la capilla mayor de la catedral de Mondoñedo , donde falleció 
á 3 de Abril de I545> y hasta 1 5 52 no fueron sus restos tras- 
ladados á Valladoiid. Además, aunque lo hubiera visto, nada de 
particular tendría mereciera su aprobación, pues tomando la pa- 
labra Patria en su sentido natural y recto, como lugar de ori- 
gen de su noble familia, para todos es aceptable. 

Resulta de lo expuesto que, si las palabras de Guevara son dis- 
cutibles, no lo es menos la leyenda de su epitafio, y si cabe ne- 
gar afirmaciones de escritores, auque sean coetáneos del Obispo, 
como Garibay (l), ó hechas por personas de la misma familia, como 
las de la condesa de Escalante (2), no cabe desconocer el \'alor 



(i) Ihistraciones genealógicas de los Imajes vascongados. M. S. Real Aca- 
demia de la Historia. 
(2) Memorial genealógico. Valladoiid, 1654. 



I 26 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

de las palabras del Prelado ni que, según observa nuestro inolvi- 
dable D. Marcelino ]\Ienéndez y Pelayo: «las respetables autori- 
dades de Nicolás Antonio, Pedro Baile, el P. Flórez y tantos 
otros que le suponen nacidos en Álava, deben ceder ante la irre- 
cusable autoridad del propio interesado» (l) y las obscuridades 
que ofrece la lectura de la lápida, que á creer la historia manus- 
crita de Valladolid de Carnesi y Acebedo (2), «la puso Sebastián 
Martínez, su mayormo, á quien tenía muy obligado, el año de 
1565», confirman la justificada presunción de que D. Antonio 
de Guevara nació en Treceno, lugar de la residencia constante 
de sus padres, donde se casaron sus hermanas y donde él per- 
maneció hasta cumplir la edad de doce años (3). 

Expuestos y presentados á título de alegatos de este litigio los 
citados antecedentes, y abierto lo que llamar pudiéramos el pe- 
ríodo de prueba, ocurriósenos, como primera y más necesaria 
providencia, inquirir en los documentos que pudieran, y debieran 
existir en los archivos episcopales de Guadix y de Mondoñedo, 
cuyas diócesis rigió sabia y santamente el insigne Fray Antonio, 
encontrando en la última el definitivo y eterno reposo á su be- 
néfica y agitada existencia, guía cierta, tal vez solución de este 
problema nativo en el expediente de toma de posesión de aque- 
llos obispados, en la partida de óbito ó en el elogio postumo, en 
el merecido panegírico que no parece probable dejara de tribu- 
tarse á tan, por múltiples títulos, preclaro y meritísimo varón. 

Viéronse, empero, nuestras esperanzas defrudadas. Nada había 
en los archivos de Guadix; en el episcopal de Mondoñedo «es 
posible que algo llegue á descubrirse, porque falta mucho por 
registrar y estudiar, pero es trabajo que reclama mucho tiempo 



(i). Estudios críticos sobre escritores viontañeses. Orígenes de la Novela. 
Tomo I. 

(2) Bibliíjteca Provincial de Vizcaya. 

(3) Libro llamado menosprecio de corte, k.YvCAogo. «A mi serenissimo 
principe me truxo Don Beltran de Guevara, mi padre, de doze años, á la 
corte de los reyes cathólicos vuestros abuelos y mis señores, á do me crié, 
crescí, y viví algunos tiempos, más acompañado de vicios que de cui- 
dados.» 



EL OBISPO DE MONDONEDO, FRAY ANTONIO DE GUEVARA 1 27 

y paciencia», según añrmación escrita del celoso y digno vice- 
rrector del Seminario, cuya inteligente cooperación solicitamos. 
Y tenemos más por cierto que probable, que aquellos documen- 
tos y legajos pueden guardar en sus inexplorados y polvorientos 
estantes el secreto que intentamos en vano descubrir. Una vez 
más, con la clásica y peculiar galantería del Conde de Santa Co- 
loma, nos fueron franqueados del todo los archivos de su noble 
casa, que representa en el día crecido número de vinculaciones y 
mayorazgos ilustres, entre ellos la representación directa de los 
Guevaras de Treceno en sus Condados de Escalante y de Ta- 
halú, sin que la fortuna, propicia en otra ocasión, para búsque- 
das semejantes (l), se mostrara ahora constante y favorable. Sólo 
encontramos en aquel copioso y bien arreglado archivo el origi- 
nal del Memorial genealógico de la Condesa de Escalante, en que 
afirma haber nacido el Obispo D. Antonio en su villa de Tre- 
ceno. Nada, pues, concreto ni irrebatible pudimos representar 
en esta segunda prueba que practicamos escrupulosa y deteni- 
damente. 

Tampoco en el Archivo de Simancas pudimos averiguar es- 
clarecimiento alguno á este punto referente ni en los papeles del 
«Patronato Real», ni en la sección «Estado-Roma». El celosísi- 
mo Jefe Sr. Montero halló solamente entre las «Quitaciones de 
Corte» unas Reales cédulas de / Diciembre 1 526 y 7 ^larzo 
1529, mandando á los Contadores mayores le sean librados al 
Fray Antonio de Guevara 80.OOO maravedís en cada un año por 
su salario de Cronista de S. M.; no habiendo en estas Reales 
cédulas indicio alguno interesante al fin que perseguimos. 

Queriendo apurar todo lo posible y llevar á los límites más 
extremos nuestra investigación, apelamos á la incansable y cul- 
tísima diligencia de nuestro ilustre compañero el Conde de la 
Vinaza, Embajador de S. M. cerca del Vaticano, quien nos hizo 



(i) En él encontramos preciosos é históricos documentos cuando se 
dio á la estampa por el Marqués de Laurencín en 1901 el estudio acerca 
de la autenticidad de la reliquia «El Santo Cristo de María Estuardo, que 
hoy pertenece á S. M. la Reina Regente». 



128 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

saber que el Registro de Bulas del Archivo de la Embajada co- 
mienzan en el año de I 5 59, en que ya había fallecido el Obispo 
de Mondoñedo, y que en el «Pontificio» están las dos bulas rela- 
tivas á Guevara, llamándole de la Orden de los Menores, sin 
añadir ninguna otra circunstancia. 

Aun cuando D. Antonio no había vestido hábito de nuestras 
Ordenes Militares, sí sabíamos que su hermano D. Fernando 
había cruzado su pecho con la cruz de Santiago, y obtenien- 
do las encomiendas de Bienvenida primero, y de Yillamayor 
después. 

Y como este archivo de las Ordenes es la más pura y copiosa 
fuente de información biográfica, y donde se guarda y custodia 
la más comprobada y auténtica documentación de nuestras fami- 
lias nobles, allí acudimos, por si entre los documentos salvados 
de las inmensas catástrofes á que los condenaron la ignorancia y 
la incuria, el desdén con que se miraban los papeles viejos, y el 
abandono de quienes obligados estaban á velar por su conserva- 
ción, se habían salvado algunos á este linaje referentes, sabiendo 
muy bien, y conociendo á tbndo que estas informaciones, cuanto 
más antiguas, son más breves y lacónicas, más pobres en docu- 
mentos, y obra y producto en que intervenía más la notoriedad 
y la voluntad del Maestre que la prueba documental, larga y 
prolija que distingue á los procesos posteriores. 

Y así fué, en efecto; hasta el año de 1536, que consta obtuvo 
la encomienda de Bienvenida D. García de Toledo, no se encuen- 
tra antecedente alguno; cabe asegurar que antes de ese año la 
gozó D. Fernando de Guevara. 

Por muerte de D. Beltrán de Robles, se dio al Dr. D. Fernan- 
do de Guevara la encomienda de Villamayor en 31 de Julio 
de 1546, y por su muerte se concedió dicha encomienda en 30 
de Marzo de 1550 á D. Enrique de Guzmán. 

No aparecen los títulos de estas encomiendas en los libros de 
registro, pero sí su breve información, al cruzarse de Santiago, 
que dice así en extracto: 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS 1 29 

A. I§2J. Genealogía de D. Fernando de Guevara. 

bantiago. Padres: Juan Beltrán de Guevara y Mencía de 
Ureña. 

Abuelos Paternos: D. Beltrán de Guevara, S.°'' de 
Escalante, y su mujer. 

Información ilel Doctor D. Fernando de Guevara, 
hecha en Burgos á lo de Septiembre de 1 523. 

Testigo: García de Escalante, vecino de Laredo. 
Que el pretendiente es del Consejo Real de S. M.; que 
el abuelo paterno era Señor de la villa de Escalante 
y de Valdallega, de la Casa de Caviedes; que el padre 
vivía en Trezeño, y el abuelo paterno «en su tierra, 
que son los dichos lugares e otros»; que los abuelos 
maternos, según había oido decir el testigo y era pú- 
blico notorio, fueron vecinos de San Vicente de la 
Barquera «e de los fijos dalgo pringipales della»; y 
que ignoraba los nombres de los demás contenidos 
en la genealogía. 

Testigo Hernando de Castillo, criado del Infante 
D. Fernando. Que los abuelos maternos «son del 
s>linaje de los de Vreña, que son de los prengipales 
»h¡dalgos de la villa de Sant Vicente». 

A mayor abundamiento, en el proceso de pruebas practicado 
en 1572 á otro D. Antonio de Guevara para vestir la cruz del 
Apóstol, dice su genealogía ser hijo de 

D. Joseph de Guevara, natural de Treceno, y D.^ María Man- 
rique; 

Nieto de D. Juan de Guevara, natural de Treceno, y I).^ Ana 
de Tobar; 

Materno de D. Luis Manrique y D."* Ana Pimentel, Marqueses 
de Aguilar, natural de Valladolid. 

Carecemos, pues, y así lo declaramos con imparcial y honrada 
espontaneidad, de aquellos documentos contundentes y decisi- 
vos que mueven el convencimiento y obligan la voluntad á dictar 
TOMO Lxv. 9 



130 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

fallo definitivo y á pronunciar sentencia inapelable y firme en el 
litigio que ante nosotros pende; pero ya que no nos ha sido 
dado, no obstante nuestro esfuerzo, diligencia y buen deseo, 
actuar en calidad de jueces convencidos y solemnes, séanos lícito 
opinar como abogados consultantes, y bajo la fe de nuestras con- 
ciencias, vizcaína la una, casi montañesa la otra, que de todos 
los antecedentes estudiados y aducidos, y mientras no se alegue 
y exhiba documento ó prueba que lo contrario diga, los indicios, 
decimos más, las presunciones vehementísimas están á favor de 
Treceno, como patria del insigne Obispo de Mondoñedo (l). 

Entendemos, pues, que fué montañés de nacimiento y vasco 
de origen, pudiendo los alaveses, cuando hablen de él, recordar 
aquellos versos del inmortal Lope de Vega, que al referirse á la 
montaña de Santander, decía en su Laurel de Apolo: 

«Mas ya la gran Montaña, en quien guardada 
La fe, la sangre y la lealtad estuvo, 
Que limpia y no manchada 
Más pura que su nieve la mantuvo 
(Primera Patria mía).» 

El Barón de la Vega de la Hoz. — El Marqués de Laurencín. 



IX 

NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS DE CÓRDOBA, PORCUNA 
Y TORREDONJIMENO 

Córdoba. 

En el cortijillo llamado de Miraflores, á un kilómetro de Cór- 
doba, cerca del cuartel del Marrubial y junto á la carretera que 
conduce á Obejo, se han descubierto, hace poco tiempo, varias 



(i) El Sr. R. Costre, de Burdeos, se ocupa en la actualidad de allegar 
materiales y noticias para el estudio que prepara acerca de la vida y obras 
de Fray Antonio de Guevara. «Siento mucho (nos decía en atenta carta 
del 8 del corriente) no poder comunicarle ningún dato nuevo tocante al 
lugar de nacimiento de Guevara, pero es un punto sobre el cual no me 
será posible añadir una palabra á lo que todo el mundo sabe.» 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS I3I 

sepulturas romanas; y sobre una de ellas, una gruesa piedra ca- 
liza, toscamente labrada, de 25 centímetros de espesor, y de 70 
de alto por 68 de ancho. El dueño de esta lápida, D. Rafael Na- 
v^as Delgado, ha tenido la galantería de regalármela. Su figura de 
círculo, ó de rueda segmentada por debajo, y la forma de sus le- 
tras, recuerdan el ejemplar cantábrico fotografiado por D. Eduar- 
do Jusué en el tomo xlvii del Boletín, pág. 305 (l). 

C • C • OLYNTHIVS 

ACCONIS- F 

VXAMESIS 
AN • XXX • PIVS 

)N-SVIS-HIC 
SITVS-RSTS-T'T-L 

C{aius) C{ornelius) Olynthius Acconis fíilius) Uxamesis an{norum) XXX, 
pius in suis, hic situs est. S{it) í{ibi) t{erra) l{evis). 

Cayo Cornelio Olinthio, hijo de Accón, natural de Osma, de edad de 30 
años, piadoso para con los suyos, aquí yace. Séate la tierra ligera. 

En una estampilla, procedente de Tavira, en el Algarbe, se lee 
(Hübner, 6.25433): 

OLYNT 

El complemento de este nombre en genitivo Olynt(hii)^ re- 
sulta de la presente inscripción cordobesa. Corresponde al geo- 
gráfico griego "OXúv6io<;, natural de Olinto, ciudad de Tracia, no 
por haber nacido en esta ciudad, toda vez que la patria del fina- 
do fué la celtibérica Osma, sino porque no rara vez los cognom- 
bres se tomaron de ciudades ó regiones, relacionadas con la es- 
tirpe, viajes ú otros accidentes de la familia. 

Celtas eran los Túrdulos adscritos al convento jurídico de 



(i) Aíon{iimentiim) Ambati \ Petiiovieci Amb \ aiiq{u?n) Pentovi /(ilii) 
an{norum) LX. \ hoc mon{umentum) pos{uerunt) Amba \ tus et Doideru? 
f{ili¿) I Sli!. 



132 



boletín de la real academia de la histc ría 




Córdoba, los cuales procedían de la Celtiberia, según lo refiere 
Plinio, y por esta inscripción se insinúa. 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS 1 33 

Porcuna. 

Entre los papeles antiguos que existen en el archivo de la Real 
Academia de San Fernando, en una carpeta correspondiente á 
la provincia de Jaén hay, entre otras noticias curiosas, una comu- 
nicación, fechada el año de 1 846, en la que se participa á dicha 
Academia que, habiéndose hecho excavaciones en el pueblo de 
Porcuna por iniciativa del Sr. D. Cristino Aguilera, habían dado 
por resultado el hallazgo de varios objetos arqueológicos, como 
son: « un sarcófago; dos lacrimatorios, uno de barro y otro de 
cristal; dos candiles; ocho vasos de barro, tres de ellos de forma 
etrusca; tres urnas sepulcrales, y media lápida de mármol con la 
inscripción siguiente: 

CRATVS • FAVG 
OMPTILI 
NAQVAE 
ECERAT 
NAEO NOMINE 
F SVA E 
D D 

Creyendo yo que este fragmento epigráfico era inédito, porque 
no le incluye Hübner en las inscripciones correspondientes á 
Obulco miinicipiími PoJttificiense, hube de escribirle al ¡lustre Di- 
rector de esa Real Academia de la Historia, D. Fidel Fita, el 
cual, en galante misiva, me contestó así: 

«Mi querido amigo y compañero: El mármol original de la 
inscripción de Porcuna, que usted me indica en su muy grata de 
anteayer, está en el Museo Arqueológico de Granada, al que pasó 
comprado por el Gobierno en 1 88 5, con otros, procedentes de la 
riquísima colección de D. Manuel de Góngora y Martínez. En 
esta colección no se indicaba el sitio de donde Góngora lo sacó; 
por esto lo reseñó Hübner (núm. 5-513) entre los de Granada, y 
fué lástima que no conociese la carta que usted me cita.» 

Guiado por tan oportuna contestación, á mi paso por la bella 
capital de Granada me proporcioné la adjunta fotografía del pre- 
cioso fragmento lapidario, el cual mide de alto 61 centímetros y 



134 



boletín de la real academia de la historia 



de ancho 4I. Sus letras son hermosísimas é indudablemente del 
primer siglo. El suplemento, que falta para completar los renglo- 
nes, me induce á creer que las dimensiones del fragmento per- 
dido no diferían de las del presente. 




NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS I35 

Por de pronto, se ve que la copia del texto, enviada á la Real 
Academia de San Fernando, vició la distribución de los renglo- 
nes, embarazando tristemente la restitución de los suplementos, 
de los cuales, algunos que imaginó Hübner, no pueden admitirse 
por ser demasiado extensos. 

Conjeturo que diría: 

[Dis et] Dleabus] \ \Pompi{ilius)\ Grátus \ \ponti\f\ex) Aug{usti) \ [cum 
P"\ómptili I {a Atí'jia quaé \ \ex a{rgento) flécerat \ \sig\7ia, éó nomine \ {et'l 
/{iliae) sude d{edit) d[edicav¿t). 

A los dioses y diosas, Pomptilio Grato, pontífice augustal con Pomptilia 
Anna dio y dedicó las efigies de plata que hizo labrar por razón de aquel 
título, ó en su nombre piopio y en el de su hija (sobredicha). 

Otra dedicación á los dioses y diosas del palacio, ó casa divi- 
na, de Augusto (Hübner, 5 '440), se halló en Arjona, en cuyas 
inscripciones (2.105, 2.1 15), aparecen wn pontifcx douius An- 
gusíae, y otro del Divi Augusti. 



Torredonjimeno. 

Fuencubierta es un despoblado de Torredonjimeno, villa del 
partido de Martos, que se llamó Andura (Hübner, 1. 693). En la 
colección de objetos arqueológicos, que ha formado en Jaén don 
Félix García, Correspondiente de esta Real Academia de la His- 
toria, he tenido ocasión de \'er y fotografiar dos urnas cinerarias 
procedentes de Fuencubierta. Son de piedra caliza. 

Mide la menor 23 centímetros de altura, y en ella se lee: 

Satula Aviti hiberta). 
Sátula liberta de Avito. 

La mayor tiene de alto 26 centímetros, y ofrece la particulari- 
dad de que estuvo afirmada su tapa con plomo derretido. Su ele- 
gante inscripción, dice así: 

Te/tiola Aviti liberta. 
Tercióla liberta de Avito. 



136 



boletín de la real academia de la historia 




Avito ¿quién era? Lo descubre otra urna cineraria, hallada en 
el mismo paraje (Hübner, 1. 698), que vio y dibujó el historiador 
D. Francisco Rus Puerta en 1 646, y cuyo paradero se ignora. 

Clodia Api^pi) I (iberia) Hospita. 
Clodia Hóspita liberta de Appio. 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS 



'37 




?a DO I A^ A P PhLlHOSP I T Al 

// 'ff ff € ;*f ff 




El patrono de las tres libertas se llamaba Appio Clodio Avito. 
En Fuencubierta estaría el columbario de su familia y clientes. 

Rus Puerta escribió (l): 

«Media legua de Torreximeno, á la parte occidental en su tér- 
mino, está la Torre de la Fuen cubierta en un espacioso campo 
lleno de ruinas de antiguos edificios, que muestran haber sido 
niuy gran población en los tiempos antiguos. Hoy no han que- 
dado allí más de algunos cortijos. En este sitio fué hallada una 
caja de piedra blanca, dentro de la cual estaba una estatua de un 
niño (2), y una redomita con cenizas: y en la frente de la caja 
están abiertas estas letras y corazoncillos, que sirven de puntos, 
los cuales quieren decir en castellano Clodia Hospita liberta, 6 
ahorrada, de Clodio, 

Está la caja en casa de Cristóbal Fernández de Ribas en To- 
rreximeno, y debajo de las letras está relavada una estatua de 
muger recostada.» 

Hasta aquí Rus Puerta. El diseño de esa urna cineraria que 
trazó este autor y arriba he propuesto, me alivia el pesar de no 
haber encontrado el monumento original, primer testigo de los 
muchos epigráficos que han de buscarse en P'uencubierta ó en 



(i) Biblioteca de la Academia, manuscrito H s (fol. 64 v.) de la colec- 
ción Salazar. 

(2) Sería efigie, no de un niño, sino de la niña Clodia Hóspita. 



138 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

aquel «espacioso campo, lleno de ruinas de antiguos edificios». 
Si se emprende allí, como lo espero, mayor exploración, no será 
menos fecunda en adelantos históricos que la del cortijo de las 
Parrillas^ de la que di cuenta en otro Informe (l). 



Madrid, 29 de Mayo de 191 4. 



Enrique Romero de Torres, 

Correspondiente. 



X 

D. ALONSO SÁNCHEZ DE CEPEDA, PADRE DE SANTA TERESA 
NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS 

■ «Era mi padre — escribió Santa Teresa (2) — hombre de mu- 
cha caridad con los pobres y piedad con los enfermos y aun con 
los criados; tanta, que jamás se pudo acabar con él tuviese escla- 
vos, porque les había gran piedad; y estando una vez en casa 
una de un su hermano (3), la regalaba como á sus hijos; decía 
que de que no era libre, no podía sufrir de piedad.» 

En Mayo de 1 888, hallándome en Ávila, tuve la suerte de ver 
y copiar varios monumentos romanos de la muralla y documen- 
tos de su Archivo municipal, que saqué á luz en el Boletín de 
la Academia (4). Algunos de dicho Archivo no copié; pero tomé 
nota de ello, llamándome singularmente la atención dos de ellos 
que se refieren á la caritativa intervención de D. i\lonso Sánchez 
de Cepeda en favor de los presos de la cárcel de Ávila, y en sos- 
tén de la alhóndiga de los pobres labriegos de la misma ciudad y 

(i) , Boletín, tomo lxiv, páginas 626-628. 

(2) Autobiografía, cap. i. 

(3) Francisco Álvarez de Cepeda, probablemente. El cual, hacia el 
año 1522, atajó los pasos del adulto Rodrigo y de su hermanita Teresa, 
que á tierra de moros se encaminaban, ganosos de padecer martirio. Si la 
esclava era berberisca, pudo contribuir á montarles la cabeza para tan ca- 
balleresco como descabellado proyecto. 

(4) Tomos .\ii-xv. 



D. ALONSO SÁNCHEZ DE CEPEDA, PADRE DE SANTA TERESA I39 

SU término. Más de una \ez he hablado de estos documentos al 
Excmo. Sr. D. Manuel de Foronda, nuestro Correspondiente 
meritísimo, para que de ellos nos proporcionase traslados caba- 
les y fieles. Por de pronto me he limitado á pedirle los referen- 
tes á la capellanía de la cárcel, en cuanto atañen á dicha acción 
benéfica, y sobretodo el primero. Al transmitírmelos con su car- 
ta, fechada en Avila el día 6 del corriente Octubre, me dice: 

«Desde el 2^ de Septiembre hasta hoy, he invertido el tiempo 
en compulsar los libros consistoriales desde 15 13 á I $25; y r^o 
se ha encontrado más que lo que indican los adjuntos papeles; 
una de cuyas copias me parece serlo del documento que usted 
me tiene particularmente recomendado para proceder á su estu- 
dio. Creo de mi deber el significar á usted, pues se ha hecho 
acreedor á nuestra gratitud, el nombre de D. Jesús Molinero, ar- 
chivero municipal, que ha hecho las copias y me ha ayudado en 
las pesquisas, y sobre todo en descifrar la letra, ó garabatos pro- 
cesales, del año 1513. 

Documentos. 
1. 

Martes, 23 de Diciembre de 15 16. Dotación de la capellanía déla cárcel 
pública, con arreglo al testamento de su fundador el canónigo D. Diego 
López Beato; cuyo heredero, el licenciado Juan Núñez de Ortega, cumplió 
para dicho efecto la sentencia, pasada en auto definitivo por la Real Au- 
diencia y Cancillería de Valladolid, consistente en que dicho heredero en- 
tregase ciento cincuenta mil maravedises, ó cuatrocientos ducados de 
vellón, aplicables á censos, ó á valor de pan de renta de cinco mil al diez 
por ciento del capital para dar anual cumplimiento á la dotación. El li- 
cenciado Juan Núñez presentó aquella cantidad en dinero contante de 
oro y plata al Ayuntamiento, y de ella se entregaron, por mitad cada 
uno, Gómez Daza y Alonso Sánchez de Cepeda^ comprometiéndose á llevar 
á ejecución tan piadoso designio. 

En la muy noble e leal cibdad de Avila, martes veynte e tres 
días del mes de Diziembre de mili e quinientos e diez e seys años 
estando el concejo Justicia Regidores cavalleros de la dicha cibdad 
juntos en su consistorio a campana repicada según que lo han 



I40 boletín de la real academia de la historia 

ele vso e de costumbre de se ayuntar e estando ay el noble cava- 
llero Bernal de Mata, corregidor en la dicha cibdad y el Licen- 
ciado Francisco Gomes de la Torre, su thenyente, e Sancho 
Zimbrón, e Francisco de Pajares e Xrisptoval del Peso, Regido- 
res de la dicha Cibdad de los catorze Regidores que han de ver e 
ordenar las cosas de dicho Conzejo en presencia de mi Xrispto- 
val Ordoñez scrivano público del número en la dicha cibdad e su 
tierra, e scrivano de los fechos del conzejo della por sus Alte- 
zas (l) e ante los testigos de yuso escriptor, paresció ay presente 
el Licenciado Juan Nuñez de Ortega, vecino de la dicha cibdad 
de Avila e dixo: que sus mercedes bien saben como en el pleito 
que se trató entre la dicha cibdad e el dicho Licenciado sobre el 
cumplimiento de la capellanía de la carzel pública real desta 
cibdad quel canónigo Diego López Beato cuyo heredero él es, 
mandó en su testamento, fué dada sentencia definitiva en grado 
de revista por los Señores Presidente e Oydores de la Avdiencia 
e Chancillería que resyde en la villa de Valladolid de pedimiento 
e consentimiento de ambas las dichas partes, por la qual fué con- 
denado el dicho Licenciado a que en cierto término en la dicha 
sentencia contenido, comprase cinco myll maravedís de encense 
o su valor de pan de renta, e depositase ciento e cinquenta mili 
maravedís en que fueron tasados e estimados por las dichas par- 
tes en poder de dos personas llanas e abonadas nombradas por 
cada parte la suya, para que aquellos los toviesen de manyfiesto 
en depósito, e no acudiesen con ellos ni con parte dellos a per- 
sona alguna, mas que se empleasen e comprasen todos de en- 
cense ó pan de renta e se dotase la dicha capellanía e se hiziese 
todo según e como lo mandó e dispuso el dicho canónigo en su 
testamento, y que en el dicho término el dicho Lizenciado hiziese 
decir a su costa ciertas mysas cada selmana, según que esto e 
otras cosas más largamente se contiene en la dicha sentencia a la 
qual dijo que se refería e refirió; después de lo qual, sus merce- 
des le habían prorrogado el dicho término que tenía para cum- 
plir dos vezes, en el tiempo de los quales dichos términos de 

(i) Doña Juana y su hijo Carlos I. 



D. ALONSO SÁNCHEZ DE CEPEDA, PADRE DE SANTA TERESA I4I 

la dicha sentencia e prorrogaciones, él avía cuniplido e fecho de- 
zir en la dicha carzel a su costa todas las misas que hera obligado 
segund que hera notorio e sus alcaides lo sabian e avian visto; e 
porquel término que le fué dada para complir la dicha sentencia 
e faser el dicho depósito cumple por el dia de Navidad primera 
que verná (l), por ende dixo quel quería e estaba presto e apare- 
jado de complir e pagar luego e según que hera obligado, e para 
ello traía e mostró ay de presente noventa e tres ducados y me- 
dio y seis doblas todo de oro e un grand talego de reales de plata 
en que dixo que avía tres myll e trecientos e veynte e dos reales 
contados, en que se montavan ciento e cinquenta myll e doszien- 
tos maravedís y medio (2j, la qual dicha moneda pidió ó requi- 
rió al dicho Señor (Corregidor que contase ó mandase contar en 
presencia de dicho escrivano para que se vea e conste que en ella 
ay la dicha suma de maravedís de suso declarada; por ende, que 
pedía e requería e pidió e requirió á la dicha Cibdad, concejo. 
Justicia e Regidores, que nombren de su parte una persona llana 
e abonada y él que por la suya nombraba a Gómez Daga v^ecino 
de la dicha cibdad, y así por ellos nombrada la dicha persona 
dixo que pedía e pidió e requirió al dicho Señor Corregidor que 
mandase depositar e deposite los dichos ciento e cinquenta myll 
maravedís en el dicho Gómez Daga quel nombraba por su parte 
e en la dicha persona que los dichos Señores nombraren por la 
suya siendo llana e abonada para quellos los tengan de manifiesto 
e no acudan con ellos a persona alguna salvo que se compren e 
empleen todos en los dichos censos ó pan de renta, lo que más 
útil fuese e se dote la dicha capellanía e se haga todo segund e 
como se contiene en la dicha sentencia e en el testamento de di- 
cho canónigo Diego López; e ansi fecho el dicho depósito le 
manden dar e den carta de pago e finyquyto de los dichos ciento 
e cinquenta myll maravedís e de la dicha manda de capellanía 
contenida en la dicha sentencia e en el testamento del dicho ca- 



(1) 25 Diciembre 1516. 

(2) La cuenta de más abajo difiere algo en el número de reales, y con- 
siguientemente en el de maravedises. 



r42 boletín de la real academia de la historia 

nónigo Diego López: sy ansy lo fizieren harán lo que deben e son 
obligados, en otra manera protestó que qualquier mora que aya 
en la paga e depósito e cumplimiento sea a culpa e cargo de la 
dicha cibdad e de los dichos señores, e no a la del dicho Lizen- 
ciado pues por él no queda de cumplir, antes quiere luego pagar 
e depositar e consignar los dichos ciento e cinquenta myll ma- 
ravedís, los quales allí trahe y tiene según dicho es, e ha nom- 
brado por su parte persona en quien se depositen; e de como dixo 
e pidió todo lo que dicho es e traxo e mostró los dichos dineros 
e nombró por su parte al dicho Gómez Daga en quien se depo- 
site juntamente con el que los dichos señores nombraren, el di 
cho lizenciado lo pidió por testimonio signado para guarda e con- 
servación de su derecho, e a los presentes rogó que dello fuesen 
testigos. Luego el dicho Concejo Justicia, Regidores, Cavalleros 
de la dicha cibdad nombraron a Alonso Sánchez de Cepeda, ve- 
cino de la dicha cibdad en quien juntamente con el dicho Gómez 
Daga, nombrado por el dicho lizenciado, otorga se deposite los 
dichos ciento e cinquenta myll maravedís, de que fueron testigos 
Alonso de Arévalo Procurador General de la Comunidad de la 
dicha cibdad e Alonso de Valverde portero, e Graviel de Oratia, 
criado del dicho licenciado. Luego el dicho lizenciado lo pidió 
por testimonio. Testigos, dichos. =E después desto en la dicha 
cibdad de Avila, en la posada del señor Corregidor, este dicho 
dia estando presentes el dicho señor Corregidor, e Sancho Sán- 
chez Zimbrón e Francisco de Pajares Regidores, en presencia de 
my el dicho Xrisptoval Ordoñez, escrivano, e testigos yuso es- 
criptos, paresció ay presente el dicho lizenciado Juan Nuñez de 
Ortega e dixo, que por quanto el avía nombrado de su parte al 
dicho Gómez Daga y por parte de la dicha cibdad avía sido nom- 
brado Alonso Sánchez de Cepeda que presentes estaban, luego el 
dicho Lizenciado por mandado de dicho Concejo, Justicias, Re- 
gidores, traxo los dichos ciento e cinquenta mili maravedís de 
suso contenidos y los contó en presencia, e de los testigos de 
yuso escriptos, los quales dichos ciento é cinquenta mili marave- 
dís contaron los dichos Gómez Daga, e Alonso Sánchez de Ce- 
peda y los rescibieron del dicho licenciado Juan Nuñez de Ortega 



D. ALONSO SÁNCHEZ DE CEPEDA, PADRE DE SANTA TERESA 1 43 

en tres myll e trecientos e diez y seys (l) reales, y en noventa 
e tres ducados y medio de oro y seis doblas, los quales dichos 
ciento e cinquenta myll maravedís tomaron en su poder los di- 
chos Gómez Daga e Alonso Sánchez de Cepeda, y los partieron 
entre sy, y cada uno d.ellos llevó setenta e cinco myll, se otorga- 
ron por contentos e pagados dellos por quanto en presencia de 
my el dicho escrivano e testigos de yuso escriptor los rescibieron 
como dicho es y se davan e dieron por tales depositarios cada 
uno de ellos de los setenta e cinco mili maravedís que rescibian. 
E luego el dicho licenciado pidió al dicho señor Corregidor que 
mande á los dichos Gómez Daga e Alonso Sánchez de Cepeda 
que tengan en sí los dichos ciento e cinquenta myll maravedís 
que ansy rescibieron, e no acudan con ellos ni con parte dellos a 
ninguna de las dichas partes ni a otra persona alguna, salvo que 
los tengan de manifiesto para que todos se empleen e compren 
de encenses ó pan de renta y se dote la dicha capellanía de la 
carzel, y se faga todo según e como se contiene en la sentencia 
de los dichos señores Presidente e Oydores y en el testamento del 
dicho canónigo Diego López Beato; y demás pidió al dicho Señor 
Corregidor que de cada uno de los dichos depositarios resciba 
fiangas dellos llanas e abonadas de los dichos ciento e cinquenta 
mili maravedís para questén seguros y en depósito para lo que 
dicho es y pidiólo por testimonio para guarda de su derecho. 
Luego el dicho Señor Corregidor dixo que visto como el dicho 
licenciado en su presencia y de los dichos señores Sancho Sán- 
chez Zimbrón é Francisco de Pajares, Regidores, avía entregado 
y depositado ciento e cinquenta myll maravedís en los dichos 
Gómez Daga e Alonso Sánchez de Cepeda, depositarios nombra- 
dos por la dicha cibdad y por el dicho licenciado conforme a la 
contratación fecha entre la dicha cibdad y el dicho licenciado, y 
a la sentencia sobrello dada, y como los dichos Gómez Daga e 
Alonso Sánchez de Cepeda, se davan por contentos y entrega- 
dos de los dichos ciento e cinquenta myll maravedís en su pre- 



(1) Arriba se contaron s<veinte y dos». La mengua de los <seis» pudo 
provenir de un error de cuenta, ó de otro casual accidente. 



144 boletín de la real academia de la historia 

sencia y de los dichos Regidores, quel mandava e mandó á los 
dichos Gómez Daga e Alonso Sánchez de Cepeda que tengan en 
sí los dichos ciento é cinqiienta myll maravedís segund y en la 
manera que en ellos están depositados, y no acudan con ellos ni 
con parte dellos a persona alguna, salvo que esté en su poder 
para el efecto contenido en la dicha sentencia, sin licencia e man- 
dado de la Justicia e Regimiento desta cibdad juntamente con el 
dicho licenciado Juan Nuñez de Ortega y no sin él. Luego los di- 
chos Gómez Uaga e Alonso Sánchez, como tales depositarios, se 
dieron por contentos y entregados de los dichos ciento e cin- 
quenta mili maravedís, cada uno de setenta e cinco myll marave- 
dís, e se obligaron á sí mismos e a sus bienes muebles e raizes 
ávidos e por aver, y de los tener en su poder y acodir con ellos 
cada y quando que les fuesen pedidos, segund y en la manera y 
por las personas que de suso se contiene y se obligaron de dar 
fiangas llanas e abonadas a contentamiento del dicho Concejo 
Justicia, Regidores y de dicho licenciado, y el dicho licenciado 
lo pidió por testimonio. Testigos que fueron presentes Antonio 
de Aranda Perteguero, e Juan de Villa, e Luis Vela, e Diego de 
Amorosa vezinos de la dicha cibdad. Está firmado en un pliego 
del Señor Corregidor e de los Señores Sancho Sánchez Zimbrón 
e Francisco de Pajares, Regidores de la dicha cibdad, e de los di- 
chos Gómez Daga e Alonso Sánchez de Cepeda como deposita- 
rios. Rubricado. 

Libro de actas consistoriales de 1516 á 2519 



2. 

Acuerdos capitulares. 

«28 Mayo, 1519- La misa de la cárcel. Este día acordaron que 
el Sr. Sancho Cimbrón, como Presidente, faga poner cédulas 
quien quisiere vender algunos incenses, ó pan de renta, para la 
misa de la cárcel, que venga al dicho Sancho Cimbrón. 

22 Agosto, 1520. Presentación de (lómez Campo Río al oficio 
de escribanía por renuncia de Cristóbal Ordóñez.» 



D. ALONSO SÁNCHEZ DE CEPEDA, PADRE DE SANTA TERESA I45 



3. 



20 Febrero, 1525. Tres fiadores copartícipes de D. Alonso Sánchez de 
Cepeda. 

^Depósito. — En la Muy Noble y Leal Ciudad de Avila, veinte 
días del mes de Febrero del año del Nacimiento de Nuestro 
Señor Jesucristo de mil y quinientos é veinte y cinco años, en 
presencia de mí, Francisco de Niebla, Escribano público del nú- 
mero de dicha ciudad é su término, Escribano de los fechos del 
consistorio de ella por sus Majestades é ante los testigos de yuso 
escritos, pareció presente Alonso Sánchez de Cepeda^ vecino de la 
dicha ciudad de Avila, é dijo: que por cuanto él tiene en su poder 
setenta é cinco mil maravedises en dinero, los cuales fueron en 
él depositados por la dicha ciudad de Avila, justicia é regimiento 
de ella é por el licenciado Juan Núñez de Ortega, vecino de la 
dicha ciudad, que son para comprar cierta renta para la misa de 
la cárcel, é que para dicho depósito é para acudir con los dichos 
maravedises á la dicha ciudad é regimiento de ella é al dicho Li- 
cenciado, él tiene dado por su fiador al Sr. Francisco de Pajares, 
procurador mayor general de los pueblos é términos de la dicha 
ciudad, según en el dicho depósito é obligación é fianza de ello 
dijo que está escripto ante Cristóbal Ordóñez, Escribano público 
que fué de la dicha ciudad é del dicho consistorio, ya difunto, é 
por ante Gome Camporio, Escribano público que agora es de la 
dicha ciudad é del dicho consistorio, é por que agora por parte 
de la dicha ciudad é regimiento de ella le es mandado que, no in- 
novando el depósito, obligación é fianza que por los dichos ma- 
ravedís tiene fechos, que agora se obligue é dé consigo fiadores é 
depositarios para acudir con los dichos setenta é cinco mil mara- 
vedís á la dicha ciudad de Avila é consistorio de ella para el día 
de San Juan de Junio primero que viene; por ende, el dicho Alon- 
so Sánchez de Cepeda dijo: que cumpliendo lo susodicho é no in- 
novando la obligación é depósito é fianza que por los dichos ma- 
ravedís tiene fechos, según dicho es antes, añadiendo fuerza á 
fuerza é obligación á obligación que él daba é dio consigo por de- 
TOMo Lxv. 10 



146 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

positarios juntamente é principales pagadores de los dichos seten- 
ta y cinco mil maravedís á la señora doña Elvira de Cepeda^ su 
Jwniana, mujer de Hernando Mejia, que haya gloria^ é á Francis- 
co de Treviño, Escribano público de Avila, é Antonio de las Cue- 
vas, vecinos de la dicha ciudad, que presentes estaban, los cuales 
dijeron que ellos se constituían é constituyeron por tales deposi- 
tarios de los dichos setenta é cinco mil maravedís con el dicho 
Alonso Sánchez^ é todos cuatro, juntamente de mancomún, é á 
voz de uno é cada uno de ellos por sí y por el todo renuncian- 
do, como dijeron que renunciaban é renunciaron, la ley de 
duohiis rei divendite é la auténtica presente de fidejusoribus en 
todo é por todo como en ella se contiene; é la dicha señora doña 
Elvira de Cepeda, renunciando, como renunció, las leyes de los 
Emperadores Beliano é Justiniano, que fablan en favor de las 
mujeres libres viudas é de su entidad, é yendo como fué del be- 
neficio de las dichas leyes, certificada por mí el dicho Escjibano, 
se obligaron de dar é pagar, é que darán é pagarán á la dicha 
ciudad de Ávila justicia é regimiento de ella é al dicho Licen- 
ciado Juan Núñez de Ortega los dichos setenta é cinco mil mara- 
vedís de este dicho depósito, como depositarios de ellos, los 
cuales darán é pagarán para el día de San Juan del mes de Junio 
primero que viene de este presente año del Señor de mil é qui- 
nientos é veinticinco años so pena de los pagar con el doblo por 
nombre de intereses, é demás de caer é incurrir en las penas en 
que caen é incurren los depositarios que no acuden con los de- 
pósitos que en ellos son fechos é la dicha pena pagada ó no en- 
todavía guarden é cumplan é paguen lo que dicho es, para lo 
cual cumplir é pagar é haber por firme digeron que obligaban é 
obligaron sus personas é todos sus bienes é de cada uno de ellos 
muebles é raíces habidos é por haber, é no lo así cumpliendo é 
pagando pidieron é rogaron é dieron poder cumplido á todos é 
cualesquier justicia é jueces de sus Magestades ante quien esta 
carta pareciere é de ella fuere pedido cumplimiento de justicia, 
para que por todos los remedios del derecho é por vía de mera 
ejecución les constringan é compelan é apremien á pagar los 
dichos setenta y cinco mil maravedís de este dicho depósito, con 



D. ALONSO SÁNCHEZ DE CEPEDA, PADRE DE SANTA TERESA I47 

más las dichas penas, si en ellas cayeren é incurrieren, de todo 
bien é cumplidamente; bien ansí como si sobre la dicha razón 
hobieren contendido en juicio ante juez competente é fuese así 
contra ellos sentenciado á su pedimento é consentimiento, é la 
tal sentencia fuese por ellos consentida é pasada en cosa juzgada 
de que no hobiese apelación ni suplicación ni otro remedio algu- 
no, salvo complir é pagar lo que dicho es llanamente; sobre lo 
cual dijeron que renunciaban é renunciaron todas é cualesquier 
leyes, fueros é derechos é ordenamientos, así en general como 
en especial, que en su favor é ayuda sean ó ser puedan que les 
non vala ni aproveche, é la ley é derecho que diz que nenguno 
pueda ni de entrada renunciación al derecho que no sabe perte- 
necerle; é la ley é derecho que diz que general renunciación no 
vala; en testimonio de lo cual otorgaron esta carta de obligación 
é depósito en la manera susodicha ante mí el dicho Escribano é 
testigos de fisco escriptos, é los firmaron de sus nombres en mi 
registro; á lo cual fueron presentes por testigos Juan García de 
Pajares, Racionero en la iglesia Catedral de Ávila, é Juan de Vi- 
llasante, su criado, é Gaspar de Bonilla, é Francisco de Ávila, 
tundidor, vecinos de esta dicha ciudad. — Ba entre renglones ó 
diz con el dicho antonio Sánchez — bala — Alonso de Cepeda. — 
Doña Elvira de Cepeda. — Francisco de Treviño. — Antonio de 
las Cuevas. — Pasó ante mí, Francisco de Niebla.» 
Libro de Actas consistoriales, años 1523- 1525. 



4. 

Acuerdos capitulares en el libro de Actas de 1525 á 1527. 

«22 Abril 1525. Sobre comprar hacienda para la misa de la 
cárcel. Mandaron que el señor Christóbal del Peso se encargue é 
tinga cuidado de saber si hay alguna hacienda que se venda para 
comprar lo que se ha de comprar para la misa de la cárcel, é 
que se pongan cédulas para quien lo quisiere vender. 

5 Julio 1525- Francisco de Pajares dijo que los doscientos du- 
cados de la capellanía de la cárcel, que estaban en poder de Alón- 



14» boletín de la real academia de la historia 

so Sdjic/ics, él los tiene; que pedía é requería á los dichos Señores, 
Justicia é Regidores que nombren persona en quien se pongan; 
é quél está puesto de los dar á las persona, 6 personas que 
nombraren, dando por libre al dicho A/ojzso Sánchez é las escrip- 
turas que contra él tienen los dichos señores Justicia [é Regido- 
res; é dixeron] que para el primero día de Consistorio se provee- 
rá persona en quien se pongan. 

8 Julio 1525- Mandaron que se pongan cédulas: quien quisiere 
vender facienda raiz ó censo fasta quatrocientos ducados, que 
vayan á la Justicia. 

Nombraron al señor Christóval del Peso é al Licenciado Or- 
tega para comprar facienda para la capellanía de la cárcel. 

Mandaron que los cuatrocientos ducados, que están en Fran- 
cisco de Niebla é Francisco de Pajares, de la capellanía de la cár- 
cel, se pongan en Santo Tomás. 

II Julio 1525. Los dichos señores Justicia, Regidor é el Licen- 
ciado Juan Ortega, que presentes estaban, dixeron que de una 
voluntad é concordia nombraban é nombraron por depositario de 
los quatrocientos ducados de la capellanía de la cárcel, que es- 
taban en depósito en poder de Alonso Sánchez, é Gómez Daga, 
al señor Francisco de Valderrábano, vecino de dicha ciudad.» 

Conclusiones. 

I. — Desde el 16 de Diciembre de I 5 16 hasta II de Julio de 
1525, el padre de Santa Teresa fué, para sostén de la capellanía de 
la cárcel, leal depositario de la suma de setenta y cinco mil mara- 
vedises, equivalentes á doscientos ducados de vellón, á razón de 
J75 maravedises., ó de 11 reales y un maravedí cada ducado (l). 

2. — Recibió este depósito bajo fianza de todos sus bienes; fian- 
za que con él al recibirlo aseguró con los de Francisco de Paja- 
res, procurador mayor general de los pueblos y términos de la 
ciudad de Avila (2). 



(i) Véase el tomo lviii del Boletín, pág. 168, nota 3. 
(2) Documentos 1 y 3. 



D. ALONSO SÁNCHEZ EE CEPEDA, PADRE DE SANTA TERESA 1 49 

3. — En 8 de Julio de IS25 obró de mancomún, por lo tocante 
á dicha capellanía, D. Alonso Sánchez de Cepeda con D. Fran- 
cisco de Pajares. Tres años después, ó en 24 de Noviembre de 
1528, los estableció por albaceas únicos de su último testamento 
Doña Beatriz de Ahumada (l). La intimidad de estos dos amigos, 
por otro lado la manifiesta lo que el primero de ellos en su libro 
de Memorias familiares había escrito (2): «En miércoles, veinte 
y ocho días del mes de Marzo de quinientos y quince años, nació 
Teresa, mi hija, á las cinco horas de la mañana, media hora más 
ó menos, que fué el dicho miércoles casi amaneciendo. Fueron 
sus compadres (3) Vela Núñez (4), y la madrina doña María del 
Águila, hija de Francisco Pajares.-» 

Como Santa Teresa tomó el apellido de su madre, así también 
lo había tomado María del Águila, que fué por ventura sobrina 
de Catalina del Águila, esposa de D. Pedro, hermano del padre 
de la Santa. Supuesto este vínculo de estrecha afinidad entre don 
F"rancisco de Pajares y la familia de los Cepeda, mejor se en- 
tiende la triple acción que por los documentos antedichos se nos 
pone de manifiesto. Otros que se descubran, acabarán de despe- 
jar la incógnita. 

4. — En 20 de Febrero de 1 525, D. Alonso Sánchez de Cepe- 
da presentó, como á fiadora de su fianza ante el Ayuntamiento 
aviles, á «la señora Doña Elvira de Cepeda su hermana, muger 
de Hernando de Mejía, que haya gloria». Este nuevo dato es 
notabilísimo. 



(i) «Dejo y establezco por mis testamentarios y esecutores de este mi 
testamento al dicho Alonso Sánchez de Cepeda, mi marido y al señor Fran- 
cisco de Pajares, vecino de la ciudad de Avila... Dejo por mis herederos á 
Hernando, é Rodrigo, é Lorenzo, é Antonio, é Pedro, é Jerónimo, é Agus- 
tín, é Teresa, é Juana, mis hijos é hijas legítimos, universales é generales...» 

(2) Lafuente: Escritos de Santa Teresa, tomo i, pág. 549. Madrid, 1861. 

(3) En la pila bautismal de la parroquia de San Juan, día 4 de Abril, 
que cayó en Miércoles de la Semana Santa. 

(4) D. Francisco, quien con su hermano D. Blasco, primer virrey del 
Perú, trabaron batalla contra el rebelde Gonzalo Pizarro en la vega de la 
ciudad de Quito (13 Enero, 1546). A su lado y en defensa de la causa im- 
perial lidiaron allí heroicamente cinco hermanos de Santa Teresa: Her- 
nando, Lorenzo, Antonio, Jerónimo y Agustín. 



150 boletín de la real academia de la historia 

D. Alonso ¿cuántos hermanos tuvo? Sabíase que cinco entre 
varones y hembras (l). En el árbol genealógico que, después de 
largo estudio, han trazado las Carmelitas Descalzas del primer 
monasterio de París (2), tan sólo aparecen cuatro, de los que 
dan esta noticia (3): 

«On compte généralement quatre fréres de don Alphonse: 
Laurent de Cepeda, Frangois, Alvarez de Cepeda, Fierre Sán- 
chez de Cepeda et Rodrigue de Cepeda. 

On ne sait rien de Laurent ni de Rodrigue. 

Frangois était cet oncle qui arréta Thérése enfant, dans se 
fuite vers les Maures. II épousa doña Marie de Ahumada, niéce 
de doña Béatrix, mere de notre sainte, dont il eut au moins sept 
enfants. Ses restes reposent dans l'église du monastére de saint 
Joseph d' Avila. 

Fierre Sánchez de Cepeda ent pour femme Cathérine del 
Águila; devenu venf, in embrassa l'état religieux. La sainte par- 
le de lui aux chapitres iii et iv du Livre de sa vie.» 

Más afortunada que Lorenzo y Rodrigo, su hermana Doña 
Elvira de Cepeda, nos ha dado á conocer el nombre de su mari- 
do Hernando de Mejía, y el tiempo de su viudez. 

Madrid, 10 de Octubre de 1913. 

Fidel Fita. 



( 1 ) Vandermoere, Acta sanctae Teresiae a Jesu, pág. 6. Bruselas, 1845. 

(2) (Euvres completes de Sainte Thérése de Jésus. Traduction nouvelle 
parles Carmélites du premier Monastére de París avec la collaboration de 
M.?r Manuel-Marie Polit, évéque de Cuenca (Equateur), anclen supérieur 
des Carmélites de Quito, tomo 11, pág. 400 *. París, 1907. 

(3) Ibid., págs. 409 y 410. 



PALOMAR DE GOTARRENDURA Y TRES BILLETES DE SANTA TERESA 151 



XI 



EL PALOMAR DE GOTARRENDURA Y TRES BILLETES 
AUTÓGRAFOS DE SANTA TERESA 



Año 1546. 

El Berraco, que también y mal se llama Barraco, distinguido 
por dos verracos de piedra, al parecer terminales (l), es un lugar 
con Ayuntamiento de la provincia de Avila, cuyo término mu- 
nicipal por Oriente linda con el de la villa de Cebreros, su capi- 
tal de partido. No ha muchos meses, hallándose en dicho lugar 
el platero aviles D. Antonio Neira, compró de lance y al peso á 
cierto buhonero transeúnte varios relicarios de plata; y poco 
después, corriendo el mes de Enero del presente año, los ven- 
dió á D. Francisco Llórente y Poggi, doctísimo arqueólogo, con- 
servador del Museo Teresiano y Correspondiente de nuestra 
Academia en Avila. No conocía entonces el Sr. Llórente el in- 
estimable valor de uno de aquellos relicarios, que había legítima- 
mente adquirido y en su poder conserva. 

Este relicario es de plata pura, y estuvo dorado á fuego, man- 
teniéndose relieves del oro en las ojivas de la filigrana y en otros 
sitios. La cajuela ó viril del relicario, rodeada por un marco ele- 
gantísimo del siglo XVIII, está por dentro visible en su anverso y 
reverso tras de una tapa de cristal, diáfana y resistente. Tiene 
este hueco 35 mm. de altura, y varía de 10 á 30 su profundidad. 
La altura y la anchura de todo el relicario miden, respectivamen- 
te, 60 y 50 mm. Ni marca ni contraste distinguen esta joya de 
arte. Sospecho fué enajenada de un convento de Carmelitas Des- 



(i) Ballesteros (Enrique): Estudio histórico de Ávila y su provincia, pá- 
gina 73. Ávila, 1896. — Los verracos han desaparecido, quizá víctimas de la 
construcción de la nueva carretera. 



152 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

calzos, disuelto y confiscado por el impío Gobierno de Mendizá- 
bal en II de Octubre de 1835. 

En el anverso, como lo muestra su adjunta fotografía, se ve la 
imagen de San Juan de la Cruz beatificado por Clemen*^e VIII 
en 25 de Enero de 1675 y canonizado por Benedicto XIII en 27 




de Diciembre de 1 726. El Santo, como suele pintarse, empuña 
con su mano izquierda una azucena, y por ese lado se destaca la 
parte inferior de un gran crucifijo, con los pies sobrepuestos y 
atravesados de un clavo. La mano derecha del Santo sostiene 
abierto el libro de sus escritos, y en el fondo la perspectiva, ilu- 
minada por la claridad del día que sucede á la noche obscura 
del alma, se divisan en lontananza, besados por las olas del mar, 
el monte Líbano con su cedro y el monte Carmelo con su cima 
y corona de monasterio é iglesia. Este mismo ideal se figura por 
los epígrafes de un grabado antiguo, referente á los escritos del 
mismo Santo: Vadam ad montem myrrhae y Tulit medullam ce- 
dri; tomados éste de la profecía de Ezequiel (xvii, 3), y aquél 
del Cantar de los cantares (iv, 6). 

A espaldas del relicario, ó en su reverso, se mostraba detrás 
del vidrio un papel, que hacía pensar si sería auténtica, ó decla- 
ración de una partecilla veneranda, hueso, paño, etc., del insigne 
Santo, coautor de Santa Teresa en la reforma Carmelitana. Mi- 
rándolo con atención, acertó el Sr. Llórente á leer tan sólo dos 



PALOMAR DE GOTARRENDURA Y TRES BILLETES DE SANTA TERESA 1 53 

vocablos escritos, uno encima de otro: mucho, teresa. Movido de 
justa y piadosa curiosidad, decidióse á limar el aro de plata que 
sujetaba el cristal. El papel que sacó estaba dobladísimo y muy 
apretado, pues el espacio oval que lo contenía, detrás de la es- 
tampa sobredicha, es harto reducido y no contuvo nunca otra 
reliquia. Desdoblado con reverencia este papel, al momento re- 
conoció el Sr. Llórente, tanto por la subscripción como por el 
tipo de letra, que en sus manos tenía una carta autógrafa de 
Santa Teresa. Gozoso con el hallazgo, y agradecido á los favores 
que de continuo le dispensa el Excmo. Sr. D. Bernardino de 
Melgar, Marqués de San Juan de Piedras Albas, le regaló esta 
prenda de valor inestimable, que me ha prestado su nobilísimo 
dueño para su estudio y reproducción fotográfica en el Boletín 
de nuestra Academia. 
Dice así: 

+ 
Señor Alonso Venegrilla. Tenga la merc(e)d de gebar y cu- 
rar bien el palomar en estos meses de frío, agora que está bien 
poblado; y ansí podremos (h)aber algo del este año. Las algarro- 
vas y todo cuanto negesite pídaselo al señor Martín de Guzmán, 
que se (h)olgará mucho en darlo. Fecha á diez de Enero, año 
MDXLVi. S(u) ser(vidor)a, 

Teresa de aumada. 

El papel original de esta carta es de aquel tiempo, y se dis- 
tingue por la marca de su fabricación, consistente en una flor ó 
margarita de cinco pétalos con su pezoncillo. Mide 20 cm. de 
ancho por 30 de alto. Desgarrada esta carta por su lado izquier- 
do inferior, ha perdido el sello, y el nema que la tuvo cerrada. 

Alonso de Vinegrilla, poco antes de un año que recibiese esta 
carta, había sido interrogado por un tribunal competente sobre 
varios puntos relati\-os á la familia de Santa Teresa. Era vecino 
de Gotarrendura y tenía de edad cincuenta y seis años, cuando 
así fué requerido en 1 5 de Octubre de 1544- Depuso (l) que 

(i) Boletín, tomo lviii, pág. 174. 



154 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 






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PALOMAR DE GOTARREXDURA Y TRES BILLETES DE SANTA TERESA I55 

Alonso Sánchez de Cepeda «murió avrd cerca de un año» (l), y 
había dado á su hija doña María de Cepeda seiscientos mil mara- 
vedís en casamiento con Martín de Guzmán Barrientos (1531); y 
que esto lo supo de boca del mismo Alonso y de su hermano 
Francisco Alvarez de Cepeda. Éste es aquel Maestro D. Francis- 
co, que felizmente atajó los pasos de sus sobrinicos Rodrigo y 
Teresa, los cuales habiendo caminado más allá del puente del 
Adaja con ánimo de padecer martirio por predicar á los moros la 
fe cristiana, les reconvino su temeridad y los volvió á su domici- 
lio paterno de Avila «con harto contento de su madre, que lo 
hacía buscar por todas partes con mucha tristeza y con miedo 
no hubiesen caído en una noria de casa y ahogádose» (2). 

En dicho día (15 Octubre 1544), declaró también Alonso de 
Vinegrilla (3) que él presenció el casamiento (año 1509), de los 
padres de Santa Teresa en la iglesia de Gotarrendura, en cuyo 
acto doña Beatriz (4) estaba muy ricamente vestida de seda y 
oro con las joyas y traje que le había regalado su esposo. Declaró, 
por fin, que él se hallaba en Gotarrendura, cuando allí la dicha 
doña Beatriz murió «gtie avrd catorce años-» (5); con estas decla- 
raciones de Alonso de Vinegrilla se aviene seguramente la esti- 
mación, confianza y familiaridad que la Santa, un año más tarde, 
le mantenía y demostraba escribiéndole en lO de Enero de 1 546. 

Otra carta, que ya conocemos y poseen las Carmelitas Descal- 
zas de Calahorra, fechada en 12 de Agosto de uno de los años 
1546 á I549> salió indudablemente del mismo fondo que la del 
10 de Enero de 1346, esto es, de las manos ó familia del destina- 
tario; el cual no pudo menos de hacerlas presentes á D. Martín 
de Guzmán como títulos del haber al que era acreedor, y guar- 

(i) Murió en 24 de Diciembre de 1543, dejando por albaceas de su 
testamento á su hermano Lorenzo de Cepeda, á su yerno Martín de Guz- 
mán y á su hija Doña Teresa de Ahumada^ monja en el convento de Nues- 
tra Señora de la Encarnación. 

{2) Rivera, Vida de Satiía Teresa, libro i, cap. iv. 

(3) Boletín, tomo lviii, págs. 157 y 158. 

(4) Tenía veintiún años de edad. 

(5) Según esta cuenta la madre de Santa Teresa sobrevivió más de un 
año á su testamento, fechado en Gotarrendura á 24 de Noviembre de 1528, 



156 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

darlas como oro en paño en su casa de Gotarrendura. Otras car- 
tas recibiría, que pudieron, como estas dos, desparramarse á tí- 
tulo de reliquias, tan pronto como Santa Teresa fué sublimada al 
honor de los altares por Paulo V, en 24 de Abril de 1614. 

Por de pronto, y no es poco ya, la referida carta del 12 de 
Agosto manifiesta igual carácter de letra y estilo que la del 10 
de Enero de 1546. Por medio de ésta podemos ahora restituir 
aquélla á su pureza primitiva y restablecer su cabal lectura. 




4- 

Señor Venegrilla. Tossantos Gargia trajo diez fanegas de trigo. 
(H)ágame m(erce)d de pagar el trigo, porque yo non lo tengo; 
quel señor Martín de Guzmán s(eh)oIgará dello y lo pagará, que 
ansí se suele (h)acer. F"echa á doce de Agosto. S(u) s(ervidora). 
Teresa de Aumada. 

En el renglón primero de este autógrafo de la Santa se lee á 
la simple vista ssantos, pero mirándolo con una fuerte lente y 
atendidas las distancias, he leído tossantos^ y con efecto así se 
llamaban vulgarmente los que tenían por nombre de pila el de 
Todos los Santos. En la suscripción se ven por debajo del voca- 
blo intruso Doña los trazos remanentes de s(u) s(ervido)ra, que 
en la carta del lO de Enero con entera claridad é indudablemen- 
te se leen. 

Al publicar por primera vez esta carta del 12 de Agosto ex- 
puse (l) la razón de las diez fanegas de trigo que Tosantos Gar- 
cía acarreó al monasterio de la Encarnación desde Gotarrendura. 

(1) Boletín, tomo lviii, pág. 178. 



PALOMAR DE GOTARRENDURA Y TRES BILLETES DE SANTA TERESA 1 57 

Consta ciertamente por escritura notarial del ^i de Octubre de 
1536, á la cual me referí, que en aquel día, como previa condi- 
ción para ser admitida en la Comunidad y vestir el hábito de 
novicia la joven Santa (l), había otorgado su padre D, Alonso, 
que le daría en dote, á partir del momento de la profesión so- 
lemne (2 Noviembre, I 53/), una de dos cosas, elegible á volun- 
tad de la futura profesa, conviene á saber, doscientos ducados de 
oro, ó bien veinte y cinco fanegas de pan de renta anual por mi- 
tad de trigo y cebada. Esto último prefirió la Santa (28 Octubre 
1537)1 cinco días antes de la solemnidad de sus votos (2). El pago 
de la dote (3) hubo de cumplirlo religiosamente el padre de ¡a 
Santa, D. Alonso Sánchez, mientras vivió (f 24 Diciembre 1 543); 
y consecutivamente su yerno D. Martín de Guzmán, según la 
carta lo expresa. Por este motivo, y por estar fechada en 12 de 
Agosto, no ha de anticiparse al año 1544, ^^ el que, y en el si- 
guiente, la paga de trigo y de la cebada se cobraría por Juan 
Blázquez. Insisto, pues, en la opinión de que el año de esta carta 
es el de 1546, porque en las posteriores no era menester ni 
conveniente que la Santa advirtiese al Sr. Vinegrilla que para el 
cobro del importe del trigo acudiese á D. Martín de Guzmán, el 
cual se portaría, según expresión de la Santa, sobre este particu- 
cular como suele hacerlo. 

Una y otra carta hablan del palomar que perteneció á los 
bienes dótales de D.'* Beatriz de Ahumada, y ella dejó en heren- 
cia, por virtud de su testamento (24 Noviembre 1 528), á sus 
hijos, nombrándolos por orden de su respectivo nacimiento (4): 



(i) Martes, víspera de Todos Santos. 

(2) Tenía veintiún años y medio de edad, contados desde el día (28 
Marzo, 1515) de su nacimiento. 

(3) Al manifestar esta elección (28 Octubre 1537), declaró la Santa por 
escritura pública que traspasaba en su hermana Juana la legítima de la 
herencia materna de su hermano D. Rodrigo. Este, ausente ya en Amé- 
rica, había renunciado dicha legítima en su predilecta hermana Teresa. 

(4) Sobre los hermanos y parientes de la Santa publicaron un reper- 
torio excelente las Carmelitas Descalzas del primer monasterio de París: 
(Euvres completes de Sainie The'rése de Jesús, tomo 11, págs.,401-413. París, 
1907. 



158 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Varones. 



1 510 Hernando de Ahumada. 

1 5 1 1 Rodrigo de Cepeda. 

1 5 19 Lorenzo de Cepeda. 

1520? Antonio de Ahumada. 

1521? Pedro de Ahumada. 
22 Sept.e 1522 Jerónimo de Cepeda. 

1527 Agustín de Ahumada. 



Teresa de Ahu>nada,2% Marzo 1 5 1 5. 



Juana, 1528. 



AI comenzar del año 1 546 la jovencita Juana de Ahumada se- 
guía educándose en el monasterio de la Encarnación (l) bajo la 
dirección de su santa hermana; al paso que los siete hermanos 
en América por sus proezas militares, dotes de gobierno y cons- 
tante lealtad á la Corona de Castilla, acrecentaban la gloria y el 
justo renombre de su patria de Ávila de los Caballeros. No ima- 
ginaba Santa Teresa, al tomar con tanto empeño la conserva- 
ción y el auge de los bienes maternos, sitos en Gotarrendura, 
heredados por ella y por sus hermanos uterinos, que cinco de 
éstos, Hernando, Lorenzo, Antonio, Jerónimo y Agustín, mili- 
tando bajo las órdenes del primer virrey del Perú, D. Blasco 
Núñez Vela, marchaban al encuentro del rebelde Gonzalo Pizarro 
é iban á señalarse pródigos de su sangre con inquebrantable es- 
fuerzo en la reñida batalla de Añaquito, cerca de la capital del 
Ecuador (13 Enero, 1546), de cuyas resultas murió Antonio, que 
dos veces por causa de enfermedad vio frustrado su intento de 
permanecer en el claustro vistiendo el hábito religioso. Este y 
los demás hermanos de la Santa mantuvieron con ella, desde 
América, correspondencias epistolares. De tantas cartas como 
así se cambiaron de una parte y otra al través del Atlántico, 
dos se conocen; las cuales van dirigidas á D. Lorenzo de Ce- 
peda en 23 de Diciembre de 1561 desde Avila (2), y en 17 de 



(i) Boletín, tomo lviii, pág. 169. 

(2) La fecha se marca así: «es mañana víspera del año mdlxii». Prueba 
clara de que la Santa se regía en esta carta por el cómputo de la Nativi- 
dad, entonces corriente, se reconoce por cuanto en la Noche-Buena (24-25 



PALOMAR DE GOTARRENDURA Y TRES BILLETES DE SANTA TERESA I 59 

Enero de 1 5 70 desde Toledo. La primera trae por suscripción 
«Doña Teresa de Ahumada», y la segunda «Teresa de Jesús, 
carmelita». 

Año 1563. 

Cédula de compraventa del palomar de Gotarrendura. Su fecha en 18 
de Abril. 

El texto, mal copiado, de esta cédula, insertó D. Vicente de 
La Fuente (l) en su tomo i de los Escritos de Santa Teresa, pá- 
gina 521, columna I.^, advirtiendo que lo tomó de la edición de 
Castro Palomino al fin del tomo vi (2), y que el papel original 
se conservaba en el convento de Carmelitas Descalzas, en Alcalá 
de Henares. El texto así publicado, dice: 

«Hoy domingo de Cuasimodo (3) de este año de 1563 se con- 
certó entre Juan de San Cristóbal y Teresa de Jesús la venta de 
esta cerca del palomar, en cien ducados, libres de décima y al- 
cabala. Dásele de esta manera: los diez mil marcos (4) luego, y 
los diez mil para Pascua del Espíritu Santo (5); lo demás por San 
Juan de este presente año. Porque es verdad lo fir...» 

Sabido es que el Breve de Pío IV (7 Febrero 1 562), otorgan- 
do la fundación del monasterio de San José de Ávila, llegó á ma- 
nos de Santa Teresa en esta ciudad; y que luego la Santa activó 
la obra de la construcción de la nueva casa, donde se instalaron 
cuatro de sus novicias en 24 de Agosto del mismo año. Recla- 
mada por su Priora del monasterio de la Encarnación, y contra- 
decida por el Ayuntamiento, entró definitivamente en su monas- 
terio de San José, á mediados de la Cuaresma de I 563; mas no se 



Diciembre) recibió el mandato de su Provincial para que se fuese á To- 
ledo, y ella pronto cumplió. Nada de eso en la carta dice; y seguramente 
lo habría dicho, si la fecha correspondiese al día penúltimo de Diciembre. 
(i) Madrid, 1861. 

(2) Año 1852. 

(3) La Pascua florida de 1563 cayó en 1 1 de Abril. 

(4) El original dirá «mrs» con significación de juaravedises, que exige 
su reducción á ducados. 

(5) 30 de Mayo. 



1 6o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

descalzó hasta el 3 de Julio (l), haciendo voto de perfecta pobreza, 
ó desposeyéndose de todos los bienes y rentas que antes tenía. 
Tradujo en francés este billete autógrafo de Santa Teresa el 
R. P. Gregorio de San José (2), pero ni él ni D. Vicente de La 
Fuente cayeron en la cuenta de que el palomar por ella vendido 
á Juan de San Cristóbal era el de Gotarrendura, que heredó de 
su madre y del que tanto cuidó, como lo muestran sus cartas es- 
critas en 1546 y dirigidas á D. Alonso de Vinegrilla. 

¡Madrid, 28 de Junio de 1914. 

Fidel Fita. 



XII 
EL PALACIO Y PALOMAR DE LA SANTA EN GOTARRENDURA 

Con el nombre de Cerca del Palacio permanece en Gotarren- 
dura la finca que fué propiedad de doña Beatriz de Ahumada y 
peculiar objeto de la atención y cuidado de su hija Santa Tere- 
sa. En el año 1 549 comprendía dos edificios, que un inventario 
de aquel año notificó así (3): 

«Casas con una cerca, en que están hechas dos moradas, libres 
de censo, que se tasan en veinte mili maravedís. 

Un cerca con un palomar en ella; es libre de censo; tásase en 
ducientos ducados (4) ávida consideración á que está mal poblado. » 

Sobre el estado actual de esta finca me ha transmitido don 
Francisco Llórente (5) la siguiente comunicación: 



(i) CEuvres completes de Sainte The'rese de Jesús. Traduction nouvelle 
par les Carmélites du premier monastére de París; tomo 11, pag. 83. Pa- 
rís, 1907. Para demostrar este punto capital y culminante de la Vida de la 
Santa, las doctísimas traductoras citan un documento archivado en el mo- 
nasterio de San José de Ávila. 

(2) Lettrcs de Sainte The'rese de Jésus. Réformatrice du Carmel, tradui- 
tes par le R. P. Grégoire de Saint Joseph des Carmes Déchaussés. Secon- 
de édition corrigée et augmentée, tomo i, pag. 13. Roma, 1905. 

(3) Boletín, tomo lviii, págs. 168 y 169. 

(4) Por ICO ducados lo vendió Santa Teresa en 18 de Abril de 1563. 
Estaría entonces mucho peor poblado que en 1549. 

(5) Cartas del 12 y 19 de Julio. 



EL PALACIO y PALOMAR DE LA SANTA EN GOTARRENDURA 



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La propietaria de la Cerca del Palacio lo es ahora doña Dolo- 
res Barnuevo y Haro. 

Hace poco más de un año se descubrieron debajo de una capa 
de escombros los restos del pavimento de una habitación, que fué 
sin duda porción de la casa-palacio donde se festejaron las bo- 
das en 1509 de D. Alonso Sánchez de Cepeda y de doña Bea- 
triz, y donde esta señora, veinte años más tarde, languideció y 
murió. También se ha descubierto un pozo, de cuyas aguas, sa- 
cadas por arcaduces de noria, pudo surtirse una espaciosa alberca. 

Del que llaman los vecinos de Gotarrendura Palomar de la 
Santa no se conserva la torre, que debía tener, al igual que to- 
dos los palomares de esta región. Lo demás queda en pie. La 
planta del ediñcio es rectangular y mide siete por cinco metros, 
muy bien distribuida y tal como aquí se figura. 



A = patio. 
B := palomar. 

La entrada al edificio es por el Oriente, que conduce á lin pa- 
tinillo, desde el cual se entra al palomar, cubierto á dos aguas, 
con troneras para las palomas en su lado meridional, bien calen- 
tado por los rayos del sol. Si se reconstruyesen la torre y el pa- 
lomar, devolviéndoles su aspecto antiguo, podría ser este monu- 
mento un digno lugar de peregrinación para los devotos de San- 
ta Teresa, nacionales y extranjeros. 

Los libros parroquiales de Gotarrendura comienzan en 1600. 
Su iglesia de San Miguel fué aneja de la de Berlana, dedicada á 
la Asunción de Nuestra Señora; pero tampoco en esta parroquia 
quedan libros anteriores al siglo xvii. Por ese lado hay que re- 
nunciar á toda esperanza de encontrar documentos ilustrativos 

TOMO LXV. I I 



102 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

de la vida y fallecimiento de doña Beatriz de Ahumada, de su 
esposo D. Alonso Sánchez de Cepeda y de sus hijos. 

Opinión ha sido y es de las Carmelitas Descalzas del primer 
monasterio de París (l ), y lo fué más recientemente del P. Fr. Fe- 
lipe Martín, sabio editor y anotador de la vida de la mística 
Doctora (2), que la primera revelación que ella tuvo del Espíritu 
Santo en figura de paloma acaeció en 1 563; y si así fué, algo se 
puede relacionar esta visión con la precedente imaginación del 
palomar de Gotarrendura. 

La Santa escribió (3): 

«Estaba un día, víspera del Espíritu Santo, después de Misa; fuí- 
me á una parte bien apartada, adonde yo rezaba muchas veces, y 
comencé á leer en un Cartujano esta fiesta... Estando en esto, veo 
sobre mi cabeza una paloma bien diferente de las de acá, porque 
no tenía estas plumas, sino las alas de unas conchicas que echa- 
ban de sí gran resplandor (4). Era grande, más que paloma; pa- 
réceme que oía el ruido que hacía con las alas. Estaría aleando 
espacio de un Ave María. Ya el alma estaba de tal suerte, que 
perdiéndose á sí de sí, la perdió de vista. Sosegóse el espíritu con 
tan buen huésped que, sigún mi parecer, la merced tan maravi- 
llosa le debía de desasogar y espantar; y como comenzó á go- 
zarla, quitóse el miedo, y comenzó á gozarla; quitóse el miedo y 
comenzó la quietud con el gozo, quedando en arrobamiento. Fué 
grandísima la gloria de este arrobamiento; quedé lo más de la 
Pascua tan embobada y tonta, que no sabía qué me hacer, ni 
cómo cabía en mí tan gran favor y merced.» 

Nótese que no dice que estuvo como embobada y tonta todo 
el día de Pascua de Pentecostés, sino lo más de aquel día, que si 
fué el del año 1 563 (30 de Mayo), era el mismo en que debía 
cobrar diez mil maravedises^ 6 la segunda porción del precio en 
que había vendido su palomar de Gotarrendura. 

Madrid, 24 de Julio de 1914. 

Fidel Fita. 



(i) CEuvres completes, tomo 11, pág. 108. 

(2) Vida de Santa Teresa de Jesiís, pág. 422. Madrid, 1914. 

(3) Vida, cap. xxxviii. 

(4) Es la descrita en el salmo lxvii, 14. 



DOCUMENTOS OFICIALES 



TEMPLO DE SAN ISIDORO, EN ÁVILA 

INFORME ELEVADO POR LA ACADEMIA AL GOBIERNO DE S. M. EN 29 
DE NOVIEMBRE DE 1 893, EN EL QUE FUÉ PONENTE EL EXCELEN- 
TÍSIMO SEÑOR DON JUAN DE DIOS DE LA RADA Y DELGADO. 

limo. Sr.: Esta Dirección general pide informe á esta Real 
Academia acerca del valor é importancia del antiguo templo ro- 
mánico de San Isidoro, que estuvo en Ávila, y que hoy posee, 
desmontados todos sus sillares, pero enumerados de manera que 
puedan ordenarse y levantarse de nuevo el religioso edificio, 
D. Emilio Rotondo Nicolau, quien lo ofrece en venta al Estado. 
Esta Real Academia cree que ni por un instante puede ponerse 
en duda la conveniencia de que tan preciada joya artístico-ar- 
queológica se presente de nuevo al estudio como en un tiempo 
estuvo, siendo uno de los monumentos que, á no dudarlo, llama- 
rían más la atención de propios y extraños en esta corte, donde 
tan contados y escasos son los edificios en que pueda estudiarse 
la historia del arte patrio. 

El Sr. Rotondo acompaña á su instancia fotografías de la his- 
tórica iglesia, por las cuales puede venirse en conocimiento de 
su belleza y de su importancia; pero este Cuerpo literario, para 
completar su juicio, ha querido ver los originales que, despieza- 
dos, aunque en perfecto estado de conservación, tiene reunidos 
el exponente en un hotel de las cercanías de Madrid. Cuanto se 
diga en alabanza de aquellos bien esculpidos sillares, así de los 
capiteles como de las dovelas de los arcos y de las ventanas, re- 
sulta pálido ante la realidad, pudiendo asegurarse que es uno de 
los más acabados monumentos del arte románico en la que po- 
demos llamar su manifestación cluniacense, y que muy pocos 



104 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

podrán competir con ellos en España. A este subido valor artís- 
tico debe agregarse el gran recuerdo que aquellas venerandas 
piedras conservan. Corría el año de 1062, y, aprovechándose 
P'ernando I de sus recientes victorias sobre las armas agarenas, 
quiso obtener, y obtuvo en efecto, permiso del monarca Abadita, 
de Sevilla, para trasladar á la capital leonesa el cuerpo de Santa 
Justa, martirizada cuando la persecución de Diocleciano en la 
ciudad del Guadalquivir. Envió para ello el castellano lucida em- 
bajada, compuesta del obispo de León, Alvito; el de Astorga, 
Ordoño; el conde Muino ó Ñuño, y otros dos personajes llama- 
dos Gonzalo y Ferrando, los cuales, á pesar del objeto pacífico 
que llevaban, iban seguidos de buena y escogida escolta. Des- 
graciadamente, el cuerpo de la Santa Virgen sevillana no pudo 
encontrarse; pero, en cambio, según cuenta el Silense refirién- 
dose á aquellos sucesos, y por revelación del mismo obispo, en- 
contraron el de San Isidoro, que había atesorado en vida la más 
preclara inteligencia y la más acrisolada virtud de la España vi- 
sigoda. Contentos con su feliz hallazgo, trasladaron los embaja- 
dores los restos del insigne autor de las Etimologías á León, no 
sin que antes se hubiera cumplido la profecía del mismo, mu- 
riendo en Sevilla á los siete días el obispo Alvito, que ya sólo 
acompañó con su cadáver los venerandos restos de San Isidoro. 
Llegados á León, el cuerpo del sabio Prelado quedó depositado 
en la antigua iglesia de San Juan Bautista, donde se conserva, la 
cual mudó desde entonces su antigua advocación por la de San 
Isidoro, y el obispo Alvito halló terrenal descanso en Santa Ma- 
ría de Regla, perdiéndose después la memoria de su sepultura, 
que ha tenido la fortuna de descubrir no hace muchos años el 
reputado arquitecto D. Ricardo Velázquez. Ahora bien; el lugar 
de descanso de aquellas largas jornadas, dentro ya de Castilla, 
fué en Ávila y en la pequeña iglesia que ahora nos ocupa, cuya 
primera advocación no se conoce, pero que tomó desde enton- 
ces también el nombre de San Isidoro. Aquellas piedras alber- 
garon, siquiera por corto tiempo, los restos del insigne arzobispo 
de Sevilla y del bienaventurado Alvito, y esto solo bastaría para 
considerarlas con respeto y amor, y para procurar que volvieran 



DOCUMENTOS OFICIALES I 65 

á agruparse tomando el templo su primitiva forma, para ense- 
ñanza artística y arqueológica y para perdurable recuerdo de la 
piedad de uno de los soberanos más dignos de alabanza de la 
España cristiana de la Edad Media, y del gran sabio que reunió 
en sus obras, para salvarla de la destrucción, la ciencia toda de 
su tiempo, como testimonio perenne de la cultura de aquellos 
visigodos tan ligeramente juzgados por la generalidad. Esta Real 
Academia cree por todo lo expuesto deber aconsejar al Gobier- 
no de S. M. la adquisición de este pequeño templo, que fácil- 
mente puede armarse en el amplio jardín que se extiende de- 
lante del nuevo local destinado á Museo Arqueológico Nacional, 
donde tan dignamente van estando representadas las diversas 
épocas de la historia del arte arquitectónico de España. La ad- 
quisición de este templo puede hacerse á poca costa, pues según 
las noticias de este Cuerpo literario, es relativamente pequeña la 
cantidad que su poseedor pide por él, aviniéndose á cobrarla en 
los plazos y el tiempo que se le fijasen. 

No obstante, V. I., como siempre, resolverá lo más acertado. 
Dios guarde á V. I. muchos años. — Madrid, 29 de Noviembre 
de 1893. — El Secretario accidental, Cesáreo Fernández- Duro. 



MINISTERIO DE FOMENTO 

REAL ORDEN 

(«GACETA» DEL 9 DE SEPTIEMBRE DE 1X94.) 

Excmo. Sr.: Al Sudoeste de la histórica y monumental ciudad 
de Ávila, fuera y al pie de la muralla, según se baja al río, exis- 
tía una pequeña iglesia románica, consagrada en su principio á 
San Pelayo y después á San Isidoro, por haber descansado en 
ella, cuando fueron conducidos desde Sevilla á León, los restos 
del santo Prelado hispanense, gloria y síntesis de toda la sabidu- 
ría de la España visigoda, en unión del cuerpo de San Alvitos. 

La modesta iglesia, adornada con notabilísimos relieves, estaba 
en completo abandono, hundido el maderamen de la techumbre 
y desmontados sus sillares, que adquirió un particular, y del cual 



l66 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

á SU vez los ha adquirido este Ministerio, después de oir el favo- 
rable informe de la Academia de la Historia, conduciendo aque- 
llas piedras al Museo Arqueológico Nacional, donde en el exten- 
so jardín que le precede por la calle de Serrano, están planteán- 
dose los trabajos para su reedificación, confiada al reputado Ar- 
quitecto de este Ministerio, D. Ricardo Velázquez, de acuerdo 
con el Director de dicho establecimiento científico. De este modo 
el primer Museo Arqueológico de España tendrá para la ense- 
ñanza de la historia del arte uno de los más peregrinos ejemplos 
de aquel estilo, que sirvió de digna preparación y enlace con los 
anteriores al arte ojival, sin que su reedificación perjudique en 
nada á la vista del monumental edificio de Bibliotecas y Museos, 
por la poca altura del templo y el desnivel de los jardines. 

Como unos pensamientos llaman á otros, la reedificación de 
tan histórico templo ha suscitado el de que no sólo sirva para 
enriquecer las importantes colecciones del Museo, sino también 
para el culto, dándole así nuevo atractivo; y al pensar en abrirlo 
al público los días feriados con tal objeto, ha surgido la idea de 
que pudieran tener también los ritos que allí se celebraran ca- 
rácter histórico, y hasta pudiera decirse arqueológico, disponien- 
do que el Santo Sacrificio de la Misa se ordenase y celebrase se- 
gún el rito llamado Mozárabe, y también en consideración á 
aquel santo y sabio Prelado, cuyos restos descansaron en la pe- 
queña iglesia que va á reedificarse, Isidoriano, liturgia que había 
usado la iglesia Toledana en el auge de su antigua gloria, y man- 
tenido en su largo cautiverio durante la dominación muslímica, 
y que con la gran elevación de miras en su genio superior per- 
petuó el insigne Jiménez de Cisneros en la capilla que con tal 
objeto estableció en la Catedral primada de España. 

Pero como para realizar este pensamiento se necesitan obte- 
ner las correspondientes bulas de Su Santidad, por conducto del 
Ministerio del digno cargo de \'. \l., 

S. M. el Rey (O. D. G.), y en su nombre la Reina Regente del 
Reino, se ha servido disponer se encarezca á V. E. la convenien- 
cia de que se impetre en la forma que sea procedente la conce- 
sión de dichas bulas, tanto para que se pueda celebrar Misa los 



DOCUMENTOS OFICIALES 1 67 

días feriados en la pequeña iglesia de San Isidoro, que está re- 
edificándose en el jardín del Museo Arqueológico, como para 
que se celebre con arreglo al rito Isidoriano ó Mozárabe, cuyo 
Breviario y Misal gótico existe conservado y dado á la estampa 
con especial solicitud por el citado Cardenal Jiménez de Cisneros. 
De Real orden lo comunico á V. E. para su conocimiento y 
fines consiguientes. Dios guarde á V. E. muchos años. Alzóla, 1 6 
de Agosto de 1894. — Alejandro Groizard. 

Sr. Ministro de Estado. 



CONVOCATORIA PARA LOS PREMIOS DE 1915 y 1916 

(«GACETA DE MADRID» DE 9, lO Y II DE JULIO DE 1914.) 

INSTITUCIÓN DE D. FERMÍN CABALLERO 

I. Premio á la Virtud. — Conferirá la Academia de la Historia 
en 191 5 un premio de l.ooo pesetas á la Virtud, que será adju- 
dicado, según expresa textualmente el fundador, á la persona de 
que consten más actos virtuosos, ya salvando náufragos, apa- 
gando incendios ó exponiendo de otra manera su vida por la Hu- 
manidad, ó, ya mejor, al que, luchando con escaseces y adversi- 
dades, se distinga en el silencio del orden doméstico por una 
conducta perseverante en el bien, ejemplar por la abnegación y 
laudable por el amor á sus semejantes, y por el esmero en el cum- 
plimiento de los deberes con la familia y la sociedad, llamando 
apenas la atención de algunas almas sublimes como la suya. 

Cualquiera que tenga noticia de algún sujeto comprendido en 
la clasificación transcrita, que haya contraído el mérito en el año 
natural que terminará en fin de Diciembre de 1914, se servirá 
dar conocimiento por escrito, y bajo su firma, á la Secretaría de 
la Academia, de las circunstancias que hacen acreedor á premio 
á su recomendado, con los comprobantes é indicaciones que con- 
duzcan al mejor esclarecimiento de los hechos. 

II. Premio al Talento. — Un premio de i.OOO pesetas confe- 
rirá también la Academia en el indicado año de I9I5) al autor 



l68 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

de la mejor Monografía histórica ó geográfica, de asunto espa- 
ñol, que se haya impreso por primera vez en cualquiera de los 
años transcurridos desde l.° de Enero de 1911, y que no haya 
sido premiada en los concursos anteriores ni costeada por el Es- 
tado ó cualquier Cuerpo oficial. 

Condiciones generales y especiales. 

Las solicitudes y las obras dedicadas á los efectos de esta con- 
vocatoria podrán ser presentadas en la Secretaría de la Acade- 
mia hasta las cinco de la tarde del 3 1 de Diciembre de I914, en 
que concluirán los plazos de admisión. 

Las obras han de estar escritas en correcto castellano, y de 
ellas habrán de entregar los autores dos ejemplares. 

La Academia designará Comisiones de examen; oídos los infor- 
mes, resolverá antes del 15 de Abril de 1915, y hará la adjudi- 
cación de los premios en cualquier Junta pública que celebre, 
dando cuenta del resultado. 

Se reserva, como hasta aquí, el derecho de declarar desierto 
el concurso si no hallara mérito suficiente en las obras y solici- 
tudes presentadas. 

PREMIO DEL SEÑOR MARQUÉS DE ALEDO 

III. Otorgará la Academia en el próximo año 1915 un pre- 
mio de 1. 000 pesetas al autor de una Historia civil política, ad- 
ministrativa, judicial y militar de la ciudad de Murcia y de sus 
alrededores (la vega ó poco más, á reserva de un caso excepcio- 
nal), desde la reconquista de la misma por D. Jaime I de Aragón 
á la mayoría de edad de D. Alfonso XIII. 

Hasta la muerte de Fernando VII, el historiador podrá juzgar 
según tenga por conveniente los acontecimientos relatados por 
él; pero desde dicha época hasta el final de su obra, se limitará 
á reseñarlos, y procurará no dejar traslucir su criterio, pro- 
cedimiento que extremará más según sean más recientes los 
hechos. 



DOCUMENTOS OFICIALES 1 69 

Los manuscritos que opten á este premio han de estar redac- 
tados en correcto castellano y letra clara, y podrán presentarse 
en la Secretaría de la Academia, hasta las cinco de la tarde del 3 1 
de Diciembre del presente año 1914, en que terminará el plazo 
de admisión. 

A los trabajos acompañará pliego cerrado que, bajo el mismo 
lema puesto al principio del texto, contenga el nombre y lugar 
de residencia del autor. 



PREMIO DEL BARÓN DE SANTA CRUZ Y FUNDACIÓN DEL SEÑOR MARQUÉS 
DE LA VEGA DE ARMIJO 

IV. Concederá esta Real Academia en 1916 otro premio 
de 3.000 pesetas al autor de la mejor Monografía histórica que se 
presente sobre el tema «Vida militar, política y literaria de Al- 
fonso III el Magno», haciendo en ella indicación precisa de los 
documentos en que la narración se apoye, y bajo las condiciones 
que abajo se dirán. 

V. Y, por último, cumpliendo lo dispuesto en la Fundación 
de su nombre por el Excmo. Sr. D. Antonio Aguilar y Correa, 
Marqués de la Vega de Armijo, Director que fué de la Real Aca- 
demia de la Historia, concederá ésta igualmente en el año 1916 
otro premio de 3.000 pesetas al autor de la mejor Memoria que 
se presente, optando al mismo acerca del tema «Estudio históri- 
co-crítico sobre las peticiones y ordenamientos de las Cortes de 
Castilla y de León acerca de la condición de las clases trabaja- 
doras (labradores, menestrales y mercaderes) durante la Edad 
Media», haciendo también indicación precisa de los documen- 
tos en que la narración se apoye, y bajo las siguientes condi- 
ciones: 

Condiciones comunes á los premios del Barón de Santa Cruz 
y Marqués de la Vega de Armijo. 

Los manuscritos que se presenten optando á estos dos pre- 
mios, deberán estar en correcto castellano y letra clara, y se pre- 



lyo BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

sentarán en la Secretaría de la Academia, calle del León, 21, 
acompañados de pliego cerrado que, bajo el mismo lema puesto 
al principio del texto, contenga el nombre y lugar de residencia 
del autor. 

El plazo de admisión terminará el 31 de Diciembre de iQlSj 
á las cinco de la tarde. 

Podrá acordarse un accésit si se estimaran méritos para ello. 

Será propiedad de la Academia la primera edición de la obra 
ú obras presentadas, conforme á lo dispuesto de un modo gene- 
ral en el art. 13 del Reglamento de la misma. 

Si ninguna de las obras presentadas fuese acreedora al premio, 
pero digna alguna de ellas de publicarse, se reserva la facultad de 
costear la edición, previo consentimiento del autor. En el caso de 
publicarse, se darán al dicho autor 200 ejemplares. 

Todos los otros manuscritos presentados se guardarán en el 
Archivo de la Academia. 

Declarados los premios, se abrirán solamente los pliegos co- 
rrespondientes á las obras premiadas, inutilizándose los que no 
se hallen en este caso, en la Junta pública en que se haga la adju- 
dicación. 

Madrid, l.° de Julio de 1914. — Por acuerdo de la Academia, 
el Secretario perpetuo, Eduardo de Hinojosa. 



NOTICIAS 



En la Revue des éiudes Juives, se ha venido publicando desde 1912 un 
erudito Catalogue des actes de Jaime I^»", Pedro III et Alfonso IJI, rois 
d' Aragón, concernant les jui/s. De estos artículos se hace además tirada 
aparte. El último fascículo que la Academia ha recibido, perteneciente al 
año 1914, es el de los Acies de Pedro III, 1276-1285, que forma el tomo 11 
de la primera parte. El tomo ni, que comprenderá los Actes de Alfonso III, 
1285-1291,56 anuncia para el año 1916. Justo es confesar que este trabajo, 
de que es autor M. Jean Régné, archivero de la Ardéche, es digno de 
todo elogio; pues no sólo agota en él las fuentes documentarías en cual- 
quier parte donde se hallan, sino que al catalogarlas por estricto orden 
cronológico, añade á cada pieza, y singularmente á las que están ante- 
riomente publicadas, notas bibliográficas precisas que contribuyen á su 
ilustración. 



En la sesión del 12 de Junio fué ascendido á Académico honorario el 
que ya era Correspondiente, Rvdo. P. Dom MariusFerotin, que reside en 
Southampton. También fué elegido Correspondiente en el Perú el exce- 
lentísimo Sr. D. José de la Riva-Agüero y Osma, ministro de aquella Re- 
pública en Madrid. 

En la sesión del 26 del mismo mes fueron elegidos Correspondientes: en 
Santa Cruz de Tenerife, D. Manuel de la Cámara y Cruz; en Orense, 
el Rvdo. P. Fray Juan R. Legísima; en Albacete, D. Francisco de Borja 
San Román y Fernández, y en Tánger, D. Emilio Rotondo Nicolau. 



En recompensa á los trabajos prestados como Secretario general del 
Congreso de Historia y Geografía hispano-americana celebrado en Sevilla 
del 25 de Abril al i.° de Mayo último, ha sido condecorado con la Gran 
Cruz de Isabel la Católica el Académico de número, Excmo. Sr. D. Jeró- 
nimo Becquer. La Academia le felicitó con este motivo en su sesión del 
día 26 de Junio. 



172 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Por medio del embajador de la República francesa en esta corte, la Aca- 
demia recibió con fecha del 14 de Junio último el donativo de libros que 
M. Delavaud dirigió al Ministére des Affaires Etrangéres de París, para 
que nos fuesen enviados en su nombre. Lo forman los tomos i y 11 de 
la primera parte de la Correspondmice poliiique de Frunce; el vi de los Pa- 
pie?'s de Barthe'lemy; la Correspondance de Pellicer, y los tomos xii á xx 
de las Instrucfions aux Ambassadeurs. 



De los objetos arqueológicos que forman parte del donativo hecho á la 
Academia desde Lieja por nuestro Correspondiente M. Eugéne M. O. 
Dognée, en número de 45 piezas, 37 son cerámicas, y consistentes en 
vasos griegos pintados, vasos itálicos, italo-griegos, etruscos y romanos, 
mas una cabecita de barro de la diosa Venus. Hay además dos vasos de 
vidrio, que son una botella de forma achatada, esférica, con largo cuello, 
y un ungüentario; una fíbula, una figurilla de Hércules, y reproducción de 
otra grotesca de Sileno, en bronce, un hacha de pedernal, neolítico, de la 
Jutlandia, y fragmentos de una momia egipcia. 



El Excmo. Sr. D. Mariano de Silva y Carvajal, Marqués de Santa Cruz, 
de Villazor y del Viso, por mano del Académico de número Excelentísi- 
mo Sr. D. Francisco Fernández de Béthencourt, ha regalado á la Acade- 
mia una preciosa copia del retrato de su ilustre ascendiente el Excelen- 
tísimo Sr. D. José Gabriel Silva Bazán, X Marqués de Santa Cruz, Di- 
rector que fué de las dos Academias, Española y de la Historia, del que 
faltaba retrato en nuestra colección de Directores. El original es de la 
escuela de Goya, y la copia se ha hecho por el aventajado artista don 
A. González Gallego. 

La Academia lo recibió con sumo aprecio y gratitud. 



El Instiüd d'estudis catalans, de Barcelona, ha publicado el primer nú- 
mero de su BuÜleii de la Biblioteca de Catalunya, correspondiente á los 
meses de Enero á Abril. Su primer artículo se consagra á reseñar la for- 
mación de la Biblioteca, cuya base ha sido la cesión qne D. Mariano Aguiló 
hizo, desde el primer momento de la constitución de dicho Instituto, el 5 
de Julio de 1907, de la riquísima colección de manuscritos é impresos ca- 
talanes que poseía , y cuyos ejemplares habían sido adquiridos ó recogi- 
dos por él. Un año después se adquirió, por compra, la de M. Verdaguer, 
y al ñnal del año 1909 ya contaba la Biblioteca con 10.738 volúmenes 
inventariados y 129 manuscritos; en 1910 los impresos ascendían á 16.700 



NOTICIAS 173 

títulos y 145 manuscritos, y al terminar el año 1913, el número de volú- 
menes catalogados pasaba de 23.930, y ascendían á 248 los manuscritos, 
sin contar la Biblioteca musical. 

Aunque de estas adquisiciones se han heclio muchas por compra, el nú- 
mero de los donantes es crecido, contándose entre ellos la señora doña 
Ana Girona, viuda de Sanllehy; D. P. G. Maristany, la Diputación Provin- 
cial, etc. Para acreditar el fervor patriótico con que se ha tomado en Ca- 
taluña la formación de esta Biblioteca, baste referir que habiendo salido 
á la venta pública el Cangoiier Gil, tan conocido de todos los provenzalis- 
tas, y al que su poseedor, un anticuario barcelonés, había fijado el precio 
de 20.000 pesetas, de que el Instituto carecía, se formó una sociedad com- 
puesta de los Sres. D. Isidro Bonsoms, D. Pedro G. Maristany, D. Eduardo 
Sevilla, el Marqués de Maury, D. José Mausana, D. Jacinto Serra, M. Ar- 
cher M. Huntington, M. Hugo Heberg, D. Manuel Girona y la señorita 
doña Teresa Amatller, que entre sí se repartieron la cantidad referida por 
partes iguales, y así se hizo la adquisición. 

El Biiílleti áe que nos ocupamos ha empezado á publicar el índice de 
los manuscritos que ya atesora, describiéndolos extensamente, y en su 
primer número reseña los seis siguientes: i.° Crónica de Beriiat Descloí. 
2° Record historial d'en Gabriel Tiirell. 3.° Caii(o?ier de vides de Sanís. 
4.° Crónica d'en Ra??ion Aíontaner. 5.° Traciaius septiformis de nioralitatibus 
reriim, y 6.° Croniques de Mestre Roderic, de Tolédol. Pei/^arca, letra de 
reials costumes. Ksta CrÓJiica del Mestre Rodrigo, es la castellana del ^;- 
zobispo D. Rodrigo, traducida al catalán; la letra del manuscrito es del 
siglo XV. 



El escritor uruguayo D. Aquiles B. Orive nos ha remitido un ejemplar 
de su última obra titulada Los tratados en el Derecho internacional. Estu- 
diando los que se relacionan con la América del Sur desde la Bula de 
Alejandro VI de 1493 hasta el Tratado preliminar de límites en la América 
Meridional, firmado en San Ildefonso en i.° de Octubre de 1777, entre el 
Conde de Floridablanca, por España, y el Sr. D. Francisco Inocencio de 
Souza Conthino, por Portugal, cuyos textos íntegros inserta; los de la 
América del Norte hasta 1819, y los de Europa desde la paz de Westfalia 
hasta el año 1S15. En su último artículo, sobre El Derecho internacional, 
concluye expresando su opinión de que «el Derecho internacional está 
regulado por la conveniencia material de las naciones, que en virtud de 
las múltiples exigencias de la vida, hacen que la justicia se desarrolle en 
forma de escasa relatividad». Como la obra inserta íntegras algunas de 
estas Convenciones, tiene indudable intei-és, para las fuentes de la Historia. 



174 boletín de la real academia de la historia 

En la sesión del 12 de Junio, el Correspondiente D. José Cáscales pre- 
sentó á la Academia un ejemplar de su obra, titulada Don José de Esprofi- 
ceda, su época , su vida x sus obras. La Academia ya había dado informe 
favorable de él en Abril de 191 2, en que le fué dado á examinar su ma- 
nuscrito. Es trabajo que demuestra el infatigable espíritu de investiga- 
ción que adorna todas las obras de su autor. 



Con motivo de la solemne imposición del capelo cardenalicio al Emi- 
nentísimo y excelentísimo señor Cardenal Arzobispo de Toledo, D. Victo- 
riano Guisasola, nuestro antiguo Correspondiente, en la sesión de 5 de 
Junio la Academia acordó dirigirle la más cordial felicitación. 



La Academia ha publicado el tomo xxxvir de las Actas de las Coi-íes de 
Castilla. Contiene las del año 1621, desde el 9 de Septiembre hasta el 19 de 
Noviembre del año referido. 



Ya se ha publicado el tomo iii de la primera parte de la obra clásica 
del Sr. Hermannus Dessau, titulada Inscriptiones latiniv selectce: está im- 
presa en Berlín, apud Weidmaiuios. Este volumen contiene los índices de 
la obra, subdivididos en nueve grupos: el primero. Nomina virorum et 
mulierum; el segundo, Cognomina; el tercero, Imperatores et dotnus eoriwi; 
el cuarto. Reges Regumqtie filii; el quinto. Cónsules; el sexto. Res publica 
populi roma?ii; el séptimo, Res tnilitaris; el octavo, Dii deaque et res sacra., 
y el noveno, Civitas romana: senatus et populus. 



La apertura de los Archivos Vaticanos que decretó el inolvidable y 
sabio León XIII, sin cesar ofrece los frutos más sazonados de los inves- 
tigadores y de los estudiosos. El Colegio Histórico de la Academia de 
Letras de Cracovia nos ha ofrecido los tomos lxxi y lxxii, correspondien- 
tes á la sexta serie de sus Aíonumenia Polofíice Vaticana, que contienen 
las Acias Camera Apostólica., desde lósanos 1207-1344 hasta los 13441374. 
Su editor y colector es el erudito Doctor Joannes Ptasnik. El primero 
de estos dos volúmenes contiene 217 documentos, y el segundo 278. 



Sobre el poeta D. Pedro Venegas de Saavedra, el Académico de la Real 
Sevillana de Buenas Letras de Sevilla, D. Santiago Montoto, leyó un Estu- 
dio en la sesión de i.° de Mayo último, con noticias literarias y genealó- 



NOTICIAS t75 

gicas muy interesantes. De ese Estudio se ha hecho un folleto ilustrado 
con el retrato del biografiado, que el señor Duque de T'Serclaes presentó 
en la sesión del 26 de Junio, por considerarle interesante. 



La Dirección general del Instiluio Geográfico y Estadístico ha publicado 
una Estadística de la Prensa periódica de España^ referida al i .° de Abril 
del año 1913. Como en la difusión popular de la cultura intelectual el pe- 
riódico, bajo sus diversas formas y clasificaciones, es lo que más se lee y 
más contribuye á la ilustración general, la publicación de estas estadísti- 
cas es muy conveniente, y así se ha entendido en Alemania, donde desde 
1883 se dan á luz con frecuencia; en Francia, donde se renuevan todos 
los años, y de la misma manera en Inglaterra, Italia desde 1881, los Esta- 
dos Unidos y la mayor parte de las Repúblicas hispano-americanas, ha- 
biendo alcanzado la misma plausible publicidad la prensa de España en 
los años 1887, 1 89 1, 1892 y 1900. 

Sin entrar aquí en las varias clasificaciones á que se prestan los j.980 
periódicos de todo género que en España se publicaban en 19 13, tomare- 
mos únicamente de los interesantes datos que se acopian en el Preámbu- 
lo de la Estadística del Instituto Geográfico que se acaba de publicar, el 
que se refiere á la densidad comparativa de la prensa periódica en algu- 
nos países. Se publican en: 



Dinamarca i .560 periódicos, ó sea 

Bélgica 2.245 — 

2.01 1 — 

22.806 — 

238 — 

1. 1 92 — 

932 — 



Hola7ida 

Estados Unidos . . 
Nueva Zelanda. . 

Suecia 

Australia 

Francia 7-524 

Austria 4.261 

Alemania 9.686 

Noruega 351 

Inglaterra 5-509 

Finlandia 370 

España 1.980 

Italia 3.022 

Venezuela 237 

Bulgaria 353 

Chile 254 

Japón 2.768 



por cada 1.170 habitantes 

— 3-300 — 

— 3.040 — 

— 4.100 — 

— 4.490 — 

— 4.666 — 

— 5-2IO — 

— 5-263 — 

— 6.700 — 

— 6.703 — 

— 6.814 — 

— 8.100 — 

— 8.260 — 

— 10.076 — 

— 11.480 — 

— 11-570 — 

— 12.283 — 

— 13.445 — 

— 17.900 — 



En España, en Abril de 19 13, se publicaban 582 periódicos políticos; 
156 de informaciones gráficas de actualidad; 136 puramente religiosos; 
107 órganos de diferentes organismos sociales; 86 de Instrucción pública, 



176 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

cultura general, educación, pedagogía, etc.; 86 de diversos ramos de la 
Administración; 77 de ciencias médicas; 61 de literatura, arte y crítica; 
52 de agricultura; 46 de comercio y navegación; 41 satíricos y humorísti- 
cos; 37 de ciencias y artes militares; 5 de marina; 9 de Bellas Artes; 20 
financieros; 21 de Histoi-ia, Arqueología y Filología; 20 de ciencias; 27 re- 
vistas literarias, de arte, políticas y científicas; por último, 27 de tauro- 
maquia y 20 de teatros. 

Una Estadística de este género es la más puntual fuente de Historia 
para el concepto exacto de un estado general social. 



En el decurso de este año se han publicado dos estudios, relativos á las 
obras de Santa Teresa, y de los que son autores, respectivamente, dos 
antiguos Corresponsales de nuestra Academia. 

I. — El tratado del Espíritu Santo por Alofiseñor Gaume y las obras de 
Santa Teresa de Jesús. Monografía escrita por el General, Exorno, señor 
Honorato de Saleta, é inserta en los núms. 334, 336 y 339 de la Revista El 
monte Carinelo (Junio, Julio y Agosto 1914). 

2. — Los autógrafos de Santa Teresa de Jesús^ que se C07iservan en el Real 
Monasterio del Escorial, por el P. bibliotecario Guillermo Antolín. Ma- 
drid, 1914. 

Otra obra del mismo género, y mucho más notable, se intitula así: 
Tercer centenario. Vida i Milagros de la Esclarecida Virgen Santa Te- 
resa, Erectora de la nueva Reformación de Carmelitas Descalgos, por 
F. Antonio de la Encarnación, de la misma Orden. En Salamanca, Año 
de 1614. Feritur, vojí hcditur... — Anotada por Fr. Gerardo de San Juan de 
la Cruz, C(armelita) D(escalzo). Prólogo del Excmo. Sr. Marqués de San 
Juan de Piedras Albas. Toledo, 19 14. Imprenta y librería de Viuda é Hijos 
de J. Peláez, Comercio, 55, y Lucio, 8. — En 8.°, págs. xxxii-(-3i6. 

El Prólogo, sobrio y erudito, lleva esta subscripción recientísima: «Ber- 
nardino de Meigar, Marqués de San Juan de Piedras Albas. Madrid, Junio 
de lQT4.i> La edición del texto se halla de conformidad con el manuscrito 
autógrafo de Fray Antonio de la Encarnación, que su dueño, el noble 
Marqués, ha entregado á la luz pública. 

F. F.-J. P. DE G. 



TOMO Lxv. Septiembre, 1914. cuaderno iii. 

BOLETÍN 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 

Durante el primer semestre del ano 1914. 



REGALO DE IMPRESOS 

DE SEÑORES ACADÉMICOS DE NÚMERO 

Bonilla y San Martín (Sr. D. Adolfo). «Obras completas de Mi- 
guel de Cervantes Saavedra». — «La Calatea». Tomos i-ii. 
Madrid, mcmxiv. Edición publicada por los Sres. Rodolfo 
Schevill, Profesor de la Universidad de California (Berke- 
ley) y D. Adolfo Bonilla, Profesor de la Universidad de 
Madrid. 

E'ernández de Béthencourt (Excmo. Sr. D. Francisco). <;Discur- 
sos y poesías de la gran velada que tuvo efecto en la noche 
del 4 de Septiembre de 1913 en la Catedral de La Laguna, 
Tenerife». Santa Cruz de Tenerife, I914. 
«Anuario de la Nobleza de España». Tomo iv. (Años 1913 
y 1914). Madrid, 1914. 

Mélida y Alinari (limo. Sr. D. José Ramón), ; Arquitectura dol- 
ménica ibera. Dólmenes de la provincia de Badajoz». Ma- 
drid, 1914. 

Salvador y Barrera (Excmo. é limo. Sr. Dr. U. José María). «La 
Religión en sus relaciones con la enseñanza. Carta pastoral». 
Madrid, 1914. 

Vega de Hoz (Excmo. Sr. D. Enrique de Leguina, Barón de la). 
«Arte antiguo. Obras de hierro. La estatua del Obispo don 
Mauricio». Madrid, 1914. 
«Arte Español». Re\ista de la Sociedad de x^migos del Arte. 
Año lu. Núm. i-ii. Febrero-Mayo 1914. 

TOMO I.XV. 12 



178 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

DE ACADÉMICOS HONORARIOS 

Luis Salvador (S. A. el Archiduque de Austria). «Porto Pí in der 
Bucht von Palma de Mallorca». Prag, 1914. 

DE CORRESPONDIENTES NACIONALES 

Antolín o. S. A. (Rvdo. P. Guillermo). «Catálogo de los Códices 
latinos de la Real Biblioteca de El Escorial». Vol. iii. (L. i. 
2.-R. iii. 23). Madrid, 191 3. 
Arco (Sr. D. Ricardo del). «Algunas indicaciones sobre antiguos 
castillos, recintos fortificados y casas solariegas del Alto 
Aragón». 
Cáscales y Muñoz (Sr. D. José). «D. José María de Espronceda: 

su época, su vida y sus obras». Madrid, I914. 
Cazurro (Sr. D. Manuel). «Los monumentos megalíticos de la 

provincia de Gerona». Madrid, 1914. 
Cuervo, O. P. (Rvdo. P. Dr. Er. Justo). «Historiadores del Con- 
vento de San Esteban de Salamanca». T. i. Salamanca, 1914. 
Estévanez y Murphi (Sr. D. Patricio). «Guía Histórico-Descrip- 
tiva de Santa Cruz de Tenerife», por D. Felipe Miguel Poggi 
y Borsotto. Santa Cruz de Tenerife, 1 88 1. 
«Á través de l'enerife», por D. P'rancisco González Díaz. Las 

Palmas, 1903. 
«Asociación Caritativa de la Infancia. — Hospital de niños», 
por Doña Jacinta Guimerá y Fragoso. Santa Cruz de Tene- 
riíe, 1914. 
«Males y Remedios», por el Dr. Eduardo Dolkowsky. Santa 

Cruz de Tenerife, 1 89 1. 
«Tenerife. — Breve noticia histórica en homenaje á la visita 
regia á esta isla», por D. Carlos Pizarroso Belmonte. Santa 
Cruz de Tenerife, I906. 
«Apuntes históricos del pueblo de Buenavista», por D. Nicolás 

Díaz Porta. Santa Cruz de Tenerife, I908. 
«El Problema Canario», por S. Cánovas Cervantes. Santa Cruz 
de 'J'enerife, 1910. 



DOCUMENTOS OFICIALES 1 79 

«Apuntes para la Historia de Santa Cruz de Tenerife, desde 
su fundación hasta nuestros tiempos», por D. José Désiré 
Dugourd. Santa Cruz de Tenerife, 1 8/ 5. 
«Observaciones de la Sociedad Económica de Amigos del 
País de Santa Cruz de Tenerife al Real decreto de 22 de 
Marzo de 1893 sobre división territorial militar en lo que 
concierne á la provincia de Canarias». Madrid, 1 893. 
«Observaciones relativas á una nueva organización de la pro- 
vincia de Canarias». Madrid, 1910. 
«Problemas de Canarias». Santa Cruz de l'enerife, 1906. 
«Anales de Canarias en la época contemporánea: 1813-184I», 
por D. Carlos Pizarroso y Belmonte. Santa Cruz de Tene- 
rife, 191 3. 

Foronda y Aguilera (Excmo. Sr. D. Manuel de). «Provincia de 
Cáceres: Aguas sulfurado-sódicas termales». (Contiene las 
inscripciones votivas de Montemayor.) Trujillo, 1902. 

P'ournier (Sr. D. Gervasio). «En defensa propia. Estudio crítico- 
geográñco-histórico». A'^alladolid, 1913. 

García de Quevedo (Sr. D. Eloy). «Exposición de Arte retros- 
pectivo de Burgos». Barcelona, mcmxii. 

Guiard y Larrauri (Sr. D. Teófilo). «Historia del Consulado y 
Casa de Contratación de Bilbao y del Comercio de la Villa». 
Volumen primero (1511-1699). Bilbao, I913. 

Gutiérrez del Caño (Sr. Licenciado D. Marcelino). «Catálogo de 
los Manuscritos existentes en la Biblioteca Universitaria de 
Valencia». Prólogo del Excmo. Sr. D. Francisco Rodríguez 
Marín. Tomos i á iii. Valencia, 1913. 

Huidobro Serna (Sr. D. Luciano). «Iglesia de San Gil de Bur- 
gos», por el Lie. D. (jregorio Bertolaza y Esparta. Bur- 
gos, 1914. 

Lámpérez y Romea (Sr. D. V^icente). «La restauración de los 
monumentos arquitectónicos (teorías y aplicaciones)». Ma- 
drid, 1913. 

Macías Liáñez (Sr. D. Maximiliano). «Mérida monumental y ar- 
tística. (Bosquejo para su estudio)». Barcelona, 1913. 

Martínez Salazar (Sr. D. Andrés). «El Modio de Ponte Punide». 



l8o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Menéndez y Pelayo (Sr. D. Enrique). «Historia de la Poesía cas- 
tellana en la Edad Media por el Dr. D. Marcelino Menén- 
dez y Pelayo, Director de la Real Academia de la Histo- 
ria». Tomo I. Madrid, 1911-1913. 

Moraleda y Esteban (Sr. D. Juan). «Centenario del Greco. Re- 
vista dedicada á la memoria del insigne pintor». Toledo. 
Números I á 5. 2 Marzo á 4 Abril de 1 91 4. 

Moreno de Guerra (Sr. D. Juan). «Puerto Real. Apuntes históri- 
cos descriptivos». Madrid, I914. 

Ramírez de Arellano (Sr. D. Rafael). «Discurso leído en la so- 
lemne sesión extraordinaria de las Reales Academias de la 
Historia y de Bellas Artes de San Fernando, celebrada en 
Toledo el día 6 de Abril de 1914, en conmemoración del 
III Centenario del fallecimiento del célebre pintor Dominico 
Teotocópuli, el Greco, por Rafael Ramírez de Arellano, Co- 
rrespondiente de ambas Academias». Toledo, 1914. 

Rodríguez Moure (Rvdo. P.José). «Cuadros históricos de la admi- 
rable vida y virtudes de la sierva de Dios Sor María de Je- 
sús de León Delgado». Laguna de Tenerife, 1911. 
«Antigüedades de las Islas Afortunadas de la Gran Canaria, 
conquista de Tenerife y aparición de la Santa Imagen de 
Candelaria, en verso suelto y octava rima, por el Bachiller 
Antonio de Viana...» La Laguna, 1905. 
«Juicio crítico del Historiador de Canarias D. José de Viera y 
Clavijo, Arcediano de Fiierteventura», por D. José Rodrí- 
guez Moure. Santa Cruz de Tenerife, 1913. 

Romera (Sr. D. Elias). «Temas profesionales. Carta abierta diri- 
gida á los Sres. D. Antonio Casal y demás farmacéuticos 
del Partido de Caldas de Reyes (Pontevedra)». Madrid, I914. 

Romero de Torres (.Sr. D. Enrique). «Un retrato de Góngora 
pintado por Velázquez». Barcelona, 1914. 

Pastor y Lluis (Sr. D. Federico). «La Zuda», lortosa. Año 11. 
Núm. 13. Marzo 1914. 
«Boletín del Oríeó Tortosí». Publicación mensual. Fortosa 
Año II. Núm. 12, P"ebrero 19I4. 

Paz (Sr. D.Julián). «Archivo general de Simancas. Catálogo IV. 



DOCUMENTOS OFICIALES l8l 

Secretaría de Estado. (Capitulaciones con Francia y nego- 
ciaciones diplomáticas de los Embajadores de España en 
aquella Corte, seguido de una serie cronológica de éstos)». 
I. (1265-1714). Madrid, 1914. 

Quintero Atauri (Sr. D. Pelayo). «Uclés». Excavaciones efec- 
tuadas en distintas épocas y noticia de algunas antigüeda- 
des». Segunda parte. Cádiz, 1913. 

Sarthou Carreres (Sr. Dr. D. Carlos). «La Provincia de Teruel. 
Generalidades geográficas». Burriana, 1914. 

vSoraluce y Bolla (Sr. D. Pedro Manuel). «Nuestra Señora del 
Coro, Patrona de San Sebastián». 

Torre (Sr. D. Lucas de). «Corona Mexicana ó Historia de los 
Nueve Motezumas», por el P. Diego Luis de Motezuma, de 
la Compañía de Jesús. Edición y prólogo por Lucas de 
Torre, Capitán de Infantería, diplomado. Madrid, I914. 
«Primera parte de la Historia del Perú», por Diego Fernández, 
vecino de Falencia, i. Edición, prólogo y apéndices por Lucas 
de Torre, Capitán de Infantería, diplomado. Madrid, 1913. 
«Diálogo intitulado El Capóm, publicado por Lucas de Torre. 
París, 19 1 4. 

Urquijo é Ibarra (I). Julio de). «Revista internacional de los es- 
tudios vascos». París. Año vii. Núm. 4. Octubre-Diciem- 
bre, 191 3. Año VIII. Núm. I. Enero-Marzo, I914. 

DE CORRESPONDIENTES EXTRANJEROS 

Coll y Tosté (Sr. Dr. Cayetano). «Boletín Histórico de Puerto 
Rico». Publicación bimestral. San Juan de Puerto Rico. 
Año I. Núm. I. Enero-Febrero, 1912. Núms. 2-3. Marzo- 
Junio, 1914. 

Dalton (Sr, J. C.) «The end of a War and the commencement 
of a Reign». Woohvich, 1914. 

Dessau (Sr. Hermann). «Inscriptiones latinae selectae». Vol. iii. 
Pars i. Berolini, mcmxiv. 

Dodgson (Sr. D. Plduardo Spencer). «The Rosetta Stone». Lon- 
don, 1913. 



1 82 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

«The Academy». London. N" 2. 195. May 1914. 
«County Borough oí Reading. Public Museum & Art Gallery. 
Short guide to the Silchester CoUection», by the late Geor- 
ge E. Fox. Reading, 1 91 2. 
Larrabure y Unanúe (Sr. E.) «El Archivo de Indias y la Biblio- 
teca Colombina de Sevilla. Rápidas reseñas de sus riquezas 
bibliográficas». Tipografía Académica, 1914. 
Medina (Sr. D. José Toribio). «El Descubrimiento del Océano 
Pacífico. Vasco Núñez de Balboa, Hernando de Magallanes 
y sus compañeros». 7 orno 11. Documentos relativos á Nú- 
ñez de Balboa. Santiago de Chile, MCMXin. 
Sandars (Sr. Horace). «Las Armas de los Iberos», por Horace 
Sandars. ^Memoria presentada por el autor á The Society 
of Antiquaires of London en Febrero de 1 91 3. Versión cas- 
tellana por Carlota Remfry de Kidd. Londres, I914. 
«Horace Sandars, Esq., F. S. A., read the following paper on 
False Iberian Weapons and other forged antiquities from 
Spain». (From the Proceedings of the Society of Antiqua- 
ries. Feb. 27, 1913.) 
«Notas sobre la Puente Quebrada del río Guadalimar, cerca 
de Linares, provincia de Jaén». Madrid, 1913. 
Tavera-Acosta (Sr. B.) «Anales de Guayana». Tomo 11. Cara- 
cas, 1 914. (Remite tres ejemplares.) 
Zéki Pacha (Sr. Ahmed). «Le passé et l'avenir de l'art musul- 
mán en Egypte». Le Caire, 1913. 
«L'Aviation chez des Musulmans». Le Caire, 1912. 
«Dictionnaire biographique des Aveugles illustres de l'Orient». 

Le Caire, 1911. 
«Curiosité historique sur l'occupation de la Tripolitaine par 
ritalie». Le Caire, 1912. 

DEL GOBIERNO DE LA NACIÓN 

Dirección general de Aduanas. «Estadística general del Comer- 
cio de cabotaje entre los puertos de la Peníusula é islas Ba- 
leares en 191 2». Madrid, 1 914. 



DOCUMENTOS OFICIALES 183 

«Estadística del impuesto de transportes por mar y á la en- 
trada y salida por las fronteras». Núms. 54-55- Tercero y 
cuarto trimestre de 1913. 

«Resúmenes mensuales de la Estadística del Comercio exte- 
rior de España». Núms. 287-289. Octubre, Noviembre y 
Diciembre 1911-13. Madrid, 1913. — Núms. 291-292. Fe- 
brero-Marzo 191 2- 14. Madrid, 1914. 

«Producción y circulación de azúcares, achicoria y alcohol en 
el tercero y cuarto trimestres de I913». Madrid, 1913- 
Dirección general de Contribuciones. «Estadística administrativa 
de la contribución industrial y de comercio. Año 1912». 
(Edición oficial.) Madrid, I913. 

«Estadística de la contribución sobre las utilidades de la ri- 
queza mobiliaria». Año 1914. (Edición oficial.) Madrid, I914. 
Dirección general de Propiedades é Impuestos. «Estadística del 
impuesto sobre el consumo de luz de gas, electricidad y 
carburo de calcio. Año 1911». Madrid, I9I 3. 
Ministerio de la Gobernación. Inspecciones generales de Sanidad. 
«Boletín mensual de estadística demográfico-sanitaria». Ma- 
drid. Agosto, Septiembre y Octubre 1913. 
Ministerio de Gracia y Justicia. «Estadística de la Administra- 
ción de Justicia en lo civil durante los años I904-905 en 
la Península é islas adyacentes». Madrid, 1913. 

«Colección Legislativa de España». (1846-1860.) 83 vols. 

«Sentencias del Consejo de Estado». (1860- 1 869.) 27 vols. 

«Sentencias del Tribunal Supremo». (1860-189I.) 1 29 vols. 

«Jurisprudencia civil». (1891-1913.) 61 vols. 

«Jurisprudencia criminal». (1897-1912.) 32 vols. 

«Jurisprudencia administrativa». (1895-1911-) 35 vols. 

«y\dministración Central». (189I-1913.) 6"] vols. 
Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes. Dirección ge- 
neral del Instituto Geográfico y Estadístico. «Boletín de la 
Estadística municipal de Sevilla». Año i. Núms. 1-3. Octu- 
bre-Diciembre 1913. Año II. Núms. 4-7. Enero-Abril 1914. 

«Boletín de la Estadística municipal de Madrid». Septiem- 
bre 191 3. 



184 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

«Anuario estadístico de España». Año i. 19 1 2. Madrid, 

1913- 

«Boletín de la Estadística municipal de Sevilla». Año 11. Nú- 
mero 5- Febrero 19 14. 

«Estadística de la emigración é inmigración de España en 
los años 1909, 1910 y I911». Madrid, I912. 

«Estadística de la prensa periódica de España, referida al I.° 
de Abril del año 1913». Madrid, 19 14. 

Relación de las obras correspondientes al segundo semestre de 1913, 
que se entregan á la Biblioteca de la Real Academia de la Historia 
por el Cuerpo facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueó- 
logos. 

Alonso de Velasco (Ismael). «Colonias escolares y Sanatorios 
marítimos». Madrid. Tip. de José Izquierdo. 1912. En 4° 
Ün folleto. 

Baüer (Ignacio). «Joaquín Murat y los últimos tiempos de su 
reinado en Ñapóles». Madrid. Imp. «La Editora». 1912. En 
8." marquilla. Un vol. 
— «Apuntes y notas bibliográficas para un estudio sobre la 
correspondencia privada». Madrid. Imp. «La Editora». En 
8.° marquilla. Un folleto. 

Cáscales y Muñoz (José). «Los Estados Unidos y el Japón». Estu- 
dio histórico-comparativo de estas dos naciones. Madrid. 
Imp. Moderna. I908. En 8.° marquilla. Un vol. 

Covarsi (Adelardo). «Italia. Impresiones de viaje», por un pintor. 
Badajoz. Imp. «La Económica». 1910. En 8.° marquilla. 
Un vol. 

Ganivet (Ángel). «Cartas finlandesas». Granada. Imp. de «El 
Defensor de Granada». 1913. En 8.° marquilla. Un vol. 
— ' «Granada la Bella», precedido de un estudio sobre el autor 
por Francisco Seco Lucena y un prólogo por Rafael Gago 
Palomo. Granada. Imp. de «El Defensor de Granada». I913. 
Un vol. 

Hill (Constance). «Historia de la Princesa de los Ursinos en Es- 
paña». Traducción de Manuel García Morales y Gonzalo 



DOCUMENTOS OFICIALES 1 85 

Calvo. Barcelona. Imp. de Bayer Hermanos y Compañía. 
En 4° Un vol. 

«Ilustración Española y Americana (La)». Revista. Números 25 
al 48, correspondientes al segundo semestre de 1913. Ma- 
drid. Est. tip. Sucesores de Rivadeneyra. 1913 Fol. mar- 
quilla. 24 cuadernos. 

Pidal (Pedro). «Instrucción pública». Madrid. Imp. de Prudencio 
Pérez de Velasco. 1913. En 8.° marquilla. Un vol. 

Ramírez de Arellano (Rafael). «Juan Rufo Jurado de Córdoba». 
Estudio biográfico y crítico. Madrid. Imp. de «La Revista 
de Legislación». 1912. En 8.° marquilla. LTn vol. 

«Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos». Tercera época. 
Año XVII. Enero á Diciembre de 1913. Madrid. Tip. de la 
«Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos». 1913. En 4.° 
marquilla (2 ejemplares). 12 cuadernos. 

Soldevilla (Fernando). «El año político: 1912». Madrid. Im 
prenta de Ricardo ¥. de Rojas. En 4.'' marquilla. Un vol. 

Várela (Benigno). «Por algo es Rey». Novela. Segunda edición 
popular. Madrid. Est. tip. de A. Marzo. 191 3. En 8° mar- 
quilla. Un vol. 

Vellilla y Rodríguez (José de). «Poesías líricas». Sevilla. Tip. de 
Girones. 1912. En 4.° marquilla. Un vol. 

Zayas (Antonio de). «A orillas del Bosforo». Madrid. Imp. de 
Juan Pueyo. 1912. En 8.° marquilla. Un vol. 

Relación de impresos remitidos por el Depósito de Libros del Mi- 
nisterio de Instrucción pública y Bellas Artes, procedentes de! 
cambio internacional. 

Abbaye de Maredsous. Belgique. «Revue Bénédictine». xxx'= 

année. N° 4. Octobre 1 91 3. xxxi^ année. N° I. Janvier 1 914. 
Académie Royale d'ArchéoIogie de Belgique. Anvers. «Anna- 

les». 6'' serie. Tome v. 2^ livraison. Anvers, 1913. 
«Bulletin». N"^ i. Anvers, 191 3. 
Académie Royale de Belgique. Bruxelles. «Bulletin de la Com- 

mission Royale d'Histoire». Tome lxxxii. ii^-iv® Bulletin, 

1913. Bruxelles, 1913. 



l86 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

«Bulletin de la Classe des Lettres et des Sciences Morales et 
Politiques et de la Classe des Beaux-Arts». N°^ 7 et 1 1. Bru- 
xelles, 1913. 
«Comptes de la Ville d'Ypres de 1 267 á 1 329», publiés par 
MM. G. des Marez et E. de Sagher. Tome deuxiéme. Bru- 
xelles, 191 3. 
«Cartulaire de I'Eglise Saint-Lambert de Liége», publié par 
Edouard Poncelet, Conservateur des Archives de l'État á 
Mons. Tome cinquiéme. Bruxelles, 1913. 
Académie Royale d'Archéologie de Bruxelles. Anvers. «Bulle- 
tin». N° II. 1913. 
«Annales». 6" serie. Tome v. 3*^ livraison. Anvers, 1913. 
Académie Royale des Sciences, des Lettres et des Beaux-Arts 
de Belgique. Bruxelles. «Chartes du Chapitre de Sainte- 
Waudru de Mons». Recueillies et publiées par Léopold De- 
villers. Tome quatriéme. Bruxelles, 1913. 
American Jewish Historical Society. Baltimore. «Publications». 

Number 21. Published by the Society, I913. 
American Philosophical Society. Philadelphia. «Proceedings». 

Vol. Lii. N°* 210-212. May-December, 1913. 
Bibliothéque Nationale de Río de Janeiro. Brésil. «La politique 
monétaire du Brésil», par J. P. Calogeras. Río de Janeiro, 
1910. 
«Relatorio que ao Sr. Dr. Augusto Tavares de Lyra, Ministro 
da Justicia e Negocios Interiores apresentou em 15 de Fe- 
vereiro de I908 o Director Dr. Manoel Cicero Peregrino da 
Silva». Río de Janeiro, I912. 
Bibliothéque de l'Université de Louvain. «Les employés en AUe- 
magne. Leur situation sociale et leur Contrat d'Emploi, Lé- 
gislation et Revendications», par J. Buelens. Anvers, 1913. 
«Le Régime Juridique des exploitations rurales en P'inlande». 

Louvain, I913. 
«L'Organisation Professionnelle des Bourses de Valeurs Mo- 

biliéres en Belgique». Bruxelles, 1913. 
«Les plus-values et I'impót», par Valere Fallón, S. J. Bruxe- 
lles, I913. 



DOCUMENTOS OFICIALES 1 87 

«Syntaxe des inscriptions latines d'Afrique», par J. B. Poukens, 
S. J. Louvain, igi2. 

«Les Cheques et Virements postaux», par Emile J. Robyns. 
Bruxelles, 1913. 

«Introduction á la Phisique Aristotélicienne», par Auguste 
Mansión. Louvain, 1913. 

«Le bail a ferme en Belgique», par Emile van Dievoet. Lou- 
vain, 1913. 

«Annuaire de l'Université Catholique de Louvain, 1914». Lou- 
vain. 

«Bibliographie de l'Université Catholique de Louvain». Lou 

vain. 
«Het Land van Waes», door Prosper Thuysbaert. Kortrijk, 

1913- 
«On the Consciousness of the Universal and the Individual», 

by Francis Aveling. London, I912. 
Instituto Smithsoniano de Washington. «Smithsonian Mis- 

cellaneous Collections». Volume 57-6l, number 11-23. 

Washington, 19 í 3. Volume 62, number I. Washington, 

1914. 
«Annual Report of the Board of Regents the Smithsonian Ins- 

titution, 1912». Washington, 1913. 
«Bureau of American Ethnology». Bulletin 53- Washington, 

1913- 
«Annual Report of the American Historical Association for 

year 1911». Vol. i-ii. Washington, 191 3. 
«Library of Congress. Report of the Librarían of Congress and 
Report of the Superintendent of the Library...» Washing- 
ton, I913. 
«Publications issued by the Library since 1 897». Washington. 
Jannuary, 1914. 
R. Academia Virgiliana di Mantova. «Atti e Memorie». Nuova 

serie. Volume quinto. Parte 11. Mantova, I913. 
Societá di Storia per la Sicilia Oriéntale. Catania. «Archivio Sto- 
rico per la Sicilia Oriéntale». Periódico quadrimestrale. 
Anno X. Fascículo iir. Catania, 1913. 



1 88 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Société des Bollandistes. Bruxelles. «Analecta Bollandiana». To- 
mus XXXII. Fase. iv. 191 3. Tomus xxxiii. Fase. i. 1914. 



DE GOBIERNOS EXTRANJEROS 

Dirección general de Estadística Municipal de la ciudad de Bue- 
nos Aires. «Anuario Estadístico de la ciudad de Buenos 
Aires, correspondiente al año 1912». Buenos Aires, 1913. 
«Boletín mensual de Estadística municipal de la ciudad de 
Buenos Aires». Año xxvii. Núm. 12. Diciembre, I913. 
Año xxviii. Núms. I -3. Enero-Marzo, 1914. 

Estadística Municipal de la ciudad de Santa Fé (República Ar- 
gentina). «Boletín». Año xii. Núm. 49. Octubre-Diciembre, 
1913. Año XIII. Núm. 50. Enero-Marzo, 1914. 

Estadística de la Provincia de Tucumán (República Argentina). 
«Anuario de Estadística de la Provincia de Tucumán, co- 
rrespondiente al año de 191 1». Buenos Aires, 19 13. 

Legación Imperial del Japón. «Annual Report on Reforms and 
Progress in Chosen (Korea, I9II-12)». Compiled by Go- 
vernment-General of Chosen. Keijo, December, 1912. — (Re- 
mite dos ejemplares.) 

Ministére des Afíaires Étrangéres Frangais. «Inventaire Som- 
maire des Archives du Département des Afíaires Étrangé- 
res: Correspondance politique». Tomes i et 11 (premiére 
partie). Paris, 1913. 
«Papiers de Barthélemy, ambassadeur de France en Suisse 

(1792- 1 797)». Tome VI. Paris, 1910. 
«Correspondance politique de Guillaume Pellicier, ambassa- 
deur de France á Venise ( 1 540- 1 542)». Tomes premier et 
second. Paris, 1899. 
' «Recueil des instructions données aux ambassadeurs et minis- 
tres de France depuis les Traites de Westphalie jusqu'a la 
Révolution F'rangaise». Tomes xii-xx. Paris, 1898-1913. 

Ministerio de Industrias de la República Oriental del Uruguay. 
Montevideo. «Revista». Año i. Núm. 7. Diciembre, I913. 
Año II. Núm. 8. Enero, 1914. 



DOCUMENTOS OFICIALES ISQ 

Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Oriental del 
Uruguay. Montevideo. «Boletín». Año i. Núm. ii. Diciem- 
bre, 191 3. Año II. Núms. 2-5. Marzo-Mayo. Montevideo, 
1914. 
«Revista comercial y financiera». Montevideo. Núm. 4. Di- 
ciembre 191 3. 

Secretaría de Hacienda de México. «Colección de documentos 
históricos». Tomo i (Dos Insurgentes). México, 1914. 

DE ACADEMIAS Y CORPORACIONES NACIONALES 

Asociación de Arquitectos de Cataluña. Barcelona. «Lista de los 
individuos que componen la Asociación de Arquitectos de 
Cataluña en 1914». 

Asociación de Labradores de Zaragoza. «Boletín». Revista agrí- 
cola mensual. Año xiv. Núms. 125-130. Enero-Mayo. Za- 
ragoza, 1914. 

Ateneo Científico, Literario y Artístico de Mahón. «Revista de 
Menorca». Año xvii (quinta época). Tomo viii. Cuader- 
no xii. Diciembre 1913. Año xviii. Tomo ix. Cuader- 
nos i-v. Enero-Mayo 19 14. 

Ayuntamiento Constitucional de Barcelona. «La Via Layetana 
substituint ais carrers de la Barcelona mitgeval». Catálech 
de la colecció gráfica de dita via, per Francesch Carreras y 
Candi. Estudi deis Esgrafiats de Barcelona, per Ramón No- 
nat Comas. Barcelona, 1913. 
«Colecció de Documents histórichs inédits del Arxiu Munici- 
pal de la Ciutat de Barcelona. Manual de Novells Ardits 
vulgarment apellat Dietari del Antich Consell Barceloni». 
Volum catorzé (Anys 1644, Maig, 1649, Novembre). Pu- 
blicación iniciada por los ilustres Sres. Regidores D. Fede- 
rico Schwartz y Luna y D. Francisco Carreras y Candi. Bar- 
celona, 1913. 
«Colecció de Documents histórichs inédits del Arxiu Muni- 
cipal de la Ciutat de Barcelona. Rubriques de Bruniquer. 
Ceremonial deis Magnifichs Consellers y Regiment de 



190 boletín de la real academia de la historia 

la Ciutat de Barcelona». Volum segon. Barcelona, 1913. 

Biblioteca de Catalunya. Barcelona. «Butlletí». Any i, Núm. i. 
Janer-Abril I914. 

Cámara de Comercio de la provincia de .Madrid. «Boletín Ofi- 
cial». Madrid. Año vii. Núms. 1-5. Enero-Mayo 1914. 
«Informe sobre el Tratado de Comercio con Francia». Ma- 
drid, 1914. 
«Informe sobre la Reforma de la Ley de Enjuiciamiento civil 
en lo que respecta al beneficio de pobreza». Madrid, 1914. 

Centre Excursionista de Catalunya. Barcelona. «Butlletí». Any 
XXIII. Núms. 223-227. Agost-Decembre 1913. Any xxiv. 
Núm. 228. Janer I914. 

Círculo de Bellas Artes. Madrid. «Exposición de la casa antigua 
española». Madrid. Febrero 1 9 14. 

Colegí d'Advocats de Barcelona. «El Dret cátala a la Illa de 
Sardenya», per D. Joseph Oriol Anguera de Sojo. Barce- 
lona, 1914. 

Colegio de San José. Tortosa (Tarragona). «Correo interior Jo- 
sefino». Año xvii. Núm. 20I. Octubre 1913. 

Comisión de Monumentos históricos y artísticos de Navarra. 
«Boletín». Segunda época. 3.^'' y 4.° trimestre de I913. Nú- 
meros 15-16. Pamplona, 1913. Núm. 17. I.'"' trimestre de 
I914. 

Comisión Provincial de Monumentos históricos y artísticos de 
Orense. «Boletín». Tomo iv. Núm. 93. Noviembre-Diciem- 
bre 191 3. Tomo v. Núms. 94-95. Enero- Abril 1914. 

Compañía Trasatlántica Española. «Vapores correos y de pasa- 
jeros de gran velocidad «Reina Victoria Eugenia» é «In- 
fanta Isabel de Borbón». Londres, 1913. 

Congresos Excursionistes Catalans. Lleyda. «Deliberacions del 
primer congrés excursionista cátala reunit a Lleyda los dies 
24, 25 y 2Ó de Juny del any de 1911 y relació deis actes 
celebrats en honor deis congresistes». Volum. I. Lleyda, 

1913- 
Cruz Roja Española. Madrid. «Reseña de la toma de posesión, 
por S. A. R, el Sermo. Sr. Infante D. Fernando María de 



DOCUMENTOS OFICIALES I9I 

Baviera, de los cargos de Comisario regio y Presidente efec- 
tivo de la Asamblea Suprema». Madrid. Marzo 19 14. 

Cuerpo de Estado Mayor del Ejército. Madrid. «Cartas geográ- 
ficas presentadas por el Depósito de la Guerra en la Expo- 
sición Cartográfica que se celebra en Sevilla, con motivo 
de la conmemoración del Cuarto Centenario del Descubri- 
miento del Pacífico». Texto y láminas. Madrid, mcmxiv. 

Depósito de la Guerra. «Resumen de la Prensa militar extranje- 
ra». Madrid. Año x. Primer semestre. Núms. 1-6. Enero- 
Junio. Segundo semestre. Núms. 1-6. Julio-Diciembre 1903. 
Año XI. Primer semestre. Núms. 1-6. Enero-Junio. Segundo 
semestre. Núms. 1-6. Julio-Diciembre 1904. Año xii. Pri- 
mer semestre. Núms. 1-6. Enero-Junio. Segundo semestre. 
Núms. 1-6. Julio-Diciembre 1905. Año xiii. Primer semes- 
tre. Núms. 16. Enero-Junio. Segundo semestre. Núms. 1-6. 
Julio-Diciembre 1906. Año xiv. Primer semestre. Núm. 1-6. 
Enero-Junio. Segundo semestre. Núms. 1-6. Julio-Diciem- 
bre 1907. 
Estado Mayor Central del Ejército. «Resumen de la Pren- 
sa militar extranjera y de la técnica nacional». Madrid. 
Año XV. Núms. I-12. Enero-Diciembre 1908. 
«Información militar del extranjero». Madrid. Año i. Primer 
semestre. Núms. 1-6. Enero-Junio. Segundo semestre. Nú- 
meros 1-6. Julio-Diciembre I909. Año 11. Primer semestre. 
Núms. 1-6. Enero-Junio. Segundo semestre. Núms. 1-6. 
Julio-Diciembre. 1910. Año iii. Núms. I-I2. Enero-Diciem- 
bre 191 1. Ano IV. Núms. I-I2. Enero-Diciembre 1912. 
Año V. Núms. I -1 2. Enero-Diciembre I913. Año vi. Nú- 
meros I -12. P2nero-Diciembre 1914'. 
«Extracto militar de España». Mayo I914. 

Dirección de las Obras del Pantano de la Peña. Zaragoza. «Pri- 
mer Congreso Nacional de Riegos. Coste de las Obras hi- 
dráulicas en España». Zaragoza, 19 1 4. 

Escuela Especial de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. 
«Anuario: curso de 1912-I913». Madrid, 1914. 

Escuela Especial de Ingenieros de Minas. «La extracción eléc- 



192 boletín de la real academia de la historia 

trica en las minas», por D. Andrés Herrero Egaña, inge- 
niero de minas. Madrid, 1913. 

Escuelas Pías de San Fernando. Madrid. «Revista Calasancia». 
Año II. (Segunda época.) Núm. ló. Abril 1914. 

Institución libre de Enseñanza. Madrid. «Boletín». Año xxxvii. 
Núms. 643-645. Octubre-Diciembre I913. Núms. 646-650. 
Enero-Mayo 1914. 

Institut d'Estudis Catalans. Barcelona. «Butlletí de la Biblioteca 
de Catalunya». Any i. Núm. I. Janer- Abril I914. 

Instituto general y técnico de Vitoria. «Memoria del curso 
de 1912-1913». Vitoria, 1913. 

Instituto Geológico de España. «Carte géologique Internationale 
de i'Europe». 31 feuilles á l'échelle de I : I.500.OOO. Li- 
vraison I. Berlin, mdcccxciv. 

Liga Marítima Española. Madrid. «Boletín oficial». Año xiv. Nú- 
meros 82-83. Enero-Abril 1914. 
«Vida Marítima». Órgano de propaganda de la Liga Marítima 
Española. Madrid. Año xin. Núms. 433-449. Enero-Ju- 
nio 1914. 

Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Madrid. «Memoria y 
cuenta general correspondientes al año 1913». Madrid, I914. 

Observatorio del Ebro. Tortosa. «Ibérica». Revista semanal 
ilustrada. Núms. 6-25. Febrero-Junio 1914. Números spé- 
cimen A-B. Octubre-Noviembre I913. 

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. «Boletín». 
Madrid. Segunda época. Núms. 28-29. Diciembre 1913- 
Marzo 1914. 
«Sesión pública celebrada el 29 de Marzo de 1914 en honor 
de Dominico Theotocópuli (el Greco) con motivo del tercer 
centenario de su muerte». Madrid, 1914. 

Real Academia de Buenas Letras de Barcelona. «Boletín». 
Año XIII. Núms. 51-52. Octubre-Diciembre 1913. 

Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, «Re- 
vista». Tomo xii. Núms. 1-6. Julio-Diciembre 1913. Nú- 
mero 7. Enero I914. 
«Memorias». Tomo xv. (Estudios preliminares sobre los mo- 



DOCUMENTOS OFICIALES I 93 

luscos terrestres y marinos de España, Portugal y las Ba- 
leares. Suplemento segundo. índice general.) Madrid, 1913. 

«Discurso leído en su recepción pública por el Sr. 1). Ignacio 
González Martí, y contestación del Excmo. Sr. D. José Ro- 
dríguez Carracido el día 5 de Abril de 1914». Madrid, 1914. 

«Discurso leído en su recepción pública por el Excmo. 6 Ilus- 
trisimo Sr. D. Joaquín María Castellarnau y Lleopart, y con- 
testación del Sr. D. Blas Lázaro é Ibiza, el día 3 de Mayo 
de 19 1 4». ?víadrid. 

«Discurso leído en su recepción pública por el Sr. D. Luis 
Octavio de Toledo y Zulueta, y contestación del señor 
D. Miguel Vegas y Puebla-Collado el día 15 de Marzo 
de 19 14». Madrid, 1 91 4. 
Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. «Necrología del 
Excmo. Sr. D. Antonio García Alix, individuo de número 
de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, leída 
ante la misma en la sesión del 4 de Noviembre de 1913 
por el P2xcmo. Sr. D. Javier Ugarte, académico de número». 
Madrid, 1 91 4. 

«Abenmasarra y su escuela. Orígenes de la Filosofía hispano- 
musulmana». Discurso leído en el acto de su recepción por 
D. Miguel Asín Palacios, y contestación del excelentísi- 
mo Sr. D. Eduíirdo Sanz y Escartín el día 29 de Marzo de 
I914. 

«Francisco Suárez S. J. (Doctor Eximius)», Discurso leído en el 
acto de su recepción por el Excmo. Sr. D. Rafael Conde y 
Luque, y contestación del limo. Sr. D. Faustino Alvarez 
del Manzano y Alvarez Rivera, Académico de número, el 
día 3 de Mayo de I914. Madrid. 
Real Academia Española. «Boletín». Madrid. Tomo i. Cuader- 
nos i-ii. Febrero- Abril 1914. 

«Las Letras y los Grandes. Discurso leído en el acto de su 
solemne recepción el día lO de Mayo de I914 por el Exce- 
lentísimo Sr. D. Francisco Fernández de Béthencourt, y con- 
testación del Sr. D. Emilio Cotarelo y Morí». Madrid, 1914. 

«Discursos leídos en la recepción pública del Excmo. Sr. don 
TOMO Lxv. 13 



194 BOLETÍN DE LA RIÍAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Manuel de Saralegui y Medina el día 3] de Mayo de 1914». 
Madrid. 

Real Academia Hispano- Americana de Ciencias y Artes de Cá- 
diz. «Revista». Año iii. Núms. 15-16. 1914. 

Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. «Catálogo de las 
obras ingresadas en la Biblioteca durante el curso acadé- 
mico de 1912-1913, siendo su Bibliotecario el Académi- 
co profesor D. Agustín G. de Amezúa y Mayo». Madrid, 
1914. 

«Memoria leída ante la Junta de Gobierno planteando las bases 
para la formación del catálogo general y reorganización de 
la Biblioteca». Madrid, 1914. 

Real Academia de Medicina. «Anales». Tomo xxxiii. Cuader- 
no 4.° Diciembre 1913. Tomo xxxiv. Cuaderno l.° Mar- 
zo 1914. 
«Discursos leídos ante la Real Academia de Medicina en la 
recepción pública del limo. Sr. Dr. D. José Ubeda y Correal 
el día 7 de Junio de 1914». Madrid, I914. 

Real Academia Sevillana de Buenas Letras. «Discursos leídos en 
la recepción pública del limo. Sr. Dr. D. Adolfo Rodríguez 
Jurado el día 1 1 de Febrero de 1914 ». Sevilla, 1914. 

Real Monasterio de Montserrat. Barcelona. «Revista Montserra- 
tina». Publicación mensual. Año viii. Abril 1914. 

Real Sociedad Económica Matritense. «Memoria de la Real So- 
ciedad Económica Matritense desde 1876 á I912, por don 
José Ubeda y Correal, Secretario general de la Sociedad». 
Impresa á expensas del actual senador por la Sociedad, ex- 
celentísimo Sr. D. Luis F. Guirao. Madrid, 19 14. 

Real Sociedad Geográfica. Madrid. «Boletín». Tomo lv. Cuarto 
trimestre de I913. Tomo lvi. Primer trimestre de 1914. 
«Revista de (ieografía colonial y mercantil». (Órgano oficial 
de la Sección colonial del Ministerio de Estado.) Tomo x. 
Núms. 1 1 -12. Noviembre-Diciembre I913. Tomo xi. Nú- 
meros 1-5. Enero-Mayo 1914. 
«Vasco Núñez de Balboa y el descubrimiento del Mar del 
S.ur». Madrid, 1913. 



DOCUMENTOS OFICIALES I95 

Sociedad Arqueológica Tarraconense. Tarragona. «Boletín Ar- 
queológico». Época 2.^ Núm. I. Enero-Febrero I914. 

Sociedad Castellana de Excursiones. Valladolid . «Boletín». 
Año XI. Núm. 132. Diciembre 1913. Año xii. Núms. 133-I36. 
Enero-Abril 1914. 

Sociedad Española de Higiene. Madrid. «Premio legado Roel». 
Núms. 14-15. 191 3. 
«Discursos leídos en la sesión inaugural del año académico 
de 1913-1914». Madrid, I913. 

Societat Arqueológica Luliana. Palma. «BoIIetí». Any xxix. 
Tom. XIV. Núm. 405. Decembre 1913. Any xxx. Tom. xv. 
Núms. 406-408. Janer-Mars 1914. 

Universidad Central de España. «Memoria del curso de 1911-1912 
y Anuario del de 1912-1913 de su Distrito universitario». 
Madrid, 1913. 

DE ACADEMIAS Y CORPORACIONES EXTRANJERAS 

Academia Nacional de Historia. Bogotá. «Boletín de Historia y 
Antigüedades». Año ix. Núms. 99 y lOO. Agosto 1913. 
Enero, 1914. 
Academia Nacional de la Historia. Caracas. «Boletín». Año 11. 

Núm. 4. 31 Diciembre 1913. 
Academia Nacional de Historia de la República de Colombia. 

«Historia de la Gran Colombia». Bogotá, 1 896. 

«Atanasio Girardot», por J. D. Monsalve. Bogotá, 1911. 

«Guía de la República de Colombia», por Manuel M. Zamora. 
Bogotá, 1907. 

«Perfiles Colombianos». Primera serie (Diputados y Ministros), 
por J. M. Vesga y Ávila. Bogotá, 1908. 

«José María Triana», Procer de la Independencia y Pedagogo 
el más antiguo de la República». Bogotá, I910. 

«Boletín de Historia y Antigüedades». Bogotá. Año viii. Nú- 
meros 85-96. Junio de 1912 á Mayo de 1913. 

«Vida de Herrán», por Eduardo Posada y Pedro M. Ibáñez. 
Bogotá, 1903. 



196 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

«Recopilación Historial». Escrita en el siglo xvi por el Padre 
Fray Pedro de Aguado y publicada en 1906 por primera 
vez. Colombia, 1 906. 
«El Tribuno de 1810», por Adolfo León Gómez. Colombia, 
1910. 

Académie des Inscriptions et Belles-Lettres, Paris. «Comptes 
rendus des séances de l'année 1913». Bulletin Octobre-Dé- 
cembre, 1913. Année I914. Bulletin Janvier-Mars 1914. 

Académie Impériale des Sciences de S'-Pétersbourg. «Bulletin». 
VI*" serie. N""^ I-IO. Janvier-Juin 1914. 

Académie Royale de Belgique. Commission Royale d'Histoire. 
«Chartes du Chapitre de Sainte-Waudru de Mons», recueil- 
lies et publiées par Léopold Devillers. Tome quatriéme. 
Bruxelles, 1913. 

Académie Royale des Sciences et des Lettres de Danemark. Co- 
penhague. «Mémoires». /"'*" serie, Section des Lettres, to- 
me II. N° 3. Copenhague, 1914. 
«Bulletin». N" 6. Année 1913. N""^ I-2. Année, 1914. 

Adyar Library. Madras, S. India. «Twenty-Seventh». Madras, 

1913. 

American Catholic Llistorical Society of Philadelphia. «Records». 

American Historical Association. Washington. «Annual Report: 
191 1». Vol. n. Washington, 1913. 

Vol. XXIV. N'^ 4. December 191 3. \^ol. xxv. N° I. Marsch 
1914. 

Archivo Nacional. La Habana. «Boletín». Publicación bimestral. 
Año XIII. Núm. i-ii. Enero- Abril I914. 

Ateneo de El Salvador. San Salvador. «5 de Noviembre. Segun- 
do Certamen Literario del Ateneo de El Salvador». 19 1 3. 

Ateneo Hispano- Americano de Buenos Aires. «El Canal de Pa- 
namá y la América Española». Conferencia pronunciada por 
el Ingeniero Federico Correa. Buenos Aires, I914. 

Biblioteca Comunale di Bologna. «Bullettino». Anno ix. Núm. I. 
GennaioFebraio 1914. 

Biblioteca Municipal de Guayaquil. «Boletín». Núms. 35-36. 
Abril-Julio 1913. 



DOCUMENTOS OFICIALES 1 97 

«Gaceta Municipal de Guayaquil». Edición oficial. Números 
II-I2. Tercer y cuarto trimestres de I912. 
Biblioteca Nacional de Bogotá. «Proyecto de Ley que aumenta 
la subvención al Colegio de Boyacá». Bogotá, 1913. 

«Escuela Profesional para Señoritas. Informe de la Comisión 
del Senado». Bogotá, 1913. 

«Proyecto de Ley sobre Tarifa de Aduanas y modificaciones 
de la Cámara de Representantes». Bogotá, 1913. 

«Proposición del Senado. Ley número 40 de I913 (29 Oc- 
tubre). Informes». Bogotá, 1913. 

«Informe que presenta la Comisión nombrada por la Cámara 
de Representantes para practicar una visita en las Oficinas 
de la Junta de Conversión y Exposición de Motivos sobre 
el proyecto de ley «que crea una Junta de Conversión del 
papel moneda». (Ley 69 de 1909.) Bogotá, 1913. 

«Junta de Conversión. Informe de la Comisión del Senado». 
Bogotá, 191 3. 

«Documentos relativos á la negociación Pearson sobre yaci- 
mientos de petróleo». Bogotá, I913. 

«Empresa del Ferrocarril de la Sábana». Bogotá, 1913. 

«Servicio militar obligatorio. Disposiciones oficiales de 1913». 
Bogotá, 1913- 

«El Colegio de San Bartolomé. Su historia y estudio sobre la 
propiedad de los edificios del Colegio». Bogotá, 19 13. 

«Revista postal y telegráfica». Informe. Año 11. Núms. 1-3. 
Bogotá, 191 3. 

«Revista del Ministerio de Obras Públicas». (Sección de Agri- 
cultura, Colonización é Inmigración.) Año vii. Núms. Q-'] . 
Bogotá. Junio-Julio 1913. 

«Constituciones de Colombia recopiladas y precedidas de una 
breve reseña histórica». Tomos i-ii. Segunda edición. Bo- 
gotá, 1911. 

«Del Avila al Monserrate (por el Magdalena arriba)», por don 
Pedro A. Peña. Prólogo del Dr. Antonio Gómez Restrepo. 
Bogotá, 191 3. 

«Archivo Santander». Vol. i. Bogotá, 1913. 



198 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Biblioteca Nazionale Céntrale di Firenze. Italia. «BoUettino delle 
pubblicazioni italiane ricevute per diritto di Stampa». Nú- 
mero 157-162, Gennaio-Giugno 1914. 

«índice alfabético del BoUettino delle pubblicazioni dalla Bi- 
blioteca Nazionale Céntrale di Firenze nel I913». Firenze, 
I914. 
Bibliotheca da Academia das Sciéncias de Lisboa. «Boletim bi- 
bliográfico da Academia das Sciéncias de Lisboa». Coim- 
bra. Segunda serie. Volume i. Fascículo 2.° Setembre 1913. 

«D. Pedro». Poema dramático en cinco jornadas, por José de 
Sonsa Alonteiro. 

«Subsidios para a Historia de Cabo Verde e Guiñé», por 
Christiano José de Serma Barcellos, Oficial da Armada. 
Parte vi. Lisboa, I912. Parte vii. índice por materias e no- 
mes, das seis partes de que se compoe esta obra. Coim- 
bra, 1913. 

«Actas das sessoes da primeira classe». Volume 11 (1905-I9IO.) 
Lisboa, 191 3. 

«Actas das assembleias gerais». Volume n (1906- 1910). Lis- 
boa, T912. 

«Boletim da segunda classe». Lisboa. Volume iv-v. P'asc. 7-3. 
Junho-Dezembre 1911. \ olume vi. Fase. I. Janeiro-Junho 
1912. 

«Catalogo bibliographico das publigacoes relativas a os desco- 
brimentos portugueses», por Z. Consiguen Pedroso. Lis- 
boa, 1912. 
Bibliotheca Philologica Batava. Lipsiae. «Mnemosyne». Nova se- 
ries. Volumen quadragesimum secundum. Pars i-iii. Lip- 
siae, 1914. 
Bibliothcque Communale de Limoges. Haute-Vienne. «Cátalo- " 
. gue de la Bibliothéque Communale de Limoges. Polygraphie 
limitée aux Sciences et aux Arts», par E. Rubin. Limoges, 
1900. 

«Tablean synoptique des Archives communales», dressé par 
J. M. Bougerie, Archiviste municipal. Limoges, I900. 

«Catalogue méthodique de la Bibliothéque Communale de la 



DOCUMENTOS OFICIALES 1 99 

ville de Limoges. Histoire»., dressé par Mr. Emile Rubin. 

Limoges, 1858. 
«Inventaire-sommaire des Archives Communales de Limoges 

antérieures á 1790», rédigé par M. Antoine Thomas, Ar- 

chiviste municipal. Limoges, 1 882. 
«Catalogue méthodique de la Bibliothéque Communale de la 

ville de Limoges. Polygrafie. Belles-Lettres», par Emile Ru- 
bin, Bibliothécaire. Limoges, 1860. 
Bibliothéque Fedérale Céntrale de Zürich. «Mitteilungen der 

Antiquarischen Gesellschaft». Band xxv, Heft 4. Zürich, 

1914. 
Buchhandlung der Polnischen Verlags- Gesellschaft in Krakau. 

«Archiwum Komisyi historycznej » . Tom. xi. Kraków, 

1912-1913. 
«Monumenta Poloniae Vaticana». Tomus i-ii (l 207 -1 344, 

1344-1374). Cracoviae, I913. 
Canadian Institute. Toronto. «Transactions». N'' 23. Vol. i. Par- 
te I. November I913. 
«Year Book and Annual Report of The Canadian Institute for 

the session, 1912-13». Toronto, I913. 
Centro de Sciencias, Letras e Artes de Campiñas. S. Paulo. 

Brasil. «Revista». Anno xii. Fase. iv. Dezembro 1913- 
Connecticut Academy of Arts and Sciences Newhaven. Conn., 

V. S. A. «Transactions». Volume 18. November 1913- 

Pages 291-345. April 1914- 
Corte de Justicia Centro Americana. San José de Costa Rica. 

«Anales». Tomo n. Núms. II-16. Noviembre 1912 á Abril 

1913. Tomo III. Núms. 1-8. Mayo á Diciembre I9I3- 
Departamento de Plistoria de la República de Colombia. «Me- 
morial del Estado Mayor del Ejército de Colombia». Año 

IV. Núm. 20. Febrero 1914. 
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos 

Aires. «Documentos para la Historia Argentma». Tomo 11. 

Real Hacienda (1774-1780). Buenos Aires, 1914. 
Faculté des Lettresde Bordeauxet des Universités du Midi. «Bul- 

letin Hispanique». Tome xvi. Nums. 1-2. Janvier-Juin I9I4- 



200 boletín de la real academia de la historia 

«Biilletin Italien». Tome xiv. Nums. 1-2. Janvier-Juin 1914. 
«Revue des Études Anciennes». Bordeaux. Tome xvi. Núme- 
ros 1-2-3. Janvier-Septiembre, 1914. 
Facult}'' of Political Science of Columbia University. New-York. 
«Political Science Ouarterly». Volume xxix. Number i. 
March I914. 
Herausgegeben vom Historisch-philosophischen Vereine zu Hei- 
delberg. «Neue Heidelberger Jahrbüchez». Band xviii. Heft 
I. Heidelberg, 19 1 4. 
Historischen und antiquarischen Gesellschaft zu Basel. «Basler 
Zeitschrift». xii. Band. I. Heft. 2. Heft. xiii. Band. I. Heft. 
lustitut Égyptien. Le Caire. «Bulletin». Cinquiéme serie. Tome v. 
Année 1911. Le Caire. Juin 1912. Tome vii (second fas- 
cicule) Année 1913. Le Caire, 1914. 
«Mémoires». Tome vi. Fascicule iii. Le Caire, 1912. Fasci- 

cule IV. Mars 1912. 
«A la mémoire de Louis Fierre iNIouillard». Le Caire, I912. 
Instituto do Ceará. Fortaleza (Brasil). «Revista trimestral». Tomo 

XXVII. Anno xxvii. 1913. 
Instituto Italiano di Numismática. Roma. «Atti e Memorie». 

Volume I. Anno 1913. 
Junta de Historia y Numismática Americana. Buenos Aires. «Ga- 
ceta de Buenos Aires (1810-1821)». Reimpresión facsimilar. 
Tomo V. Años 1817-1819. Buenos Aires, 1914. 
Kaiserlichen Akademie der Wissenschaften in Wien. «Archiv 
für osterreichische Geschichte». 102. Band. 11. Hálfte. Wien, 
191 3. 104. Band. i. Hálfte. 
«Sitzungsberichte der Philosophisch-Historischen Klasse». 1 72 

Band. Wien, 1913. 1/4 Band. 2 Abhandiung. 
«XXXI. Mitteilung Phonogramm-Archivs-Kommission. Mag- 
yarische Sprach-und Gesangautnahmen». \"on Dr. L. A. 
Biró. Wien, 1913. 
«Die Wiener Plandschrift der sahidischen Acta Apostolorum». 

Von Dr. Karl Wessely. Wien, 19 13. 
«Neue Beitráge zur griechischen luschriftenkunde». Von Adolf 
Wilhelm. Wien, 1913. 



DOCUMENTOS OFICIALES 



«Kordofán-Texte im Dialekt Von Gebel Daiz». Von H. Jun- 

ker und W. Czermak. Wien, 1913. 
«Denkschriften». 57. Band, 2 Abhandlung, Wien, 1914. 
Koniglich Bayerischen Akademie der Wissenschaften. München. 
«Abhandlungen». xxvi. Band. 6. München, I914. 
«Sitzungsberichte» 1,9, lO, II, Abhandlung. München, 1913. 
«Register zu den Abhandlungen, Denkschriften und Reden 
der K. Bayer. Akademie der Wissenschaften, 1807-1913». 
München, 19 14. 
«Uber Fürsorge und Verstándnis für romische Inschriften in 
Bayern». ]\íünchen, 1913. 
Koniglichen Gesellschaft der Wissenschaften zu Gottingen. «Die 
Preces der mozarabischen Liturgie», v-on Wilhelm Meyer. 
Berlín, 1914. 
Koniglich Preussischen Akademie der Wissenschaften, Berlín. 
«Sitzungsberichte» N'''' xli-liij. October December I913. 
N. i-xviii. Januar-April 1914. 
«Abhandlungen». Die Unfange der Islándischen Saga. Von 

Andreas Heusler. Berlín, 1914. 
«Abhandlungen». Nr. 8. Berlín, I913. 

«Abhandlungen». Philosophisch-Historische Classe. Jahrgang 
191 3. Nr. 10. Jahrgang 1914. Xr. I. Berlín, 1914. Nr. 2. 
Berlín, 1914. 
Koninklijke Bibliotheek. s'Gravenhage. «Verslag der Koninklijke 

Bibliotheek o ver I912». s'Gravenhage, 1 91 3. 
Kr. Hrvatsko-Slavonsko-Dalmatinskoga Zemaljskoga Arkiva. 

Zagreb. «Ujesnik». Godina xv. Sveska, 4. Zagreb, 1913. 
Municipalidad de Guayaquil. «Colección de leyes, decretos, or- 
denanzas, acuerdos, resoluciones y contratos concernientes 
á esta Municipalidad y correspondientes al año 1912». Gua- 
yaquil, 1913. 
Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología de Mé- 
xico, «Anales». Tomo v. Núm. 2. Septiembre -Octubre 

1913- 
«Apuntes para la Historia de San Ángel (San Jacinto Tena- 
nitla) y sus alrededores. Tradiciones, Historia, Leyendas, et- 



202 boletín de LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

cétera, etc.», por Francisco Fernández del Castillo. México, 

1913- 
«Primera parte de los problemas y secretos marauillosos de 
las Indias», compuesta por el Doctor luán de Cárdenas, Me- 
dico, dirigida al Illustrissimo Señor Don Luys de Velasco, 
Virrey desta Nueua España. Con licencia. En México, En 
casa de Pedro Ocharte. Año de I59i- Segunda edición. 
México, 191 3. 
«Programa de investigaciones históricas», redactado, con 
aprobación de la Secretaría de Instrucción pública y Bellas 
Artes, por el Sr. Lie. Roberto A. Esteva Ruiz. México, 1914. 

Museos Nacionales de Venezuela. Caracas. «Gaceta». Tomo ii. 
Números 4-6. Diciembre I913. 

Museu Etnológico Portugués. Lisboa. «O Archeologo Portugués». 
Vol. xvu. N°^ 1-9. Janeiro-Setembro 1912. 

Philippine Library. Manila. «Bulletin». Volume 11. Number 3-4. 
November -December, I913. Number 5-7. January-March 
1914. 

R. Accademia della Crusca. Firenze. «Atti». Anno accademico 
1912-1913», Firenze, 1914. 

R. Accademia dei Lincei. Roma. «Atti». Notizie degli scavi di 
antichitá. Serie quinta. Volume x. Fascicolo 4-5- I9I3- 
Fascicolo 7-1 1. Roma, 1914. 
«Rendiconti». Classe di scienze fisiche, matematiche e natu- 
rali. Volume xxiii". Fascicolo l°. I° Semestre. Roma, 1914. 
«Rendiconti». Classe di scienze morali, storiche e filologiche». 
Serie quinta. Vol. xxii. Fase. 7°-IO°. Roma, 1913. Fas- 
cicolo II°-I2" e índice del Volume. Roma, 1913. 

R. Deputazione Véneta di Storia Patria. Venezia. «Nuovo Ar- 

chivio Véneto». Periódico storico trimestrale. Nuova serie. 

• N° 92. Ottobre-Dicembri 1913. N° 93. Gennaio-Marzo 1914. 

R. Societá Romana di Storia Patria. Roma. «x\rchivio». Volu- 
me xxxvi. Fase, iii-iv. Anno 1913. 

Royal Irish Academy. Dublin. «Proceedings». Volume xxxii. 
Section C. N'"" 5-9. September I9l3.january 1914. 

Sociedad Chilena de Historia y Geografía. Santiago de Chile. 



DOCUMENTOS OFICIALES 



203 



«Revista Chilena de Historia y Geografía». Año iii. Tomo vi. 
Núms. 10-12. 2.°-4.° trimestres de 1913. Año iv. Núm. 13. 
I^'' trimestre de I914. 

Sociedad Indianista Mexicana. México. «Boletín». Año segundo. 
Tomo II. Núms. 5-6. Noviembre-Diciembre I914. 

Sociedad Jurídico-Literaria. Quito. «Revista». Nueva serie. Año i. 
Núms. 1 1-12. Noviembre-Diciembre I913. 

Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística. México. «Bole- 
tín». Quinta época. Tomo vi. Núms. 8-10. Agosto-Octu- 
bre 1913. 
«Noticias de Nutka». México, 1913. 

Sociedade de Geographia de Lisboa. «Boletim». 31.'' serie. Nú- 
meros 10-I2. Octubro-Dezembro 1913. 
«Antonio de Andrade J. J., viajante no Himalaya e no Tibet 
(1624- 1630)», por C. Wessels. Traduzido do Hollandez 
por A. R. Gongalvez Viana. Lisboa, 1914. 
«Portuguese political prisoners», by Antonio Vaz Monteiro 
Gomes. Lisboa, 1913. 

Sociedade Portuguesa de Estudos Históricos. Lisboa. «Revista 
de Historia». Publicagao trimestral. N° 8. Octubro-Dezem- 
bro I913. 

Sociedade Scientifica de S. Paulo. «Revista». Volume vii. No- 
vembro de 19 1 3. 

Societá Istriana di Archeologia e Storia Patria. Parenzo. «Atti e 
Memorie». Volume xxix. Anno trentesimo. Parenzo, 1913. 

Societá di Storia, Arte, Archeologia della provincia di Alessan- 
dria. «Rivista». Anno xxii. I'asc. lii. Ottobre-Dicembre 
191 3. Anno xxm. Fase. liii. Gennaio-Marzo I914. 

Societá Storica Lombarda. Milano. «Archivio Storico Lombardo». 
Pubblicazione trimestrale. Anno xl. Fase. xl. Marzo I9I4. 

Société des Antiquaires de l'Ouest. Poitiers. «Bulletins». Troi- 
siéme serie. Tome iii. N'-^ 3 et 4. Juillet-Décembre 1913. 

Société des Bollandistes. Bruxelles. «Analecta Bollandiana». To- 
mus xxxii. Fase. iv. Bruxelliis, I913. 

Société des Etudes Juives. Paris. «Revue». Tome lxvii. N'' 132. 
Octobre 1913. N° 133. Janvier 1914. 



204 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Société Historique Algcrienne. Alger. «Revue Africaine». Cin- 
quante-septiéme année. N""* 290-29I. 3'' et 4"" trimestres. 
191 3. Cinquante-huitiéme année. N° 292. I*"'' trimestre 1914. 

Société des Langues Romanes. Montpellier. «Revue». Tome lvi. 
vi'" serie. Tome vi. N"" v-vi. Octobre-Décembre I913. 
Tome vii^ N°" i-ii. Janvier-Ma¡ 1914. 

Société Nationale des Antiquaires de France. Paris. «Mémoires». 
Huitiéme serie. Tome troisiéme. 1913. 
«Bulíetin». 4'' trimestre. 1913. 

Société Royale des Antiquaires du Nord. Copenhague. «Mémoi- 
res». Nouvelle serie. 1913. 

Société Royale d'Archéologie de Bruxelles. «Annales». Tome 
vingt-septiéme. Livraison ti. Bruxelles, 1913- 
«Annuaire». Tome xxv. Bruxelles, I9I4' 

Société Suisse d'Héraldique. Zurisch. «Archives Héraldiques 
Suisses». xxvii" année. N° 4. 1913. xxviii® année. N° I. 1914. 

The Catholic University of America. Washington. «BuUetin». 
Vol. XIX. N° 8. December 1913*. Vol. xx. N°^ I-5. January- 
May 19 14. 

The Hispanic Society of America. «Crónica de la Nueva Espa- 
ña que escribió el Dr. D. Francisco Cervantes de Salazar, 
Cronista de la Imperial Ciudad de México». Editado por el 
Correspondiente Sr. D. Francisco del Paso y Troncoso. Ti- 
pografía de la «Revista de Archivos». Madrid, 1914. Remi- 
tido por el representante de la Híspame Society, Excelen- 
tísimo vSr. D. Guillermo J. de C)sma. 

The Historical Society of Pennsylvania. Philadelphia. «The Pen- 
nsylvania Magazine ofHistory and Biographie». Vol. xxxvii 
N° 148. October 1913. Vol. xxxviii. N°* 149-150. January- 
April, 1914. 

Trustees of the Public Library of the City of Boston. «Sixty- 
second Annual Report (I913-1914)». Boston, I914. 

Universidad de Honduras. Tegucigalpa. «Revista de la Universi- 
dad de Honduras». Año v. Núms. 6-8. Octubre-Diciem- 
bre 191 3. Año VI. Núms. 1-5. PLnero-Mayo 1914. 
«Revista Económica». Tegucigalpa. Año ni. Núms. 5-7. Sep- 



DOCUMENTOS OFICIALES 205 

tiembre- Noviembre 1913. Núms. lO-II. Febrero-Marzo 

1914- 

«La Enseñanza primaria». Tegucigalpa. Año iii. Núms. 8-1 1. 
Agosto-Diciembre 1913. Año iv. Núms. 13-15- Febrero- 
Abril 1914. 

«Ateneo de Honduras». Tegucigalpa. Año i. Núms. I-3. Oc- 
tubre-Diciembre 191 3. Año II. Núms. 5-6. Febrero-Mar- 
zo 1914. 

«El Mentor Hondureno». Tegucigalpa. Año i. Tomo i. Núme- 
ros 2-4. Octubre-Diciembre 1913. Núm. 6-/. Febrero-Marzo 
1914. 

«Memoria del Secretario de Estado en el Despacho de Ins- 
trucción pública, Dr. Mariano Vasquez, presentada al Con- 
greso Nacional. 1911-1912». Tegucigalpa, 1913. 

«Boletín del Ejército». Órgano autorizado del Ejército nacio- 
nal. Tegucigalpa. Año i. Núms. 3-4. Noviembre-Diciem- 
bre 191 3. Núms. 6-8. Febrero-Abril 1914. 

«Informe del Comisario general de la Sección de Honduras 
en la Exposición Internacional Panamá-Pacífico». Teguci- 
galpa, Octubre 1913. 

«Secretaría de Relaciones Exteriores. Lista diplomática y 
consular». Tegucigalpa, 1914. 

«Reglamento para la renta de aguardiente». Tegucigalpa, I913. 

«Sexta Conferencia Centroamericana». Tegucigalpa, I9I4- 

<'Memoria presentada por el Secretario de Estado en el Des- 
pacho de Guerra y Marina, Dr. Francisco J. Mejía, al Con- 
greso Nacional. 1912-1913». Tegucigalpa, 1914. 

«Reglamentos de la Fiesta de los árboles y de la Exposición 
Escolar Nacional». Tegucigalpa, I9I4- 

«Exposición Internacional Panamá-Pacífico. Sección de Hon- 
duras: Nuevas instrucciones». Tegucigalpa, I9I4' 

«Obras de D. José Cecilio del Valle, precedidas de la biogra- 
fía del autor, escrita por el Dr. D. Ramón Rosa y de una 
noticia histórica por Rómulo E. Duron, Comisionado por 
el Gobierno de la República para ordenarlas y editarlas». 
Tomo I. «Escritos políticos». Tegucigalpa, 1914. 



206 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Universidade de Coimbra. «Revista». Vol. ii. N° 4. Dezem- 
bro I913. 

Üniversité de Fribourg (Suisse). «Les sources de l'Histoire du 
Montanisme. Textes grecs, latins, syriaques, publiés avec 
une Introduction critique, une Traduction íVangaise, des No- 
tes et des índices», par Fierre de Labriolle. Fribourg, I913. 

Üniversité St. Joseph. Beyrouth (Syrie). «Al-Machriq». Revue 
catholique oriéntale mensuelle ( Sciences - Lettres - Arts ). 
xvii*" année. N"" 1-6. Janvier-Juin I914. 

Üniversité d'Upsala. Suéde. «Upsala Universitets Historia». 
Tredje delen: 1719-1792. Forra afdelningen Universitetets 
óden. Señare afdelningen. Upsala, I914. 

Urkunder Rorande Stockholms Historia. «Stockholms Stads 
Privilegie bref I423-1700». Fjiirde Háítet. Stockholm. 

DE PARTICULARES NACIONALES 

Acedo (Sr. D. Federico). «Guía de Trujillo, histórica, descriptiva 

y práctica». Madrid. 
Alós y de Dou (Sr. D. José M.^ de). «Genealogía de la Familia 

de Alós». Barcelona, 1911. 
Aragonés y de la Encarnación (Sr. D. Adolfo). «Alhucemas 

(nuestro día)». Toledo, 1914. 
Ballesteros y Beretta (Sr. D. Antonio). «Sevilla en el siglo xiii». 

Madrid, mcmxiii. 
Barreira (Sr. D. R.). «Á la memoria del Contralmirante de la 

Armada Española Excmo. Sr. D. Casto Méndez Núñez». 

Badajoz, 19 14. 
Benavent y Feliú (Sr. D. Ricardo). «Las Catedrales de España 

principales (románicas y góticas)». Valencia, 1913- 
Bové, Presbítero, Canónigo Magistral (Sr. Dr. D. Salvador). 

«Santo Tomás de Aquino y el descenso del entendimiento». 

Palma de Mallorca, 1911. (Remite dos ejemplares). 
Casáis Gambús (Sr. D. Miguel). «Historia interna de Napoleón I 

y su época», por el P. Pedro Planas Quinta, de la Compañía 

de Jesús. Barcelona, 1913. 



DOCUMENTOS OFICIALES 207 

«Cómo se aprende á trabajar científicamente. Metodología y 
crítica histórica», por el P. Zacarías García Villada, de la 
Compañía de Jesús. Barcelona, IQI2. 

Casanova (Excmo. Sr. General D. José María de). «Regiones de 
Levante: Pino-Real y las prodigiosas minas de su suelo». 
Madrid, 1911. 
«La Hacienda Pino-Real en Lorca y Pulpí». Madrid, 1 908. 
«La explotación de la riqueza de los avestruces en España». 

Madrid, 1913. 
«Geoponía». Madrid, 1 906. 

Concas y Palau (Excmo. Sr. D. Víctor M.^). «La Nao Histórica 
Santa !María en la celebración del IV Centenario del Descu- 
brimiento de América». Madrid, 1914. 

Dosfuentes (Sr. D. Fernando Antón del Olmet, Marqués de). 
«Proceso de los orígenes de la decadencia española. El Cuer- 
po diplomático español en la Guerra de la Independencia». 
Libro quinto. Las consecuencias. Madrid, 1914. 

Font (Sr. Licenciado D. P.). «Villarrealenses ilustres. Apuntes 
bio-bibliográficos». Madrid, I914. 

Gálvez-Cañero (Sr. D. A. de). «Nota acerca de las Cavernas de 
Vizcaya». Madrid, 19 1 3. 

Gamoneda (Sr. D. Antonio). «Secretaría del Congreso de los Di- 
putados. Boletín analítico de los principales documentos 
parlamentarios recibidos en la misma». Núms. 40-4I. Fe- 
brero-Marzo. Xúm. 44. Junio. Madrid, 1914. 
Secretaría del Congreso de los Diputados. «Bol, analítico de los 
principales documentos parlamentarios extranjeros recibidos 
en la misma.» T, iv. Julio-Diciembre. 1913. Madrid, 1914. 

García de la Riega (Sr. D. Celso). «Colón, español. Su origen y 
patria». Madrid, 1914. 

Gil Alvaro de Trasmiera (Sr. D„ Antonio). «Glorias del Ejército 
Español. Historia del Regimiento Inmemorial del Rey». Ma- 
drid, 1914. 

González (Sr. Marqués de). «Monografía referente á la tribu ar- 
gelina de los Beni-Unzar que parece llevar arabizado el ape- 
llido de González». Madrid, 1914. 



2o8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Gredilla y Gauna (Sr. Dr. A. Federico). «Indicaciones climato- 
lógicas que se deducen de la Flora general de la Península», 
por el Dr. D. A. Federico Gredilla y Gauna, Director del 
Jardín Botánico de Madrid. Madrid, I914. 

Hernández-Pacheco (Sr. D. Eduardo). «Trabajos del Museo de 
Giencias Naturales. Núm. I. Itinerario geológico de Toledo 
á Urda». Madrid, 1912. 

Jara y Seijas-Lozano (Sr. D. Alfonso de). «Albornoz en Castilla». 
Madrid, 1914. 

López Arístegui (Sr. D. Joaquín). «Estudio». Revista mensual. 
Barcelona. Año i. Tomo 11. Núm. 4. Abril de I913. Nú- 
mero 8. Agosto de 1913. 

Manjón (Rvdo. P. Andrés). «Hojas del Ave María». Granada. 
Hoja 10. 1914. 

Montero (Sr. D. Carlos de). «Halima. Novela árabe (Episodio del 

Méndez Arzola. (Sr. D. Manuel). «La Abogacía y el Jurado», por 
Ouintus Scipio Imperator. Madrid, 1914. 
«Los Jurados civiles y los Jueces militares», pOr Ouintus Scipio 

Imperator. Madrid, 1914. 
«El Jurado, la matonería y el alarde procesal», por Ouintus 
Scipio Imperator. Madrid, 1913. 

Montoto (Sr. D. Santiago). «Don Pedro Venegas de Saavedra. 
Estudio leído en la Junta ordinaria que celebró la Real Aca- 
demia Sevillana de Buenas Letras el viernes I.° de Mayo 
de 1914». Sevilla, I914. 

Nabot y Tomás (Sr. D. Francisco). «La Buena Prensa á Santo 
Tomás de Aquino». Barcelona, I9I4- 
«La Prensa en la Acción Católica». Barcelona, 1914. 
«La Bandera de la Buena Prensa». Barcelona, 1914. 
«El remedio de la Prensa Católica», Barcelona, I912. 
«Memoria presentada al Segundo Congreso Regional desde las 
Congregaciones Marianas de la Antigua Corona de Aragón, 
celebrado en Palma de Mallorca, en Julio de 1909». (Publicada 
en la Crónica de dicho Congreso). Palma de Mallorca, 1912. 

Oca y Merino (Sr. D. Esteban). «Historia de Logroño». Logro- 
ño, 1914. 



DOCUiMENTOS OFICIALES 209 

Ozcoidi y Udave (limo. Sr. Obispo Dr.) «Autenticidad de la Mís- 
tica Ciudad de Dios y biografía de su autora». Barcelona, 
1914. 

Faso y Troncoso (Sr, D. Francisco del). «Papeles de Nueva Es- 
paña». Crónica de Nueva España escrita por el Doctor y 
Maestro Francisco Cervantes de Salazar, Cronista de la ciu- 
dad de México. Tomo I. Madrid, I914. 

Pilares (Excmo. Sr. Almirante Marqués de). «Ateneo de Madrid. 
Conferencias del Almirante Marqués de Pilares sobre el 
valor material de las armadas». Madrid, 1914. 

Pioal y de Castilla, de Alba y Velázquez-Gastelu (Sr. D. Enri- 
que del). «Genealogía del Ilustre Apellido de Castilla. Des- 
cendencia del infortunado Monarca Don Pedro I de Casti- 
lla «El Justiciero», Rey de Castilla y de León...». Sevilla, 
1914. 

Puerto (Sr. D.Juan), «Alange. Noticias históricas acerca de esta 
villa y de sus famosos baños». Sevilla, 1914. 

Romero Medina (Sr. D. Bernabé), Presidente del Centro Bené- 
fico liberal obrero «El Porvenir», de .Santisteban del Puerto. 
«En el Senado. Labor parlamentaria del Excmo. Sr. D. Ma- 
riano Sanjuán Moreno, Senador del Reino». Madrid, 1913. 

Ruiz de Pluidobro (Sr. D. José), «Vida y hechos del Beato Si- 
món de Rojas, Trinitario, P'undador de la Real Congrega- 
ción de Esclavos del Dulcísimo nombre de María», Madrid, 
19 1 3. Remite dos ejemplares. 

Ruiz Mateos (Sr. D. Andrés). «Defensa del Ilustrísimo Señor 
Teniente-Vicario general de la Armada Dr. D. Ramón Mon- 
tes Caamaño...» Cádiz, 1914. 

Ruiz de (Jbregón y Retortillo (Sr. D. Ángel de). «Vasco Núñez 
de Balboa, Historia del Descubrimiento del Océano Pací- 
fico», escrita con motivo del Cuarto Centenario de su fecha. 
Barcelona, 19 1 3. 

Saldaña (Sr, D, Ouintiliano). «Biblioteca Jurídica de autores es- 
pañoles y extranjeros. — Tratado de Derecho penal», por el 
Profesor de Derecho de la Universidad de Berlín PVanz von 
Liszt, traducido y adicionado con la Historia del Derecho 

TOMO LXV. 14 



2IO boletín de la real academia de la historia 

penal en España por D. Ouintiliano Saldaña. Madrid, 1914. 

Sánchez Fernández (Sr. D. Luis). — «El hombre español útil para 
el servicio de las armas y para el trabajo. Sus caracterís- 
ticas antropométricas á los 20 años de edad». Madrid, 
1914. 

Segalá y Estalella (Sr. D. Luis). «Obras escogidas de Patrología 
griega. San Basilio. Homilía á los jóvenes sobre el modo 
de sacar provecho de la literatura pagana», traducción del 
P. Arturo M.^ Cayuela, de la Compañía de Jesús. Barcelo- 
na, 1913. 
«Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum. — Cor- 
nelii Nepótis. — Liber de excellentíbus ducíbus exterarum 
gentium. Praefatio et Miltiadis Themistoclisque vitae». 
Barcinone, mcmxiv. 
«Sófocles-Electra». Traducciones de los Sres. Alemany, Gar- 
cía de la Huerta, Franquesa y Gomis. Cuaderno x, 

Serra y Morant (Sr. Dr. D. Antonio). «La Casa de la Paz». Se- 
gunda edición. Granada, 1913. 

Serrano Ortega, Pbro. (Sr. D. Manuel). «Bibliografía de la Cate- 
dral de Sevilla». Sevilla, 1902. 
«Monumentos de los pueblos de la provincia de Sevilla. Guía 
del turista». 

Suárez de Tangil y de Ángulo (Sr. D. Fernando). «Breve estu- 
dio histórico-político y sociológico legal sobre las Grande- 
zas de España y Títulos del Reino». Madrid, 1914. 

Tejera y de Quesada (Sr. D. Santiago). «Los grandes escultores. 
Estudio histórico-crítico-biográfico de D. José Lujan Pérez, 
natural de Ciudad de Guía (Gran Canaria)». Prólogo del 
Excmo. Sr. D. Elias Tormo y Monzó. Madrid, 1914. 

DE PARTICULARES EXTRANJEROS 

Albertini (Mr. Eugéne Albertini). «Sculptures antiques du Con- 
ventus Tarraconensis». (Del Anuari de l'Institut d'Estudis 
Catalans, mcmi-xii.) 

Alves Pereira (Sr. Félix). «Novo material para o estudo da Es- 



DOCUMENTOS OFICIALES 



tatuaría e /\rchitectura dos castres do Alto-Minho». Lis- 
boa, 1909. 
«Paginas Archeologicas. — Tampa de sepultura da época ro- 
mana. — Processo official do monumento prehistórico do 
Monte da Pena (Torres V^edras)». Lisboa, 19ÍO. 
«Modesto epitafio da época portugalense. Pedra Arábica». 

Lisboa, 1909. 
«Ruinas de ruinas ou destrogoes Igeditanos. O deuses Igedita- 
nos «Arentius» e «Revelanganitaecus». Lisboa, 1913. 
Bolton (Sr. Herbert E.). «New light on Manuel Lisa and the 
Spanish fur trade». Austin, Texas, 1914. 
«The founding of the Missions on the San Gabriel River, 
1745-1749. Austin, Texas, 1914. 
Bouchier, M. A. (Sr. E. S.). «Spain under the Román Empire». 

Oxford, 191 4. 
Créque-Montfort et P. Rivet (M. M. G. de). «Linguistique Boli- 

vienne. La Langue Saraveka». Paris, 1913. 
Dornellas (Sr. Affonso de). «Historia e Genealogía. — Desenhos 

do mesmo auctor». i volume. Lisboa, mcmxiii. 
Errázuriz (Sr. Crescente). «Los orígenes de la Iglesia chilena: 
1540-IÓ03». Santiago. Abril 1873. 
«Historia de Chile sin Gobernador 1 554-1557». Santiago de 

Chile, I912. 
«Historia de Chile durante los Gobiernos de García Ramón, 
Merlo de la Fuente y Jaraquemada». Tomos i-ii. Santiago 
de Chile, 1908. 
«Seis años de la Historia de Chile (23 Diciembre l598-9Abril 
1605)». Segunda edición. Tomos i-ii. Santiagode Chile, 1908. 
«Historia de Chile. Pedro de Valdivia». Tomos i-ii. Santiago 
de Chile, 1911-1912. 
Faurey (Mr. Joseph). «Le Droit écclésiastique matrimonial des 

calvinistes írangais». Paris, I914. 
Figarola-Caneda (Sr. D. Domingo). «Memorias inéditas de Ger- 
trudis Gómez de Avellaneda». Habana, mcmxiv. 
Fitz-Gerald (Sr. Jhon D.). «Marcelino Menéndez y Pelayo (1856- 
1912». University of Illinois, 1913. 



212 boletín de la real academia de la historia 

Grasset (Mr.le Capitaine A.) «LaGuerred'Espagne(l8o7-i8l3)». 
Tome 1 (Octobre 1 807- Abril 1808). Obra publicada bajo 
la direction de la Section Historique de l'État-Major de 
l'Armée. París, 1914. 

Guerra-Mondragón (Sr. D. Miguel). «Biblioteca Americana. To- 
mo II. (Osear Wilde)». Estudio y traducciones. San Juan de 
Puerto Rico, I914. 
«Revista de las Antillas». Año 2. Núm. 2. Abril 1914. 

Hill (Sr. Roscoe R.). «The Offiice of Adelantado». New York, 

1913- 
Honisch (Sr. Rudolph). «(jeschichte-Kunst-FolkloreT'Culturges- 

chichte-Literatur-Autographen». Leipzig. Katalog 8. 
Leonissa (Sr. Dr. Miguel de). «Muscideos e Culicideos as Myia- 

sis». S. Paulo, 1907. 
«A Vida.— A Morte Apparente.— A Morte Real». S. Paulo, 

1908. 
Lundstrom (Sr. Hermán). «Kyrkohistorik Argskrift». Upsala, 

1913- 

Maldonado Plata (Sr. J.). «Gonzalo Jiménez de Ouesada». Bogo- 
tá, 1913. 

Menezes (Sr. Florentino). «Leis de Sociologia applicadas ao Bra- 
sil». Aracajú, 19 1 3. 
«Estudo chorographico e social do Brasil». Aracajú, I912, 

Mesquita de Figueiredo (Sr. Antonio). «Museu Etnológico Por- 
tugués. Contestagao e replica ao folheto intitulado «Defen- 
sáo do Museo Etnológico Portugués contra as argüigoes 
que um Sr. Dcputado Ihe fez no Parlamento». Coimbra, 
1914. 
«Monuments romains du Portugal». Paris, 1913. 

iMonchicourt (Mr. Ch). «L'expédition espagnole de 1 560 contre 
rile de Djerba». Paris, 1913. 

Montero (Sr. I). Carlos de). «Halina. — Novela árabe (Episodio 
del Califato de Harim-al-Raschid). »Madrid, 1903. Ejemplar 
número vi. 

Oribe (Sr. Aquiles B.). «Los tratados en el Derecho internacio- 
nal». Montevideo, 1914. 



DOCUMENTOS OFICIALES 21 3 

Pérez Sarmiento. (Sr. J. M.). «Sobre fronteras y Consulados». 
Cádiz (España). Marzo 1914. 

Piza (Gabriel de). «Aitruisme contre égoisme. Pour la Paix du 
Brésil et particuliérement pour la Paix de l'Etat de Saint- 
Paul». Paris, 1914. 

Planas Siiárez (Sr. l)r. Simón). «Estudio sobre nacionalidad y 
extranjería». Santo Domingo, IQO/. 
«Los extranjeros en Venezuela». Caracas, 1905. 
«La República de Nicaragua». Managua, 1906. 

Régné (Mr. Jean). «Catalogue des actes de Jaime I'', Pedro III 
et Alfonso III, rois d'Aragon concernant les juifs». Tomen. 
Premiére partie. Actes de Pedro ///(1276-1285). Paris, 1914. 

Riva Agüero (Sr. D. José de la). «La Historia en el Perú». 
Lima, I910. 

Rodríguez García (Sr. ür. José A.). «Cuba Intelectual». Época 2.^ 
Año V. Núms. ly 29. Agosto-Diciembre 1913. Año vi. Nú- 
meros 30-31. F'ebrero-Abril 1914. 

Rousseau, Editeur á Paris. (Mr. Arthur). «Recueil International 
des traites du xix" siécle», publié par le Barón Descamps et 
Louis Renault. Tome premier (1801-1825). Paris, 1914. 

Santarem (Sr. Visconde de). «2.° Visconde de Santarem. Inédi- 
tos. (Miscellanea)». Lisboa, 1914. 

Scorraille, de la Compagnie de Jésus. (Rév. Pére Rauol de). 
«E"rangois Suarez de la Compagnie de Jésus, d'aprés ses 
lettres, ses autres écrits inédits et un grand nombre de do- 
cuments nouveaux». Tome premier. L' Etuiiant- Le Maitre. 
Tome second. Le Docteiir-Le Religieux. Nemours, 191 3. 

Schevill (Sr. Rudolph). «Ovid and the Renascence ¡n Spain». 
University of California, 1913. 

Sijthoff's (A. W.). «Muséum >. Leyden. 21'*''' Jaargang. N"'' 4-9. 
Jan-Juni 1914. 

Thayer Ojeda (Sr. D. Tomás). «Observaciones acerca del viaje 
de D. García Hurtado de Mendoza á las provincias de los 
Coronados y Ancud». Santiago de Chile, I913. 
«Diario del Dr. D. P'ernando Antonio de los Ríos (1765 -1 77 3)», 
por D. Tomás Thayer Ojeda. Santiago de Chile, 1913. 



2 14 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Toro (Sr. D. Alfonso). «Breves apuntes sobre iconografía de 
algunos héroes de la Independencia». México, 1 913. 

Vidal (Sr. Dr. D. Edmundo). «Las pinturas árabes en los frescos 
de la Torre de las Damas en la Alhambra». 

Whishow (Sres. D. Bernardo y Doña Elena). «Museo de alfare- 
ría y labores andaluzas». Sevilla, 1912. 
«Illustrated descriptive account of the Museum of Andalucian 

Pottery and Lace at Seville». London, 1 913. 
«Arabio Spain Sidelights on her History and art». Lon- 
don, I912. 

PUBLICACIONES NACIONALES RECIBIDAS POR CAMBIO CON EL «BOLETÍN» 

«Boletín de la Real Academia Gallega». Coruña. Núms. 81-84. 
Marzo-Junio 1914. 

«Boletín de Santo Domingo de Silos». Burgos. Año xvi. Núme- 
ros 4-8. Febrero-Junio 1914. 

«España y América». Revista quincenal. Madrid. Año xii. 
Enero-Junio 1914. Núms. 2-12. 

«Estudios Franciscanos». Revista mensual, dirigida por los Pa- 
dres Capuchinos. Sarria (Barcelona). Año viii. Tomo xii. 
Núms. 80-84. Enero-Mayo 1914. 

«La Alhambra». Revista quincenal de Artes y Letras. Granada. 
Año XVI. Núm. 397. Diciembre, 1913. Año xvii. Números 
380-389. Enero-Junio 1914. 

«La Ciencia Tomista». Publicación bimestral de los Dominicos 
españoles. Año v. Núms. 24-26. Enero-Junio 1914. 

«La Ciudad de Dios». Revista quincenal, religiosa, filosófica, cien- 
tífica y literaria, publicada por los PP. Agustinos de El Esco- 
rial. Madrid. Época 3."". Año xxxiv. Núms. 975-986. Panero- 
Junio 1914. 

«Memorial de Artillería». Madrid. Año 68. Serie vi. Tomo iv. 
Entrega 6.'' Diciembre 1913. Año 69. Tomo v. Entregas 
l.-'^-S.'' Enero-Mayo 1914. 

«Memorial de Infantería». Toledo. Año iii. Tomo v. Núme- 
ros 26-30. Febrero-Junio 1914. 



DOCUMENTOS OFICIALES 21 5 

«Memorial de Ingenieros del Ejército», Madrid. Año lxviii. 
Quinta época. Tomo xxx. Núm. xii. Diciembre, 1913. Año 
Lxix. Tomo XXXI, Núms. i-v. Enero-Mayo 19 14. 

«Monumenta histórica Societatis Jesu a Patribus ejusdem Socie- 
tatis edita». Matriti. Annus 21. Fase. 242-247. Februario- 
lulius 1914. 

«Nueva Academia Heráldica. Archivos Históricos de Genealo- 
gía y Heráldica». Madrid. Tomo ir. Enero-Mayo 1914. 

«Razón y Fe». Revista mensua', redactada por PP. de la Com- 
pañía de Jesús. Madrid. Año xiii. Tomo xxxviii. Núms. I-4. 
Enero-Abril 1914. Tomo xxxix. Núms. 1-2. Mayo -Junio 
I914. 

«Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su 
Reino». Tomo iii. Núm. 4. 

«Revista de P'ilología Española». Madrid. Tomo i. Cuaderno I.° 
Enero-Marzo 1914. 

«Revista de Historia y de Genealogía Española». Madrid. Año ni. 
Núms. 1-6. Enero-Junio 1914. 

«Revista general de Marina». Madrid. Tomo lxxiii. Cuaderno 6.° 
Diciembre 1913. Tomo lxxiv. Cuadernos I.°-5.° Enero- 
Mayo 1914. 

publicaciones extranjeras recibidas por cambio con el «boletín» 

«Archivum Franciscanum Historicum». Florentiam. x-\nnus vii. 
Fase, i II. Januarius-Aprilis 1914. 

«Boletín Histórico de Puerto Rico >. Publicación bimestral. San 
Juan de Puerto Rico. Año i. Núm. I. Enero-Febrero 1914. 

«El Sendero Teosófico». Revista internacional. Point Loma (Ca- 
lifornia). Tomo V. Núm. 6. Diciembre, 1913. Tomo vi. Nú- 
meros 1-5. Enero-Mayo 1 914. 

«Félix Ravenna». Bollettino storico romagnolo edito da un grupo 
di studiosi. Ravenna. Fascicolo 12. Ottobre, 1913. Fasci- 
colo 13-14. Gennaio-Giugno 1914. 

«Kwartalnik Historyczny». Organ Towarzj'stwa Historycznego. 
Rocznik XXVIII. Zeszyt S. We Lwdwie, 1914. 



2l6 BOLETÍM DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

«L'Archiginnasio». Bullettino della Biblioteca Comunale di Bo- 

logna. Anno viii. Núms. $-6. Settembre-Dicembre, I913. 

Anno IX. Núm. 2. Marzo-Aprile 1914. 
«La Civiká Cattolica». Roma. Anno 65.° Vol. I. Quadernos 

1525-1526. Gennaio-íjiugno 1914. 
«Madonna Verona». Bollettino del Museo Cívico di Verona. An- 

nata vii. Fascicolo 28. 1913. Anno viii. Fascicolo 29. Gen- 

naio-Marzo 1914. 
«O Instituto». Revista scientífica e litteraria. Coímbra. Volume 

60. N"'' II- 12. Novembro-Dezembro 1913. Volume 61. 

N^'^ 1-4. Janeiro-Abril 1914. 
«Paléographie Musicale. Les principaux manuscrits de chant 

grégorien, ambrosien, mozárabe, gallican, publiés en fac- 
símiles phototypiques par les Bénédictins de Solesmes». 

París-Leipzig. Vingt-quatriéme année. N° lOl.Janvier, 1914. 

Vingt-cinquiéme année. N° I02. Avril 1914. 
«Polybíblion». Revue Bibliographique Universelle. Paris. «Partie 

Littéraire». Deuxiéme serie. Tome soixante-dix-neuviéme. 

cxxx de la collection. Deuxiéme livraison. l'évrier 1914. 

'J'roisiéme livraison. Mars 1914. Quatriéme livraison. Avril 

I914. Cinquiéme livraison. Mai 1914. 
«Partie Technique». Deuxiéme serie. Tome quarantiéme. cxxx. 

cxxxii'^ de la collection. Deuxiéme livraison. Février, 1914. 

Troisiéme livraison. Mars, I914. Quatriéme livraison. Avril 

1914. Cinquiéme livraison. Mai 1914. 
«Revue Celtique». Vol. xxxiv. Núm. 4. Paris, 1913. Vol. xxxv. 

N"- 1-2. Paris, 1914. 
«Revue Historique». Paris. 39'' année. Tome cxv. N"^ 228-230. 

Janvier-Juin I914. 
« Rivista Storica Italiana». Pubblicazione trimestrale. Torino. 

Anno XXXI. Vol. vi. Fase. i. Gennaio-Marzo 1914. Fase. 11. 

Aprile-Giugno 1914. 
«Roma e l'Oriente». Rivista Criptoferratense per l'unione delle 

Chiese. Pubblicazione mensile. Roma. Anno iii. Nums. 35-36. 

Novembre-Decembre 1913. Anno iv. Nums. 37-4I. Gen- 

naio-Maggio 1914. 



DOCUMENTOS OFICIALES 217 

:The English Historical Review». London. Vol. xxix. N°^ II3- 
1 14. January-April 1914. 



DE LAS REDACCIONES V POR CORREO 

«África Española». Revista quincenal. Madrid. y\ño 11. Núm. 12. 
Enero 1914. 

«Algunos juicios de la Prensa sobre la ilustre conferencista es- 
pañola señora doña Eva Canel». Buenos Aires. 

«Archivo Bibliográfico Hispanoamericano». Publícalo la Librería 
general de Victoriano Suárez, Preciados, 48, Madrid. Tomo v. 
Núms. lO-ll. Octubre-Noviembre, 1913. I orno vi. Núme- 
ros I.°-2." Enero-P>brcro 1914. 

«Archivo Ibero-Americano». Publicación bimestral de los Padres 
Franciscanos. Madrid. Año 1. Tomo i. Enero -Febrero 
I914. Núms. ii.-iji. Marzo-lunio 1914. 

«Atlántida». Revista mensual. Buenos Aires. Tomoxiii. Núm. 37. 
Enero 1914. 

«Bética». Revista ilustrada. Sevilla. Año 11. Núm. II. Abril 
1914. 

«Biblioteca Valenciana Popular». Barcelona. Cuadernos i-v. 

«Boletín del Centro Popular Católico de la Inmaculada». Madrid. 
Año V. Núm. 44, Enero 1914. 

«Ciencias y Letras». Revista mensual. Guayaquil. (República del 
Ecuador). Núms. I -17. Noviembre 191 I-Diciembre I913. 

«Don Lope de Sosa». Crónica mensual. Jaén. Año 11. Números 
13-17. Enero-Mayo 1914. 

«El Correo de Andalucía». Sevilla. Año xvi. Núm. 5.266. Fe- 
brero 1914. 
«El Nuevo Tiempo». Bogotá (Colombia). Año xii. Núm. 3.987. 
Enero 1914. 

«El Restaurador». Tortosa. Año vii. Núms. 1629-35-51. 1914. 

«El Siglo de las Misiones». Revista mensual ilustrada. Bilbao. 
Año I. Núms. I- 2. Panero Febrero 1914. 

«El Terruño». Santa Cruz de Tenerife. Año i. Núm. 10. Fe- 
brero 19 1 4. 



2l8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

«España Económica y Financiera». Madrid. Año xxii. Núme- 
ro 1. 1 II. Junio 1914. 

«Euskalerriarem alde». Revista de cultura vasca, publicada bajo 
el patrocinio de la Excelentísima Diputación de Guipúzcoa. 
San Sebastián. Año iii. Núm. 72. Diciembre 1913. Núme- 
ros 73-83. Enero-Junio 1914. 

«Faro de Galicia». Diario decano de la Prensa de Galicia. Vigo. 
Año 62. Núm. 14. 113. 19 Enero 1914. 

«Horizontes». Revista mensual. Ciudad Bolívar (Venezuela). 
Año XV. Núm. I2Ó. Diciembre I913. Año xvi. Núm. 127. 
Enero 1914. 

«La Avalancha». Revista ilustrada. Pamplona. (índice de lo publi- 
cado en «La Avalancha» durante el año I912.) 

«La Gaceta del Norte». Bilbao. Años xiii-xiv. Núms. 4.757-94- 
Diciembre 1913-Enero 1914. 

«La Gaceta de Policía». Madrid. Año xii. Núms. 382-386. Mar- 
zo-Mayo 19 1 4. 

«L'Espagne». París. Deuxiéme année. N°- 21 42. Janvier-Juin 
1914. 

«Patria». Periódico defensor de la Patria y de la raza. San Juan 
de Puerto Rico. Año I. Núms. II-13. Diciembre 1913. 

«Rassegna Numismática». Roma. Anno xi. Núm. 2. Marzo 19x4- 

«Répertoire d'Art. et d'Archéologie». Dépouillements des pé- 
riodiques et des catalogues de vente frangais et étrangers. 
Paris. Quatriéme anné. Troisiéme trimestre 1913. Fase. 19. 
Quatriéme trimestre 1913. 

«Revista de las Antillas». Puerto Rico. Núms. I-3. Mayo 1914. 

«Biblioteca Americana». Tomo i. «Sonetos sinfónicos», por Luis 
Llorens Torres. San Juan de Puerto Rico. Marzo I914. 
Tomo III. «Bronces». Versos, por Antonio Pérez-Pierret. 

1914- 

«Revista Bimestre Cubana». Habana. Vol. viii. Núm. 6. Noviem- 
bre-Diciembre 1913. Vol. IX. Núm. I. Enero-Febrero 1914. 

«Revista Calasancia». Madrid. Año 11. Núm. 17. Mayo 1914. 

«Revista Económica». Madrid. Año v. Núms. 17-27. Enero- 
Junio 1914. 



DOCUMENTOS OFICIALES 2I9 

«Revista Española de Urología y Dermatología». Madrid. Año xvi. 
Núms. 181-186. Enero-Junio I914. 

«Revista General de Enseñanza y Bellas Artes». Madrid. Año iv. 
Núm. 94. Noviembre 1913. Año v. Núm. 97. Enero 1914. 

«Revista de Morón». Año i. Núms. iii-vi. Morón déla Frontera. 
Marzo-Junio 1914. 

«Revista de Obras Públicas». Madrid. Año lxii. Núms. 1.997- 
2.021. Enero-Junio I914. 

«Revue des Ouestions Historiques». Paris. Ouarante-huitiéme 
anné. 189'' livraison. Janvier 1914. 

«Sutileza». Revista semanal. Santander. Año 11. Núms. 15-27. 
Enero-Marzo 1914. 

«The New VVeekly». London. Vol. 11. Núm. I. June 1914. 

«Unión Ibero-Americana». Madrid. Año xxvii. Núm. lO, Di- 
ciembre 1 91 3. Año XXXIII. Núms. I -5. Enero-Mayo 1914. 

«Unión Panamericana (Sección española). Washington. Volu- 
men XXXVII. Núm. 6. Diciembre I913. 

«Vida Económica». Madrid. Año iii. Número extraordinario. 
Abril 1914. 

POR SUSCRIPCIÓN Y COMPRA 

«Anecdotes du ministére du Comte Duc d'Olivarés. Tirées & tra- 
duites de l'Italien du Mercurio Siry, par monsieur de Val- 
dory». A Paris, mdccxxii. 

«Condecoraciones Militares y Civiles de España. Volumen i. Mé- 
rito Militar y Toisón de Oro», por D. Julián Sosa. Madrid, 

1913. 
«El Passagero», por el Doctor Christoual Suarez de Figueroa. 

Lo publica la Sociedad de Bibliófilos Españoles. Ejemplar 

núm. 27. Madrid, mcmiv. 
«Encyclopédie de l'Islam». Dictionnaire Géographique, Ethno- 

graphique et Biographique des peuples musulmans, publié 

par M. Th. Houtsma, R. Basset, T. W. Arnold et H. Baüer 

(Ouvrage patronné par l'Association internationale des Aca- 

démies). l9''-20'' livraison. Leyde, 1914. 



220 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

«Las obras maestras de la Arquitectura y de la Decoración en 
España. — I: Catedral de Burgos», por D. Vicente Lampérez 
y Romea. Madrid, mcmxii. 

«Les cuites paíens dans l'Empire Roniain», par J. Toutain. To- 
mes i-ii. Paris, 1907- 1 911. 

L'Estat d'Espagne. Auec le proces verbal de l'hommage faict, 
par l'ayeul du Roy Philippes á prefent regnant, au Tref- 
Chreftien Roy de France Lloys XII de ce nom l'an I499. 

MDXClIir. 

«Textes et monuments figures relatifs aux Mystéres de Mithra», 
publiés avec une introduction critique par Franz Cumont. 
Tome premier. Introduction. Bruxelles, 1 899. Fascicule 1. 
Textes littérair es et insci'iptions. Bruxelles, 1894. Fascicule ii. 
Monuments figures (Premiére partie). Bruxelles, 1895. Fas- 
cicule III, Monuments figures (Seconde partie). Bruxelles, 
1895. Fascicule iv. Siipplcment et Index. Bruxelles, 1896. 



INFORMES 



I 

FUEROS DE ALFONSO VII Y ALFONSO VIII 

Señores Académicos: 

Propónese el P. Fr. Alfonso Andrés, benedictino de Silos, pu- 
blicar una serie de documentos relativos á diferentes pueblos de 
Castilla, fueros, cartas- pueblas y escritos varios de aplicación del 
derecho (donaciones, compras, testamentos, sentencias, etc.), que 
yacen polvorientos y olvidados en archivos y bibliotecas, y al so- 
licitar para ello un lugar en nuestro Boletíx, remite á la Acade- 
mia una pequeña muestra de su propósito. 

Constituyen ésta tres documentos inéditos: 

Los Fueros de Villalvilla (Burgos), dados por Alfonso VII á 
I de Febrero de II 35 (Archivo de la catedral de Burgos, volu- 
men 37, fol. I/j. La donación hecha por Alfonso VII (Vallado- 
lid, 26 de Febrero de 1 152) á favor del canónigo de Burgos 
Pedro Gutiérrez, del Monasterio de San Cristóbal de Villadiego, 
concediendo ciertos derechos á cuantos circa supradictiiiti mona- 
ster'mm populare vohier'mt (Archivo de la catedral de Burgos, vo- 
lumen 33, números 103 y 104). Y por último, la confirmación 
otorgada por Alfonso VIII (13 de Mayo de I183), de los fueros 
y costumbres del Concejo de Arroyal que pertenecía al Hospital 
del Rey de Burgos (Archivo Zabálburu, Colección Miró, carpe- 
ta I, núm. 1). 

El interés que ofrecen los documentos de esta clase es tan 
grande como difícil de determinar a priori y por su simple lectu- 
ra. En ocasiones, es sencillamente una palabra ó una frase la que 
arranca el documento del olvido y le convierte en factor princi- 



222 boletín de LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

palísimo de tal ó cual demostración histórica; á veces pasa inad- 
vertido durante largo tiempo, hasta que un azar cualquiera de 
esos que afortunadamente acompañan siempre á las investigacio- 
nes científicas y á los que se deben tantos y tan interesantes 
descubrimientos, pone de relieve su hasta entonces desconocida 
importancia. 

Pequeños, cuasi insignificantes son al parecer esos tres docu- 
mentos con los cuales inaugura su colección el P. Alfonso An- 
drés; pero, ¿quién puede medir de primera intención el interés 
que en realidad tienen para nuestra historia social y jurídica? Por 
de pronto, en el encabezamiento del primero de ellos, los Fueros 
de Villalvilla, encontramos una frase simplicísima, de esas que 
suelen pasar por completo inadvertidas, pero que es, en mi en- 
tender, de verdadera trascendencia en la ímproba é inmensa la- 
bor de ir complementando poco á poco el conocimiento imper- 
fecto y por muchos motivos deficientísimo que hoy tenemos del 
estado social de Castilla en la plenitud de la Edad Media. 

Dice así el Rey 1). Alfonso: ... damus et confinnamus istos fo- 
ros ad homines de Villaaluiella que est mea iuueria. 

Confieso que es la vez primera que encuentro calificada así 
una villa ó un poblado cualquiera. De los iuberii ó íuuerii tene- 
mos abundantísimas noticias ( I ); principalmente por nuestros 
Fueros municipales, podemos comprobar su existencia en los ex- 
tensos territorios de Castilla, Aragón y Navarra, y encuentren ó 
no su origen en los iubilii visigodos (que para el caso poco im- 
porta), podemos también con toda certeza fijar, sin discusión al- 
guna, su carácter de siervos ó vasallos labradores y determinar 
con todo detalle sus funciones agrícolas (sembrar, arar, rozar, 
segar, trillar, llevar la paja al pajar, etc.), partiendo los frutos 
con su señor, iuxia pactwii qiiod cum doviino suo f£ce?'it, gráfica 
expresión del Fuero de Cuenca (iii, 30), que traduce el roman- 
ceado de Alcázar <<.assegund del abenenga que ouieren Jecho-» 



(i) Véase Ureña, La Legislación Gótico -hispana, Madrid, 1905. 2.^ edi- 
ción, 1906, pá<¿. 406-414; y Ureña y Bonilla, El Fuero de Usagre, Madrid, 
1907. Glosario, pág. 288. 



FUEROS DE ALFONSO VII Y ALFONSO VIII 223 

(Ms. Bibl. Nac, 11.543, ^ol- 18). Pero no es lo mismo la existen- 
cia aislada de vasallos ó mercenarios, labradores (¿uberii)^ apar- 
ceros al propio tiempo de sus señores, que la denominación de 
iuueria (que est mea iitueria) dada por el monarca á un poblado 
de la importancia de Villalvilla, lo que nos lleva necesariamente 
á afirmar la existencia de colonias agrícolas en Castilla á media- 
dos del siglo XII. 

La colección, pues, iniciada por el P. Alfonso Andrés con la 
publicación de los tres indicados documentos, ha de revestir, sin 
duda alguna, verdadera y reconocida importancia, y la Academia 
de la Historia debe amparar y proteger tan generosas iniciativas. 
Pero creo oportuno recordar al erudito benedictino la necesidad 
de realizar una transcripción exactísima de los documentos, con- 
servando cuidadosamente su fantástica ortografía y la convenien- 
cia de obtener de todos ellos fotocopias que se depositen, como 
garantía científica de la colección, en nuestra Biblioteca. 

Madrid, 26 de Junio de 1914. 

Rafael de Ureña. 



Fueros de Villalvilla (Burgos), dados por Alfonso VIL 

(i de Febrero de i 135) (l)- 

Tn nomine Domini. Quoniam ea que a regibus sunt data, litte- 
ris sunt annotata et ideo ego Aldefonsus Dei gratia Yspanie im- 
perator una cum uxore mea Berengaria regina, damus (2) et con- 



(i) Por causas ajenas á nuestra voluntad no podremos seguir siempre 
el orden cronológico en la serie de documentos, fueros y cartas-pueblas 
de lugares de Castilla, que hoy empezamos. 

(2) Lugar de la provincia y partido judicial de Burgos. Dista de la ca- 
pital unos 5 kilómetros, y está situado junto á la carretera de Burgos á 
Valladolid y el camino de hierro; por su término atraviesa el río Arlan- 
zón. En este lugar tuvo grandes posesiones el monasterio de Cárdena du- 
rante los siglos X y XI. (Serrano (D. Luciano), Becerro gótico de Cárdena, 
V. ViUalville... y Vt&x^ax^z^., Antigüedades, tomo i). En 1075 era ya población 
de Burgos, por cuyos fueros se regía (Muñoz, Colección de fueros munici- 
pales y cartas-pueblas, tomo i, pág. 257); pero en 1135 consiguió de Alfon- 
so VII los que aquí publicamos y que creemos inéditos. 



2 24 BOI.ETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

firmamus istos foros ad homines de Villalviella que est mea iu- 
veria. 

Oui ibi venerint populare habeant ¡n foro el rivo de Aslanzone 
hyemps et estus ubicumque aportare potuerint: et non habeant 
manneriam ñeque fonssadera, ñeque annubda, ñeque ulla fazen- 
dera, nisi unum solidum en enfurcione per festi\¡tatem Sancti 
Michaelis et IIII dies in labore de rege ¡n ipsa villa ¡n hereditate 
de ¡lio rege. Et qui non habuerit boves serviat cum suo corpore 
unus dies per dies Sanctum Michaelem: alter dies de genero us- 
que ad marcium: tertius dies a berbeitar et quarta dies a trillar; 
et habeant in cibum vel potum, panem et vinuní et caro sive ad 
mane sive ad sero. 

Siquis aliquis inde exierit sive viros sive feminas vengan del 
rei al rei cum totum ab omni integritate, térras et vincas et mo- 
linos et mobile excepto illo solar et illo muradare. Et si aliquis 
sub me populare voluerit vengat cum totum quantum habuerit 
sine ulla querimonia. 

Si quis hoc scriptum infringere voluerit in primis habeat iram 
De¡ et ad parte regis in coto persolvat müle libras auri. 

Ego Aldefonsus Dci gratia Yspanie imperator qui hanc cartam 
fieri jussi propriis manibus roboravi et signum fieri mandavi. 

-[- Signum regis (l). 
/." Columna. — PIpiscopus Simeón Burgensis cf. 

Berengfarius notarius regfis. 

Petrus Dolchitez (2) et Petro Salvadorez et Johannes üomin- 
euez ts. 



(il Estas pal;ibras van incluidas en el centro cíe un dibujo formado por 
tres triángulos superpuestos, pareciiio al de García III de Navarra, nú- 
mero 50, de Muñoz, firmas d¿ los R'.yes de España, Madrid, 1887. 

(2) Este personaje debe ser el mismo que figura como testigo en una 
escritura de donación de 1 130, hecha por Cet Sánchez á favor de la ermita 
de Nuestra Señora de Villavela, á condición de que á su muerte y la de 
sus parientes, dicha hacienda pase á ser propiedad de Cárdena. Por el texto 
de esta escritura, que dice estar la posesión «quoinodo dividet J/umiiie que 
vjcatur Aslanzo7tr>, sospechamos que este lugar corresponde al Villalvilla 
deque nos ocupamos, que también tiene por titular de la iglesia la Asun- 
ción de la Santísima Virgen. (Berganza, ob. cit., tomo 11, pág. 60 y Apén- 
dice escritura, cxlu.) 



FUEROS DE ALFONSO VII Y ALFONSO VIII 225 

Melendo Basino ts. 
Ramiro Frolaz cf. 

2." Columna. — Lope López (i) maiordomus regís cf. 
i\malrich armiger regis cf. 
Ferrando f[rate]r (2) regi (sic) cf. 
Michael Dizef (3) merino regis et populator cf. 
... (roido) et suo pater sele...zos del rei et populatores cf. 
...} Cid ts. Vellid ts. Annaia ts. 

j.'^ Columna. — Come Lop Diaz cf. 
Come Rodericus Velaz cf. 
Vermundo Petrez de Gallecia cf. 

^.^ Columna. — Comes Petrus López cf. 

Comes Rodrigus Gómez cf. 

Comes Alunnio de Gallecia cf. 

Comes Armengot de Orgel cf. 

Pacta carta in era APC^LXXIIP, kalendas februarii in vigilia 
Purificationis Sánete Marie \"irginis. 
Johannes Petri notavit. 

Burgos. Archivo Catedral, vol. 37, fol. 17. Orig. en perg. bas- 
tante deteriorado. En el mismo vol. se encuentran las siguientes 
confirmaciones originales del privilegio anterior: 

Folios 7-8. — De Alfonso X. Toledo, 17 Mayo 1254, y Burgos, 

— 6 Enero 1255. 

— 6. — De Sancho IV. Burgos, I Junio 1 286. 



(i) Por estos días debió morir D. Lope ó dejó de ser mayordomo del 
Rey, pues por un documento de este mismo mes aparece ocupando dicho 
oficio Gutierre Fernández. (Serrano (D. L.), Colección diplomática del Mo- 
ral. Introducción, págs. xvi-xvii.) 

(2) Este personaje es, sin duda alguna, el Conde Fernán Pérez de Lara, 
hijo natural de doña Urraca y hermano de Alfonso VII, por lo que esta 
escritura servirá para aclarar la debatida cuestión del nacimiento del 
Conde. 

(3) ¿No sería este D. Miguel Dizef el mismo personaje que el firmante 
Miguel Dolquitiz en la escritura antes citada de Villaveia? En ambos do- 
cumentos, en efecto, se dice ser populator de Villaveia ó Villa alviella, y 
quizás hermano de Pedro Dolchitez. 

TOMO Lxv. 1 5 



220 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Folios lO. — De Alfonso XI. Burgos, 29 Agosto 1332. 
— 9. — Privilegio orig. de B'ernando IV ordenando que los 
vecinos de Villalvilla paguen únicamente el en- 
cabezamiento de cuatro pecheros. Falencia, lO 
Octubre 1311. 

Alfonso VII hace merced del Monasterio de San Cristó- 
bal de Villadiego al canónigo de Burgos Pedro Gutié- 
rrez, y concede ciertos derechos á cuantos quieran es- 
tablecerse Junto al Monasterio. 

(Valladolid, 26 Febrero 1152.) 

(Chrismon) In nomine domini, Amen. 
Ego Adefonsus imperatur una cum filiis meis Sancio atque 
Fernando fació cartam donationis et textum firmitatis Deo et 
monasterio sancti Christofori et tibi Petro Guterriz presbítero et 
canónico Sánete Marie de Burgis et ómnibus successoribus tuis 
de illa mea hereditate quam habeo in monasterio qui est in terri- 
torio de Villadiego qui vocitant sancti Christofori (l) de illa via 
qua itur de Ulmos (2) a Villadiego, quantum michi ab omni inte- 
gritate pertinet et hdc fació pro amore et pro animabus paren- 
tum meorum et peccatorum meorum remissione et pro amore 
filii mei regi Sancii, quem hodie militem fació (3), utbeatus Chris- 

(i) Este Monasterio de San Cristóbal estuvo situado á corta distancia 
de Villadiego, junto al camino que de esta villa va á Olmos de la Picaza. 
Existía ya en 1068, pues se encuentra mencionado entre los varios Monas- 
terios de que hizo donación Sancho II de Castilla á Simeón, obispo de 
Burgos, y aunque allí se le designa con el nombre de celia, en otros docu- 
mentos se le llama tnonasíerium, como hace notar el P. Flórez, España Sa- 
grada, tomo XXVI, págs. 450-451; Serrano (D. L.), Colección diplomática del 
Moral, pág. 8; Méndez (F.): Vida del P. flórez, pág. 6. 

(2I Olmos de la Picaza, lugar de unos 40 vecinos, partido judicial de 
Villadiego, provincia de Burgos, del que dista unas cinco leguas. 

. (3) No faltan escrituras que mencionen este acontecimiento verificado 
en Valladolid en los tres primeros meses de 1 152; pero no dejaremos sin 
señalar uno que cita Sandoval (Reyes, 11, págs. 306-307). Dice que á 3 de 
Enero de este año, Alfonso VII concedió varias mercedes al Monasterio 
de San Cristóbal de Ibeas, tres leguas de Burgos, expresando el motivo 
con las mismas palabras que en este documento://-^ amore filii mei... quem 
ego hodie militem fació... y termina también... aimo quo imperator veiiit de 
Ule cerca de Jaén. 



FUEROS DE ALFONSO Vil Y ALFONSO VIII 22? 

toforus sito intercessor pro eo apud Deum, ut ab hac die abeas 
et possideas tu et omnes successores iure hereditario in per- 
petuum. 

Et homines qui circa supradictum monasterium populare vo 
luerint non abeant forum faciendi uUam facenderam, nec fossade- 
ram, nec iré in fossatum nec habeant manneriam nec pectum, 
nullumque servicium faciant in vita alio homini nisi domino sancti 
Christofori et nullum homicidium pectent. 

Si vero in posterum aliquis ex meo vel alieno genere hoc 
meum factum rumpere voluerit sit a Deo maledictus et excomu- 
nicatus et cum Juda proditore in inferno dampnatus et pectet 
regie parti mille sollidos. 

Facta carta in Valladolid, anno quo imperator venit de illa 
cerca de Jaén, era PC^LX""* (l) et quot IIII"'' kalendarum Marcii, 
imperatore ipso imperatore in Toleto et Legione, in Galletia et 
Castelle, in Nazara et Saragotia, in Baetia et Almaria. 

Comes Barchilonie tune temporis uassallus imperatoris. 

Sanctius rex navarrus tune temporis vasallus imperatoris. 

Ego Adefonsus imperator Hyspanie hanc cartam quam fieri 
iussi propria manu mea roboro et confirmo. 
Rex Santius filius imperatoris. 

+ Signum Imperatoris. 
/." Columna. — R[aimundus] Toletanus archiepiscopus et Hyspa- 
nie Primas cf (2). 
Johannes Legionensis eps. cf. 
Victorius Burgensis eps. cf. 
Raimundus Palentinus eps. cf. 
Johannes Seeobiensis eps. cf. 
Rudericus Naiarensis eps. cf. 



(i) El trazado superior derecho de la x" lleva una vírgula como en la 
escritura visigoda; de suerte, que equivale á xl de la escritura francesa. 
Sobre los errores á que ha dado lugar la ausencia de ese trazado, véase 
Vignau, índice de los docuinejiios de Sahagún. pág. 30, ó Ferotin (M.), Car- 
tulaire de Silos, págs. 80-81. 

(2) Es de notar la diversidad de confirmantes de este documento y los 
del núm. 53 del Cartulaire de Silos, pág. 81, á pesar de no haber más que 
dos días de diferencia y ser el mismo notario el redactor de ambos. 



\ 



228 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

2." Columna. — Comes Pontius maiordomus imperatoris cf. 

Guter Fernandiz cf. 

Garda Garciaz Daza cf. 

García Gumez cf. 

AdefonsLis Muninz maiorinus in Burgis cf. 

Petrus Galindiz maiorinus in ipsa térra cf. 

Johannes Fernandiz canonicus ecclesie beati Jacobi et nota- 
rius imperatoris scripsit. 

Burgos. Archivo Catedral, vol. 33, núms. 103 y 104, 2 origs. en 
pergamino. 

Alfonso VIII confirma al Concejo de Arroyal 
sus fueros y costumbres. 

(13 Mayo i 183.) 

(Chrismon.) Subtus Christi nomine et individué Trinitatis Pa 
tris et Filii et Spiritus Sancti. 

In tempore Regis Aldefonsi serenissimi imperatoris tocius 
Hyspanie et filii sui regis Sancii, omnia Deo gratias tranquilla et 
quieta fuerunt: omnes tam civitates quam ville suum obtinendo 
íorum, Ínter quas uilla illa que dicitur Arroial (l), libera et quieta 
in pace permansit: que pos obitum predictorum regum anime 
quorum in pace requiescant, remansit sub dominio et sub po- 
testate domni Aluari Ruderici de Mansiela (2), qui eam inquietare 



(i) Lugar con Ayuntamiento, provincia y partido judicial de Burgos, 
del que dista legua y media. Por su término atravesaba la famosa calzada 
de Burgos á Reinosa, construida en 1787. Como indican las anotaciones 
que se leen al verso del documento original, que damos al final, este lugar 
pertenecía al Hospital del Rey, de Burgos, y lo mismo expresa el libro 
de las Behetrías (Silos, Ms. iii, fol. 93), pues dice sobre este lugar: Este 
lugar es del EspUaJ del rey: derechos del rey\ pagan al rey servicios e mo7iedas e 
fonsadera: derechos del Señor: dan al dicho Espital de cada casa poblada diez e 
seis dineros: daiicada año de viartinie^a al dicho Espital, qiii7iientos maravedís. 

(2) D. Alvar Ruiz de Mansilla, de la familia de los Guzmanes. Era hijo 
de D. Ruy Núñez de Guzmán y doña Godo González de Lara, y casó con 
doña Urraca Ruiz de Castro. En los documentos de esta época aparece con 
bastante frecuencia, unas veces sólo con sus nombres Alvancs Ruderici y 
otras añadiendo de Mansiella ó Maxilla. (^Ferotin, Cartulairede Silos, pá- 



FUEROS DE ALFONSO Vil Y ALFONSO YUI 229 

cepit extraendo eam a foro iniuste et vi eos qui ibi commoran- 
tur oprimendo. Accidit autem quod quidam uicinus noster Mar- 
tinus Johannis nomine mortus est; audiens hoc domnus Albarus 
quod iste ita moreretur precipit familiaribus suis et uillico suo ut 
caperent domum istius cum omni possessione sua, noleus filios 
suos expoliare ab omni mobile suo. Videns autem hoc omnis 
concio (s) de Arroial quod uicini sui ita male agitabantur dixe- 
runt iniurias illis a domno Albaro collatas in comune dicentes 
quod uni infertur nobis ómnibus uenturum putemus. Unde talia 
indigne ferentes fecerunt querimoniam domino Regi Aldefonso 
de predicta iniuriam (s) sibi iniuste a domino suo collati, apud 
Palentiam (l). Qui moleste accipiens pió ut ipse est animo pre- 
cepit cuidam portario suo Martinus Lupi ut uenies (s) reintegra- 
ret eos qui expoxiliatos erant a domo sua quod ita factum est. Et 
postea precepit domno Lupo (2) uillico suo qui preerat ómni- 
bus alus uillicis quod perquireret in circum aiacentibus uillis qui 
sunt in facie de Arroial qualem forum in tempore Imperatori et 
regis Sancii haberent hec predicta uilla: que fuit Quintana de 
Porcas (3): Marmellar de iuso (4) Quintana-donnas (5) et Para- 
mo de suso (6), et Villa longa (7). Et precepit domnus Lupus 



gina 107; López Ferreiro, Historia... de Santiago., iv, pág. 153; Salazar, Casa 
de Lara, i, págs, 88, 139, 149.) 

(i) De Burgos, donde se encontraba Alfonso VIII á 17 de Marzo, debió 
pasar a Falencia, como parece indicar esta escritura, y luego volvió á 
Burgos. (Mondéjar, Memorias históricas, pág. 146, y Serrano (D. L.), Fuen- 
tes para la Historia de Castilla, tomo i, págs. 77-79.) 

(2) Es decir, D. Lope Díaz de Fitero, merino en Castilla, quien por or- 
den de Alfosso VIH intervenía en asunto parecido á éste en 17 de Marzo 
de este año. (Serrano, loe. cit.) 

(3 ) Quintana Puercas, despoblado en la provincia y partido judicial de 
Burgos y en el término de Arroyal. Hoy se llama Soto de Arroyal, del que 
dista 2 kilómetros. 

(4) Marmellar de Abajo, lugar del partido judicial de Burgos, con unos 
40 vecinos. En él hay un palacio del siglo xvi, bastante abandonado. 

(5) Quintanadueñas. Luj^ar de 85 vecinos, á una legua de Burgos. 

(6) Lugar de unos 30 vecinos, á legua y media de Burgos. 

(7) Debe corresponder hoy á Villanueva del Río Ubierna ó de los As- 
nos. Dista de Burgos unos 9 kilómetros; tiene unos 55 vecinos, y fué fun- 
dado, según dice Madoz (Diccionario geográfico, vol. xvi, pág. 213), por el 
abuelo del Cid. 



230 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

uillico suo Petro Mella ex parte regís quod ipse perquireret cum 
domno Gundisaluo capellano domni Aluari, de foro de Arroial 
in supra scriptis uillis; qui uenientes prius ad Quintana de Per- 
cas tecerunt eos uenire ante se, et incipientes a maioribus con- 
iurauerunt eos sicut mos est ex parte domini nostri Ihesu-Christi 
et Genitricis ejus, quod ipsi dicerent quicquid uerum sentirent et 
scirent de foro de Arroial, quibus respondentibus amen dixerunt 
Dominicus Saturninez, Dominicus ^Martínez, Goncaluo Saturni- 
nez, Petrus Stephani: Nos scimus rei ueritatem quod homines 
de Arroial nunquam fecerunt sernam in tempore predictorum 
regum, sed scimus eos annuatim et per singulos annos redi- 
turos II solidos per unamquamque domum in marcio mense 
et scimus eos sicut nos didicimus a senioribus nostris eos com- 
plere forum de qualibet calumpnia cibi illatam vel liuoribus 
pro XX solidos et infra unumquemque per se a xx solidos et su- 
pra cum XII hominibus qui possint responderé ad coniuraci- 
nem sicuti mos est. Hoc ita exquisito et ita inuenta coram his 
inquisitoribus scilicet Petrus Mella, Gundissaluus capellanus et 
Martinus Lupi ianitor regis adhiuerunt ad alias predictas uillas 
et fecerunt ita. Unde sunt testes; de Marmellar, Martinus Domi- 
nici, Martinus Johannes. De Quintana Duennas: Dompnus Garsia 
presbiter, Dominicus presbiter, Dominicus Millan, Gundissaluus 
Martini, Dominicus Johannis, Guillelmus ingles, Dominicus Pelagi, 
Dominicus Martini. Et de Villalonga, Martinus Cidez, Petro (^aluo. 
De Paramo, dompnus Ferdinandus, Petrus Johannis. 

Ibi omnes ita coniuratos ut supra diximus testantur hoc ve- 
rum esse et ita fieri, et predictas uillas non alium habere foruni. 
Et hec pesquisa ita coram domino rege Aldefonso relata et reci- 
tata ut inuenta fuerat precepit ut ita fieret usque in perpetuum. 

Pacta carta III ydus Mai sub era M^CCXXP regnante Alde- 
fonso rege cum regina Elionor uxore sua in Toleto et in Extre- 
madura et in Burgis et in omni Castella. 

Et ego rex Alfonsus qui hanc cartam fieri precepi et relegen- 
tem audiui propria manu roboro et confirmo et roborata vobis 
trado. 

Dompnus Gundissaluus archiepiscopus Toletane sedis. 



FUEROS DE ALFONSO VII Y ALFONSO VIII 23 1 

-\- (rueda). Signum Aldefonsi regís Gástele (s). 
Dompnus Rodericus Guterii maiordumus regís testis. Dídacus 
Lupí alferít (l) regís testis. 

/." Columna. — Dompnus Ruderícus epíscopus ín Calahorra. 

Dompnus Marinus epíscopus ín Burgís. 

Dompnus Alderícus (2) epíscopus ín Falencia. 

Dompnus Goterríus chancellaríus regís, quí hanc cartam exa- 
rare fecít, testis. Et magister Uica domíní regís notaríus scripsi, 
testis. 

2."^ Columna. — Huius reí testes: Gómez Garciez testis. 

Ordonius Garciez testis. Rodericus Sancíí testis — Comes Fer- 
dínandus testis — Gundíssaluus Nunez testis. 

Arch. Zabálburu: Colección Miró: carpeta i, núm. I." 

— Oríg. en perg.° 0,42 >< 0,38, escrít. francesa. 

Sello de plomo pendiente de hilos de seda verde y encarnada. 

— En el reverso se lee en letra del siglo xiv: Priuilleio dec 
fuero de Arroyal; que es deste ospytal del Rey. 

— Prebyllejo de Arroyal y del fuero suyo: y en letra del si- 
glo xvii: Rey don Alfonso 8 da fuero y leyes al lugar de Arro- 
yal, que aora es del hospital del Rey: Prévílexío de esencíones al 
lugar de Arroyal y otros. 



(i) Poco tiempo antes debió conferirle el Rey este oficio, dado que en 
documentos del 12 y 17 de Marzo se dice estaba vacante. (Suárez de Alar- 
cón, Relaciones genealógicas. Apéndice, escritura l, pág. 23; Serrano, obra 
citada, pág. 79.) 

(2) Esta firma parece estar equivocada, porque el obispo de Falencia 
D. Raimundo no falleció hasta fines del año 1 183 ó principios de 1 184. Tal 
es el parecer del Sr. Alvarez Reyero, en sus Crónicas episcopales palenti- 
nas. Falencia, 1898, pág. 81. Favorece esta opinión una firma del obispo 
Arderico, de 14 de Enero de 1184, que dice: Ardericiis episcopus segontinus 
et pALENTiNus ELECTUS, lo quc hace suponer había muerto ya D. Raimun- 
do. Ferotin, ob. cit., pág. 106. Además, un documento de 3 de Junio de este 
mismo año 1183, dice también: Episcopus Raimundis in Paletttia (^erra- 
no, ob. cit., pág. 80); de suerte, que mal podía firmar D. Arderico como 
obispo de Falencia, en 13 de Mayo. D. Arderico se cree era natural de 
Briviesca, y tuvo un hermano llamado Lanfranco, según apunta el Kalen- 
dario de dicha ciudad. (Alvarez Reyero, ob. cit., pág. 86, y Serrano, ib. 11, 
página 62.) En la Historia de Sigüenza, del limo. F. Miguella (vol. i, pági- 
nas 128 139), se detalla con muchos pormenores la vida de D. Arderico, 
opinando fué natural de Frómista (Falencia), y que su traslación tuvo lu- 
gar únicamente á principios de 1 184. 



232 boletín de la real academia de la historia 



II 

LA IGLESIA DE « SANTA MARÍA LA REAL DE MONSERRAT» 
SITA EN ESTA CORTE 

Al recibir de nuestro ilustre Director el honroso encargo de 
informar á la Academia acerca del expediente incoado por el 
señor alcalde de esta corte para que sea declarado monumento 
nacional el templo erigido en ella bajo el nombre de Santa Ma- 
ría la Real de Monserrat, situado en la calle de San Bernardo, 
esquina á la de Quiñones, hube de enterarme de que estaba para 
publicarse el de la Real Academia de Bellas Artes acerca del 
mismo asunto, y esperé algunos días hasta tenerlo á la vista, con 
la mira de que, partiendo del mismo empeño, llegásemos ambas 
Academias por distintos caminos á coincidir en un dictamen tan 
razonado y convincente que hiciese eficaces y seguras las gestio- 
nes del Ayuntamiento de Madrid en la obra de cultura y de pa- 
triotismo con plausible celo iniciada en su instancia de II de 
Abril del pasado año por su digno presidente. 

Y no en vano deseaba conocer el informe de la Real Acade- 
mia de San Fernando, pues al tratarse de un edificio convertido 
desde su origen en blanco de las más acres censuras de los pri- 
mitivos individuos de esta ilustre Corporación, como Ponz, Lla- 
guno y Cean Bermúdez, aunque me constaba la evolución de la 
crítica operada en su seno por el informe emitido acerca del mis- 
mo monumento en el año de IQ02, y de que fué ponente D. Pe- 
dro de Madrazo, nada tan interesante como seguir el curso de 
esta saludable mudanza, para alegación de prueba en los trámi- 
tes del largo pleito sostenido por la estrecha crítica de los intran- 
sigentes neoclasicistas del siglo x\'iii y la más amplia y luminosa 
de los arqueólogos modernos. 

Porque es un hecho bien extraño en la historia de la crítica 
artística en España, que habiéndose terminado en I720la iglesia 
de Santa María la Real de Monserrat, y cuando todavía se esta- 
ban construyendo á porfía obras del más exaltado barroquismo. 



SANTA MARÍA LA REAL DE MONSERRAT 233 

como las del célebre platero cordobés Damián de Castro, que 
llegan á 1 790, hombres tan cultos como Ponz, secretario perpe- 
tuo de la Academia de San Fernando, perdiesen la gravedad de 
su carácter y con acrimonia aconsejasen que no se gastara njás 
dinero en completar la fachada de la iglesia de Monserrat de esta 
corte, pero que se emplease cuanto hiciera falta en demoler la 
torre construida y borrar del recinto de Madrid un edificio tan 
extravagante, que por muchos conceptos le deslucía y des- 
honraba. 

Pocas veces se ha hecho más patente el desacuerdo y la hos- 
tilidad entre la crítica de los eruditos y el gusto del público 
como en esta época, pues mientras aquéllos trataban de imponer 
al sentimiento popular las reglas de un arte frío y académico, 
exhumado de las seculares necrópolis de la antigüedad clásica, 
éste se complacía y ufanaba con las galas y desplantes de un 
arte desaforado y atrevido, donde llameaba el fuego de nuestros 
climas y pasiones, y que, como espontáneo en nuestro suelo, 
brota en todas las épocas de su historia cual expresión genuina 
de nuestros gustos tradicionales. 

Porque si el estilo greco-romano, importado por nuestros do- 
minadores latinos, y el mismo ojival, con su carácter hierático 
como estilo de inspiración religiosa y en este concepto universal 
ó católico, no pueden mirarse como verdaderamente españoles; 
en cambio, el llamado barroco, churrigueresco ó como se quiera, 
que la misma vaguedad del nombre acredita su carácter popu- 
lar, es tan ingénito en la inspiración de nuestros artistas, que 
desde la exageración decorativa de las joyas ibéricas, que hoy 
nos devuelve la tierra nativa, hasta las abigarradas invenciones 
del modernismo contemporáneo, pasando por las prolijas filigra- 
nas del mahometano y por los sutiles artificios del gongorismo, 
de que está saturado nuestro teatro, manifestación eminente- 
mente popular, la serie de nuestros gustos decorati\'OS no se in- 
terrumpe, y más exagerada ó más templada, desbordada ó con- 
tenida, es siempre la expresión fiel y segura del genio de nues- 
tra raza. 

No sometamos á las escalas del metro ni apliquemos el carta- 



234 boletín de la real academia de la historia 

bón y la escuadra á las obras artísticas que produjo el genio 
vivo y espontáneo, la imaginación fogosa y atrevida, el senti- 
miento alegre y bullicioso de las generaciones en que encarnó el 
espíritu de este pueblo indomable y guerrero; antes por el con- 
trario, busquemos en ellas la independencia y la originalidad, la 
fecundidad y la destreza, la perspicacia y el capricho, que rom- 
piendo con las severidades de la crítica erudita del siglo xviii, se 
expansiona é inflama para animar de una parte el sentimiento 
público con los monumentos de sus calles y plazas, y para refle- 
jar en ellos el carácter de la sociedad en que se inspiran y á 
cuyo ornato se consagran. 

Es por lo tanto este estilo, que llamaremos decorativo, uno de 
los más típicos de nuestra historia, el que más al vivo representa 
la idiosincrasia de nuestra raza ibera mezclada con todas las co- 
rrientes orientales que invadieron nuestro territorio y dejaron en 
él la huella de su paso; la expresión constante de nuestros gus- 
tos artísticos, que sobreponiéndose á todos los magisterios y á 
todas las influencias de escuelas extrañas, en el greco-romano 
como en el gótico, en el árabe como en el renaciente, en todos 
los estilos introduce y refleja la gracia, la travesura, la pompa y 
la independencia de nuestro carácter nacional. 

Y siendo esto así, ¿cómo no hemos de estimar los monumen- 
tos inspirados por ese gusto propio, desde la capilla de los Vélez 
de Murcia, en el gótico, hasta la fachada del Hospicio de Madrid, 
en el romano, que fueron el encanto de generaciones viriles y 
prósperas, y que llegan á marcar con graciosa sonrisa y á veces 
con ruidosa carcajada las últimas alegrías de un pueblo que de- 
cae y pierde bajo la influencia francesa del siglo xviii su carácter 
indígena, su fisonomía secular, para copiar sobre patrones ex- 
tranjeros los gustos degenerados de una sociedad frivola que de- 
manda á los mercados de París los artículos y bagatelas de sus 
modas bastardas y ridiculas.? 

Pero hay más, porque esta vestidura española, ó mejor dicho 
en el caso presente, este traje madrileño, como es el que osten- 
tan los monumentos barrocos de la capital de España, suelen en- 
cerrar un alma que los informa con todos los atributos de su ca- 



SANTA MARÍA LA REAL DE MONSERRAT 235 

rácter nacional. El alma de la iglesia de Monserrat es tan expre- 
siva y tan original, tan representativa y tan interesante, como que 
guarda en un santuario preciosa reliquia de la integridad españo- 
la. V^eamos cómo. 

Se ha dicho y repetido por los cronistas madrileños que este 
monasterio de Monserrat debió su origen á la expulsión de los 
monjes castellanos que habitaban en el famoso cenobio catalán 
al ocurrir el desastroso levantamiento y guerra del Principado en 
el siglo XVII, los cuales, acogidos por el Rey D. Felipe IV en la 
Corte, hubieron de establecerse en ella, primero en una finca del 
duque de Frías y luego en el nuevo edificio de que tratamos, 
construido expresamente para su residencia definitiva en Madrid. 
Esta noticia es en principio cierta, pero debe aclararse en un 
punto en que se infiere grave ofensa y notoria injusticia á los 
monjes catalanes de Monserrat, suponiendo ó dejando entender, 
cuando menos, que pudieron ser ellos los que arrojaron del hogar 
monástico á sus hermanos de Castilla y Aragón. Las fechas, bien 
conocidas, de estos sucesos, son bastantes para esclarecer y evi- 
denciar la conducta de los monjes monserratinos. 

En el año de 1640 fué cuando estalló más sangrienta que nun- 
ca la sublevación de Barcelona, y todos los historiadores catala- 
nes están conformes en afirmar que los conventos fueron los asi- 
los en que buscaron su salvación muchos y distinguidos castella- 
nos. Y tanto fué así, que en aquel luctuoso día del 7 de Junio, 
cuando los supuestos segadores invadieron la capital para acosar 
de muerte á los castellanos, los conventos de monjas, los de fran- 
ciscanos y los de otras órdenes religiosas, fueron allanados por 
las turbas y sacados de allí muchos castellanos, acogidos carita- 
tivamente en sus claustros para salvarlos de los atropellos popu- 
lares. Hay que llegar al mes de Enero de 164 1 para encontrar la 
explicación de esta mudanza, que contra el deseo de los religio- 
sos catalanes motivó la salida de sus conventos de los naturales 
de Aragón y Castilla. Con esta fecha se habían redactado en Bar- 
celona los pactos y condiciones bajo los cuales prestarían vasa- 
llaje las autoridades catalanas al rey de Francia, y en estas con- 
diciones había una por la cual se disponía que los arzobispados, 



236 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

obispados, abadías, dignidades y otros cargos eclesiásticos, así 
seculares como regulares, recayesen siempre en catalanes; medio 
ideado por los negociadores franceses para dividir al clero, en 
donde se hallaba más arraigado el sentimiento nacional. Esta 
medida, aplicada con la violencia que los rigores de la guerra 
imponía, fué la causa que motivó la emigración de los religiosos 
castellanos, para buscar fuera de aquel teatro de abominaciones 
y escándalos el sosiego y la seguridad, que por ningún concepto 
podían allí prometerse. 

Incidente de esta inopinada emigración, y contra la voluntad 
de sus hermanos, salieron de Alonserrat en 1642 hasta II ó 12 
religiosos benedictinos castellanos, aragoneses y valencianos, y 
después de presentarse á las autoridades de Zaragoza, fueron des- 
tinados á Madrid, donde, acogidos benévolamente por el rey y 
dotados con 6.000 ducados de renta anual, se establecieron en la 
llamada Quinta del Condestable ó Huerta de Frías, situada en 
las inmediaciones del Arroyo del Abroñigal. Basta observar que, 
habiendo sido varios los emigrantes castellanos y de distintos 
monasterios catalanes, sólo los de Monserrat obtuvieron este 
privilegio, para comprender que se quería hacer algo así como 
una reparación regia, implantando en la capital del reino la ins- 
titución catalana más venerada en el Principado, como si el mo- 
narca castellano se sintiese obligado y constreñido á defender y 
amparar las instituciones de aquella región que había roto sus 
vínculos de obediencia, alzándose en rebelión armada, y para eso 
les abría su propia corte, cuando sugestiones malévolas procura- 
ban desnaturalizarlos y hasta arrebatarles su carácter español. 

El hecho fué que el esqueje catalán, al abrigo de la monarquía 
castellana, se plantó y arraigó en Madrid, por lo cual llegó un 
tiempo en que, no siendo bastante saludable ni capaz el local 
primitivo, se acordó su traslación á un edificio propio, encomen- 
dado á la pericia del maestro mayor de Madrid, D. Pedro de Ri- 
bera. El cual, como es sabido, fué el maestro predilecto de los 
madrileños en el primer tercio del siglo xvm, y así lo acredi- 
tan las numerosas obras públicas por él ejecutadas, en las cuales 
se observa una variedad y una riqueza decorativa que parecen 



SANTA MARÍA LA REAL DE MONSERRAT 237 

ser la quinta esencia del barroquismo de sus contemporáneas. 

La iglesia de Monserrat ocupa entre ellas un lugar intermedio 
en la serie cronológica como en la evolución del estilo, pues sin 
llegar á la profusión ornamental de la portada del Hospicio y del 
Cuartel de Guardias de Corps, ostenta más gracia y gallardía 
que las de la parroquia de San Luis y de la Virgen del Puerto. 
Es en este concepto, una de sus obras más equilibradas dentro 
de la exuberancia de su escuela. 

Pero volviendo, para terminar, á la significación histórica del 
edificio, muy superior á su representación artística, diremos que, 
como si necesitase todavía más venerable sanción, corridos pocos 
años de terminada la iglesia, vino á descansar en ella de sus ar- 
duas tareas de cronista de Castilla y de Indias, uno de los hom- 
bres á quienes debe más servicios la investigación histórica de 
nuestra patria, y cuyo solo nombre, pronunciado en esta casa, 
evoca la memoria de sus más ricos tesoros diplomáticos: nos re- 
ferimos á D. Luis de Salazar y Castro, insigne investigador de 
nuestros archivos y autor de obras imperecederas para la Histo- 
ria de España. El cual dejó en su testamento todos sus libros y 
manuscritos al monasterio de Monserrat de Madrid, de quien 
somos hoy nosotros los afortunados continuadores, por haber 
sustituido al Estado, que en la desamortización eclesiástica de 
1837 se incautó de ellos, y hubiesen perecido como tantos otros, 
que corrieron la misma suerte, si no se hubiese abierto para és- 
tos la diligente custodia de la Academia. 

D. Luis de Salazar no acreditó sólo con este legado su amor 
a la fundación monserratina, sino que í'undó con sus bienes una 
capellanía dotada con 200 ducados anuales, á la cual había de 
estar anejo el cargo de bibliotecario perpetuo de Monserrat, 
elegido por los monjes. Muerto á 9 de Eebrero de 1734, á los 
setenta y seis años de edad, fué sepultado en una capilla de esta 
iglesia, según reza todavía su epitafio, y donde permanece rodea- 
do del injusto cortejo del abandono, de la soledad y del olvido. 

;Oué más méritos podemos alegar para que sea declarada mo- 
numento nacional la iglesia de Nuestra Señora la Real de Mon- 
serrat, ejemplo de un arte eminentemente popular, vínculo de 



238 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

altas y consoladoras reparaciones políticas y tumba de un gran 
historiador patrio, cuya valiosa herencia conservamos nosotros 
en cabeza de mayorazgo? A ser posible, y como expresión de lo 
que han cambiado los tiempos, la fachada debería terminarse, ya 
que tanto decora la calle en que tiene su solar la Universidad li- 
teraria, y cuya escandalosa desnudez parece reclamar alguna 
compensación para esta importante barriada madrileña. 

La Academia, con superior juicio y conocimiento de estos 
hechos, propondrá al Estado lo que juzgue más conveniente 
para el buen ornato de Madrid, para la reparación de la historia 
y para honor de la cultura patria. 

Madrid, 19 de Junio de 1914. 

Manuel Pérez Villamil. 



III 

LÁPIDAS ROMANAS DE TARRAGONA 

Han ingresado en el Museo Arqueológico de mi cargo tres lá- 
pidas interesantes, descubiertas recientemente que, por ser inédi- 
tas merecen ser comunicadas á esa Real Academia. 

1. 

Lápida de mármol jaspeado, partida en nueve trozos, que re- 
unidos miden 0,48 m. de alto, 0,43 de ancho y 0,04 de grueso. 

En el año 474 la ciudad de Tarragona dedico esta lápida al 
penúltimo emperador romano de Occidente. Poco antes, entre los 
años 468 y 472, había dedicado nuestra ciudad otra (Hübner, 
4,109), también insigne, á los emperadores Anthemio de Occi- 
dente, y León de ( )riente. 

Para justificar mi lectura é interpretación, acompaño la foto- 
grafía de este histórico monumento, que destrozaron, si mal no 
creo, las huestes del rey visigodo Eurico, al enseñorearse de Ta- 
rragona. 



LAPIDAS ROMANAS DE TARRAGONA 



239 




d. n. pp. AV& ■ FL 

iuliO ' NEPOTI 

CL • eos 
PR -TRIVMPHAjI 

B (omino) niostró) p{er)p{etuo) Aug{ustó) Fl{avto) [Juli]o Nepoti cl{aris- 
simo) co{n)s{iili) [p]r{mcipi) triumphali. 

A nuestro Señor, perpetuo Augusto, Flavio Julio Nepos, preclaro cón- 
sul, príncipe triunfal. 

Del sobrenombre Nepos no hay antecedentes en la epigrafía de 
Tarragona. En una lápida de Santiponce (Hübner, 1. 1 26), aparece 
un Lucio Valerio Nepos, militar de la legión vii Gemina. En 
otra de Pamplona (2.958), un Sexto Pompeyo Nepos. En otra de 



240 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Santacara, cerca de Puente la Reina (2.963), un Sempronio Ne- 
pos. Y, finalmente, en otra de Badalona, enterrada, luego de 
conocida, en los cimientos de la iglesia de Santa María (4,610), 
se nos ofrece un Marco Fabio Nepos, natural de lessona, edil, 
varón ilustre, flamen de Roma y de los Augustos y administra- 
dor del Baño Nuevo. 

Perpetuo Augusto y Príncipe triunfal fueron dictados del em- 
perador Galieno ( I ). El dictado cónsul no expresa que Julio 
Nepos hubiera sido cónsul ordinario ó sufecto, pues lo fué. Ese 
título, que en las lápidas de baja época (2) solamente figura, como 
sencillamente honorífico, que en castellano diríamos Conseje- 
ro de la Corona, entendíase, según el Código Teodosiano, en 
sentido de ex consularibus. A los Grandes, revestidos de esta 
dignidad, se confiaban los altos cargos del imperio. Así lo tuvo 
Nepos por cuenta del emperador León, para destronar y susti- 
tuir en Roma (24 Junio 474) al intruso Glicerio. Esta victoria ce- 
lebró Nepos en sus monedas (3). 

Se ha encontrado esta lápida en los terrenos del ensanche, 
calle de Soler, fecundos en hallazgos arqueológicos, por ser la 
zona que ocuparon las Termas y el Gimnasio romanos. En este 
mismo terreno, propio de los herederos del notario D. Antonio 
Soler, se descubrió en Marzo de 1 91 2 la famosa estatua de ma- 
trona romana, de que di noticia á la Academia (4), con \'arios 
trozos de fuste estriado pertenecientes á una gran columna, que 
ha sido reconstruida en el patio del Ayuntamiento. Quizá en el 
Gimnasio descolló la estatua del Emperador, á quien se dedicó 
la lápida. 

2. 

Lápida de mármol blanco, alta 50 cm., ancha 37, gruesa 3. Fal- 
ta, la tercera parte en el lado izquierdo, como indica la fotografía. 



(i) Dessaii, Inscriptiones latinae selectae, tomo iii, parte i, pág. 313. 
Berlín, 1914. 

(2) Ibid, pág. 345. 

(3) Cohén, Médailles impértales, tomo vi, pág. 529-532. París, 1862. 

(4) Publicada en el tomo lx del Boletín, pág. 460-468 (Junio, 191 2). 



LAPIDAS ROMANAS DE TARKAGONA 



241 




[L{ucms) D\c mitins \Cre\scentinus [siibi) p]osíerisq{7ie) ¡suis] vi{v)us f{ecií). 

Lucio Domicio Crescentino hizo en vida suya para sí y sus descen- 
dientes este monumento. 



De Lucio Domicio Crescentino queda memoria en otro frag- 
mento lapidario (Hübner, 3. 1 76) que fué descubierto en la Igle- 

TOMO LXV. 16 



242 boletín de 1.a REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

suela del Cid, villa del partido de Castellote, en la provincia de 
Teruel. 

Este gran fragmento, ó lápida de Tarragona, procede del 
huerto que llaman de Cabezas, á la entrada de la carretera de 
Barcelona, donde en varias épocas se hallaron inscripciones, por 
corresponder el huerto á una hermosa villa romana. En la misma 
puerta se descubrieron hace seis años, al tenderse la vía estrecha 
para conducir piedra á las obras del puerto, dos cipos importan- 
tísimos que ingresaron en el Museo, y de cuyos epígrafes di 
cuenta á la Academia, que los publicó en su Boletín (1908). 

Ha sido esta lápida cedida en depósito al Museo por D. José 
Palleja Martí, oficial del Cuerpo facultativo de Archiveros, Bi- 
bliotecarios y Arqueólogos. 



Cipo de piedra del país, blanca, marmórea; alto 1,11 m., an- 
cho 0,64, grueso 0,56; letras correctísimas de la primera mitad 
del siglo u; hojas y puntos triangulares: 

MoFABlO'M-t? 
GAL o PAVLINO 
E(lVO • PVBLICO 

DONATO • AB 
IMF • CAES TRAIANO 

HADR1ANOAV& 
L • MINICIVS • PVÜENS 
DISCIPVLO- ET- AMI 

CO • ÓPTIMO 

A Marco Fabio Paulino, hijo de Marco, de la tribu Galería, honrado 
con caballo público por el Emperador Cesar Trajano Adriano Augusto, 
Lucio Minicio Pudente, á su bucnísimo amigo y discípulo. 

Es interesantísimo este epígrafe honorífico, no sólo por ser 
inédito, sino porque completa y confirma otro publicado por 
1 íiibner (4.269), referente al mismo personaje, que dice así: 



LÁPIDAS ROMANAS DE TARRAG 



ONA 



243 




PEDESTAL ADRUNÉO DE TARRAGONA, HA..I. 



ADO EN LA PLAZA DE LOS Á 



NOELES 



244 boletín de la real academia de la historia 

iV\ • P A B I o • M • F 

GAL- P AVMNO 

EQVO ■ PVBLICO 

DONATO • AB 

IMP-CAES-HADKIANO 

AVG 

I K E R D E N S E S 

CIVI-OFTIiV\Q-OB 
PLVKIMAS- r^IBERALlTAT 
IN • REM • PVBLIC- SVAV\ 
I. OCO • A • PROVINCIA 
IMPETRATO • POSVERVNT 
D • D 

Por este mármol Tarraconense, que desapareció después de 
ser publicado por varios epigrafistas españoles, sabemos que 
Marco Fabio Paulino fué personaje eminente; que en Lérida fué 
muy querido por su civismo honrado y sus liberalidades en el 
desempeño de un cargo público, y que en Tarragona, donde 
acaso sería trasladado con otro cargo importante, los ilerdenses 
le dedicaron un monumento en lugar impetrado á la Provincia 
(de la España Citerior) y por decreto de los Decuriones. 

,¿En qué lugar de Tarragona debió erigirse el monumento de 
los ilerdenses y colocarse el cipo honorífico del preceptor Lucio 
Minicio Pudente? En mi concepto, en el Foro. Y me fundo, más 
que en el dato de que para situar estatuas ú otras memorias en 
dicho lugar se necesitaba el permiso de la Provincia y el decreto 
de los Decuriones, concedidos ambos para el homenaje á Marco 
Fabio Paulino, en un hecho elocuente; me fundo en la ley de ya- 
cimiento, en el lugar del hallazgo de la lápida. 

Ha sido encontrada formando parte del muro de una antigua 
casa de la plaza de los Angeles, adquirida por el Ayuntamiento, 
y demolida para ensanchar la vía pública. Dicha plaza está cerca 
del Palacio de Augusto (castillo de Pilatos), á espaldas de la igle 
sia de la Trinidad y en sitio comprendido en lo que fué Foro 
romano, que abarcaba todas las manzanas de casas encerradas 
entre el Palacio de Augusto y la plaza del Pallol (longitud), y las 



LAPIDAS ROMANAS DE TARRAGONA 245 

calles de la Nao y Caballeros con sus paralelas de Mercería y 
Civadería, que marcaban su anchura. 

Tratándose, como se trata, de un cipo enorme, pesadísimo, es 
de suponer que no estaría lejos el monumento erigido por los 
ilerdenses á Marco Fabio Paulino. 

Las frases del epígrafe «Equo publico donato ab imperatore 
Caesare Traiano lladriano Augusto», confirman el rango social 
del ilerdense Paulino. Constituyen una fórmula usual, revela- 
dora de que el honrado de tal modo pertenecía al orden ecues- 
tre ó de los Caballeros. Para obtener este título era necesario 
haber seguido lo que los romanos denominaban Cursiis honoruní, 
esto es, haber desempeñado, en progresión ascendente, una larga 
serie de cargos públicos ú oficios de Estado, terminando en la 
dignidad senatorial ó en el rango ecuestre. 

Para figurar en el censo de los caballeros, se había de poseer 
una renta de 40O.OOO sestercios, ser noble de nacimiento, ó ha- 
ber obtenido el rango por concesión imperial y en virtud de 
grandes méritos, como le obtuvo Marco Fabio Paulino del empe- 
rador Hadriano. 

El dedicante Lucio Minicio Pudente debió ser un preceptor ó 
maestro, probablemente de Tarragona, de bastante prestigio, 
cuando tuvo un discípulo de tanta monta, que puede y debe 
figurar en la historia literaria de Cataluña, y singularmente de 
Lérida. El cognomen Pudens (pudoroso, modesto) era muy fre- 
cuente entre los romanos. Hübner cita varias inscripciones en 
que aparece, así como el nombre Minicio. Pudente se llamaba el 
senador cristiano en cuyo palacio predicó San Pedro, ocupando 
la Sagrada Cátedra que aún hoy se venera en el Vaticano; y por 
de pronto conviene recordar que San Pablo predicó el evangelio 
en Tarragona, instituyendo aquí la cátedra episcopal, que había 
de ocupar, dos siglos más tarde, el mártir San Fructuoso. 

Este valioso cipo ha sido depositado en el Museo por el 
Ayuntamiento. 

Tarragona, 30 de Julio de 1914. 

Ángel del Arco, 

Correspondiente. 



246 boletín de I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

IV 

UNA CARTA HEBREA DE SOLSONA 

En su luminoso informe, titulado Aljama hebrea de Solsona (l), 
consignó D. Ramón Ríu y Cabanas (2) un hecho, que debo re- 
cordar para que sirva de introducción al presente estudio. «En los 
apeos antiguos de aquella ciudad es llamada calle de los judíos, 
la que hoy se conoce con el nombre de San Pablo. Existe ade- 
más una tradición de que ya se hizo cargo Costa y Bofarull en sus 
Memorias de la ciudad de Solsona y su Iglesia (3), la cual ha ve- 
nido designando el lugar donde estuvo el cementerio de los ju- 
díos. Era éste la meseta que forma el cerro de San Gervasio, 
propiedad hoy de D. Nicolás Soler, sito al Nordeste de la ciu- 
dad y á un kilómetro de distancia de la misma. Cualquiera que 
conozca la situación topográfica del cerro y de la calle que habi- 
taban los judíos de Solsona, notará fácilmente que aquel lugar 
era para ellos el más cómodo y el más conforme á las tradiciones 
que los descendientes de Judá solían observar en todas partes al 
elegir el sitio de sus enterramientos.» 

Ningún epitafio hebreo, entre los muchos que el cerro de San 
Gervasio hubo de contener, se ha recogido ni se ha dado á co- 
nocer, siquiera por una mala copia, hasta el presente. Cual- 
quiera que allí se descubra será de no menor interés histórico y 
literario que la del no muy distante lugar de Agramunt, cuya 
fotografía y traducción publiqué en el tomo xlvii, páginas 238 
y 239 del Boletín, calculando por su tex"to bíblico que está fe- 
chada en 25 de Abril de 1 297. 



(i) Boletín, tomo xxi, páginas 20-24. 

{2) Era entonces arcipreste de la catedral de Toledo (20 Mayo 1892). 
Cuatro años más tarde fué consagrado obispo de Solsona, de cuya Sede 
pasó á ocupar la de Urgel (i i Febrero 1901), que dejó vacante por su de- 
función (27 Diciembre) en el mismo año. 

{3) Libro manuscrito del año 1799, que se conserva en el archivo de 
la Cofradía del Claustro de la catedral. De este códice trata Villanueva, 
Viaje literario, tomo ix, páginas 40 y 41. Valencia, 1821. 



UNA CARTA HEBREA DE SOLSONA 



247 



A ese tiempo, si bien con posterioridad de trece años, atri- 
buyo el pergamino hebreo, que nuestro sabio compañero don 
Antonio Vives posee en propiedad y le ha sido enviado desde 
Solsona. Se halló, hace pocos meses, al derribarse una casucha 
del antiguo barrio hebreo solsonense, sita en un callejón sin sa- 
lida y paralelo á la calle de San Pablo. Mide 73 mm. de alto por 
1 1 1 de ancho. Está, por el paso de seis siglos, estropeadísima, 
como lo mostrará su fotografía. 




Dsnrcr "ns -nnj hv ]Ml^'i Snp ur-rp iiir:5< a^tSs •i:nS;i? njn 
íinjsía [vami nlum nuno :n:i2 12 iinjb Snp- isu iSov 



248 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

He aquí ¡oh varones de la santa Comunidad de Verdú!, que 
ya os hemos enviado un mensajero y ahora os escribimos acerca 
de un mozo, que han preso en vuestra villa. 

Sentimos que no esté en su mano el poder salir de la cárcel, 
donde se halla por ser deudor insolvente. Os intimamos por vir- 
tud de Dios, que, pues él es tan pobre y menesteroso, vosotros 
de común acuerdo le amparéis y proveáis de remedio en tan 
apurado lance. Harto sabéis que, según el divino mandato, es 
grande y soberana obra de misericordia la redención de cauti- 
vos. Con vosotros podrán contribuir al efecto los demás de esa 
vecindad; y sobre todos justamente recaerá la bendición de la mi- 
sericordia divina. 

(Fecha en) 19 de Nisán (año 5070 de la Creación del mundo). 
(=: 31 Marzo 1 310.) 

Baruch Jayim. 

Pasadlo bien. 

Esta carta, según se ve por su enmienda 17*3, sobrepuesta 
en el renglón 4.°, es un borrador trazado en Solsona por el se- 
cretario de su aljama, Baruch Jayim^ que en catalán se llamaría 
Benet Vidal. El nombre Verdún es el que dan á Verdú los docu- 
mentos latinos de aquella época. No puede aplicarse á las tres 
ciudades francesas del mismo nombre (l), porque sus aljamas no 
existían en jz de Marzo de ijjo, fecha de la carta, constando que 
en Agosto de 1 306 Felipe el Hermoso había expulsado de su 
reino de Francia á todos los judíos. Tampoco hay que pensar en 
Berdún de la provincia de Fluesca, por estar demasiado lejos de 
Solsona, al paso que entre las escrituras hebreas de la segunda 
mitad del siglo xiii, una se encuentra que hace mención de Ba- 
ruch Aliahietn 6 de Benet En Vidal. 

Grave y discreto el autor de la carta concisa y eficaz, la abri- 
llantó con dos textos alusivos al Deuteronomio (xv, 12-16) y al 
versículo 5 del salmo hebreo xxiv, que es el xxiii de la Vulgata 
latina. No debe confundirse con el sabio talmudista francés Ba- 



(1) Verdují en el departamento de la Meuse; Verditn sur Saóne y 
Verdun sur Garomte. 



UNA CARTA HEBREA DE SOLSONA 249 

riich Jayirn, hijo de Menakem, que entonces era muy leído, ni 
consta que viniese á España, y sobre el cual ha publicado Enri 
que Gross nuevas é interesantes noticias (l). 

Un caso parecido al que el presente pergamino expresa, esta 
consignado por la minuta de la carta del rey D. Pedro III de 
Aragón desde Lérida, en l6 de Junio de 1 284, á su fiel judío Bon 
Isaac (2): 

«An Botzach. Quod absolvat a capcione quendam judeum 
vocatum Jucefuy (3), quem tenet captum, racione carcelagii, 
quod pater suus Mardohay solvere tenebatur; cum sit pauper et 
non habet unde ipsum solvere possit, immo mendicaverit penam 
quam solví oportet. Datum Ilerde, xvi° kalendas Julii.» 

A menudo acontecía que los judíos pobres eran encarcelados 
por deudores al fisco ó á personas particulares. Los hijos de los 
presos, que salían por fiadores, con acudir á cualquier recurso 
legítimo, aunque fuese el de mendigar, eran también, al fin y al 
cabo, por insolventes, metidos en la cárcel. Tal pudo ser la situa- 
ción del joven preso en Verdú, y tan digno de lástima, como al 
vivo lo pinta la carta hebrea recién hallada en Solsona (4). 

Madrid, 31 de Octubre de 1913. 

Fidel Fita. 



(i) Revue des Étudesjuives, tomo vii, págs. 74-77. París, 1883. 

(2) Archivo General de la Corona de Aragón, registro 62 de Pedro III, 
íolio 70 vuelto. El jefe de este Archivo y Correspondiente de nuestra 
Academia, D. Eduardo González Hurtebise, me ha enviado copia del 
documento. 

(3) Diminutivo de Jucef. 

(4) También lo pinta la carta del rey D. Jaime II (8 Abril 1302), que 
cita Amador de los Ríos en el tomo 11, pág. 150, de su Historia de los ju- 
díos de España y Portugal. Madrid, 1876. 



VARIEDADES 

I 
LA JUDERÍA DE VERDÚ. APUNTES HISTÓRICOS 

En el archivo parroquial de la villa de Verdú se conserva una 
colección de noticias históricas de esta villa, que escribió su ya 
difunto cura propietario, D. Ramón Berenguer; de los cuales el 
actual cura ecónomo, D. Miguel Mosella, ha hecho á petición 
mía, y acaba de proporcionarme, los siguientes extractos, corro- 
borativos de la carta hebrea hallada en esta ciudad de Solsona 
é interpretada por el P. Fita, ilustre Director de nuestra Aca- 
demia, 

1. Lista cronológica de pe7'Sonas con expresión de su vecindad 
ó nacimiento. Citando este lugar no se indica^ falta en el docu- 
mento. 

Años. Lugar. 

1 1 265 Abrafim Aljayén Lérida. 

2 ; Azach Rubú y 

3 > Baruch Aliahiem m) 

4 » Rabí Asser Bifalema Lérida. 

5 » Baruch Almocacit Vilagrassa. 

6 » Jusep Almocacit Lérida. 

7 1296 Salomó Avimplex Tárrega. 

8 > Samuel Avimplex » 

9 » Salomó Abocacil » 

10 1297 Acim. Tenía el cargo de veguer en.. . » 

1 1 1298 Maymó Duran, de quien en este año 

y en otros posteriores, hay muchí- 
simos documentos Vilagrassa. 



(O D^iTiSs IT'^ padre quizá de Baruch Jayim de Solsona. Más abajo 
(núms. 27 y 28) salen Izach Bonavía y su hijo del mismo nombre. — F. F. 



LA judería de VERDÚ. APUNTES HISTÓRICOS 25 1 

Años. Lugar. 

12 1335 Salvat Abraham Tárrega. 

13 > Jucep Capelot Verdú. 

14 " Bonjuheu Zaporta Tárrega. 

1 5 -^ Elíes Cofén » 

16 Abrahem Samuel Cap » 

17 » Samuel Rovén Verdú. 

18 1348 Lleó Rubén . 

19 > Jucep Jacob » 

20 1 363 Dayots » 

2 1 » Compreda, mujer de Dayots » 

22 » Gentil (hebrea") » 

23 1379 Estruch Cofén » 

24 1385 Jucef Rubén. . . . i 

„ . vecinos de Verdú. Tárrega. 

25 » (jroya, su mujer . ' 

26 1386 Salomó Duyot de Serra Verdú. 

27 - Izach Bonavía (padre) Maldá. 

28 > > (hijo) 

29 > Boncuyot Abnexech (rabino) > 

30 Vidal Chanell > 

31 y 32 1391-1400 Luis de Boixadors y su mujer Beatriz, 

conversos Verdú. 

2. Extracto de cuatro documentos. 

Año 1298. Préstamos que Maimó Duran hizo al Ayuntamiento de Verdú. 

Nos, R. Barba et G. Guitart et P. Salat et P. del Pastor, jurati 
de Verduno... debemus vobis Maimo Duran judeo Villagrasse... 
ce. ex XX solidos barchinonenses de terno, relatione mutui de 
propio capitali... et amplius debemus vobis xxx solidos ejusdem 
monete ratione lucri... ad censum domini Regis. 

2 Julio 1379. Prohibición y multa de juegos de azar. 

Estruch Cofén, juhen de Verdú promet, en poder de Jaume 
Gaget baile del lloch de Verdú, que no jugaría á ningún joch de 
daus; et eneas quen fers, que tos caygut en pena de un sol; la 
qual pena, si contrafeye, sia guayada á la Cort del dit lloch de 
Verdú; exceptat que puxe jugar á joch de taules, un diners á 
joch é no mes; et si contrafeye, que fos caygut en la demunt 
dita pena. 



252 BOLETÍN I)K I A KKAI. ACADlvMIA DE I,A HISTORIA 

ti jiili"' 1386. U11 sastre hebreo y sn aprendiz. 

lí^o Izach Bonavia, filius Izach Boiiavia, hahitator de sancto 
Martino (l), afirmo mo ad oficium sarloris vobis SalomoniDuyot 
de Scrra, judeo de Vcrduno, de die infrascripta ad festum nati- 
vitalis Doniini, cí úc dicto fcsto ad iimmi .iniuim, «-I (luod scr- 
viam vobis bene ct fidelitcr, et quod a vobis non rcccdain, rt 
quod vt)s dictus salomonus providcatis niilii in potu ct cibo bcnc 
et fidelitcr, et quod tencamini providcrc ¡xr (iictuní tempiis in 
calíjeatii podiim <"t libiarum; ct (jiiilibct nostrum ])n)init¡imis 
atendere etcomplere. 

Et ego, dictus Izach, niajor xii annoruní, minor viginti, renun- 
tio beneficio minoris ctatis et restitutionis in prctextu; et juro per 
decem precepta Legis, pósito in ni.niibus d in posso Bonuscu- 
yot Abnexech, judci tic sancto Marlino, prcdicla oninia alt(Mi- 
dere et complere. Versa \ice, ego dictus Salomonus, proniitto (lo- 
cera tibi dictuní officium per dictuní tcmpus. 

Actum VI die julii, auno predicto. 

Testes: vencrabilis Pcrc (miau iuris[i(MÍtus et Vidal Chancll 
¡udeus de sancto Martino. 

Año 1400... Desolación ile la aljama de Verdú en 1391. Pt'-rdida (ie «na 
escritura dotal á consecuencia de aquella catástrofe. Revalidación de la 
dote, siendo ya baiilizailos marido y mujer, cuyos nombres hebreos calla 
este documento. 

Ego Ludovicus de Huxadors (2) conversus, luinc habitator ville 
de Verduno, attendens inter me et vos Beatricem uxorem meam, 
in lege iudaicha fecisse instrumenta nu[)tialia, que (]uidem /"// 
conj/icíu judcoruní (3) jucruut amissa et vástala., et ne amissio 



(i) San Martín de Malda. 

(2) San r«"dro de Hoixadors, lu^jar sito al Nordeste de Verdú, en el 
partido judicial de Igual.ida. 

(3) Cuál fuere el horreiulo estrago de la aljama de Verdú, intlicado por 
el destrozo y pérdida de sus escrituras y la conversión de algunos de sus 
individuos, como la de los cónyuges Luis y Beatriz, se puede colegir de! 
relato, que un autor contemporáneo hizo de la catástrofe padecida en 13 
de Agosto de 1391, i)or la aljama <le Lérida (Vilianiieva, Viaje /ilcrario, 
tomo XVI, pág. 247): 

«A XIII del mes liagost, any m. ccc. noranta luí, fonch fet en la ciutat de 



TRES CÉDULAS HEBREAS HALLADAS EN SOLSONA 253 

dicta in vestrum dampnum convertí videatur et dos vestra simul 
cum sponsalitio tempore futuro remaneant inconcussa; ideo gra- 
tis et ex certa scientia per me et omnes meos successores, pre- 
sentís pagina instrumenti confíteor et recognosco vobis, dicte 
Beatrici, quod vos dicto tempore nuptiarum nostrarum apor- 
tastis mihi in dotem et ratione dotis sexcentos solidos monete 
barchinonensis de terno... et confíteor me vobis fecisse de spon- 
salitio centum solidos, et de presentí adhuc vobis fació; quam 
dotem simul cum sponsalitio vobis pono in et super ómnibus 
bonis meis... 

Mayores noticias aguardo del erudito ecónomo de V^erdú. 



Solsona, 7 de Agosto de 1914. 



Juan Serra y Vilaró, 

Correspondiente. 



II 

TRES CÉDULAS HEBREAS HALLADAS EN SOLSONA 

Se descubrieron al arruinarse hace un año aquel mismo casu- 
cho de la antigua judería de Solsona, donde apareció la carta en- 
teramente escrita con caracteres rabínicos y fotografíada en la 
página 247 del presente cuaderno del Boletín. 

El propietario del caserón, así derribado, comprendió el valor 
de estos cuatro pergaminos. A fin de conocer su significado, se 
desprendió de la carta y de la primera cédula, que poseen ahora 
respectivamente D. Antonio Vives y D. Juan Serra, éste Corres- 
pondiente y aquél Numerario de la Academia. 

Las tres cédulas vinieron á España desde una ciudad francesa, 

de Leyda lo insult deis Juheus; e foren morts lxxviii Juheus, e meses tots 
en una biga (ahorcados) al Pía deis Framenors (franciscanos). Tots los altres 
Juheus se bategaren (bautizaron), e feren sglesia de la sinagoga, y meté- 
renli nom Sancta Marta del Miracle, en la qual los conversos teñen vuy 
lo sementir.>' 



254 boletín de la real academia de la historia 

Vcrdun, situada junto al río Garona entre Tolosa y Agen. Le- 
yéndolas, fácilmente se explica la razón ú ocasión de haberse 
hallado en Solsona. 

1. 

Verdun-sur-Garonnes, it Marzo de 1276. Préstamo de 24 sueldos to- 
osanos que hizo el judío Abamari Durando. 

Notuní sit cunctis quod Raimundus de deopantala debet et con- 
venit, et super sancta dei euangelia juravit sub obligacione om- 
nium bonorum suorum se reddere et persoluere Abamario judeo 
qiii dicitiir diirandiis et eius orderio xxiiij sol(idorum tol(osano- 
rum) bonorum, uel turon(ensium) duplorum bonorum, in primo 
veniente festo pa(sce) domini (l) precise. Quod nisi fecerit (2) 
convenit ei et eius orderio reffice(re) omne grauamen et missio- 
nem quam inde fecerit bona fide et credatur inde de toto dicto 
creditori et eius orderio sao verbo sine testibus et jur juramento 
recognoscent(e) idem debitor ¿d dictus creditor ei mutuavit 
totam pecuniam supradictam amicabiliter in pecunia numerata, 
unde exceptioni non sibi mutuate pecunie et non numérate re- 
nunciauit et Doli. 

Hoc fuit factum. xi. die introitas marcij. Regnante filippo rege 
francorum, et Bertrando Episcopo tholo(sano). Anno m. ce. lxx. v. 
ab incarnatione domini. Huius rei sunt testes Arnaldus de Age- 
nesio, et Bernardus paútala, et Petrus Andreas qui cartam istam 
scripsit. 

Observaciones: 
Los apellidos Agenesio, Paútala y Deopantala, son geográficos. 
Agen es ciudad ribereña del Garona como la de Verdun. Deo- 
pantala era un pueblo de la diócesis de Montauban, cerca del río 
Lot, tributario del Garona. Sabido es que el cómputo de la En- 
carnación hasta el 25 de Marzo prosigue la numeración del año 
anterior vulear. 



(1) 5 Abril. 

(2) No sin usura los 24 sueldos se prestarían al tipo legal del veinte 
por ciento. 



TRES CÉDULAS HEBREAS HALLADAS EN SOLSONA 255 

El rey Felipe III el Atrevido unió á la Corona de Francia el 
condado de Tolosa en 25 de Mayo de 1272. Poco antes empezó 
á ser Obispo de Tolosa Bertrán de ITsle; el cual murió en 3 de 
Febrero de 1 286. 

El nombre del acreedor ó prestamista Abbamari qui diciínr 
Durandits encierra no pequeño interés histórico y literario. Con- 
testa al reparo que opuso Ernesto Renán en su obra titulada Les 
rabbins frangais dii commencement du quatorzihne siecle, pág 649 
(París, 1877): 

«Nous ne savons pas sur aquelle autorité MM. Fürst (i), 
Steinschneider (2) et Grsetz (3) s'appuient pour diré qu'Abba 
Mari portait le nom á' En Duran; ce noni fut porté, comme nous 
le verrons, par Simson, fils de Joseph de Lunel.» 

El reparo nada monta. Los tres autores, á quienes lo opuso 
Renán tenían bastante autoridad para ser creídos por su palabra. 
Nuestra esquela prueba que no fué sólo Simson quien se llamase 
en aquel tiempo por sobrenombre Duran. 

2. 

Verdún, 15 de Noviembre de 1304. Préstamo de trigo, que hizo Aba- 
mari Durand á cierto sujeto. Pergamino, que mide 5 centímetros de alto 
por 21 de ancho. El texto latino está estropeadísimo y gastadísimo; al dor- 
so quedan bastante claros tres renglones en hebreo, con nombres propios 
del habla tolosana. 

SaIiSt 11V22j~ Uwll ' líernat Denbomier del Bugal 
SjnS'n'T yil^S 2i"in ha de pagar 4 (sueldos) tolosanos en la fiesta 

S~: S^ ! fíe Nadal 

Notum sit cunctis quod Ber[nardus Denbomier del Bugal.,.] 
reddere et solvere Abamarino judeo... pro primo futuro festo 
nativ'itatis Domini quatuor solidos tholosanos... pro blado pre- 
stito... 



(i) Bibl.,jud. II, 27. 

(2) Catal. Bodl., col. 661. 

(3) Geschichie der Judeni, vu (2.^ edición), pág. 242. 



256 boletín de la real academia de la historia 

¥ 

Actum fuit hoc quintadecima die exacti mensis novembris reg- 
nante philippo rege francorum, et petro episcopo tholosano, 
anno ab incarnatione doinini m.° ccc° quarto. 

Huius rei sunt testes vedra et geraldus capellani. 

Ego Bernardus de Roytes, Verduni notarms, qui cartam ¡stam 
scripsi. 

El obispo de Tolosa, de quien hace mención esta escritura, 
Pedro de la Chapelle Taillefer, dejó vacante la Sede un año des- 
pués, cuando fué promovido por Clemente V al cardenalato á la 
púrpura cardenalicia. En 22 de Enero de 1 306 el Papa eligió 
para llenar aquella vacante á Gallardo de Preyssac, su capellán, 
á quien cupo algo más tarde el poder tomar posesión de la mi- 
tra, según aparece del documento siguiente y consta por otro 
lado (I). 

3. 

Verdún, 7 Febrero de 1306. Petit, hijo de Abamari Durand, vende ó 
presta trigo á Germán Baudera por valor de 54 sueldos tolosauos, paga- 
deros en 15 Agosto. Pergamino alto 7, ancho 28 centímetros. Está estro- 
peado, annque no tanto como el 2. 

En el respaldo se lee: 

ynsS 3"'in HT'illl rrC^i i Yerma Baudera ha de pagar 



55 sueldos tolosanos en la fiesta 
de Agosto 



En el texto latino: 

Notum sit cunctis quod germanus baudera de pelaporto (2) 
sub obligatione omnium bonorum suorum presentium et futu- 
rorum... reddere et solvere Petito jiideo afilio Durandí (3), quin- 
quaginta quatuor solidos tholosanos sub primo secuturo festo 
beate marie pro blado prestito... 



(i) Gams, Series episcoponwi Ecclesioe. Catholicoe, págs. xvii y 638; Ratis- 
bona, 1873.— Eubel, Hierarcliia catholica medii ocvi, págs. 13 y 515. Muns- 
ter, 1898. 

(2) Saín Jean de Pied de Port en la Navarra francesa. 

(3) No debe confundirse con el maestro Petit de Nimes, sobrenombre 
que tuvo Samuel, hijo de Mardoqueo, amigo y corresponsal de Abbamari. 



TRES CÉDULAS HEBREAS HALLADAS EX SOLSONA 257 

Actum fuit hoc séptima die exeuntis mensis februarii, regnan- 
te philippo rege francorum et sede tholosana viduante, anno ab 
incarnatione domini m.° ccc° quinto. 

Huius rei testes sunt johannes de leyre et petrus de coplobant. 

Ego bernardus de roytes, publicus verdimi notarius, qui car- 
tam istam scripsi. 

El cobro de los 54 sueldos en 1 5 de Agosto de 1306, señalado 
por esta escritura, no había de verificarlo personalmente el des- 
graciado Petit, porque le cogió de lleno la tiránica opresión de 
Felipe el Hermoso. Sería probablemente hijo heredero de Ab- 
bamari, en cuyos negocios lucrativos, á título de préstamo y de 
usura, alguna parte pudo tomar; y continuarlos en las diversas 
localidades de su peregrinación aciaga. 

Por de pronto, Abba Mari halló refugio en Provenza, de cuyo 
territorio fué también expulsado en Diciembre de 1 306, vién- 
dose obligado á pedir y obtener asilo en Perpiñán por gracia del 
rey de Mallorca (l). Acérrimo defensor del Talmud contra el 
racionalismo de Maimónides, como lo demuestran sus cartas nu- 
merosísimas (2), cultivó la poesía hebraica, dejándonos escritas 
tres elegías, que compuso sobre el destierro de los judíos fran- 
ceses, la muerte de D. Vidal Salomón, de Perpiñán (año 1 306), 
y la de Salomón ben Adret, de Barcelona (1310). Esta última la 
compuso cuando vivía en territorio catalán, y tal vez en Solsona, 
donde pudo albergarse y avecindarse con su familia. 

Sábese que murió de edad avanzada; pero la fecha se ignora, 
que ojalá nos descubra su lápida funeral, acaso oculta en el ce- 
menterio hebreo del cerro de San Gervasio. 

Madrid, 21 de Agosto de 1914. 

Fidel Fita. 



(i) Revue des Etudes juives, tomo iv, pág. 194. París, 1882. 

(2) De ciento y treinta cartas, que su correspondencia comprende, la 
mayor parte versa entre él y los rabinos del señorío de Mompeller, del 
condado de Rosellón y del principado de Cataluña. 



TOMO Lxv. 17 



258 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



III 



LA ALHÓNDIGA DE ÁVILA EN 1528 Y D. ALONSO SÁNCHEZ 
DE CEPEDA, PADRE DE SANTA TERESA 



(Legajo 177, núm. 2, del Archivo municipal de Ávila.) 

+ Yesus. = Raíz de todos los bienes e comienzo de todas las 
buenas obras es nuestra santa lee católica, la que sin ella según 
dize el Apóstol no se puede poner algún fundamento, y los fa- 
mosos cavalleros que en los tiempos antiguos, por diversas re- 
giones del mundo florescieron, entre los grandes cuydados de 
ocupaciones arduas que tenían por gobernar la República, acos- 
tumbraban ynterponer algún trabajo de ciencia, porque más 
onestamente supiesen regir a sí y aquellos cuyo seguimiento e 
gobernación les perteneció guiados por coragon. Sabidor asi 
el Reverendo e devoto padre maestro fray Juan de Vitoria, 
pedricador de la borden de Señor SSanto Domingo, abitante 
en el monesterio de Señor Santo Tomás extramuros de esta 
cibdad de Avila por ynspiración divina alunbrado por el es- 
píritu SSanto, viendo la mucha necesidad y hambre que los 
pobres padecían en esta cibdad y su tierra, con zelo que tuvo a 
que fuesen remediados con su santo pensamiento y estudio, vino 
al magnífico Regimiento, Justigia e Regidores desta dicha cibdad 
de Avila a le suplicar e pedir por merced, por amor de nuestro 
Señor, que ya sus mercedes veyan la mucha necesidad de ham- 
bre que los pobres padecían, e que esto estava en mano de los 
cavalleros e personas ricas de esta dicha cibdad, e que sus mer- 
cedes lo mandasen remediar e mandasen nombrar ciertas perso- 
nas para que pudiesen pedir pan de limosna al Reverendísimo 
Señor Don fray Francisco Roiz, obispo deste obispado de Avila, 
que al presente residía en esta cibdad e a los Señores deán e ca- 
bildo de la iglesia mayor de la dicha cibdad e á los otros cava- 
lleros e señores e personas cibdadanas que tuvieren manera de 



LA ALMÓNDIGA DE AVILA Y D. ALONSO SÁNCHEZ DE CEPEDA 259 

lo poder remediar e dar sus limosnas para que, el pan que así se 
allegase de limosnas de los susodichos, se hiziese una albóndiga 
de pan para el remedio de los dichos pobres. E luego los dichos 
Señores Justicia e Regidores viendo su intención ser justa y san- 
ta y buena, pidieron por merced al señor licenciado Juan de 
Montiel, corregidor e juez de residencia en la dicha cibdad que 
presente estaba, e al magnífico Señor Hernán Gómez de Avila, 
e al Señor Pedro del Peso, Regidores de la dicha cibdad, que 
quisiesen tomar cargo de andar a pedir el dicho pan de limosna 
con el dicho Reverendo padre maestro fray Juan de Vitoria, los 
quales lo acebtaron, e ansi mesmo el dicho Reverendo padre 
maestro y el dicho licenciado corregidor susodicho con los di- 
chos dos señores Regidores fuesen a los señores deán e cabildo 
de la dicha yglesia mayor de Avila, a les facer relación de la de- 
manda que querían fazer del dicho pan para la limosna susodi- 
cha, e que de su parte, e de parte de la dicha cibdad e Regi- 
miento della les suplicasen quisiesen mandar nombrar dos per- 
sonas Reverendas del dicho su cabildo para que todos juntamente 
pidiesen la dicha limosna para remedio de los pobres de la dicha 
cibdad e su tierra; los quales dichos señores corregidor, e maes- 
tro e regidores, fueron a los dichos señores deán e cabildo a les 
suplicar nombrasen las dichas dos personas reverendas del dicho 
su cabildo para que juntamente con ellos pidiesen la dicha limos- 
na; los quales dichos señores deán e cabildo, vista ser la santa 
obra tan pía e limosna, ovieron por bueno sus mercedes de man- 
dar e nombraron a los señores don xrisptoval de San Juan the- 
sorero e canónigo en la dicha yglesia, e a don Alonso de Henao, 
maestrescuela en la dicha yglesia mayor de la dicha cibdad, para 
que juntamente con los dichos señores corregidor, e maestro, e 
regidores, pidiesen el dicho pan de limosna para la dicha alhon- 
diga e remedio de los dichos pobres, por ser como hera el año 
de pan tan caro. Los quales dichos señores susodichos, todos 
juntamente comentaron a pedir, e pidieron el dicho pan de la 
limosna en la dicha cibdad a diez y seys días del mes de No- 
viembre deste presente año de myll e quinientos e veynte e 
ocho años, por todos, conviene a saber, por el dicho Reverendí- 



200 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

simo señor obispo de Avila, e por los dichos señores deán e ca- 
bildo, e por todos los cavalleros e señores e señoras e hidalgos 
y cibdadanos e otras personas desta dicha cibdad. E las limosnas 
que se dieron, e las personas que las mandaron son las que ade- 
lante se ara minción en esta guisa (l): 

I. — El reverendísimo Señor obispo de Avila don 
Fray Francisco Ruiz: mandó dar su señoría 
docientas fanegas de trigo, las quales se co- 
braron ce fs. 

2. — Los Re\-erendos Señores Deán e cabildo de la 
iglesia mayor mandaron dar ciento e cincuen- 
ta fanegas de trigo, las quales se echaron. ... cl fs. 

3. — El magnífico señor Diego Hernández de Avila 
mandó dar su merced veynte e una fanegas 
de trigo, las quales se pagaron e cobraron . . . xxi fs. 

4. — El magnifico Señor Don Pedro Davila, mandó su 
merced cinquenta fanegas de trigo las quales 
no se an cobrado porque están libradas en un 
molinero que se dice Diego Martín a la calle 
luenga en sus molinos, e no será llegado el pla- 
zo de la paga de las dichas cinquenta fanegas, l 

5. — El señor Gómez Dávila, mandó su merced treinta 

fanegas de trigo, las quales se cobraron xxx 

6. — El señor Ñuño González del Águila, mandó diez 

fanegas de trigo, las cuales cobraron x 

7. — El señor Suero del Águila, mandó diez fanegas 

de trigo, están pagadas x 

8. — El señor Juan Dávila de Cespedosa, dixo que 
daría lo que pudiese, e quando pudiese, é no 
se a cobrado nada 

g. — El señor Sancho Sánchez Dávila, mandó diez fa- 
negas de trigo, pagólas x 

10. — El Señor Pedro de Calatayud, mandó ocho fane- 
gas de trigo , pagólas viii 

IT. — El señor Diego del Águila, mandó diez fanegas 



(i) Distingo la serie por números, desde el 1 hasta el 176, que facilita- 
rán el estudio y las referencias ilustrativas de este documento inédito, 
que no tuvo en cuenta Carramolino para su Historia de Avila. 



LA ALHÓNDIGA DE ÁVILA Y D. ALONSO SÁNCHEZ DE CEPEDA 201 

de trigo, pagólas x 

12. — El señor Pedro de Ribera, hermano del señor Gó- 
mez Dáv^ila, mandó dos fanegas de trigo, pagólas, ii 

13. — El del Águila mandó quatro fanegas de trigo, 

pagólas mi 

14. — Alonso de Arévalo mandó tres fanegas de trigo, 

pagólas III 

15. — Alonso Yera mandó dos fanegas de trigo, no las 
pagó 

16. — Cueto el mogo una fanega de trigo, pagóla i 

17. — Pedro del Águila mandó quatro fanegas de tri- 
go, no las pagó ni están cobradas 

18. — Diego del Águila, su hermano, mandó una fane- 
ga de trigo, no la pagó 

19. — Gongalo Gómez, notario, media fanega de trigo. vi es. 

20. — Alonso de las Nieves, una fanega de trigo, no la 
pagó 

21. — El licenciado de Alva, mandó dos fanegas de tri- 
go, no las pagó 

22. — Gil Suarez Zimbron, dos fanegas de trigo, no las 
pagó 

23. — Rodrigo de Henao, dos fanegas de trigo, pagólas, n 

24. — Gerónimo Gallego, una fanega de trigo, pagóla, i 

25. — Doña María de Henao, dos fanegas, pagólas.. . . ii 

26. — Francisco de Nava, media fanega de trigo, pagóla. vi es. 

2/. — ^Juan (jallego, una fanega de trigo, pagóla i 

28. — Gaspar Suarez de Avila, seis fanegas de trigo, 

pagólas VI 

29. — Sra. de Hernando Guillamas, una fanega de tri- 
go, no la pagó 

30. — El señor Juan de Contreras, mandó veynte tane- 

gas de trigo, pagólas xx 

31. — Juan Guillamas por si e por su hijo, cinco iane- 
gas de trigo, no las pagó 

32. — Sra. de Antonio de Caravájal, una fanega, pagóla, i 

33. — Gaspar Cabero, dos fanegas de trigo, no las pagó. 

34. — Gaspar Suares, hijo de Alonso Nuñez, una fane- 
ga, no la pagó 

35. — Juan Gómez Malaver, una fanega de trigo, pagóla, i 

36. — El señor l'rancisco Dávila, Comendador de Vi- 

llafranca, diez fanegas de trigo, pagólas x 



202 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

37. — ^Juan de Cardeñosa, media fanega, pagóla vj es. 

38. — Bavtista de los Yezgos, una fanega de trigo, 

pagóla I 

39. — Juan Alvarez de Revenga, una fanega de trigo, 

pagóla I 

40. — Sra. de Francisco de Castro, media fanega de tri- 
go, pagóla VI es. 

41. — Lázaro de Bullón, una fanega de trigo, pagóla. . i f^ 
42. — El Regidor Alvaro de Caravajal, cinco fanegas 

de trigo, pagólas v 

43. — Sra. de Rodrigo (^rdoñez, dos fanegas de trigo, 

pagólas II 

44. — Sra. de Pedro Sánchez Bermejo, una fanega de 

trigo, pagóla i 

45 • — Pedro de Bonilla, una fanega, pagóla i 

46. — Gómez González, notario, una fanega de trigo, 

no la pagó 

4/. — Masileonys, una fanega, pagóla i 

48. — Esteban Dolmedo, una fanega, no la pagó 

49. — Mateo Sánchez, media fanega, pagóla vi es. 

50. — Francisco Xuarez del Hiero, dos fanegas, pa- 
gólas II 

51. — Francisco de Soto, media fanega, pagóla vi es. 

52. — Doña María de Cáceres, dos fanegas, pagólas.. . ii 
53. — Doña Mencia de Vergas, quatro fanegas, pagólas, mi 
54. — Hernando de Vera su hijo, seys fanegas, pagólas, vi 

55- — Villarruel, una fanega, pagóla i 

56. — Sra. de Bartolomé de Tapia, una fanega, no la 

pagó 

57. — Alonso Sánchez de Cepeda, dos fanegas, pa- 
gólas II 

58. — Sra. de Xrisptoval Guiera, dos fanegas de trigo, 

no las pagó 

59. — Tomé Nuñez, una fanega, pagóla i 

60. — Sra. de Luis Nuñez, una fanega, pagóla 1 

61. — La señora doña Aldonga de Bracamonte, diez 

fanegas de trigo, pagólas x 

62. — VA señor Juan Valazc[uez, su yerno, cinco fane- 
gas, pagólas V 

63. — lastrada mayordomo de Don Pedro, una lanega, 
no la pagó 



LA ALHÓNDIGA DE ÁVILA Y D. ALONSO SÁNCHEZ DE CEPEDA 263 

64. — El licenciado Soria una fanega, pagóla i 

65. — Francisco de Avila de Alvar (jomez, media fa- 
nega, pagóla VI es. 

66. — Alonso Corral, una fanega, pagóla i 

67. — Hernando de Avila, mayordomo de la cibdad, 

quatro fanegas de trigo, no las pagó 

68. — Pedro de Castro, dos fanegas, pagólas u 

69. — Sra. del Licenciado Saez, una fanega, pagóla.. . i 

70. — Hernando de Olmedo, una fanega, pagóla i 

71. — El licenciado Gil García, dos fanegas, pagólas. . ii 
72. — El bachiller Xrisptoval de Avila, dos fanegas, 

no las pagó 

73. — Francisco del Águila dos fanegas, pagólas n 

74. — -Doña Ana, muger de Francisco Gómez, dos fa- 
negas, pagólas II 

75. — Martin Beato, dize que no mandó más de dos 

reales, no los pagó 

yó. — El Alcaide Juan Chacón, tres fanegas de trigo, 

no las pagó 

jj. — Diego de Ayala, quatro fanegas, pagólas un 

78.— Antón Vázquez, dos fanegas, no las pagó 

79. — El señor Hernán Gómez de Avila, Regidor de 

Avila, quatro fanegas de trigo, pagólas un 

80. — Ñuño Orejón, una fanega, pagóla i 

81. — Pelayo Dávila, una fanega, no la pagó 

82. — Alonso Navarro Regidor, dos fanegas, pagólas, ii 

83. — Alonso de la Serna, dos fanegas, pagólas ii 

84. — Ruy Vázquez' de Oropesa, una fanega, pagóla. , i 
85. — Juan del Esquina el viejo, dos fanegas, pagólas, ii 
86. — El tesorero de las bulas, una fanega, no la pagó. 
87. — Antón Pantoja, quatro fanegas, no las pagó. . . . 
88. — Pedro de Avila, yerno de Tello Pantoja, seis fa- 
negas, pagólas VI 

89. — Sra. de Xrisptoval del sello e su hija, tres fane- 
gas, pagólas ni 

90. — Francisco de Olivares, una fanega, no la pagó, 

diósele por su trabajo 

91. —Sra. de Santa Cruz, dos fanegas, no las ha paga- 
do, dio un libramiento en su molinero y está 

acetado, pagó el molinero n 

92. — Xrisptoval Valero, dos fanegas, pagólas ii 



204 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

93. — Garci Vázquez, dos fanegas, pagólas 11 

94. — El señor Don Juan Dávila, Abad de Alcalá e del 
Burgo, mandó luego diez fanegas, e para el 
Agosto veynte fanegas, no las ha pagado .... 

95. — Juan Nieto Barvero, una fanega, no la a pagado. 

96. — Gómez Camporrio, escrivano, dos fanegas: no 
las pagó, dieronselas por su trabajo de la 
cuenta 

97. — Francisco de Nyebla, quatro fanegas, pagólas. . un 

98. — Viceinte del hierro, escrivano, una fanega, pa- 
góla I 

99.---Xrisptóval de Arevalo, escrivano, dos fanegas, 

pagólas II 

100. — Francisco de Herrera, escrivano, una fanega, 
no la a pagado 

lOI. — Pedro de Santisteban, escrivano, media fanega, 

pagóla VI es. 

102. — Hesidro de Salzedo, escrivano, una fanega, pa- 
góla I 

103. — Francisco Guillamas, escrivano, una fanega, pa- 
góla I 

104. — Alonso de Segovia, escrivano, una fanega, pa- 
góla I 

105. — Xrisptoval de Salzedo, media fanega, pagóla. . vi es. 

106. — Juan Gómez de las Figueras, media fanega, pa- 
góla VI es, 

107.— Bernardino de Arévalo, media fanega, pagóla. vi es. 

108. — Pedro de las Figueras, media fanega, pagóla, . vi es. 

109. — Pedro de Arevalo, media fanega, no pagó. . . , 

lio. — Chacón, media fanega, no la pagó 

II I. — Diego de Soto, media fanega, pagóla vi es. 

112. — Hernán Luis, dos fanegas, no las a pagado. 

113. — pagó el señor Gregorio por él a Francisco de 
las Peñuelas en tres de otubre de m. cxxxii 
años 

1 14. — Antonio de las Cuevas, una fanega, no la pagó. 

115. — Alonso de Madrigal, notario, una fanega, pa- 
góla 1 

116. — Juan de Avila del Vareo, media fanega, pagóla. vi es. 

117. — Pedro Gutiérrez Zingar, una fanega, pagóla.. . i 

1 18. — Hernando de Berga el mogo, una fanega, pagóla, i 



LA ALHÓNDIGA DE ÁVILA Y D. ALONSO SÁNCHEZ DE CEPEDA 265 

Iig. — Hernán Dalvares Alcavalero, una fanega, no la 

pagó 

T20. — Xrisptoval Díaz Serrador, media fanega, pagóla. vi es. 
121. — Francisco Gómez, notario, dos fanegas, pagólas, ii 
122. — Viceinte de Sant Andrés, media fanega, pagóla. vi es, 
123. — Gongalo V^enyalvo, tres fanegas de trigo, pa- 
gólas III 

1 24. — El bachiller Puebla, una fanega, no la ha pagado. 
125. — Gongalo González, clérigo, beneficiado en San 

Juan, una fanega, pagóla i 

126. — El cura de Sant Vicente, media fanega de tri- 
go, pagóla VI es. 

127. — El Bachiller Xrisptoval del Hierro, Arcipreste 
de Avila, tres fanegas, pagólas (son dos fane- 
gas e no mas) ii 

128. — ^Juan Romero, cura de San Juan, una fanega de 

trigo, pagóla i 

129. — Hernando de las Nieves, beneficiado en San 

Juan, una íanega, pagóla i 

130. — Diego Gómez del Peso el mogo, una fanega, 

no la pagó 

131. — Garci Gómez de la Venera, su hermano, una 

fanega, no la pagó 

132. — El cura de Santiago, dos fanegas, pagólas u 

133. — Sra. del Alcaide Gongalo, dos fanegas, pagólas. Ji 
134. — El señor Francisco de Valderrávano, doze fa- 
negas de trigo, pagólas xii 

135. — Sra. del licenciado Muñoz, media fanega, pagóla. vi es. 

136. — Ñuño del Peso, dos fanegas, pagólas ii 

137.— Bartolomé Nuñez, una fanega, pagóla i 

138. — Xrisptoval del Vareo, quatro fanegas, pagólas, mi 
139. — Sra. de Lope Gallego, dos fanegas, pagólas.. . . ii 
140. — Sra. de Juan de San Pedro, dos fanegas, pagólas, ii 
141. — vSra. de Ordoñez, una fanega de trigo, pagóla 

(es su mujer de Pero Ordoñez) i 

142. — ^Sra. de Diego López Bullón, dos fanegas, pa- 
gólas II 

143. — Sra. de Pedro de Vegil, una fanega, pagóla. . . i 
144. — K\ licenciado Herrera, una fanega, pagóla. ... i 

145. — Alvaro Serrano, media fanega, pagóla vi es. 

146. — Pedro el mogo, media fanega, pagóla vi es. 



266 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

147. — Alonso Pérez de Pozanco, dos fanegas, pagó. . 11 

148. — Tomás Sánchez, una fanega, pagóla 1 

149. — Francisco Ximenez, una fanega, pagóla i 

150. — Alonso de Castro, boticario, una fanega de tri- 
go, pagóla 1 

151. — Gutierre Hernández, dos fanegas de trigo, pa- 
gólas II 

152. — El señor Pedro del Peso, Regidor, dos fanegas, 

pagólas n 

153. — Sra. de Ñuño de Henao, una fanega, pagóla.. . i 

154. — Juan Maldonado, una fanega, pagóla i 

155. — Sra. de Tello Pantoxa, quatro fanegas, pagó.. . mi 
156. — El licenciado Ortega, dos fanegas, pagólas. ... 11 
157. — El licenciado Juan Vázquez, físico, dos fanegas, n 
158. — Francisco del Vareo, trapero, dos fanegas, pa- 
gólas II 

159. — Francisco de los Yezgos, una fanega, pagóla. . i 

160. — Ferrera, boticario, media fanega, pagóla vi es, 

161. — ^Juan Ramos, media fanega, pagóla vi es. 

162. — -Baltasar de Guzman, tres fanegas, pagólas. ... m 

163. — Sra. de Gil Gómez, dos fanegas, pagólas 11 

164.^ — ^Bernardino de Avila, una fanega, pagóla i 

165. — Sra. de Pedradas, una fanega, pagóla i 

166. — Sra. de Sancho Zimbrón, su hermana, una fa- 
nega, pagóla I 

167. — -Sra. de Xrisptoval Ordoñez, media fanega, pa- 
góla VI es. 

168. — Gil Vela, media fanega, pagóla vi es. 

169 —Sra. de Xrisptoval Ximenez, tres fanegas, pa- 
gólas I" 

170.— Pero Hernandes, hijo de Alonso Pérez, una fa- 
nega, pagóla I 

1 7 1 . — Francisco Pérez, su hermano, una fanega, pagóla, i 
172. — Diego de Dueñas, clérigo, una fanega, pagó.. . i 

173. — Doña Catalina Merino, quatro fanegas mí 

174.— El señor Diego de Bracamonte, Regidor, diez 

fanegas de trigo, pagólas x 

175. — El señor Francisco de Pajares, diez fanegas de 

trigo, pagólas x 

Así que sumando se montan en las dichas fanegas de 
trigo que así están cobradas 



LA ALHÓNDIGA DE ÁVILA Y D. ALONSO SÁNCHEZ DE CEPEDA 267 

De las quales dichas setecientas e deziocho fanegas 
mandaron los señores diputados, por utilidad 
de la cibdad prestar á los bastecedores e 
obligados del pan ciento e cinquenta fanegas, 
las quales mandó la Justicia las pagasen a do- 
zientos maravedis cada fanega: restaron que 
se vendieron a panaderos de la tierra para 
bastecer la cibdad de pan, quinientas e sesen- 
ta e ocho fanegas, las quales se vendieron des- 
ta manera: las ciento e ocho fanegas a seys 
reales: las quatrocientas e sesenta, a doscien- 
tos maravedis, en que se montó ciento e ca- 
torze myll e treynta e dos maravedis. . . c. xiiii Mxxxn 

176. — Mas cobró Peñuelas veynte e cinco fanegas del 
señor Uon Pedro de Avila, las quales se ven- 
dieron el agosto de m. dxxviii, las diez a cinco 
reales e traja, e las quinze, a cinco reales que 
se montó quatro myll e trezientos e treynta 
maravedis :iii MíFi xxx 

Asi que monta el dicho pan que vendió el dicho Fran- 
cisco de las Peñuelas ciento e diez e ocho myll 
e trezientos e sesenta e dos maravedis. . . cxiii MíTi lxii 

Descaigo: 

De su salario que uvo de aver dosmyll maravedis, de 
los quales le fueron dados por el licenciado 
Montiel, Juez de residencia de penas de la 
Cámara myll e veynte e un maravedis; so- 
bresto se le pago de los maravedis del pan 
del albóndiga, novecientos e setenta e nueve 
maravedis dcccc lxx ix 

Del alquileres de traer el pan, y de media fanega de 
madera con su rasero que se compró para el 
alhondiga, e dos espuertas para medir el pan, 
y este libro y más el trabajo que tomo en 
medir el pan de Toledo que se compró y de 
mermas con tres fanegas e tres celemines que 
falto al pan y ciertos jornales de un hombre 
que le ayudó a medir el dicho pan, y otras 
menudencias que se montó en todo tres myll 
e seyscientos e honze maravedis e medio, iii Mdcxi ms. 



268 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Ansí que sacados estos quatro myll e quinientos e no- 
venta maravedís e medio de los dichos ciento 
e diez e ocho myll e trezientos e sesenta e 
dos maravedis del dicho cargo queda que es 
alcanzado el dicho Francisco de las Peñuelas 
por ciento e treze myll e setecientos e seten- 
ta e un maravedis e medio.. . cxiiiMdcclxx y medio. 

Con los quales dichos ciento e trece myll e setecien- 
tos e setenta e un maravedis e medio, manda- 
ron los dichos señores al dicho Francisco de 
las Peñuelas 

Así, que sumando se montan en las dichas fanegas de trigo 
que así están cobradas por Francisco de las Piñuelas, vecino 
desta cibdad de Avila a cuyo cargo fué de cobrar el dicho pan 
que así se mandó en limosna para la dicha alhondiga para la 
limosna de los pobres, setecientas e diez e ocho fanegas de trigo 
las que así están cobradas e pagadas segund se contiene en es- 
tas quatro hojas e media de a pliego entero, están señaladas con 
una cruz a hs espaldas las que no están cobradas. 

(Siguen cuentas de cargo y data de estas fanegas.) 

Con los quales dichos ciento e trece mili e setecientos e se- 
tenta e un maravedis e medio, mandaron los dichos señores al 
dicho Francisco de las Peñuelas que acudiese e pagase al señor 
Alonso de la Serna: los quales dichos ciento e trece myll e se- 
tecientos e setenta e un maravedis e medio le acudió de pagar 
al dicho señor Alonso de la Serna el dicho Francisco de las Pe- 
ñuelas en presencia de nos los dichos diputados en fé de lo qual 
firmamos nuestros nombres. Así mesmo a de cobrar el dicho 
Señor Alonso de la Serna treinta myll maravedis de las ciento 
e cinquenta fanegas de los bastecedores que se les avian presta- 
do: fué fenecida esta cuenta a seys de Abril del año de m. d xxix 
años C[ristoval] de S"" Johe Thesaurarius Abulensis. == Hernán 
Gómez de Avila. = Alonso de la Serna. = Francisco de las Pe- 
ñuelas. Rubricado. 

Por la copia: 

Jesús Molinero, 

Archivero municipal. 

Avila 19 de Agfisto de 1914. 



NOTICIAS 



Con fecha del 17 de Julio último, la Subsecretaría de Instrucción Pú- 
blica y de Bellas Letras ha comunicado á la Academia la Real orden de 
igual fecha nombrando Vocal de la Comisión ejecutiva de las Excavacio- 
nes de Numancia, vacante por fallecimiento de D. Mariano Granados, al 
Excmo. Sr. D. Ramón Benito Aceña, á propuesta de nuestra propia Cor- 
poración. 

Habiendo dirigido el señor Director P. Fita atenta felicitación en nom- 
bi-e de la Academia á S. M. la Reina Cristina, con motivo de la celebra- 
ción de su fiesta onomástica, el Mayordomo mayor de S. M. se apresuró á 
contestar en nombre de la Augusta Señora, que agradeció mucho el ho- 
menaje académico. 



El 23 de Junio último falleció en Jerez de la Frontera, el Correspon- 
diente D. Manuel Pérez y Pérez; el 29 de Julio siguiente en Colunga 
(Oviedo) el de igual clase D. Braulio Vigon y Casquero; y el 4 de Agosto 
en Huelva, D. Braulio Santa María. 

También ha fallecido en Halle, el 3 de Julio, el Dr. Hermann Suchier, 
Profesor de la Facultad de Filosofía 'y de Filología romanas de aquella 
Universidad. 



Al partir de Madrid para desempeñar su cargo de Ministro de España 
en la capital de Suecia el Sr. Duque de Amalñ, le fué confiado el grato 
encargo de entregar á nuestro Correspondiente últimamente elegido, el 
Dr. Johan Vissing, Profesor de Literatura y Lenguas románicas en la Uni- 
versidad de Gotenburgo, la credencial que así lo acredita. 

Con fecha del 3 y del 6 de Agosto se han recibido cartas del señor Du- 
que dando cuenta de haber cumplido su encargo y haciendo los mereci- 
dos encomios del nuevo Correspondiente, que ha estado en España y 
estudiado á fondo nuestra literaturg. 

A la segunda de estas cartas, dirigidas á nuestro compañero el Sr. Pé- 
rez de Guzmán y Gallo, acompaña otra del Sr. Vissing, con efusivos testi- 
monios de su agradecimiento á la Academia. Ya directamente con fecha 



270 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

del 5, desde Goteborg, había llenado este deber en carta escrita en los tér- 
minos más expresivos hacia la patria y la literatura que tiene por una 
de sus primitivas fuentes históricas El poema del Cid. 



El Director del histiUito de Paleontología hu»iana, fundado en París por 
S. A. el Príncipe de Monaco, se ha dirigido á la Academia con el ruego 
de que ésta se sirva remitir á aquella Biblioteca las obras de este centro, 
en recíproca retribución de las que el Instituto edita y con que obsequia 
á la Academia. 



Para el próximo año de 1915, la I'édération Arcliéologique et Histoj-ique de 
Belgique, establecida en Tournay, tenía anunciado con fecha del 15 de Julio 
último un Congreso internacional sobre, los asuntos científicos de su com- 
petencia, y en tal concepto había dirigido á la Academia una invitación 
circular, suplicando que antes del 15 de Octubre próximo la Academia 
contestase acerca de su adhesión á él. 

Los temas que en este Congreso se habían de ilustrar eran tres: pri- 
mevo., Prehistoria y Protohistoria; segundo. Historia, y tercero, Arqueolo- 
gía é Historia del Arte. 

Los sucesos generales que ocupan ¡a atención del continente y del 
mundo facilitarán ú obstruirán, según su desarrollo, la celebración de este 
Congreso, que merece todas las simpatías de nuestra Academia. 



Por encargo especial del Excelentísimo Ayuntamiento de la Ciudad de 
Burgos, nuestro Correspondiente el Sr. D. Anselmo Salva está escribien- 
do la Historia de la histórica caput Castellm. Ya va publicado el tomo pri- 
mero, de que la Academia ha recibido dos ejemplares. 



En la primera sesión que la Academia celebre, pasadas las vacaciones 
de verano, se hará presentación de la carta con que el señor Marqués de 
Laurencín remite, para las colecciones iconográficas del Cuerpo, un retra- 
to original de nuestro antiguo compañero el ilustre arabista D. Pascual 
Gayangos, pintado por D. Valentín Carderera, y que el Excmo. Sr. D. Leo- 
poldo Serrano, como consorte de D.'* María Gayangos, le ha encargado 
ofrecer á la Corporación. 

El donativo no puede ser más estimable; la Academia conservará con 
honor la efigie pictórica de su digno miembro, á la que añade no escaso 
valor la firma que lo suscribe, pues no abundan en ninguna parte las obras 
artísticas del Sr. Carderera. 



NOTICIAS 27 I 

El Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología de México, 
á pesar de los sucesos turbulentos por que ha pasado aquella República y 
su Gobierno, y á pesar hasta de la intervención extranjera, no descansa 
en la publicación de los fundamentos documentales históricos de aquel 
país desde su descubrimiento y conquista por España. Bajo la dirección 
del por tantos títulos benemérito D. Genaro García, los talleres de aquel 
científico establecimiento acaban de dar á la publicidad, con el título de 
Documentos inéditos del siglo XVI para la Historia de México^ 88 escritos y 
un apéndice de Manuscritos hasta ahora inexplorados y que el P. Mariano 
Cuevas S. J. ha colegido y anotado, procedentes del Archivo General de 
Indias, casi en su totalidad. En el Prólogo vemos con gusto que no esca- 
sean los elogios por el generoso auxilio que siempre presta á cuantos se 
consagran á este género de trabajos, nuestro digno Correspondiente don 
Pedro de Torres Lanzas, Director del referido Archivo. 

El P. Cuevas empieza su obra con una colección de Noticias biográficas 
por orden alfabético, de los principales personajes de quienes se hace 
referencia en los citados documentos. El primero de los insertos, del año 
1526, es un Memorial sobre asuntos de buen gobierno, que un desconocido 
hizo por ordeii del Emperador. El apéndice con que la obra cierra, es una 
Instrucción dada por don Fray Juan de Zumárraga, obispo de México, á Fray 
Juan de Osseguera y Fray Cristóbal de Almazán, como procuradores del Con- 
cilio Universal. Sobre el P. Juan de Zumárraga, trata ó son cartas suyas los 
números 2, 3, 5, 8, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 23, 25, 26, 27, 28 y 29. 



El ilustre general de Ingenieros D. Honorato de Saleta y Cruxént, Co- 
rrespondiente de nuestra Academia en Villafranca de Navarra, nos es- 
cribe que etsá ocupándose en adquirir noticias históricas de la aljama 
hebrea de Tudela, tan célebre por el cosmógrafo Benjamín, de cuyo 
viaje se ha hecho últimamente en Inglaterra una edición crítica y sabia- 
mente anotada. Muchos son los escritos que ha dado al público la inteli- 
gente pluma del Sr. Saleta: Estudios históricos referentes al Vil Centeiiario 
de la batalla de las Navas de Tolosa, 16 de Julio de 1912; E71 la ribera de 
Navarra: Cuadros de costumbres en IQ14; Un libro más: Historia íntima de 
los 24 libros de propaganda española (1870 á 1905). El estudio técnico que 
publicó sobre la batalla y victoria de las Navas de Tolosa, ha pasado á in- 
forme de un Académico de número. 



Aunque bastante adelantadas las obras de calefacción que se están eje- 
cutando, no sólo en las dependencias de la Biblioteca, sino en todas las 
demás de la Academia, indudablemente no se hallarán terminadas sino en 



272 boletín de i.a real academia de la historia 

todo el mes de Septiembre. Por esta razón la Biblioteca no reanudará su 
servicio público hasta la primera semana de Octubre, coincidiendo con la 
reapertura de las sesiones semanales del científico Cuerpo. 



El personal de la Biblioteca de la Academia, bajo la dirección del ofi- 
cial técnico, jefe de primer grado del Cuerpo de Archivos, Bibliotecas y 
Museos, D. José Gómez Centurión. se,ha consagrado, durante la interrup- 
ción del servicio público por las obras que se llevan á cabo en sus depen- 
dencias, en la continuación de los trabajos de recuentos de fondos, cata- 
logación y compulsas, que ya tenía emprendidos. Entre estos trabajos se 
cuenta el de la exploración, ordenación y catalogación de los numerosos 
y preciosos incunables que la Academia posee, cuyo Catálogo faculíatho, 
que se está redactando, será publicado oportunamente en las páginas de 
este Boletín. 

Ya se ha recibido en la Academia, con destino á su Biblioteca, el tomo i 
de la obra publicada en la Imprenta Universitaria de Santiago de Chile 
por D. J. T. Medina, titulado El descubrimiento del Océano Pacifico: Vas- 
co Ntiñez de Balboa, Hernando de Magallanes v sus compañeros. Como los 
lectotes del Boletín saben, esta obra es la Memoria presentada á la Uni- 
versidad de Chile, de acuerdo con lo dispuesto en el art. 27 de la ley de 
9 de Enero de 1879 sobre Instrucción secundaria y superior. 

El tomo II, que contiene la parte documental, había precedido á éste 
cerca de dos años, y la Academia encargó su informe ásu digno miembro 
Sr. Altolaguirre. 

Es interesantísimo el folleto que desde Como nos envía el Sr. A. Gui- 
san! con un precioso estudio de 7/ culto di Giove Olímpico en Chiavenna. 
El autor ilustra su obra con varios fotograbados, entre los que descuellan 
las inscripciones romanas de la Caurga y el de la Stela de Stazzona, varias 
ánforas de Chiavenna, los vasos de bronce de Spino, y el magnífico Cippo 
ronia7io de la primera de estas localidades. 



Desde Munich el editor bávaro J. Bruckmann nos ha dirigido un ejem- 
plai" de la última obra del Dr. Adolfo .Schulten, titulada Numantia die 
Ergebnisse der Ausgrabungen, 1905-19 12. 

La Academia se propone hacer estudio especial por uno de sus miem- 
bros de dicho libro. 

J. P. DE G. 



TOMO LXV 



Octubre, 1914. 



CUADERNO IV. 



BOLETÍN 

DE LA 

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



INFORMES 



I 

DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA NO FUÉ EL AUTOR DE 
'<LA GUERRA DE GRANADA» 

(apuntes para un libro) 

(Conclusión.) 

Capítulo XIX. 

ESTUDIO DE «LA GUERRA DE GRANADA» (CONTINUACIÓN). LIBRO II. 

Comienza el libro ii con la sorpresa de la guardia del puente 
de Tablate por quinientos moriscos capitaneados por Girón de 
las Albuñuelas y Nacoz de Nigüelez, y se añade que enterado el 
Conde de Tendilla de que los enemigos habían tomado el puen- 
te, envió á llamar á D, Alvaro Manrique, hijo del Conde de 
Osorno. Mil quinientos eran los moriscos según Mármol (l), cuyo 
relato es en esta parte casi igual al de La Guerra de Granada: 



Mas el Conde de Tendilla, sabida 
la nueva, etivld d llamar con diJi- 
gencia á don Alvaro Manrique, ca- 
pitán del Marqués de Pliego, que con 
trescientos infantes y ochenta caballos 
estaba alojado dos leguas de Grana- 
da. Llegó á la fuente de Genil al 
amanecer, donde el Conde le espera- 



Mármol. 

No se descuidó el Conde de Ten- 
dilla en este socorro, porque... 
aquella mesma noche envió á lla- 
mar d don Alvaro JManrique, hijo 
del Conde de Osorno, caballero del 
hábito de Calatrava, qtie estaba alo- 
jado en una alearía de la Vega con 
ocheitía caballos y trecientos infantes 



(i ) Lib. V, cap. XII. 

TOMO LXV. 



274 



BOLETÍN DE Í.A RKAI, ACADEMIA DE LA HISTORIA 



ha con ochocientos infaiiies y ciento y 
veitite caballos avisado del número 
<le los enemigos (i); ent?ego'le \?í gen- 
te, y dióle ordcji que peleando con 
ellos, desembarazado ^\ paso le de- 
jase ^«a/'dado, y él con el resto della 
pasase á buscar al Marqués, Cum- 
plió' don Alvaro con su comisión, 
hallando la puente libre v los mo- 
ros idos. 



de las villas de Aguilar, Monlilla y 
Pliego; el cual llego antes que fuese 
de día á la puente Gefíil, donde ya 
el Conde le estaba aguardando co7i 
ochocientos infantes y ciento y veinte 
caballos; y entregánáole toda aquella 
gente, le envió á poner cobro en 
a(\\ie\ paso, con orden que, dejando 
buena o7/a/-dia en é\, pasase á jun- 
tarse con el campo del Marqués su 
padre; el cual partió luego, y ha- 
llando el lugar desembarazado, cum- 
plió la orden del Conde, y se fué á 
juntar con nuestro campo en Ju- 
biles. 

Con las dos últimas palabras de Mármol comienza en La Gue- 
rra de Granada el párrafo que sigue al anterior: «En Jubiles 
llegó el capitán don Diego de Mendoza, enviado por el Rey para 
que llev^ase relación de la guerra, manera de cómo se gobernaba 
el Marqués, del estado en que las cosas se hallaban». La primera 
edición, ó sea la de Tribaldos de Toledo, decía «el capitán don 
Pedro de Mendoza», y así se lee también en casi todos los ma- 
nuscritos, habiendo sido quizás este cambio de nombres una de 
las causas que han originado la atribución de la obra al Emba- 
jador de Carlos V. Y digo esto, porque un escritor un poco 
posterior, D. Francisco Manuel de Meló, en su Historia de los 
movimientos^ separación y guerra de Cataluña^ decía (2): «Seme- 
jante lo escribe en Jubiles nuestro D. Diego de Mendoza en la 
Guerra de Granada; parece que como nos dio la luz para escri- 
bir nos ministra el ejemplo.» 

l'^uera del lugar que cronológicamente le corresponde, está la 



(i) Después de caballos se ponen dos puntos en la edición Rivade- 
neyra, y una coma después de enemigos. Creemos más clara y conforme 
con el sentido la puntuación que ponemos. 

El número de gente que el Conde entrega á D. Alvaro, avisado aquél 
del número de los enemigos, hace patente la equivocación de antes, di- 
ciendo que eran aquellos quinientos en lugar de mil quinientos. 

(2) Edic. Rivadeneyra, pág; 512, col. 1.* 



UON UlEGO HURTAIíO UE MENDOZA 275 

relación de la muerte de Diego de la Ciasca (l), ya que ésta ocu- 
rrió, según cuenta Marmol (2), en 5 de Abril, y ninguno de los 
sucesos que se relatan antes que éste pasan de la primera quin- 
cena del mes de Febrero. Existe además una gran diferencia en 
la forma en que se relatan en ambas obras el acontecimiento. 

No es muy exacto tampoco el autor de La í^itcrra de Granada 
al narrar la campaña del Marqués de los Vélez. Dos mil infantes 
y trescientos caballos eran las fuerzas con que, según dice, con- 
taba el Marqués, en tanto que Mármol nos dice que fueron «cin- 
co mil infantes, la mayor parte arcabuzeros y ballesteros, gente 
ejercitada en los rebatos de la costa del reino de Murcia y acos- 
tumbrada á los trabajos de la guerra, y trescientos de á caballo 
muy bien armados» (3). 

«Para mantener la gente y su persona vino [el Marqués de los 
Vélez] á Cosar de Canjáyar, barranco de la Hambre le llaman 
por otro nombre en su lengua, porpue en él se recogieron los 
moros cuando el rey católico D. Fernando hizo la empresa de 
Andarax en el primer levantamiento, donde pasaron tanta ham- 
bre que cuasi todos murieron» (4). Estas expresiones tampoco 
son muy acertadas; no se concibe que el Marqués meta su gente 
y su persona para mantenerlas en el ba7'ranco de la kanihrey es- 
tando el lugar de Canjáyar, perteneciente á la taa de Luchar, tan 
inmediato. Lo que ocurre es que el autor, no muy enterado de 
ios acontecimientos, confunde unas cosas con otras. Todo el pá- 
rrafo parece copiado de Mármol, quien, con mayor claridad y 
sencillez, cuenta que el Marqués salió contra los moros desde 
-Canjáyar y que el lugar en donde éstos se habían juntado era 
«asaz fuerte para poderse defender, aunque de agüero in felice á 
-SU nación, porque allí se habían juntado en la rebelión pasada en 
tiempo de los Reyes Católicos, y siendo cercados y acosados por 
■el Conde de Lerin, habían perecido de hambre, y por eso le lla- 



lli) Pdg. 81, col. 2.^ 

(2) Lib. VI, cap. II. 

<3) Lib. V, cap. xiii. 

44) Pág. 82, col. i.* 



276 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

inaban el Cosar de Canjáyar, como si dijémmos, el lugar de la 
hambre» (l). 

Muy parecido <1 lo que escribe. Mármol es el siguiente párrafo 
que, como de costumbre, copiaremos á dos columnas: 

Guerra de Granada. Pág. 82, 

COL. 2."'* Mármol. Lib. v, cap. xxix. 

... llego á. las Gndjaras que están en Estando nuestro campo en Giid- 

medio. Vino don A/onso Portocarre- jar de Alfaquit, ¡legó de Granada el 

ro cor\ mil soldados, _)'a sano de •aw-r, Conde de Sanfisteban^ ■ñ.covcv^d.rv&áo 

heridas, y otras dos banderas de in- de muchos caballeros, deudos y ami- 

fantería^ ciento y cincuenta caba- gos suyos, que iba á hallarse en esta 

líos; trente hecha en Granada, que jornada, y don Alo7iso Portocarrero, 

enviaba el Cottde de Tendilla; el Con- quera estaba sano de la herida de 

de de Santisteban con muclios den- Poqueira, con la infaniería y caba- 

dos y amigos de su casa y vasallos líos que había enviado el Marqués 

suyos. de Mondéjar á pedir al Conde de 

Tendilla. 

En el asalto y toma del fuerte de las Guájaras apenas hay es- 
pecies comunes, pues unos y otros se limitan á referir el hecho 
cada uno á su manera; pero en La guerra de Granada no se ex- 
plica el por qué de la, al parecer, inútil crueldad del Marqués de 
Mondéjar, quien no perdonó «á persona ni á edad» y que pro- 
vino, según nos cuenta Mármol, de la irritación que produjo al 
Marqués no encontrar enemigos en el fuerte por haberse huido 
los que lo defendían, aprovechando la aspereza del sitio y la obs- 
curidad de la noche. No es muy clara tampoco la expresión que 
sigue: «El robo lué grande y mayor la muerte, especialmente de 
mujeres; no faltó ambición que se ofreciese á solicitalla como 
cargo de mayor importancia» (2). Igual sucede con la frase en 
que termina el párrafo: «Escapó (jirón; fué preso y herido de un 
arcabucero (3) por el muslo el Zamar por salvar una hija suya 
doncella, que no podía con el trabajo del camino; y llevado á 



(i) Lib. V, cap. XXVI. 

(2) Pág. 83, col. 2.* 

(3) Mejor debe leerse: i.arcabuzazot 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 277 

Granada, le mandó atenazar el Conde de Tendilla, que hizo cali- 
jicada la victoria. » 

A continuación vienen numerosas consideraciones acerca del 
modo de hacer la guerra, disposiciones, murmuraciones contra 
el de Mondéjar, de quien se dice: «Mas el Marqués, hombre de 
estrecha y rigurosa disciplina, criado al favor de su abuelo y 
padre en gran oficio, sin igual ni contradictor, impaciente de to- 
mar compañía, comunicaba sus consejos consigo mismo» (l). 
Confesamos no entender lo que quiere decir la frase impaciente 
de tomar compañía., y ni aun nos atrevemos á formular la menor 
hipótesis. 

La narración de algunos sucesos sigue ocupando una escasa 
parte en el libro ii, dedicándose la mayor parte de él á referir el 
origen de Almería, las armas y estandartes de los Reyes de Gra- 
nada, la descripción de esta última ciudad, inútil á nuestro enten- 
der, ó á lo menos, como ya hemos dicho, fuera de su lugar, la 
-decisión del Rey de enviar á su hermano D, Juan de Austria y la 
llegada de éste, de Luis Quijada y el Duque de Sesa, termi- 
nando con la narración del origen de los reinos de Argel, Túnez 
y Fez, completamente ajena al objeto de la obra. 

Lnicamente hemos encontrado alguna semejanza entre este 
libro y La Aiistriada en la parte siguiente, en la que, como se 
verá, se conservan en la prosa versos enteros de los escritos por 
Rufo: 



La Guerra de Granada. Pág. 
COL. i.'^ 



La Austriada. Canto vii. 



... Aben Humeya... 'AcercósG. d Or- 72. Mas el Aheiiliumeya. confiado 
giba donde entendió que fallaba vi- De dia en dia mas en sus intentos 
tuaila. Aunque don Juan Vino con su real determinado 

A Orgiba postrar por los cimientos, 
Aunque don Juan en ella estaba ar- 

[mado. 
de Mendoza Elde Mendoza... 



(i) Pág. 85, col. x!" 



278 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



mantenía la gente discipJ'mada ocu- 
pada en fortijirar el lugar, según la 
flaquera dé), 

mandó don Juan [de Austria; que 
fuese del Padul proveído y llevase la 
escolta á su cargo 



Juan Chaves de Orellatia, uno de 
los capitanes que trujeron la gente 
de Trujillo. 

Mas él por estar enfermo 



envió su alférez, llamado Moriz, 
con la compañía; hidalgo, pero poco 
próvido y muy libre: caminó con 
doscientos y cincuenta soldados, 
hombres si tuvieran cabeza. Enten- 
dieron los moros la salida de la es- 
colta por sus atalayas; juntáronse 
trescientos arcabuceros y balleste- 
ros, mandados por el Macoz, hom- 
bre diestro y platico de la tierra... 

Emboscó /ar/í en la cuesta de Jale- 
ra y un arroyo que la divide del hd- 
gar, parte en las mismas casas; 



73. Este la gente allí disciplinabar 
En la milicia, no sin gran destreza. 

Y aquel presidio vaéjs, fortificaba 
Que parecía posible á %vl flaqueza; 
En lo cual el tirano se fundaba 
Especialmente que tenía certeza 
De qne falíaba7i ácnívo provisiones. 
-Sobrandf) enfermedades y afliccio- 

[nes.. 

74. Sabido su designio y el ur- 

[gentt^ 
Peligro á que la villa estar debría 
Su alteza proveyó <:\\ig prestamente 
Del Panl se partiese el mismo dí.t 
Una escolta abastada y suficiente 
Asegurada con la compañía 
Que rige Diego Chaves de Orellana 
Capitán de la gente trujillana. 

75. Hallóle la instrucción tan maP 

[dispuesto' 
Que no pudo emprender aquel ca- 

[mino- 

Y así partió su alférez con el resto 
Conforme !o ordenaba su destino. 
Nacoz , que tuvo al punto aviso 

[desto 
Con setecientos hombres sobrevim^ 

Y puesto en asechanza y emboscad;» 
Quiso asaltar la gente descuidada. 

76. La suya, pues, con diligencia 

[apresta 
El sitio reconoce, el tiempo mide 
Parte pone de Tálora en la atesta 
Junto á un arroyo que el lugar di- 

[vidc 
Parte en las casas del deja tras- 

[puestas 
Con el secreto que el negocio pide. 
Los nuestros marchan sin cuidadíK 

[alguno. 
Sólo el cansancio hallan impor- 

[tuno. 



UON niTíGO HUKTADO VK MENDOZA 



y dejándolos parar la primera em- 
boscada, acometió á un tiempo á los 
que iban en la rezaga y los delante- 
ros. Peleóse en una y otra parte, 
pero fueron rotos los nuestros y 
murieron todos; con ellos el alfé- 
rez, por no reconocer, y aun dicen 
que borracho, más de confianza 
que de vino. 



Perdie'rottse bagajes, bagajeros y 
la vitualla, sin escapar más de dos 
personas. 



hoy se ven blanquear los huesos 
no lejos del camino. 



77. Mabian pasad(> ya de los pri- 

[meros 

Oue en la eminencia estaban em- 

[boscados 

Cuando por el lugar los delanteros 
Terriblemente fueron asaltados; 
Dieron los de la cuesta en los pos- 



79- 



... de más de doscientos y cincuen- 

fta 
Soldados, escaparon dos por cuenta. 

80. Perdiéronse bagajes, bagajeros. 
Munición, bastimento, armas, mo - 

[neda. 
Todo por no guardar los justos fue- 

[ros 

Con que el ardid prudente manda 

¡^y veda; 

Que si con pronta vista y pies lige- 

[ros 
Echara cercos la atalaya leda 
El peligro inminente se mostrara 
Al tiempo que el efecto se excusara. 

81. Y no que fuesen causa los ex- 

[cesos 
De un alférez altivo y orgulloso 
Para dar á sentir tristes sucesos 
Al de Austria insigne y bando re- 
[ligioso. 
Vense hoy día blanquear los huesos. 
En medio de aquel campo sangui- 

[noso 



Después de lo anterior, se refiere en La guerra de Granada 
la primera entrada que D. Antonio de Luna hizo en las Albu- 
ñuelas, estando copiada la descripción que de ellas se hace, de la 
que Rufo describe en el canto x al relatar los sucesos de la se- 
gunda: 



28o 



boletín de la. real academia de la historia 



Es las Albuñuclas lugar asentado 
en la falda de la montaña^ á la en- 
trada del Val de Lecrin, depósito 
de todos los frutos y riquezas del 
mismo valle, cicco leguas de Grana- 
da, en ires barrios, uno apartado de 
otro; \a gente maspollda y ciudadana 
que los otros de la sierrra tenidos 



los hombres por valientes, y que pu- 
dieron resistir las armas del rey 
católico don Fernando hasta con- 
certarse con ventaja. 

Pero dejemos el libro ii, en el 
y veamos el iii y el iv, en donde 
á cada paso. 



... las Albiumelas. 

72. Es lugar en tres barrios divi- 

[dido 
Que á la gVdQ falda están de la nioii- 

[taña 
En la entrada del valle abastecido. 
Su gente es belicosa y tan extraña 
Que no pudo domalla sin partido 
El poderoso vencedor de España 
Después que con asedio tan contino 
Sugetó el ancho reino granadino. 

73. Los Itornbres son, demás de ser 

\valientes, 
Llegados á saber ^^ policía. 



que hay bien pocas semejanzas, 
encontraremos pasajes idénticos 



Capítulo XX. 

ESTUDIO DE «LA GUERRA DE GRANADA» (CONTINUACIÓN). LIP.RO III. 

Siendo tantas y tan frecuentes las citas y copias que habría de 
hacer, siguiendo el método que he llevado hasta ahora, lo que 
me obligaría á copiar casi por completo las dos obras que trato 
de comparar, me limitaré á señalar únicamente aquellos casos en 
que la copia sea manifiesta y no deje lugar á la menor duda: 



envió á don Alartiti de Padilla, hijo 
del Adelantado de Castilla, con al- 
guna infantería suelta para recono- 
cer el fuerte. 

Pdg. (^_f, col. J.^ 



81 

Deste reconocer tocó la suerte 
A un caballero platico en las veras 
Su nombre don Martin es de Padilla 
Su padre Adelantado de Castilla. 
Canto VriL 



<1iü la frente á dotí Pedro de Padilla 
ídem id. 



83. Don Pedro de Padilla por la 

[frente. 
ídon. 



DON DIEClO HURTADO DE MENDOZA. 281 

^on Pedro... despreciando con pala- 88 

bras la orden del Comendador Ma- Don Pedro despreciarido al adversa- 
yor... [rio 

Ídem, col. 2." Y el orden del caudillo. 

ídem. 



comenzasen con las picas á desviar- 94. Tan cerca estaban ya nuesstro 

los y á derribar las piedras del, y los [piqueros 

urcabuceros á quitar iraveses. Que con las puntas piedras desvia- 

ídem. [ban 

Y por su parte los arcabuceros 

Traveses importantes les quitaban. 

ídem. 



í-ran fieridos y muertos de su arca- 93 

I;)ucería al prolongarse por el reparo. Y al prolongarse (i) fué desde el re- 
Idetn. I par o 

Enemigo, herida gravemente, 
ídem. 



Arevalo de Suazo, donde él fué 100. Suaso anduvo allí buen caba- 
buen caballero y buena la gente de [llera 

-'^f álaga y JYlez. Buena también de Malaga la gente 

ídem id. Y la de Vélez. 

ídem. 



mandó llamar Cortés en Córdoba. \ 2. Mafidó llamar á Cortes decla- 

Pdg. gó, col. 2.^ [radas 

A Córdoba. 

Canto IX. 

Llamó la gente del rio de Almería, 50 

la del Bolodui, la de la Alpujarra, los Los pueblos... del rio de Almería 

que quisieron venir del río de Al- 

niaiizora. 51. Los que al de Albaloduy y al de 

ídem id. [Almanzora 

Beben, también, por ser gente bi- 

[zarra, 
Mando llamar y en esa misma hora 
Las villas convocó de la Alpujarra. 
ídem. 



(i) En la edición de Rivadeneyra se lee: «Y al prolongar se fué desde 
el reparo». 



282 



BOIETIN DE LA REAL ACALEMIA DE LA HISTORIA 



Echó delante un cnpitán, que le 
servía de secretario, llamado Moja- 
jar, que con trescientos arcabuce- 
ros entrase derecho á las casas, don- 
de el Marqués posaba. 

ídem ¡d. 



él quedó en Ja retaguardia sobre un 
macho y vestido de grana. 

Pdg. í/j, col. /.'' 



á un tiempo saltó afuera con don 
Diego su /lijo, don Juan su hermano, 
don Bernardino de Mendoza, hijo del 
Conde de Cor uña, don Diego de Lei- 
va, hijo natural del señor Antonio 
de Leiva. 

Ídem id. 



sintió de una y otra parte jugar y 
hacerle daño ¿a arcabucería. 

ídem id. 



puso C071 dos mil hombres á don Ro- 
drigo Benavides en la guarda de Gua- 
di.x; d Francisco de Alalina envió 
con cinco banderas á la de Órgiba; 
mando' pnsar :\ don Juan de Mendoza 
con cuasi cuatro mil itifantes y cien- 
to y cincuenta caballos adonde el 
Marcpiés estaba, y al Comendador 



II. La vanguardia, á Mojdjar co- 

[metida 

Llevaba comisión de entrar derecha 

Hasta la casa del Marqués sabida. 

Catitn X. 



10. La retaguardia, no como cau- 

[dillo 
Más como Rey, con su guión delante 
Le plugo de guiar sobre un morcillo 
A dos especies algo semejantes. 
Sembrado á trechos de oro de mar- 

[tillo 
Vestido trae de púrpura triunfante. 
ídem. 



93. Don Diego con don Juan, hijo y 

[hermaJio 

Del buen Marqués 

Allí don Bernardino el cortesano 
De los Mendozas finos y apurados 
Mostraba con valor grave y entero 
Que de los de Coruña era heredero 

92 Don Diego 

De Leiva, hijo del que á los franceses 
Domó el orgullo... 

Canto TX. 



13. A un tiempo comenzó enjugar 
[apriesa 
Por todos lados la arcabucería. 
Canto X. 



62 

Puso con dos mil hombres al profesf) 
Soldado Do7i Rodrigo Benavides 
En guarda de Guad/x y asi camina 
A Órgiba Francisco de Molina. 
63. A su orden llevó cinco banderas 
Y al de Mendoza... 
Se le manda que lleve á las ribera 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 283 

Mayor, que tomando las banderas Doeslá el de Ve'lez cuatro milinfatites 

de don Pedro de Padilla... las pusie- Y tres condutas... 

se en Adra, donde el Marqués vino De caballos... 

de Berja á hacer la ¡nasa Por otra parte trujo el de Castilla 

Llego' Lorenzo Te'llez de Silva, mar- El tercio de Don Pedro de Padilla, 

qués de la Favara, caballero porta- 64. En Adra aquella t/¿asase hacia. 

gués, con setecientos soldados. 

ídem id. 65. Llegó Lorenzo Téllez^ lusitano 
El de Silva marqués de la Fabara 

Los suyos no llegando á setecientos. 
Canto X. 

por quitalles la cogida de los panes 68 

del valle, mandó don Juan que don Mas porque la cosecha de los panes 

Antonio de Luna con mil infantes j» Les defendiese un alto caballero 

doscientos caballos fuese á hacer este 

efecto. Su Alteza de norabrallo fué servido 

Pd<r. 98, col. 2.^^ 69. Pon Antonio de Luna... 

70. Con mil de á pie y docientos de 
[caballo, 
ídem. 

á Granada donde menudeaban los 94. Las armas y r¿¿a/(?í entre tanto 
rebatos. Por horas menudean en Granada, 

ídem id. ídem. 



pero la esterilidad del año, la falta 
de dinero... la falta de recuas por la 
carestía, la de vivanderos, que suelen 
entretener los ejérci/os co7i refres- 
cos; 

Pdg. (^S, col. i.^ 



51. La carestía del estéril año 
La falta de las recuas y vianderos 
Que suelen suplir parte deste daño 
Con refresco, aunque á costa de di- 

l?¡eros. 



que la batalla fuese tan pegada con 
la vajtguardia y la retaguardia con 
la batalla, que donde la una levan- 
tase los pies, los pusiere la otra...'^\no 
á Berja, y de allí fué por el llano 
que dicen de Lucainena, donde al 
cabo del vieron algunos enemigos, 



67. El cuerpo de batalla iba tan 

[junto 

A la vanguardia y retaguardia fieras, 

Que, alzando unos el pie, en el mis- 

[mo punto 

Se ponen otros... 



284 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



con quien se escaramuzo sin daño óe Y ya de cerca Verja se mostraba. 

las partes, mostrando AbeD-Hume- 68. Dejada luego á la siniestra 

ya su vanguardia... [mano 

Se prosiguió el viaje... 
Atravesando todo el ancho Hano 
Que se intitula allí de Lucaynena; 
Al fin del cual el pérfido tirano 
Tenía puesta ya gente agarena 
Con quien los nuestros con ardiente 

[gana 
Traban escaraniuza aunque liviana. 

pero encontimntc subió d la sierra; 69. Porque á la sierra luego al con- 

[iinentc 
A paso presuroso se acogieron 



ia nuestra alojo en el llano y el Alar- Los nuestros en lo llano se estuvieron 
íjués en Ujijar. Y al Alargues alojarse le convino 

En Ujijar... 
dilación... que dio espacio á los ene- 7 1 . Mas un tanto que allí se detu- 
migos de alzar sus mujeres, hijos y [vieron 

Los moros... 

Sus hijos y mujeres traspusieron 
ropa, esconder y quemar la vitualla, Vitualla escondieron y quemaron 



los enemigos mostrándose en ala, 
como es su costumbre y dando grita 



acometieron d don Pedro de Padilla, 
á quien aquel día tocaba la van- 
guardia. 

Pág. gg. 



72 

De moros pareció gran muchedum- 

[bre 
En ala, como tienen por costumbre. 
73. Con grita... 

La vanguardia acometen... 
Tocábale d don Pedro el ir delante 
Canto XI. 



Abe?i flumeya, apretado, huyó íTí?;/ 79. Aben }iU7iieya,xo\.oss\xs\'AS'á\\os 
ocho caballos á la montaña, y deja- Queriéndose salvar la sierra arriba 
rreiándolos se salvó d pie. Salió con solamente ocho caballos 

Pág. gg, col. 2." Que la aspereza ya del curso priva 

Fasí tuvo por bien dejarretallos 
Para huir á pie. 

ídem. 



DON DIEr.O HURTADO DE MENDOZA 



285 



cotí doscientos soldados acordó pasar 
... á reconocer la vitualla á la Ca- 
lahorra^ donde, no hallando qué 

comer, volvió' oir o día al campo, que 
estaba alojado en Valor el alto y bajo. 
Pdg. <?^, col. 2." 



Con doscientos caballos caminaba 
Hacia la Calahorra á do creía 
Que vitualla á punto hallaría. 

82 

Volvióal campo... 
Y hallóle alojado y repartido 
Dentro en Valor el bajo y en el alto. 
Canto XI. 



la Calahorra, fortaleza y casa de los 
A/arqueses de Cénete y patrimonio 
del Conde Julia?i. 

Ídem id. 



83 

En Calahorra, casa y fortaleza 
De los Marqiieses nobles de Cénete 
Pairimottio otros tiempos y riqueza 
Del traidor Julián. 

ídem. 



95- 



Ya Jergal... se había levantado á También los de Jerjal armas to- 

instancia de Portocarrero... mas él, [marón 

dende á poco, dio en las manos del A persuación del mal Portocarrero 

Conde de Tendilla. Al cual, después, sus culpas entre- 

Idem id. [garon 

En manos del insigue caballero 

Qucí/é 7é;/í////adignamentees Conde 

ídem. 



el valle y rio de Bolodui, paso entre 97. Cerca del rio de Alboloduy que 

tierra de Guadix, Baza y la mar. [es paso 

Ídem id. Desde Guadix y Baza al mar de 

[Atlante. 
ídem. 



Partió de \i\ Calahorra, vmo á Fi- 100. Partid de Calahorra una ma- 
ñana, llevando la vanguardia don [nana 
V cavo de Padilla con las banderas ¥a.]ai-áo, y ])or vanguardia €[ de Pa- 
de Ñapóles. Había nueve leguas de [dilla 

Lleva su guarnición napolitana 



Fiñana «/lugar donde los enemigos llegan á Fiñana 



286 



BOLETÍN HE I. A KEAI. ACADEMIA DE LA HISTORIA 



se recogían. 



/dem id. 



De donde imeve leguas se contaban 
Al pueblo en que los moros se alo- 
[jaban. 
ídem. 



Aben Humeya, viéndose libre del 
Marqués de Vélez... se puso sobre 
Adra con ánimo de tomar el lugar, 
que pensaba estar desamparado; mas 
viendo que perdía el tiempo, pasó 
á Berja... corrió y estragó la tierra 

del Marqués de Vélez, el lugar de las 
Cuevas, quemó los jardines, dañó 
los estanques, todo guardado con 



62. Mas el Abeiihumeya, libertado 

Y sin contradicción, sobre Adra vie- 

[ne 
Entendiendo hallar desamparado 
El lugar, pero está como conviene. 
Pasa después á Verja denodado 

63. La tierra del Marqués corre, y 

[maltrata 
El lugar de las Cuevas deleitoso 
Los alegres estatiques desbarata 

Y siembra en los jardines fuego 

[odioso 



64. En fin, el sitio dulce y aplicado 
curiosidad de mucho tiempo para A honesta recreación gran tiempo 
1-ecreación; acometiendo llegar á los [había 



Vélez en sierra de Filabres, tomó á 
Andar ax, donde como asegurado de 
la fortuna, vivía ya con estado de 
Rey, pero con arbitrio de tirano, 
señor de las haciendas y personas; 
tenido por manso, engañaba con 



palabras blandas, mas para quien 
recatadamente le miraba, f)scuras 
y suspensas, de mayor autoridad 
que crédito; codicia en lo hondo del 
pecho, rigor nunca descubierto sino 
cuando había ofendido, y entonces 



66. Habiendo á Vélez, pues, aco- 

[metido 
Dio la vuelta d Andarax y allí de 

[asiento 
Como de la fortuna favorido 
Y asegurado, residió contento. 
Visto que su poder se había e.xten- 

[dido 
Osaba con mayor alrevimieuto 
Hacer á sus vasallos opresiones 
Conforme á sus perversas condi- 

|ciones. 

67. Palabras blandas, condición 

[severa, 
Rigor disimulado hasta el hecho, 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 



287 



sosegado, como sí hubiera hecho be- 
neficio qtiei-fa gracias del lo. Contaba 
el dinero y los días á quien más fa- 
miliar trataba con él, y algunos des- 
tos, á que pensaba ofender, escogía 
por compañeros de sus consejos y 



con\'ersación. Tal era Aben Hiimeya 
y puesto que entre nosotros fuese 
tenido por inocente y llamado dotí 
Hernandillo de \'álor, el oficio descu- 



brió cuál es el hombre. Con todo esto, 
duró algunos días que le hacían en- 
tender que era bien quisto y él lo 
creía, ignorante de su condición, 



hasta que el vulgo comenzó á tratar 
de su manera, de su vida, de su go- 
bierno, todo con libertad y despre- 
cio, como riguroso y tenido en poco. 
Apartáronse de su servicio descon- 
tentas algunas cabezas, que tomaron 
avilanteza; 

en tierra de Granada, el Nacor; 
en la de Baza, Af alegue; 
en la de Almunc'car, Girón; 
en la de Ve'lez, Carral; 
en el rio de Abneria, Mojdjar; 
en el de Almanzora, Abel Mequenun 
que decían Portocarrero, hijo del 
que levantó á Jergal ; 



Queriendo por él gracias, cual si hu- 

[biera 
Algún notable beneficio hecho; 
Los dias y hacienda de cualquiera 
Contaba, alimentando e\hondo pecho 
De una codicia ardiente, insaciable. 
En el mal firme y en el bien mu- 

[dable. 

68. Al que entendía destruir tra- 

[taba 
Con halago aparente y lisonjero; 
Para negocios arduos le llamaba 
Haciéndole en consejos compañero. 
Tal era Aboihumeya, aunque no daba 
Indicios desto su vivir primero 
Ni mientras don Fernando fué su 

[combre 
Mas el cargo mostró cuál fuese el 

[hombre. 

69. Con todo , no faltaba quien le 

[diese 
De veras á entender que era rey 

[bueno 
Ni engaño para que él se lo creyese 
Aunque era de lo cierto tan ajeno. 
Mas, como sin enmienda procediese 
Comenzó el vulgo á murmurar sin 

[freno 

De su mala intención y peor go- 

[bierno. 

Guardándose más dél que del in- 

[fierno. 

70. Tomaron contra el atrevimien- 

[to 
El Nacoz allá en tierra de Granada 
Maleque en la de Baza y al momento 
Jirón \wr\\.o á Almuñecar cultivada; 
En la de Velez el Carral violento, 
Mújájar efi el río de la osada 
Almería, y allá ett el de Almanzora 
Cunu7i hace lo mismo en esa hora. 



288 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

y al fin farax, uno de los principa- 71. Farax se le torció con haber 
les que fueron en hacelle Rej'... se- [sido 

De sus más principa/es valedores 

ñiCia que por la mayor par ie preceden 72. Estas son causas /£>/' la mayor 
á la destruición del tirano. [parte 

Que preceden al fin y desventura 
Del tirano 

Traía en el ánimo quemar y des- 73. Y así, espaciosamente deter- 
truir á Motril, lugar guardado con [mina 

alguna ventaja de como solía; pero De asolar á Motril, lugar armado, 
grande, abierto, llano y á la marina. Más graftde, llano y puesto d la ma- 
Mas por descuidar á los nuestros, [riña 

Y no difícil para ser entrado; 
Quiso engañar á la progrenie aus- 

[ trina 
Y' por hacelle estar mas sin cui- 

[dado 
Fingid, dando principio á sus cau- 

[ telas 
?\.QOxáóenviar fingidamente los turcos Que iban los turcos á las Albufiue- 
(para mandallos tornar) d las Al- [las. 

Imñuelas, frontera de Granada, mos- 
trando querer que fuesen regalados 74. Fingió que á regalarse en la 
y mantenidos en el vicio y abun- [abundancia 

dancia del Val de Lecrin. Del valle de Leclin los enviaba. 

Pag. 102. Canto XI. 



liste largo párrafo es uno de los en que más claramente se 
manifiesta la copia. Expresiones enteras han sido trasladadas á 
la prosa sin modificar casi nada ni el orden ni el concepto. Hasta 
los comienzos de algunas cláusulas son idénticos, como «Tal era 
Abenhumeya» y «Con todo»; é idéntico es también el orden y 
forma en que se cuentan los que se alzaron contra Aben Hume- 
ya, á cuya narración en la prosa basta añadir algunas palabras 
para que resulte la octava escrita por Juan Rufo. 

Por si esto fuera poco, continúa La Guerra de Granada ha- 
ciendo lo mismo en los párrafos siguientes, en donde pone en 
prosa con bien poco disimulo y alguna que otra equivocación la 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 289 

plática secreta que Aben Humeya sostuvo con Abenabo, en la 

que le dice: 

75. «Primo mío, linaje esclarecido 
De aquel profeta máximo agareno, 
Que mi alcaide de alcaides habéis sido». 



lo que en La Guerra de Granada se expresa diciendo que Abe- 
nabo era «primo suyo, y también de la sangre de Aben Hume- 
ya, alcaide de los alcaides». Hay aquí una redundancia, ó más 
bien falta de algunas palabras que al autor se le pasaron por alto 
por no extractar bien lo dicho por Juan Rufo, y que podría leerse 
así: «primo suyo, y también de la sangre de [el profeta Mahoma 
como] Aben Humeya». 

El relato de la muerte de Aben Humeya y causas que la mo- 
tivaron, está también copiado de la obra de Rufo, y en prueba 
de ello pondré algunos ejemplos: 

Mas había éntrelas mujeres una 8o. Éntrelas e^zWí^j que la guerra.., 
viuda... mujer igualme7tie hermosa y Había hecho... 
de linaje. Una quedó gallarda, moza, altiva 

Igualmente hermosa y de linaje; 



diestra eti tocar un laúd, cantar, bai- Era en tañer, bailar y catiiar diestra 
lar á su manera y d la nuestra. A su costumbre arábiga y la nuestra. 

Pdg. 103, col. 1.°- Canto XII. 

Aquí no sólo se ha conservado intacto en la prosa el verso 
«Igualmente hermosa y de linaje», sino los consonantes de los 
dos versos finales de la octava, «diestra» y «nuestra», habiéndose 
alterado en ellos tan solo el orden de las palabras y sustituido 
la palabra «costumbre» por la de idéntico significado en este caso 
«manera». 



A esta se llegó im primo suyo. Un primo suyo hizo arder por ella, 

ídem id. ídem. 



94. Tenido, pues, aviso que d una Supo de la misma cómo Aben 

[empresa Humeya enviaba los turcos d cier- 

Los turcos iban ta empresa... trujóle d ¡as manos el 

TOMO Lxv. 19 



290 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

otra presa 

A ¿as manos acaso se le vino 

Y fué un correo 

96 

caso al mensajero... ítsó de seme- Usó el ardid que con los capUanes 

jante ardid que el conde Julián con Del Rey Rodrigo 

los capitanes del rey don Rodrigo en J^f- Ceuta tuvo 

El padre de la Cava 

Ceuta. No sabía escribir Aben Hu- 97- Era el morisco rey mal escri- 
me.ys, y firmar mal en arábigo. [baño 

ídem, id. Y no bien en arábigo firmaba. 

ídem. 



Bueno de palabras, mas de ánimo 
malo y perverso; que no Iiabfa mu- 
jeres., no haciendas, no vidas con que 
hartar el apetito, la sed de dinero y 
sangre. 

Ideín id. 



Bueno en hablar, triasen obrar mal- 

[dito 
No hay vidas, no hay haciendas, fio 
[hay mujeres 
Para su crueldad, sedj apetito. 
Canto XIII. 



sacó e\ mesmo Alguacil una co?ifición 
que suelen usar para salir de si 
cuando han de pelear y á veces para 
•emborracharse, hecha con apio (i) y 
simiente de cáñamo. 

Pág. 103, col. 2." 



14 

El autor del tratado cauteloso 
Sacó una confección que es de si- 
[mietite 
De cáñüfno con apio poderoso 
De la cual usar suele aquella gente 
ídem. 



mostráronle la carta, que él, como Las cartas le mostraron... 

inocente negó: conoció la letra del 

pariente de Diego Alguacil, dijo que El responde 

•era su enemigo... protestóles de parte Que está inocente 



(i) En las ediciones que he visto se lee «apio» en lugar de «opio». 
Así se lee en las tres primeras ediciones de La Austriada, y lo mismo en 
los manuscritos y ediciones de La guerra de Granada. 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA. 29 1 

Y que es dellas autor 
Diego Alguacil su pérfido enemigo 
12, De parte de Mahoma les pro- 
de Mahoma... y admitiendo sus de- [testa 

fensas Que admitan sus excusas y de/ensas 



15 

Aunque jnostro' sentimiento c rehu- Auiique mostró de veras rehusallo 
jallo... , 

21 



■los jueces del rev don Felipe Si del rey don Felipe los jueces 



21 

que moría en la ley de los cristianos Y es que en la fe de los crist latios 

¡nniero 

co7icertó laropa^ cubrióse &\ rostro 25 cubrió el lloroso gesto 

y concertó la ropa... 

7a://>z hizo Aben Humeya 26. 7a/ fué de don Fernando el y?«... 

Págs.. 103 y 104. Canto XIV. 



Hizo repartimiento de las alcaldías 73. Tratóse de hacer repartimiento 
y gobierno De gobiernos, con d utas y alcaidías. 

79 

con la reputación de valiente... con la Con la afabilidad de la presencia 
ufabilidad... de la presencia, con ha- Y la repuiaciÓ7i de ser valietiie 
ber padecido en la persona por tor- El haber padecido... 
■mantos siendo esclavo, íué bien quisto En la persona e] grave inconveniente 
Pdg. 104, col. 2." En aquel poco tiempo que fué es- 

fclavo 
Hacia mas bicfi quisto al Abenabo. 
Canto XIV. 



Abenabó con esta ocasión proveyó 82. De aquí tomó ocasión el moro 
á Castil de Ferro de armas, artille- [Abdalla 

ría y vitualla Para un Caj/Z/í/í /"¿/ra meter gente 

Pág. IOS, <^ol. I." Armas, artillería y vitualla 

ídem. 



ú Vilches... hombre... platico de la 93. A Vilches, hombre platico en la 
iierra que con... ochocientos hotnbres... [tierra 

Con ochocientos hombres ir le manda 



292 



boletín de la real academia de la historia 



diese aviso d I^raticisco de Molina; y 
por asegurar á Vilches, envió d sus 
espaldas oíros ochocientos hombres, 
siguiendo él con el resto de la gente. 
ídem id. 



y dar ahina: 

Aviso al buen francisco de Molina. 
94. Y por asegurar el presupuesta 
Envió d sus espaldas otros tantos 
Y él los siguió después con todo el 

I resto, 
ídem. 



Cavó la tarde, y cargó Dah\ capi- 98. Cayó la tarde masjv reforzando 

tan reforzando la escaramuza... cerca Dali la escaramuza 

de la agua. Cerca del agua. 

ídem, col. 2." ídem. 



si el capitán Perea tuviera sufri- 100. Si. el capitán Perea 

miento. Tuviera sufrimiento. 

ídem id. ídem. 

4 

Engaña el tietnpo en el reino de Engaña el tiempo al más claro sen- 
Granada á muchos hombres que no [tido 

le miden por la aspereza de la tie- 

rra, honduras de los barrancos y En todo aquel distrito montuoso 

estrecheza de los caminos. 

ídem id. 5. Es grande de los valles la ho7i- 

[ dura y 
Impide en los caminos la estrecheza, 

Y ocupa de /a tierra la aspereza. 
Canto X V. 



se alzó Galera, ntia legua de Ques- 
ear, en tierra de Baza; lugar fuerte 
para ofender y desasosegar la co- 
marca , en el paso de Cartagena al 



15. Porque se alzó un lugar dicho 
/ Galera 
Fuerte para ofender con violencia 
De Cartagena el paso 



reino de Granada y 710 lejos del de y no lejos de Valencia.^ 

Valencia... cien arcabuceros... con el Mas Huesca 

Malek alcaide del partido y era capi- 

táfi dellos Caravajal Por estar á una legua 



G desear, ciudad úe. los confines del 
reino de Murcia y Granada, patri- 



17. Malaque, que era alcaide del 
[partido- 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 293 

Dentro estaba con cien arcabuceros 

Cuyo capitán era 

Caracajol 

20. Es Huesca una c/«í/aí/calificada 

De Murcia á los confines tiene asiento 
Y suele ser á veces mal mandada 

monio que/z^e del rey católico don Y aunque á los Duques de Alba les 
Fernando y dada en satisfacción de [fué dada 

servicios al Diíque de Alba... d veces Por hechos de inmortal mereci- 
da/ ;«ú!«¿/a¿fa... [miento 
Pág. 1 07 y col. /." Como ya_/^//de reyes pairimonio 

Muestra de quejas claro testimonio. 
ídem. 



Ya Abenabó había hecho decía- 25. ... el que la recta mora 
rar (i) todo el rio de Almanzora (que Como segundo electo reedifica 
en arábigo quiere decir de la Vic- Rcbelar hace el rio de Almanzora, 
ioria) con Purchena... la sierra de Que ÍVí^r/a en su lengua significa, 
Filabres y los lugares de tierra de También Purchena... 

La Sierra de Filabres... 

...y de Baza los lugares 
Baza. Quedaban Serón y Tij'ola, del 26. Solo Serón y Tij'ola faltaban 
Duque de Escalona; ... de esta ma- Que son del Marquesado de Villena 

ñera quedaron levaiitados lodos los 

«loriscos del reitio... 

27. Desia suerte quedaron levanta- 
Idos 

Los pueblos todos de aquel reino 

Estos motivos y la priesa que el Rey 28. Estos motivos y la priesa ardiente 
■adías, kref orzar el campo deiyí?\iX(\\iés Que el buen Rey nuestro tiene re- 
de Ve'lez que estaba en Baza... ¡forzando 
ídem, col. 2.'^ El campo del de Velez, que... 
... estaba eft Baza... 

ídem. 



dando una arma de noche á los 
nuestros, se salió con sti gente y di- 
nero sin recibir daño., y vino por 



34. Tocada un arma falsa. 
... con su gente y su dittero 
Sin daño se escapó... 



(i) Esta palabra es sin duda alguna una errata, por rebelar, como dice 
Rufo. 



294 boletín de la real academia de la historia 

mandato de Abenabó á residir en Y fué á do estaba el Abenabo fiero- 
Güejar... atajado con una trinchea El cual en Güejar residir le manda, 



de piedra seca de monte á monte... 35. De piedra seca alzaron gran 

ídem, id. [trifichea 

De monte á monte... 

Jdefn. 

El principio del párrafo 40 de este libro iii (pág. 1 08, colum- 
na I.*^), y que empieza con el verso endecasílabo: «Cargó don. 
Juan la mano con el Rey», no es otra cosa que el extracto de la 
carta que Rufo supone enviado por D. Juan á Felipe II pidién- 
dole le dejara salir á campaña, y de la que se conservan en la 
prosa algunas expresiones iguales, como por ejemplo: 

en tiempo que todos estaban ocupa- 44. Hijo y hermano de monarcas- 
dos por tenelle ocioso... [tales- 

hijo y hermano de tan grandes prín- En cuya casa los divinos hados 
cipes en cuya casa habían entrado De triunfos y victorias inmortales- 
tantas victorias... Tienen tantos anales ilustrados. 

¿He de estar... 

Yo solo ocioso, todos ocupados? 

'a mar desproveída 41. El mar de España está despro' 

[veido- 
Canto XV. 

Si esto no bastase, la mala construcción de todo el párrafo 
bastaría para probar nuestro intento. 

Sean estos los últimos ejemplos que pongamos de este libro, 
ya que en lo demás, aunque siguiendo paso á paso á La Austria- 
da., el autor se separa algún tanto del modelo al construir sus 
oraciones, excepto al final, en donde, como ya hemos notado^ 
hay todo un párrafo (el que trata del encuentro de D. Juan con 
el Marqués de los Vélez) párrafo que faltaba en las primeras 
ediciones y en casi todos los manuscritos, y que fué publicado 
por vez primera por Iriarte en su Biblioteca Griega. Bueno será 
advertir, sin embargo, que este y los otros párrafos que falta- 
ban constan en un manuscrito de la Biblioteca Nacional, cuyo 
carácter de letra es de fines del siglo xvi ó principios del si- 
guiente. 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 



295 



Capítulo XXI 



ESTUDIO DE «LA GUERRA DE GRANADA» (cONCLUSKJn) . LIBRO IV. 

En el IV y último libro de La Guerra de Granada se refieren, 
como hemos dicho, las operaciones de la campaña, desde que 
el Marqués de los Vélez abandonó el campo hasta la termina- 
ción de la rebelión por la muerte de Abenabó y reducción de 
sus partidarios. En este libro, como en el anterior, son continuas 
las copias de La Austriada, y para evitar proligidad sólo cote- 
jaremos aquellas que ofrezcan escasa duda acerca de su origi- 
nalidad. 

Mientras el Dií^ue se ocupaba en 18. Mientras el Duque aposta se 

esto, salió don Juan de Austria de [entretiene 

Baza con su campo para Galera, Sobre Galera e\ cerco puesto Wene 

adonde puso su cerco. De Carlos Quinto el hijo esclare- 

Pág. IJ2, col. I." [cido; 

Canto XVI. 



58 

diciendo: «Afuera, soldados, retirarse Diciendo: </■ Afuera, retirad, soldados, 

afuera; que asi lo manda nuestro Que así lo inanda e\ principe 

principe^. Había ya cesado algún tan- 

to el alarido y voces, de suerte que Había ya cesado el alarido 
se oía claro las cajas d recoger En parte, y los rumores alterados 

ídem, col. 2." De suerte que también claro sonaba 

El alto son que á recoger tocaba. 
ídem. 



5' 

don Gaspar de Sámano y Quiñones, ... Don Gaspar de Samaría y Quiñones 

/erque habiendo subido de los pri- 

meros en el lugar más alto del muro 52 

y sustentado con la mano el cuerpo 

para hacer un salto dentro, le fue- Subió con grande esfuerzo y va- 

[lentía 
De los primeros al lugar más alto 
Ya la una mano al borde asido había 
Del muro y sustentaba para el salto 



296 



boletín de la real academia de la historia 



El cuerpo; mas con ásperos denue- 

[dos 
ron cortados los dedos |>or un turco U71 turco á cercen le cortó los dedos. 
que se halló cerca del. ídem. 

Idefn Id. 



la primera rompió catorce brazas de 
muralla, aunque co7i poco daño de los 
cercados, por ai&T prevenidos en el 
hecho; y así, seguros de más ofensa, 
se opusieron á la defensa de lo que 
estaba abierto, unos trayendo tierra, 
madera y fagina para remediarlo, y 
otros procurando ofender con mu- 
cha priesa de tiros continuos. 

Ídem id. 



asi por no dejar nido para rebelados, 
como porque de los cuerpos muertos 
no resultase alguna corrupción; lo 
cual todo acabado ordenó don Juan 
que el ejército inarchase para Baza, 
adonde fue' recibido con mucho rego- 
cijo. 

ídem id. 



recibió cartas del Duque pidiéndole 
con grande instancia la brevedad de 
su vetiida, proponiéndole ser toda la 
importa7icia para que hubiese j)??/ la 
guerra del Alpujarra, dando por úl- 
timo remedio que se juntasen los dos 
campos y cogiesen en medio á Abena- 
bó. Pareciéndole á Don Juan este 
buen medio 



67. Rompió con son horrendo la 

[primera 

Y abrió catorce brazas de ?nuralla 
Cofipoco daño de la gente fiera 
(^w^ prevenida á la sazón estaba 

Y asisten sin temor de nueva ofetisa 
Puestos como primero d la defensa. 

68. Unos cierran del muro la ro- 

[tura 
Con tierras, con maderos y fagina. 
Otros, subidos en mayor altura 
Lanzan de tiros lluvia á la contina, 
ídem. 



86. Asi por no dejar donde otro 

[nido 
De rebelados moros se juntase 
Como porque del número crecido 
De muertos corrupción no resultase; 
Lo cualcn breve espacio concluido 
Ordenó que el ejercito marchase 
A Baza, donde fué con regocijo 
Recibido de Carlos el gran hijo. 
ídem. 



I 15. ... Tuvo letra 

Del Duque en que le hace gran ins- 
[tancia 
Sobre la brevedad de su venida 
Pues della pende todala importancia. 

1 16. Para lo cual el último remedio 
Es que dos campos anden al alcance 
Y cogido una vez Abdalla en medio 
Se ponga 7?« al riguroso trance. 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA. 297 

Su Alteza marcha y tiene por buen 

[medio 

El susodicho 

Canto X VI. 

<í Nuestro -^xmcx^^ piensa vanamente 6. n Nuestro caudillo vana7nente 
st pretejide pasar de aquí sin casti- [piensa 

gar esta desvergüenza»; y diciendo Dijeron, si pasar de aquí pretende 

Sin primero hacer la última ofensa 
Á Serón ^. . 

'¿Cierra., cierra, Santiago y á ellos»... Al arma, al arma; cierra Satitiago; 

... y sin mas autoridad ni orde?i em- 7. Desta suerte sin orden embistie- 
bistieron el lugar con tan grande ípi- [ron 

petu, que aunque salieron los tiioros Y dando en el lugar 

Las obras al hablar correspondieron 

de Tijola no fué parte para que de- De Tíjola los moros acudieron 
jasen de allanar e/ /«^¿zr del primer A dar socorro, pero fué excusado 
asalto y le nietieseti d sacomano; aun- Que ya todo el lugar estaba llano 

Descompuesto y metido á sacomano. 
que no les salió á algunos tan bara- 8. Mas no salió barata la jornada 

ta esta jornada, la cual lo poco que De aquel día 

duro' íué bien reñida. En el cual fué la lid tan intrincada 

Pdg. iij, col. 2." Lo poco que duro' aquella porfía. 

Canto XVII. 

En esta misma página y columna que vamos examinando, 
refiérese cómo Abenabó repartió su gente, copiado de las octa- 
vas 30 y 31 del canto xvii de La Aiistriada, empezando la 32: 

Arrendate saldrá á Sierra Nevada 
Con seis banderas, y el Puntal con siete 
Llegue hasta las puertas de Granada 
Y todo su contorno desquiete. 



Cuyos cuatro versos se resumen así en La guerra de Granada: 
«envió parte de su gente [Abenabó] á la Sierra Nevada y el 
Puntal, que corriesen lo de Granada»; en cuya expresión no está 
claro si el Puntal es un caudillo, como dice Rufo, ó es solamente 
un accidente geográfico. 



BOLETÍN' DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



La derrota del Marqués de la Favara por los moros esta 
descrita en ambas obras, casi con las mismas palabras al prin- 
cipio, como puede verse, pues lo demás parece ser igual á la 
descripción hecha por Mármol: 



mandó al Marqués de la Favara que 

con mil hombres y cien caballos y gran 
número de bagaj es atravesase el 
puerto de la Ravacha y cargase de 
vitualla en la Calahorra (porque 
fuese dos veces nombrada con ham- 
bre y hierro en daño nuestro) adon- 
de había hecha provisión. 

Págs. 113 y 114. 



41 

Mandó que con mil hombres se par- 

[tiese 

Y cien caballos el de la Favara 
Con gran bagaje y que al real tru- 

[jese 
Desde la Calahorra, otra vez cara 

Y esta no menos, tantos bastimen- 

[tos 

Que cesasen la hambre y descon- 

[tentos. 

42. Salió el valiente Silva su jor- 

[nada 

Y siguióle la gente de Sevilla 
En hora triste y mal infortunada 
Llena de confusión y de mancilla. 

Canto XVII. 



Estas últimas palabras de Rufo parecen haber servido de 
pretexto para la defensa que en La guerra de Granada se hace 
de la gente de Sevilla y que sigue á lo anteriormente copiado. 

Veamos ahora la parte comíin con Mármol: 



Guerra de Granada. Pág. 1 14. 
COL. i.^ Y 2.* 

Mas Abettabó, incierto por donde 
caminaría tanto fuímero de gente, 
mandó al alcaide Alarabí, á cuyo 
cargo estaba la tierra del Cénete, 
que siguiese con quinientos hombres... 
Partió el Alarabí su gente en tres 
partes: él con cien hombres quiso 
dar en la escolta; al Piceni de Que- 
jar, con doscientos , ordenó que aco- 
metiese la retaguardia por la frente, 
y al Martel del Cénete, con otros 
doscientos, la rezaga de la vangiiar- 



Mármol. Lib. VIH, cap. xxiv. 

Estaba Abeii Aboo á la mira, y 
viendo salir de nuestro campo tan- 
to ?iúfnero de bagajes junto, no sa- 
biendo para dónde caminaban, man- 
dó al alcaide Alarabí, que tenía car- 
go de aquel partido, que los siguiese. 
Traía este moro quinientos hombres 
y muchos tiradores entre ellos; y 
repartiéndolos en tres escuadras, 
tomó la una para sí con obra de cien 
escopeteros, otra dio al Piceni de 
Quejar con doscientos hombres y la 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 



299 



dia, entrando entre la escolta y ella, 
al tiempo que él diese en la escolta, 
y en caso que no le viesen cargar 
con toda la gente, que estuviesen 
quedos y emboscados, dejándola pa- 
sar. Los nuestros, parándose á ro- 
bar pocas vacas y mujeres, que por 
ventura los enemigos habían solta- 
do para dividirlos y desordenarlos, 
fueron acometidos del Alarabi con 
sólo cuati-o (1) arcabuceros por la 
escolta, cargados de otros treinta 
que les hacían espaldas, y puestos 
en confusión; tras esto cargo' e\ resto 
de la gente del Alarabi, que rompió 
del todo la escolta, sin hacer resis- 
tencia los que iban á la defensa. Dio 
el Picetii en la caballería., que era 
de retaguardia, la cual rompió 3' ella 
la infantería; lo mismo hizo Alartel 
con los últimos de la vanguardia A&\ 
Marqués al arroyo de Vayárzal; lo 
uno y lo otro tan callando, q^ie no se 
sintió voz ni palabra. Iba el Piceni 
ejecutando la retaguardia de mane- 
ra que parecía á los nuestros que lo 
veían ir ejecutando al Martel. Si- 
guieron este alcanee, sin volver la 
caballería ni rehacerse la infantería 
hasta cerca de la Calohorra, todos 
á 7ina, matando el Alarabi enfermos 
y bagajeros y desviando bagajes; 
llego' el arma, con el silencio y miedo 
de los nuestros al Aíarqués tan tar- 
de, que no pudo remediar el incon- 
veniente, aunque con veinte caballos 
y algunos arcabuceros procuro' llegar. 



tercera al Martel del Cénete, man- 
dándoles que mientras él daba en 
el bagaje acometiesen el uno la reta- 
guardia por el frente , y el otro la 
rezaga de la vanguardia, metiéndose 
por entre ella y el bagaje. Con este 
acuerdo se emboscaron en partes que 
pudieron estar bien descubiertos; 
y dejando pasar la vanguardia, cuan- 
do tuvieron la escolta en la mayor 
angostura del camino, el Alarabi'a-A- 
lió á ella con sus cien hombres en 
tres cuadrillas. Con la primera, en 
que llevaba cuarenta escopeteros, 
acometió el bagaje, cargando luego 
la segunda y la tercera; y hallando 
poca defensa porque los arcabuce- 
ros, poco cuidadosos de lo que lle- 
vaban á cargo, se habían desman- 
dado á buscar algún aprovecha- 
miento, rompió por meá'io, poniendo 
á los bagajeros, enfermos y heridos 
en confesión. A un mesmo tiempo 
dio el Piceni en la caballería de la re- 
taguardia, y desbaratándola, desba- 
rató ella la infantería; lo mesmo hizo 
el Martel en el rezago de la vanguar- 
dia: lo uno y lo otro con grandísima 
presteza y tanto silencio qtie no pa- 
recía ser moros, sino soldados de 
disciplina antigua. Iba el Piceni ú- 
guiendo la retaguardia de manera 
que parecía que los nuestros huían. 
El Martel hizo otro tanto, y en- 
trambos siguieron su alcance sin que 
los caballos ni los soldados se rehi- 
ciesen. El Alarabi iné mat árido baga- 
jeros, enfermos y bagajes, y todos d 
una mataban soldados y escuderos. 
Llegó el arma con el silencio y temor 



(i) Errata evidente por cuarenta, como dice Mármol. 



300 boletín de la real academia de la historia 

de los nuestros al Marqués de la Ta- 
vara tan tarde^ que no pudo remedíal- 
es daño, aunque con obra de veinte 
caballos y algunos arcabuceros pro- 
curó llegar á tiempo. 

Para saber quién copió á quién, fijémonos, por ejemplo, en el 
siguiente pasaje: «Iba el Piceni ejecutando la retaguardia de 
manera que parecía á los nuestros que lo veían ir ejecutando al 
Martel. Siguieron este alcance, etc.» Esto que dice La guerra de 
Granada no tiene, á nuestro entender, explicación ni sentido 
alguno: el Piceni, según se ha dicho, debía atacar la retaguardia 
por el fi-ente de ésta, y como el Martel al mismo tiempo atacaba 
la rezaga de la vanguardia, se daban la espalda las fuerzas de 
uno y de otro y mal podían parecer «á los nuestros que lo veían 
ir ejecutando» el Piceni al Martel. A nuestro entender hay aquí 
una mala lectura, bien de la obra de Mármol, bien de algún 
manuscrito, y así debe leerse: «Iba el Piceni siguiendo la reta- 
guardia de manera que parecía que los nuestros huían. Hizo otro 
tanto el Martel, etc.» Escrito, quizás, en el original iiiait., la equi- 
vocación primera es fácil, y forzados por ella se hubo de leer ir 
ejecutando al Martel, por hizo otro tanto el Martel. 

Poco después (pág. 1 15, col. 1/) se cuenta que los moros 
prendieron á don Diego Osorio, suceso que sucedió unos días 
antes de la derrota, ya mencionada, de la escolta, y que Mármol 
refiere con todos los detalles en el libro viii, cap. xxii. 

En la página 1 16, columna l/, después de la frase: «con ellos 
mantenía y aseguraba mar y tierra», se lee esta frase, sin rela- 
ción alguna con lo que antecede y sigue: «Tornó el Rey á Cór- 
doba por Jaén y por Ubeda y Baeza, remitiendo la conclusión 
de las Cortes para Madrid, donde llegó». Mi estimado amigo, el 
erudito hispanista M. R. P'oulché-Delbosc, decía que era impo- 
sible que el Rey volviese á Córdoba por Jaén, Ubeda y Baeza, 
villas situadas, las tres, á más de lOO kilómetros al Este de Cór- 
doba, y añadía que la corrección era fácil y qué estaba indicada 
en algunos manuscritos, debiendo leerse: «Tornó el Rey de 
Córdoba » No creemos nosotros que esa deba ser la enmienda; 



DON DIEC.O HURTADO DE MENDOZA 3OI 

el Rey estaba en Sevilla, de donde «tornó á Córdoba [en cuya 
población ya había estado anteriormente] y por Jaén, Ubeda y 
Baeza» llegó á Madrid (l). 

Después de ésto empieza la relación de la campaña de Ronda, 
idéntica á la que hace Mármol, y de cuya analogía con La 
Austriada no pondremos otro ejemplo que el siguiente: 

montaña áspera y difícil, de pasos 62. ^'ieYr?i difícil y áspera ?nofiiaña 
estrechos, rotos en muchas partes, De pasos a.u?,tQris\m.os y estrechos, 
ó atajados con piedras mal pues- Rotos en muchas partes no ^in maña 
tas (2) y árboles cortados y atrave- Y atajados con árboles á trechos; 
sados; aparejos de gejite prevenida. También cotí piedras de grandeza 
Pág. lió, col. 1." [extraña 

Maupíiestas, y, sin esto, otros per- 
[trechos 
De gente resoluta y prevenida. 
Canto XV ni. 

Si, como dice el refrán, para muestra con un botón basta, y 
hemos ya presentado muchos botones, creemos que no cabrá 
ya la menor duda de que en la obra que hasta ahora ha venido 
siendo atribuida á don Diego Hurtado de Mendoza, ha podido 
tener éste parte muy escasa, si es que tiene alguna, pues des- 
contando las extensas porciones copiadas de La Austriada., y las 
no menos importantes tomadas de Mármol, queda tan poca cosa 
que no merece por ello vanagloriarse ningún escritor. 

Por si ésto fuera poco, la última parte de La guerra de Grana- 
da., desde las palabras «en varias figuras y semejanzas», con que 
terminan la mayor parte de los manuscritos, no es debida á la 
misma mano que lo demás, y, según M. R. Foulché-Delbosc, 
debe ser atribuida al Conde de Portalegre, ya que en ella hay 
algunos errores cronológicos y no se habla para nada de la re- 



(i) En un Diario manuscrito que se conserva en Ja Biblioteca del 
Instituto de Córdoba se lee: «Luego el viernes siguiente á el dia del 
Corpus por la mañana salió el Rey de Córdoba para irse á la Corte y fué 
derecho á Jaén y luego á Uveda y Baeza y de allí á Madrid». Ramírez de 
Arellano, Juati Rufo, pág. 336. 

(2) Estas dos palabras deben leerse mampuestas, como dice Rufo. 



302 BOLETÍN DE l.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ducción intentada por el Habaquí, siendo en este punto el más 
completo el manuscrito de Salamanca, en donde, como ya diji- 
mos, existe toda esta parte copiada también de La Austriada. 
Terminemos, pues, por ahora este ya largo estudio, rogando 
al lector que nos dispense la prolijidad en atención á lo intere- 
sante del asunto, y si no queda convencido del todo mía será la 
culpa por no haber sabido presentar en debida forma los nume- 
rosos argumentos que, en favor de mi opinión, van expuestos en 
las anteriores páginas. 

Lucas de Torre y Franco-Romero, 

Capitán de Infantería, diplomado. 
Correspondiente. 



II 



UN DOCUMENTO INÉDITO 
ATRIBUÍDO Á SANCHO GARCÉS-ABARCA 

Donación de las iglesias de San Pedro y Santa María, 
hecha por Sancho Garcés-Abarca á favor de Aben- 
gualit. Año 933. 

In nomine sánete et individué Trinitatis, Patris et Filii et Spi- 
ritus Sancti; amen. Hec est carta que Sancio Abarca a rege fació 
a tive Abengualit pro quod adiuvest (l) aprenderé illa penna de 
Aylone (2) que ego vocor Uno Castello, a meo fidele et amico 
charo Semen Borra, propter hoc quod ita fecisti dono a tive (3) 
de bono corazone et de bona volúntate illa eclessia de Sancto 
Pietro que tu tenes, et illa ecclesiola que fecit Galindo aviu meo 



(1) Adiuvest, está por adiuvasti. 

{2) El nombre de esta roca se encuentra en otras localidades de Es- 
paña, como Aillón, villa de la provincia de Segovia, y Ailloncillo, aldea de 
la de Soria. En Francia, distrito de Chambery, hay un pueblo también 
llamado Aillón. 

(3) Tive, por tibi. 



UN DOCUMENTO INÉDITO ATRIBUÍDO Á SANCHO GARCES-ABARCA 303 

germano, de iuso illa penna iuxta illo rigo (I) per nomen de 
Sancta Maria, quod tu teneas illas liberas et infanzonas de tuos 
dies, et non respondeas ad episcopo ñeque a nullo homine, si non 
a lo Criatore et a me, et post tuos dies remaneant illas ecclesias 
infanzonas ad filios de quos venerint ibi populare, si non a tanto 
que vadant a meo episcopo de Leyor a Concilio (2) et a ordines, 
et pro crisma, et de totas alias causas respondeant a me et a mea 
generatione; et qui isto donativo voluerit dirrumpere, sit ana- 
thematezatus et in inferno sepultus, amen. Facta ista cartula in 
Era DCCCCLXxi. Ego Maza de Lisavi exarabi ista cartula pro ius- 
sione domino meo rege. Testimonias, episcopus don Osesenti in 
Leyor. Sénior E. Galindez Labar in Orua, et Sénior vSancio 
Maniones in Sara. 

Por el estilo especial de este diploma, que se presta á distin- 
tas interpretaciones en alguna de sus cláusulas, lo traducimos 
literalmente: 

En el nombre de la Santa é individua Trinidad, Padre, Hijo y 
Espíritu Santo, Amén. Esta es la carta que Sancho Abarca, rey, 
hago á ti Abengualit, por cuanto ayudaste á tomar la peña de 
Aylone, que yo llamo Un Castillo, á mi fiel y querido amigo 
Semen Borra ; por esto que así hiciste te doy de buen corazón y 
de buena voluntad la iglesia de San Pedro que tú tienes, y la 
iglesia que hizo Galindo, primo carnal de mi abuelo, debajo de ki 
peña, junto al río, por nombre Santa María; para que tú las ten- 
gas libres é infanzonas por tus días y no respondas al Obispo ni 
á ningún hombre, sino al Criador y á mí, y después de tus días 
permanezcan las iglesias infanzonas para los hijos de los que vi • 
nieren allí á poblar, con tanto que vayan á mi Obispo de Leyor á 
Concilio, á órdenes, y por Crisma; y de todas las otras cosas res- 
pondan á mí y á mi generación, y el que quisiere romper esta 
donación sea anatematizado y sepultado en el infierno. Amén. 

Llecha esta carta en la Era 97 1 . Yo Maza de Lisavi escribí esta 
carta por mandato de mi Señor Rey. Testigos, Obispo don Ose- 
senti en Leyor. Señor E. Galindez, de Lavar de Orua, y Señor 
Sancho Maniones, de Sara. 



(i) En el término de Un Castillo hay dos arroyos, de nombre Riquel 
y Cárdenas. A uno de ellos parece referirse el documento. 
(2) Concilio, quiere decir Sínodo provincial. 



304 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

De este documento no se conoce más que una copia hecha en 
la primera mitad del siglo xii, en pergamino. 

Se conserva en el archivo municipal de Un Castillo. 

Entre las muchas inexactitudes que contiene este diploma, tal 
como ha llegado á nosotros, y que le hacen bastante sospechoso, 
es de notar su fecha, el año 971 de la Era española, que corres- 
pondeal 933 de la Cristiana; y como consta con toda certeza por 
algunos documentos de San Juan de la Peña y el testimonio del 
códice Albendense que en 933 reinaba en Navarra Sancho Car- 
ees 1, y que Sancho Carees II Abarca ocupó el trono en los 
años 970 al 994 (l), hemos de ver en la calendación de dicho 
diploma, cuando menos, un error del copista. Sin embargo, la 
inexactitud de la fecha, cuando se trata de una mera copia, no 
constituye en los diplomas una prueba indudable de su falsedad, 
pues muy bien puede ser el copista el adulterador de aquélla. 
En efecto, vemos en el índice de los documentos del monasterio 
de Sahagi'in, por D, Vicente Vignau, aparecer y desaparecer 
abades en pequeños intervalos de tiempo, aunque tal cargo era 
vitalicio y su renovación tenía que obedecer á causas especiales, 
como renuncia, deposición, incapacidad ó muerte, por lo que 
resulta increíble sucesión tan rápida. En el año 916 era abad de 
Sahagún Alfonso; en el 919 Recesvinto; en el 922, Vitiza; pero 
he aquí una rareza: en este mismo año aparece de nuevo Reces- 
vinto para un año escaso, pues ocupaba tal cargo Sigerico en el 
año 923. En el 925 gobierna otra vez Recesvinto, que alterna 
sucesivamente con Vicente. No cabe suponer que tales Reces- 
vintos y tales Vicentes fueran distintos personajes del mismo 
nombre, porque supondría una constante mutación de abades 
que repugna al carácter de ese cargo. 

Por estas consideraciones, damos poca importancia á la in- 
exactitud de fecha. 

Otro yerro contiene el diploma que analizamos, mucho más 
grave que el anterior, y que hace concebir sospechas vehemen- 



(i) Colección diplomática de San Juan de la Peña, por D. Manuel Maga- 
llón, págs. 55 y siguientes. 



UN DOCUMENTO INÉDITO RELATIVO A NAPOLEÓN DE ARAUON 305 

tes de falsedad. Tal es la mención del Obispado de Leyor, que 
no ha existido en Navarra ni en sus inmediaciones; al menos no 
aparece ni siquiera uno que se le parezca (l). 

Lo mismo acontece con D. Oseseuti, supuesto Obispo de dicha 
diócesis. 

Los testigos Maza de Lisavi, Galíndez Lavar y Sancio Manio- 
nes, no aparecen en ningún otro documento del tiempo de San- 
cho Abarca, ni de los reinados de su padre y de su hijo. 

Por todas estas razones opinamos que el documento analizado 
es apócrifo, y hecho en la primera mitad del siglo xii, para me- 
jorar la situación jurídica de las iglesias de San Pedro y Santa 
María. 

C. NüÑEz Berdonces. 



III 

UN DOCUMENTO INÉDITO RELATIVO 
A NAPOLEÓN DE ARAGÓN, HIJO NATURAL DE JAIME II 

Del novelesco personaje, cuya concepción, nada santa, por 
cierto, vamos á referir, se conocían sus andanzas por tierra afri- 
cana (2), pero carecíamos por completo de toda noticia acerca de 
su nacimiento y de los primeros años de su vida. L^n documento 
existente en el archivo de la Diputación de Zaragoza, nos aclara 
esos extremos (3). Es una carta escrita de letra siciliana, sobre 
papel, en perfecto estado de conservación, dirigida á Bernardo de 
Aversa por Miguel de Cantono, notario de Mesina, y fechada 
en la misma ciudad á 1 3 de Abril de la segunda indicción, que 



(i) Véase, en prueba de ello, el tomo xxxii de la España Sagrada, 
donde el P. Risco estudia las diócesis de la Vasconia. 

(2) Giménez Soler: Caballeros españoles en África y africanos en España. 
Extrait de la Revue Hispanique, tomos xii y xvi, páginas 44-45, y 82 á 85. 

(3) Arch. Dip. de Zarag., leg. 475, doc. 2. No figura en el Catálogo de- 
ese archivo, publicado por el Dr. Ibarra, Cf. Anuari del Instituí d'Es- 
tudis Catalans. Barcelona, mdcccclx-x. 

TOMO Lxv. 20 



306 BOLETÍN DE I A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

corresponde al año 13 19. Nos inclinamos á aceptar este año apo- 
yándonos en lo siguiente: en 1316, Pedro Fernández, señor de 
Híjar, mediador por Jaime II entre los reyes Fadrique y Roberto 
en la cuestión de Sicilia, le habla de un mensajero «que se faze 
dezir vostro filio, que a nonbre Napolio» (l); esta noticia y acaso 
otras que sobre el mismo recibiera el Rey, debieron moverle á 
procurar enterarse de lo que en aquello hubiese de cierto, y á 
esto se debe, en nuestro entender, esa carta á Bernardo de 
Aversa. Además, Napoleón contaba en 1304 diez y seis años, y 
no es la \ida de relación en un mozo de esa edad tanta, que co- 
nozcan muchos las circunstancias de su vida; al paso que en 1 3 19 
con treinta y uno, y la intervención que hubiese tenido en los 
azarosos asuntos de aquel tiempo, son condiciones más que sufi- 
cientes para haber hecho correr la voz de su alta prosapia hasta 
hacerla llegar á los oídos de su mismo padre. La edad de la ma- 
dre de Napoleón, Gerolda, tampoco hace imposible esa fecha, 
ya que siendo en 128/ etatis circa v:gintí scptetn, en 13 19 ten- 
dría unos cincuenta y nueve años. 

Miguel de Cantono, en su información privada sobre el naci- 
miento de Napoleón de Aragón, no aprovechó otro testimonio 
que el de la protagonista de los amores reales, la cual contó al no- 
tario mesinés muy por menudo sus relaciones relámpago con 
Jayme, rey de Sicilia, desplegando un lujo de detalles y usando 
de una libertad en el lenguaje más que regulares, y que contras- 
tan con el relato que en una información parecida hizo otra ami- 
ga del Rey, Lucrecia, madre de Jaime de Aragón, y que si em- 
pleó descripciones tan \-eristas, se encargó el notario de \-elarlas 
púdicamente (2). 

Sólo un reparo puso el informador á lo narrado por Gerolda, 
y fué haberle oído contar á Pedro Boyl que Jaime II se había 
hospedado en Agosta en la iglesia, y no en ninguna casa cerca- 
na á ella, como aseguraban la madre de Napoleón v algunos 



i) H. Finke: Acia Aragonensia, pág. 725. Berlín und Leipzig, 190S. 
(2) Publicólo e! Sr. Jiménez Soler: Op. cit., pág. 28 y siguientes. 



UN DOCUMENTO INlÍDlTO RELATIVO Á NAPOLEÓN DE ARAGÓN 307 

otros que de esto habían hablado con el notario de Mesina (l). 
Jaime II, por mediación de Bernardo de Aversa, recibía un in- 
forme que podía por lo minucioso reavivar en él recuerdos de su 
juventud casi borrados, y asegurarle, en la medida de lo posible, 
de aquel íntimo parentesco que Napoleón proclamaba unirle á él, 
y del que no parecían estar muy seguros el monarca y sus con- 
temporáneos, pues á excepción de unos cautivos de Fez que apro- 
^echando la embajada de Peyri de Baldoví para hacer llegar á 
noticia del soberano sus padecimientos, dicen iba por mensajero 
de lo noble Napolio Barago, fí! vostre (2), todas las demás que 
lo nombran escriben qiic dicltur fií'ms natura! is domini Regis; 
que se fase decir vostro filo, etc.; y Jaime II, que en 132Ó escri- 
bía: dilecti Neapolionis filii nostri (3), en 14 de Agosto del año 
siguiente contestaba á los alcaides del Rey de Túnez Bernardo 
Seguí y R. de Mirambell, á la pregunta que le hacían sobre si 
Napoleón era ó no hijo suyo: nos no podem esctisar, ans es ver, que 
xn nostre jovent havem alindes alciines fembres. Mas darament 
noiis podem fer saber lo fet del dit en Napolio, si es, ó no (4). En 
•cambio, el infante D. Alfonso lo llama en todas las cartas que le 
-escribe: /r«;-^ nostro (5). 

Nobili et circunspecto \iro domino Bernardo de Aversono, 
secretario serenissimo domini Regis Aragonum. Reverendo sen- 
niori notario Michael de Cantono, de Messana, ubique suus cum 
recomendatione se ipsum. 

Sciatis me ivisse apud terram Xari, ubi inveneram matre Nea- 
polionis, qui dicitur filius naturalis domini Regis Aragonum: in- 
terrogavi et scivi ab ea, nomine Gerolda, quod ipsa fuit uxor 
Guaterii de Milcto, qui fuit expulsus de térra ipsa per domi- 



(i) «... aliquidixerunt mihi, predictum dominum Regem fuisse hospita- 
tum in quadam domo circa quandam ecclesiam et in ecclesia comedebat; 
et non hospitabatur ibi set in ecclesia, secundum quod dicebat dnminus 
Petrus Boyl>. A. D. Z. doc. est. 

(2) A. C. A. Cs. rs. I Junio 1324. 

(3) A. C. A. 

(4) Giménez Soler: Op. cit., pág. 83. 

(5) Giménez Soler: Op. cit., pág. 47, nota. 



3o8 boletín- de la real academia de la historia 

num Girachi, capitaneum Mileti et aliarumque terrarum, propter 
cuius expulsionem mariti, ipsa Gerolda credens eum fore in Si- 
cilia, ascendit barcam de térra Nicotire et venit Augustam cum 
eius noverca, que nomine Armenia dicebatur, in quarum comi- 
tiva fuit quidam frater eius, nomine Johanninus de Campagna, 
infra scilicet mensem Aprilis, anni quo Reynaldus de Avello vio- 
lenter cepit Augustam (l). Stetitque predicta mulier in eadeni 
térra Auguste, usque ad adventum predictii Raynaldi in eadem 
terram, qui fuit primo die mensis Madii, et post etiam abinde 
non recessit usque quo predictus dominus Rex Aragonum de- 
nique ad paucos dies contra predictum Raynaldum accésit Au- 
gustam; ita quod, recuperata per ipsum dominum Regem térra 
prefata eodem domino in obsidione castri ejusdem terre hostili- 
ter conmorante (2). Quadam die jovis, videlicet Ascensionis Do- 
minici (3), in vesperis, transivit predictus dominus Rex Arago- 
num eques, cum suis equitibus, ante domum ubi predicta Ge- 
rolda stabat se in porta domus eiusdem, que domus scita est in 
ruga que decitur Liquartari unde aspici potest castrum eiusdem 
terre ipsaque domus ad partem occidentem tendit remota a cas- 
tro ultra jactum baliste; ínter quos equites fuerunt aliqui respi- 



(i) Reynaldo de Vella nprimogenitus comitis Avellenensis» (Vid. Chro- 
nicon Parme7]se, p. 53. Reruiii italicaium scriptores t. ix. Cittá di Castello^ 
1902), «que fue uno de los muy estimados capitanes de aquellos tiempos» 
(Zurita. Anales. Lib. iv, cap. xciiii). Fué como almirante en la expedición 
enviada contra Sicilia por el cardenal Gerardo de Parma, Legado Apostó- 
lico y el conde de Artois, gobernadores de Capua y Pulla, y á i.°de Mayo 
de 1287 desembarcó en Agosta, apoderándose de la ciudad y el castillo. 
(Zurita, Op. y loe. cit.) 

(2) Jaime, rey de Sicilia, fué á Agosta hacia el 14 de Mayo, y tomó el 
castillo el día 23 de Junio, reduciendo á prisión á Reynaldo de Avella. El 
Chronicon Parmense (ed. y loe. cit.) confunde este hecho con la batalla que 
Roger de Lauria ganó en Ñapóles á 16 de Junio de 1287, pues dice que la 
víspera de San Juan Bautista fué apresado Reynaldo en el triunfo alcan- 
zado frente á Ñápeles por Jayme. Muntaner (Crónica Catalana, capítulos 
cv al cviii. Ed. Bofarull, 1860), parece retrasar en tres años la fecha, se- 
gún el orden que las ediciones traen de sus capítulos, atribuyendo la con- 
quista de Agosta á «un rich hom de Francja per nom micer Agustín Da- 
valía». 

(3) La Ascensión cayó en 15 de Mayo. 



UN DOCUMENTO INÉDITO RELATIVO A NAPOLEÓN DE ARAGÓN 309 

■cientes eam que in predicto hostio cum eius noverca et frater 
predictis ac patrona predicte domus pariter existebant, a quibus 
conmorantibus cum eadem didicit predicta Gerolda, ¡psis refe- 
rentibus, quod qui sic transierat fuerat dominus Rex, sitque in 
sero eiusdem diei Ascensionis Dominice venerunt ad eam, que 
in predicta domo se clauserat, homines quatuor qui aparuerunt 
esse honorabiles, quorum quilibet fuerat annorum ultra tri- 
ginta, et secundum quod ipsi dixerunt: unus eorum fuit Munta- 
gutu, alus Raymundus de Villanova; alius dominus Johannes de 
Procida, et reliqui nomen nescit; ceperuntque predictam Gerol- 
dam et extraxerunt eam de predicta domo quam súbito intrave- 
runt ducentes ipsam secum, cum qua predictus frater eius ivit, et 
posuerunt ipsam in una domo in camera ipsius, que domus erat 
ante ecclesiam, ubi predictus dominus comedebat; ipsaque ca- 
mera et domus erant terranee, ac in eadem camera brandoni tres 
in tribus candeleriis accedebant, quorum brandonorum unus 
erant dans lumen \ersus capud lecti; alius versus médium, et 
reliqus versus pedes; supra lectum vero erat cortina, et per cir- 
cuitum Ídem lectus remanebat apertus, et erat paratus lectus 
albis linteaminibus sine listis, cum culteamen alba de buccara- 
niine, et copertorium cum penna; nescit enim dicere nomen 
penne. Stetitque predicta Gerolda per longum spacium temporis 
in camera, ipsa sola, et postmodum dominus Rex venit et came- 
ram intravit, in cuius visione mulier ipsa surrexit, eo quod se- 
debat in térra supra tapetum, statimque predictus dominus Rex 
cepit eam per manus et interrogavit eam si maritum haberet, et 
illa dixit habuisse virum, set tune non habebat eundem, quia erat 
annus quo non viderat eum; et ipse dominus Rex subiunxit eidem 
dicens: ne dubitans (l) de alíqiio, seditque predictus dominus su- 
pra lectum, qui in Ínfimo sine tripedibus erat factus, fecitque se- 
dere illam in eodem lecto quam iuxta se, ex parte inferiori, ac ipsis 
ita sedentibus intravit quidam, et remoto ab eius capite caputeo 
<|uod tenebat, flexis genubus discalciavit dominum, qui tenebat 
caligas de scarelato cum scarpiciis, ipsequemet dispoliavit domi- 

(0 Diibites. 



310 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

num prenotatus, reniansitque quideni dominus Rex in veste sé- 
rica, recessitque servitor et clausit ianuan; sicque dominus Rex 
posuit se in lecto et mandavit predicte mulieri quod similiter 
ipsa ¡aceret in lecto predicto, ac ipsa pariter huiusmodi iussioni 
intra^■it ex interiori parte in lectuní ipsum, remanens cum inte- 
rula sive camisa disoluta, caput sine faciólo, et statim quod ambo 
fuerunt in lecto, idem dominus Rex \"eniens se erga eamden 
mulierem, amplexus et osculatus est eam, et cognovit ipsam car- 
naliter semel, scilicet in ipso lecto introytu, et postea quiescen- 
tes dormiverunt per totan noctem usque ad auroram, tuncque 
actum repetivit eumdem, et denique vigilantes steterunt quo- 
usque predicta mulier primo de lecto surre'xit, remansitcjue pre- 
dictus dominus Rex solus in lecto; a quo domino Rege, ipsa mu- 
lier, dum vellet recedere, licentiam postulavit dicens: domine^. 
cum licentia vestra', ipseque dominus Rex dixit eidem: itote citnr 
Deo; deditque suum annullum aureum cum lapide colorís viri- 
dis, dixitque: sibi teneatis vobis hunc aniilwn; ad quod subiunxit 
eadem: domine., memcntote faceré jjiilii boimm; ipseque dixit quod 
faceret id libenter, sicque mulier ipsa hostium camere apertum 
inveniens quod reseratum fuerat mandatum ipso domino Rege^ 
dum eadem mulier se vestiret exivit foras, inveniens in sala do- 
mus illos qui predictam ceperant et duxerant mulieren, et redu- 
xerunt eam ab domum unde ipsam ceperant, ut prefertur; que 
mulier ut posset ad eiusdem domini recordum pervenire, etiam 
dixit quod ipsa erat induta quamdam túnica de viridi smeraldi- 
no, habens in capite involutam quamdam gleripam colorís garo- 
solari, cum auro, ad modum calabrum, cuius centura erat de 
gamuto cum argento, que fuerat patris sui; cuius come sive ca- 
pulí erant ligatí ad modum latinum, et ipsorum capilorumas^ 
pectus satis erat placibilís propter blundiciem eorumdem; huíus- 
mulieris color, et specialiter faciei erat albus et rubicundus, vi- 
vidus atque gratus; etas etiam eíus tune fuerat annorum círca 
vígíntí septem; stature medíocrís, declínantis ad pronítatem; dixit 
etiam prenotata mulier quod predictus dominus Rex ¡n sero pre- 
dicti dieí Ascensionis Dominice manifestavit se sibi dicens: ne 
íimeas^ quia e((0 sum Rex Jacobus; et in mane sequentis dieí Ve- 



UN DOCUMENTO INÉDITO RELATIVO A NAPOLEÓN DE ARAGÓN 3II 

neris dixit ei: videatis nc dedeciis aliquod faceré vobis. Post vero 
dissessum eius de predicto domino Rege stetit Auguste mulier 
ipsa, usque ad sequentem diem Dominicum, quo recessit ab inde 
veniens ad terram Lentini, ibique témpora longo stetit; dixit 
etiam mulier ipsa habuisse a predicto domino Rege, ex predictu 
actu venéreo, filios dúos [quos], peperit vivos simul, ex quibus 
filiis mortuus fuit unus denique ad mensem unum sui baptismatis, 
steterunt tamen per menses. xi. post ortum eorum sine baptis- 
mate, et íuerunt baptizati Syracusie, de mandato Episcopi Syra- 
cusani, qui vocabatur Symon (l), cui Episcopo ipsa mulier reve- 
lavit et dixit illos pueros fore natos regios, de cuius etiam Epis- 
copi consilio, mulier ipsa tenuit et nutrivit eosdem, sperans bonum 
aliquod consequi per ipsos; dixit etiam quod eo tempore quo do- 
minus Rex prefatus recessit de Sicilia, predictus Muntagutu te- 
nebat castrum Lentini (2), et vidit predictum Neapolionum pue- 
rulum, et volebat eum suscipere apud se ducendum ad predictum 
dominum Regem quando iret ídem Monteagutus ad eum, ipsa- 
que mulier recusavit se tradere huiusmodi natum eius. Sciatis 
etiam quod aliqui dixerunt mihi predictum dominum Regem 
tuisse hospitatum in quadam domo circa quandam ecclesiam, et 
in ecclesia comedebat; et non hospitabatur ibi, set in ecclesia, 
secundum quod dicebat dominus Petrus Boyl. Recomendó me 
prefato domino Regi, et vobis 

Scriptum xMesanie, xiij Aprilis, secunda indictione [1319]. 

La vida de Napoleón de Aragón la conocemos hoy, aunque de 
modo muy incompleto, dada la escasez de noticias, casi hasta su 
muerte, ya que la fecha y circunstancias de ella se desconocen, 
de la siguiente manera: 

Un domingo, que fué el 18 de Mayo de 1287, salió Gerolda de 



(1) Ocupó la sede de Siracusa en 1269, permaneciemlo en ella hasta su 
muerte, acaecida en 1296. V. Rocchi Pirri: Sicilia sacra disquisHionibus el 
notatis illuslrata. Not. 11, lib. iii, col. 615. Apud. Burman: Thes. ant. hist. 
Sic, t. II. 

(2) Situado al NO. de Agosta y Siracusa <... y luego les rindieron el 
lugar (Agosta) que estaba yermo de gente porque todos eran idos á las 
ferias de Lentin >. Zurita: Anales, lib. nii, cap. xciiii. 



312 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Agosta, para Lentini, lugar próximo á dicha ciudad, y allí, en 
la primera mitad del mes de Mayo, encaesció de dos hijos, los 
cuales permanecieron sin Bautismo hasta Abril del año siguiente, 
en el que lo recibieron de Simón, obispo de Siracusa, quien sa- 
biendo por la madre la alta estirpe de los catecúmenos, aconsejó 
prudentemente á Gerolda, y ésta tenuit et nutrivit cosdem, spe- 
rans bomim aliquod consequi per ipsos. Uno de los niños murió 
al mes siguiente, y la madre, con Napoleón, volvió á Lenti- 
ni, cuyo castillo tenía Montagut, uno de los terceros en con- 
cordia, quien, al verle, quiso encargarse de él, llevándole consi- 
go al dejar Sicilia, proyecto al que se negó Gerolda. Sucedía 
esto el año 1291, cuando Jaime II salía de la isla para reinar en 
Aragón, y desde este momento nada hemos logrado averiguar 
tocante á la niñez y á las mocedades de Napoleón. Es de supo- 
ner se empleara en aquella lucha tan tenaz mantenida por el rey 
don Fadrique en defensa del trono de Sicilia contra las preten- 
siones angevinas, pues en I316, siendo de edad de veintiocho 
años, lo encontramos como mensajero á las órdenes de don Pe- 
dro Fernández de Ixar, enviado por Jaime II, mediador entre 
los reyes Fadrique y Roberto, para conseguir de ambos una tre- 
gua (I). 

En 1 3 17 se consiguió una suspensión de hostilidades, perdu- 
rando la paz en el Sur de Italia hasta 1 32 1, y durante este lapso 
de tiempo salió Napoleón de Sicilia, pasando á Túnez, al servicio 
de Abubéquer, como tantos otros caballeros cristianos que, te- 
niendo por oficio el de guerrear, allá iban á sueldo donde había 
guerra. El año no puede precisarse con exactitud, pero sí conje- 
turalmente. En 1 324 escribía á Jaime II diciéndole que «avia estat 
gran temp al servey del rey de Tunis ■ (2); ahora bien, suspendida 
la lucha en Sicilia el 1317, debieron quedar en situación preca- 
ria rnultitud de hombres de guerra, y el empobrecimiento del 
país, consecuencia de intranquilidad tan continuada, se tradujo 



(i) Finke: Op. cit., pág. 725. 

(2) Giménez Soler: Op. cit., pág. 83, nota 3. Cf. Finke: Op. cit. Int. Fa- 
milienkorrespondenz Jaymes, pág. clxxxix. 



UN DOCUMENTO INÉDITO RELATIVO A NAPOLEÓN DE ARAGÓN 313 

en una gran carestía el 1318 (l); estado el menos á propósito 
para la vida de esos aventureros á los que el África brindaba en 
sus continuas guerras, motivadas por querellas intestinas en la 
ocupación de un trono, ó entre unos y otros reyes, con un pues- 
to en las milicias cristianas á sueldo de aquellos monarcas, y 
además, la mucha facilidad del viaje, por la continua comunica- 
ción de Túnez con Sicilia, era un nuevo aliciente. Así, pues, el 
1 3 19 ó al siguiente, lo más tarde, teniendo en cuenta que el 1 32 1 
volvió á encenderse la guerra, marchó á Túnez el hijo natural de 
Jaime II, y bien podía decirle á su padre haber hecho largo asien- 
to en aquel reino, dado el poco amor que á la permanencia tuvo 
siempre la gente aventurera, que suele contar las horas por meses. 

«Yo era — dice en la misma carta — alcayt deis crestians en 
Tunig» (2). Las milicias cristianas de los reyes tunecíes estaban 
mandadas por alcaides nombrados por el rey de Aragón, á los 
cuales, sobre todos sus subditos soldados, mercaderes, etc., con- 
cedía atribuciones para entender en todas las causas y ejercer 
¡urisdicción criminal conforme al tratado de paz de 1309 entre 
Jaime II y Abuyahya Zacaría el Lihyaní (3). El destronamiento de 
este monarca por Abubéquer, si enfrió las relaciones con la co- 
rona, no llegó á romperlas, pues á II de Enero de 1 322 nombró 
el aragonés, alcaide de Tiinez, á Guillen Galcerán, con mayores 
atribuciones de las conferidas en el tratado antedicho (4). Apar- 
te estos alcaides, cuyo nombramiento era prerrogativa del rey 
de Aragón, existían otros designados por el tunecí para jefes de 
la milicia cristiana; de éstos fué Napoleón de Aragón. 

En 1322 se le hicieron ofertas por Abusaíd Otmán, rey de 
Marruecos, y Abulhasán su hijo, con el objeto de que pasara á su 
servicio con sus compañeros, dejando el del rey de Túnez, acep- 



(i) Stefano Vittoii Bozo: Koie stoi ¡c}ie siciliane del secólo XIV. pág. 475. 
Palermo, 1882. 

(2) Giménez Soler: Op. y loe. cit. 

(3) Alemany: Milicias cristianas, pág. 133 y siguientcá del Homenaje 
á don francisco Codera. Zaragoza, 1904. 

(4) Max Latrie: Traites de paix et de coiiiinerce, etc. Supl., pág. 62. Pa- 
rís, 1872. Cf. Alemany: Op. cit. 



314 BOLETÍN DE I,A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tado lo cual tomó la \uelta de Mallorca para marchar á Fez (l). 
Resulta de esto, que no era aventurero aislado, sino jefe de una 
banda de condottieri, lo cual \'iene á comprobar el que durante 
su estancia en Mallorca escribió á su hermano el infante don Al- 
fonso, jefe de la expedición, que se preparaba por entonces contra 
Cerdeña (2), ofreciéndose «ab. c. crestians, deis quals hi havia de 
paratge gran partida» (3) á tomar parte en ella para que «una ve- 
gada, senyor, pogues esseral seu servi,é morir devant ell per exal- 
gar la casa Darago». íSe contestó á su deseo ordenándole que en 
cumplimiento de lo prometido á Abusaíd marchase á Marruecos. 
Obedeció el bastardo, abandonando la isla con su gente para en- 
trar al servicio de su nuevo señor (4), el cual quiso servirse de 
él como intermediario para con Jaime II. Pasado poco más de un 
año de su llegada á Fez, escribió á su padre haciéndole saber 
cómo Abusaíd entraría en tratos con él , para lo que estaba 
muy bien dispuesto, y cómo enviaba á Peyri Baldoví cerca del 
monarca aragonés con aquel objeto (5) y con el de que le habla- 
ra largamente de sus aventuras desde el momento que dejó de 
estar á sueldo del rey de Túnez (6). En la contestación, el mo- 
narca aragonés, después de agradecerle sus regalos, dice que 
había escuchado la vida de su hijo natural, de labios de Baldoví, 
y en cuanto á lo esencial del mensaje, que le hablaría largamen- 
te Baldoví cuando llegara á Fez. 



(i) «E estant senyor a serví del dit rey vengrenmen caries del senyor 
Rey Abusait e de Bolahassan fyll seu que yo anas a ells per servirllos ab 
aquells companyons ab que yo servia al rey de Tunis... e partint de Tunis 
vinguem ta Mallorcha». Giménez Soler: Op. cit., pág. 83, nota 3. 

(2) Comenzó á prepararse el año 1322, señalando el día de partida 
para el 15 de Marzo de 1323, fecha que se demoró hasta el 15 de Abril. 

(3) Op. y loe. cít. 

(4) 'Per la qual cosa yo senyor mapareyl de passar encontinent al ser- 
vi del senyor Rey Abosayt e de BoJhasen... com yols avia promes -. A. C. A. 
CRD. 12.354. Giménez Soler: Op. cít., pág. 84, nota. 

(5) Giménez Soler: Op. cít., pág. 84. «i Junio 1324. E placíans senyor 
.que per lo portador de les presents en Peyrí Baldoví lo qual senyor va a 
vos per míssatge per lo noble Napolio Darago fil vostre ajam la vostra 
gracia e merce...». A. C. A. Cs. rs. 

(6) Giménez Soler: Op. cít., pág. 45, nota i. 



UN DOCUMENTO INÉDITO RELATIVO A NAPOLEÓN DE ARAGÓN 315 

Continuó Napoleón en Fez, sin que sepamos nada de lo que 
allí le aconteció, otro año más, al cabo del cual vuelve á manifes- 
tar su deseo de regresar á España. Parece que mantuvo corres- 
pondencia con Santa Isabel, reina de Portugal, y su hijo el rey 
D. Alfonso, los cuales, á creerle, le instaban á abandonar aquella 
tierra para que marchara á su corte «e ells quels ho fariem en 
tal manera, que sería honor lur e nostra» (l). La voluntad de 
Jaime II, al contrario de lo que en otras cortes europeas sucedía, 
fué, como hace notar el Sr. Jiménez Soler, la de tener alejados 
á sus bastardos. Napoleón trató de vencer esa resistencia y se 
puso en comunicación con Juan Garcés, portero del re}', con el 
fin de que atrajese á su favor al infante D. Alfonso, y éste ejer- 
ciese presión sobre su padre, y en 20 de Agosto de 1 32 5 escri- 
bió á su hermano pidiéndole su apoyo para conseguir de Jaime II 
la ida á la Corona, y cuando no esto, permiso para marchar á la 
corte portuguesa. Cerca de siete meses tardó D. Alfonso en 
contestar á Napoleón de Aragón, y á 6 de Marzo de 1 326 le 
manifestaba que podía abandonar Fez y pasar á Portugal (2), y 
este mismo año Jaime II enviaba á un Pedro Moliner á Marrue- 
cos «in servicio dilecti Neapolionis filü nostris» (3). 

¿Abandonó Napoleón el servicio de Abusaíd.-* Creo que sí; 
pero ni sé dónde fué, ni lo que hizo; lo cierto es que poco tiem- 
po después, en 24 de Enero de 1328, Alfonso IV enviaba al 
Sultán una carta de gracias por haber tomado á su servicio al 
noble «en Napolio Darago, frare nostre» (4). 

Vuelve otra vez en la vida de este personaje á abrirse un claro 
de cerca de nueve años, y al cabo de ellos vemos que ha reali- 
zado su sueño: el hijo natural de Jaime II estaba en Aragón. ¿Se 
alzó su destierro con la muerte de su padre? Acaso; pero nada 
se puede afirmar en concreto. En 1337, Alfonso IV le hace do- 
nación ad vitam de los castillos de Aguafrigide y Zagosa, en 



(i) Op. cit, págs. 46 y 47, nota. 

(2) Op. y loe. cit. 

(3) A. C. A. 

(4) A. C. A. R. 5.9, f. 55- 



3l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Cerdeña (I), y en Agosto de 1337 vuelve á Marruecos como 
embajador de su hermano (2). Con ésta se acaban las noticias 
que en el día conocemos del hijo de Jaime II y de Gerolda. 

Zaragoza, 6 ele Mayo de 19 14. 

José María Ramos v Loscertales. 



IV 

NOTICIAS INÉDITAS ACERCA DE LA FAMOSA BIBLIOTECA DE 
DON VINCENCIO JUAN DE LASTANOSA 

En el Boletín de la Real Academla de la Historia, cuadernos 
correspondientes á los meses de Abril, Mayo y Junio de IQIO, 
tuve el honor de publicar unos apuntes biobibliográficos acerca 
de D. Vincencio Juan de Lastanosa, memorable arqueólogo os- 
cense, y una de las figuras españolas más salientes del siglo xvn. 
Allí quedaron indicadas las honrosas cualidades que le distinguían 
y quedó expuesta y comprobada, siquiera á grandes rasgos, su 
afición decidida á la antigüedad. 

Época de renacimiento intelectual fué en Aragón la centuria 
decimoséptima. Despertóse una afición tal á los estudios litera- 
rios y, sobre todo, á la Arqueología, que Zaragoza y Huesca pu- 
dieron ser consideradas como focos de la ilustración y del saber. 
Región que contaba con un Lastanosa, con un (iracián, con un 
Uztarroz y con un conde de Guimerá, era del más adecuado am- 
biente para que se desarrollaran aquellas nobles aptitudes. Las 
Academias literarias á la usanza tuvieron en Huesca imitación en 
el año 1 6 10, donde hubo una que cita Labaña en su Itinerario 
del reino de Aragón (3), de la que ha quedado más extensa me- 
moria en el manuscrito 3.672 de la Biblioteca Nacional, y á la 



(1) A. C. A. R. 1.008, f. 57. 

(2) Op. cit., pág. 85. 

(3) Edición de la Diputación de Zaragoza (1895), pág. 56. 



BIBLIOTECA DE DON V1NCE)>!CI0 JUAN DE LASTANOSA 317 

cual perteneció D. Juan Agustín Lastanosa, padre de D. Vin- 
cencio. 

No cabe duda que esta tradición se continuó en la casa del ¡lus- 
tre ciudadano oscense: los descubrimientos arquelógicos, los ob- 
jetos antiguos que sin cesar recibía Lastanosa por obsequio de 
sus numerosos amigos, más los que él adquiría invirtiendo fuer- 
tes sumas; los libros que iban surgiendo de las prensas, los cer- 
támenes ó justas poéticas que á menudo se convocaban, todo se- 
ría motivo de discusión y de comentario en eruditas sesiones. 

El célebre P. Baltasar Gracián remitía á Lastanosa sus libros 
antes de darlos á la estampa, para examinarlos y censurarlas amis- 
tosamente, y cuyo consejo y opinión acataba el profundo escritor 
con una complacencia en verdad mayor que la que sentía ante las 
disposiciones de los superiores de su Orden, tocantes á sus obras, 
y á los cuales llamaba Padrastros (l), añadiendo que no entendían 
ni el asunto ni el intento. A l8 de Febrero de 1655 le enviaba el 
comienzo del Criticón (su obra maestra), y á 30 de Julio una de 
las Crisis de la tercera parte; advirtiendo que, una vez censura- 
da, la devolviese con persona segura. No es aventurado suponer 
que fragmentos de éste, como de otros libros de Gracián, se lee- 
rían y comentarían públicamente con el debido elogio, en la mo- 
rada lastanosina, ante los contertulios, lo cual ayudaría á Lasta- 
nosa á formar juicio y á hacer en el escrito las salvedades que le 
ocurriesen y que el famoso jesuíta le demandaba. 

Por lo demás, sucedíanse los certámenes en celebración de 
grandes acontecimientos, á los que acudían sobresalientes inge- 
nios aragoneses; representábanse comedias en Zaragoza y en 
Huesca (2), aquéllas presenciadas en varías ocasiones por reyes 
y príncipes; de tal modo, que en 31 de Diciembre de 1635 el 
conde de Guimerá podía escribir á su íntimo amigo Lastanosa, 



(i) Véanse las cartas de Gracián á Lastanosa, que dimos á conocer en 
el Boletín al principio indicado. 

(2) Ya en 1598 (Septiembre) hubo en esta ciudad cotnedia en la plaza 
de la Seo, que mandó representar el Concejo en celebración de las paces 
entre el rey de España y el de Francia (Archivo de la Catedral: Libro de 
actas del Cabildo). 



3l8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

que para curar las «tercianas» que éste padecía, no había mejor 
medicina que ver muy buenas comedías como hay en Zaragoza (l). 
Los bibliófilos eran legión, y grande el afán por coleccionar mo- 
nedas, armas, vasos y otros objetos antiguos. Además, pocas ve- 
ces han trabajado tanto las prensas aragonesas como en el 

siglo XVII. 

El cronista Andrés de Uztarroz dice en el folio iv vuelto de su 
rarísimo Diseño de la insigne y copiosa Biblioteca de Francisco 
Filhol {2), lo siguiente: 

«En este reino parece que las estrellas han inclinado con be- 
nignas influencias á estos estudios, pues en él han florecido desde 
el tiempo de nuestros abuelos hasta los presentes, muchos varo- 
nes doctos, cuyos nombres referiré para desempeño de la pro- 
puesta y para gloria de nuestra nación, que siempre ha produ- 
cido ingeniosos hijos; ahora solamente se hará lista de los anti- 
cuarios que llegaron á nuestra noticia, cuyos nombres son los 
siguientes: D. Martín Pérez de Olivan, inquisidor de Córdoba y 
Logroño y abad de San Juan de la Peña, á cuyo grado asistieron en 
la Universidad de Bolonia el Pontífice Clemente VII y el empera- 
dor Carlos V.Jerónimo Zurita, Secretario del Consejo Supremo de 
la Inquisición y cronista del reino de Aragón, cuya pluma ilustró 
con sus emendaciones el itinerario de Antonino Augusto. Don 
Martín de Aragón, duque de \^illahermosa y conde de Ribagorza, 
el cual escribió unos diálogos de medallas. El Dr. l'elipe Puivecino, 
Deán de la Iglesia Catedral de Huesca, varón clarísimo en la ju- 
risprudencia y en la Historia, cuyas medallas y curiosidades die- 
ron en aquella ciudad á Juan Bautista Labaña, cronista del señor 
rey D. Felipe el Piadoso. El maestro Juan Garay, atento investi- 
gador de las antigüedades de Huesca. Francisco Diego de Aynsa, 



(i) V. Revista de Historia y de Genealogía española, número de 15 de 
Agoslo de 1913, donde publicamos unas interesantes cartas del erudito 
conde de Guimerá á Lastanosa . 

C2) En la invocación A los bene/ne'ritos de la antigüedad. Existe un ejem- 
plar de este curioso opúsculo (impreso en Huesca en 1644) en la Biblio- 
teca provincial de Huesca, ejemplar que Carderera compró en París y 
donó á su ciudad natal. 



BIBLIOTECA DE DON VINCENCIO JUAN DE LASTANOSA 3iq 

ornamento de esta ciudad. El Dr. Domingo Avengochea, del 
Consejo de Su Majestad en el ci\il de x^ragón, cuya erudición 
celebró Justo Lipsio en la epístola IQ de la centuria quinta. Don 
Martín iVbarca de Bolea y Castro, señor de las Baronías de Cla- 
mosa, Torres, Siétamo, Val de Rodellar y Eripol, cuyo ingenio 
se admira en los libros que publicó en Historia y Poesía. El doc- 
tor Diego de Ramillore, canónigo de la santa iglesia metropoli- 
tana de Zaragoza, cuyas medallas dejó al real convento de Santa 
Engracia de aquella ciudad. D. Gaspar Galcerán de Castro y Pinos, 
conde de Guimerá, vizconde de Ebol j' Alquer-Foradat, diligentí- 
simo escudriñador de las cosas antiguas, cuyo fallecimiento malo- 
gró sus vigilias, y la mayor parte de ellas se dieron, año 1642, en 
Zaragoza á D. Lorenzo Ramírez de Prado, caballero de la Orden 
de Santiago, del Consejo de Su Majestad en el Real de Castilla, In- 
dias y Cruzada. Los que hoy viven, y largos años vivan, son el 
Dr. Bartolomé de Morlanes, capellán mayor de Su Majestad en 
la Santa Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, á cuyos desvelos 
debe Horacio, Claudi-^no y otros poetas muchas ilustraciones. El 
Dr. D. Francisco Ximénez de Lrrea, capellán de banco de Su 
Majestad y cronista del reino de Aragón, de cuyas noticias se es- 
peran grandes frutos. El P. Paulo Albiniano de Rajas, de la Com- 
pañía de Jesús, aunque valenciano puede entrar en el número de 
nuestros anticuarios, no sólo por haber vivido muchos años en 
Zaragoza, sino también por haber escrito las lagrimas que derra- 
mó nuestra patria en la muerte del señor rey D. Felipe el Piadoso, 
á quien debe este reino la conclusión del mapa que hizo Juan Bau- 
tista Labaña, y por su Zaragoza ilustrada, cuya obra aún no se 
ha publicado. El P.Jerónimo García, de la misma Religión, rector 
que fué del Colegio de Huesca, ha escrito de las medidas y pesos 
romanos, cuyo manuscrito cita el P. Felipe Alegambe en la Bi- 
blioteca de los escritores de la Compañía de Jesús, y D. \^incen- 
cio Juan de Lastanosa, señor de P'igueruelas, cuyas noticias enri- 
quecen varios volúmenes; dígalo el Arte de Ingenio, del P. Bal- 
tasar Gracián; la Llama Eterna, del P. Emanuel Hortigas, ambos 
de la Compañía de Jesús; la Defensa de la patria de San Lauren- 
cio, la Historia de Santo Domingo de Val; pero donde más luci- 



320 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

rán sus curiosidades será en nuestra Zaragoza antigua^ el cual 
tiene para dar á la estampa el Museo de las Medallas desconocidas 
españolas; y habiéndome comunicado la biblioteca de Francisco 
Filhol, me pareció digna de publicarse, para que su curiosa dili- 
gencia incite y mueva á los estudiosos un ardiente deseo de su: 
imitación, y de esta suerte no se desperdicien, malogren ni olvi- 
den los vestigios y memorias que permanecen de la ancianidad 
en estos tiempos.» 

Tal fué la época en que vivió Lastanosa: en un tiempo en que 
hasta el mismo Felipe lY escribía comedias, alentaba á los es- 
critores, favoreciéndolos con honores ó destinos, y llenaba las 
antecámaras del palacio real con los poetas y dramaturgos más 
salientes; y llegando al p\mto culminante de la protección y 
amor á las Letras y las Artes, no se desdeña, por ejemplo, en 
visitar detenidamente, y por dos veces, la espléndida mansión de 
D. Vincencio Juan de Lastanosa, convertida en rico museo y co- 
piosa biblioteca. 

A esto se debió especialmente la prepotencia que alcanzó 
Lastanosa. Su casa atesoraba preciosidades arqueológicas sin 
cuento, monedas, medallas, vasos, objetos prehistóricos y de 
remotos países, esculturas, lienzos, piedras preciosas, tapices, 
armas ofensivas y defensivas, ricos códices, raras ediciones 
que hoy se disputan los bibliófilos, etc., etc. Su fama traspasó 
las fronteras. El Museo de Lastanosa se hallaba citado en el 
Roolle (role) des pruicipaux cabinets curieiix... et principales 
villes de l'Europe, inserto por el naturalista Fierre Borel en sus 
Antiqíiités, raretés, plantes, minéraux et nutres dioses conside- 
rables de la ville et conité de Castres d'Albigeois (Castres, 1649^ 
in. 8.°). 

En el manuscrito (desgraciadamente mutilado) núm. 18. 727-45 
de la Biblioteca Nacional, dice el mismo Lastanosa que la biblio- 
teca, la armería y los jardines habían merecido que los vinieran 
á ver muchos príncipes extranjeros: el duque Gastón de Orleans, 
el de Ferrara, Juan de Médicis, el de la Mirándola, el príncipe de 
Squilache, D. Juan Borromeo, el marqués de Pescara y otros 
muchos caballeros de menor jerarquía. El citado duque de Or- 



BIBLIOTECA DE DON VINCENCIO JUAN DE I.ASTANOSA 32 1 

leans (l) le pedía en 4 de Junio de 163 1 los diseños de varias 
estatuas de su casa con destino á su Museo, sito en París, que 
Lastanosa había visto, como también el palacio del rey de 
Francia; y hubo, en fin, de recibir elogios escritos en lengua 
de este país. No citamos los Grandes de España y otros perso- 
najes que expresamente fueron á Huesca á ser huéspedes de Las- 
tanosa, por no incurrir en prolijidad; el honor más señalado, 
como él mismo confiesa, lo recibió de Felipe IV, quien por dos 
veces, según hemos dicho, vino desde Zaragoza con pretexto de 
cazar, y moró en su casa para examinarla detenidamente, excla- 
mando que no había visto cosa igual. Aun descontado algo de 
hipérbole, muestra ello la importancia de la mansión lasta- 
nosina. 

En 1635 redactaba Lastanosa el índice de su Biblioteca, del 
que nos ha llegado un extracto que á continuación publicaremos. 
Cuatro años después escribía ó inspiraba una descripción curio- 
sísima de su casa, manuscrito á que antes nos hemos referido. 
En 1647 imprimía el cronista Juan Francisco Andrés de Uztarroz 
(en Zaragoza, por Diego Dormer) una «Descripción de las anti- 
güedades y jardines de Don Vincencio Juan de Lastanosa, hijo y 
ciudadano de Huesca, ciudad en el reino de Aragón». Firmóla 
con el seudónimo de El Solitario^ con que era conocido en la 
academia cesaraugustana de Los Anhelantes, y la dedicó al docto 
prebendado de Tolosa (Francia) Francisco Filhol, gran amigo de 
Lastanosa. Es obra en verso, rarísima, no obstante contener po- 
cos datos de interés (2). A mediados de siglo escribió el propio 



(i) Manifestó éste á Lastanosa en cierta ocasión, que la biblioteca y 
Jos jardines eran superiores á los del rey de Francia. 

(2) D. Vincencio Antonio de Lastanosa, en su Habitación de las Musas., 
recreo de los doctos y asilo de los vir tilosos, que precede á una extensa des- 
cripción del mencionado cronista, dice lo que sigue: «El principal motivo 
de dar á la estampa este papel, ha sido el ahorrar el trabajo de copiar la 
descripción que de ella hizo en verso el Doctor Juan Francisco Andrés, 
coronista del Rey nuestro Señor y del reino de Aragón, impresa en Zara- 
goza el año 1647, que por pedirla cada día de diversas partes y haberse 
acabado dos mil ejemplares que pidió su autor, me ha parecido añadirle 
lo que te ofrezco en este breve volumen; y aunque mi intención es que 

TOMO LXV. 2 I 



322 boletín de la reai. academia de la historia 

cronista una extensa descripción en prosa de lo material y for- 
mal de la casa, descripción que dimos á conocer en el citado 
Boletín de la Academia. Por último, obra también descriptiva, 
sobre todo de la Biblioteca, es una Narración de lo que le paso á 
Don Vincencio Lastanosa á i§ de Octubre del año de 1662 con 
tm religioso docto y grave ^ dictada por aquél, que asimismo he- 
mos publicado (l). Pero faltan en ella las interesantes noticias que 
luego insertamos. 

Todos estos manuscritos dan una idea clara y detallada de la 
casa del anticuario oscense. Por esta razón vamos á publicar las 
noticias extractadas del índice de la Biblioteca, sumamente inte- 
resantes, como puede verse, donde aparecen objetos arqueoló- 
gicos, instrumentos matemáticos, mapas y cartas geográficas y 
libros raros que, repetimos, no constan en los demás manuscritos. 

Nos revela primeramente la existencia de este índice y la fe- 
cha casi exacta (1634-35) en que Lastanosa lo trabajó, una carta 
del conde de Guimerá que publicamos en la Revista de Historia 
y de Genealogía española, número de 15 de Agosto de 191 3, pá- 
gina 300. Está fechada en Zaragoza, á 9 de Agosto de 1 63 5, y 
•en ella hace á D. Vincencio algunas observaciones, diciéndole: 

«He recibido el libro del índice de sus antigüedades de Vm., 
con el que me he holgado mucho, y he visto por mayor la bue- 
na disposición en que está, y para en caso que Vm. quisiese eje- 
cutar el intento de darlo á la estampa, que tiene su considera- 
ción, me ha parecido ad\ertir]e que los índices de la memoria 
de las cartas geográficas no guarda el estilo de índice, porque no 
está letra ante letra. De medallas ó monedas tiene lo mismo por- 
que va invertido el orden. En éste había de decir qué tanto nú- 
mero de medallas de Emperadores, con las divisiones de los Im- 
perios altos, mayores y menores, los metales y número de cada 
uno de ellos. En los manuscritos hallo lo mismo: que pues Vm. 
•es tan amigo de tener las cosas en perfección, me ha parecido, 

esle papel corra entre los amigos que lo pidieren, por si se extendiese á 
otros no carezcan de las noticias del sujeto de quien se habla, haré una 
breve narración...» 

(i) V. Más datos sobre D. Vincencio Juan de Lastanosa (Huesca, 191 1). 



BIBLIOTECA DE DON VINCENCIO JUAN DE LASTANOSA 323 

según nuestra amistad, prevenírselo. Me he alegrado también de 
ver la tabla del principio del libro..., etc.» 

D. Félix de Latassa examinó este índice en Zaragoza, en casa 
de I). Josef Monje, en el año 1 769. Dice que era de tamaño fo- 
lio 8; y que concluido el abecedario de los libros y otras noticias 
que había después de él, figuraba este título: «Medallas ó mone- 
das y otras antigüedades que tiene Vincencio Lastanosa, señor 
de Figaruelas». 

Las notas que de él tomó constan en el tomo 11 (págs. 5 á 25) 
de sus valiosísimas é inéditas Memorias literarias de Aragón, ma- 
nuscritas en tres volúmenes, ya utilizados por nosotros en otras 
ocasiones, y que donó D. Valentín Carderera á su patria, Hues- 
ca, en cuya Biblioteca provincial se custodian. 

Lleva intercaladas la Noticia ó extracto, algunas advertencias 
é indicaciones de Latassa. Es de gran valor arqueológico la enu- 
meración de objetos, que Lastanosa aumentó después de manera 
considerable. Monedas, idolillos, estatuas, vasos; urnas, fuentes 
y platos, todo de milagroso dibujo y colorido, de mano de los fa- 
mosos pintores Rafael de Urbino y Roiis, florentino, su contem- 
poráneo y pintor del rey de Francia. Entre los papeles de Lasta- 
nosa había una décima de D. Francisco de Latorre, celebrando 
una jan-a de D. Vincencio Lastanosa, á la cual también dedicó 
un soneto D. Manuel de Salinas y Lizana, el traductor de los 
Epigramas de Marcial, que aparecen en la segunda edición de la 
Agudeza y Arte de ingenio, de Gracián, con este título: Soneto á 
una jarra de mano de Rafael de Urbino, que tiene D. Vincencio 
jfuan de Lastanosa. Fué Salinas canónigo de la Catedral de 
Huesca. 

A propósito de esto, véase una décima inédita del famoso cro- 
nista Uztarroz, que envió á Lastanosa juntamente con un objeto 
para su museo: 

Hoy no sé por donde vino, 
Don Vincencio, este presente, 
y aunque no es muy excelente, 
por curioso os lo destino. 

Si no valiere un pepino 



324 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE I.A HISTORIA 

esa rapaz niñería, 

por ser sólo anatomía 

lo podéis agradecer: 

que donde hay tanto que ver 

bien cabrá una gatería (i). 

Siguen en el índice maravillas naturales, instrumentos mate- 
máticos, objetos romanos, mapas y cartas geográficas; ochocien- 
tas estampas^ parte sueltas y parte encuadernadas en ocho libros^ 
todas de famosos pintores^ como son Miguel Angelo^ de Rafael^ Al- 
berto Durero^ Jacomo Calot y otros^ una relación de libros raros 
y curiosos, de gran interés bibliográfico, impresos y manuscri- 
tos, etc., etc. 

Ilustramos la noticia con algunas notas. 



Noticia de la biblioteca, según el índice formado en 1635. 

«Recomendaron con elogio la memoria de este esclarecido 
aragonés, entre un gran número de hombres célebres por sus es- 
critos, integridad y carácter, que reunimos en el artículo que se 
le formó entre los escritores de este reino, los Cronistas Dormer 
y Andrés, éste especialmente, en la epístola dedicatoria de su Mo- 
numento de los Santos Mártires Justo y Pastor (2), y en varias 
páginas de la obra, y otras, y aquél en los Progresos de la His- 
toria^ en repetidos folios, juntamente con el crítico Gracián en 
su Discurso 57, Agudeza y Arte de Ingenio^ fol. 315 del tomo 11 
de sus obras impresas en Barcelona, año 1757) ^n 4.°, quien re- 
produciendo con ventajas las alabanzas con que aquellos y otros 
acariciaron su mérito, después de llamarlo esclarecido caballero, 
lo celebra por su eminente ingenio adornado de todas las bue- 
nas letras por su diligencia y noticia del tesoro de la curiosa an- 
tigüedad, que dice posee entre millares de medallas de todos los 
Césares, Emperadores, del Magno Alejandro, de Felipe su pa- 
dre, de otros muchos héroes y de otros restos preciosos de la 



(i) Latassa: Memorias citadas, tomo i, pág. 210. 

(2) Obra rara y curiosa, en 8.°, impresa en Huesca en 1O44. 



BIBLIOTECA DE DON VINCENCIO JUAN DE LASTANOSA 325 

antigüedad, desempeñándolo su admirado y celebrado Museo de 
las medallas antiguas de España, antes de los romanos y godos, 
obra exquisita por su buen gusto, siendo producción de un genio 
heroico, ó aragonés Mecenas de todos los varones estudiosos, 
dando vida á sus obras modernas y resucitando las antiguas, me- 
recedor insigne de una agradable y agradecida inmortalidad, pues 
él fué, repite Gracián, Discurso 12, fol. 71, benemérito univer- 
sal de todo lo curioso, selecto, gustoso, en libros, monedas, es- 
tatuas, piedras, antigüedades, pinturas, flores; en una palabra, un 
emporio de la más agradable y curiosa variedad. Hasta aquí el 
citado escritor. 

Verifícalo primero la Relación que existe en su Catálogo ]\I. S. 
de libros, ó Biblioteca, que he visto original en folio 8.°, en casa 
de D. Josef Monje, de Zaragoza, donde concluido su abecedario 
y otras noticias que hay después de él, hay este lema: Medallas 
ó monedas y otras antigüedades que tiene Vincencio Ijxstanosa^ 
señor de Figaruelas (i). 

Setecientas y cuarenta y cuatro monedas de cobre, divididas 
de este modo: De emperadores, de emperatrices, de colonias, 
de edificios, de familias. 

Cuarenta y cuatro medallones de bronce y plomo, todos de 
valiente escultura, griegos y latinos. 

Cuatro sellos grandes de bronce, antiguos. 

Ciento setenta y una monedas de plata, todas del tiempo de 
los romanos. 

Dos monedas de oro, la una de Nerón y la otra de Faustina. 

En cornerinas, ónix, plasma de esmeralda, lapislázuli, criso- 
litas, pórfido y jaspe, 29 sellos de romanos, de excelente es- 
cultura (2). 

(i) Hasta aquí es un leve preámbulo de Latassa. Ya hablamos de este 
índice más arriba. 

(2) Eran notables cuatro diamantes con la cabeza de la emperatriz Ele- 
na; seis con la de Faustina; dos esmeraldas, de Tiberio César; tres amatis- 
tas con el busto del emperador Cómodo; tres jacintos, de Calígula; cuatro 
rubíes con la efigie de Nerón; dos zafiros, de Octaviano, y otros dos, en 
forma de águila imperial, de Faustina, y dos lagartos de esmeralda, de la 
emperatriz Claudia; todos estos camafeos con sus inscripciones. 



326 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTOUIA 

Un camafeo muy grande con la figura de Palas y un olivo, y 
Neptuno hablando con ella. Es la contienda del nombre que se 
había de poner en Atenas. 

Un camafeo con dos caballos marinos ó tritones ó presti- 
zes (sic). 

Un pórfido ovalado, esculpido por las dos partes: en la una 
una inscripción griega, y en el otro lado unos renglones latinos. 

Una piedra capino ó serpentina, esculpido en ella de relieve 
entero un sapo: maravillosa cosa (l). 

Un cuño antiquísimo hallado en el castillo de Loarre. 

Dos suelos de vasos del tiempo de los romanos, los dos sella- 
dos y escritos. 

Muchos pedazos de vasos y urnas con letras latinas. 

Cuatro urnas grandes de cinco palmos de alto, halladas llenas 
de cenizas de romanos. 

Un señuelo de Alcora, de bronce, escrito en arábigo, hallado 
en un alcón que se cogió en Moyuela, lugar del reino de Ara- 
gón, en tantos de Marzo de 1603. Un hombre bien entendido 
lee la inscripción de esta manera: Soy de Josef Almanzor, Mira- 
viamoUn de Marruecos] y el que lea esto no se admire y suspen- 
da el juicio hasta saber que á la señora infanta D.^ Isabel Cla- 
ra Eugenia le presentaron en años atrás en Flandes un alcón 
viejísimo que fué hallado con un coUarejo de oro, que decía ser 
del Emperador N.; y de la vejez del pájaro, de la fineza del 
oro, de la antigüedad que lo uno y otro le mostraba, se coligió 
ser así. 

Una figura de la Faina, de bronce dorado, de valiente es- 
cultura. 

Una Fama (sic) de Hércules, con la cla\'a, que va á herir á Ge- 
rión, que está á sus pies, y un buey á su lado, hecho de bronce 
dorado, de muy buena escultura. 

Un idolillo de la diosa Palas, armada con el sago y paluda - 



(i) Píjstcriormente aumentó Lastanosa de un modo considerable el 
número de sus piedras preciosas, así como el de las monedas y otras anti- 
güedades. 



BIBLIOTECA DE DON VINCENCIO JUAN DE LASTANOSA 327 

mentó y morrión en la cabeza; en la mano derecha la gorgona y 
la izquierda con la lanza, de muy buena escultura. 

Una figura de Lucrecia, de marfil, desnuda, hiriéndose. Es 
de famosa escultura. Está sobre una urna graciosamente la- 
brada. 

Un elefante armado, con un castillo encima y hombres arma- 
dos, hecho de marfil todo. 

Una estatua ecuestre pequeñita. 

Algunos modelos vaciados de los mejores que se hallan en 
Roma. 

Una figura de una mujer vieja, desnuda, de dos palmos de 
alta, de excelente escultura. 

Dos ídolos pequeños de bronce, de los que veneraban y ado- 
raban los indios. 

Una bocina de marfil, de casi una vara de largo, de una pieza, 
los dos tercios estriada con mucha gala. En el último hecha una 
cabeza de caimán, con muchas escamas, y de la boca le sale una 
cabeza de un indio coronado. Era de un rey de la India. 

Un instrumento músico hecho de una cabeza de la cabra, en 
que se cría la piedra bezar, que servía en las Indias en los sacri- 
ficios que hacían aquellos gentiles al demonio, y con el mismo 
instrumento los atemorizaba con un ruido horrendo, y esto fué 
mucho más frecuente poco antes que llegaran los católicos á pre- 
dicar el Santo Evangelio. 

Otras cosas se hallan en poder de Vincencio Lastanosa, como 
son buena cantidad de armas muy exquisitas, antiguas y mo- 
dernas. 

Muchas pinturas de excelentes pintores antiguos y modernos, 
y entre ellas algunos originales de los más famosos que ha cele- 
brado el mundo. 

Una urna, tres fuentes ó fruteros y buena cantidad de platos, 
todo de milagroso dibujo y colorido, de mano de los famosos 
pintores Rafael de Urbino y Rous, florentino, su contemporáneo 
y pintor del rey N. de Francia. 

Otro plato de extravagantísimo barniz y colores, hecho el 
año 1515. 



328 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Unas fábulas y otras historias vaciadas de yeso y algunas de 
plomo de medio relieve, de valiente escultura. 

Dos arquillas de marfil antiguas, todas historiadas, de exce- 
lente escultura, de más de medio relieve. La una tiene 1 07 figu- 
ras humanas; digo humanas, porque no cuento sino los hombres 
y mujeres, porque hay ángeles, cisnes, aves, caballos, perros y 
mucha otra diversidad de animales, edificios, montes, estanques 
V arboledas. Hanla estimado hombres peritos en el dibujo en 
4.000 reales. 

Una cabeza de una negra, hecha de azabache, de buena escul- 
tura. Remata en un sello de plata de Vincencio Lastanosa. 

Una calavera humana hecha de azabache, muy crecida, de 
buena escultura. 

Cuatro caracoles de nácar, muy raros, de los que traen de las 
Indias Orientales. 

Algunos corales rojos y blancos, muy extraordinarios. 

Muchas mentiras de la Naturaleza, como son animales, frutas, 
caracoles, hongos, monedas, conchas, miembros humanos, tor- 
tugas y otros muchos embelecos criados ó contrahechos por la 
Naturaleza. Son de piedra. 

Un coco de los de las islas de Maldivia, digo, medio coco; coge 
medio cántaro de agua. 

Un hipopótamo ó caballo marino, entero, acecinado; otro di 
al conde de Guimerá, grande inquisidor de antigüedades y de las 
maravillas de la Naturaleza. 

Un vaso de unicornio, de cabida de ... onzas. 

El cuerpo de un basilisco del mayor tamaño que señala 
Plinio, hecho cecina, sin que le falte cosa ninguna de su 
cuerpo. 

Otro basilisco polluelo del tamaño de una nuez, también hecho 
cecina, con las mismas perfecciones que el grande. 

Hasta aquí la referida Relación^ que allí ocupa seis fojas. En 
el mismo Catálogo manuscrito de libros hay antes este título: 
Instrumentos Matemáticos, y son: 

Una esfera grande de madera. 

Una esfera pequeña de plata. 



BIBLIOTECA DE DON VINCENCIO JUAN DE LASTANOSA 329 

Dos juegos de globos, los unos pequeños y los otros algo ma- 
yores. 

Un instrumento de nogal para tomar alturas, nivelar planos, 
tomar declinacionea y delinear relojes. 

Una cuarta de círculo grande, de bronce, excelentemente gra- 
duada por un lado, y en el otro hecho un reloj cilindro. 

Cuatro compases excelentes. 

Una pantómetra de bronce hecha en Amsterdam, de muchos 
usos. • 

Un compás simple de bronce, con puntas de acero, hecho en 
Amsterdam. 

Otro compás de bronce con diversas puntas que mudan, atra- 
vesado por el medio una cuarta de círculo graduada, con sus 
tornillos, que puesto en el punto que se desea queda inmóvil. 

Un triángulo ó cuadrante de bronce, graduado, y todo él se 
pliega con mucha curiosidad. 

Algunos relojes para el sol y estrellas. 

Algunos anteojos de larga vista, muy buenos, y entre ellos 
dos que tienen diez palmos de largo, y se ve con ellos las man- 
chas del sol, Venus Cornuta, etc. 

A más de esto, por su Libro de la Moneda jaquesa y otras de 
oro y plata del reino de Aragón (l), se ve que tuvo otras monedas; 
notando el erudito Dr. D. Diego Vincencio de Vidania en el elo- 
gio que le dedicó y estampó en dicho libro, que habiendo or- 
denado el archivo del reino de Aragón y aumentándolo con 
gran copia de papeles, libros y manuscritos, lo enriqueció con 
mil y cien monedas^ las más de Jaca, y las otras de diferentes 
reinos y señoríos de España; infiriéndose por su otro Libro de 
medallas descojtocidas españolas (2), que asimismo publicó, lo 
abundante que de ellas estuvo su Museo, como de otras antigüe- 
dades. 

El citado cronista Andrés, en el Monumento de los Santos 
Justo y Pastor, renue\'a la memoria de estas antigüedades de 



i) Impreso en Zaragoza, año 1681. 
(2) Impreso en Huesca, año 1654. 



330 boletín de ia real academia de la historia 

D. Vincencio Juan de Lastanosa, folio 231, y en el folio 233, ad- 
virtiendo que en el año 1643 renovando una capilla de San Pe- 
dro de Huesca, en sus zanjas se hallaron entre la tierra frag- 
mentos de vasos de tierra roja, como los que se labraban en Sa- 
guntOy dos ladrillos sellados, urnas con cenizas, huesos y carbones, 
suelos de pulimento rojo, una ampolla de vidrio, dos lucernas de 
barro pupúreo, con diferentes labores, cuyas antigüedades, dice, 
hurtó al olvido la diligencia de D. Vincencio Juan de Lastanosa, 
para ilustrar con ellas no sólo á su patria, Huesca, sino á nuestro 
reino, cuya singularidad y hermosura se conocerá por los dibu- 
jos que aquí se ponen. Demás de estos vasos, se hallaron otros 
muchos labrados con hojerías de yedras y pámpanos, algunos 
con veneras puestas en labores circulares, diversas unas de otras, 
salvillas sin molduras ni semblajes, con pies y bordes de un dedo 
en alto; algunos tienen figuras humanas, especialmente uno, don- 
de se ve un cupidillo escribiendo en la corteza de un árbol. Otros 
fragmentos hay muy recios, en los cuales se conoce la grandeza 
que tenían aquellos vasos, y otros se hallan grandes y pequeños, 
de barro semejante al plomo. En los folios 242 y 243 repite otra 
vez que D. Vincencio Juan de í-astanosa posee dos vasos, el uno 
colorado, de barro, que se lo dio el conde de Guimerá, y dice: 
Félix. Debajo del nombre hay una hoja de palma. El otro se 
halló en Huesca, en el palacio del rey D. Ramiro el Monje, y es 
de barro blanco con mezcla de rojo, y dice así: Seve, de cuya 
inscripción se colige que se llamaría su artífice Severiano. En el 
folio 244 dice que tiene el mismo D. Vincencio tres suelos de 
vasos rojos, con algunas medallas que se hallaron en Tarragona 
y le regaló el P. Baltasar Gracián. 

Folios 246, 247 y 248 de la misma obra trata de otros restos 
de antigüedades que poseía el mismo caballero, como un toro 
pequeño y un ratoncillo de bronce, una testa de mármol blanco, 
pequeña, fragmentos de suelos de pulimento rojo, dorado y azul, 
algunos caracoles y nácares, muchos vasos de barro rojo y otras 
cosas antiguas, advirtiendo que los dichos fragmentos de suelos 
tienen unas encontraduras azizadas (sic) con tres baños de cal 
revuelta con arena y grano de mármol, bañados de bermellón 



BIBLIOTECA DE DON VINCENCIO JUAN DE LASTANOSA 33! 

finísimo, cuyo realce excede al carmín. En el folio 258 de la mis- 
ma obra, dice que poseía un fragmento de lucerna de barro 
blanco, que se usó en los sepulcros, con la asilla entera labrada 
con mucha delicadeza y primor (l). 

Otras curiosidades dignas de memoria ilustraron el gabinete 
del mismo, como su casa, deliciosos jardines y huertas, donde 
no fué menos admirable el arte, la suntuosidad y el buen gusto, 
como lo describe en sus obras el citado Gracián. 

Tampoco fué pequeño ornamento de su librería el gran núme- 
ro de cartas geográficas que tuvo y formaron parte de sus cu- 
riosidades. Constan las siguientes del citado Catálogo manuscri- 
to de libros, con otras cosas dignas de nota: 

Teatro de Abraham Ortelio, en vulgar, edición de Amberes, 
año 1602, folio (2), 

Epitome Theatrí Orteliani. Antuerpia, 1601. 

Un libro prolongado, sin título, con 52 tablas ó cartas, que son 
las siguientes: 

Europa, de Francisco Camozio, 15/8 (?)• — Italia, del mismo, 
1571- — Venecia, dibujada de punto alto. Procesión general he- 
cha allí á la publicación de la Liga, 1 5" I. — Istiria (sic)^ de Fran- 
cisco Camozio, 1 57 1. — Zarra. — Sabenico, 1571. — Otra carta del 
dibujo de esta ciudad. ^ — Scardona, I 57 1. — Tran, ciudad de Dal- 
macia. — Spallato, ciudad patria de Diocleciano.— Clissa, fortaleza 
del turco en Dalmacia. — Liesena, isla en la Dalmacia, I5'7I- — 
Cursiola, isla y ciudad en Dalmacia, 1571. — Golfo de Venecia. — 
Golfo de Lodrin, con parte de Albania. — -Antivari, ciudad en los 
confines de Dalmacia. — Ulcinio, ciudad antigua en estos confi- 
nes. — Provincia de Albania. — Scutari. — Durazzo, ciudad de Al- 
bania, 1571. — Valona. — Soppoto, fortaleza, 1570. — Margasitin, 
fortaleza en la Cimera, 1 67 1. — Corfú, isla, antiguamente dicha 
Miilna. — Sicilia. — Golfo de Lepante. — Morea, península. — Mo- 
dón, ciudad de la Morea. — Napoli, ciudad de la misma. — Cefa- 



(i) V. nuestro libro Estudios varios, capítulo titulado: Algunos datos so- 
bre arqueología romana oséense (Huesca, 191 2). 

(2) Theatri orbis terrarin/i parergon, sive Veleris geographiae tabulae. 



333 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

lonia, isla del mar Adriático. — Zante, isla del mar Mediterrá- 
neo. — Cerigo, isla. — ^Candía ó Creta, isla del dicho mar. — Scar- 
panto, isla. — Milo, isla del Archipiélago. — Nicsia, ídem. — Tine, 
ídem. — Samos, ídem. — l'almosa, ídem. — Scio, ídem.— Negropon- 
to, ídem. — Metelin, ídem. — Constantinopla, ciudad dibujada de 
punto alto, de Francisco Camozio. — Rodas, isla y ciudad, ídem 
de punto bajo. — Chipre, isla. — Nicossia, ciudad dibujada de pun- 
to alto. — Tamagosta, ídem. — xA.rmada naval de Lepanto antes de 
acometerse. — ídem al tiempo de la pelea. 

Todas estas tablas son del dicho Camozio. 

En otro libro pequeño de estampas está el mapa de Europa, 
dividido en cuatro partes y tablas. — El fuerte de Fuentes, sobre 
un collado, al confín del estado de Milán y Grisones. — Ostende, 
dibujado de punto alto. — Oldensel, ídem. — Lingen, de punto 
bajo. — Wachi Tendonch, dibujado de punto alto. — Karrow, de 
punto bajo. — Lochum, de alto. — GroUa, de punto alto.^ — Berges, 
dibujado de punto alto (l). 

Cartas ó tablas sueltas: 

Mapa universal grande, impresa en París, 1 630. — Mapa uni- 
versal, impresa en Amsterdam, 1616. — labia de Europa, de 
\ isscher, 1631. — Nota: todos los mapas de aquí en adelante son 
con muy hermosas orlas de trajes, ciudades, edificios, armas y 
retratos de príncipes, iluminados excelentemente. Asia, de Vis- 
.scher, 1 63 1. — África, del mismo, 1631. — América, ídem. — Espa- 
ña, ídem, 1633. — Germania, ídem, 1631. — Bohemia, ídem, T630. 
Gaeldres, Polonia y Silesia, 1630. — Escocia, Inglaterra é Ibernia, 
1632, por el dicho. — Dania, 1631. — Italia, por Visscher, 1631. — 
F" rancia, ídem, 163 1, por Visscher. — Aragón, por Juan Bautista 
Lavaña, Zaragoza. — Aragón, por Enrique Ondi, Amsterdam. — 
El Palatinado, 1 630. Marchionatns Sacri Romaai Imperii, con el 
dibujo de la ciudad de Antuerpia, de punto alto y bajo, por Vis- 
scher, 1624. — Condado de Flandes. — Reinos de Suecia y Norue- 
ga. — Molucas, por el dicho, 1617. — Ocho mapas prolongados de 



l^i) Algunos de los anteriores nombres geográficos los debió copiar 
mal Latassa. 



BIBLIOTECA DE DON VINCENCIO JUAN DE LASTANOSA 33^ 

puertos y riberas famosos de Francia. — Roma, ciudad dibujada 
de punto alto. — Sevilla, dibujada de punto bajo, Amsterdaní, 
1620. — Ñapóles, ciudad dibujada de punto bajo, 1622. — Antuer- 
pia, ciudad dibujada de punto bajo, Amsterdam, 1617. — Roan, 
ciudad dibujada de punto bajo, Amsterdam, IÓ31. — París, ciudad 
dibujada de punto bajo, Amsterdam, 1627. — ídem, de punto 
alto, París, 162 1. — Londres, ciudad de punto bajo, Amsterdam, 
1616. Amsterdam, de punto bajo, ibi, 1631. — Florencia, ciu- 
dad dibujada de punto bajo, Amsterdam, 1622. — Malta, ciudad 
é isla dibujada de punto alto. — ^Jerusalén, ciudad dibujada 
de punto alto con explicación en romance. — Montpellier, de 
punto alto. 

Ochocientas estampas, parte sueltas y parte encuadernadas en 
ocho libros, todas de famosos pintores, como son Miguel Angelo., 
de Rafael, Alberto Durero, Jacomo Calot y otros. También se 
ilustró con muchos libros y manuscritos. Entresacaremos algu- 
nos. En diversos tomos, más de dos mil estampas de empresas, 
jeroglíficos, ingenios y trajes. 

Vitrubio Folión: De Arquitectura. Alcalá, 1572 (l). 

ídem: Sus diez libros. Venecia, 1584. 

Vincencio Cartalio: Imagines Deoruni. León (Lyon), 1 581. 

Vincencio Carducho: Diálogos de la Pintura. Madrid, 1633, 
en 4.° (2). 

Viaje de Jenisale'n, de Giohan Zullardo. Roma, 1 587, en 4." (3). 

Tratado de los colores. Pavía, 1593, en 8.° 

Trajes del Mundo, con estampas de César Vecellio. Venecia, 
1590, en 4.° (4). 

Promptuarii Iconuní, l^ et 2^ pars. León, 1581. Id, apendix. 



(i) Victruvü Pollionis ad Cesar em Auguslum de architecUira liber p>¡~ 
mus (et sequentes ix). 

(2) Diálogo de la pintura, su defensa, origen, essmcia, etc. Con figuras. 

(3) Zuallardo (Giovanni^: Devotissimo Viaggio di Gienisalenime. Falto 
e descritto in sei Libri, da Giov. Zuallardo. 

(4) Gli abiti anticlii e moderni di diverse parti del mondo. Venegia, 1 590, 
in-8, con figuras grabadas en madera, en parte ejecutadas según los dibu- 
jos del Ticiano, pariente del autor. 



334 boletín de la real academia de la historia 

Monardes: De las cosas que se traen de las Indias, de la piedra, 
be zar y de la escorzonera. Sevilla, 1569, en 8.° (i). 

Fray Miguel Agustín: Secretos de la Agricultura. Perpiñán, 
162Ó, en 4.° 

Alosen Diego de \'alera: Crónica de España. Salamanca, 
1499 (2). 

Abraham Ortelio: Thesaurns Geographicus. Antuerpia, 1596. 

I). Antonio Agustín: Diálogos de las medallas, en italiano. 
Roma, 1592 (3). 

Aldrete: Del origen de la lengua castellana. Roma, 1606, 
en 4.° (4). 

ídem: Varias antigüedades de España. Amberes, 16 16, 
en 4.° (5). 

Appiano Alejandrino: De las giicrras civiles de los romanos, 
traducido en romance. Barcelona, 1 592, en 4.° (6). 

Appiano: De Cosmografía, en romance. Amberes, 1548, 
en 4." (7)- 

Alonso de Meneses; Itinerario de los caminos de España. Mur- 
cia, 1628, en l6.° (8). 



(i) Dr. Nicolás Monardes: Primera y segunda y iercera partes de la His- 
toria Medicinal: de las cosas que se traen de nuestras hidias Occidentales, que 
sírve?i en Medicina. Tratado de la Piedra Bezaar y de la yerva Escuer pone- 
ra, etc. Gallardo [Ensayo, núm. 3.093) cita una edición rara del año 1580. 

(2) La crónica de ftyspaña. (Al fin:) Fue' impresso en la noble ciudad 
de Sata \ manca: a xx de etiero del año del naciinie?iío \ del Señor de mil 
z. cccc. z. xcix años. (Gallardo, núm. 4.147.} 

(3) Versión de D. Dionisio Octaviano de Sada, nacido en Roma, pero 
oriundo de Huesca. 

(4) Bernardo Aldrete: Del origen y principio de la lengua castellana o' ro- 
mance que oy se usa en España. Roma, 1606, in-4. 

(5) Varias antigüedades de España, África y otras provincias. Amberes, 
1614, in-4. 

(6) • Historia de todas las guerras civiles que hubo entre los romanos. 

(7) Libro de la Cosmographia De Pedro Apia?io, el qual trata la descrip- 
ción del Mu7ido y sus partes, por 7nuy claro y litido artificio , aug»ientado por 
el doctissimo varón (lemma Erisio... Agora nuevametite traducidos en Ro- 
mance Castellano. Amberes, Gregorio Bontio, m. d.xlviii, in-4. 

(8) Repertoi io ó itifierario de los más prittcipales y mejores caminos de Es- 
paña. Con el camino de Madrid á Roma y el de Sevilla d Santiago de Gali- 
cia, etc. Gallardo (núm. 3.049) cita una edición rara posterior, Madrid, 1650- 



BIBLIOTECA DE DON VINCENCIO JUAN DE LASTANOSA 335 

Antonio de Herrera: Diez libros de la razón de Estado. Bar- 
celona, 1599, en folio (l). 

Alonso de Fuentes: Los cuarenta cantos. Alcalá, 1587 (2). 

Augerio Gislenio Busbequio, orador de Ferdinando, rey de 
romanos: Embajada y viaje á Constantinopla, traducido por Lo- 
renzo Esteban. Pamplona, 1619, en 8.° 

Alexo Piamontés: Secretos. Madrid, 1624, en 8.° (3). 

Antonio Benuto: De Agricultura. Venecia, en 8.° 

Augustino Rameli: Le diverse y artijiciose maquine (sic). Pa- 
rís, 1 547 (4). 

Alberto Durero: De la Sijnetría. Venecia, 1591. 

Alonso de Herrera: Agricultura. Barcelona, 1 605, en fo- 
lio (5). 

Antonio de Herrera Comentarios de los hechos de- los españoles 
y franceses, italianos y otros. Madrid, 1624 (6). 

ídem: i.^, 2.^ y 3.'* parte de la Historia general del mundo. 
Madrid, 1612 (7). 

Atroces hechos de tiranos impíos por intervención de franceses. 
Valeria, 1635, en folio. 



(i) «Diez libros de la Razón de Estado, con tres libros de las causas de 
la grandeza y magnificencia de las ciudades, de Juan Botero, traducido en 
castellano por mandado del Rey». La primera edición es de Madrid, Luis 
Sánchez, 1593, in-8. 

(2) Libro de los guaren ta canios, que compuso un Cavallero llamado Alon- 
so de Fuentes, natural de la ciudad de Sevilla, divididos en quatro partes, et- 
cétera. Alcalá, M. D. Lxxxvii., in-8. Gallardo (núm. 2.270) cita una edición 
anterior — de 1564, en Zaragoza, — también rara. 

(3) Secretos de D. Alexo Piamontés. Madrid, viuda de Alonso Martínez, 
1624, in-8. Traducción del italiano. El autor del original fué Ludovico 
Guicciardino, como aparece en el prefacio. 

(4) Agostino Ramelli: Le diverse ed artificióse machine. París, 1547, in- 
fol., con figuuras. 

(5) Gabriel Alonso de Herrera: Obra de Agricultura copilada de diver- 
sos auciores. 

(6) Cojuentarios de los ¡lechos españoles, franceses y venecianos e?i Italia, 
y de otras repjíblicas, potentados, principes y capitanes famosos italianos desde 
el año de 12S1 hasta el de 1539. Madrid, 1624, in-fol. 

(7) Historia general del mundo de XL VI annos del tiempo de Lelipe II, 
desde el antio de IS54 hasta el de 15QS. Madrid, 161 2, 3 vol. in-fol. 



336 BOLETÍN DE I.A REAI ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Advertencias de los católicos de Inglaterra á los católicos de 
Francia. Zaragoza, 1592, en 8.° (l). 

D. Alonso López Pinciano: Filosofía antigua poética. Madrid, 
1596, en 4.° (2). 

Fr. Angelo Rocha á Camerino: La Bibliotheca Vaticana. 
Roma, I 591, en 4.° 

Dr. Bujeda de Leiva: Historia del Japón. Zaragoza, 1592, 
en 8.° (3). 

Coplas de Jorge Manrique., con una glosa: la Conversión de 
una dama., glosa de Domingo Revulgo y las cartas de Garay en 
refranes (4). 

Doctrina de Epicteto. Madrid, 1632, en i6.° (5). 

Diego Besón: Teatro de instríimentos matemáticos. León, 
1602 (6). 

Dioscórides: De plantas, ilustrado por el Dr. Laguna (7). 

Daniel Bárbaro, patriarca de Aquileya: Los diez libros de Ar- 
quitectura de Vitrubio. Venecia, 1 5 84, en 4.° (8). 



(i) Antonio de Herrera: Advertencia que los católicos de Inglaterra em- 
biaron d los de Francia en el cerco de Parts. Zaragoza, Lorenzo de Robles, 
I 592, in-8. Es traducción del francés. Autor incierto. 

(2) Philosophia antigua poética. Madúá, [596, in-4. 

(3) Buxeda de Ley va: Historia del reyno de Japón y descripción de aque- 
lla tierra, y de algunas costumbres, cerimonias, y regimiento de aquel reyno: 
con la relación de la venida de los embaxadores del Japón a Roma, para dar 
la obediencia al Sunimo Pontífice, v las cartas que dio su sanctidad para los 
reyes de aquel reyno, mas seys cartas de la China y del Japón, y de la llega- 
da de los señores Japones a Goa. Zaragoza, 1591, in-8. 

(4) Glosa famosa sobre las coplas de Jorge Ma?irique, compuesta por el 
protonotario Luis Pérez. Medina del Campo, 1574, in-8.— Blasco de Garay: 
Cartas en refranes. Huesca, Juan Pérez de Valdivielso, 1581, in-i6. Hay 
edición anterior de Medina del Campo, 1569, in-i6. 

(5) Enchiridion y Arriatti de Epicteti dissertationibus libri IV. 

(6) Jacques (no Diego) Besson: Ihéátre des instrumens mathémaiiques ei 
méchaniques de Jacques Besson, etc. In fol. Brunet (Supleínento) cita una edi- 
ción anterior, deLyon, 1578. 

(7) Dioscórides, acerca de la materia medicinal y de los venenos mortífe- 
ros, traducido por el Dr. Andrés de Laguna. Salamanca, 1566, in-fol. 

(8) / dieci libri deU'architettura di Vitruvio. tradotti e commentati da 
Daniello Bárbaro. 



BUiUOTECA DE DON VINCENCIO Jt'AN DE LASTANOSA 337 

I Eneida, de Virgilio, en romance. Zaragoza, I 586, en 8.° (l). 

Manuel Siieyro: Las obras de Crispo Sahistio en vulgar. Ma- 
drid, 1632, en 8.'' 

D. Francisco de Padilla: Historia eclesiástica. I.'* y i.'^ parte. 
Málaga, 1 60 5 (2). 

Florián de Ocampo: Las cuatro partes enteras de las crónicas 
de España, que mandó componer el rey D. Alonso el Sabio. 
Zaragoza, 1541 (3). 

Francisco Tarrasa: Crónica de España. Barcelona, 1 562, en 

8.° (4). 

Francisco Martorell: Historia de la antigua Iberia. Tortosa, 
1627, en 8.° (5). 

Gauberto Fabricio: Crónica de los Reyes de Aragón. Zarago- 
za, 1499, en folio (6). 



(i) Gregorio Hernández de Velasco: La Eneida de Virgilio traducida 
en octava rima y verso castellano. Zaragoza, 1586, por Lorenzo y Diego de 
Robles. En 8.°"^ 

(2) Historia eclesiástica de España: Pristiera parte que contiene cinco cen- 
turias, en que se trata del principio y progresos que tuvo la Religión cristiana 
en España y de los santos Mártires Confesores, obispos y concilios que hubo 
en ella hasta el año de ^00 del Nacimiento de Cristo, etc. Málaga, Claudio 
Bolán, 1605, in-fol. — Segunda parte de la Historia Eclesiástica de España. 
Contiene dos centurias, desde el año de ¿01 hasta el de yoo del Nacimiento de 
Cristo, etc. Málaga, ídem id. (Gallardo: números 3.310 y 3.31 1.) 

(3) Bella primera rara edición, del año 1543, no 1541 i^Salvá, número 
3.089). 

(4) -^De! principio y origen de cosas notables de los Reyes de Espa- 
ña, traducido en castellano por Alonso de Santa Cruz, con adiciones su- 
yas en cada Rey de las más notables cosas que en otras Historias ha 
hallado.» Nicolás Antonio dice que la edición es del año 1563. (Bibliothe- 
ca hispana nova, t. i, pág. 484.) 

(5) «Historia de la Ciudad de Tortosa, y de la santa Cinta que dio la 
Virgen Nuestra Señora a la dicha ciudad. ^ Nic. Ant. dice que la edición 
es del año 1626. 

(6) Gauberto Fabricio de Vagad: Coronica de Aragón (al fin): ...Em- 
prentada por el tnagnifico maestre Paulo hurtis, ciudadano \ de la imperial ciu- 
dad de Cosfa?icia: ciudad de alemana la alta. Acabada \ a. xij. dias del mes 
de Setiembre. Año de mil CCCC. XC/X. Reconocida y examinada por Micer 
Gonzalo García de Santa María, é impresa en Zaragoza, en fol. Un ejemplar 
de este incunable existe en la Biblioteca universitaria de aquella ciudad 
(V. Nicolás Antonio, Méndez, Hain, Gallardo, Salva y HaeblerV 

TOMO LXV. 22 



338 BOLETÍN DE Í,A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Gonzalo Argote de Molina: De Montería. Sevilla, 1582, en 
folio (I). 

ídem: De la Nobleza de Andalucía. 1588., fol. (2). 

Fr. Jerónimo Román: Repúblicas^ dos tomos. Medina del Cam- 
po, 1565(3)- 

Guillermo Paradinuto: Génesis descriptio. León, 1558, en S."* 

Gabriel Lasso de la Vega: Elogios en loor del rey D. Jaime de 
Aragón^ D. Fernando Cortés y D. Alvaro Basan. Zaragoza, tóoij, 
en 8.° (4). 

Juan Zullardo: Viaje de Jerusalén. Roma, 1587, en 4.° 

Jerónimo de Guarte (sic): Traducción de los libros de Cayo 
Plinto segundo^ de la Historia nattiral de los anímales. Madrid, 
1599, en 4.° (5). 

ídem: De los pescados. Madrid, 1603, en 4.° (6). 

Gregorio de los Ríos: Agricultura de jardines. Madrid, 
1592(7). 

Gaspar (jutiérrez: Noticia general para la estimación de las 
Artes. Madrid, róoo, en 4." (8). 



(i) Libro de la Mo7iteria que mando escrevir el muy alto y muy poderoso 
Rey Don Alonso de Castilla, y de Leo7i, ultimo desle nombre. Acrecattado por 
Gongalo Argote de Molina, etc. Sevilla, Andrea Pescioni, 1582, ¡n-fol. (Ga- 
llardo, núm. 256), 

(2) Nobleza del Andahizia, etc. Sevilla, Fernando Dias, 1588, in-fol. (Ga- 
llardo, núm. 257). 

(3) Repúblicas del Añmdo. Nic. Ant. dice que la edición es del año 
•575, in-fol., dos vol. 

(4) Elogios en loor de los tres famosos varones D. Jayme rey de Aragón.^ 
I). Fernando Cortes, margues del Valle y D. Alvaro de Bazan, marques de 
Santa Cruz. Zaragoza, Alfonso Rodríguez, 1601, in-8. Es obra en verso. 

(5) Jerónimo de Huerta, no Guarte: «Traducción de los libros de 
C. Plinio Segundo, de la Historia natural de los Animales, con anotaciones 
curiosas.» 

(6) Jerónimo de Huerta: «Traducción del libro ix De la Historia na- 
tural de los Pescados del mar, de lagos, estanques y ríos.» 

(7) «Agricultura de Jardines, que trata de la manera cómo se han de 
criar, gobernar y conservar las plantas, etc.» 

(8) Gaspar Gutiérrez de los Ríos: Noticia general para la estimacióti de 
las artes y de la manera en que se conocen las liberales, de las que son Aíecá- 
nicas y serviles, etc. Madrid, Pedro Madrigal, M. DC, ¡n-4. (Gallardo, nú- 
mero 2.441). 



BIBLIOTECA DE DON VINCENCIO JUAN DK I.ASTANOSA 339 

Guillermo de Choul: Discursos del asiento del campo y disci- 
plina militar de los antiguos 7-omanos. León, 1579, en 4.° (l). 

Hernando del Pulgar: Crónica de los Reyes D. Fernando y Doña 
Isabel. Zaragoza, 1567, en fol. (2). 

Historia natural de las Indias^ por el P. Jesuíta Josef Acosta. 
.Sevilla, 1590, en 4-" (3)- 

Juan Sedeño: Suma de l^arones ilustres. Toledo, 1 590, en 
lolio (4), y tantos otros libros útilísimos y de bello gus- 
to (5); pues sólo del asunto de medallas tuvo los tratados de Ga- 
briel Biel, Juan Águila, Martín Laúdense, Francisco Curtió, Juan 
Kegnando, Alberto Bruno, Aynion Craveta , Renerio, Bude- 
lio, Antonio Sola, Gaspar Thesauro, Gaspar Beletia, Anto- 
nio Fabro, el señor Presidente Cobarrubias (6); Nevizanio, Ca- 
rranza (7), M. P^eherio, Hostho, Bernicio, González de Castro (8), 



(1) Discours sur la castramentation et discipline mili tai re des Romains. 
Hay ediciones anteriores, hechas también en Lyon, años 1556 y 1567 
(^Brunet). 

(2) Chronica de los muv Altos, y esclarecidos Reyes Calholicos Don Her- 
jiajtdo y Doña Isabel, de gloriosa tnemoria, dirigida a la Catholica Real Ma- 
jestad del Rey don Philipe 7iueslro seiior y compuesta que fué en Romance por 
Hernando del Pulgar Chro7i:sia de los dichos Reyes Calholicos, etc. Zarago- 
za, Juan Millán, 1567, in-fol. Edición vista por D. Fernando de Aragón, 
Arzobispo cesaraugustano y Virrey de Aragón (Gallardo, núm. 3.534). 

(3) Historia natural y moral de las Indias. Sevilla, 1590, in-4. Reim- 
presa en la misma ciudad al año siguiente, en 8.° 

(4) «Summa de varones ilustres: en la cual se contienen muchos di- 
chos, sentencias grandes y cosas memorables de doscientos y veinte y 
cuatro famosos, ansi Emperadores, como Reyes y Capittaues, etc.» Hay 
edición anterior de Medina del Campo (1551), que cita Gallardo (núme- 
ro 3.89S). 

(5) V. nuestro libro Más datos sobre D. Vincencio Juan de f.astanosa 
(Huesca, 191 1). 

(6) Diego de Covarrubias y Lf iva: «Veterum numismatum coUationein 
■cum his, quae modo expenduntur publica et regia auctoritate percusa.» 
Año 1556, in-fol 

(7) Alfonso Carranza: 5 El ajustamiento y proporción de las monedas 
■<lc oro, plata y cobre y la reducción de estos metales á su debida estima- 
-ción.» Madrid. 1629, in-fol. 

(8) Sebastián González de Castro: aDeclaración del valor de la plata, 
Jey y peso de las monedas antiguas de plata ligada, en Castilla y Ara- 
gón..., etc.» Madrid, 165S, in-4. (Gallardo, núm. 2.379). 



340 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE lA HISTORIA 

Agustín (i) y otros muchos libros más que citan estos señores. 
Conociéndose asimismo lo exquisito de su gusto en lo que im- 
primió el citado I])r. Vidania, escritor erudito, en una carta larga 
que imprimió en l68l, sobre Biblioteca-Museo de la casa Las- 
tanosa, donde refiriendo lo que dio al archivo del reino, dice que 
le transfirió mil y cien monedas jaquesas de cobre ligado, plata 
y oro. Siete cartas de creencia de reyes moros á nuestros católi- 
cos monarcas, originales, con caracteres arábigos, y cinco pape- 
les en idioma chino unos, y otros en el del Japón, exquisitos por 
el papel y su forma, y una copia de un Concilio provincial, anti- 
gua. Setecientas ochenta y siete cartas originales de los Sumos 
Pontífices, Colegio de Cardenales, y de éstos y otros príncipes 
seculares y varones insignes, donde los muchos negocios políticos, 
inteligencias secretas, confederaciones, cifras y contracifras reales 
y otras cosas tocantes á la verificación de la Historia, se hallarán 
con expresión descubiertas. Una copia fidedigna antigua del libro 
del Fuero antiguo de Castilla y de sus Behetrías y Merindades^ 
con márgenes de mano del incomparable Zurita. Una copia en 
papel y letra muy antigua de las Observancias del reino de Ara- 
gón^ que compuso Miguel de Espital (2). Otra de la misma ca- 
lidad de las que compuso el Justicia Salanova, para que con ellas 
puedan corregirse tantas copias que corren defectuosas (3). 



(i) Antonio Agustín: Diálogos de medaUas, insciipciones y otras anügüe- 
dades. Tarragona, Felipe Mey, 1587. Poseyó Lastanosa el original autógrafo 
de este libro, según afirma en su Narración. Tuvo también las ediciones- 
que de él se hicieron en los siglos xvi y xvii. 

(2) Vidania equivocó el nombre de este ilustre jurisperito de Zara- 
goza, poniendo Miguel en lugar de Jaime Espital. Había varios códices de 
sus fueros. Latassa vio uno perteneciente á D. Francisco Hospital ó Es- 
pital, ciudadano de Zaragoza, en cuya primera hoja había esta nota de letra 
moderna: «Práctica de los Fueros y Leyes del Reino de Aragón, y questio- 
nes sobre la dicha práctica, compuesta por D. Jaime de Espital, Lugarte 
niente del Justicia de Aragón, siendo Justicia de Aragón D. Blasco Fer- 
nández de Heredia, año 1361, en el mes de Febrero, reinando en Aragón 
D. Pedro IV.» Murió tan famoso forense hacia 1370. El códice que poseía 
Lastanosa fué dado por éste al archivo del reino. 

(3) Ximén Pérez de Salanova ejerció el Justiciado desde 4 de Marza 
de 1295 á fin de 1330. Los epígrafes que puso á los Fueros le acreditan de 
romanista. 



BIBLIOTECA DE DON VINCENCIO JUAN DE LASTANOSA 34 1 

Nobiliario de las Casas ilustres de Aragón^ copiado por el 
-cronista Dr. Andrés, del original de Zurita. 

Honestas recreaciones de ingeniosa conversación en diálogos. 
Decláranse varias monedas antiguas y modernas. P. i de la libre- 
ría, Ms., de D. Gaspar Galcerán de Gurrea y Aragón, en fol. Ms», 
-donde se hallará un tesoro de antigüedad. 

Crónica del Príncipe D. Carlos de Navarra., Ms. en folio, de 
excelente letra, muy bien coloridas las armas, copiado en 1 32 
hojas, año 1 592. 

Nobiliario é historia del Rey D. Pedro III^ Ms. en folio, en 126 
hojas de papel y letra antiquísima, pero bien formada. Califican 
su estimación algunas notas marginales de Zurita y Andrés. 

Inscripciones de memorias romanas y españolas antiguas y mo" 
Aernas, recogidas de \arios autores por el Conde de Guimerá. 
Original Ms. en 268 hojas en folio, y dentro de él algunas de 
Zurita y otros. 

Borradores originales de las vidas de los cronistas de Aragón, 
que escribía el citado Dr. Andrés. 

Borradores originales de su Fama numerosa. 

Zaragoza antigua, obra no acabada, del mismo (l). 

Justicias de Aragón, del mismo. 

Monumento de claros é ilustres varones en el reino de Aragón., 
recogidos por el mismo D. \"incencio Lastanosa, en folio. 

Inscripciones de letra de Ambrosio de Morales, enviadas á 
Zurita. 

Un cuaderno en folio de diversas inscripciones y epitafios. 

Un legajo de papeles con este título, de mano del cronista 
Andrés: «Cartas importantes para escribir la Historia del rey Fe- 



\ i) Los «Elogios de los Cronistas del reino de Aragón que sucedieron 
<\\ secretario Jerónimo Zurita», tomo 11, escritos por Uztarroz, y á los cua- 
les se refieren los Borradores originales que más arriba se citan, y su Za- 
jagoza antigua, fueron á parar á la biblioteca de D. Luis de Salazar, hoy 
en la de la Academia de la Historia. Esta última obra se titula: Zaragoza 
antigua y descripción de su convento jurídico en la España citerior. Es origi- 
nal, en folio, de más de 200 hojas, con dibujos de medallas, inscripciones, 
camafeos, relieves, etc. Su autor puso en la primera página esta nota: Em- 
pezóse á trasladar el año de 163S. Es obra no terminada ni pulida. 



342 BOLETÍN DE LA KEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

lipe I de Aragón y II de Castilla; liay pergaminos y papeles de 
mucha estimación.» 

Diversos otros pergaminos que íueron del citado Andrés. 

Declaración del Rey y nueva regla de monedas, libro francés, 
en 8.°, edición de París, 1636. 

Otra del dicho asunto. París, 1644. 

Otro del mismo asunto en 12.*', muy antiguo. 

Un libro de papeles en 4.**, titulado del mismo Lastanosa, di- 
ciendo: «Estos papeles, del tiempo de Carlos V y de los Reyes- 
Católicos, los recogió el Dr. Moreno; halláronse en Este- 
lia, &c.» (1). 

índices latinos de Zurita, con notas de varones insignes copia- 
das por el Cronista Andrés. 

Investigaciones históricas del reino de Aragón, por D. Juan 
Francisco Montemayor de Cuenca (2), y otros papeles y cosas 
notables allí advertidas, año 1 68 1, en que á 20 de Marzo firmó- 
dicha carta (3).» 

Huesca, 13 de Junio de 1914. 

Ricardo del Arco, 

Correspondiente. 



(i) Refiérese al Dr. D. Jaime Juan Moreno, natural de Monzón y prior 
del real monasterio de sanjuanistas de Sigena (Huesca), autor de una his- 
toria del mismo, en tres vol. en fol., que quedó manuscrita y se guarda 
en su archivo. Floreció en Jos comienzos del siglo xvii. 

(2) Sumaria investigación del origen y privilegios de los ricos hombres J 
nobles, caballeros infanzones ó hijosdalgo y señores de vasallos de Aragón y 
del absoluto poder que en ellos tienen. Parte primera, etc. México, 1664, en 4.* 
Única publicada. Libro sumamente raro. Una sobrina del autor, D. Juan 
Francisco Montemayor de Cuenca, llamada Doña Ana Francisca Monte- 
mayor, casó en 1675 con D. Vincencio Antonio de Lastanosa, hijo de nues- 
tro biografiado. 

(3) Trátase de un opúsculo de 18 hojas, sin paginación, en forma de 
carta dirigida á Lastanosa y fechada en Huesca, á 20 de Mayo de 1681. 
Tamaño 4.° Se imprimió en este año. En 57 números ó apartados habla 
de la biblioteca y del museo de aquel patricio, con alguna otra memoria 
literaria. Fué Diego Vincencio de Vidania un erudito varón, rector de la 
Universidad de su patria, Huesca, consultor y fiscal del santo Oficio de la 
Inquisición, del Consejo real, etc. Tuvo una selecta librería, ilustrada de 
muchos y raros códices, de que hace mención Dormer en los Progresos- 
de la Historia en Aragón, pág. 590. Fué asimismo notable su monetario. 



VARIEDADES 



DOÑA BEATRIZ DE AHUMADA, MADRE DE SANTA TERESA, 
Y LA ALHÓNDIGA DE ÁVILA EN 1528 Y 1529 



L — Rectificaciones. 

El documento notabilísimo que D. Jesús Molinero ha publicado 
en nuestro Boletín (i), me da pie para rectificar capitales con- 
ceptos sobre la fundación de la albóndiga avilesa, emitidos y vul- 
garizados por dos modernos historiadores. 

I. — Historia de Avila, su provincia y Obispado^ por D. Juan 
Martín Carramolino, de la Academia de Ciencias morales y polí- 
ticas. Tomo III, pág. 122. Madrid, 1 873. 

«Comprendía bien el piadoso (,)bispo las apremiantes necesi- 
dades de los pobres labradores en las épocas en que no cuentan 
con recursos sino á costa de enormes usuras que cada vez les 
postran en más amarga situación; y excitando la caridad de su 
Cabildo y de los más notables caballeros de Ávila, logró que con 
doscientas fanegas de trigo que él donó, con ciento cincuenta 
que dio el Cabildo, y con otros particulares donativos, fuesen 
setecientas fanegas la base de la antigua riqueza de la Albóndiga 
.ó Pósito de Avila, que las vicisitudes políticas de nuestro siglo 
han sabido dilapidar. ;> 

Del precitado documento consta que no fué el obispo Don 
Fray Francisco Ruiz el iniciador, ni el principal actor ú organi- 
zador de la fundación de la albóndiga. Fué iniciador por ante el 
Ayuntamiento de Ávila el Padre Maestro P>. Juan de Vitoria, y 



(i^ Tomo Lxv, págs. 260-267. 



344 boletín de la real academia de la historia 

tras él el Ayuntamiento y el Cabildo con sus respectivos Dele- 
gados para agenciar y obtener las subscripciones que el docu- 
mento enumera, empezando por la del Prelado. De paso adver- 
tiré que la fecha del i6 de Noviembre de 1528^ en que el obispo 
Ruiz vivía en Avila y se suscribió realmente por 200 fanegas, 
merece singular atención. Todos los episcopologios que he 
logrado ver, señalan para la defunción de tan insigne Prelado el 
año 1528, mas no el mes ni el día. Trasladado de la de Ciudad 
Rodrigo á la Sede de A\ila, ésta fué regida por él desde mediados 
del año 1 514 hasta fines de 1528; intervalo dentro del cual cabe 
que administrase el sacramento de la Confirmación á casi todos 
los hijos de Doña Beatriz de Ahumada. 

2. — Santa Teresa de Jesús. Su vida, su espíritu, sus funda- 
ciones, por D. Miguel Mir, presbítero, Individuo de número de 
la Real Academia Española y su Bibliotecario perpetuo, tomo i, 
pág. 30. Madrid, 1912. 

«Así, cuando por los años de 1518 se trató de fundar una 
albóndiga para socorrer á los labradores pobres, él (Alonso 
Sánchez de Cepeda) fué uno de los que se obligaron á ayudar á 
la fundación, con dos fanegas de trigo, las cuales pagó pronta- 
mente, según consta en las actas del Municipio.» 

El año no fué 1518, sino Tf;28. 1.a errata no se consigna al pie 
del volumen. 



2. — La nómina de contribuyentes por orden de 
apellidos. 

Esta nómina, publicada y numerada por D. Jesús Molinero, 
reclama para su conveniente estudio y aprovechamiento cientí- 
fico^ la presente, que da fe de vida y de la distinción social de 
las personas que concurrieron á la fundación de la albóndiga 
desde 16 de Noviembre de I 528 hasta 6 de Abril de I 529: 

I. Águila, el del 13 

II. » Diego del (hermano de Pedro). . . 1 8 

III. » Francisco del 73 



DONA BEATRIZ DE AHUMADA, MADRE DE SANTA TERESA 345 

IV. Águila, Pedro del 17 

V. ;/ Suero 7 

VI. Alva, el Licenciado de 21 

VI. Alvarez Hernán d', alcabalero 1 19 

VIL » de Revenga, Juan 39 

VIH. Arévalo, Alonso de 14 

IX. » Bernardino de 107 

X. » Cristóbal de, escribano 99 

XI. Avila, Bernardino de 164 

XII. » el bachiller Cristóbal de 72 

XIII. -■> Hernando de, mayordomo de la ciu- 

dad 6j 

XIV. » Don Pedro de 176 

XV. » Pedro de, yerno de Tello Pantoja., . 88 

XVI. » Francisco de Alvar Gómez de 65 

XVII. » del Barco, Juan 1 16 

XVIII. Ájala, Diego de 77 

XIX. Baño, Cristóbal del 138 

XX. » Francisco del, trapero 158 

XXI. Beato, Martín 75 

XXIL Bonilla, Pedro de 45 

XXIII. Bí'acamofiU', Señora Doña Aldonza de, sue- 

gra de Juan \"elázquez 62 

XXIV. ' .Señor Diego de, regidor 174 

XXV. Bullón, Lázaro de 4 1 

XXVI. Cabero, Gaspar (i) 33 

XXVII. Cacen s. Doña Alaría de 5 2 

XXVIII. Calatayud, Señor Pedro de lO 

XXIX. Caravajal, /Mvaro de, regidor 42 

XXX. Señora de Antonio de 32 

XXXI. Cardeñosa, Juan de. 37 

XXXII. Castro, Juan de I 50 

XXXIII. » Señora de Francisco de i\0 

XXXIV. .> Pedro de 68 

XXX\'. Contreras, Señor Juan de 30 

XXXVI. Corral, Alonso 6ó 



(ij Su hijo, Antonio Cabero, actuó como tesügo en el testamento 
(3 Diciembre 1543) de D. Alonso Sánchez de Cepeda. Véase el tomo Lviit 
del Boletín, pág. 164. 



34^ 



XXXVH 

XXXVIII 

XXXIX 

XL 

XLI, 
XLII, 

XLIll 

XLIV. 

XLV. 

XLVL 

XLVII. 

XLVIII, 

XLIX, 

L. 

LI. 

LII. 

Lili 

LIV, 

LV 

LVI 

LVII, 

LVIII 

LIX, 

LX 

LXI, 

LXII 

LXIII 

LXIV 

LXV. 

LXVI 

LXVII. 



BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE lA HISTORIA 

Cueto el mozo 1 6 

Cuevas y Antonio de las 114 

Chacón (el alcaide Gonzalo?) lio 

» Señora del alcaide Gonzalo 133 

» el alcaide Juan (i) 76 

Dávila^ Francisco, Comendador de Villa- 
franca 36 

» Señor Don Juan, abad de Alcalá (2) 

y del Burgo 94 

» Magnífico Señor Don Pedro 4 

» Pelayo 81 

» de Cespedosa, Señor Juan 8 

Deán y Cabildo (catedral) 2 

Díaz Serrador, Cristóbal 120 

, Dolmedo, Esteban 48 

Dueñas^ Diego de, clérigo 172 

Esquina, Juan del, el viejo 85 

Estrada, mayordomo de D. Pedro (Dávila?). 63 

Ferrera, boticario 160 

Gallego, Jerónimo 24 

» Juan 2'J 

» Señora de Lope 1 39 

García, el Licenciado Gil 71 

Gómez, Francisco, notario 121 

» Ana, mujer de Francisco 74 

» Señora de (jil 163 

» González, notario 40 

» Gonzalo, notario 19 

» Dávila, Señor, hermano del Señor 

Pedro de Rivera 5 

» De Avila, Señor Hernán, regidor . . 79 

» Camporrio, escribano (3) 96 

» de la Figuera, Juan 106 

» Malaver, Juan 35 



(i) Firmó como testigo en el testamento de Doña Beatriz de Ahumada. 

(2) En 1 544, siendo aún abad de Alcalá la Real, costeó las nuevas rejas 
y otros adornos del sepulcro de San Segundo, en Ávila. 

(3) En 20 de Febrero de 1525 lo era del Municipio (Boletín, t. lxv, 
página 145), habiéndole precedido en este cargo Cristóbal Ordóñez. 



DOÑA BEATRIZ DE AHUMADA, MADRE DE SANTA TERESA 347 

LXVIII. Gómez del Peso, Diego, el mozo 1 39 

LXIX. (le la Venera, (larci 131 

LXX. González., Gonzalo, clérigo beneficiado en 

San Juan 125 

LXXI. » del Águila, Señor Ñuño 6 

LXXII. ♦. (1) Señor Gregorio I 1 3 

LXXIII. Guiera, Señora de Cristóbal 58 

LXXI\\ Giiillaniás, Francisco, escribano 103 

LXXV. » Señora de Fiernando.. . . 29 

LXXVI. i'^ Juan, por sí y por su hijo 31 

LXXVII. Gutiérrez Cingar, Pedro 1 17 

LXXVIII. Guzmáii, Baltasar de . 162 

LXXIX. Henao, Don Alonso de. Maestrescuela, de- 
legado por el Cabildo catedral para 
la cuestación. No figura como con- 
tribuyente. 

LXXX. » Doña María de 25 

LXXXI. > Señora de Ñuño de 1 53 

LXXXII. » Rodrigo de 23 

LXXXIII. Hernández, Gutierre 151 

LXXXIV. » Pero, hijo de Alonso Pérez.. . . 170 

LXXXV. » c/¿? ^4z^//rt!, magnífico Señor Diego 3 

LXXX VI. Herrera, el Licenciado 144 

LXXXVII. > Francisco de, escribano lOO 

LXXXyiII. //zVrrí), Cristóbal del, bachiller, Arcipreste.. 127 

LXXXIX. » Vicente del, escribano 98 

XC. López Bullón, Señor Diego de 142 

XCI. Luis 1 íernán , . . 112 

XCIL Madrigal, Alonso de 1 1 5 

XCIIL Martín, Diego, molinero á la calle Luenga. 4 

XCIV. Maldonado, Juan 154 

XCV. Maseleonys 47 

XCVI. Merino, Doña Catalina 173 

XCVII. Montiel, Señor Juan de. Licenciado, Corre- 
gidor y Juez de residencia de la Cámara. 
No figura en la nómina como contribu- 
y.ente. 



(i) Falta el apellide». La nómina añade que pagó su oferta en .? de Oc- 
tubre de 1532. ' 



348 



XCVIII. 

XCIX. 

c. 

CI. 

cu. 

CIII. 

civ. 
cv. 

CVI. 

CVII. 

CVIIÍ. 

CÍX. 

ex. 

CXI. 

CXIÍ. 

CXIII. 

CXIV. 

CXV. 

CXVI. 

CXVII, 

CXVIII 

CXIX, 

cxx, 

CXXI 

CXXII. 

CXXIII. 

CXXIV 

CXXV, 

CXXVI 

CXXVII 

CXXVIII 

CXXIX, 

CXXX, 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Mimoz^ Señora del Licenciado 135 

Navarro Alonso, regidor 82 

Nava, Francisco de 26 

Niebla, Francisco de 97 

Nieto, Juan, barbero 95 

Nieves, Alonso de las 20 

» Hernando de las, beneficiado de San 

Juan 129 

Núñez, Bartolomé 137 

» vSeñora de Luis 60 

» Tomé 59 

Olivares, Francisco de 90 

Olmedo, Hernando de 70 

Ordóñez, Señora de Cristóbal ; . . . . 167 

» Pero 141 

» Señora de Rodrigo 43 

Orejón, Ñuño 80 

Ortega, el Licenciado 156 

Pajares, Señor Francisco de (i) 175 

Pantoja, Antón 87 

» Tello, suegro de Pedro de x4vila. . 88 

» Señora de Tello 155 

Pedrarias, Señora de 165 

» Pedro, el mozo 1 46 

Peiiuelas, 1' rancisco de las 177 

Pérez, h'rancisco, hijo de Pero Hernán- 
dez, hermano de Alonso Pérez.. . 17 1 

» de Pozanco, Alonso 147 

Peso, Ñuño del 136 

» Señor Pedro del, regidor 1 52 

Puebla, el bachillor 1 24 

Ramos, Juan 161 

Romero, Juan, cura de San Juan 128 

Ribera, Pedro de, hermano del señor (iómez 

Dávila 12 

Ruiz, Reverendísimo señor Don Fray Fran- 



(1) Sobre este varón, ilustre por sus proezas militares y cargos públi- 
cos, (; íntimamente enlazado con la íamilia de Santa Teresa, véase lo que 
apunte en este volumen (i.xv) del Bolelín, págs. 148 y 149. 



DONA BEATRIZ DE AHUMADA, MADKE DE SANTA TERESA 349 

cisco, obispo de Avila, que dio dos- 
cientas fanegas I 

CXXXI. Sdéz^ Señora del Licenciado 69 

CXXXII. Salcedo, Cristóbal de 105 

CXXXIII. > Isidro de, escribano I02 

CXXXIV. Sánchez, Mateo 49 

CXXXV. » Tomás 148 

CXXXVI. » Bermejo^ Pedro, señora de 44 

CXXXVII. » de Cepeda, Alonso 57 

CXXXVIII. » Cimbrón, Señora hermana de. . . . 166 

CXXXIX. >: Dávila, Señor Sancho 9 

CXL. San Andrés, V^icente de 122 

CXF.I. San Juan, Don Cristóbal de, canónigo teso- 

• rero. No figura como contribu- 
yente, sino como cuestor dele- 
gado por el Cabildo. 

CXLII. San Pedro, señora de Juan lOO 

CXLIII. Santa Cruz, señora de. 91 

CXLIV. Santistevan, Pedro de, escribano loi 

CXLV. Sant Vicente, el cura de 125 

CXLVI. Segovia, Alonso de, escribano 104 

CXVLII. Sello, Señora de Cristóbal del, y su hija. . . 89 

CXLVIII. Serna, Alonso de la 83 

CXLIX. Serrano, Alvaro 145 

CL. Soria, el Licenciado 64 

CLL Soto, Diego de 1 1 1 

CLIL » Francisco de 51 

CLÍIL .S"«aV¿'¿r, Gaspar (hijo de Alonso Núñez).. . . 34 

CLIV, » de Avila, Gaspar 28 

CLV. » Cimbrón, Gil 22 

CLVL Tapia, Señora de Bartolomé de 56 

CLVIL El tesorero de las bulas 86 

CLVIIL Valderrábano, Señor Francisco de 134 

CLIX. Valero, Cristóbal 92 

CLX. Vázquez, Antón 78 

CLXL » Garci 93 

CLXII. » Juan, el Licenciado, físico 157 

CLXIII. » de Oropesa, Ruy 84 

CLXIV. Vegil, Señora de Pedro de 143 

CLXV. Vela, G\\ 168 



350 



CLXVI. 



CLXVII 

CLXvrii 

CLXÍX 
CLXX, 

cLxxi 

CLXXII 



CLXXIII, 
CLXXIV, 

CLXXV, 
CLXXVI 

CXXVII 
CLXXVIII 



BOLETÍN DE I. A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Veldzqiies, Señor Juan, yerno de Doña Al- 

donza de Bracamente i66 

Venialio^ Gonzalo 123 

Vera, Hernando de, hijo de Doña Mencía 

de Vergas 54 

Verga, Hernando de 118 

Vergas, Doña Mencía, madre de Hernando 

de Vera 53 

Villarruel. 55 

Vitoria, Padre Maestro Fray Juan, predi- 
cador en Santo Tomás de Ávi- 
la, promotor de la fundación de 
la alhóndiga. 

XiménC'Z, Señora de Cristóbal 169 

» Francisco 149 

Xuárez del Yero, Francisco 50 

Vera, Alonso 15 

Yezgos, Bautista de los 38 

» Francisco de los 159 



3. — Firmas autógrafas de Don Alonso Sánchez de Cepe- 
da y de su liermana Doña Elvira de Cepeda, viuda 
de Don Hernando Mejía en 20 de Febrero de 1525. 

El acta de fianza de depósito, que en dicha fecha á petición 
del padre de Santa Teresa, ha visto la luz en las páginas 145- 147 
del presente volumen, expresa varios nombres de personas, que 
en la lista del párrafo anterior, por series de apellidos fácilmente 
se encuentran. Tales son Francisco de Ávila (xvi), Antonio d: 
las Cuevas (xxxviii), Gómez Camporrío (lxv), Francisco de Nie- 
bla (ci), Juan Núñez de Ortega (clvi), la viuda del escribano Cris- 
tóbal Ordóñez (ex), Francisco de Pajares (clxxv) y Alonso Sán- 
chez de Cepeda (lvii). Para mayor ilustración acompaño fotogra- 
fiado el remate del acta sobredicha; fotografía que ha sacado del 
acta original el docto carmelitano P. Fr. Justo del Niño Jesús, á 
petición mía y del Kxcmo. Sr. D. Manuel de I'^oronda. En ella 
pueden verse, acreedoras de singular atención, las firmas autó- 
grafas del padre y de la tía paterna de la Santa. Dice así: 



DONA BEATRIZ DE AHUMADA, MADRE DE SANTA TERESA 



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352 boletín de la real academia de la historia 

... el derecho que no sabe pertenegerle, é la ley é derecho que 
diz que general ¡ renungiagion non vala. En testimonio de lo 
qual otorgaron esta carta de | obligación é depósito, en la ma- 
nera susodicha, ante mí el dicho escrivano é testigos | deyuso(l) 
escritos, é la firmaron de sus nonbres en mi registro. | A lo qual 
fueron presentes por testigos Juan garcía de pajares ragionero 
en I la yglesia catredal (2) de avila, é Juan de villasante su cria- 
do, é gaspar | de bonilla, é francisco de avila tundidor, vecinos 
de la dicha ciudad. Va entre renglones o diz | «el dicho alonso 
Sánchez». Vala. 

Alonso Sánchez de gepeda. Francisco de treviño. Antonio de 
las cuevas | Doña Elvira de gepeda. 

Pasó ante mí Francisco de niebla. 

Al tenor de este documento (20 Febrero 1 525) presentó don 
Alonso Sánchez de Cepeda, por fiadores de los setenta y cinco 
mil maravedís, que tenía en depósito «á la señora doña Elvira de 
Cepeda, su hermana, mujer de Hernando Mejía, que haya gloria, 
c á Francisco de Treviño escribano público de Avila, é Antonio 
de las Cuevas, que presentes estaban». Sabíamos ya (3) que don 
Hernando Mejía había actuado como testigo en la carta de arras 
(14 Noviembre 1509) que D. Alonso Sánchez de Cepeda otorgó 
en Ávila á su segunda esposa Doña Beatriz de Ahumada. Quizá 
por esta razón de tan próximo parentesco, el mayor de los her- 
manos uterinos de Santa Teresa, nacido en 1510, se llamó Her- 
i^ando. 

4. — El testamento de Doña Beatriz de Ahumada. 

Lo sacó á luz, opinando que fuese inédito, D. Vicente de La 
Fuente (4). Mas, como ya lo previne (5), el texto manuscrito, 



(1) Este vocablo, por evidente error de imprenta, se trocó en «de fis- 
co» por la página 147, línea 16, del presente volumen del Boletín. 

(2) Sic. 

(3) Véase el tomo lviii del Boletín, pág. 157. 

(4) Escritos de Santa Teresa de Jesús, tomo i, pág. 550. Madrid, 1861. 

(5) Boletín, tomo lviii. pág. 260; lxv, 155. 



DONA BEATRIZ DE AHUMADA, MADRE DE SANTA TERESA 3 c; 3 

que sirvió de base á la edición, no inspira la mayor confianza. 
Es un simple traslado, que hizo Fr. Manuel de Santa María 
en 7762, de cierta copia existente en el hospital de la Miseri- 
cordia de Avila (l), á donde fué tal vez á parar en razón de alguna 
onanda que le había hecho la testadora, y cumplirían sus alba- 
ceas, Don Alonso Sánchez de Cepeda y Don Francisco de Paja- 
res. He aquí el texto, ya publicado, que echó á rodar el señor 
La Fuente y que no hay que perder de vista: 

«En el nombre de Dios, Padre, Hijo, Espíritu Santo, que son 
tres personas y un solo Dios verdadero, que vive é reina por 
siempre jamás. Sepan cuantos esta carta de testamento é postri- 
mera voluntad vieren, como yo, doña Beatriz de Ahumada, 
mujer de Alonso Sánchez de Cepeda, mi señor, vecino de la muy 
noble ciudad de Avila, estando en mi ser y entendimiento 
natural tal cual Dios me lo quiso dar, creyendo é teniendo 
firmemente lo que tiene é cree la Santa Madre Iglesia, ordeno 
este mi testamento á servicio de Dios é de la Virgen bienaven- 
turada Santa María, sii madre, á la cual tomo por abogada mia, 
para delante de la Majestad de su precioso Hijo. 

Primeramente mando á Dios mi ánima Todopoderoso, que la 
creó é redemió por su preciosa sangre. 

ítem, mando mi cuerpo á la tierra, de la cual tiié formado. 

ítem, mando que, si Dios fuere servido de llevarme de esta 
presente vida, que mi cuerpo sea sepultado en la iglesia de 
señor San Juan de Avila, en la parte que al dicho Alonso Sán- 
chez de Cepeda le pareciere. 

ítem, mando que se digan por mi ánima cuatrocientas misas, 
porque no es mi voluntad que se lleve otra ofrenda, ni se lleve 
bodigo (2) más de las cuatrocientas misas; las cuales mando que 
se digan las ciento de ellas en la iglesia de señor San Juan de 
Avila donde mi cuerpo ha de ser sepultado, é otras ciento se 



(i) Lo tradujeron en francés, sin conocer otra fuente, las Carmelitas 
Descalzas del primer monasterio de París (CEuvres completes de sainte Thé- 
rése de Je'sus, tomo i, documento vi, págs. 439 y 440. París, 1907. 

(2) Presente de pan de flor de harina que en el ofertorio de la misa al 
preste celebrante se daba. 

TOMO Lxv. 23 



354 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

digan en el monasterio de Santo Tomás de Avila, é otras ciento 
se digan en el monasterio de San PVancisco de Avila, é otras 
ciento en el monasterio de Santa María del Carmen de Avila, 
que son todas cuatrocientas misas, por las cuales mando que se 
den de pitanza por cada una medio real. 

ítem, mando que mi enterramiento y honras, é novena é cabo 
de año, se haga secretamente, según y en la manera que les 
pareciere á mis testamentarios; é que se pague por ello aquello 
que á mis testamentarios bien visto fuere y quisieren, y no más. 

ítem, mando á las mandas pias, á cada una cinco maravedís. 

ítem, dejo y establezco por mis testamentarios y secutores de 
este mi testamento al dicho Alonso Sánchez de Cepeda, mi ma- 
rido, y al señor Francisco de Pajares, vecino de la ciudad de 
Avila, á los cuales y á cada uno de ellos por sí en soliduní dó 
todo mi poder complido, según que le he yo é tengo, para que 
ellos cumplan este mi testamento y mandas en él contenidas; y 
después de complido este mi testamento y mandas en él conte- 
nidas dejo por mis herederos para que hayan y hereden todos 
los otros bienes remanecientes después de complido este mi tes- 
tamento á Hernando, é Rodrigo, é Lorenzo, é Antonio, é Pedro, 
é Jerónimo, é Agustín, é Teresa, é Juana mis hijos é hijas legí- 
timas, universales y generales; é revoco é anulo todos otros 
qualesquier testamentos, mandas é codecillos, que fasta la fecha 
de este haya fecho, así por palabra como por escrito, que mando 
que no valgan, ni hagan fe, en juicio ni fuera del, salvo este que 
agora hago que mando que valga. 

ídem, mando y es mi voluntad que doña María de Cepeda, 
hija de Alonso Sánchez de Cepeda, mi marido, haya, del quinto 
de mis bienes, cien ducados. 

Testigos que fueron presentes el señor Juan Chacón alcaide de 
Avila, y el señor licenciado Hernán Vázquez vecino de Avila, 
y Baltasar de Kioseco morador en Avila, é Toribio Gomes, é 
A.° Gimenes clérigo teniente en Goterrendura, los cuales firma- 
ron aquí sus nombres. — Baltasar de Rioseco. — ytian Chacón. — El 
Licenciado Vázquez.— Antonio Gimenes clérigo. — Toribio Gómez. 

Lecho en C}oterrendura á veinte y ,cuatro días del mes de 



DONA BKATRIZ DE AHUMADA, MADRE DE SANTA TERESA 355 

noviembre, año del nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo de 
mil é quinientos é veinte é ocho años. 

Y porque es verdad que pasó ante mí, Martín García Escriba- 
no público de sus Majestades lo escribí, según que ante mi pasó 
é que fué otorgado en uno con los dichos testigos; é por ende 
fice aquí este mió signo á tal. — En testimonio de verdad, Doña 
Beatriz de Ahumada.» 

Hasta aquí el texto. 

Su cláusula final está viciada. La firma de Doña Beatriz, que 
debía preceder á las de los testigos, ocupa el vacío que deja la 
suprimida del escribano. 

Las mandas, de cinco maravedís cada una, que debían ser 
numerosas, no las declara, ni especifica; truncado el texto. 

La fecha (24. Noviembre 1528) no puede aceptarse con seguri- 
dad, mientras no vengan á esclarecerla y confirmarla mejores ó 
más puras fuentes. Tales son: 

I . — La escritura que vio y copió Fr. Manuel de Santa María en 
el hospital de la Misericordia. 

2. — La del mismo testamento, que hubo de estar incorporada 
como fundamental en el proceso del pleito, que entabló D. Juan 
de Ovalle, marido de Doña Juana de Ahumada, contra su cuñada 
Doña María de Cepeda. Este proceso existe en el monasterio de 
Carmelitas Descalzas de Alba de Tormes (l), y bien merece que 
se publique todo entero. 

3. — La original y la protocolizada por el escribano Martín 
García. 

Contra la expresada fecha del testamento (24 Noviembre 1 528) 
no faltan razones atendibles: 

I. — La palabra de la Santa, según el texto autógrafo de su 
Vida (capítulo i): «Acuerdóme que cuando murió mi madre, 
quedé yo de edad de doce años, poco menos.» Según este dato 
y bajo el supuesto de haber nacido la Santa en 28 de Marzo de 



íi) Lo atestigua el doctísimo canónigo de Salamanca D. José de La- 
mano y Beneite en la página 95 de su obra, ilustrada con grabados y fac- 
símiles, que acaba de publicar (Salamanca, 1914) é intitula Saftta Teresa 
de Jesiis en Alba de Tormes. 



356 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

15 1 5, resultaría que su madre murió lo más tarde en 2"] de 
Marzo de 1 527. 

2. — Este recuerdo de la Santa fué el que leyeron sobreseguro 
en el autógrafo de la misma sus dos biógrafos más antiguos, que 
conversaron amigablemente con ella: 

Rivera, libro i, cap. 4: «En estas cosas pasaba por entonces 
su vida, hasta que doña Beatriz, su madre, murió, quedando de 
edad de casi doce años.» 

Yepes, libro i, cap. 2: «Por estos pasos caminó todo este 
tiempo de su niñez, y así llegó á los doce años de su edad, y 
entonces se murió su madre, que era muy virtuosa y cristiana 
señora, quedando con solo su padre en su casa, acompañada de 
una hermana mayor y de otros hermanos.» 

Sin embargo, algo después de Rivera y de Yepes, se atrevió á 
disentir de ellos un escritor ilustre de la Reforma Carmelitana. 
Su obra manuscrita en 1614, ha salido á luz en el presente 
año (l), y en la página lO, donde habla de la orfandad de Santa 
Teresa, nos dice: «Siendo de edad de trece años y medio, se le 
murió su madre». Esta fecha de la muerte de Doña Beatriz, 
aunque se acerca, es anterior á la del testamento. A todo estirar, 
si por medio año se entiende menos de un año podría hacerse el 
ajuste; mas el autor no expresa el fundamento de su aserción y 
el anotador la deja correr en el vacío (2). 

Si la testadora hubiese consignado que estaba enferma, ó con 
temor de una muerte no muy lejana, sería fácil deducir como 
consecuencia probable que falleció no mucho después, cuando 
tocaba en su ocaso el año 1 528. No lo consignó; y pudo tener 



(i) Vida i milagros de la esclarecida y seráfica Virgen Santa Teresa 
ereciora de la nueva Reformación de Carmelitas Descalzos, por F. Antonio 
de la Encarnación, de la misma Orden, en Salamanca, año de 1614. Ano- 
tada por Fr. Gerardo de San Juan de la Cruz C. D. Prólogo del Excelen- 
tísimo Sr. Marqués de San Juan de Piedras Albas. Toledo, 1914. 

(2) Sobre este punto controvertible, el P. Fr. Gerardo de San Juan de 
la Cruz, solamente observa que «el fallecimiento tuvo lugar en Goterren- 
dura, pueblecillo no muy distante de Avila, en el cual tenía D. Alonso 
algunas posesiones, y que fué llevada á enterrar á la iglesia de San Juan 
de Avila». 



DONA BEATRIZ DE AHUMADA, MADRE DE SANTA TERESA 357 

■otro motivo para revocar los testamentos anteriores, por ejem- 
plo, el nacimiento de su hija Juana, que á la sazón ocurriera. 

Lo cierto es que, en razón del pleito intentado con ocasión de 
los bienes que Doña Juana heredó de su madre, fué requerido 
por el juez competente en 15 de Octubre de 1544 Sebastián Gu- 
tiérrez, sacristán de Gotarrendura, y bajo la fe del juramento 
<iijo que él estuvo presente al tiempo que falleció Doña Beatriz, 
«que avrá diez c seis ó diez é sete años, y la traxo á enterrar á 
esta ciudad de Avila, y la enterraron en la iglesia de San Juan». 
Si del 15 de Octubre de 1544 se descuentan diez y seis años 
cortos, la fecha del testamento (24 Noviembre 1528) no discrepa 
de la verdad probable. Con mayor firmeza se ajusta (2) á esta 
probabilidad la declaración de D. Alonso de Vinegrilla, simul- 
tánea de la de Sebastián Gutiérrez. Dijo que «este testigo se halló 
presente en el lugar de Goterrendura, quando la dicha doña Bea- 
triz murió, que avrá catorce años, é que el dicho Alonso Sánchez 
murió (3) avrá cerca de un año, el qual murió en Avila en 
su casa». 

5. — Conclusión. 

Admitiendo como segura, ó cuando menos como probable, la 
fecha del testamento de Doña Beatriz de Ahumada, fuerza será 
convenir en que su fallecimiento no es anterior al 24 de Noviem- 
bre de 1528, y que puede colocarse hasta mejor averiguación 
dentro del intervalo que discurre desde aquel día hasta el co- 
mienzo del año I53I- 

Acerca de tan obscuro como interesante problema, alguna luz 
se desprende del acta de fundación de la albóndiga, cuya fecha 
y la del testamento de Doña Beatriz (16 y 24 Noviembre de 
1528) no poco se aproximan. 

En el acta salen los nombres de Alonso Sánchez de Cepeda 



(i) Boletín, tomo lviii, págs. 158 y 174. 

(2) Ibid, págs. 157 y 158. 

(3) En 24 de Diciembre de 1543. 



358 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

(lvu), Francisco de Pajares (clxxv) y Juan Chacón, alcaide de 
Ávila (xLi); testigo éste y albaceas aquéllos del testamento, cuya 
fecha por ende resulta muy verosímil. 

Sabíamos que Doña Beatriz falleció en su palacio de Gotarren- 
dura, y que de allí su cuerpo fué llevado á recibir honrosa sepul- 
tura en la iglesia de San Juan de Ávila. En balde, á mi ruego, se 
han explorado los archivos parroquiales de entrambos parajes, 
porque nada en ellos se encuentra, ni partidas de bautismo, ni 
de casamiento, defunción y aniversarios, á mi propósito condu- 
centes. Sin embargo, bueno será notar, que en el testamento 
firmó, como testigo, Antonio Ximenez, clérigo teniente de Gota- 
rrendura, y que en el acta de fundación de la alhóndiga compa- 
recen, adscritos á la parroquia de San Juan de Avila, el cura 
párroco D. Juan Romero (cxxviii) y los clérigos beneficiados don 
Gonzalo González (lxx) y D. Hernando de las Nieves (civ). 

Doña Beatriz, en su trance postrero, estu\'o indudablemente 
asistida por su caro esposo y numerosa familia. Entre los asis- 
tentes á tan dolorosa hora, paréceme que debe contarse sa 
cuñada doña Elvira de Cepeda, que le sobrevivió y que reci- 
bió de la casa mortuoria, á fuer de amigable ó piadosa manda, un 
almud con su rasero (l). Este almud fué por ventura el mismo 
con el cual se midieron las dos fanegas de trigo, que D. Alonso 
Sánchez de Cepeda dio por su cuenta y la de su mujer é hijos 
para la fundación de la alhóndiga. 

6. — Apéndice. D. Alonso de Vinegrilla y el testamento 
de Doña Beatriz de Ahumada. 

Por el documento que acompaño y que D. Vicente de la 
Fuente no tuvo por bien publicar (2), constarán las distracciones 
que padeció tan insigne autor y las aclaraciones á varias dudas 
que arriba indiqué sobre la autenticidad y paradero del texto 
testamentario. A mi doctísimo amigo y Correspondiente merití- 



(i) Boletín, tomo lviii, pág. 169. 

{2) Escritos de Santa Teresa de Jesús, tomo i, pág. 549. Madrid, 1861. 



DONA BEATRIZ DE AHUMADA, ^:ADRE DE SANTA TERESA 359 

simo de nuestra Academia, D. José Gómez Centurión, he debido 
el cotejo y la copia del siguiente manuscrito, inserto en el códice 
13.245 (signatura antigua Ff 2'J\\ Ibl. 308-310. 

Certificación. — Certifico yo el infrascrito Comissionado de 
N. M. R. P. General fr. Pablo de la Concepc." y de su V,'^ Difi- 
nitorio de el Orden de Carmelitas, para el descubrim.*" y exe- 
cución de copias authénticas de papeles y escritos assí origina- 
les de su mano, como de qualquier modo pertenecientes á NN. 
Gloriosos PP. Santa Teresa de Jesús y S." Juan de la Cruz, que 
habiendo llegado á N. Colegio de Ávila de passo para este de 
Segovia, donde al presente me hallo, en diez días de Henero de 
el año que corre de mili setecientos sesenta y dos, se me confir- 
mó la noticia, que días antes avía tenido, de que D. Miguel Gar- 
cía, Presbytero, Administrador del Hospital de la Misericordia 
de dicha Ciudad tenía en su poder, proprios suyos, varios curio- 
sos papales tocantes á Padres y Parientes de N. M. S. Teresa. 
Y habiendo passado á dicho Hospital acompañado del R. P. fray 
Manuel de S. Joaquín, Confessor ordinario de NN. Religiosas 
del Conv."^° primitivo de S. Joseph, me hizo el favor dicho D. Mi- 
guel García de franquearme de su Estudio, entre otros papeles 
tocantes á Arboles genealógicos de Casas grandes entroncadas 
con el linage de los Cepedas (muchos de los quales se dan la 
mano con otros que en el Archivo de N. Colegio de Avila dejó 
recogidos el gran P.*^ fr. Antonio de la M.'^ de Dios, Author de 
los Preludios isagógicos, de que ya sacó copia para el de Madrid 
mi Compañero Fr. Andrés de la Encarnación), un Instrumento 
original en pliego de papel de marquilla gruesso escrito de letra 
antigua á lo largo al modo que los que vienen de Roma, con un 
sello grande sobre oblea encarnada, á lo que hago memoria, en 
cuya orla se leen ahun las palabras del Psalmo 26: Si Dominus 
protector meus, a quo trepidado? Como todo resulta de la copia 
antecedente practicada á la letra de dicho original, si bien por 
haberme valido de agena mano para el borrador que saqué en- 
tonces, me escribió en cifra la palabra subrayada de tinta rubra 
en la línea diez y siete; y assí solo por la especie que conservo 
escribí ahora Hermanos , y no Hermanas, siendo assí que la ci- 



360 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

fra HerniJ" podía decir uno y otro. Por último, á súplica que hice 
á dicho D. Miguel, me alargó dicho Instrumento original, y el 
que se sigue, para que se assegurasse en el Archivo de aquel 
N. Colegio de N. S. M.*', donde se colocaron por mano del Pa- 
dre Sup."' Fr. Francisco de Santa María. De otros papeles su- 
yos consta quándo, cómo y ante qué Notario se despachó en 
Ávila dicha Dispensa, y se me ha traspapelado la noticia que 
entonces apunté, como igualmente el nombre del Cavallero de 
c[uien heredó dichos papeles. Y porque no ocurre otra cossa que 
advertir, firmo esta por verdad en este N. Colegio de Carmeli- 
tas Descalzos de Segovia á nueve de Sept.*^ de mili setecientos 
sesenta y dos, en dos fojas con esta en que firmo. — Fr. Ma- 
nuel de S.'* María. — (Rúbrica.) 

Testamento. 

Fetición. — P2n la Villa de Villanueva del Señor Gomes (l) de 
Avila, en postrero día del mes de Noviembre año del Nacimien- 
to de N. Salvador Jesuchristo de mili é quinientos é quarenta é 
quatro años, ante el Honrado Antonio García del Burgo, Alcal- 
de ordinario en la dicha Villa, y en presencia de mí Antonio 
Martín, Escribano público de Sus Magestades, é de la dicha Villa, 
é de los Testigos de yuso escritos, pareció ay presente A.° de 
Venegrilla, Vecino del Lugar de Goterrendura, Aldea é juris- 
dición de la Noble Ciudad de Ávila, en nombre de [... (2)], 
Vecino de la dicha Ciudad; é dijo que por quanto ante Mar- 
tín García, Escribano ya defunto. Vecino que fué del Lugar de 
Hernán Sancho, avia passado una Escritura de Testamento, 
como ante tal Escribano, fecha é otorgada por Doña Beatris de 
Ahumada, ya defunta. Mujer que fué de Alonso Sanches de Ce- 
peda, Vecino que fué de la dicha Ciudad de Avila, el qual dicho 



(i) Villanueva de Gómez, en el partido judicial de Arévalo. Linda por 
el Sur con el lugar de San Pascual, éste con Hernán Sancho, y éste con 
Gotarrendura. 

(2) Don Martín de Guzmán. 



DOÑA BEATRIZ DE AHUMADA, MADRE DE SANTA TERESA 361 

Testamento dixo que le pertenecía como Heredero de la dicha 
Beatris de Ahumada por herencia ó por cierta manda que man- 
dó á D.^ María de Cepeda, Hija del dicho Alonso Sunches de Ce- 
peda, su Marido de la dicha ÜJ^ Beatj'is de Ahumada; por ende, 
que pide á dicho Alcalde en nombre del dicho su parte, mande 
traher ante sí los dichos Registros, que están en poder de Anto- 
nio Martín, Escribano; é si en ellos se hallare la dicha Escrep- 
tura, se la mande dar en pública forma. 

E luego el dicho Alcalde, visto el dicho pedimento, mandó 
traher ante sí los dichos Registros, en los quales se halló la di- 
cha Escritura; el tenor de la qual es este que se sigue... (l). 

htforniación. — Luego el dicho Alcalde, vista la dicha Escre- 
tura, mandó que la diessen Testigos de información de cómo el 
dicho Registro era del dicho Martín García, Escribano, é que, á 
sazón é tiempo que passó, era Escribano público de Sus Mages- 
tades, y que á sus Escrituras les era dada entera fee é crédito, 
para que sobre todo le hiciessen justicia. 

El dicho A.'^' de Venegrilla presentó por testigos á Bartholomé 
Sanches é Antonio Sanches Escribano, Vecinos de la dicha Vi- 
llanueva, que presentes estaban, los quales juraron en forma de- 
bida de derecho sobre la señal de la Cruz, donde corporalmente 
pusieron sus manos derechas, é por las palabras de los Santos 
Evangelios donde quiera que más largamente son escritas, como 
buenos é Cathólicos Christianos que son, que dirán verdad de 
lo que supieren é les fuere preguntado: é á la fuerza é conclu- 
sión del dicho juramento, los dicho Bartholomé Sanches é An- 
tonio Sanches Escribano dixeron Sí, juramos. Amén. Y el dicho 
Señor Alcalde los obo por testigos jurados é preguntados, y les 
mandó absolver sus dichos é deposiciones, é les preguntó con- 
forme el pedimento é mandato de arriba, é lo que dixeron é de- 
posieron, aviendo ansi jurado, es lo siguiente: 

El dicho Bartholomé Sanches, Vecino de Villanueva, testigo 
susodicho jurado é preguntado por el dicho Alcalde conforme al 
dicho mandato, é siéndole mostrado el dicho Registro y Escri- 

(i) Véase arriba, págs. 353-355- 



362 BOLETÍN DE 1 A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tura, dixo que el dicho Registro, y Escritura era del dicho Mar- 
tín García, Escribano, é que á la sazón é tiempo que passó era 
Escribano público, y á sus Escrituras les era dada entera fée, por- 
que es ansí notorio, é porque este testigo le vio escrebir é firmar, 
é por tal Escribano público era ido, é tenido, é esto lo sabe. 

El dicho Antonio Sánches, Escribano, testigo susodicho jura- 
do, é preguntado por el dicho Alcalde, preguntado conforme al 
dicho mandato, é pedimento, é siéndole mostrado el dicho Regis- 
tro é Escritura, dixo, que el dicho Registro é Escritura era del 
dicho Martín García Escribano, é que la sazón é tiempo que pas- 
só, era Escribano público, é á sus Escreturas les era dada entera 
fee, é crédito porque es ansí notorio, é porque este testigo le vio 
escrebir é firmar, é conoce su firma, é letra, é sabe que es aquel 
Registro suyo, é que es la verdad, é firmólo de su nombre.=: An- 
tonio Sánches, Escribano. 

E luego el dicho Alcalde, visto lo susodicho, é información 
arriba contenida, lo mandó dar por testimonio al dicho A.° de 
Venegrella en manera que haga fe, é interpuso á ello su autori- 
dad y decreto, para que valga, é haga fe en juicio é fuera del, 
como lo ficiera, siendo signado del dicho Martín García, si vivo 
fuera. Testigos que fueron presentes á lo que dicho es. Francisco 
de Medina, y Balthasar Lopes, y Matheo García, vecinos de di- 
cha Villa. Y porque es verdad que passó ante mí Antón Martín 
de Villanueva, Escribano público de Sus Magestades en la su 
Real Corte, y en todos los sus Reynos é Señoríos, y Escribano 
público en la dicha \'illa, lo escrebí según que ante mí passó, é 
dó fe que el dicho Registro del dicho Martín García, de dicho 
testam.'" queda otro tanto en mi poder firmado, según dicho es. 
Y por ende fice aquí este mi signo, que es á tal. — En testimonio 
de verdad. — Antonio Martín, Escribano. 

Certificaciones. — Es transunto fiel y puntual de el otro Instru- 
mento que, como ya dixe en la certificación passada, me alargó 
¡gualm."' para el Archivo de N. Colegio de Avila I). Miguel Gar- 
cía, Administrador del Hospital de la Misericordia. El qual ya 
se ve que no es original, sino copia authentica sacada por parte 
de Martín de Guzmán Barrientos, marido de \')J^ María de Cepeda 



DOÑA BEATRIZ DE AHUMADA, MADRE DE SANTA TERESA 363 

el año siguiente á la muerte de su P/ (l) Alonso Sanches de Ce- 
peda. También saqué el borrador por agena mano, y por esso no 
lleba este traslado todo el rigor que yo quisiera y tengo puesto en 
los demás que tengo embiados á N. Archivo genJ de Madrid. Está 
dicho Instrum.*" escrito de letra antigua en un pliego de papel 
común, menos bien tratado que el de la Dispensa matrimonial. 
La qual (ya encontré la apuntac."" traspapelada) se despachó por 
el mismo Cañón." á quien venía cometida, en siete de Nov.*" del 
mismo año de nueve, ante P." López, Not.° público de Ávila. 
Y por ser todo verdad (interponiendo juram.*° in verbo sacerdo- 
tis, siendo necesario), firmo esta de mi nombre en el mismo Co- 
legio á diez días de dicho mes y año. — En dos hojas y media. — 
Fr. Manuel de S.'" María. — Rúbrica. 



7. — Resultancias. 

I. — El diligentísimo P. Fr. Manuel de Santa María acabó de 
escribir este precioso documento en su Colegio Carmelitano de 
Segovia, á lO de Noviembre de 1 762. De paso para esta ciudad 
de Segovia, como estuviese en Ávila en I O de Enero del mismo 
año, supo que el presbítero D. Miguel García, administrador del 
hospital de la Misericordia, tenía en su poder y en su estudio, ó 
cámara de su administración, varios papeles tocantes á los padres 
y parientes de Santa Teresa y á los árboles genealógicos de Ca- 
sas Grandes, entroncadas con el linaje de los Cepedas. Estos pa- 
peles no eran ni provenían de dicho hospital, y de consiguiente, 
no hay razón segura para pensar que el hospital se nombrase 
en el testamento, 6 codicilo de Doña Beatriz de Ahumada. Di- 
chos papeles los había adquirido D. Miguel García, á título de 
herencia, de un caballero, allegado suyo, cuyo nombre es lástima 
no sepamos. 

2. — Don Miguel García franqueó la vista y permitió la copia 
de estos papeles á Fray Manuel de Santa María. Dos de ellos. 



(1) Padre político, ó suegro; de cuyo fallecimiento es exacta la indica- 
ción cronológica, porque murió en 1543. 



364 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

en particular, fueron objeto de semejante transcripción, y son 
los que publicó, bajo los números 3.° y 4.°, D. Vicente de La 
Fuente (l), trocando el nombre del benemérito investigador con 
el del General español de su Orden. 

3. — Describió Fr. Manuel de Santa María, como se ha visto, 
la carta de comisión, despachada en Valladolid, á // de Octubre 
de i^og, por D. Juan de Fonseca y Comisario general de Cruza- 
da y dirigida al venerable Alonso Blázquez Serrano, canónigo 
en la Iglesia de Avila, para que, previas las informaciones y 
requisitos convenientes, dispensase el impedimento del matrimo- 
nio de los futuros padres de Santa Teresa. La dispensa fué, de 
hecho, otorgada por dicho canónigo en 7 de Noviembre del mismo 
año, por ante Pedro López, notario público de Áv^ila; documento 
inédito que ha de buscarse en el archivo de protocolos, por ser 
fundamental del principio de los veintiún años que duró el ma- 
trimonio legítimo de Doña Beatriz de Ahumada y la sucesión de 
sus hijos (2). 

4. — D. Alonso de Vinegrilla, vecino de Gotarrendura y prin- 
cipal actor de la requisitoria que ordenó D. Antonio García del 
Burgo, alcalde mayor de la villa de Villanueva de Gómez en 
JO de Noviembre de 1544 acerca del testamento de Doña Beatriz 
de Ahumada, nos era ya bastante conocido (3), tanto por las 
declaraciones juramentadas que hizo en i^^ de Octubre del mismo 
año, como por las cartas que le dirigió vSanta Teresa en 10 de 
Enero y 12 de Agosto de 1546. 



(i) «Este curioso documento (el 3.°) fué encontrado y copiado en el 
hospital de 1 1 Misericordia, en Ávila, por el P. Fr. Pablo de la Concep- 
ción en 1762. La copia autorizada por él, como también la del testamento 
de la madre de Santa Teresa, se encuentra en el tomo de copias de ma- 
nuscritos de San Juan de la Cruz y Santa Teresa, que se conserva en la 
Biblioteca Nacional, página 308 y siguientes.» Escritos de Sania Teresa de 
Jesús, tomo i, pág. 549. 

(2) El matrimonio contraído, algo antes del 1 7 de Octubre, por palabras 
de presente, habría sido válido, á no mediar el impedimento de cuarto 
grado de afinidad. Consiguiente á la dispensa (7 Noviembre) fué la carta 
de arras (14 Noviembre; otorgada á Doña Beatriz, y la celebración de la 
boda de ambos esposos en la iglesia y en su casa de Gotarrendura. 

(3) Boletín, tomo lxv, págs. 153-159. 



DONA BEATRIZ DE AHUMADA, MADRE DE SANTA TERESA 365 

En SUS declaraciones (15 Octubre 1 544) atestiguó el tiempo 
en que, según su cuenta veraz y verídica, habían fallecido don 
Alonso Sánchez de Cepeda y Doña Beatriz de Ahumada. De 
aquél dijo que murió en su casa de Avila, avrá cerca de iin año., 
como así fué (f 24 Diciembre 1543), y ^^ Doña Beatriz, que 
falleció en Gotarrendura, que avrá catorce años (f 1530 ó 1 531). 

Madrid, 24 de Septiembre de 19 14. 

Fidel Fita. 



NOTICIAS 



Impreso en Upsala se ha publicado, y recibido para la Biblioteca de la 
Academia, el primer tomo del Katalog der Inkunabeln der Rgl. Bibliothek 
¿n Siockholm, dispuesto por el Sr. Von Ysak Collijn. Comprende 150 obras 
de esta clase desde 1470 hasta 1500. No contiene este volumen prólogo, 
texto, descripción de los ejemplares ni ninguna otra nota original c ilus- 
trativa del colector. El mayor número de estas obras está escrito en 
latín; algunas en sueco y una sola en francés. De cada libro el colector 
reproduce por medio del fotograbado una página entera, una portada, un 
colofón, un trozo de página, con frecuencia los grabados xilográficos de 
la época, escudo de impresor, letras de adorno iniciales, entre lasque des- 
cuella la del número 138, del libro de las Comedias de Terencio, que con- 
tiene Terenfü Vita y que es una letra P inicial preciosamente miniada en 
colores y oro, y cuya edición de 1477 salió en Treviso de la imprenta de 
Hermann Lichtenstein. En el número 129 se copia el folio xli de la obra 
de Schedel, Liber chronicarum (tertia etas mundi), impresa en Augsburg 
en 1487 por Johann Schónsperger y en este folio se contiene un grabado 
panorámico de la ciudad de Maguntia. 

Como todo el primer siglo de la imprenta, después de su invención, es 
esencialmente católico en todas partes de Europa, en los 150 incunables 
registrados en el Katalog de Collijn, las piezas más abundantes son las 
litúrgicas, las teológicas y las morales. La obra de San Agustín De civitate 
Dei es de 1475 Y ^^tá impresa en Venecia por Nicolás Jensen. Los núme- 
ros 50 á 54 del Katalog son Breviarios romano, frisingense, lineopense, 
scarense, windeshimense, etc., y forman una sección especial desde los 
números 20 á 43 las obras de ó consagradas á Santa Brígida (Birgitta) que 
puede calificarse de Santa Teresa de Jesús de las regiones septentriona- 
les en los siglos medios. En ellas está Bertholdo con su Florologiwii devo- 
tionis; Bessarion con sus Orazioni; y la misma Santa con sus Revelatio7ies, 
sus Omis mumdi, sus Obenbaringe, sus Bürde der Welt, su Opusailum vita 
el passio7¡is Christi, sus Quindecim oraiioties, etc. Las impresiones son de 
Augsbourg, Venedig, Lübcck, Nürnberg, Antewerpen, Speyer, Troyes y 



NOTICIAS 367 

Roma, desde Jos años 147 1 á 1500; la más hermosa por sus grandes graba- 
dos xilográficos, la de Lübeck de 1492. 

Hay obras de la literatura clásica como las de Heródoto (núm. 84), Lac- 
tamio (núm. 91), Oppianus (núm. 108), Salustio (núm. 127), Terencio (nú- 
mero 138), y hasta un Petrarca (núm, 112). Es muy interesante el ejem- 
plar del Leonardus Brunus, De bello itálicoadversus Goi/ios (Fuligiro: lo. 
Neumeister, 1490), el libro de San Isidoro De Swumo bono (París: Etienne 
lehannot, 1495)1 y del nuestro Andreas de Escobar hay dos ediciones dis- 
tintas de su Modus confitendi; una- de París, por Antoine Cailiaux, 1492, y 
otra también de París, por Steplan Planck, 1498. 



A la manera cómo en España por dos veces se han tributado en los úl- 
timos años Homenajes literarios para celebrar fastos determinados de la. 
vida profesional de nuestros ¡lustres compañeros de Academia señores 
Menéndez y Pelayo y Codera, la Asociación de los antigtios miembros del Se- 
minario Histórico de la Universidad de Lovaina, con ocasión del jubileo de 
cincuenta años de profesorado en ella del Sr. Charles Moeller, ha publi- 
cado, dedicándoselos en su honor, dos volúmenes de una colección de 
trabajos históricos de las edades antigua, media, moderna y contempo- 
ránea, dados ya antes á conocer en las Co?iferencias de Historia y de Filo- 
logía de la misma Universidad bajo la dirección de los profesores Bethune, 
Canchie, Dretropont, Maere, Moeller y Remy. Los autores de estos tra- 
bajos, unos doscientos, son las más ilustres personalidades de todas las 
Universidades y altos centros docentes de Bélgica, algunos de los de Ho- 
landa y algunos también de los de 7\lemania y la Gran Bretaña. 

Muchos de estos trabajos, admirablemente documentados, principal- 
mente en la primera parte del tomo 11, que comprende los siglos xvi 
y XVII, que fueron los de la dominación española en Flandes, tienen para 
nosotros grande importancia, y si bien aquí no cabe un índice total de 
ellos, nos complacemos en citar los siguientes: 

Pág. (3. — Notes sur les premier s imprimews anvenois et les gravares de la 
Passion Delbecq-Schreiber: kntor M. L. Hissette, déla Bibl.roy.de Belgique. 

Pág. 41. — Une résidence de Charles V: Autor M. A. Kempencer, profes- 
seur au grand seminaire de Malines. 

Pág. 123.— Z,í;í États Généraux de 1534-35 et leprojet de confe'de'ration 
de'fetísive des provinces des Pays-Bas, présente par Marie de Hungrie au nom 
de Charles Quifií: Autor M. L. Van der Essen, professeur de la Universi- 
té de Louvain. 

Pág. 140,— Za Secre'tairerie d' Etat allemand aux Pays-Bas: Autor M. E. 
de Marnett, chef de section aux archives genérales du royanme á Bru- 
xelles. 



368 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Pág. 206. — Le iraits d'alliance conclu en ij^sg entre la Flandre et le Bfa- 
bant, renouvelé en i^jS: Autor M. A. C. De Schrevel, vicaire general de 
sa Grandeur Mgr. l'évequede Bruges. 

Pág. 252. — Notice sur le Landrael ou Raed van de leden van Vlaendren: 
Autor Barón van Zuy len van Nvevelt, conservateur des Archives de 
l'État á Bruges. 

Pág. 265. — La défense des Pais-Bas catholiques a la fin de XVII siecle: 
Autor M. Ph. Van Ysacker, professeur de l'Athénée Royal de Malines. 

Pág. 30 1 . — Le Placará d'Hére'sie du 31 de'cembre ióoq: sa portee jtcridique 
et son application pendant le regne des Archiducs Albert et Isabelle: 1609- 
1633: Autor M. A. Pasteur, professeur á l'institut Saint Joseph á la Lou- 
viére. 

Pág. 327. — Notice sur le manuscrii II- 1220 de la Bibliotheque Royale de 
Belgique: contribution a l'histoire des jausénisme dans les Pays-Bas espag- 
nols: Autor Mr. A. Legrand, S. Th. L. Chapelain de Saint-Julien des Bel- 
ges á Rome: directeur du grand Séminaire de Bruges. 

Con los artículos mencionados basta para demostrar la preciosa adqui- 
sición que con esta obra ha tenido la Academia, á la que ha sido obsequia- 
da por la referida Universidad de Lovaina. 



Nuevas obras Teresianas. 

Vida ilustrada de Santa Teresa de Jesús. Recuerdo de su Beatificación y 
III Centenario, 1614 y 1914. (Con licencia eclesiástica.) Es propiedad de la 
Provincia de Carmelitas Descalzos de Castilla. Madrid. Gran imprenta 
católica dej. R. Mesa. 1914. 

Reproduce 24 láminas del célebre grabador Adrián Collaert, natural de 
Amberes, que falleció poco después de la beatificación de la Santa. Al 
dorso de cada grabado, explican su representación los doctos editores 
con arreglo á los últimos adelantos de la investigación crítica. 

Santa Teresa de Jestís en Alba de Tormes; por José de Lamano y Beneite. 
Obra publicada con licencia eclesiástica é ilustrada con grabados y facsí- 
miles. Salamanca. Establecimiento tipográfico de Calatrava. En 8.°, pági- 
nas XIV -j- 416. 

Esta obra, eruditísima y de mano maestra, es digna del mayor elogio. 

F. F.— J. P. DE G. 



TOMO Lxv. Noviembre, 1914, cuaderno v. 

BOLETÍN 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

INFORMES 



I 

DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA NO FUÉ EL AUTOR DE 
<LA GUERRA DE GRANADA» 

(apuntes para un libro) 

Apéndices. 

CARTA DE DON DIEGO DE MENDOZA PARA EL MARQUÉS DE MONDÉJAR 

Ilustrísimo señor: Aunque para satisfacerme 3^0 de la inocen- 
cia con que V. S. ha hecho el discurso desta jornada no era me- 
nester otra prueba de lo que de V. S. tengo conocido, todavía 
he holgado de entender con más fundamento las causas con 
que V. S. se defiende de lo que el vulgo (l) á quien el día de hoy 
conviene tanto satisfacer, que querría que todos como yo cono- 
ciesen el ánimo y prudencia con que V. S. endereza todos sus 
actos; mas no es cosa nueva en el mundo, sino ordinaria [en] los 
que gobiernan muchedumbre, tener émulos que sientan mal de lo 
que con buen fin se hace, cuando no viene á cuenta de lo que 
cada uno desea; mayormente que los designios de V. S. ni los 
entiende el vulgo ni aun los que pasan más adelante, ni podrían, 
por más discursos que hagan, escudriñar lor efectos que pueden 
salir de lo que V. S. como general ordena, sino que, como no 
los veen luego ni alcanzan más de los primeros lances, quiebran 
en murmuración hasta que llegue la hora del desengaño; y es 
ansí, que es tan universal la voz de lo que V. S. ha podido usar 

(1) Al parecer falta una palabra, como dice, cuenta, refiere, etc. 

TOMO LXV. 24 



370 boletín de la real academia de la historia 

de mayor rompimiento con los enemigos, que ni mi autoridad ni 
tan eficaces causas y razones como V. S. pone por delante bastan 
contra el ímpetu de toda la comunidad, y con lo que se defienden 
es con lo que dicen que vieron y no con lo que adivinan, y que, 
cuando más la victoria tenían en Paterna, se la quitó V. S. de 
delante, y mandó hacer alto y echar bando con pena de la vida 
que nadie pasase adelante, restando día para hacer una señalada 
matanza y presa en los moros, y alcanzar de allí un religioso 
triunfo; y como son todos los que allí se hallaron los que lo afir- 
man y juran, repara la gente tanto en esto que es más firme la 
creencia dello que la secta de Mahoma. 

¡Verdaderamente tenemos trabajoso mundo! Nadie puesto en 
dignidad, por muy acertado que sea, se podrá librar de las pon- 
zoñosas lenguas de los m.aldicientes. Y no paran en esto; antes 
es lo que menos calumnian á V. S., sino que dicen que cuáles 
son las victorias que de la parte del campo de S. M. se pueden 
celebrar sino llorarse, pues apenas ha habido reencuentro en 
que no hayamos perdido tanta potencia nuestra y armas, que, 
echada la cuenta, son tantos más los cristianos muertos que los 
moros de las refi-iegas en que se ha venido á las manos. Harta 
más razón tienen en jactarse de las proezas y valentías que han 
hecho que nosotros cuanto más sin armas y sin cabeza han pe- 
leado; porque haber ganado la puente de Tablate dicen que no 
es cosa tan señalada que merezca nombre de victoria ni ninguna 
de las otras, y menos la del Peñón de las Cuajaras, porque aun- 
que aquí se celebró por [el] gran número de muertos, dicen to- 
dos que sólo setenta y cinco fueron y no más, y los menos des- 
tos de pelea, que aunque fueran más de trescientos hallóse des- 
pués por cuenta que los cristianos muertos y heridos fueron más 
de setecientos, y en sólo el hospital de Juan [de Dios] son muer- 
tos hasta hoy más de ciento y aún dura el morir dellos. Dígolo 
porque cuentan á V. S. los bocados todos cuantos ha tenido de- 
bajo de su disciplina militar, y no se contentan con esto, sino 
dicen que V. S. no llama á Consejo ni le admite de soldados 
viejos ni de los que tienen luenga experiencia de la guerra; y no 
me maravillo desto porque aunque creo que V. S. no ha tratado 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 37 1 

mucho la guerra, sabrá mejor lo que para ella conviene que to- 
dos juntos con ese entendimiento tan acendrado y claro que 
Dios le dio acompañado de tanta prudencia, letras y zelo; cuan- 
to más que casi todo el tiempo que V. S. ha tenido este Gobier- 
no muchas veces ha tomado la lanza en la mano para refrenar la 
fiereza destos enemigos, y quien tan de su cosecha tiene valor 
y esfuerzo heredado y adquirido de tantos progenitores ilustres, 
no es menester que lo vaya [á] buscar á Italia en batallas, 
pues V. S. ha estado tan subjeto al tiro del arcabuz como el sol- 
dado mercenario, que es lo que más de su parte puede poner 
un general, y fué muy mal acordado de los capitanes de campo 
que no estorbasen aquel tan gran peligro de Tablate cuando 
dieron 6. V. S. el arcabuzazo, que á no llevar peto se pudiera 
el campo hallar á obscuras y hacer los moros tan ruines suertes 
en los nuestros, que solamente no se pudiera pasar adelante con 
razón pero pudiera correr gran peligro. Hízolo Dios mejor, que 
guardó á V. S. para mayores cosas y á nosotros de lo que nos 
pudiera subceder, y con razón imputan á V. S. culpa de atrevi- 
do. Por amor de Dios que mire por sí, pues vée el discrimen y 
ruina que podría venir á todo este reino si V. S. nos faltase. 

Advierto á V. S. de todo lo que por acá se dice para que 
mande avisar de lo que es servido que yo diga á todas estas ca- 
lumnias, que pues estoy desengañado en lo que de V. S. conozco 
no es menester más de saber la ocasión para desbaratar su ma- 
licia, porque todos los más se cierran con que V. S. ha hecho 
esta guerra para sólo su provecho, y que no ha perdido punto 
en lo que toca á gozar de sus derechos que como capitán gene- 
ral tiene de los levantados y rebeldes, y aun la gente no para 
en esto, sino dicen que ministros de V. S. han quitado á muchos 
soldados grandes presas diciendo unas veces que salieron sin 
orden, otras que son contra bando, otras que eran para pagar 
las municiones para el servicio del campo y de V. S., y á ningu- 
na cosa destas he podido dar crédito aunque me dicen que un 
gran número de ganados y esclavos y otras muchas cosas han 
traído á vender con poderes y mandado de V. S., y cuando al- 
guna cosa se deposita ó embarga hasta saber si es de paz ó de 



372 BOLETÍN DE LA RICAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

guerra, nunca más lo ve el que á ella pretende tener derecho. 
Este es muy dificultoso artículo de murmuración y á que con- 
viene mucho que V. S. ponga reparo, porque le certifico que 
hay muchos (|ue piensan pedir Juez al Rey en Consejo de guerra. 
Suplico á V. S. que si algo hay litigioso le mande dar algún re- 
medio, porque no se diga que en tiempo que V. S. era General 
se pidió Juez para conocer desta causa, y advierta V. S. [que 
dicen] que cuanto el reino de Granada ha gastado y la ciudad de 
Sevilla y Córdoba y señores y grandes y pueblos y particulares 
no se ha convertido sino solo en provecho de V. S. y en daño 
de todos, pues los enemigos están vivos y Granada con la mes- 
ma violencia que antes y la Alpujarra destruida y el desacato 
hecho á la Magestad divina y humana sin castigo, á lo menos 
igual con el delito, y los moros más hábiles con el tiempo para 
hollar la sierra y esperar y atender al socorro de África. También 
hacen todos burla de que se entienda, y de que V. S. lo crea, 
que los moros han de rendirse y ofrecer las cabezas al cuchillo; 
quieren decir que ninguna cosa se pudo escudriñar y ordenar 
más acomodada para entretener la guerra y que durase y entre- 
tener los levantados, que tomar por rendidos los que agora tie- 
nen de paz, y hacen un buen argumento a forciori diciendo que 
si por no traer una capa y un manto á la castellana han querido 
perder las haciendas y mujeres y vidas y dallas al diablo, que 
por qué agora las han de ofrecer de grado sin esperanza de pre- 
mio, entendiendo, como se entiende, que son verdaderos moros; 
y si la experiencia dice V. S. que lo muestra por algunos que vie- 
nen al martirio, ellos dicen que si no entendiesen de la clemen- 
cia de Y. S. y del amor que les tiene que les habría de dejar 
volver á sus casas, que no vendrían á sacrificarse, más que por 
entender que por beneficio que desto recibe V. S. no ha tenido 
inocentes manos con ellos nadie hay que no lo crea, pero esto 
se debe á V. S. y á su sinceridad y limpieza y así creo que nin- 
gún cuerdo habrá ni hombre de punto que á tal cosa se pueda 
persuadir y pudiera V. S. escusallo, y ansí ni habrá quien gane 
las armas ni escoja el campo ni habrá para qué tratar de aquesa 
materia como V. S. lo trata en sus cartas. En fin, todos dicen 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 373 

que ningún príncipe ha habido en el mundo que tan hermosa 
banda haya tenido de españoles como V, vS. con que pudiera 
conquistar no solamente las Alpujarras más ganar á Argel, sino 
que claramente dicen que no quiso V. S,, ó porque no se per- 
diesen tantos vasallos de su Magestad ó porque durase más la 
guerra, porque se va. más á la luenga el aprovechamiento de V. S. 
Yo nunca podré creer sino que en esto, como en todo, tuvo V. S. 
celo cristiano y de caballero y por esta medida le dará N. S. acá 
y allá el galardón que merece. El cual guarde la muy 111.® per- 
sona de V. S. (l). 

INSTRUCCIÓN DE D.^ DIEGO DE MENDOZA CON XIMENEZ PARA TRATAR 
CON SU MAG.^ SOBRE SUS NEGOCIOS PARTICULARES (2) 

Llevéis instrución en las cosas Públicas en que en que quan- 
to á mi particular se toca alguna cosa generalmente. 

y Porque su magestad se pueda satisfazer más por entero le 
dires dándole esta mesma instrución ó copia della. 

que yo he servido á su magestad 20 años lo mejor que he 
sabido y no piensso haver hecho error sino por ignorancia. 

que su magestad me ha hecho merced de quatro mili ducados 
de penssión que me tornan en dos, porque los mili se me van 
en cambios y en passarlos acá, atento que los obispos pagan 
pessimamente y los otros en quartas y subsidios y medios fructos. 

que el salario me vale cinco mili escudos menos nueve que 
por todo es siete mili escudos, he havido de su magestad des- 
pués que le sirvo 4.000 y 800 escudos y trezientos carros de 
tratas de ayuda de costa en Inglaterra, flandes, venecia y Roma 
y sena y aun estos no he pedido yo, pero su magestad se ha mo- 
vido de sí a hazerme merced de que humildemente le beso las 
manos. 



(i) Academia de la Historia. Colee, de Jesuítas. AIisceld?ieas, en folio, 
tomo 188, pág. 234. Otra copia en el tomo 115, fol. 204. 

(2) Archivo General de Simancas. — Secretaría de Estado. Legajo 878, 
folio 28. 



374 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

De los ochocientos me hize cargo en venecia quando di la 
quenta, y de los 4.000 me lo hago en Roma. De manera que he 
servido á su magestad sin haver vn rreal de ayuda de costa. 

Tengo casa en Roma no menos que qualquiera embaxador 
dende el Duque de sesa hasta á my y mayor que algunos, por- 
que passa de 1 20 personas, y tengo la mesa rrespectivamente. 
Tengo assí mesmo en sena casa aderegada y partida con la 
de Roma. De manera que para el ordinario en solo comer he 
menester lo que su magestad me da y lo que tengo y estos años 
atenta la carestía no me ha bastado, Demás desto soy necessita- 
do á hazer extraordinarios en vestidos, partidos de criados, ade- 
remos de casa y otras particularidades que cada año quedo em- 
peñado por lo menos en dos mili escudos. 

Por el cargo de sena no tiro vn rreal de salario donde he ser- 
vido 4 años como su magestad sabe con trabajo y algún peligro y 
mucho gasto. 

Todos quantos embaxadores ha havido han sido honrrados y 
acrecentados de su magestad estando en Roma, en muchas rren- 
tas, officios ó encomiendas y muy largas ayudas de costas, demás 
de haverles pagado los gastos que han hecho por su magestad y 
rremunerádolos quando salieron. 

Sólo yo no he rrecibido otra merced sino los dichos quatro 
mili ducados de penssión antes que viniesse á Roma, haviendo 
servido 1 5 años por los quales 4 mili ducados beso á su mages- 
tad las manos y tengo en mucho la merced havido rrespecto á 
mí, pero havídolo á la grandeza de su magestad y mercedes que 
suele hazer á otros criados y aun á las que otros que no son 
príncipes suelen hazer en tanto tiempo de servicio, la gente 
mira en ello y pienssa que por algún defecto mío aya su mages- 
tad mudado stilo comigo solo, y si no fuesse porque en cierta 
manera trae consigo parte de honrra no hablaría en esto, por ser 
cosa en que se han de juntar la voluntad y la occasión, que pocas 
vezes concurren. 

quanto á las quentas he querido poner las ayudas de costa y 
gastos hechos en servicio y por orden de su magestad extraordi- 
nariamente y las carestías, porque no haviendo pedido ayuda de 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 375 

costa ni haviendo merced conque hazerlos no será honesto que 
su magestad quiera que yo los ponga de la hazienda que no ten- 
go y entre en deuda por su magestad de que no pueda salir 
atento la orden de gasto y lo poco que ay de que, cumplilla 
como arriba está dicho, basta que aya puesto lo que su mages- 
tad me ha dado y el trabajo de spíritu y persona 20 años y nue- 
ve mili escudos de deuda en que quedó después de haverme su 
magestad pagado. 

los gastos hechos fuera desto son menores que los de otro 
ninguno que aya servido á su magestad en dos cargos principa- 
les como Roma y sena, porque vn año con otro el de Roma no 
ha passado 12 mili escudos cinco años contando correos, perso- 
nas que se han embiado y gastos más del ordinario en viages, y 
carestías y huéspedes, y el de sena apenas passa seis mili escu- 
dos en el mesmo tiempo, como se verá por mis quentas si se 
miran parte por parte y lo mismo en los interesses, en la sede 
vacante y dolencia de clemente gastó el Conde de cifuentes 
quinze mili escudos y en la de león don Juan manuel más é assí 
mesmo en la de Adriano. 

yo tuve más gente y peor tiempo y dos meses de sede vacan- 
te los que tenían las armas por enemigos, y embié quinze co- 
rreos á su magestad y gasté solos 7 mili escudos en todo. 

Concluyo con que ninguno ha servido en tantas partes ni con 
más costa ni con menos hazienda, y á ninguno se ha hecho me- 
nos merced ni dado menos ayuda de costa, antes ninguna. 

que con todo esto yo estoy muy contento y no canssado de 
haver servido y servir á su magestad y en su servicio, quiero 
acabar en la parte que me mandare, pero supplico humillmente 
á su magestad mande pagar lo que pareciere por mis quentas 
que devo por él y hazerme merced conque pague lo que devo 
por mí, atento que todo se hagastado en su ser\'icio justificada 
y limitadamente. 

De otra manera yo quedo falido y perdido el crédito é inhábil 
para poder ser\ir á su magestad, assí mesmo quedaré yo y 
muchos que se han obligado por mí descomulgados; también 
supplico á su magestad sea servido para rreparar á la afrenta 



376 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

que se me sigue con no haverme su magestad juzgado capaz de 
las mercedes que suele hazer á sus criados porque pueda pare- 
cer con la haz descubierta sin que me pregunten la causa porque 
ha faltado en my lo que veen en otros y porque en la verdad es 
impossibilidad sostenerme con lo que tengo, si su magestad 
fuere servido no hazer esto aquella sea servido ó ponerme en 
parte donde no tenga tanta obligación como muchas \'ezes he 
scripto ó darme licencia para que esté como puedo, y no obs- 
tante que la auctoridad de vno y aun dos cargos tan preemi- 
nentes padezcan que esto me basta, con mandarme pagar lo que 
se me deve y rresponder por mí si fuere calumniado de bivir 
más estrechamente y con menos dignidad que por lo passado 
havemos bivido yo y mis predecessores en Roma y biven los 
embaxadores de otros príncipes y rrequiere aquel cargo, ó 
quando á su magestad no satisfaga proveer las neccessidades en 
ninguna manera, sea servido mandarme lo que devo hazer para 
que no padezca el servicio de su magestad y mi honrra. 

A mí me pesa que estas mis neccessidades concurran con vn 
tiempo tan trabajoso y que yo ponga á su magestad en costa y 
neccessidad por mi parte que havía de servirlo para salir della, 
pero atento que he servido y con menos que otro parece que se 
puede entre los muchos gastos rremediar el inconviniente destos 
y de mí mandar lo que fuere servido, rrefiriéndome á lo que digo 
en la instrucción de los negocios públicos. — En Roma, 1 4 de 
Abril de 1552. — Don Diego Hurtado de Mendoza. [Rúbrica]. 

CUENTAS DE D. DIEGO HURTADO DE MENDOZA DEL DINERO QUE 
HABÍA RECIBIDO EN ROMA, VENECIA, TRENTO Y SENA (l) 

Folio I. — Empieza con la cédula de S. ^I. de l.° de Agosto 
de 1576, mandando que se recibiesen las cuentas á D. Diego 
Huftado de [Mendoza. 

Folio 3. — Cédula real dando licencia á D. Diego Hurtado de 
Mendoza, para entrar en la Corte. 18 Mayo 1574- 

(i) Archivo general de Simancas. — Contaduría Mayor. — i.^ Época. Le- 
gajo 1.414- 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 377 

Eolios 4. y 5. — Reducción de monedas de Ñapóles y Milán. 

Folio 6. — Relación del estado de las cuentas de lo de Sena y 
Venecia; año 1572. 

Folios /., 9. y 10. — Trasunto de la cuenta de Sena, respon- 
diendo D. Diego á los cargos que envió la Señoría contra él. 

Folios 1 1 al 14. — Gargo y data del trigo entregado por don 
Diego á los soldados y República de Sena. 

Folio 15- — Sobre los daños que los seneses recibieron después 
que se comenzó la fábrica del castillo de Sena. 

Folio 16. — Cuenta de D. Diego mientras fué Ministro en la 
ciudad de Sena. 

Folios 17 á 19. — Trasunto de la cuenta de lo que había reci- 
bido D. Diego Hurtado de Mendoza en Sena, de los Diputados 
de la Balía. 

Folio 33. — Real cédula para que D. Gómez Suárez de Figue- 
roa pagase á Nicolo Sansón cierto dinero que le debía D. Die- 
go Hurtado de Mendoza, sobre lo que hubo pleito entre los 
dos y se dio sentencia por el Licenciado Bribiesca, Alcalde de 
Corte. 

Folios 37 y 39. — Capítulo de carta del Embajador Figueroa, 
16 x^bril de 1 567, sobre los cargos de D. Diego de Mendoza 
acerca de todo lo que el dicho Embajador le había proveído por 
mandado del Emperador, del tiempo que D. Diego estuvo en 
Roma, Trento y Sena. Está la relación de lo que por Gomes 
Suárez había pagado. 

Folios 40 á 51. — -Son antecedentes de lo que D. Diego Hurta- 
do había recibido y pagado por distintos conceptos. 

Folio 52. — Minutas de Cédulas reales remitidas á los Virreyes 
de Ñapóles, Sicilia y Milán para que mandasen relación del dine- 
ro, artillería, municiones y vituallas que recibió y fueron á cargo 
de D. Diego Hurtado, año 1 566, porque se le había mandado to- 
mar cuenta. 

Folio 54. — Razón de los Contadores mayores de cuentas de 
los cargos que en cualquier manera resultaron contra D. Diego 
Hurtado de Mendoza sobre sus cuentas; año I 567. 

Folio 55. — Relación del descargo que dio en Bruselas D. Die- 



378 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

go Hurtado de Mendoza a 30 de Mayo de 1559, ante los señores 
Contadores mayores, estando en audiencia pública. 

Folio 56. — En Junio de 1559) se presentó el Secretario de la 
Contaduría Mayor de Cuentas en casa de D. Diego Hurtado de 
Mendoza, para que declarase el cargo de lo que tocaba al dinero 
recibido por mandado de S. M. en el tiempo que tuvo el Gobier- 
no de Sena, y dijo que aunque tenía declarado otro cargo ante 
los señores Contadores, que éste era el verdadero, no embargan- 
te, que en el otro había declarado más partidas, las cuales no 
fueron para la fortificación. 

Folios 58 al 60. — Apuntamiento presentado en Ciante á 16 de 
Junio de 1 5 59 por D. Diego Hurtado de [Mendoza sobre las 
Cuentas de Sena. Primero dice que suplicó dos veces á S, M. 
que mandase que se viese, y S. M. le respondió la primera vez 
que la tierra estaba perdida y no se podía dar razón, y la se- 
gunda vez le contestó muy enojado que no había de qué ni para 
qué tomar cuentas. 

En cuanto á la relación dice que, como hubiesen sido librados 
los dineros que S. M. envió al dicho D. Diego, la presenta divi- 
dida en tres maneras de partidas y gastos: una, que se podía 
probar con testigos, con la evidencia del hecho y las mismas co- 
sas; otra, que consistía en conjeturas y confianza que se había 
de hacer de él y estar á su dicha fe y palabra de caballero, etc. 

Folio 64. — Memorial de D. Diego Plurtado para que se toma- 
ra declaración á los testigos que entonces estaban presentes, 
aunque no tenía obligación de dar ninguna manera de cuenta 
más que como ministro. 

Folio 65. — Autos y notificaciones á D. Diego Hurtado de Men- 
doza en 1565 y su respuesta á ellos sobre la presentación de 
cuentas y su finiquito, y al final se manda que el citado D. Die- 
go, pagase al receptor Salafranca dentro del término de nueve 
día, después que fué requerido, 4.000 ducados en cuenta del al- 
cance. 

Folio 66. — Real cédula de 1565 mandando pagar, á D. Diego 
Hurtado de Mendoza, 4.000 ducados, á que se hace antes 
mención. 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 379 

Folios 6"] á 72.— Memoriales de D. Diego Hurtado de Men- 
doza pidiendo término para rendir cuentas y comprobar los 
cargos. 

Folio 73. — Interrogatorio de algunos testigos sobre el cargo 
que tuvo en Sena D. Diego Hurtado de asentar el Estado de 
Sena, etc. 

Folio 78. — Petición del fiscal Arriaga para que se ejecutase á 
D. Diego Hurtado en sus bienes por haberse pasado con exceso 
el término concedido para las cuentas. 

Folio 80. — Otra ídem sobre que S. M. mandase dar la carta 
ejecutoria que estaba acordado dar contra D. Diego Hurtado por 
los 4.000 ducados y 3.000 más de pena que le estaba impuesta. 

Folios 82 y 83. — Poder de D. Diego Hurtado de Mendoza á 
favor de los procuradores Juan de Lezama y Miguel de Becerra 
y diligencias de presentación del poder. 

Folios 84 y 85. — Memoriales de D. Diego pidiendo el recono- 
cimiento de cuentas y suplicando del auto provisto en Sep- 
tiembre. 

Folio 86. — Información de testigos presentada por D. Diego 
Hurtado de Mendoza en 1566, 

Folio 87. — Petición del Fiscal, de 1 566, para que se mandase 
cumplir la ejecutoria dada contra D. Diego Hurtado de Mendoza. 

Folios 88 y 90. — Dos cédulas reales para que los Contadores 
tomasen en horas extraordinarias las cuentas á D. Diego Hurta- 
do de Mendoza. 

Folio 90. — Auto que se dio en 25 de Agosto de 1572 para 
que D. Diego Hurtado de Mendoza mandase persona con poder 
y recaudos para asistir á su cuenta. 

Folio 92. — Poder que dio D. Diego Hurtado á Cristóbal de 
Guinea. 

Folio 93. — Otro auto de 27 de Abril de 1573 en la misma 
forma que el anterior. 

Folio 94. — Real cédula de 18 de Mayo de 1 574 dando licencia 
á D. Diego Hurtado de Mendoza para que entrase y estuviese 
en la Corte por espacio de dos meses á asistir á sus cuentas, 
con tal que no entrase en Palacio, plaza, ni terreno de él. 



380 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Folio 95. — Auto de citación que se hizo á D. Diego para que 
fuese á asistir á su cuenta, juntamente con la cédula de licencia. 
24 Mayo 1574. 

Folio 96. — Poder á í"a\or de Juan de Galarza. 

Folio 97. — Auto de citación á Juan de Arrazola, procurador 
de D. Diego Hurtado, para que asistiese á la cuenta. 1 5 Sep- 
tiembre 1574- 

Folio 98. — Poder que D. Diego Hurtado dio á Andrés de 
Irazabal. 

Folio 99. — Auto de Contadores mayores de cuentas para que 
Lucas de Ibarra diese á D. Diego Hurtado las fes que le pidiese. 
30 Abril 1567. 

Folio 100. — Carta de pago de 50-000 escudos que D. Diego 
Hurtado prestó al Papa Julio III. 24 Enero 1579- 

Folios 100 al 129. — Cargo y data de las cuentas. 

Folio 130. — Alcance contra D. Diego Hurtado. 

Folio 135. — Aprobación y fenecimiento de cuenta de don 
Diego Hurtado en el año 1556. 

Folio 136. — Otra ídem de la cuenta desde el año 1 547 á. 1552. 

Folios 140 á 148. — Determinaciones de cuentas de Contadores 
mayores. 

Folios 149 á 152. — Dos consultas de los Contadores de Cuen- 
tas á S. M. sobre algunas partidas puestas en descargo. 

Folios 153 a 169. — Descargo del alcance de D. Diego Hurtado. 

Folios 170 á 179. — Data de escudos entregados por D. Diego 
Hurtado á Sancho de Goitia. 

Folios 179 y 180. — Alcance que resultó á favor de D. Diego 
Hurtado, de algunas partidas que gastó. 

Folios 181 á 185. — Traslado de la cédula real que se envió 
al Virrey de Ñapóles para que averiguase el dinero "que se había 
mandado á D. Diego Hurtado. 

Petición de I). Juan de Luzariaga para que no se tomasen á 
D. Diego más cuentas que las referentes á Sena. Cédula para que 
1 íernando de Bribicsca, ó la persona que nombrase, asistiese con 
los borradores al fenecimiento de las cuentas de D. Diego Hur- 
tado; tiene la fecha de 3 de Noviembre de 1576. 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 38 1 



LEGAJO 1.420. LA MISMA SECCIÓN 



Folio I. — Poder de D. Diego Hurtado de Mendoza á fa\-or de 
Diego del Castillo, para que ante los Contadores mayores pudie- 
se dar las cuentas. 25 Febrero 1 567. 

Folio 2. — Real cédula de I de Agosto 15/6, para que los Con- 
tadores acabasen las cuentas de D. Diego Hurtado de Mendoza. 

Folio 4.; — Copia de un capítulo de carta de S. M. á Don Diego 
desde Colonia en 12 de Junio de 1 5 50, sobre la fábrica del casti- 
llo del Sena. 

Folio 5. — Carta de D. Fernando Gonzaga á D. Diego sobre 
los 20.000 escudos que mandó que se le enviasen de ^Milán para 
la obra del castillo de Sena. II Septiembre I550- 

Folio 6. — Otra ídem. 10 Septiembre 1550, desde ^Nlilán, sobre 
lo mismo. 

Folio 7. — Otra de los lugares al mismo sobre ídem. 21 
Enero 1551. 

Folios 8 al II. — Real cédula de 22 de Agosto de 1550 man- 
dando á D. Diego que se hiciesen las obras del castillo de Sena 
y se proveyesen dineros para ellas. 

Carta del Virrey de Ñapóles sobre que buscase para aquel 
efecto 7.000 escudos de oro. 

Folio 12. — Capítulo de carta de S. M. á D. Diego, Augusta 
último de Noviembre 1 5 50, sobre el sitio en que debía cons- 
truirse el castillo de Sena y fuese el de San Sedonio, el mismo 
que D. Diego llamaba San Próspero. 

P^olio 13. — Fe del Secretario Vargas de la comisión que el 
Emperador dio á D. Diego para la elección de los oficiales que 
habían de trabajar en Sena y Orbitelo. Madrid, 25 de Febrero 
de 1556. 

Folios 14 y 15. — Cartas del Secretario Vargas sobre el nom- 
bramiento de personas y mercedes y otra declaración de don 
Diego de las personas que nombró para el gasto del dinero de 
Sena (sin fecha). 

P'olios 16 y 17. — Cédulas reales de l6 de Mayo de 155 I para 
que Diego tomase á cambio los 76.OOO escudos del Papa. 



382 boletín de la real academia de la historia 

Folio 18. — Copia de capítulo de carta de Su Magostad á don 
Diego, 26 de Julio 1 5 52, sobre que tomase á cambio II.OOO 
escudos. 

Folios 19 y 20. — (3tra de D. Diego y Secretario FLraso sobre 
lo que importaba proveer dinero para Sena, en vista del peligro 
en que estaba. 9 y 21 de Junio 1 5 52. 

Folio 21. — Otra ídem de D. Diego al Secretario Eraso, I o 
Junio 1552, en respuesta de su carta sobre el tomar dinero á 
cambio. 

Folios 22 y 23. — Carta de D. Diego y fe de Francisco de 
Ibarra sobre la contribución de los soldados de Lombardía. 1 9 
de Junio de I 566. 

Folios 24 y 25. — Traslado de carta que el Papa Julio escribi(5 
á D. Diego sobre la defensa de Castro, 23 de Junio de I 551) y la 
respuesta de aquél al Papa. 

Folio 2ó. — Capítulo de carta de Su Magestad á D. Diego, 7 
de Julio de I 55 I, sobre licenciar la gente que se había levantado 
para la defensa de Castro. 

Folio 28. — Otro ídem 20 Abril I 55 I sobre la fortificación y 
guarda de Puerto Hércules y Orbitelo. 

Folios 29 y 30. — Capítulos de Carta de S. ^I. á D. Diego de 
útimo de Septiembre 1 55 1, sobre la fortificación de Pomblin y 
Orbitelo, y Real cédula de la misma fecha dando licencia á Sena 
para sacar trigo de España para su proveimiento. 

Folio 31. — -Otro ídem 8 de Julio I 5 52 sobre lo mismo. 

Folio 32.— Otros capítulos de carta de ídem á ídem 8 de Ju- 
nio 1552 sobre que entretuviese los 1 00 caballos; que tomase 
dinero á cambio y sobre sus cuentas. 

. F'olios 33 y 34. — Mandato de S. M. á D. Diego para que so- 
corriese á Orbitelo y para que fuese por la posta á la Corte. 20 
de Agosto 1552. 

Folio 35. — Copia del poder que S. M. dio á D. Diego para 
asentar con la República de Sena y evitar los movimientos. 

Folio 36. — Capítulos de carta de D. Diego para que Lucas 
de Ibarra certificase en los gastos hechos en Sena, por haberse 
perdido las escrituras de sus cuentas (sin fecha). 



DON DIECIO HURTADO DE MENDOZA 383 

Folio 37. — Relación y cargo de D. Diego, de los mrs. que Su 
]\Iagestad proveyó para la fábrica del castillo de Sena (sin fecha). 

Folios 38 al 40. — Relación firmada de D. Diego, de los dine- 
ros que tomó á cambio para la fábrica de Sena. 

Folios 41 al 43. — Data de D. Diego de los dineros que dio en 
virtud de la comisión que tu\-o de S. AI. á ciertas personas con 
torme á las ocasiones y para su casa (hay fecha de 28 de Julio 
1551). 

Folio 44. — Data de los dineros dados por D. Diego al Comi- 
sario Juan de Vergara. 

Folio 45. — Data de los dineros prestados por S. ]\I. al Papa 
Tulio III, I 55 I. 

Folios 46 y 47.— Data de correos y gentileshombres. 1 55 1. 

Folio 48. — Dineros que D. Diego gastó en la empresa de Cas- 
tro. 1 55 1. 

Folios 49 y 50. — Data de D. Diego de los dineros gastados 
en la fábrica de Orbitelo (sin fecha). 

Folios 51 al 54- — Data de D. Diego de los dineros entregados 
á Gonzalo de Llerena, Pagador de la fábrica del castillo de Sena. 

1551. 

Folio 55. — ídem id. de los dineros dados ?■ Sancho de Goitia 
por el mismo concepto. 

Folios 56 á 5g. — ídem de dineros gastados por Hernando de 
Montesa en lo mismo. 

Folios 60 á 63. — ídem de los dineros gastados por Pedro Ji- 
ménez. 

Folios 64 y 65. — ídem de los dineros que Juan de Ayala y 
Lope de Barrientos recibieron para los carros. 

Folio 66. — Cargo de D. Diego del dinero que recibió siendo 
Embajador en Roma en los años 1 55 1 y 1552. 

Folios 68 á 73. — El cargo de D. Diego por varios conceptos 
y el sumario de dicho cargo. 

Folios 74 á 94. — Data de D. Diego de los dineros gastados 
por todos los conceptos antes indicados. 

Folios 95 á 112. — Descargo que dio D. Diego para sus cuentas. 

P^olio 113.— Carta de finiquito de las cuentas de D. Diego 



384 BOLETÍN' DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Hurtado de Mendoza, según lo cual alcanzó D. Diego á S, M. 
2.073 escudos líquidamente, cuya cuenta se acabó de fenecer en 
Madrid, á 8 de Octubre de 1578. Está firmado de Luis Vázquez 
de Acuña. 

CORRESPONDENCIA Y DESPACHOS DE ROMA, EN QUE HAY CARTAS DE 
DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA SOBRE LOS NEGOCIOS PENDIEN- 
TES (l) 

Relación individual de la protestación que hizo el Embajador 
Mendoza en consistorio sobre la traslación del Concilio á Bolonia. 

Vuelta de Mendoza á Roma, desde Milán, á procurar el Breve 
de facultades para Alemania. 

Instrucción del Emperador á Mendoza sobre los negocios de 
Roma. 

Conferencia entre el Embajador Mendoza y el Cardenal Paris 
sobre el estado de los negonios de Erancia en Roma. 

Monteza, secretario de Mendoza, hizo la correspondencia du- 
rante la ausencia de aquél. 

Carta de Mendoza, en que refiere el lance ocurrido en la capi- 
lla del Papa, sobre prerrogativa de asiento (l 548-1549). 

Legajo 876. — Aviso de la partida de Mendoza á Sena á edifi- 
car el castillo por las trazas del ingeniero Juan Bautista Romano. 

Licencia al Embajador Mendoza para curarse un brazo en los 
baños de Luca. 

Otra carta en que pide la encomienda del Marqués de Mon- 
tésclaros. 

Otras sobre la conveniencia de llevar tropas á Trento para la 
seguridad del Concilio (I550"l55l)- 

Legajo 877. — Notas de D. Diego de Mendoza con a\isos se- 
cretos de Francia, en que expresa que allí no había más Rey, ni 
corte, ni gobierno, que el Condestable. 

Cartas del Cardenal Jaén al Rey sobre los motivos de disgusto 
del Papa con Mendoza y elogio de éste. 

(i) Secretaría de Estado. — Legajo 875 y otros. 



nON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 38? 

D. Diego de Mendoza obtiene para su hermano, el marqués 
de Mondéjar, el jus praesentandi y patronato de los beneficios 
de sus Estados. 

Correspondencia de Mendoza con el Emperador con avisos, no- 
tas y discursos sobre los negocios de Italia, y en particular de Sena. 

Relación de sus méritos y servicios firmada de su mano (1552). 

Estado 872. — Alocución de D. Diego á los legados del Conci- 
lio de Trento ( 1 544- 1545). 

Estado 874. — D. Diego de Mendoza da cuenta de su viaje á 
Roma (1547). 

Estado 121. —Relación de méritos de D. Diego Hurtado de 
Mendoza (1 557). 

Estado 149. — Cartas de D. Diego Hurtado de Mendoza, á quien 
Felipe II nombró proveedor general de la Armada que había de 
pasar á Flandes (1567). 

Estado 157- — Aceptación que hizo Felipe II de la herencia de 
D. Diego de Mendoza y poder al secretario Gracián para entre- 
garse de ella (1575). 

Estado 1.497. — Registro de cartas de D, Diego H. de M., Em- 
bajador en Venecia (l 5 39- 1 549). 

El Rey á D. Diego Hurtado de Mendoza, Proveedor general 
de la Armada que se mandó juntar en Coruña y otras partes, 
para que diese orden de que se preparase una zabra para que 
llevase á Flandes un correo con despachos tocantes al servicio 
de S. M. Madrid, 15 Diciembre 1567. 

COPIA DE UN TESTIMONIO DADO POR EL ESCRIBANO PEDRO DE LA 
FUENTE, EN EL CUAL CONSTA LA DECLARACIÓN QUE HIZO BRIANDA 
PÉREZ, MUJER DE DON FERNANDO DE VALOR, CUANDO LE PROCLAMA- 
RON POR REY DE LOS MOROS EN SU REBELIÓN Y DE LO QUE OCURRIÓ 
EN DICHA ELECCIÓN. FECHA EN LA CIUDAD DE GRANADA Á 23 DE 
MARZO DE I 5 7 I ( I ) 

Yo Pedro de la Fuente, escribano de cámara de S. M. é de la 
comisión de los jueces de su consejo que reside en Granada, fice 

fi) Simancas. Cátn. de Castilla. Leg. núm. 2.157. 

TOMO LXV. 25 



386 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

sacar un traslado del dicho é declaración que hizo Brianda Pérez, 
morisca, que dice así: 

En la ciudad de Granada á veinte y tres días del mes de 
Marzo de mil y quinientos y setenta y un años, en presencia del 
señor licenciado Lope de Montenegro Sarmiento, juez de S, M., 
se recibió juramento en forma de derecho de una mujer que 
dijo llamarse por su nombre Brianda Pérez, de la cual, porque 
dijo ser cristiana, se recibió juramento en forma de derecho, so 
cargo del cual le fueron hechas las preguntas siguientes: 

Preguntada qué edad tiene y si es casada ó soltera é de dónde 
es vecina, dijo que es de edad de veinte y tres ó veinte y quatro 
años, poco más ó menos, y que fué casada con don Fernando de 
Valor y de Córdoba, á quien los moros eligieron por Rey, y que 
se casó con él en Poqueira en la ley de Mahoma, y que ésta que 
declara es vecina y natural de Alcolea del Alpujarra, hija de 
García Pérez el Munidat, que ya es difunto y murió antes del 
levantamiento. 

Preguntada qué conocimiento tuvo con el dicho don Fernando 
antes que con él se casase y adonde lo conoció y qué tanto 
tiempo ha que le conoce, dijo: que ha seis años que conoce al 
dicho don Fernando y lo comenzó á conocer en el dicho lugar 
de Alcolea, porque allí tuvo convei-sación carnal con ella y desde 
allí la tuvo por amiga y la trujo á esta ciudad de Granada donde 
estuvieron nueve meses, y antes desto había estado con él en 
Almería y otras partes. 

Preguntada si el dicho don Fernando fué elegido por los mo- 
ros por su Rey y dónde y en qué casa, que todo lo diga en par- 
ticular, la cual dijo: que lo que pasa es: que es verdad que el di- 
cho don Fernando de Valor fué alzado por Rey de los moros en 
esta ciudad de Granada por el mes de Diciembre antes de Navi- 
dad, esta que agora pasó hizo dos años, en una casa cerca de San 
Miguel que es en la casa de Alvaro Elcargi, tintorero, que es 
hombre rico y tiene canas, y que la mujer deste Alvaro Elcargi 
es hija de Hardon, vecino de Granada, que dicen que tenía tien- 
da en la Alcaicería, la cual casa donde el dicho don Fernando 
fué elegido por Rey es en la parroquia de San Miguel, junto á 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 387 

una casa donde vivía el dicho don Fernando, la cual casa del 
dicho Alvaro Elcargi mostrará esta que declara todas las veces 
que fuere menester, y antes de la noche que al dicho don Fer- 
nando alzaron por Rey, vido esta que declara que entraban y 
salían en la casa del dicho don Fernando muchos moriscos de 
Granada y se apartaban con él en su aposento en secreto y allí 
hablaban, y esta que declara deseando saber lo que los dichos 
moriscos trataban, preguntó al dicho don Fernando que qué 
secretos eran los que trataba con los dichos moriscos, pues en- 
traban y salían tantos, el cual le respondió á esta que declara: 
Todo lo habéis de saber, y esta dijo sí, é importunándole le dijo 
el dicho don Fernando: Daca la mano que no lo dirás á nadie, y 
esta que declara se la dio; y así el dicho don Fernando, estando 
ambos solos, le dijo: hágote saber que se quiere alzar Granada 
y questá concertado que los de Guejar han de venir y que ya 
están en el Alhambra cuarenta moriscos, que los ha metido un 
portero ques luterano, no le dijo el nombre, y como lleguen los 
de Guejar han de entrar por el postigo falso y por las murallas, 
porque han de ser más de doscientos, y que en el Albaicín había 
en cada casa veinte y seis hombres escondidos, y para cuando 
viniesen los de las Alpuj arras y de la V^ega tenían llaves hechi- 
zas para las puertas de la ciudad para abrirles cuando viniesen, 
y que estas llaves se habían hecho por otras que se habían im- 
primido en cera, y que entrados en el Alhambra si el Conde se 
diese que no lo matasen y que si se defendiese que lo matasen, 
y esta que declara le respondió al dicho don Fernando cómo se 
ha de hacer eso, pues que en el Alhambra hay tantos tiros; el 
cual respondió que el dicho portero luterano le había dicho que 
sólo había un tiro que era el de la seña y que los demás no esta- 
ban cargados, y la noche del día que pasó lo que tiene dicho, 
estando el dicho don I'ernando en su casa y con él esta que de- 
clara, vino á la dicha casa un fulano de Palacios y Cárdenas, su 
suegro, que es un hombre viejo, y concertaron con él de com- 
prarle la veinticuatría del dicho don Fernando, é assí el dicho 
Cárdenas y Palacios dieron al dicho don Fernando dineros que 
decían que eran dos mil ducados y una cadena y un collar de 



388 boletín de la real academia de la historia 

oro, y después de idos los dichos Palacios y Cárdenas vinieron á 
la dicha casa el dicho Alvaro Elcarqi y otro que se llama Arroba, 
porque así lo nombró el dicho don Fernando, los cuales se apar- 
taron con 61 y hablaron, y luego el dicho don Fernando llamó á 
esta que declara y todos se salieron juntos y se fueron á la casa 
del dicho Alvaro Elcargi y se entraron en una sala baja questá 
en el patio donde como el dicho don Fernando entró le iban 
besando en el brazo, y en la dicha sala había muchos moriscos 
que serían como cuarenta y como diez é seis mujeres, algunas 
con sus marlotas y otros aderezos, la cual sala estaba toda cu- 
bierta de alfombras por el suelo y una silla enmedio de la pieza, 
y entrados la cerraron y el dicho don Fernando se asentó en la 
dicha silla questaba enmedio de la sala, y luego sacaron cuatro 
banderas con sus varas como lanzas y las pusieron arrimadas 
como tienda sobre la cabeza del dicho don Fernando, las cuales 
banderas eran de seda, una de raso carmesí y otra de terciopelo 
carmesí y las otras dos la una era verde é la otra azul, las cuales 
banderas tenían en la mano cuatro de los moriscos questaba n 
en la dicha sala, y luego vinieron otros dos de los que allí esta- 
ban con dos libros, los cuales los abrieron y tenían las letras 
coloradas y verdes y negras y leían en ellos cosas de moros, y 
esto fecho el dicho don Fernando se levantó de la silla y besó 
las banderas é luego hicieron lo mismo todos los moriscos que 
allí estaban y no las mujeres, porque ya como dicho tiene cuan- 
do entró el dicho don Fernando le besaron la mano, y esto hecho 
sacaron colación de mazapanes y confituras y roscas y buñuelos 
y comieron, y estando allí llegó un morisco forastero que se dijo 
que era correo enviado por los moros de Dilar, y allí entendió 
esta que declara que venía á decir que no habían venido los 
mancebos de Guejar por la mucha agua que había llovido, é assí 
el dicho don Fernando se fué á su casa y llevó á esta que decla- 
ra y luego el dicho don Fernando se volvió á casa del dicho Al- 
varo Elcargi, donde estuvo hasta que quiso amanecer con los 
moriscos que allí quedaban y que así mesmo esta noche acaba- 
do de hacer la venta de la veinticuatría vino la justicia por 
mandado de los señores Alcaldes desta Corte y sacaron el diñe- 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 389 

ro, cadena y collar, y el dicho don Fernando quedó como des- 
esperado y luego pasó lo que tiene dicho de irse á la casa del 
dicho Alvaro Elcargi donde pasó lo que tiene declarado, é que 
luego otro día de mañana el dicho don Fernando secretamente 
llevó á esta que declara á la casa y huerta de don Pedro Bane- 
gas, que es fuera de Granada, que dicen ques de doña Catalina, 
mujer de un ginovés; que por la dicha huerta pasa una acequia 
grande de agua y aquel día y noche estuvieron en la dicha casa, 
en la cual estaba una mujer cristiana vieja que no le sabe el 
nombre, la cual está casada con un cristiano nuevo, á los cuales 
si los vi[ese] los conocería, pero no les sabe los nombres; y luego 
otro día subieron á esta que declara en un macho en hábito de 
cristiana vieja y el dicho don Fernando en su caballo y con 
ellos Bartolomé, un criado suyo, y fueron camino de las Alpuja- 
rras, é yendo les alcanzaron ciertos moriscos que iban de Gra- 
nada, los cuales les dijeron que se volviese á Granada, y él dijo 
que ya no había para qué y así los dichos moriscos se volvieron, 
y el don Fernando con esta que declara y su mozo se fueron, y 
llegados á Beznar toparon allí á un clérigo que decían ser el 
beneficiado, el cual dijo al dicho don Fernando que no pasase 
adelante porque había nueva de monfies, y todavía el dicho don 
Fernando llegó á Beznar, donde halló una cuadrilla de soldados, 
los cuales le dijeron que la tierra estaba alterada y el dicho don 
Fernando se quedó allí aquel día holgando con los soldados, y 
otro día á medio día vieron venir de hacia Orgiba siete banderas 
con muchos moros y haciendo su zambra con flautas y otros 
instrumentos, y los soldados se recogieron á la iglesia y el don 
Fernando se fué hacia los moros y se juntó con ellos y se vinie- 
ron al dicho lugar de Beznar, donde todos los moriscos del dicho 
lugar, con los que venían, le tornaron á alzar por Rey debajo de 
un oIi\o, y luego fueron á las casas de los cristianos viejos y las 
saquearon y quebraron tinajas con vino, é yendo á la iglesia los 
moros mancebos para quemalla con los cristianos viejos que allí 
estaban, el dicho don Fernando les dijo que no lo hiciesen y los 
dejasen y luego el dicho don Fernando con las dichas siete ban- 
deras y gente que había se fueron hasta Poqueira, donde halla- 



390 BOr.ETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ron muchos moros y tenían presos y cautivos á los cristianos, y 
luego el dicho don Fernando, con su caballo, se fué á Ugíjar di- 
diendo que iba á salvar al Abad Mayor porque era su amigo, y 
después que volvió dijo que le pesaba porque lo había hallado ya 
muerto, porque don Fernando el Zaquer, su tío, con la gente de 
allá, habían muerto todos los cristianos, que eran tantos que su 
caballo no podía pasar, é luego que volvió de Ugíjar á Poqueira 
se casó el dicho don Fernando con esta que declara en el dicho 
lugar de Poqueira á la ley de los moros, y desde Poqueira trujo 
á esta que declara á Ugíjar y á Valor y á otros lugares del Al- 
pujarra hasta questando el dicho don P'ernando en Andarax y 
los moros que con él andaban lo mataron ahogándolo con cor- 
deles. 

Preguntada por su merced del dicho señor Oidor diga ó de- 
clare quién eran los moriscos que así tiene dicho que entraban y 
salían en casa del dicho don Fernando é hablaban con él de se- 
creto, dijo que como esta que declara no era de Granada no 
conosció á ninguno de los dichos moriscos, mas de que al dicho 
don P'ernando le oyó nombrar al Garquí y un hijo deste que le 
llaman Juan Xarquí, fué después con el dicho don Fernando y 
con esta que declara á Valor, el cual dicho Juan Xarquí anduvo 
á caballo muchos días en las Alpujarras con el dicho don Fer- 
nando, no sabe esta que declara dónde está ahora el dicho Juan 
Xarqui ni su padre, mas de que supo que eran ricos aquí en 
Granada y que el dicho Juan Xarquí tenía una tienda en el Al- 
caicería, que vendía marlotas y aljófar y zapatos pintados y otras 
cosas. 

Preguntada que pues tiene dicho que á los dichos moriscos 
que así entraban y salían y hablaban en secreto con el dicho don 
Fernando, que no les sabe los nombres, que si viere algunos de- 
llos si los conocería, dijo que podría ser que si viere algunos 
dellos los conocería. 

Preguntada si los que así entraban en la casa del dicho don 
F'ernando y trataban con él en su traje y suerte parecían ser de 
los moriscos ricos principales del Albaicín, dijo que á ésta que 
declara le parecían en su traje y hábito, por andar vestidos de 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 39 1 

negro y bien tratados, ser gente de bien y rica, y el dicho don 
Fernando decía á ésta que declara que era la gente principal y 
más rica del Albaicín. 

Preguntada dónde está ahora el Alvaro lilcargi que tiene di- 
cho, dijo que cuando de aquí se fueron se quedó en Granada, y 
que viéndole ahora le conoscerá muy bien y que si vee á su mu- 
jer también la conoscerá y á otra hermana suya que está en el 
Albaicín. 

[Los demás extremos de la declaración no tienen importancia, 
pues se reducen á preguntar á la testigo por los que intervinie- 
ron en la elección y rebelión y si los conoce.] 

Fecho en Granada á 30 de Marzo de mil y quinientos y seten- 
ta y un años. Pedro de la Puente (i). 

ESTE ES UN TRASLADO DE UNA CARTA DEL SR. MARQUÉS DE MONDÉJAR, 
CAPITÁN GENERAL DEL REINO DE GRANADA, QUE ENVIÓ AL SR. JUAN 
GUTIÉRREZ TELLO, ALFÉREZ MAYOR DE SEVILLA, HECHA Á 1/ DEL 
PRESENTE ENERO V DISE DE LA MANERA SIGUIENTE'. 

A los doce deste escribí á Sevilla diciendo que Granada no 
tenía necesidad de su socorro, que para esta empresa enviaba, y 
pareciéndome que bastaba la gente nuestra, y caminando aquel 
día con el ejército la vuelta de Poqueira, donde tenían aviso que 
estaba don Hernando de Valor, á quien los moros de las Alpu- 
jarras han elegido por Rey, con mucho número de enemigos sa- 
lieron obra de tres mil hombres á acometer el avanguardia del 
ejército por tres partes á un mesmo tiempo con gran denuedo, 
gritando con grandes alaridos, como ellos acostumbran, pelean- 
do valientemente, y los nuestros los recibieron tan bien, que me- 
diante el ayuda de Nuestro Señor hubieron victoria contra los 
enemigos con poca sangre de los nuestros. Murieron de los ene- 
migos como quinientos y fueron heridos y cautivos muchos, y 
por la grande aspereza no se quedaron todos en el campo por 
no poderlos seguir la gente de caballo ni alcanzallos los de [á] 
pie, y habida esta victoria determiné aquel día de emprender el 

(i) Simancas, Negociado de la Cámara de Castilla. Leg. 2.157. 



392 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

lugar de Poqueira, aunque de su naturaleza es tan fuerte que con 
mil hombres dentro se pudiera detener á veinte mil. Quedaron 
los enemigos tan escarmentados del rompimiento dicho, que to- 
mamos el dicho lugar y toda su comarca sin ninguna resistencia, 
y libertamos obra de cien cristianos que tenían cautivos, y se 
hubieron muchas mujeres y niños de los enemigos y con esta 
presa que los soldados hubieron del dicho lugar y de los otros 
lugares de la comarca, viéndose ricos acuerdan de \olverse á sus 
casas, sin que baste ninguna diligencia ni castigo para detene- 
Ilos, lo cual fué á los xui de Enero, y de esta causa tengo muy 
mayor necesidad de gente nueva, y con\iene mucho al servicio 
de Dios, nuestro Señor y de S. M., que venga gente con toda 
brevedad que pudiere ser para que se supla la falta desta otra 
gente que se fué. 

Aunque tenga \'m. otra ord^n de lo que toca á esa ciudad de 
volverse, envialle Vm. esta carta al Sr. Conde de Monteagudo ó 
á la dicha ciudad, así para que tengan aviso de lo sucedido como 
para que entiedan la causa que ha habido para alterar la orden 
que tenía dada en cuanto al volverse de la gente. 

Nuestro Señor, la ilustre persona de V. M. guarde y acrecien- 
te á su servicio. De Ferreira, á 17 de Enero de I 569 (l). 

COPIA DE LA. CARTA QUE EL MARQUÉS DE LOS VÉLEZ 
ESCRIBIÓ AL PRESIDENTE DE GRANADA EN V DE HEBRERO DE I 5^9 (2) 

Muy Illustre Señor: Después de haberme detenido en aquel 
alojamiento de Félix más días de los que yo pensaba, por causas 
que me forzaron á ello, habiéndose reformado este campo de 
gente que me había faltado con los despojos de aquel buen suce- 
so y del de Güecija, vine camino de Andaraja, porque tuve en- 
tendido que quedaba el tercero campo de los enemigos y de mas 
pujanza que los otros que habíamos vencido, y aun fui certifica- 
do que estaba con ellos el tirano malaventurado, que llaman Rey 



(i) Jesuítas, 115, fol. 216. 

(2) Bibl. Nacional. Ms. 13.040. Dd. 59, Uú. i 15. 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 393 

del Alpujarra. Llegando á par de Laxa para asentar el campo en 
el alojamiento que allí tuvimos, por ser aquel día último de Ene- 
ro y ya tarde para poder pasar más adelante, viera cantidad de 
enemigos en un lomo de esta Sierra Nevada, cerca deste lugar 
de Ohañez, y pareciéndome que pues los habíamos visto, era 
bien dejallos otro día, víspera de Nuestra Señora, levanté el cam- 
po de allí para ir la vuelta dellos, que ya estaban en otro sitio de 
la sierra más alto y dificultoso, y así caminamos, que á mi pare- 
cer sería una legua desde el río hasta llegar á ellos por cuestas 
muy iniestas y ásperas, especialmente para cccc caballos, que 
llevaba y no sé cómo lo pudieron sufrir, y habiendo llegado á 
ellos hallámoslos en el dicho sitio, y creo que confiados en lo que 
les favorecía y en su mucho número de gente, la cual la juzgamos 
por tanta como la nuestra; como la opinión de los más fué que 
era mayor número que el nuestro, mostraron tanto ánimo y de- 
terminación como la pudieran mostrar muy buenos soldados con 
sus gaitas y grita acostumbrada, y banderas estendidas y toda 
buena orden, y así comenzaron á venir sobre nosotros por banda 
izquierda, y acometiéndolos nosotros por todas partes se trabó 
una buena cuestión, porque ellos tenían copias de ballestas y ar- 
cabuces y otras armas, y sobre todo determinación desesperada, 
tanto que comenzaron á causar alguna contusión, que fué nece- 
sario que yo lo remediase largando por aquella parte con muy 
buena gente y tiradores, y al cabo fué Dios servido favorecernos 
y ellos fueron vencidos. 

Seguimos el alcance más de una legua por esta sierra arriba, y 
algunas partes donde nunca creo que anduvieron caballos; no sé 
cómo pudieron andar los nuestros. Quedaron muertos dellos, se- 
gún la más corta opinión más de 2.200, pero como se alargó y 
ensanchó tanto el alcance no se puede bien contar aunque tuvié- 
ramos ociosidad para ello. Tomámosles muchas banderas, y cada 
día se hallan y traen del campo donde cayeron, de manera que 
ya creo que faltan pocas de las que vimos que tenían. 

Las mujeres y niños que captivamos son hasta I./OO ánimas 
y muy gran cantidad de bagaje y ganado. Libertamos al pie 
de XXX cristianos y niños que tenían captivos donde fué levan- 



394 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tamiento, hallamos que habían degollado el día que nos \ieron, 
antes de nuestra cuestión, otras lxxiij mujeres, y entre ellas mo- 
zas de gran lástima; y hombres captivamos pocos, porque la gen- 
te de guerra perdió ese cuidado pasándolos á cuchillo, y aun con 
ellos algunas mujeres de que me ha pesado, sin embargo, que 
estas libertades, me dicen, que las moras eran las que degolla- 
ban las mujeres cristianas. De los hombres pocos que se han to- 
mado, que casi todos han sido hallados en las cuevas deste risco 
puestos en defensa. Ahorcó el Juez deste mi campo diez ayer y 
creo que habrá algunos más. 

De nuestra gente quedaron muchos heridos de saetas con 
hierba y sin ella y de arcabuces y golpes de espada y alfanges, 
y murieron pocos, aunque no dejaron de ser algunos, y dos ca- 
ballos y otros están para ello, y el día siguiente de Nuestra 
Señora se celebró su fiesta como pudimos en este campo con 
nuestros candelas como si estuviéramos en Murcia, porque tuvo 
cuidado de enviármelas desde aquella ciudad, como si estuviera 
media legua della. 

El dicho día que peleé con los moros en esta sierra tuve con- 
tados 5.000 infantes y el dicho número de caballos y más una 
compañía de infantería que me alcanzó la noche antes que pasa- 
ban de ce. Había entre ellos más de 2.000 tiradores, y de éstos 
los arcabuceros pasaban de I.200 y el resto de ballesteros, que 
fueron de grande efecto en la jornada de Félix y no de poca 
costa, aunque no espantan tanto como los arcabuceros. La demás 
gente iba de pica, lanza y alabarda y espada y rodela, y después 
de llegado á este alojamiento me han venido compañías de in- 
fantería con que creo que este campo pase de 6.000, y también 
vinieron algunos caballos, pocos, porque en el reino de Murcia 
no hay tantos como en el de Andalucía, y todo esto está á mi 
costa, como desde el primer día. 

Suplico á V. S. me perdone lo largo de esta carta y dé á sí 
mesmo la culpa, pues es la causa dello con la merced que me 
hace mostrando tanto contentamiento y voluntad de escribir lo 
que acá pase. Cuya muy illustre persona, etc. Fecha en este alo- 
jamiento de 0[h]añez á 5 de Febrero de 1 569. 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 395 

UN PROCURADOR GENERAL DE LAS ÓRDENES Á JUSTIN FRAV FRANCISCO 

DE RIBERA 

Sábado, 25 del mes de Diciembre de 68, á las dos de la noche 
entraron 1 30 moros de la tierra bien aderezados á punto de 
guerra con sus añafiles y atabales y sus banderas, y en tres pla- 
zas del Albaicín pregonaron la seta de Mahoma y prometieron 
grandes libertades de parte del Rey de Marruecos y que se alza- 
sen que ya era tiempo y que su capitán general estaba en Qaron, 
que fuesen allí que él les diría lo que habían de hacer, y hay 
información que algunos digeron ¿cuántos venís?, y respondieron: 
130; tan pocos sois en 1 30 y venís tarde, y como no salieron 
fuéronse á las cuatro de la mañana; de camino mataron una 
guarda que velaba (?) é hicieron otros daños y fuéronse de Gra- 
nada, y á la mañana se puso la gente en orden y estaba el Al- 
baicín sosegado; vinieron correos cómo los enemigos estaban en 
Quinta, que es un pueblo que está dos leguas de la ciudad, y 
habían quemado las iglesias y quebradas las cruces y santos, y 
salieron los nuestros y alcanzáronlos, aunque tarde, y los ene- 
migos tomaron la sierra y anocheció en esta sazón; mataron un 
caballo de un escudero y hirieron á otros; viniéronse los nues- 
tros y siguieron á los moros dos de los nuestros hasta un pue- 
blo que se dice Tablate, que es pasado una puente fortísima sie- 
te leguas de Granada, y los nuestros estando aderezando de co- 
mer oyeron un claro (?) y llamaron al arma con toda priesa y 
vinieron descendiendo de la sierra más de 5-000 moros, todos 
con bonetes colorados, que parecía la sierra un paño colora- 
do, con grande alarido que se hundía la tierra, y los nuestros 
se vinieron retrayendo hasta la puente que digo, y allí se 
hicieron fuertes porque convenía tener mucho aquella fuerza; 
mataron dos de los nuestros é hirieron otros, y al fin los enemi- 
gos tomaron la puente; la tienen bien fortificada con grandes 
fosos; con 500 arcabuceros y con 400 tiradores y lOO de rodelas 
fueron fortificando su real, y habrá como mil hombres; ha venido 
gran socorro de gente muy lucida, que serán 8.000 de á caballo. 
Salió el general Marqués de Mondéjar el lunes pasado al real de 



396 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

los nuestros con grande concierto y muchas municiones; llevó 
dos mil arcabuceros y 7.OOO tiradores, 1 80 lanzas, entre las cua- 
les iban cien caballeros, nietos y parientes de Ruy Díaz de Rojas, 
con el estandarte de su abuelo en retaguardia del general, todos 
á su costa, porque eran aventureros. Después han venido de 
Córdoba mil peones y 300 de á caballo y por capitán don Pedro 
de Aguayo; de Baeza, seis compañías de lanzas; los demás arca- 
buceros á cumplimiento de tres mil conventureros y todos, y de 
Ubeda dos mili, de Ecixa setecientos, los giento de á caballo de 
Ouesada, trescientos arcabuceros y ciento y sesenta de caballo 

de Martos y Torre Gimena y de las villas de las tres ciudades 

Loxa y Alhama y Alcalá ochocientos, de Lopera 1 50 y cada 
día entran compañías y después que salió el Marqués ha pasado 
el real tres leguas más adelante, que no estaba más de tres, y de 
setecientos pueblos que tiene este reino no ay católicos más de 
esta ciudad de Granada y Guadix y Loja y Alhama y Alcalá y 
Almería y Adera y Motril y Salobreña y Vélez; todos los demás 
están por la secta de Mahoma y rebelados han quemado todos 
los templos y hecho pedazos los santos y llevado las cruces y 
pasado á cuchillo todos los cristianos que no querían renegar; 
han sembrado todas las iglesias y caminos de hojas de Moral, y 
de las hojas de los libros de las iglesias y de las casullas han 
hecho banderas; de las estolas cintas en que traen las espadas, y 
á los perlados y priores de los monasterios y religiosos de la 
Orden de San Agustín, que eran 13, los colgaron de dos mora- 
les después de quemada la iglesia porque no quisieron renegar, 
y al Beneficiado de Alhama y Vicario de Guécija, beneficiado y 
sacristán renegaron; el mayor perro que anda entre ellos es 
alférez del ejército, tienen en el real cinco campos cada uno 
de 4.000 moros de pelea, son por todos 24 hombres sin mujeres 
y muchachos; han alzado por Rey á uno de su casta que decían 
don Francisco Azófar, que venía de los Reyes de Córdoba, llá- 
mase ahora Mahamete Soldán Solivan el Rey dichoso de Grana- 
da y de Córdoba y de las Alpujarras, que aljofarado quiere decir 
en su lengua: dichoso alcalde mayor de las Alpujarras. Mata- 
ron y quemaron á un hermano deste Rey porque no quiso rene- 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 397 

gar y asimismo á toda su casa, al vicario y comendador de dicho 
lodag (?) y á un hijo y á don D.° de Castilla cautivaron por ser 
persona de rescate. Al Abad mayor de la iglesia del Alpujarra le 
trajeron alredor del ejércilo en un asno con grande oprovio, 
dándole azotes, y diciendo á este hombre por mandado del Rey 
de Marruecos: mándale azotar porque tenía sus tierras y tra- 
taba mal á sus vasallos, y luego dentro de una iglesia le quema- 
ron y quemaron á D. Juan Zapata de Mendoza, pariente del 
conde de Monteagudo, asistente de Sevilla, y con él tres criados 
suyos alcabuzeros. A Ibarra, gobernador de Guacijar, le hicieron 
cuartos y á su mujer é hijos. 

El miércoles hicieron los moros una encaminada y mataron 
de los nuestros 21 y hirieron otros 20; de los enemigos mataron 
14 y heridos muchos; tomaron una bandera á los moros. El jue- 
ves, día de los Reyes, vinieron otra vez con otra encaminada, y 
tuvo aviso el general y hecho quinientos soldados de celada, y 
entraron en los enemigos diciendo Santiago, y mataron 200, sin 
morir ninguno de los nuestros. 

El Marqués de los Vélez viene por la parte de Guasija con 4.OOO 
soldados de langas; ha tomado la fuerza de Gerja; ha muerto 800 
dellos á cuchillo. En un lugar que se llama bley tenía un cris- 
tiano un puerco, y los moros en lugar de retablo le colgaron en 
lugar de retablo (sic), han hecho grandes daños. Estamos todos 
en arma desde el día de la fecha con ánimo de morir por la fe 
de nuestro Redentor. 

Esta noche pasada hubo un rebato que descendían los ene- 
migos de la sierra, y nosotros estamos siempre en arma y ansí se 
nos pasan todas las noches, y el lunes... da la batalla para tomar 
la puente de Tablate que conviene para los nuestros. Dios les 
dé Vitoria. Eecha en Granada á 9 de hebrero de I 569 años (l). 

CARTA DE LA GUERRA DE GRANADA 

Ilustre Señor: No quiero hacer tan de soldado que piense Vm. 
que los negocios de la guerra me quitan el tiempo para escribille, 

(i) Acad. de la Hist. Jesuítas, 115, fol. 218. 



398 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

porque aunque no matamos moros guardámoslos para que lo 
hagan, porque estos señores generales lo quieren ansí. Tres com- 
pañías de Sevilla estamos aquí guardando este Albaicín y 
Alhambra, y no es esto lo que deseamos, sino irnos al campo, 
porque esto es á lo que venimos y lo que procuramos, y así lo 
hemos escrito al Rey suplicándoselo. 

Las nue\-as desta guerra terna \'m., hasta que aquí llegamos, 
sabidas; lo que más hay que decir es que el viernes, lO deste, rom- 
pieron estos moriscos del Albaicín un pedazo de muralla para sa- 
lirse, como lo hicieron algunos, y como yo no estaba en guarda 
de la tierra, no se me dio mucho, aunque me cupo parte deste re- 
bato media legua de Granada, y allí nos dieron arma y estuvimos 
toda la noche en ella. Aquí en este Albaicín demás desto han halla- 
do moros de los alzados que los tenían rescatados los moriscos; 
todos se han prendido y llevado al Alhambra; también hallaron en 
una casa una carga de balas para arcabuz, y huyó el que las tenía. 

Otra nueva triste ha venido hoy domingo, del real, que ha sen- 
tido mucho toda esta ciudad, mas de otra manera la sentirá Se- 
villa: el viernes pasado pidió licencia en el campo un caballero 
llamado don Juan de Villarroel, para reconocer en una sierra 
de las Guájaras los moros, y fué á hacello con otros muchos ca- 
balleros, y tomaron por una senda estrecha la parte baja de la 
sierra, y estaban en un fuerte alto los moros y cuando ovo pasa- 
do el don Juan y don Luis Ponce de León y Agustín X'enegas y 
otros muchos hombres de guerra, dejaron caer grandes piedras 
y con saetas y hondas dieron tal carga que los mataron á todos. 
Escapó don Jerónimo de Padilla, que se dejó caer de una cuesta, 
y un escla\o suyo lo escapó bien herido. Sónlo otros muchos 
que vendrán aquí á curarse agora. 

El Marqués otrp día fué á ellos, y dicen que peleó con ellos, 
y cuando vino la noche desampararon el fuerte, adonde hallaron 
mujeres y niños; á todos los degollaron; ésta se queda por victo- 
ria en esta tierra, y según la orden de las que ha habido desta 
manera son con ella trece ó catorce, y una de las principales; di- 
cen que fueron degollados los moros que de paz vinieron á ren- 
dirse, y aun en este punto dicen, que porque han degollado no 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 399 

se qué moros, quieren juntar las compañías para hacer regocijo, 
habiendo muerto á don Luis Ponce y vestídose un moro su hábi- 
to, y sola la muerte de tal caballero es de más importancia que 
todo este reino. Anse metido á cuchillo y martirizado y muerto 
en diversas veces más de mil cristianos, cosa de grande lástima 
y vergüenza, y mayor lo es que el marqués trate de paces, y di- 
cen que es por su particular negocio y aprovechamiento y por 
no caer desta monarquía. 

Al Rey ha escrito la ciudad averiguado que deste Albaicín ha 
salido toda la maldad de que agora se usa, y tenían hechas diez 
escalas para tomar el Alhambra la primera noche de Navidad, 
que habían de venir más de mil moros á la torre del agua, que 
es por donde el Alhambra está menos fuerte, y si no fueron fué 
porque hizo gran tempestad aquella noche y se dividieron, y no 
pudieron llegar; se estorvó como por milagro. 

El de los Vélez ha hecho buena guerra, y si no fuera por él lo 
de aquí estuviera más apretado; ha muerto muchos y trae seis 
mil infantes y caballos; ahora dicen que hacia la Sierra de 

Gata están siete mil moros en un fuerte; creo esperan socorro 
de la mar. Don Francisco de Córdoba está en Almería y hizo el 
otro día una buena suerte que mató y prendió más dé 
moros. Esto es lo que pasa y desean los de Sevilla, ir al campo. 
Al Rey se ha escrito, no sé cómo será. Xuestro señor, etc. De 
Granada, 1 3 de Febrero de 1 569. 

Después de haber escrito ésta topé con don I )iego Mejía y con 
su camarada; bienen buenos; plega á Dios que siempre lo estén. 
Creo que aunque nos quieren muy mucho para que les guarde- 
mos los de Granada, que no lograremos que nos saquen de aquí, 
porque 3'a lo hemos escrito á la corte y lo mismo al Marqués. 
Hay hombres de más de seis mil escudos de ganancia; yo qui- 
siera que de Sevilla oviera algunos, como los hay de todos los 
lugares, aunque sean de doce vecinos. 

Besa las manos á Vm. su servidor=:Alonso Ochoa de Rivera. 

Al 111/ Sr. don Francisco Mexía, mi señor (l). 

( I ; Jesuítas. 1 1 5 , fol . 2 1 4 . 



400 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA . 

CARTA CON NUEVAS DE LA GUERRA DE GRANADA 

lUmo. Sr.: Una de \ m. recibí de siete deste, y cierto me hol- 
gué muy mucho en saber de la salud de Vm. y de mi señora 
doña María y de todos esos señores. Plega á Dios que siempre 
la tenga Vm. como Vm. desea y sus servidores deseamos. 

Yo estoy el más enojado del mundo en que Vm. no me había 
hecho merced de responderme por saber nuevas dése lugar, y 
de enojado no he querido escribir las que hubo en Grana- 
da el tiempo que allí estuve, porque ansí muchos de los 

sevillanos que allí habernos estado así de Rodrigo de Monsalve 
como de toda su camarada que con él vino, porque dejando otras 
muchas cosas que en aquel tiempo fueron muy gustosas hicieron 
una muy grandísima valentía que cuando los moriscos se levan- 
taron con la cárcel ellos pasaban cerca della y fueron á la cárcel 
y estando los moriscos como estaban dentro de una red por 
entre la red mataron siete ú ocho dellos á estocadas, y quedáron- 
les tan sabrosas las manos que no han querido salir de Granada 
al real porque cuando la mortandad que ya Vm. sabrá pasó de 
los ochocientos hombres que á mí me mandaron venir al socorro 
del Marqués, porque yo le supliqué que fuese yo el que hubiese 
de venir de los cuatro que estábamos alojados en Granada y de 
los que le tocaba salir con sollos y lenguados han negociado ser 
los postreros. Entonces fué Rodrigo de Monsah-e y su camarada 
al Conde de Tendilla para que viese su paje qué debía hacer y 
el Conde les respondió que sería bien que viniese al campo y 
ellos orejearon y visto el Conde esto que donde quiera que 
estuviesen servirían muy bien á S. M. Anda el Agustín Francis- 
co tan de manera y tan cortesano que han sabido por esta causa 
quién son todos. 

El señor don Juan de Austria entró en Granada y hiciéronle 
grandísimo recibimiento. Posa en el Audiencia. Al Marqués, que 
le salió á recibir, le mandó que se tornase al Alhambra y así se 
vino delante. Trujéronlo en medio el Presidente y el Arzobis- 
po; á la mano derecha el Presidente. Fué mucha la fiesta que 
se hizo. 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 4O I 

Ha la ciudad dado grandes banquetes al señor don Juan y á 
todos los que con él vinieron y lo mesmo el Audiencia. Todo 
esto del señor don Juan por cartas que aquí ha habido lo escribo. 

Aquí estamos en el real muy mejor que en Granada, para mi 
gusto, porque hay gente para holgar los días aunque las noches 
andamos á caza. Ya habrá sabido Vm. los arcabuzazos de don 
Fernando Sotelo; por eso no lo refiero, sino que fueron los más 
venturosos que jamás se han visto, porque no ha veinte pasos le 
tiró con dos pelotas y la una se quedó en el jubón; no debía de 
de tener pólvora mucha el arcabuz; ya está mejor. 

Diego Ortiz Melgarejo echó gualdrapa de terciopelo y el Conde 
le mandó que no la trayese, que por ser la primera cosa se la per- 
donaba, que si no se la rompiera. Ha quedado desde entonces 
tan su servidor que le ayuda á apear y dice: el Conde mi señor. 

Pésame mucho que en Sevilla haya la enfermedad que Vm. 
dice, y para mí entiendo que antes es más el miedo que se tiene 
de lo pasado que no ánimo de soldados prácticos. Vm, tenga 
buen ánimo, que antes estuve de parecer que saliese de Sevilla; 
agora estoy del contrario, porque lo mejor es estar en Sevilla, 
porque antaño, como era la primera vez habría más guarda que 
agora en los lugares, y se han de henchir de gente chavacana 
porque se han de prevenir luego á irse. Yo sé decir que mi casa 
no ha de salir de Sevilla. 

No se hace nada en la guerra hasta que se junte en Granada 
el señor don Juan de Austria y Luis Ouixada, Duque de Sesa, 
Marqués de los Vélez, Marqués de Mondéjar, Presidente, los cua- 
les se juntarán á los 20 deste; según dicen, ha de haber tres 
campos, no se sabe quién los ha de gobernar; espéranse dos mil 
soldados viejos de Italia, y hasta que vengan no se empezará. 

A don Alvaro de Fuentes le han dado una compañía de aven- 
tureros; yo le serví harto en ayudalle para que se la diesen por 
el orden que se la dieron. No hay otra cosa agora que avisar 
á Vm. En habiendo, yo me tendré el cuidado; suplico á Vm. que 
así lo haga de todo lo que por allá hubiere me avise muy largo. 

Guarde Nuestro Señor la 111.'' persona de Vm. y en estado 
acreciente como V^m. desea. De Orgiba, á l8 de Abril de 1569 

TOMO LXV. 26 



402 boletín de la real academia de la historia 

años. 111." Señor: besa la mano á Ym. su servidor. No la quiero 
firmar por si Vm. la mostrare no vean mi ñrma. 

De otra letra: Es de Alonso Ochoa de Rivera. 

Al 111.*^ Señor don Francisco Mexía el mi señor en Sevilla (l). 



TRASLADO DE UN CAPÍTULO DE UNA CARTA QUE EL MARQUÉS DE LOS 
VÉLEZ ESCRIBIÓ DESDE VERJAL Á CUATRO DE JUNIO DE I 5^9 (2). 

Aunque sabéis allá el buen suceso que Dios nos dio cuando 
vine aquí á Berjal, digo que lo que después ha sucedido es á 
dezissiete de Mayo; salí de un alojamiento que tuve ¡unto á Bicar 
á puesta del sol con todo el ejército y caminé toda la noche con 
intento de llegar á Dalias, que está cinco leguas de allí, cuando 
amaneciesse, y así llegamos sin ser sentidos, yendo tres mil y 
quinientos hombres de á pie y trescientos y cincuenta de á ca- 
ballo, hasta una estrechura que llaman El Boquerón, muy cerca 
de Dalias, donde nos sintieron dos estancias de guardas que allí 
tenían los enemigos, los cuales luego hicieron lumbres y con 
ellas fueron avisados los de Dalias, y no hallamos cuando llega- 
mos á Dalias más de quince hombres, los cuales se mataron allí, 
y los demás se fueron á la sierra y á esta villa de \"erjal, que es 
una legua más allá, y como pasé sin detenerme allí, cuando llegué 
aquí á V^ergal era ya salido el sol y fui avisado que salían de 
esta villa muchos moros con banderas tendidas y mujeres y 
bagajes, y habiendo dejado orden de lo que había de hacer la 
infantería corrí con la caballería tras los moros hasta que los 
alcanzamos y rompimos y siguióse el alcance legua y media; 
murieron quinientos moros, tomárnosles las banderas y cuatro- 
cientas y sesenta mujeres y niños y algunos bagajes, y de los 
nuestros murieron hasta cinco soldados, que aunque la caballería 
fué sola tras los moros, los que dejábamos atajados en las peñas 
pelearon con algunos soldados nuestros que iban tras nosotros, 
los cuales iban acabando los moros que se quedaban escondidos, 



(i) Acad. de la Hist. Colee, de Jesuítas, tomo 1 15, fol. 199. 
(2) Jesuítas, var. en fol. núm. 188, fol. 235. 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 403 

y con esto nos volvimos aquí á Verjal andadas seis leguas sin 
parar cuasi en veinte y cuatro horas con que quedaron los caba- 
llos hechos pedazos y algunos reventados. El reyezuelo que 
ellos llaman había estado aquí la noche antes, y como supo en 
Ugijar lo que pasaba retrájose á la sierra Nevada y juntó sus 
consejeros y trató del remedio que podrían tener contra mí y 
hizo dos reseñas, la una de hasta dieciseis mil hombres con ar- 
mas y otra de catorce mil con intento de venir á dar en nosotros, 
y así vino á dos del presente, antes de amanecer, con más de 
once mil hombres, y quiso Dios que como yo ya sabía su intento 
de un moro que le tomamos, tuve muy dobladas mis centinelas 
de á caballo y de á pie, y paresciome por las consideraciones 
que tuve aquella mesma noche cuasi á las once, que entendien- 
do los enemigos el cansancio con que habíamos quedado nos 
habían de acometer, y hice llamar á aquella hora algunos caba 
lleros con quien suelo comunicar estas cosas, y aunque no creye- 
ron mi sospecha yo me determiné de que luego se echase bando 
que toda la gente se recogiese á sus banderas diciendo, por no 
ponerles el trabajo delante, que en amaneciendo quería mudar 
el campo á otro alojamiento cerca de aquí, y con esto muy en 
breve se puso toda la gente en pie con sus armas, y estando así 
ya que quería amanecer vinieron centinelas de á caballo dicien- 
do que venía gran cantidad de moros, los cuales se venían en- 
trando por las calles y llegaron á la plaza donde yo estaba, en la 
cual tenía puestos en orden todos los cuarteles, y salime con la 
caballería por una puerta y los moros que allí hallé se recogieron 
con los que habían entrado por las calles, en los cuales yo di 
por un costado habiendo ya alguna claridad del día, y al mismo 
tiempo apretaron los arcabuceros de manera que fué nuestro 
señor servido que por todas partes los arrinconásemos, y todos 
cuantos dellos entraron en el pueblo y en las casas quedaron 
muertos; fuimos peleando con ellos por todas estas huertas, y en 
ellas don Johan, mi hermano, les dio por el otro costado con 
quinientos arcabuceros, y así los llevamos hasta los puntales de 
la sierra de Gador, la vía de Dalias, donde los arcabuceros la 
sierra arriba les mataron muchos, y se entiende por los que 



404 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

habernos enviado á reconocer la tierra que pasan los que en este 
reencuentro murieron de mil y quinientos, y á lo que se entiende 
son la flor de las Alpujarras y toda la braveza de allí, y así se 
han armado muchos de los nuestros muy bien de sus escopetas 
y ballestas, porque se les tomaron más de seiscientas; escápese- 
me el dicho Reyezuelo y su hermano y don Fernando Zaguer 
Abenzagar, su tío, que todos se hallaron en esta batalla, aunque 
se quedaron algo lejos según he sabido y no sé muy cierto si se 
escaparon hasta agora, porque les tomamos caballos y yeguas 
ensillados y se entiende que serían de ellos. Tengo por muy 
cierto que si Nuestro Señor no me alumbrara el entendimiento 
para tener esta gente en pie y con las armas en la mano cuando 
éstos nos acometieron, que ellos salían con su negocio como lo 
habían pensado, y aunque con toda la prevención que fué Nues- 
tro Señor servido que yo hiciese, fué este día el más peligroso 
que se puede imaginar. Matáronme doce peones, dos de á caba- 
llo, cuatro caballos; tomámosles diez banderas, muchos bagajes y 
vituallas, y, en fin, fué, á Dios gracias, buena mañana; parésceme 
que pues Dios es servido de mostrar tan á la clara lo poco que 
vale la fuerza y cautela de éstos, pues todo lo trajeron aquí y fué 
de tan poco efecto, sería bien que ya no se tuviesen en tanto 
como se tienen, y así confío en Dios que llegados los soldados 
viejos si me dejaren hacer los llegaremos presto al cabo. Nuestro 
Señor, etc. De Verjal á cuatro de Junio de 69. 

CARTA CON NUEVAS DE LA GUERRA DK (IRANADA 

Ilustre Señor: Otra he escrito á Vm. en la cual envié á decir 
las nuevas que por acá había y porque sé que se holgará Vm. de 
sabellas siempre terne cuidado de escribillas. 

En un lugar que está entre Granada y este campo que se llama 
el Padul que es el camino por donde se trae aquí el bastimento 
donde había una compañía de gente que lo guardaba á los 28 de 
Abril tenían concertado los moriscos de aquel pueblo con Jiron- 
cillo que viniese á los 28 del mes sobre el lugar y matasen los 
xpianos c\ue allí había y se levantasen con los demás. No vino 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 405 

como estaba concertado y estando ellos quejándose los oyó una 
cristiana que ellos no pensaran que sablera (sic) algaravía y en- 
tendiólo y avisó al capitán que estaba allí de guarnición y oí 
capitán avisó al Duque de Sesa y el Duque proveyó á don An- 
tonio de Luna con 200 caballos y la infantería que eran otros 200 
donde agora está en guarda deste lugar. 

Luego tuvimos carta del Señor donjuán de Austria en que nos 
hizo saber como el Reyecillo quería venir sobre este campo con 
6.000 tiradores; no nos holgamos mucho dello porque antes qui- 
siéramos illos á buscar á ellos que nos vinieran á buscar acá, 
porque nos parece que ya tardan en venir. Todas las noches es- 
tamos esperándolos todo el real de guardia. Con toda esta guar- 
dia se pasa bien porque el día comen muy bien los soldados 
porque les dan ración á cada uno una libra de carnero y dos de 
pan y algún \ino y no hay soldado ninguno que no traiga un 
ramillete de rosas y azahar en la mano hasta los atambores. Es 
la más fresca tierra y de más jardines que la ribera de Genova. 

Estaremos aquí como dos mil hombres de guerra; no se 
aguarda otra cosa para empezar la guerra sino que vengan dos 
mil hombres que vengan (sic) de Italia. Ya, dicen, han desem- 
barcado en Cartagena; llegados aquí placiendo á Dios que toma- 
remos luego toda esta Alpujarra donde dicen que hay grandísi- 
ma suma de riqueza. Ya habrá sabido Vm. la muerte de don 
Francisco Sotelo; fué una cosa harto desgraciada así en herillo 
como en la mala cura que se le hizo porque por no enviar por 
un doctor á Granada se entiende que murió y no por las heridas. 

No hay otra cosa agora que sea nueva que contar. Suplico á 
Vm. que las que por allá hubiere se acuerde que estamos en 
este desierto y nos las escriba. Aquí me han escrito cómo Sevi- 
lla está sana. Bendito sea Dios por ello. Guarde Nuestro Señor 
la ilustre persona de Vm. y estado acresciente como los servi- 
dores de Vm. deseamos. 

De Orgiva primero de Mayo. ^Ilustre Señor beso las manos 
á Vm. su servidor. =Alonso Ochoa de Rivera (l). 

(i) Orig. Col. de Jesuítas, tomo 115, fol. 217. 



406 BOLETÍN DE LA. REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

PAPEL CON NUEVAS DE LA GUERRA 

Lo que hay de nuevo es que se ha levantado un caballero de 
la Pesa que se dice don Hernando de Quesada, á quien los mo- 
ros habían muerto al principio de la guerra á su Padre, y visto 
que los que lo habían muerto se venían á pasear á Guadix, no 
pudiendo sufrirlo determinó de vender su hacienda, según dicen, 
y vendida se fué con ciertos arcabuceros á caballo, que habían 
muerto veinte y dos moros de paz en unos molinos y ahora está 
con ellos y con más de cuatrocientos foragidos en el Puntal, cer- 
ca de Guadix. Llámase el Caballero de la Cruz. Sale á las escol- 
tas á buscar de comer, y cuando tiene lo paga y si no no lo paga. 

Tres ó cuatro días ha que amanescieron puestos unos carteles 
en la plaza de Bivarrambla, en Granada, y en suma dice: «Nos, 
la mayor parte del común de Granada, decimos: que atento al 
mal suceso que ha tenido la guerra, que nos han muerto nuestros 
hijos y hermanos, seguiremos el primer bando de la guerra, que 
es hacerla á fuego y sangre», que se va ordenando de remediar 
que han venido muchos capitanes á reformar sus compañías. 

Ya V. S. terna noticia cómo el Duque de Arcos es capitán 
general de Ronda y de Sierra Bermeja. El día de la fecha desta 
fué correo á S. M. con estos avisos; yo me hallé en casa del Se- 
cretario de la guerra y me mostró la información que el Auditor 
había hecho, y es, en suma, que había seis días que las cuadri- 
llas cautivaron cierta cantidad de moros en Valdeinfierno, legua 
y media de Güejar, con un estandarte de damasco blanco, con 
muy buenos arcabuces y alfanjes y traídoles á esta ciudad, y 
dándoles tormento confesaron que ellos venían del Alpujarra y 
que eran de los moros de paz que estaban en la Vega, y así pa- 
reció porque algunos traían salvaguarda de don Alonso Venegas; 
en conclusión dijeron que venían de donde estaba el Reyecillo 
y que vieron cómo había preso á Albaguí y lo tuvo dos días en 
prisión, y que lo soltó y se andaba paseando con él y hablando 
secreto, y que el Reyezuelo los tenía conjurados en su ley á es- 
tos y á los que habían venido de paz, que para en fin del mes 
de Octubre estu\iesen prestos con sus armas y entretuviesen los 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 4O7 

cristianos y que se reparasen de bastimentos. Preguntados si eran 
cristianos y creían en Dios, dijeron que tres Dioses había: el del 
cielo y Alahoma, y en la tierra don Alonso Venegas; y por esto 
se entiende ser falso el rendimiento (l). 

CARTA CON NUEVAS DE LA GUERRA 

Señora madre: Este carta que va aquí dentro es para el señor 
jurado Francisco Alvarez de Córdoba, que's de su hijo y su 
md. se la dará á él. 

En la otra que l'escribí le envié á decir lo que por acá pasaba, 
que era muy gran mortandad de enfermedades y de los que los 
moros matan, porque son tantos que andan llenes los carros por 
las calles que llevan al campo por no poderse enterrar en las 
ciudades, de manera que no hace Dios poca merced al que le 
da salud. 

En la pasada escribí al señor don Francisco lo que había de 
nuevo en la guerra, que fué lo mal que nos fué en el asalto que 
dimos á Galera que fué un viernes á cabo de ocho días que 
había que estaba cercada y cómo dejaban el otro para Nuestra 
Señora de la Candelaria, pues fué ansí que no se decía cuál día 
por cabsa de unas minas que estaban haciendo, las cuales se 
acabaron lunes de Carnestolendas y luego el martes en la maña- 
na les pegaron fuego y hicieron tan buen efeto que huvo lugar, 
por lo que derribaron, de poder entrar, lo cual fué tan brevemen- 
te y con tanta diligencia y ánimo que antes de mediodía no 
quedó moro ni mora vivos, porque todos mandó el señor don 
Juan que los matasen; de manera que hasta los niños de teta no 
escapaban. 

De allí se vino el campo á Baza; de allí se pasó á un pueblo 
de moriscos que están de paz que se dice Caniles, y una noche 
que fué viernes que fué l6 deste se partió el señor don Juan 
deste pueblo con dos mil tiradores y seis cientos de á caballo á 



(i) Sin fecha ni firma. —Acad. de la Hist. Colee, de Jesuítas, tomo 1 15, 
pág. 201. 



4o8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

un pueblo que se llama Serón, y antes que amaneciese les aco- 
metieron y ganaron el pueblo y los moros se acogieron al casti- 
llo, y si no fuera por los moriscos de Caniles que les habían dado 
aviso todo se tomara; mas como estaban alojados habían pedido 
socorro á otro pueblo que se llama Purchena, el cual vino a! 
tiempo que estaban los cristianos dentro y serían los moros que 
venían de socorro hasta trescientos y pensando los nuestros que 
eran más se retiraron y entre estos que vinieron vendrían como 
veinte moros de á caballo, los cuales salieron á escaramucear con 
la retaguardia nuestra; quedaríanse saqueando el pueblo hasta 
doscientos cristianos y éstos nunca más parecieron ni saben si 
están cautivos ó muertos, aunque yo vi de cuando nos veníamos 
retrayendo pegar fuego á las casas y sospechóse que era para 
quemar á los que estaban dentro. 

En este tiempo andaba Luis Quijada recogiendo la gente y 
dando voces para que todos se retirasen, y diéronle un arcabu- 
zazo en una espalda y no salió la bala, de manera que vivió hasta 
cuatro ó cinco días y su mujer vino á vello dos días antes que 
muriese. 

También hirieron á don Lope de Figueroa, que es maestre de 
campo, en un muslo: él está también para morir. El campo está 
muy pobre de gente y dinero y se partirá de aquí á dos días 
para el pueblo que digo que se llama Serón. De lo que fuere yo 
avisaré á su merced, y con esto Nuestro Señor, etc. De Baza y 
de Hebrero 26 de 1570. Su hijo: Diego Pacheco. 

Á mi señora madre Ana López, en casa del Sr. D. Erancisco 
Mexia, mi señor en las Arrepentidas. Sevilla (l). 

CARTA DE UN CAMARERO DE LUIS QUIJADA CON NUEVAS 
DE LA GUERRA DE GRANADA 

De Granada partió el Sr. Don Juan de Austria á 27 de Di- 
ciembre para Baza, do llegó en cuatro días y estuvo allí doce 
días provicndo cosas necesarias y también que llegase el artillería 

(i) Acad. de la Hi=.t. Col. de Jesuítas, tomo i ¡5, fol. 207. 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 4O9 

á Güescar á do partió el Sr. Don Juan á los 12 y luego el mesmo 
día iba allí el Marqués de los Velez, el cual se había retirado de 
sobre este lugar y estuvo determinado de no esperar al Sr. Don 
Juan sino irse á su casa, mas su hermano y hijo le hicieron 
esperar. 

Él salió á recibir al Sr. Don Juan cerca del lugar y le acom- 
pañó hasta su posada y estuvo con él un rato y se despidió del 
y se fué á aquel llano de Gador á dos leguas de Güescar, que fué 
cosa de que los soldados se holgaron mucho, y al ser de día de- 
terminaron estos señores de venir á reconocer el sitio del lugar 
y enviaron delante mil arcabuceros, los cuales trabaron escara- 
muza. Reconocieron todo el lugar á la redonda, el cual es de los 
más fuertes lugares que hay en España porque está puesto en 
una ladera sobre una peña tajada y alta, redonda, barrancos 
muy hondos que la cercan toda y el lugar es de la íbrma de una 
galera y por eso la llaman así. Tiene un castillo muy viejo en lo 
alto del lugar que llaman acá la popa y por la parte de la proa, 
que es lo más bajo del lugar, le pasa un arroyo, del cual se 
proveen de agua y esta agua no se la pueden quitar si no es 
ganándoles el burgo. Tiene una iglesia un poco apartada del 
lugar y ha de entender \"m. jque] el burgo está pegado con el 
lugar y que todo el lugar está sugeto [á] padrastros, mas aunque 
tiene muchas partes por donde ser batido no tiene ninguna por 
donde arremeter, porque aunque le batan por el cimiento de las 
casas es la peña tan alta que no hay escalas que lleguen. No tiene 
otra cerca sino las casas; tienen todas las casas minadas de unas 
á otras y hechas troneras á las calles y todas las puertas tapiadas 
y las calles de trecho en trecho bestionadas; y habiéndole reco- 
nocido muy bien volvió á Güescar, que es una legua de aquí, y 
estuvimos cuatro días esperando pelotas y pólvora para la arti- 
llería y en llegando partieron á los 1 8 de cerca de nueve mil 
hombres y seiscientos caballos y aquel día [que] llegamos se 
gastó en alojar el campo y esotro día se pasó el Tercio de Ña- 
póles á la otra parte della que's hacia el burgo que serían como 
tres mil y quinientos infantes, porque el Sr. Don Juan reformó 
en Güescar veintidós banderas y dio toda la gente á las catorce 



4IO BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

del Tercio de Ñapóles. Aquella noche que se pasaron hicieron 
su trinchera y apuntaron á la torre de la iglesia un cañón grueso 
y dos piezas chicas, con las cuales empezaron á batir la torre 
media hora antes que amaneciese y á medio día arremetieron á 
la torre y los moros la desampararon. Metióse gente nuestra 
dentro y esta misma noche se empezó á hacer otra trinchera por 
lo alto hacia el castillo y día de San Sebastián, que fué cuando 
se entró la torre de la iglesia, á medio día se plantaron tres 
medios cañones y un cañón grueso. En todo este día no tiraron 
porque se hicieron los cestones, y sábado en la mañana batieron 
unas casas que estaban debajo del castillo, y por mucho que 
batieron hallaron que no había escala que alcanzase y ansí se 
determinó de hacer una mina y en todo el tiempo que se tardó 
en hacer la mina no se hizo otra cosa sino batir las defensas y 
acercarse con la trinchea. 

El Tercio de Ñapóles hizo trinchea para entrar en la iglesia y 
fuéronse mejorando con ella hacia el lugar, y el martes á los 24 
deste envió si Maestre de campo del Tercio de Ñapóles al capi- 
tán Maqueda con ciento y cincuenta soldados á que reconociesen 
la entrada que había en el burgo, y súpolo el Marqués de la 
Favara y Pagan de Oria y don Juan de Castilla y otro caballero 
que se llamaba don Juan Pacheco y fueron muy enojados á don 
Pedro de Padilla diciendo que pues habían venido á buscar las 
ocasiones, por qué no les avisaba. El Maese de campo les respon- 
dió que pues él no iba que no había para qué fuesen, y que si 
iban que él lo diría al Sr. Don Juan; mas no aprovechó nada y 
ansí se fueron con el capitán Maqueda, el cual entró en el lugar 
y con él un soldado, y como no vio moros empezó á dar voces: 
«Aquí, soldados, que no hay nadie». Comenzaron á querer subir 
estos caballeros que digo y tardaron tanto en subir que los sol- 
dados no pudieron entrar y los moros estaban metidos en las 
casas esperando que entrasen, y como vieron que empezaban á 
subir tiraron al capitán un arcabuzazo, del cual murió luego, y á 
Pagan Doria le dieron otro que le pasaron el muslo. El Donjuán 
Pacheco quedó allá dentro muerto, y con esto se empezaron á 
retirar los nuestros porque cargaron moros. A la retirada dieron 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 4 1 I 

un arcabuzazo á Don Juan de Castilla que le entró rompiendf) el 
brazo desde la muñeca hasta cerca del codo, el cual murió 
dentro de unos días, murieron otros dos soldados y salieron 
algunos heridos. 

El miércoles y el jueves no se hizo otra cosa sino dar fuego á 
las minas y el batir por allegarse con las trincheas por ambas 
partes al lugar y los del Tercio de Ñapóles pusieron una pieza 
en la torre de la iglesia, y viernes por la mañana se puso toda la 
gente en orden para arremeter por entrambas partes en ponien- 
do fuego á la mina, el cual se puso á las ocho de la mañana y 
derrocó muchas casas y tomó muchos moros y hizo otra buena 
arremetida y los nuestros arremetieron sin orden, pensando que 
no había más que entrar y robar y volverse, que ni bastaron 
palos ni cuchilladas para hacellos que arremetiesen por la orden 
que les habían mandado, ansí como no llevaban los pensamientos 
puestos en robar empezaron unos pocos de moros á tirar con 
piedras, que arcabuces no había sino tres ó cuatro á esta parte, 
porque los que había estaban abajo. En el Tercio de Ñapóles que 
arremetían por el burgo porque lo tenían por más flaco y los 
que estaban arriba como vieron la gente puesta en orden para 
arremeter y pensando que habían de entrar por lo batido, ha- 
bíanse puesto más de cien moros en unas casas que se habían de 
través, las cuales fueron las que voló la mina y las quemó debajo 
y con haber tan poca gente no ovo soldado que siguiese su ban- 
dera, porque las cinco banderas arremetiendo subieron encima 
de las casas y se arrimaron al castillo y probaron á subir en un 
reducto que el castillo tiene y que los moros defendían y estu- 
vieron dos ó tres alféreces en lo alto y los tornaron á echar ro- 
dando á muy grandes pedradas y estuvieron porfiando más de 
dos horas por entrar, sufriendo el mayor trabajo que han sufrido 
hombres porque nunca hacían sino eaer y levantar, y alférez ovo 
que tenía tantas piedras sobre sí que no se podía levantar, y al 
fin viendo que no subía ningún soldado y que no podían hacer 
nada determinaron de retirarse después de haber peleado tanto 
como podía ser, y prometo á Vm. que fué la mayor vergüenza 
del mundo ver el poco ánimo de nuestra gente y no quiera Vm. 



412 boletín de la real academia de la historia 

saber más sino que dejaron sus banderas solas y se quedaron á la 
mitad de la subida á do les descalabraron muy bien, porque 
salieron heridos más de ciento y treinta todos de pedradas, 
porque cuantas piedras echaban todas iban rodando á dar sobre 
ellos, y puede \^m. creer que si veinte soldados siguieran las 
banderas el lugar se tomara; mas como los moros vieron flaque- 
za, peleaban con ánimo endiablado y se vieron muchas mujeres 
pelear. Murieron dos capitanes por esta parte; los cinco alférez 
salieron muy mal heridos; arremetióse otra vez con gente de 
refresco y también siguieron muy pocos las banderas, mas en- 
tonces habían ya acudido cantidad de moros á la defensa y tam- 
bién se retiraron; los del Tercio de Ñapóles arremetieron al 
burgo y se entraron en dos casas y dicen que las hallaron tan 
escuras que se salieron, y tratáronles muy mal porque había 
acudido allí todo el golpe de los moros como á parte más flaca, 
porque por la parte de arriba teníanlo por inexpunable porque 
no sabían nada de la mina y ansí los hicieron retirar con haber 
muerto tres capitanes y herido el Maesc de campo don Pedro de 
Padilla y otros cuatro ó cinco capitanes y más de cien soldados, 
los más principales del Tercio. Los moros recibieron daño de 
ocho piezas chiquitas que tenían puestas en unas cuestas altas, y 
estos señores están de la manera que Vm. podrá ver. 

Habiendo acabado esto empezaron luego á hacer otras dos 
minas junto á la otra, las cuales dicen se acabarán para el miér- 
coles que viene, de lo que sucediere avisaré á Vm. 

Luego el sábado siguiente en la noche se salieron cinco moros 
de los forasteros y las centinelas de caballo los descubrieron y 
mataron los tres y tomaron á uno vivo y el otro se escondió, el 
cual hallaron el domingo en la tarde, y estos dicen que la mina 
mató más de cien moros y al principal de los turcos porque 
había doscientos dentro, y dicen que han muerto muchos dellos 
y que una pieza de artillería que se tiró antes del asalto mató al 
("apitán de los moros, y dicen que ya han muerto muchos moros 
el artillería y gran cantidad de mujeres y niños, que pasan de do- 
cientos los muertos y gran cantidad de heridos, y que los foras- 
teros que son gran cantidad se quieren salir y que los que tienen 



DON DIEGO HURTADO DE MENDOZA 413 

mujeres é hijos se lo defienden, y dijo que él sabe que estaban 
determinados de salirse aquella misma noche que fué domingo. 

Estos señores les pusieron muy buena guardia para que no se 
pudiesen ir y luego saliéronse y tras ellos más de ciento y tor- 
náronse á entrar. En el lugar dicen que están con mucho miedo 
porque les espantó mucho la mina; con todo eso estos señores 
tienen tan poca confianza en la gente que tienen, que no se 
atreven á hacer nada hasta que se acaben las minas. Dios nosdé; 
victoria. 

Diego de Vega salió herido de una pedrada en la cabeza; 
creo cura. 

Ha de ser larga esta jornada, porque acabado esto de aquí 
quedan otras cinco ó seis fuerzas que batir. Del campo sobre 
Galera á 30 de hebrero. 

Esta carta tenía escrita días ha, y por no haber quien la lleva- 
se la dejé hasta agora, y por ella verá Vm, lo sucedido hasta el 
primer asalto, y como luego se empezaron á hacer dos minas, las 
cuales se acabaron á las 7 de éste en la noche, y en todo este 
tiempo no se hizo ninguna cosa más de plantarles otras diez 
piezas que llegaron después del primer asalto, las cuales pusie- 
ron en parte que no se podían poner á la defensa del castillo. 
El martes, día de Antruejo, se puso la gente en orden y fuego á 
las minas; la una voló y la otra murióse el fuego de la mecha, y 
los moros, como vieron volada la mina y que no había caído el 
castillo, pusiéronse á la defensa y también acá pensamos que 
había rebentado la mina por la otra; fuese á reconocer y no sé 
cómo se había muerto la mecha. Pusiéronle otra, voló; y estos 
señores pensaron que volara la torre, porque les había dicho el 
ingeniero que el horno estaba debajo della, y no fué ansí, porque 
la mina no llegó más de hasta la pared del reduto que tiene la 
torre y dejóle tan bellaco que lo podía hacer peor, aunque con 
el temblor de la tierra cayeron las paredes del castillo y tomó 
muchos moros debajo y el artillería enipezó á tirar entonces por- 
que hasta allí no había tirado por causa de las minas, y en vo- 
lando entrambas empezaron á batir por los lados, para hacer 
llana la subida, y batirían como una hora con gran furia y un 



414 boletín de la real academia de la historia 

soldado vio una bandera de los moros que estaba puesta en una 
pared junto á do había volado la mina y subió y abajóla, y como 
los soldados vieron aquello empezaron á subir desmandados más 
de ciento, sin saber naide que se lo defendiese, y la gente que 
abía á remeter comento á irse llegando que no bastaron los capi- 
tanes á detenerlos; mas viendo que había gente nuestra en el 
castillo determinaron de subir sin esperar señal, los quales su- 
bieron sin que nayde se lo ympidiesen, aunque la batería estava 
muy bellaca; mas estos señores, escarmentados de la otra, avían 
puesto en la vanguardia gente escogida de todas las compañías 
y muchos caballeros, y avnque no quisieron estos señores que la 
gente arremetiera hasta que la artillería hiziera más llana la ba- 
tería; mas como vieron la ocasión executáronla. Los moros, vien- 
do tomado lo alto, enpegáronse á retirar hacia lo baxo. Los del 
Tercio de Xápoles, en \-iendo la gente dentro, arremetieron por 
lo baxo; los moros pelearon muy bien, defendiendo las casas de 
manera que les fueron ganando el lugar palmo á palmo, y yo 
prometo á Vm. que si se ouiera de ganar el lugar por las calles, 
que muriera mucha gente nuestra; muchos sientes se fueron por 
los tejados. 

El lugar se tardó en ganar desde las nueve hasta las ginco de 
la tarde. Es cosa estraña ver los muertos, que podrá Vm. creer 
que pasan de dos mil y trezientos, porque an dado bien que los 
á contado sin los que tomaron las minas y sin las mugeres, por- 
que al principio mandó el Sr. don Juan matar mugeres y niños 
porque lo avía el Rey mandado ansí, y ansí mataron muchas 
más, después ouo lástima de que mataran los niños de teta y 
mandó que no matasen mugeres ni niños. Morerían de los nues- 
tros como veynte e ginco y muy pocos heridos, tomáronse mu- 
chas esclauas, hallóse mucho trigo, gebada y otras muchas cosas 
y ase puesto fuego al lugar porque le quieren asolar, porque 
puede Vm. creer que más fuerte sitio de lugar no lo ay en el 
mundo. 

Dizen que partiremos de aquí el lunes ó el martes para vn 
lugar nueve leguas de aquí que se llama (Jeron, y no lo pueden 
hazer antes porque están esperando gente, que se les a ydo mu- 



AL-HIDAYA IIA lARA ID AI.-QULUB 415 

cha pcirque como son de por aquí gerca todos se van con vn 
andrajo que ganen. 

De todo lo que sucediere avisaré á Vm. En el campo de Ga- 
lera á II de Hebrero 1 5 /O (l). 

Lucas de Torre y Franco-Romero, 

Capitán de Infantería, diplomado. 
Correspondiente. 



II 

AL-HIDAYA 'ILA FARA 'ID AL-QULÜB DES BACHJA IBN JÜSEF 
IBN PAQÜDA AUS ANDALUSIEN 

Im arabischen Urte.xt zum ersten Male Jiach der Oxforder und Pariser 

Handschrift sowie den Petersburger Fragmenten^ 

heransgegeben von Dr. A. S. Yahuda. — E. J. Brill, Leiden, 1912. 

Un tomo de xviii -}- 113 + 407 págs. en 4.° 

En 1904, y bajo los auspicios de la Geselhchaft zur Forderung 
der Wissenschaft des Judentums^ de Berlín, publicó el Dr. A. S. 
Yahuda unos Prolegomena zu einer erstmaligen Herausgabe des 
Kitáb Al-Hiddja 'lia Fara'id Al-Qiihib (Darmstadt, viii + 43 
-\- 49 págs. en 4.°) del filósofo judeo-hispano Bahya ben Yugef ben 
Paküdah. En ellos se anunciaba la próxima publicación del texto 
árabe de dicha obra (conocida en hebreo bajo el título de Hobot 
ha-Lebabot, y en castellano con el de: Deberes de los corazones). 
Incluía, además, un spécinten de algunas páginas de la edición 
íutura, y cierta Introducción del mayor interés, no sólo para el 
conocimiento del texto de Bahya, sino, en general, para la críti- 
ca de los manuscritos judeo-arábigos de la Edad Media. Fundán- 
dose en que Bahya utiliza (y hasta reproduce literalmente) algu- 
nos párrafos del Al-hikma fi rnahlükat Alláh de Algazel, y en la 
cita que del primero hace Abraham Aben-Ezra en su Comenta- 
rio del Pentateuco, llegaba á la conclusión de que el Qitdb al- 

(í) Jestntas, 115,101.209. 



4l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

hiddyah 'Ha faraidh al-kiüub debió de aparecer por los años 
de iioó á 1 143. 

YA deseo que los orientalistas mostraron de que el texto árabe 
completo de Bahya saliese á luz, ha sido ahora brillantemente 
satisfecho por el Dr. Yahuda, cuya edición, impresa con el ma- 
yor esmero tipográfico, es sin duda alguna de las mejores en su 
género. Es esta la primera vez que el texto árabe de Bahya se 
publica, porque hasta el presente sólo podíamos disfrutar de la 
versión hebrea de Yehuda Aben-Tibbon, comenzada por los 
años de 1 1 60, y harto oscura y difícil de entender á veces. 

Pocos tan á propósito para semejante tarea como el Dr. Yahu- 
da. Conoce á fondo el árabe (su lengua materna) y el hebreo, 
así como los principales idiomas europeos. Nació en Jerusalén, 
donde recibió su primera educación. Estudió en las Universida- 
des alemanas, obteniendo el grado de Doctor en Filosofía en la 
de Estrasburgo (mediante una tesis que constituye los Prolegó- 
mena antes citados). Ha ejercido el cargo de Dozent en la Lehr- 
anstalt für die Wissenschaft des Jndentums^ de Berlín; y ha 
demostrado su vario talento en estudios de exégesis, de pare- 
miología oriental, de filología semítica y hasta de poesía. Su per- 
sonalidad es bien conocida en España, después de las elocuentes 
conferencias que dio el presente aíio, acerca de los sefardíes, en 
la Real Academia de Jurisprudencia de Madrid. 

La edición del texto arábigo de los Deberes del corazón ^ repre- 
senta años de tenaz y duro trabajo. El Dr. Yahuda entiende, con 
razón, que, sin el conocimiento de ese texto, es imposible com- 
prender todo el alcance de la ética de Bahya, tan fundamental 
en la historia de la filosofía hebreo-hispana. El traductor Aben- 
Tibbon, además de tomar por base un texto defectuoso, se hallaba 
tan impregnado de la cultura árabe, que, sin percatarse de ello, 
empleó giros y locuciones totalmente extraños al uso hebreo (l). 



(1) I. Goklziher, en su recensión de los Prole^ómena (Reviie des Etudes 
Juives, XLix, 158), cita un buen ejemplo; en respuesta á la pregunta: «¿dón- 
de está Dios?», la versión de Aben-Tibbon trae: niS2f!l' ^"^^ 'os intérpre- 
tes modernos no han sabido traducir. Es una alusión al versículo 13 de la 
Sura 89 del Corán. 



AL-HIDAYA 'iLa FARA 'iD AL-QULUB 417 

De ahí la imperfección de las versiones hechas sobre la tibbonia- 
na, y, entre ellas, de la castellana de R, David Pardo ben loseph 
Pardo (Salónica, sin año; ídem, i6io; etc.). 

¥J Dr. Vahada ha tenido en cuenta, para su edición, los dos 
manuscritos árabes que se conocen de la obra de Bahya: el de 
la Bodleyana de Oxford, y el de la Biblioteca Nacional de París; 
y además los fragmentos conservados en San Petersburgo. Toma 
por principal base el manuscrito de Oxford (que corresponde 
con bastante exactitud á la versión de Aben-Tibbon), anotando 
las variantes de los demás, transcribiendo en hebreo las citas 
bíblicas, y poniendo mociones en los vocablos arábigos de dudo- 
sa lectura. El códice parisiense, como 3'a hizo notar AI. Stein- 
schneider, difiere notablemente de la versión tibboniana, y, en 
los pasajes diferentes, es de estilo más conciso y técnico que el 
de Oxford. Rl Dr. Yahuda juzga que tales variantes del códice P. 
se deben á un lector que aspiró á concertar á Bahya con los pen- 
sadores árabes. Goldziher, en su recensión de los Prolegómena^ se 
inclinaba á rechazar esta arbitraria inter\-ención de un lector, 
atribuyendo las modificaciones al autor mismo, que dio diferen- 
te forma á ciertos lugares de su libro. De todos modos, con arre- 
glo á la sutil investigación del Dr. Yahuda, apoyada en riguroso 
examen filológico, el manuscrito de Oxford procede del Yemen, 
mientras que el de París viene del Magreb, lo cual explica deter- 
minadas particularidades de ortografía, de léxico y de modismos. 

La parte más interesante de la extensa y erudita Introducción 
del nuevo libro es, sin duda, la referente á las fuentes islamíticas 
de los Deberes del corazón. Bahya, como Aben-Gabirol, como 
Yehuda ha-Levi, como Maimónides, como casi todos los pensa- 
dores judíos de aquellos siglos, escribía y hablaba en árabe, y la 
cultura de este pueblo ejercía poderosa influencia sobre la suya. 

Ante todo, preciso es reconocer que la mística de los sufíes 
trascendió al libro de Bahya, como también al de Yehuda ha- 
Levi, que debe quizá á Algazel, como ha indicado Kaufmann, la 
idea fundamental de su Cttzary. Aquella trascendencia se echa 
de ver hasta en el título de la obra de Bahya: Deberes de los 
corazones. Uno de los más antiguos escritores ascéticos musul- 
TOMO Lxv. 27 



4l8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

manes, Al-Harit Al-Muhásibi (m. 857 de C), es autor de un libro 
rotulado:, .jJjíJ! -b =L^ (Cíiración de las enfermedades del co- 
razón). Bahya, por su parte, al tratar de esta clase de deberes, se 
refiere á una de las dos secciones en que considera dividida la que 
llama ciencia divina: la primera de ellas se ocupa en los preceptos 
y obligaciones que se observan por medio de los miembros del 
cuerpo (-^ ,L^i); la segunda, la ciencia interior^ estudia los pre- 
ceptos y obligaciones del corazón, fundados, no en mandatos ex- 
ternos, sino en el entendimiento y en la razón. Trátase, pues, de 
una verdadera exaltación de la vida espiritual, en contra del 
legalismo exterior; trátase de un renacimiento contemplativo, en 
el cual se adora á Dios en Espíritu y en Verdad. Esto quiere 
Bahya. «Sein Werk — escribe el Dr. Yahuda — sollte zu einem 
solchen Leben der Innerlichkeit und Hingabe an Gott durch 
Erfüllung und Ausübung der «Herzenspflichten» eine hidája 
«Anleitung» sein und die Einsichtigen und Erkennenden zum 
hochsten Ziele in der religriosen und etischen Vervollkommnune 
führen.» (Pág. 60.) 

Entre las influencias más importantes observadas por el doc- 
tor Yahuda, figuran: la de Algazel, de cuyo Al-hikma reprodu- 
ce Bahya, como hemos dicho, párrafos enteros (véanse las pági- 
nas 64 á 69 de la Einleitnng^ donde el Dr. Yahuda transcribe, á 
dos columnas, algunos pasajes similares); la de la Enciclopedia 
llamada de los Hermanos pjiros {v^so.' \\ 'ihwán al-safa), influencia 
transmitida quizá por Algazel; la de Al-Harit al-Muhasibi, tam- 
bién indirectamente; la de los Evangelios apócrifos; la de la tra- 
dición (Hadit) mahometana, juntamente con la de los antiguos 
jalifas; la de la literatura del Seudo-Alí, y la de los ascetas y su- 
fíes musulmanes. El Dr. Yahuda señala también algunos versos 
del poeta Al-Mutanabbí (905-965 d. C), citados por Bahya y 
omitidos por Aben-Tibbon. 

Bahya, poeta y moralista de tendencia ascética, sistematizador 
de la Etica del judaismo ( l), ha encontrado, pues, un editor admi- 



(i) Vid. David Kaufmann, Die Theologie des Bachja ben Pakuda (en 
Sitzungsberichlc der Wiener Akad. d. H'., 1874); y A. Bonilla: Historia de la 



BIBLIOTHECA LATINA MEDII AEUI 4I9 

rablemente preparado y á la altura de su tarea. Deber nuestro 
es felicitarle por tan excelente trabajo, y aún nos atreveríamos 
á rogarle, pues tan bien conoce la lengua española, que complete 
su labor con una versión castellana directa, que prestaría servi- 
cios á la cultura, y que, si no nos equivocamos, publicaría de 
buen grado esta Real Academia, á la cual el Dr. Yahuda per- 
tenece. 

Madrid, i.° de Octubre de 1914. 

Adolfo Bonilla v San Martín. 



III 
BIBLIOTHECA LATINA MEDII AEUI 

FASCICULUS I. — DE OPERIBUS HISTORICIS lOHANNIS AEGIDII ZAMORENSIS, QUI 
TEMPORE ALDEPHONSI DECIMI REGÍS CASTELLAE SCRIBEBAT, 

quamuis plerisque deperditis 7mnc post amplius sex sacada ordinatms disse- 

rere conatur Geofgms Ciroi, professor praefectus siudiis hispa7iicis in (^ni- 

versiíaíe Burdigalensi, socius extraneus Regiae Academiae Hisioricae Matri- 

tensis. — Apud Feret, uia de Grassi, g; Burdigalae. Af.DCCCC.XII2. 

Un folleto de 83 páginas en folio. 

]\I. Georges Cirot, nuestro ilustre Correspondiente, á quien 
tan notables servicios debe la historiografía española por sus 
libros: Les lústoires genérales d'Espagne entre Alphonse X et 
Philippe //(1905); Mariana historien (1905); Recherches sur les 
juifs espagnols et portitgais a Bordeaux (1908); y Chronique la- 
tine des Rois de Castille jtisq en 1236 (publicada recientemente en 
el Biilletin Hispanique), acrecienta el caudal de sus merecimien- 
tos con este nuevo trabajo, que versa sobre los escritos históri- 
cos de Juan Gil de Zamora, y que constituye el primer cuaderno 



Filosofía española, 11. 215 y sigs. — Cons. también la recensión del libro del 
Dr. Yahuda, por I. Goldziher, en la Zeitschj-ift der Deutscketi Aíorge?ildn- 
dischen Geselbchaft, de Leipzig; lxvii ,529-538. 



420 boletín de la real academia de la historia 

de una serie que lleva por título: Biblioteca latina de la Edad 
Media. 

Nuestro eminente Director, el R. P. D. Fidel Fita, es quien 
más poderosamente ha contribuido entre nosotros al conoci- 
miento de la vida y obras de Juan Gil de Zamora. De ello son 
prueba sus trabajos, publicados en el Boletín de esta Real Aca- 
demia con los títulos de: Dos libros inéditos de Gil de Zamora 
(v, 131), Biografías de San Fernando y de Alfonso el Sabio, por Gil 
de Zamora (v, 308); Poesías inéditas de Gil de Zamora (vi, 379); 
Traslación é invención del cim'po de San Ildefonso; reseña histó- 
rica por Gil de Zamora (vi, 60); Variantes de tres leyendas por 
G. de Z. (vi, 418); Cincuenta leyendas por G. de Z., combinadas 
con las Cantigas de Alfonso el Sabio (vii, 54); Treinta leyendas 
por G. de Z. (xiii, 187); y Biografía inédita de Alfonso IX, rey 
de León, por G. de Z. (xiii, 291). 

En el primer capítulo de su estudio, dedicado amablemente á 
esta Real Academia, expone el Sr. Cirot lo que hasta ahora se ha 
hecho notar respecto de Gil de Zamora y sus producciones, des- 
de el Tostado, Juan de Torquemada y Alfonso de Espina, hasta 
Fernández Duro y el P. P ita. Entra luego en materia, dejando 
aparte las obras poéticas y de filosofía natural, y refiriéndose 
únicamente á las históricas. No estudia las fuentes de éstas, por- 
que su propósito se reduce á exponer la historia de las obras 
mismas, y á dar cuenta de su extensión y de los manuscritos que 
las contienen. 

Empieza por el Líber de Praeconiis Hispaníae, del cual poseyó 
una versión castellana, con el título de Alabanzas de España, el 
Marqués de Santillana. Catorce códices latinos (unos completos 
y otros no) de ese libro, cita el Sr. Cirot, deteniéndose especial- 
mente en la descripción del de la Biblioteca Nacional de París 
(Nov. acq. 175; siglo xiv). El Líber de Praeconiis Hispaníae 
consta esencialmente de diez partes, cuyos respectivos epígra- 
fes son: 

I. Del nombre de España y de la diversidad de sus pueblos. 
II. De la fertilidad y fecundidad de España. 
III. De sn franquezia ó liberalidad. 



BIBLIOTHECA LATINA MEDII AEUI 42 1 

IV". De su fortaleza. 

V. Del poderoso esfuerzo y ánimo de algunos varones espa- 
ñoles. 
VI. De la bondad ejemplar de los varones eclesiásticos. 
\^II. De la sabia perspicacia de sus filósofos y doctores. 
\^III. De los nombres de sus ciudades. 
IX. Apología de los príncipes y magnates. 
X. De los derechos de los nobles y de las obligaciones de 
los vasallos. 

El susodicho códice parisiense comprende dos libros más, nu- 
merados XI y XII, y rotulados respectivamente: De regulis bello- 
rum generalibiis, y De caittelis habendis in actibits hellicis. El 
Sr. Cirot duda de su autenticidad, en vista de que ni su estilo ni 
su contenido guardan relación con los restantes. Además, en el 
códice de París, los libros xi y xii aparecen escritos de distinta 
letra que los demás. Sin embargo, contiénense en otros ma- 
nuscritos, como el 6.353 de la Nacional de Madrid, y el 1-217, 
de la misma Biblioteca, copiado del códice original que, según 
Ambrosio de Morales, existía en Zamora. Mas es de advertir que 
Morales no llegó á ver por sí mismo los originales que cita. 

Atención especial merece lo relativo al Líber de Praeconiis 
civitatis Numantinae^ que, aun cuando en sustancia forma par- 
te del De Praeconiis Hispaniae, debe distinguirse de éste. El se- 
ñor Cirot menciona el texto del manuscrito A- 1 89 de la Biblio- 
teca de esta Real Academia (l), en cuj^a segunda parte (fols. 99- 
136), publicada por el P. Fita en el Boletín, consta el opúsculo 
de Gil de Zamora. Compara el Sr. Cirot dicho texto con el de 
los libros viii y ix del De Praeconiis Hispaniae en el códice pa- 
risiense. Cita luego el Articuliis de numantinis Populis^ conteni- 
do en el códice matritense 1-217, y que, por sus palabras, plan y 
extensión, difiere algo del De Praeconiis civitatis Numantinae, 
aunque sea mayor su parentesco con éste que con el Liber de 
Praeconiis Hispaniae. El Articulus se encuentra repetido bajo el 



(i) Cons. X. Bonilla y San Martín: Gestas de Rodrigo el Campeado/- 
(Gesta Roderici Campidocti); Madrid, 191 1, pág. 12. 



422 boletín de la real academia de la historia 

epígrafe de «Zamorenses populi»; y aun en el códice 2-A'I-6 (y vii- 
A-5) de la Biblioteca de Palacio, figura cierta Thesis nodosa an 
Zamora sit Numantia, per Aegídmni minoritam eliicidata, que 
viene á ser una cuarta forma del opúsculo De Praeconiis civita- 
tis Numantinae. En opinión del Sr. Cirot, la Thesis nodosa for- 
ma parte del Articuliis de mimantinis Populis^ que á su vez es 
parte del Líber de praeconiis civitatis Numantinae, fragmento del 
Liber de Praeconiis Hispaniae; 6 bien hemos de entender que, 
constituyendo la Thesis nodosa un opúsculo aislado (comprensi- 
vo de las partes ii, lu, iv, v y vi del libro publicado por el P. Fita), 
se formó el Articulus, añadiéndole la parte vii, y el Liber de prae- 
coniis civitatis Níimantinae., agregándole la i, que es la hipótesis 
que me parece más probable. 

En opinión del P. Fita, el Liber de praeconiis civitatis Numan- 
tinae «precedió al de praeconiis Hispaniae de algunos meses, }', 
acogido por el príncipe con agrado, Gil de Zamora utilizó inme- 
diatamente sus materiales para obra de mayor fuste». El Sr. Cirot 
se inclina á pensar lo contrario, en vista de que el De p. c Nu- 
mantinae, según el códice académico, es más extenso que la 
parte correspondiente del De p. Hispaniae, pocos lugares de la 
cual faltan, en cambio, en el primero. «Librum autem — escribe — 
de Praeconiis civitatis numantinae quoddam apographon esse 
articuli de numantinis populis, auctum et aliquot locis sane mu- 
tatum, illud manifestum faceré videtur quod sub finem partís ii, 
§6 legitur: «ut est superius ¡n H littera praelibatum». Haec ver- 
ba: «in H littera» in códice académico expuncta sunt, ideoque 
forsitan Fita ea omiserit. Ex articulo de numantinis populis in 
quo solo conveniebant-, cum ad litteram supcriorcm in eodem Libro 
Illustrium virorum referrent, errore a lohannc transcripta dum 
Librum de Praeconiis civitatis Numantinae conficit, deinde in có- 
dice quidem académico erasa esse satis probabile est. Cum autem 
eodem loco, omisso tamen «superius», eadem habeat, parí modo 
Thesis nodosa e praedicto articulo extracta esse, nisi ipsa in Li- 
bro illustrium virorum comprehensa fuerit, v. gr. sub verbo «Za- 
morenses populi». 

En cuanto á la fecha del tratado De praeconiis Hispaniae, el 



BIBLIOTHECA LATINA MEDII AEUI 423 

Sr. Cirot, fundándose en las dos que en el texto constan, cree 
que esa obra fué comenzada por Gil de Zamora hacia 1 27 7 ó 
1278, y acabada, como juzgó el P. Fita, en 1282. 

El segundo libro de que trata el Sr. Cirot es la compilación 
que lleva los títulos de Historia itatnralis, canónica et civilis, 
sive Archivus^ sive Armarium Scriptui'arum^ sive MareMagnum. 
De esta obra sólo se conservan fragmentos en el códice Matri- 
tense 1-2 1 7, empezando por la letra C. Siguen la I) y la E, sal- 
tando luego á la X y á la Y, de las que apenas hay nada. Tra- 
tábase, por lo visto, de una especie de enciclopedia ó glosario, 
por orden alfabético. 

Mayor importancia tiene el Líber ilhistrium personarnm, gui 
et Historia canónica et civilis, cuyo prólogo transcribe el Sr. Ci- 
rot, siguiendo el citado manuscrito 1-2 1 7. También el Liber está 
redactado por orden alfabético, y comienza por el nombre de 
«Aaron», continuando por los de Abachuc^ Abdias, Abdon^ Abel 
y Abraahan. Estaba dividido en seis tomos ó partes. El Sr. Ci- 
rot cita, además, otros tres manuscritos que contiene fragmen- 
tos del Liber. 

Gil de Zamora, en el De praeconiis Hispaniae, cita otra obra 
suya, distinta de las anteriores: el Liber de Naturali Historia, 
del cual se conserva un fragmento en cierto códice de la Biblio- 
teca escurialense (P-I-IO). También estaba escrito en orden alfa- 
bético. El Sr. Cirot cree que la Historia Naturalis es la misma 
obra mencionada con el título de Liber proprietatum en el catá- 
logo de la Biblioteca Olivariense. 

De otros escritos de Gil de Zamora hace mención el Sr. Cirot, 
fijándose especialmente en el Liber illustrium personariwi, que 
quizá sea distinto del citado bajo el título de Liber de Aetatibus. 
Hay fragmentos de aquella obra en los ms. F-55, Cc-IIQ é 
I-333 de la Biblioteca Nacional. De dicho Liber formaba parte el 
De corporis S. lldefonsi revelatione in Ecclesia Zamorensi, publi- 
cado por el P. P'ita. En cuanto al Liber de viiraciilis almifluae 
Virginis Mariae, el Sr. Cirot piensa que no es otro sino el tra- 
tado decimosexto del Liber Mariae (véase el códice Bb-150 de 
la Bibl. Nacional) del mismo Gil de Zamora. 



424 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Respecto de las obras perdidas, pero cuyos títulos nos han 
conservado otros escritores, es digna de especial mención, des- 
de el punto de vista histórico, la que Florián de Ocampo cita en 
los siguientes términos, al tratar de la supuesta fundación de 
Roma por los españoles: «Lo mesmo dize tanbien, entre los Cro- 
nistas de nuestra Castilla, Juan gil de Zamora, en vn tratado pe- 
queño, que al fin de sus dias conpuso, de las antigiiedades de Es- 
paña^ en el qual escriuio cosas medianamente señaladas, si tu- 
uiera tanta diligengia quanta fuera menester para dar razón de lo 
que hablaua.» 

Gil de Zamora fué, en suma, un escritor fecundísimo, aunque 
descosido, indigesto y poco cuidadoso. vSu labor es, sin embargo, 
harto meritoria, y gran parte de sus defectos se deben á la moda 
imperante en su siglo. El Sr. Cirot ha estudiado detenida, seria 
y pacientemente esa labor, dándonos á conocer aspectos olvida- 
dos de ella, y, en tal sentido, el libro üe operibus historiéis lohannis 
Aegidii 7.amorensis merece el parabién de esta Real Academia. 

Madrid, i.** de Octubre de 19 14. 

Adolfo Bonilla y San Martín. 



IV 
PORTUGAL EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XIX 

«Aunque inspire tristeza la actual situación de Portugal — dijo 
hace no pocos años un escritor francés (l) con frase que recobra 
en nuestros días completa actualidad,— la historia de este peque- 
ño reino no deja, empero, de ser una de las más dramáticas y aun 
de las más maravillosas.» 

Lo fué cuando los portugueses nos precedieron en las tentati- 



(i) Bouchot, Historia de Portugal v de sus colonias. (Traducida y conti- 
nuada por D. Marcial Busquéis. Madrid, 1858.) 



PORTUGAL EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XIX 425 

vas para dominar las costas africanas; cuando tuvieron un Prín- 
cipe cual D. Enrique el navegante ^ como nosotros tuvimos una 
reina cual doña Isabel la Católica; cuando á los nombres y á las 
glorias y á las increíbles hazañas de un Colón y de un Hernán 
Cortés, de un Pizarro y de un Núñez de Balboa, pudieron opo- 
ner los nombres y las glorias y las increíbles hazañas de un Bar- 
tolomé Díaz y de un Vasco de Gama, de un Alvarez Cabral y de 
un Alburquerque; cuando sufrieron desastres tan grandes como 
el de Alcázarquivir, como nosotros sufrimos fracasos tan tre- 
mendos como el de los Gelves; cuando vieron su dinastía secular 
extinguirse en D. Enrique el Cardenal, como nosotros vimos 
también torcerse en cierto modo la sucesión regular de nuestros 
monarcas castellanos al morir la infortunada doña Juana la 
loca... Lo tué en fines del siglo xv y en principios del xvi; lo ha 
sido siempre, y amenaza con serlo en la actual centuria, durante 
la cual, con haber transcurrido aún tan pocos años, ha podido 
registrar tragedias tan horribles como la de l.° de Febrero 
de 1908, y revoluciones tan radicales como la de 4 de Octubre 
de 1910. 

Lo ha sido siempre, y la historia de Portugal en el siglo xix 
no es una excepción, no contradice ese aserto, sino que, antes 
por el contrario, lo afirma y robustece. 

Dramática y maravillosa es la historia de Portugal durante la 
pasada centuria, en la cual se perpetúa el paralelismo que se 
observa en la vida y en el desarrollo de los dos pueblos peninsu- 
lares. Porque Portugal, que ve cambiarse su dinastía al recobrar 
su independencia en 1640, como España vio cambiada la suya 
medio siglo después; que tiene al terminar el siglo xviii un mo- 
narca cual José I y un ministro como Pombal, como nosotros 
tuvimos un rey cual Carlos III y ministros como P'loridablanca y 
Aranda; que se ve invadido por los franceses en 1 808, como en 
igual fecha nos vimos invadidos por idéntico enemigo; que recibe 
auxilios de Inglaterra, como los recibimos nosotros; que vio á sus 
Reyes huir al Brasil, como nuestros Reyes estuvieron á punto de 
huir á Méjico, Portugal ha sufrido en el siglo xix análogos males 
que España, ha experimentado idénticos contratiempos, ha sido 



426 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

\'íct¡ma de los mismos errores, y hasta ha ahmentado, en deter- 
minados momentos, iguales esperanzas. 

La historia de ambos pueblos durante la primera mitad de 
dicha centuria es de tal modo semejante, que puede decirse 
constituye el mismo drama, representado por parecidos actores. 

Allí como aquí, en Portugal como en España, una vez termi- 
nada la guerra de la Independencia, durante la cual si España 
tuvo un Bailen, Portugal tuvo un ("intra, se desataron en mal 
hora las pasiones políticas, y en vez de consagrarse los partidos 
á la reconstitución del país, se entregaron á una lucha fratricida, 
que consumó la obra de la invasión francesa. 

En España, pocos años después, vemos ocupado el Trono por 
una tierna niña, Isabel il, á la que disputa la Corana su propio 
tío, el infante D. Carlos María Isidro, y en Portugal, casi al mismo 
tiempo, vemos en el Trono á otra niña, doña María de la Gloria, 
á la que disputa la Corona también un tío suyo, el infante don 
Miguel, que llegó á ser su esposo, como aquí también se pensó 
en que Isabel II se casase con el conde de Montemolín. En uno 
y otro país la cuestión dinástica provoca la guerra civil, que en- 
sangrienta durante largos años los campos y detiene todo pro- 
greso; en uno y otro la causa constitucional cuenta especialmente 
con el apoyo de Inglaterra, y los Pretendientes á una y otra Co- 
rona van á morir lejos de su patria, paralizada su acción por la 
actitud de las Potencias. Y cuando la cuestión dinástica, que en 
el fondo, más que tal, es una cuestión esencialmente política, de 
orientación y de predominio, queda más ó menos definitivamente 
resuelta, los mismos vencedores se dividen, y si aquí hay mode- 
rados y liberales, allí hay carlistas y septembristas; si aquí hay 
conspiraciones, y asonadas, y pronunciamientos, allí también hay 
conspiraciones, y asonadas, y pronunciamientos, y si aquí tene- 
mos generales como Espartero y como Narváez, allí hay de igual 
modo caudillos militares como el duque de Saldanha y hombres 
que hacen frente vigorosamente á la revolución, como Costa 
Cabral. 

Pues á pesar de esta semejanza, la historia de Portugal es casi 
completamente desconocida en lispaña. Diríase que nada de lo 



PORTUGAL EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XIX 427 

que ocurre en el país vecino nos interesa ni nos afecta, lo cual 
constituye un grave error. ¿Cómo no ha de interesarnos, si Por- 
tugal, según acertadamente dijo el general Rodríguez Arroquía, 
es un formidable emplazamiento de guerra, una gran ciudadela 
constituida por áspero territorio, cuya separación política del 
conjunto peninsular priva á éste de la supremacía que le da en 
el mundo su privilegiada situación geográfica, y si obligado Por- 
tugal, por esas mismas razones de su posición geográfica, á vivir 
subordinado en el orden internacional, como recientemente ha 
escrito un ilustrado profesor de la Escuela Superior de Guerra, el 
Sr. García Alonso, á la potencia naval que ejerza su hegemonía 
en el Océano Atlántico, el resto de la Península no puede sus- 
traerse por completo á la influencia que desde allí ha de irradiar 
esa tercera nación? 



Pensando de esta suerte acerca de la importancia que para 
nosotros tiene el conocimiento de la historia de Portugal, y espe- 
cialmente el estudio de las relaciones entre Portugal y España, 
claro es que hube de recibir con verdadera complacencia el en- 
cargo con que me honró nuestro insigne Director de informar 
acerca de diversos trabajos del segundo vizconde de Santarem, 
que con el título de Inéditos (miscellanea) ha coleccionado, coor- 
denado y anotado el jefe de la Biblioteca de Ajuda, Sr. Jor- 
dao de Freitas, y publicado el tercer poseedor del mencionado 
título. 

Tratándose de quien, como el segundo vizconde de Santarem, 
había sido ministro del Reino, Marina y Ultramar durante la Re- 
gencia de la infanta doña María Isabel, y ministro de Negocios 
Extranjeros en los períodos de la Regencia y del reinado de don 
Miguel de Braganza, era lógico esperar que entre los estudios 
que á su muerte dejó inéditos, y ahora se publican por vez pri- 
mera, figurase alguno referente á las cuestiones suscitadas y á las 
dificultades surgidas entre España y Portugal á la muerte del rey 
D. Juan VI: cuestiones y dificultades que no sólo mantuvieron 
desunidas á las dos naciones peninsulares, sino que preocuparon 



428 BOr.ETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

grandemente á Europa, y llegaron i constituir una seria amenaza 
para la paz de ambos pueblos. 

Y, en efecto, aunque el volumen de que me ocupo ofrece prin- 
cipalmente interés desde el punto de vista geográfico, porque á 
la Geografía se refiere la mayoría de los trabajos que contiene, 
no deja de ofrecerlo también desde el punto de vista histórico, 
porque el vizconde de Santarem refiere, siquiera sea sumaria- 
mente, las negociaciones en que él intervino desde 1 828 á 1 83 3. 

Esencialmente geográficos son la «Memoria leída en la Socie- 
dad de Geografía de París, el 7 de Marzo de 1 845, sobre los via- 
jes de los genoveses y de los portugueses durante la Edad Me- 
dia»; «Algunas observaciones acerca de la Noticia de los descu- 
brimientos hechos en la Edad Media en el Océano Atlántico con 
anterioridad á las grandes exploraciones portuguesas del si- 
glo XV»; «Memoria acerca de los errores de las cartas antiguas 
referentes al puerto de Bojador, situado al Sur del Cabo del mis- 
mo nombre»; «Reclamaciones contra algunos asertos consigna- 
dos por M. de Avezac en una Nota inserta en el Boletín de la 
Sociedad de Geografía del mes de Agosto de 1846»; «Lista de 
los cosmógrafos posteriores á los descubrimientos»; «Autores 
que proclaman la prioridad de los portugueses»; «Causas que 
inspiraban el terror de los marinos de la Edad Media de ir á los 
territorios del Cabo Bojador»; «Nota de los manuscritos geográ- 
ficos del Escorial», etc., etc. Las observaciones sobre la Historia 
Universal, de César Cantú, tienen también un carácter esencial- 
mente geográfico. 

Pero al lado de éstos, mejor dicho, al frente de éstos, porque 
ocupa las 62 primeras páginas del volumen, figura un interesante 
estudio, que lleva el epígrafe de «Venida de parte de la familia 
real española á Portugal y sus consecuencias», y que es un im- 
portante y autorizado capítulo de las relaciones hispano-lusita- 
nas durante la segunda mitad del reinado de Fernando VIL 

En ese capítulo expone el vizconde de Santarem las desave- 
nencias de la familia real española, que estima tuvieron su origen 
en el matrimonio de Fernando VII con la Princesa doña María 
Cristina de Borbón, por haberse formado dos grupos, figurando 



PORTUGAL EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XIX 429 

en uno la Reina, su hermana la Infanta doña Luisa Carlota y el 
marido de ésta, el Infante I). Francisco de Paula, y constituyen- 
do el otro las Princesas portuguesas; desavenencias que estima 
se acentuaron al pretender los Monarcas españoles que el Infan- 
te D. vSebastián contrajese matrimonio con ¡a Princesa María 
Amalia de Ñapóles, pues la Princesa María Teresa, madre de 
aquél, prefería que su hijo se uniese á María Cristina de Saboya, 
y cuando esto fué imposible, por haberse casado dicha Princesa 
con el Rey de Hungría, apoyó la candidatura de una Princesa 
de Módena. 

Refiere después el vizconde de Santarem las luchas á que 
esto dio lugar, haciendo alusión á la enfermedad de Fernando VII 
y á las escenas que se desarrollaron al lado de la cama de éste, 
y deteniéndose más en el nacimiento de la cuestión dinástica, 
que tanta sangre había de costar. 

Siendo esto exacto, conviene, sin embargo, advertir que antes 
del matrimonio de P^ernando VII con doña María Cristina, la 
armonía entre la familia real española había sufrido grave que- 
branto, y que hacía ya no pocos años que las relaciones entre 
España y Portugal eran difíciles y accidentadas. 

Las Cortes de Madrid y de Lisboa se hallaban unidas por ín- 
timos lazos de parentesco, pues en el espacio de algunos años 
líspaña había dado dos Reinas á Portugal: primero, la Infanta 
doña María Ana Victoria, prometida que fué de Luis XV de 
Francia, y que al fin se casó con José I de Portugal, y luego, la 
Infanta Carlota Joaquina, hermana de Tornando VII, la cual con- 
trajo matrimonio con un nieto de aquélla y de su tío-abuelo don 
Pedro, con el Infante D. Juan, que desempeñó la Regencia por 
incapacidad de su madre, la tenaz y fanática doña María Fran- 
cisca Isabel, y que más tarde ocupó el Trono con el nombre 
de Juan VI. 

Carlota Joaquina, por su carácter y por la influencia que ejer- 
ció en la política de su patria adoptiva, es una figura interesan- 
tísima en la Historia de Portugal durante el primer tercio del 
siglo XIX. No es ésta ocasión de hacer de ella el estudio que me- 
rece, ni de señalar el gran contraste que con Juan VI ofrecía 



430 boletín de la real academia de i.a historia 

Carlota Joaquina, de rostro bastante desagradable, de carácter 
bullicioso y dominante, como el de su madre, y de espíritu te- 
naz é intransigente, cual el de su suegra; ni de pintar la vida de 
ambos esposos en el palacio de Ouéluz, en cuyos salones desnu- 
dos, tristes y sombríos, habitados por la sombra de un rey, todo 
eran ironías y tristezas, mientras que en los jardines, donde im- 
peraba Carlota Joaquina, todo eran fiestas, y esperanzas, y bai- 
les, y risas, y cantos, y la Princesa, rodeada de una corte de 
criadas y ayas españolas, sentada á la moda de Oriente, en un 
tapete de velludo sobre la hierba, presenciaba las danzas volup- 
tuosas y escuchaba los cantos sensuales de Andalucía, dando 
cuando menos pretexto para que un historiador portugués pu- 
diera escribir que los bosques de Ouéluz parecía.n jardins de unta 
Armida feia é jd em moga mal reputada. Tampoco hace falta de- 
cir que caracteres tan diversos y temperamentos tan opuestos 
era imposible que se entendieran, y que, en efecto, no se enten- 
dieron, viviendo públicamente separados desde 1806; pero sí 
conviene consignar que acaso contribuyesen á ese resultado el 
cariño que Carlota Joaquina profesaba á su patria y á su familia, 
y la conducta que Carlos IV, bajo la presión de Francia, hubo 
de observar con Portugal. 

Dejando á un lado las gestiones que esa Infanta realizara para 
obtener la regencia de España durante la cautividad de su her- 
mano, y los reiterados trabajos que llevara á cabo cerca de las 
diversas colonias españolas sublevadas, precisa recordar que, 
cuando regresó del Brasil con su marido en 1820, se inclinó re- 
sueltamente en favor de los absolutistas, fomentando la guerra 
civil y apoyando á su hijo D. Miguel en contra del Rey, su 
esposo. 

En ese período, del 20 al 23, durante el cual el reino lusitano 
sufrió las mismas vicisitudes que España, excepto la interven- 
ción armada del extranjero, se acentuaron las dificultades entre 
ambos países, llegándose al extremo de que el encargado de Ne- 
gocios de Portugal en Madrid, D. Manuel de Castro Pereira, di- 
rigió al ministro de Pastado, con fecha del 26 de Agosto de 1 822, 
una Nota que contenía tan graves acusaciones contra el Gobierno 



portu(;al en el primer tercio del siglo XIX 43 i 

español, respecto de su conducta con Portugal, que el general 
San Miguel, que á la sazón desempeñaba la mencionada cartera, 
se la devolvió diciendo que, «convencido de que la contestación 
que sería menester dar á las muchas injustas acusaciones, sátiras 
amargas, hechos inexactos y notables equivocaciones que con- 
tiene la Nota del Sr, de Castro, podría poner obstáculos á la con- 
secución del mismo importante objeto que se tiene en vista, ha 
creído el Gobierno de S. M. C. dar al de S. M. F. una relevante 
prueba de su moderación y cordialidad devolviendo la citada 
Nota sin respuesta». 

El «importante objeto» á que aludía el general San Miguel, 
era el proyecto de una alianza defensiva que acariciaba el Gabi- 
nete de Madrid, proyecto que tropezó, primero, con la dificul- 
tad de pretender el Gobierno lusitano, como condición precisa, 
la retrocesión de la plaza de Olivenza y su territorio, y luego con 
la oposición del Consejo de Estado á las cláusulas de carácter 
comercial y á algunas de las de índole militar contenidas en el 
proyecto que formuló el nuevo representante portugués, caba- 
llero Turlade d'Asambuja. 

No llegó á concertarse la alianza, porque allí, como aquí, des- 
apareció el sistema constitucional en 1 82 3, y entonces arrecia- 
ciaron las dificultades entre las dos naciones peninsulares, pues 
imperando alternativamente en Portugal los dos partidos opuestos 
y sirviendo de refugio á los vencidos el territorio español, P'er- 
nando VII hubo de adoptar medidas para que ni los partidarios 
del absolutismo ni los que luchaban por la libertad pudiesen fo- 
mentar en España el triunfo de sus respectivos ideales, apoyan- 
do unos á los apostólicos y secundando otros á los liberales. Todo 
esto, unido á las vacilaciones de Europa y á la actitud equívoca 
de Inglaterra en algunos momentos, dio lugar á múltiples inci- 
dentes que no es del caso relatar. 

Fernando Vil apoyaba, claro es, el imperio de los principios 
absolutistas en Portugal, pero menos. intransigente ó más cono- 
cedor de la realidad de la situación, no patrocinaba ciertas exa- 
geraciones, y aun en más de una ocasión hubo de dar consejos 
de moderación y de prudencia. Por esto, cuando D. Miguel llevó 



432 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

á cabo en la madrugada del 30 de Abril de 1 824 el movimiento 
militar que recibió el nombre de la abrilada^ que se estimó ins- 
pirado por Carlota Joaquina y dio lugar á que aumentase la ani- 
mosidad contra ésta, el Monarca español escribió á su hermana 
aconsejándola que se retirase á Italia por un año siquiera. 

«Vivimos — la decía en 24 de Mayo de 1 824 — en una época 
en que la Autoridad real necesita ser muy circunspecta, y los 
tronos mantener la más estrecha unión entre sí para no perder 
el terreno que se ha ganado, combatiendo las revoluciones. Por 
esta razón son tan sensibles las desavenencias de Familia entre 
las personas que los ocupan ó se hallan á su inmediación; espe- 
cialmente cuando salen al público y se manifiestan con estrépito, 
como desgraciadamente acaba de verificarse en ese reino por lo 
ocurrido con mi sobrino, tu hijo Miguel. ¿Por qué fatalidad, per- 
sonas que tanto servicio habían hecho á la causa de la legitimi- 
dad y del orden, se han puesto en el caso de dar semejante es- 
cena por alucinamiento ó tal vez por exceso de celo.'' Sin embargo, 
este suceso no puede menos de haber comprometido demasiado 
tu tranquilidad, haciendo nacer ó fomentando desconfianzas que 
pueden tomar mucho incremento si tu prudencia y discreción 
no se apresura á adoptar el partido que mi amor fraternal me 
hace sugerirte para que salgas de la falsa posición en que actual- 
mente te encuentras. Cuando las cosas llegan á cierto punto, el 
único recurso para disipar recelos y evitar desconfianzas, es ale- 
jarse por algún tiempo del foco que las alimenta, á lo menos 
hasta que se borran ó debilitan ciertas impresiones á beneficio 
del tiempo x de la distancia. Por esta razón no puedo menos de 
aconsejarte con toda eficacia y llevado del grande interés que 
tengo en tu felicidad y tranquilidad, que te decidas á pedir inme- 
diatamente á tu marido una licencia para pasar en Francia ó Ita- 
lia una temporada que no baje de un año, en cuyo tiempo se 
tranquilizará tu espíritu, te distraerá la vista de nuevos objetos, y 
alternando entre Roma y Xápoles, podrás pasarlo muy agrada- 
blemente.» 

Carlota Joaquina no hizo caso de este consejo, y cuando en 
vista de ello su marido la comunicó oficialmente la orden de 



PORTUGAL EN EL PRIMER TERCIO DEI. SIGLO XIX 433 

marchar á Italia, pretextó hallarse enferma y pidió que se de- 
mostrase con documentos su participación en los sucesos. Como 
D. Miguel había sido desterrado á Viena, la actitud de la reina 
tenía menos importancia, aunque bien pronto se vio que los ele- 
mentos que le eran adictos no dejaban de trabajar, pues en los 
últimos días de Julio aparecieron en Lisboa pasquines, exhortan- 
do á los portugueses á sacudir el yugo de Inglaterra, tratando de 
flojo é inepto al Rey y aconsejándole abdicase la corona y nom- 
brase una regencia, poniendo á la cabeza de ésta á la reina fide- 
lísima. El mismo día se halló un pato real ahorcado en la plaza 
donde se ejecutaba á los delincuentes. 

Poco después se complicó aún mas la situación, pues habiendo 
enfermado Juan \^I nombró una regencia presidida por su hija la 
infanta doña Isabel María, y el Gobierno español hizo algunas 
gestiones en favor de la regencia de la reina Carlota Joaquina; 
pero muerto el Rey el 10 de Marzo de 1 826, y proclamado don 
Pedro IV, como éste se apresuró á dar una Constitución y á re- 
nunciar la corona portuguesa en favor de su hija doña María de 
la Gloria, proyectando que ésta se enlazase con su tío D. Miguel, 
cambió grandemente el problema, haciéndose más difícil la situa- 
ción del Gobierno español. Así es que, cuando en Septiembre 
del mismo año llegó á Madrid el nuevo plenipotenciario portu- 
gués, Conde de Villarreal, el Ministro de Estado, González Sal- 
món, le manifestó que no podía reconocer en él ningún carácter 
público, porque S. M. no quería tomar la iniciativa en punto á 
reconocer los cambios efectuados en Portugal; pero que oficio- 
samente estaba autorizado para oirle y contestarle. 

Temía el Gabinete de Madrid que la política del de Lisboa 
alentase á los revolucicKiarios españoles, y por esto, en Real or- 
den de 28 de Octubre de 1 826 se encargó á los representantes 
de S. M. en Viena, París, Berlín y San Petersburgo que gestio- 
nasen de los respectivos Gobiernos una garantía que asegurase 
el reposo de España. «Una declaración — se decía en esa Real 
orden — hecha de una manera positi\a y terminante por cada 
una de las potencias aliadas en que manifiesten el interés que 
toman por S. M. C, sus derechos y la conservación de la tran- 

TOMO LXV. 28 



434 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

quilidad en sus dominios, indicando que mirarán como de una ne- 
cesidad europea el oponerse á todo contagio moral que el nuevo 
orden de cosas del país \ecino pueda comunicar al nuestro, así 
como á toda subversión del principio de la Soberanía real, fue-' 
ran en concepto del Gabinete español, los medios oportunos de 
demostrar que si los Monarcas aliados respetan la independencia 
ajena, sabrán también hacer que se respete la propia.» 

Las respuestas fueron satisfactorias, especialmente la de Fran- 
cia, aunque dando á España consejos de moderación, que no es 
fácil deducir si se aceptaron por completo, porque cuando surgió 
de nuevo en Portugal la lucha entre constitucionales y absolutis- 
tas, y éstos, completamente divididos, proclamaban rey ya á 
D. Miguel, ya al infante I). Sebastián, ya al Marqués de Chaves, 
no faltó quien aclamase al mismo Fernando YII con el título de 
Emperador de las Españas, dando esto lugar á que se dijera que 
los realistas disponían del oro de España. 

Fuese ó no ese aserto verdad, lo cierto es que el Gabinete de 
Madrid siguió una política poco clara. Por una parte se mostra- 
ba opuesto á los constitucionales, temiendo que estos auxiliasen 
á los elementos avanzados españoles, y sin embago, cuando don 
Miguel, una vez nombrado regente, con\ocó por su propia auto- 
ridad los tres Estados del reino y se hizo proclamar Rey, Espa- 
ña resistió su reconocimiento, y para efectuarlo pretendió que 
aquél dirigiese á España, Inglaterra y Austria una nota ofrecien- 
do efectuar su matrimonio con doña María de la Gloria y afir- 
mando su derecho propio á la Corona, y que ésta, en el caso de 
fallecer sin hijos el nuevo monarca, no podría recaer ni en la 
reina ni en los hijos habidos por ésta en otro matrimonio. 

j'A qué obedecía esta actitud, con la cual la corte de Madrid 
se separaba del criterio de los demás aliados.^ Recordando que 
España había negado constantemente la autenticidad de las Cor- 
tes de Lamego, y que no había reconocido el x^cta dada en 1 64 1 
por el Dugue de Braganza, no podrá sorprender que el Gobierno 
español estimase que en P^ernando \"II se reunían los títulos que 
en Felipe II justificaron la sucesión al Cardenal D. Enrique y el 
derecho indisputable de representación derivado de Carlos III 



PORTUGAL EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XIX 435 

por SU madre Isabel de Farnesio, quinta nieta del grande Ale- 
jandro Farnesio, Duque de Parma, casado con la infanta María, 
hija de D. Duarte, hijo del rey D. Manuel, y que creyese que 
estaban interesados en que se conservase este orden de suceder 
todos los individuos de que se componía la familia real, sin ex- 
cluir á la princesa de Beira y a la infanta doña María Francisca 
y sus hijos, por los derechos que les habían transmitido los in- 
fantes doña Carlota Joaquina y D. Gabriel, sus respectivos pa- 
dres y abuelos. Es decir, que la Corte española, resucitando un 
viejo pleito, que desgraciadamente había fallado en contra nues- 
tra la realidad, pretendía dejar á salvo los derechos que creía te- 
ner á la sucesión á la Corona portuguesa. 

Hay que reconocer, sin embargo, que el Gabinete de Madrid 
no se hacía ilusiones. Así es que si bien se mostraba dispuesto á 
formular una protesta, en el caso en que D. Pedro realizase el 
proyecto que se le atribuía de establecer un nuevo orden de su- 
ceder á la Corona, creía que debía «guardarse una prudente cir- 
cunspección antes de llegar á este extremo, para no excitar 
intempestivamente contra nosotros todos los males que aun en 
tiempos de prosperidad nos acarrearon la envidia y los celos de 
algunas Cortes», y que menos tropiezos hallarían la Princesa de 
Beira y la Infanta doña Alaría F'rancisca para reclamar vigorosa- 
mente por sí, sus hijos y nietos, contra la novedad que se inten- 
taba, pues nacidas en Portugal, no existía, ni aun en el supuesto 
de las Cortes de Lamego, motivo que las excluyese de la suce- 
sión al Reino. 

Dada esta actitud, nada tiene de extraño que el Gobierno es- 
pañol acogiese con simpatía, aunque sin decidirse á apoyarlo re- 
sueltamente, el proyecto de la Reina de Xápoles de casar á su 
hija la Infanta Alaría Antonia, hermana de doña Mana Cristina, 
la prometida entonces y luego esposa de Fernando MI, con don 
Miguel de Braganza; pero aunque se creyó que éste acogía bien 
la idea, el proyecto no pasó adelante; fracasó, como fracasaron 
las ilusiones que latían en el fondo de aquellas actitudes respecto 
de la sucesión a la Corona, y como habían de fracasar los esfuer- 
zos de España para que Inglaterra reconociese á D. Aliguel. 



436 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

El hermano de éste, D. Pedro, había abdicado la corona del 
Brasil en su hijo, y se hallaba dedicado á conseguir el restableci- 
miento de doña María de la Gloria en el trono portugués. Anun- 
cióse que preparaba una expedición para desembarcar en Portu- 
gal, y temiendo el Gobierno español que con el triunfo de los 
pedristas se restableciese en el vecino reino el sistema constitu- 
cional, acudió de nuevo á Londres para obtener el reconocimien- 
to de D. Miguel. El momento estaba mal elegido, porque como 
se había verificado la Revolución de 1830 en Francia y ocupaba 
ya el trono Luis Felipe, la opinión de éste forzosamente había de 
robustecer la de la Gran Bretaña, y así sucedió que hubo de en- 
contrar España una terminante negativa. 

Zea Bermúdez, dando cuenta, en 6 de Diciembre de 1 83 1, de 
sus conferencias con Palmerston, dijo que éste le había manifes- 
tado hallarse resuelto á no entrar en ninguna negociación cuyo 
resultado fuese el reconocimiento de D. Miguel; «que el Gobier- 
no inglés convenía en lo fundados que eran nuestros temores de 
que se comprometa ó se altere el sosiego de nuestro país,- si se 
llevase á efecto la expedición de D. Pedro, pero que para obviar 
cualquier inconveniente de esta naturaleza que pudiese resultar, 
sólo habría, en opinión de dicho Gobierno, un medio, el cual con- 
ciliaria los intereses de la España con los de la Inglaterra y de 
las demás Potencias de Europa, y era ponerse todas de acuerdo 
para asentar en el trono portugués á doña María da Gloria, con 
la condición de asignar á su tío D. Miguel un infantazgo (apana- 
ge), correspondiente á su alto rango de Príncipe de la familia 
real de Braganza; que en el concepto de que la Inglaterra ha to- 
mado la resolución de no reconocer á D, Miguel, no quedaba ya 
á España otra alternativa más que acceder á esta ¡dea y reunirse 
á las demás Potencias para llevarla á cabo por medios pacíficos, 
ó exponerse á las consecuencias, que tanto la inquietan, de un 
ataque á mano armada por parte de D.Pedro contra Portugal; que 
en el primer caso, desde ahora la Inglaterra y demás Potencias 
podrían tomar sobre sí el comprometer al partido de doña María 
á que renuncie á el designio de restablecer en Portugal régimen 
alguno constitucional y á dejar vigentes las antiguas leyes fun- 



PORTUGAL EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XIX 437 

damentales de la ^Monarquía sin innovación ni alteración alguna, 
y de este modo se removería el principal obstáculo y el único 
recelo que la España puede razonablemente alegar para oponerse 
al advenimiento de doña María; que para llevar cumplidamente 
á efecto este plan, no faltarían formas eficaces y medios decoro- 
sos, los cuales, en la parte relativa á las gestiones que se hubie- 
sen de practicar en Lisboa, podría desempeñarlas la España, á 
nombre de las Potencias, si con ellas se ponía de acuerdo». 

Zea rechazó abiertamente esta solución, y como arguyese que 
D. Pedro aspiraba á dominar en toda la Península, le contestó 
Palmerston que podría obligarse á aquél á contraer el compromi- 
so de no atentar contra España, y aun el de residir fuera de la 
Península. 

A todo esto la cuestión dinástica estaba francamente planteada 
en España. 

Fernando VII, que durante su matrimonio con doña María 
Isabel de Braganza, de la que tuvo dos hijas que murieron en la 
infancia, había pensado publicar la Pragmática sanción derogan- 
do el Auto acordado de Felipe V, una vez declarado el embarazo 
de doña María Cristina, se decidió á hacerlo, como lo efectuó en 
29 de Marzo de 1830, seis meses antes del nacimiento de la que 
después reinó con el nombre de Isabel II. Esto dividió completa- 
mente á la familia real: de un lado, el Rey, la Reina doña María 
Cristina, su hermana doña Luisa Carlota, y el marido de ésta, el 
Infante D. Francisco de Paula, y de otro lado el Infante D. Car- 
los, su mujer doña María Francisca de Braganza, y su cuñada 
doña rilaría Teresa de Braganza, Princesa de Beira. 

El antagonismo existente entre los miembros de la real familia, 
encendió las pasiones de los dos bandos en que se dividían los 
anticonstitucionales, y el Rey hubo de comprender el peligro de 
que fracasasen sus planes respecto de la sucesión á la Corona, y 
se determinó á alejar de la Corte á la Princesa de Beira, que era 
el alma de todas las intrigas. Para ello, queriendo que la salida 
de dicha augusta dama no revistiese los caracteres de un destie- 
rro, se encargó una interesante gestión al Plenipotenciario espa- 
ñol en Lisboa. 



438 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Desempeñaba entonces este cargo D. Luis Fernández de Cór- 
dova, que acababa de ser nombrado en sustitución del Conde de 
Montcalegre, y que, no obstante sus antecedentes, pues como 
Ministro en Berlín había defendido la causa de D. Miguel, hubo 
de ser recibido con cierto recelo por la Corte lusitana, encon- 
trando únicamente calor y apoyo en el Ministro de Negocios Ex- 
tranjeros, el Vizconde de Santarem, el cual, como nuestro Zea 
Bermúdez, se inclinaba á borrar ciertas intransigencias y á prac- 
ticar una política moderada que facilitase un acuerdo con In- 
glaterra. 

En tales circunstancias, cuando ni siquiera había podido entre- 
gar al Rey, que se encontraba en Braga, sus cartas credenciales, 
recibió Córdova la orden de gestionar que D. Miguel escribiese 
á Fernando \ II una carta pidiéndole que autorizase á la Princesa 
para ir á su lado, pues de este modo el viaje de doña María Te- 
resa aparecería como una prueba de consideración del Monarca 
español con su sobrino. El cometido era delicado; Santarem pre- 
vio que esto produciría dificultades; pero Córdova logró salir 
airoso, consiguiendo que D. Miguel se prestase á escribir á su 
tío en el sentido indicado. En virtud de esto, y habiendo solici- 
tado el Infante D. Carlos acompañar con su familia á la Princesa, 
lo cual le fué concedido, salieron todos para Lisboa el 16 de 
Marzo de 1833, llegando á dicha capital el día 29. 

Fué este viaje causa de nuevas dificultades entre España y 
Portugal, y contrarió los esfuerzos, no pequeños, que realizaba 
Córdova para acercar á Lord Russell y al Vizconde de Santarem, 
como medio de suavizar asperezas y de entablar relaciones di- 
rectas entre D. Miguel y la Corte de Londres. 

Una vez en Lisboa los Infantes, quisieron ir á Braga, y pro- 
yectaron regresar pronto á España; pero Fernando VII, recelan- 
do de la influencia que en el ánimo de D. Miguel podían ejercer 
doña María F"rancisca y doña María Teresa, se opuso al viaje, 
calificando éste de impolítico, inoportuno y falto de objeto, y 
ordenó que suspendieran el regreso hasta que él hubiese adoptado 
las medidas necesarias. D. Miguel también se opuso, no obstante 
lo cual, y el riesgo que ofrecía ir á regiones invadidas por el có- 



PORTUGAL EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XIX 439 

lera, los Infantes llevaron á cabo su propósito, encaminándose á 
Coimbra. 

A todo esto, las Cortes españolas habían sido convocadas para 
el 20 de Junio con objeto de jurar como heredera de la Corona á 
la Princesa Isabel, y queriendo el Rey conocer de un modo de- 
finitivo la actitud de D. Carlos, se ordenó á Córdova que mani- 
festase al Infante que S. M. deseaba saber directamente su pen- 
samiento. El Plenipotenciario español cumplió el encargo, y don 
Carlos escribió al Rey, con fecha 29 de Abril, diciéndole que ni 
su conciencia ni su honor le permitían prescindir de sus derechos. 
En vista de esto, P^ernando VII le otorgó su real licencia para 
trasladarse con su familia á los Estados Pontificios, y al efecto 
puso á su disposición la fragata de guerra Lealtad. 

D. Carlos no se negó terminantemente á partir, pero fué de- 
morando el viaje con rail pretextos. Contra la voluntad del Rey, 
fué á Coimbra, no obstante el riesgo que ofrecía la epidemia co- 
lérica, y luego invocó el temor de que se contagiase su familia 
para no embarcar. Así fué pasando el tiempo, hasta que, cansado 
Fernando VII, le escribió la siguiente carta, que lleva fecha de 
30 de Agosto de 1833: 

«Infante D. Carlos, mi muy amado hermano: En 6 de Mayo 
os di licencia para que pasaseis á los Pastados Pontificios; razo- 
nes de muy alta política hacían necesario este viaje; entonces 
dijisteis estar resuelto á cumplir mi voluntad, y me lo habéis 
repetido después. Mas á pesar de vuestras protestas de sumisión, 
habéis opuesto sucesivamente dificultades, alegando siempre 
otras nuevas al paso que yo daba mis órdenes para superarlas, y 
evadiendo de uno en otro pretexto el cumplimiento de mis man- 
datos. 

»Dejé de escribiros, como os lo anuncié, para terminar discu- 
siones no correspondientes á mi autoridad soberana, y prolonga- 
das como un medio para eludirlas. Desde entonces os hice enten- 
der mis resoluciones sobre los nuevos obstáculos, por conducto 
de mi Enviado en Portugal. Mis Reales órdenes repetidas, en espe- 
cial las de 15 de Julio y II y 18 del presente, allanaron todos 
los impedimentos expuestos para embarcaros. El buque, de cual- 



440 boletín de la keal academia de la historia 

quiera bandera que fuese; el puerto, en país libre ú ocupado por 
las tropas del Duque de Braganza; aun en el de Vigo en Espa- 
ña, todo se dejó á vuestra elección; las diligencias, los prepara- 
tivos y los gastos, todos quedaron á mi cargo. 

»Tantas franquicias y tan repetidas manifestaciones de mi vo- 
luntad sólo han producido la respuesta de que os embarcaréis 
en Lisboa (donde podéis hacerlo desde el momento), luego que 
haya sido reconquistada por las tropas del Rey D. Miguel. Yo 
no puedo tolerar que el cumplimiento de mis mandatos se haga 
depender de sucesos futuros, ajenos de las causas que los dicta- 
ron; que mis órdenes se sometan á condiciones arbitrarias por 
quien está obligado á obedecerlas. 

»0s mando, pues, que elijáis inmediatamente alguno de los 
medios de embarque que se os han propuesto de mi orden, comu- 
nicando, para evitar nuevas dilaciones, vuestra resolución a mi 
Enviado D. Luis Fernández de Córdova, y en ausencia suya, á 
D. Antonio Caballero, que tienen las instrucciones necesarias 
para llevarla á ejecución. Yo miraré cualquiera excusa ó dificul- 
tad con que demoréis vuestra elección ó vuestro viaje, como una 
pertinacia en resistir á mi voluntad, y mostraré, como lo juzgue 
conveniente, que un Infante de España no es libre para desobe- 
decer á su Rey. 

»Ruego á Dios os conserve en su santa guarda. — Yo el Rey. 
Madrid, 30 de Agosto de 1833». 

Más aún que el fondo, con contener una severa amenaza, la 
forma de esta carta, cuyos encabezamiento y final se apartan por 
completo de los términos cariñosísimos que usualmente emplea- 
ban ambos hermanos en su correspondencia, revela cuál era el 
estado de ánimo de Fernando VII respecto del Infante D. Car- 
los. A pesar de ello, este último no cambió de actitud, y cuando 
un mes después moría el Monarca español, el Infante seguía aún 
en Portugal, soñando acaso con apoyarse en D. Miguel para 
hacer prevalecer sus aspiraciones á la Corona de España. 

Todo esto había creado dificultades y engendrado rozamien- 
tos entre ambos reinos; y esas dificultades y esos rozamientos 
hicieron que, cuando el viaje de los Infantes á Coimbra, cam- 



PORTUGAL EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XIX 44 1 

biase de actitud Córdo\a, en los momentos en que se gestionaba 
la constitución de un Gabinete, presidido por el Vizconde de 
Santarem ó por el Duque de Cadaval, que aconsejase á I). Miguel 
una política moderada semejante á la que en España practicaba 
Zea Bermúdez. A ese cambio de Córdova no sólo se debió el 
fracaso de tal proyecto, sino que Santarem le atribuye su salida 
del Ministerio. 

Las esperanzas que D. Carlos y D. Miguel pudieran fundar en 
el mutuo apoyo que les era dado prestarse ocupando uno y otro 
los dos Tronos peninsulares, se vieron bien pronto desvaneci- 
das, porque mientras Napier destruía en las aguas de Lagos las 
fuerzas marítimas miguelistas, el Duque de Terceira derrotaba al 
brigadier Freitas al pie de los muros de Setubal, vencía y disper- 
saba delante de Cacilhas á los regimientos que acaudillaba Téllez 
Jordao, y entraba en Lisboa, cuya ciudad abandonó el Duque de 
Cadaval, no obstante disponer de una guarnición numerosa, y 
en cuya capital desembarcó el 22 de Septiembre doña María de 
la Gloria. Pocos días después, muerto Fernando VII, era procla- 
mada doña Isabel II, y los partidarios del absolutismo se lanza- 
ban al campo, enarbolando la bandera de D. Carlos. 

Entonces cambiaron por completo el alcance y la orientación 
de las relaciones entre las Cortes de Madrid y de Lisboa; y tenien- 
do que hacer frente una y otra á la guerra civil, no tardaron en 
estrechar los lazos que las unían, concretando su acuerdo en el 
Convenio que en unión de Inglaterra y Francia firmaron en Lon- 
dres el 22 de Abril de 1 834, Convenio mediante el cual quedó 
prejuzgado el desenlace de la cuestión dinástica en uno y otro 
país. Portugal, sin embargo, fué en esto más afortunado que Es- 
paña, porque un mes más tarde vio virtualmente terminada la 
lucha fratricida por el convenio suscrito en Evora el 26 de Mayo, 
en tanto que España hubo de prolongar sus sacrificios, y sólo al 
cabo de seis años de incesante y sangrienta contienda logró que 
la paz imperase, aunque no por completo, en su seno. 



* 
* * 



4 \2 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Las Memorias del V'izconde de Santarem, que me han propor- 
cionado la ocasión de trazar estas páginas, no son una Historia, 
pero presentándonos el punto de vista de una parte importante 
de la sociedad portuguesa acerca de las cuestiones suscitadas 
entre España y Portugal durante el reinado de D. Miguel de 
Braganza, constituyen un elemento indispensable para escribirla. 
Por esto creo que la Academia debe acoger con agrado el volu- 
men en que se contienen. 

Confieso que las he leído con viva complacencia, y que al 
recorrer sus páginas me he sentido animado á realizar un pro- 
yecto que hace años acaricio: el de trazar el cuadro de las rela- 
ciones hispano-portuguesas, para contribuir, en la medida de mis 
escasas fuerzas, á desvanecer errores forjados más aún que por 
la ignorancia, por la pasión, y á hacer que se conozcan, y que 
conociéndose se estimen, estos dos pueblos peninsulares, cuya 
respectiva independencia, que yo considero intangible, no basta 
á destruir los lazos forjados entre ellos por la Geografía y por la 
Historia, que los han obligado á vivir en el mismo suelo la propia 
vida. 

Madrid, 9 de Octubre de 1914. 

Jerónimo Becker. 



V 
CASA DE MIRANDA, EN BURGOS 

Designado por nuestro señor Director en la postrera Junta or- 
dinaria del último curso académico para informar en el expe- 
diente sobre declaración de monumento nacional á favor de la 
llamada Casa de Miranda, de Burgos, tengo el honor, en des- 
cargo de mi comisión, de comunicar á la Academia lo siguiente: 

La Casa de Miranda, situada en la calle de la Calera, en el 
barrio de Vega, de la antigua Cabeza de Castilla, en la margen 
izquierda del río Arlanzón, fué en 1 545 labrada á expensas de un 



CASA DE MIRANDA, EN BURGOS 443 

eclesiástico ilustre, Francisco de Miranda, Canónigo de la Santa 
Iglesia de Burgos, Abad de Salas y Protonotario Apostólico. 
Recayó, andando los años, en la Casa de los Condes de Berbe- 
rana y más tarde fué enajenada á un particular. Perdido su rango 
de mansión principal, en el pasado siglo establecióse en ella una 
fábrica de velas esteáricas y actualmente hay allí instalada una bo- 
tería; y tales cambios de dominio y los inadecuados destinos que 
últimamente le cupieron, laborando con el curso del tiempo, hi- 
cieron sentir sus rigores sobre el notable edificio, gala de la no- 
ble Burgos y documento de valía para la historia de nuestra Ar- 
queología artística en el gran siglo español. 

No he de ocuparme ahora, por considerarlo más propio de los 
fines y del instituto de la Academia hermana, en describir me- 
nudamente sus bellezas. Pero no puedo dejar de mencionar su 
portada con sus estriadas columnas, medallones, blasonados es- 
cudos y hermoss victorias; el pasadizo de bóveda oji\-al que con- 
duce al patio; este mismo patio, con sus dos sobrepuestos cuer- 
pos de galerías, sus columnas estriadas de muy laboreados capi- 
teles, sus zapatas, relevados frisos, medallones, escudos, tenantes, 
entablamentos, gárgolas y exornos variadísimos; la linda puerta 
que da entrada á la escalera, y por ñn, este importante departa- 
mento, con su decoración semiojival, semirrenaciente, en que fe- 
lizmente se enlazan el estilo tradicional y el nuevo, que ya reco- 
rría triunfante todas las regiones de nuestra patria. Y hecha esta 
brevísima enumeración, bien será añadir que tanto en la dispo- 
sición, como en la ejecución de la obra, así en los conjuntos como 
en los detalles, presiden la armonía y la belleza á que rendían 
culto los artistas mejor dotados de los buenos tiempos, que, ins- 
pirándose en el estilo llamado plateresco^ dejaron en ambas Cas- 
tillas un rastro de obras admirables. 

La Casa de Miranda^ de Burgos, es uno de los ejemplares más 
completos y estimables de la antigua morada de un noble caste- 
llano, á la vez que tipo representativo de una civilización y de 
un estado social. Y así por esta circunstancia, como por el rele- 
vante puesto que el edificio ocupa en el rico catálogo de las cons- 
trucciones monumentales debidas al Renacimiento español, sobre 



444 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

la Casa de Miranda, de Burgos, puede recaer en justicia la de- 
claración de monumento nacional, declaración que defienda su 
integridad y su conservación para Burgos y para España. 

Ello no obstante, la Academia, con su superior criterio, re- 
solverá lo más acertado. 

Madrid, 2 de Octubre de 1914. 

El Conde de Cedillo. 



VI 
GERONA (i 808- 1 809) 

Por il Capitana Maurido Marsengo. 

No es este interesante opúsculo donde se relata con riqueza 
de detalles y abundancia de curiosas noticias el hecho gloriosísi- 
mo que enaltece y culmina las páginas espléndidas de nuestra 
historia patria, la heroica defensa de Gerona, el único estudio 
que pone de relieve la afición decidida á las cosas de España, por 
las que tan marcada predilección muestra el ilustrado agregado 
militar á la Embajada italiana en esta corte, pues ya anterior- 
mente ocupó su culta atención labor histórica documentada de 
tanta importancia y valía para nosotros, cual lo es la que encie- 
rra y contiene la correspondencia sostenida entre la hija de Fe- 
lipe II, Doña Catalina de Austria, con su marido Carlos Manuel I 
de Saboya, algunas de cuyas cartas, desconocidas todas é inédi- 
tas, ha publicado el laborioso capitán Marsengo, tomándolas de 
los ricos archivos del Palacio Real de Turín, prestando un noto- 
rio servicio para la ilustración de nuestras relaciones con Italia, 
cjue si no pasa de iniciación en este asunto por la falta de vagar 
y de tiempo á que sus obligaciones militares le limitan y cons- 
triñen para más amplio y detenido examen, señala y fija un se- 
guro y fecundo derrotero que con mayor calma y espacio puedan 
otros seguir y complementar con mayores esclarecimientos do- 



GERONA (180S-.809) 445 

cumentales, investigando en los i¿j. gruesos legajos que se con- 
servan en el Alcázar turinense. 

Es este opúsculo de que me ocupo una circunstanciada y mi- 
nuciosa relación donde se contienen los dramáticos sucesos des- 
arrollados en la ciudad insigne de Gerona durante el sitio, ó, 
como dice su autor, mientras los varios asedios que afligieron 
aquella inolvidable plaza fuerte por el ejército francés que acau- 
dillaba el general Duhesme y que pusieron á ruda é inmarcesible 
prueba el valor insuperable y la fortíileza de espíritu de aquel 
puñado de valientes, que tan alto supieron mantener el heroísmo 
gerundense al unísono del heroísmo espaíiol, sobreponiendo en 
la pugna de dos grandes pasiones, el amor á la patria al instinto 
de la propia conservación, constituyendo con ello un elemento 
humano, no militar, pero de trascendencia capital y de interés 
supremo para el estudio de las guerras en general y especial- 
mente en las de asedio, como hace notar con evidente oportuni- 
dad el autor de este trabajo histórico. 

Estudia la organización y distribución de las contadas fuer- 
zas que con tanto tesón defendían la plaza de la acometida de 
30.000 sitiadores; maravíllase de él y rinde homenaje de par- 
ticular y entusiasta admiración á las nobles mujeres de Gerona 
que dieron ejemplo sorprendente, único en la historia del mun- 
do, de cívica energía y ardiente patriotismo, formando una com- 
pañía llamada de Santa Bárbara, al mando de varias damas entre 
ellas elegidas y cuyos nombres consigna, que pidieron y obtu- 
vieron el ser incorporadas en calidad de soldados al reducido 
número de defensores. 

Día por día sigue las incidencias de la lucha y narra las mil 
peripecias de que fueron teatro los muros de la ciudad catalana 
y refiere rasgos hermosos de sereno y temerario valor, como el 
del soldado Luciano Ansió, quien actuando de vigía para avisar 
con redobles de tambor el disparo de las bombas y granadas 
enemigas, cayó mal herido por la metralla, negándose á ser so- 
corrido y curado «no, no, (dijo) aunque estoy herido de la pier- 
na tengo los brazos hbres y puedo tocar la caja para que se libren 
de las bombas mis amig-os». 



440 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Analiza, comenta y critica bajo el aspecto militar y á fuer de 
perito en la materia, las vicisitudes de la lucha, enalteciendo las 
dotes rele\'antes de mando del insigne D. Mariano Aharez de 
Castro, cuyo retrato adorna el libro, así como un interesante 
plano de la plaza de Gerona, copiado de uno de la época, levan- 
tado en el sitio por el teniente graduado del regimiento de Bor- 
bón D. Silverio Bou. , 

Y con ser tantas y tan recomendables las meritorias circuns- 
tancias, ligeramente esbozadas, que para nuestra estimación y 
aplauso concurren en esta obra de divulgación histórica que en 
la Rivista di Cavallcria dio á la publicidad el culto capitán ita- 
liano, muévenos á la más viva y agradecida simpatía el puro y 
noble españolismo que campea y rebosa en todas y cada una de 
sus páginas; las frases cálidas y vibrantes que dedica al heroís- 
mo hispano, la admiración que le inspiran los autores de tan 
hermosa epopeya y el genio de su caudillo inmortal; y junto y al 
lado de ellas, los sentidos y compasivos acentos de piedad y de 
horror á que le provocan el martirio de aquel puñado de valien- 
tes sometidos á las torturas del hambre, de las dolencias inasis- 
tidas; aquel cuadro de devastación y de esterminio producido 
por el fuego de las bombas incendiarias, por la destrucción de 
sus hogares y monumentos, por las injurias inferidas á su cate- 
dral tan padecida y depredada, la fuerte suma á guisa de con- 
tribución exigida á sus ya arruinados habitantes, la triste suerte 
de la guarnición en Francia prisionera, los malos tratos infrin- 
gidos á Alvarez de Castro cual á malhechor empedernido, y al 
fin su muerte en prisión «cuyo secreto llevó consigo á la tum- 
ba», nos dice el historiador. Y es que esta aflictiva descripción 
de tanta desolación y desventura, cuyo recuerdo el correr del 
tiempo difumina y atenúa, ha sido ayer cual lo es hoy, como lo 
será mañana, y como lo ha sido siempre, la terrible ley de la 
guerra, que lleva consigo de cortejo inseparable, no me atrevo 
á decir que inevitable, todas las destrucciones, crueldades y 
desastres de las batallas, porque la humanidad siempre es la 
misma con sus rencores, sus pasiones, sus odios, sus miserias y 
sus vicios; los que cambian son los medios de combatir, los 



CINCO APUNTES AUTÓGRAFOS DE SANTA TERESA 447 

instrumentos de la guerra, cada día más crueles, más mortíferos, 
más destructores y más rápidos, merced á lo que, en este triste 
caso con dolorosa ironía y con amargo escepticismo, acostum- 
bramos llamar el progreso de los tiempos y las conciuistas de la 
civilización; pero al fin, la guerra siempre es la guerra. 

Una plegaria y una lágrima en memoria de aquellos heroicos 
gerundenses. 

El pláceme de la Corporación para el docto capitán Sr. Mar- 
sengo, á quien el Gobierno de S. AI. ha premiado su labor histó- 
rica con la cruz blanca del mérito militar, teniendo el alto honor 
de lucirla en en su pecho impuesta por mano propia del Rey 
D. Alfonso XIII. 

Madrid, 16 de Octubre de 1914. 

El Marqués de Laurencín. 



VII 

CINCO APUNTES AUTÓGRAFOS DE SANTA TERESA 

(AÑOS 1564-1579), DEPOSITADOS EN EL CONVENTO DE CORPUS 

CHRISTI DE ALCALÁ DE HENARES 

Dióme ocasión de buscarlos y fotografiarlos, en presencia de 
sus originales, el primero y más antiguo de ellos, que descubrió 
D. Vicente de la Fuente, en 1 8 52, confiando la publicación de 
tan interesante documento á los hermanos Castro Palomino (i) 
y reproduciéndola nueve años después. Tras de inútil fatiga que 
me costó el hallazgo del original y juntar su fotografía á las demás 
de esta colección, al fin lo he conseguido, como el que busca un 
tesoro y de paso otros allega. 

1. 

Ávila, 9 de Abril de 1564. Venta del palomar de Gotarrendura. El origi- 
nal, que busqué y no hallé en Alcalá, lo había traído á Madrid el P. Fr. Mi- 

(1) Obras de Sania Teresa de Jesús, tomo v, pág. 367. Madrid, 1852. 



448 



boletín de la real academia de la historia 



guel de la Sagrada Familia y á su convento de Carmelitas Descalzos, sito 
en la calle de Don Evaristo, núm. 19. La fotografía, que pi-esento, ha 
sido bien sacada por el P. Fr. Justo del Niño Jesús. Rectifica enteramente 
el texto divulgado por D. Vicente de La Fuente (i) y traducido por el 
R. P. Gregorio de San José (2), sobre el cual hice ya varios reparos 
críticos (3). 



Texto fotográfico. 



Texto vulgar de La Fuente. 



ihs 

Oy domingo de Casimodo, 
de este año de mdlxiiii 
se congertó entre Juan 
de san Cristóval y 
Teresa de Jesús la venta 
de esta (jerca del palomar 
en doscientos (4) ducados, 
libres de déqima 
y alcavala. 

Dánsele de esta manera: 
los diez mil maravedís 
luego; y los diez mil 
para la Pascua de 
Spíritu Santo (5); 
lo demás para San Juan 
de este presente año (7) 
Porque es verdad, lo fir[mé 
de mi nombre. 
Teresa de Jesús.] (9). 



Hoy domingo de Cuasimodo 

de este año de 1563 

se concertó entre Juan 

de San Cristóbal y 

Teresa de Jesús la venta 

de esta cerca del palomar 

en cien ducados 

libres de décima 

y alcabala. 

Dásele de esta manera: 

los diez mil marcos 

luego; y los diez mil 

para Pascua del 

Espíritu Santo (6); 

lo demás para San Juan 

de este presente año (8). 

Porque es verdad lo fir... 



(i) Escritos de Santa Teresa^ tomo i, pág. 521. Madrid, i86t. 

(2) Lettres de Sainie The'rése, tomo i, pág. 13. Roma, 1905. 

(3) Boletín, tomo lxv, págs. 159 y 160 (Julio-Agosto 19 14). 

(4) Rayado en parte, y por ende transformado en cien. No son de la 
Santa los tachones, sino de mano ajena. 

(5) 21 de Mayo. 

(6) 30 de Mayo. 

(7) 1564. 

(8) 1563. 

(9) Este suplemento, que pongo entre corchetes verticales, lo fundo 
en el remate del apuntamiento 5. 



CINCO APUNTES AUTÓGRAFOS DE SANTA TERESA 



449 











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Este autógrafo de la Santa empieza por aludir á otro que le 
precedería, recordando la tasación que en el año 1 549 se hizo 
del inmueble por juicio pericial (l), y que dice así: «Una cerca 
de un palomar en ella; es libre de censo; tásase en ducientos 
ducados.» El ducado era equivalente á 375 maravedís, ú once 
reales; y por lo tanto los 200 ducados á setenta y cinco mil 
maravedís. No pudiendo el comprador, Juan de San Cristóbal, 
pagar de un golpe esta suma en 9 de Abril de 1 564, concertó 
dos plazos de anticipo, cada uno de diez mil maravedís, que sir- 
viesen de garantía, ó prenda, á la vendedora para tener cobrado 
todo el precio de su palomar en 24 de Junio. 

Es de creer que con ello atendió Santa Teresa á remediar la 
penuria extrema y el riesgo de fenecer en que se veía, año y 



(i) Véase la pág. 160 del presente volumen del Boletín. 

TOMO LXV. 29 



450 boletín de la real academia de la historia 

medio después de su fundación (24 Agosto 1 562), el monasterio 
de San José de Ávila. Moraba ella, eso sí, con licencia de su 
Provincial, en ese monasterio de San José, pero seguía pertene- 
ciendo al de la Encarnación, y gozando de la herencia de los 
bienes que le había legado su madre; de los cuales, á buena 
cuenta, uno era el palomar de Gotarrendura, que tanto cuidado le 
costó y provecho le acarreó, como lo prueban sus dos cartas del 
año 1546 (I), dirigidas á D. Alonso González de Vinegrilla (2). 



rToledo, Domingo de Cuasimodo, 17 Abril de 1569? — La Fuente, i, 
156, col. 2. 
4- 
]hs. — Un día (3), depués de comulgar, me parece claríssima- 

mente se puso (4) cabe mí nuestro Señor; y comengóme á con- 
solar con grandes regalos, y díjome entre otras cosas: vesvie aquí., 
hija, que yo soy; muestra tus víanos. V parecíame me las tomaba 
y llegaba á su costado. Y dijo: mira mis llagas; no estás sin mí; 
pasa la brevedad de la vida. En algunas cosas que me dijo, 
entendí que después que subió á los cielos nunca bajó á la tierra, 
sino es en el santíssimo sacramento á comunicarse con nadie. 
[Teresa de Jesús] (5). 

De conformidad con este apunte autógrafo de Santa Teresa, 
lo publicó Fr. Luis de León, á quien seguramente no fué desco- 
nocido el original. 

La fecha del año 1 569, propia de esta apuntación, se determi- 
na por la del documento siguiente (3), inserto después de él en 
la misma página. 



(i) Véanse fotografiadas arriba, en este volumen del Boletín, pági- 
nas 154 y 156. 

{2) Este apunte lo íué, sin duda, de la escritura que pasó por ante 
notario. Consta e^iie, en 9 de Abril de 1564, Juan de San Cristóbal moraba 
en la cuadrilla de San Pedro de Ávila. 

(3) Omite La Fuente los tres primeros vocablos que vio Fr. Luis de 
León en este papel. 

(4) La Fuente «se sentó»; expresión menos decorosa que «se puso». 

(5) La firma se cortó del original para ser puesta en un relicario. 



CINCO APUNTES AUTÓGRAFOS DE SANTA TERESA 



451 



ül texto alude visiblemente al evangelio que se lee en la fiesta 
de la octa\'a de Pascua de Resurrección, ó en el Domingo de 









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Cuasimodo, y refiere que Cristo se hubo con el incrédulo após- 
tol Santo Tomás, como en ese lance con nuestra Santa, llena de 
viva te y merecedora de un regalo tan soberano. 



452 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

3. 

Toledo, ¿19 Mayo? 1569.— La Fuente, i, 493. 

«Jhs. — Oh vida! vida! cómo puedes sustentarte estando ausente 
de su Vida? En tanta soledad ¿en qué te empleas? ¿Qué haces, 
pues todas tus obras son imperfectas y faltas? ¿Qué te consuela 
oh ánima mía, en esta tempestuosa mar? Lástima tengo de mí, y 
mayor del tiempo que no viví lastimada. Oh Señor! ¡que vues- 
tros caminos son suaves! mas ¿quién caminará sin temor? -[- Te- 
resa de Jesús.» — Con este hermoso párrafo, da principio la colec- 
ción ó libro de las Exclamaciones, que publicó Fr. Luis de León 
en 1588, afirmando que la Santa las escribió en I 569. El día sería 
probablemente el de la fiesta de la Ascensión. 

4. 

;Ávila, 13 Julio? 1571. Dos párrafos de la Relación iii. — La Fuente, i, 
151 y 153. En el borde superior del original se apuntó, de letra menuda: 
í^Carm.i'^s Des.^'^^ de Coi'pus Cristi». Da principio á dicha Relación, del 
cual hasta hoy no se conocía el original, que Fr. Luis de León pudo ver 
entre los autógrafos de la Santa, coleccionados por el P. Gracián. El se- 
gundo párrafo asigna la fecha de la revelación, ciertamente anterior á la 
del manuscrito. 

Jhs. — Estando en el monasterio (l) de Toledo (2), aconsejándo- 
me algunos que no diese el enterramiento de él á quien no fuese 
caballero, díjome el Señor: mucho te desatinará, hija, si miras las 
leyes del mundo. Pon los ojos en mi, pobre y despreciado de él. 
^Por ventura, serán los grandes del mundo, grandes delante de mi? 
f- O habéis vosotras de ser estimadas por linages ó por virtudes? 

Un día me dijo el Señor (3): Siempre deseas los trabajos, y por 
otra parte los rehusas. Yo dispongo las cosas, conforme lo que sé 
de tu voluntad, y no conforme á tu sensualidad y flaqueca. Es- 



(i) La Fuente: «monesterioí. 

(2) La Fuente: «Toledo, y». El tiempo de esta revelación Toledana, 
creo que fué á mediados de Agosto de 1570. Véase la Carta xxi. 

(3) La Fuente suprime este inciso, notando que lo publicó Fr. Luis de 
León. 



CINCO APUNTES AUTÓGRAFOS DE SANTA TERESA 



453 




fuéj-gate, pites ves lo que te ayudo. He querido que ganes ( i ) esta 
corona. En tus días verás muy adelantada la Orden de la Virgen. 
Esto entendí de! Señor un día de hebrero de 1 5/1 (2). 
-j- Teresa de Jhs. Se embió (3). 



(i) La Fuente: «ganes tú». 

(2) En Alba de Tormes ó en Salamanca. 

(3) Al P. Ripalda, que estaba en Salamanca. 



454 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



5. 



Avila, 6 de Junio de 1579. Relación x de Santa Teresa.-La Fuen- 
te, i, 171. 



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CINCO APUNTES AUTÓGRAFOS DE SANTA TERESA 455 

Estando en San Josef (l), de Ávila, víspera de la Pascua (2), 
de el Espíritu Santo en las ermitas de Nazaret, considerando en 
una grandíssima merced, que nuestro Señor me había hecho en tal 
día como éste, veinte años había, poco más ó menos (3), me co- 
mengó un ímpetu y hervor grande de espíritu que me hizo sus- 
pender. En este gran recogimiento, entendí de nuestro Señor lo 
que ahora diré: 

Que dijese á estos padres descalzos de su parte que procurasen 
guardar cuatro cosas, y que mientras las guardasen, siempre 
iría en más crecimiento esta religión, y que cuando (4) en ellas 
faltasen entendiesen que iban menoscabando de su principio. La 
primera, que las cabezas estuviesen conformes. La segunda, que 
aunque tuviesen muchas casas, en cada una hubiese pocos frailes. 
La tergera, que tratasen poco con seglares, y esto para bien de 
sus almas. La cuarta, que enseñasen más con obras que con 
palabras. 

Esto fué año de I 579 (5), y porque es gran verdad lo firmé de 
mí nombre, 

-|- Teresa de Jesús. 

El Sr. La Fuente vio este autógrafo de la Santa, y lo des- 
cribe así: 

«Se conserva en el Convento de Carmelitas Descalzas de Cor- 
pus Christi, en Alcalá de Henares. Es papel igual en tamaño y 
calidad..., ó muy parecido al del Escorial; está muy pobremente 
colocado en una tablita; alrededor dice en letras gruesas: Es de 
letra de Nuestra Santa Madre.» 

El número del año lo escribió la Santa con cifras arábigas 
(1579), como también lo estampó Fr. Luis de León; al paso que 



(i) La Fuente: «Joseph». 

(2) La Fuente: «de Pascua». 

(3) Describió la Santa esta grandísima merced en el cap. xxxviii de su 
Vida. El «poco más ó menos» de veinte años puede entenderse por 
aumento ó rebaja de tres, según ella lo describió en el cap. xxiii. En 1556, 
la víspera de Pentecostés acaeció en 23 de Mayo. 

(4) La Fuente: «y cuando». 

(5) La Fuente: «mdlxxix». 



456 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

el autógrafo de la misma Relación, que se conserva en el Escorial, 
emplea cifras romanas (mdlxxix). 

El año no es, pues, dudoso. Su víspera de Pentecostés, cayó 
en 6 de Junio. 

¿'Cómo vino á poder del Monasterio de Corpus Christi este 
ejemplar de la Relación} La explicación que de ella aventuró el 
Sr. La Fuente es incompleta y sobrado indecisa. «Puede conjetu- 
rarse — dice — que cuando se reunió en Alcalá de Henares el ca- 
pítulo para proceder á la separación de los descalzos en Marzo 
de 1 581, quizá Santa Teresa copiara este papel de su misma letra 
para remitirlo á los Irailes allí reunidos, para tratar de dar forma 
y modo de ser independiente al nuevo instituto. La mayor parte 
de las cartas de Santa Teresa, guardadas en aquel convento, tie- 
nen por objeto informar acerca de varias cosas de las que se había 
de tratar en el capítulo. Por tanto no parecerá extraña esta conje- 
tura de que la misma Santa Teresa copiase este papel para enviar- 
lo á los capitulares de Alcalá, y de este modo se explica la exis- 
tencia de los dos escritos en el Escorial y en Alcalá de Henares.» 

Para la justa solución de este interesante problema, conviene 
advertir en primer lugar que los autógrafos de Santa Teresa ate- 
sorados por el Convento de Corpus Christi, fueron donativo de 
la fundadora de esta Comunidad, la Condesa de Castellar; la cuál 
los había recibido de manos del P. Gracián, según lo atestigua el 
mismo Sr. La Fuente. El Convento se fundó en II de Mayo 
de 1599; y poi" consiguiente, no puede anteponerse á esta fecha 
la adquisición que logra de tan precioso documento. En segundo 
lugar, el carácter reservado con que está escrito y su tono con- 
fidencial, mejor se explica, si decimos que fué enviado al P. Gra- 
cián con la carta (cxxxix) de la Santa, fechada en lo de Junio 
de 1579, cuatro días después de la Revelación, á la que esta 
carta manifiestamente alude. Es á mi juicio el primer ejemplar 
qué la Santa escribió, siendo copia de él, pero también autógrafo, 
el que la misma Santa antepuso á la última parte del libro de las 
fundaciones que discurre desde fines del mismo año de 1579 
hasta 1582 y en El Escorial se conserva. 

Madrid, 15 de Octubre de 1914. Fidel Fita. 



EL PUENTE ROMANO DE CÓRDOBA 457 

VIII 

EL PUENTE ROMANO DE CÓRDOBA 

No hace mucho tiempo, con motivo de una comunicación de 
nuestro activo correspondiente D. Antonio Delgado, relativa á 
las vías romanas de las provincias de Córdoba y Jaén, hube de 
hacerme cargo, aunque incidentalmente, de la opinión emitida 
por dicho señor en su escrito, y consignada también en un ar- 
tículo publicado en el Diario de Córdoba^ de que el llamado 
Puente de Calahorra no era de origen romano. 

Posteriormente he recibido informaciones de personas de aque- 
lla ciudad, y especialmente de D. Francisco Cabrera, quien ha 
tenido la atención de enviarme los números del referido diario, 
en que por distintos escritores se trata del asunto; y creyendo 
que conviene fijar la atención acerca de ello, me permito moles- 
tar á la Academia, exponiendo en síntesis los datos aportados, 
al mismo tiempo que añado algunas consideraciones. 

* 

Creyendo el Sr. Delgado encontrar dificultades para concordar 
el texto de Hircio en aquella parte del libro de Bello Hispa- 
niensi en que describe las operaciones militares de Cayo Julio 
César contra los Pompeyanos, cuando hubo de pasar el Bétis 
para atacarlos en la campiña cordobesa, con la situación actual 
del Puente de la Calahorra, ya que en su opinión César acampó 
entre el puente y Córdoba, y no hay espacio entre dicho puente 
y las antiguas murallas de la población para que allí estableciera 
su ejército, pensó el Sr. Delgado que el puente romano pudo 
estar aguas abajo, y pasada la unión del Guadalquivir con el 
Guadajoz (antiguo Salso), encontrando apoyo su opinión en la de 
Sánchez de F"eria, quien ya en el siglo xviii, aun admitiendo el 
origen romano del Puente de la Calahorra, creía qne debió exis- 
tir otro en la curva de la Alameda del Obispo. 



458 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Como consecuencia de estos datos y de estas consideraciones, 
el Sr. Delgado, afanoso investigador de nuestras antigüedades, 
recorrió las márgenes del río Guadalquivir y encontró cerca de 
la casa del Cortijo de la \'eguilla un estribo de puente, que por 
el otro lado debía apoyarse en la linde del Cortijo del Rubio con 
el de Alajaneque (l); añadiendo que parece que ha cambiado mu- 
cho la topografía del terreno por haber profundizado el río en la 
margen derecha varios metros, y formado en la izquierda una 
isla; invitando, por último, nuestro activo correspondiente á los 
aficionados para que reconocieran el terreno, en la seguridad de 
que encontrarían restos de camino romano y de un puente de 
gran importancia, á juzgar por las dimensiones de las ruinas aun 
visibles, pues la anchura de la obra es de 30 m., y según él, por 
mucho que se reduzca dicha medida será siempre uno de los más 
grandes de los conocidos en España. 

Ya en 15 de Abril, al informar respecto de la comunicación 
del Sr. Delgado, de que anteriormente he hecho mención, me 
limité á consignar (puesto que el asunto de que entonces se tra- 
taba se refería á las vías romanas), que en cuanto al puente de 
Córdoba, titulado de la Calahorra, no se habían aportado hasta 
entonces pruebas bastantes para modificar la opinión corriente, 
dando á entender mi disconformidad con su opinión, disconfor- 
midad que no hice más explícita, por no ser necesario, y que na- 
cía del estudio que del asunto tenía hecho. 

Pero el brioso artículo del Sr. Delgado tuvo resonancia en la 
prensa de Córdoba, y pronto, á los dos días, el Sr. Henri Maser 
publicaba otro artículo manifestando que, en su sentir, hubo en 
Córdoba tres puentes: uno romano y dos árabes; admitiendo que 
uno de los tres era el de Majaneque, otro el de la Calahorra, y 
el tercero el de las Ventas de Alcolea, añadiendo que Hisen y 
Athan ó Azza habían sido fundadores de puentes en aquella ciu- 
dad durante la dominación mahometana, y se preguntaba cuál 
de los tres era el romano. 



(i) Esta voz equivale á la de catapulta, máquina de guerra emplead; 
en el asedio de las plazas. 



EL PUENTE ROMANO DE C(3rDOBA 459 

Para encontrar adecuada respuesta consultó las obras de Mo- 
rales, del Arzobispo D. Rodrigo y de Gómez Bravo; mas como 
partía de la hipótesis de que, según el texto de Hircio, el campo 
de César estuvo entre la ciudad y el puente romano de piedra 
que junto á ella había, no pudo llegar á una solución satisfactoria. 

Salió á la palestra, dos días después, otro escritor, D. José Ma- 
ría Rey, estimando que el Sr. Delgado había resuelto una cuestión 
planteada hace mucho tiempo; bien que en su trabajo no aportaba 
nuevos datos, y esto dio lugar á una réplica de Ilenri Maser, 
quien, después de indicar incidentalmente que había impropie- 
dad en llamar puente de Julio de César al de la Calahorra, pues 
admitiendo que por él pasara aquel caudillo, probaría esto que 
la existencia del puente databa de época anterior, pasó á exami- 
nar el testimonio de Hircio, restableciendo la pureza de la tra- 
ducción íl), manifestando que efectuó el paso por un puente que 
no era de fábrica, sino provisional, y al efecto, dejó caer en el 
río odres llenas de piedras, formando así pilares informes que 
sirvieron de apoyo á las vigas que sobre ellas mandó tender, y 
que como los Pompeyanos tenían otro puente por medio del 
cual comunicaban desde Córdoba con toda la campiña, y por 
donde recibían recursos y mantenimientos, emprendió, pasado el 
río, las operaciones convenientes para atacar por esta parte el 
mencionado puente é impedir la comunicación de los Pompe- 
yanos. 

También terció en el asunto D. Francisco Cabrera, sosteniendo 
el origen romano del Puente de Calahorra fundándose en que 
Córdoba estaba en una orilla del Bétis, río que hasta dicha po- 
blación era muy navegable; en que los caminos que venían por 
la izquierda del río debían tener su paso junto á la población y 
no en otro sitio; y en que se han encontrado sillares romanos en 
la puerta principal de la ciudad, situada junto al río, y esta puerta 
hubiera sido inútil de no dar salida á un puente, pues se halla 
en la parte media del muro que circuía á la población por el 



(i) Tendebant adversas oppidwn a regionc pontis trabes (nt supra scripsi- 
simus) bipariUo. 



460 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

lado del río, y por ella no se hubiera podido establecer comuni- 
cación alguna; consideraciones todas á mi entender muy acer- 
tadas. 

Por último, cita algunos testimonios árabes para probar que 
el puente de la Calahorra existía en la época de la invasión ma- 
hometana. 

D. Javier Herrera planteaba poco después las dos cuestiones 
siguientes: 

l.^ Si el puente de la Calahorra ha sido edificado por los ro- 
manos ó por los árabes. 

2.^ Si el puente á que Aulo Hircio se refiere, es el descu- 
bierto por D. Ángel Delgado. 

Resuelve la primera cuestión por el testimonio de Sánchez de 
Feria (l), testimonio sin valor en buena crítica, subsanando esta 
deficiencia con la cita de Ajbar Machmúa, quien al tratar de la 
conquista de la ciudad trae datos preciosos. 

Respecto de las noticias de la época romana también recoge 
las palabras de Hircio, diciendo que César hizo echar en el río 
grandes cestos llenos de piedras sobre los cuales construyó un 
puente de dos filas de gruesas vigas, por el cual pasaron sus 
tropas 

Volvieron á insistir D. Ángel Delgado y D. Francisco Cabrera, 
el cual amplió algunos datos de los presentados anteriormente, y 
entre ellos el relativo al informe del Ingeniero de Caminos don 
Luis Sáinz, que estuvo encargado de la reparación del puente de 
la Calahorra en 1877. En dicho informe hizo constar que «en el 
» estribo 16 había varios sillares de 70 cm. de altura, perfecta- 
» mente labrados en sus asientos, y muy carcomidos, que desde- 
» cían del resto de la construcción y presentaban en cambio gran- 
»des analogías con algunos de origen conocidamente romano de 
»la parte occidental de la muralla. También entre los arcos 4.° y 
»5.°, al hacer agotamientos para recalzar la pila que los divide, 
» habiendo llegado las excavaciones á tres metros y medio de 
» profundidad por bajo de la solera del zampeado, se encontró. 



(1) Palestra Sagrada, Córdoba, 1772, pág. 65, tomo iv. 



EL PUENTE ROMANO DE CÓRDOBA 46 1 

» tendido casi horizontalmente, un pilar de sillería, estribo taja- 
»mar de los primitivos arcos, cuya construcción tenía gran seme- 
»janza con la anteriormente descrita, y casi en el mismo sitio y 
»á dicha profundidad, asomó el trasdós de un arco perfectamente 
» construido y conservado, cuyas dovelas medían en la clave 90 
» centímetros de espesor, las cuales, á juzgar por esta dimensión 
»y por el ángulo de los planos de junta de la clave y contraclave, 
» correspondían á un arco de medio punto semejante á los que 
»en su tiempo debieron constituir el puente». 

Preciso es confesar, á la vista de este conciso relato, que los 
que han intervenido en la contienda han mostrado un vivísimo 
deseo de esclarecimiento, y han aportado datos y citas numero- 
sas, muchas de las cuales no he consignado porque constan en 
los números del periódico en que vieron la luz, cuyos ejempla- 
res entrego para la biblioteca de esta corporación. Por ello mere- 
cen plácemes, bien que hubiera sido muy interesante que alguno 
ó algunos hubieran reconocido y levantado planos de la edifica- 
ción que el Sr. Delgado estima puente romano, porque á juzgar 
por la anchura de la obra de fábrica no se trata de un puente, 
sino quizás de un muelle ó embarcadero sobre el Guadalquivir. 
Claro es que esta conjetura es aventurada, puesto que el que 
suscribe no ha podido examinar y apreciar la forma y condicio- 
nes de la obra, y todo esto y algo más es necesario para un dic- 
tamen firme y razonado; pero esa misma anchura de 30 m., y la 
circunstancia de ser hasta Córdoba navegable el río Betis, per- 
miten hacer la suposición indicada, á reserva de modificarla ó 
sostenerla, en vista del reconocimiento que no dudamos se prac- 
ticará. 

De la discusión ha resultado también un dato precioso, cual es 
el consignado por el Ingeniero Sr. Sáinz, dato que, aunque publi- 
cado hace años, yacía olvidado: la existencia de esos sillares de 
grandes dimensiones, semejantes á los romanos de la inmediata 
muralla; la del arco, dovelas y estribos, etc., en la forma y dispo- 
sición en que los encontró en 1 878, son prueba suficiente de que 
debajo del puente actual hubo uno de construcción romana, afir- 
mación que podría sostenerse aun cuando no hubiera documento 



402 BOLETÍN DE LA REAL ACADEaMIA DE LA HISTORIA 

Ó testimonio escrito que lo confirmara. En el caso presente, y á 
mayor abundamiento la crónica árabe de Ajbar ]\Iachmúa, escrita 
en el siglo xi, nos confirma el hecho con las siguientes palabras: 
Moguits caminó hasta llegar á Córdoba y acampó en la alque- 
ría de Xecunda (Segunda), en un bosque de alerces que había 
entre las alquerías de Segunda y Tarsail. Desde aquí mandó algu- 
nos de sus adalides, quienes cogieron y llevaron á su presencia 
á un pastor que andaba apacentando su ganado en el bosque. 
Pidióle Aloguits noticias de Córdoba y dijo que las personas prin- 
cipales habían marchado á l'oledo, dejando en la ciudad al gober- 
nador con 400 defensores y la gente de poca importancia. Des- 
pués le preguntó por la fortaleza de las murallas, á lo que con- 
testó que eran bastante fuertes, pero que sobre la puerta de la 
Estatua^ que es la del Puente, había una hendidura que les descu- 
brió. Llegada la noche se acercó ^loguits, y favoreciendo Dios 
su empresa con un fuerte aguacero, mezclado con granizo, pudo 
con la obscuridad aproximarse al río, cuando los centinelas 
habían descuidado la guardia por temor al frío y á la lluvia, y 
sólo se escuchaban algunas voces de alei'ta dadas débilmente y 
á largos intervalos. Pasó la gente el río, que sólo distaba del 
muro 30 codos ó menos, y se esforzaron por subir á las mura- 
llas; mas como no encontrasen punto de apoyo, volvieron á bus- 
car al pastor, y habiéndole traído les indicó la hendidura, que 
si bien no estaba á la haz de la tierra, tenía debajo una higuera. 
Entonces se esforzaron por subir á ella, y después de algunas 
tentativas logró un musulmán llegar á lo alto. Moguits le arrojó 
la punta de su turbante, y por este medio treparon muchos al 
muro. ]\lontó Moguits á caballo y se colocó delante de la puerta 
de la P>statua, por la parte de afuera, después de haber dado 
orden á los que habían entrado de que sorprendiesen la guardia 
de esta puerta, que es hoy la del Puente, aunque en aquel tiempo 
estaba destruido y no existia ninguno en Córdoba. Los muslimes 
sorprendieron, en efecto, á los que guardaban la puerta de la 
Estatua, llamada entonces de Algeciras, mataron á unos, ahuyen- 
taron á otros y rompiendo los cerrojos dieron entrada á Moguits 
con todos sus compañeros, espías y adalides (págs. 23 y 24). 



EL PUENTE ROMANO DE CÓRDOBA 463 

Más adelante (pág. 33), vuelve á insistir en que la puerta de 
Algeciras es la del puente, frontera á la brecha por donde pene- 
traron los soldados de Moguits cuando conquistó Córdoba; y en 
la 35 nos cuenta que Az-Zamh reconstruyó el pticnte de Córdoba^ 
pues habiendo escrito á Ornar notificándole que la ciudad estaba 
derruida por la parte occidental y que además tenía un puente 
por el cual se pasaba el río, hacía la descripción de éste y de sus 
avenidas, y le exponía la imposibilidad de vadearle durante el 
invierno, añadiendo: «Si el Emir de los creyentes me ordena que 
reconstruya el muro de la ciudad así lo haré, pues para ello tengo 
medios con lo que sobra de los impuestos, después de pagar el 
Chund y de proveer á la guerra santa; pero si el Emir lo prefiere, 
con la piedra de este muro reconstruiré el puente.» Dícese que 
(.)mar le mandó levantar el puente con la piedra del muro y repa- 
rar éste con ladrillo, si no se encontraba piedra. Puso Az-Zamh 
manos á la obra y reconstruyó el puente el año lOl (24 de Junio 
de 719 á II del mismo mes del año 720). 

Estos datos prueban la existencia de un puente romano, ó 
cuando más visigodo, á la entrada de los árabes en Córdoba, en 
el mismo lugar que ocupa el de la Calahorra, resolviendo á favor 
de su edificación por los romanos las construcciones halladas por 
el ingeniero Sr. Sáinz. No cabe, pues, dudar en este punto. 

Pero los romanos pudieron tener varios puentes en la pobla- 
ción, y por esto conviene también examinar este punto. 

Se estima que la población romana comprendida por la parte 
próxima al río, desde la actual calle de San Fernando hasta el 
extremo del Barrio del /\lcázar viejo, y en esta corta extensión, 
no parece probable que hubiesen construido para el tráfico y 
comunicación dos obras de fábrica tan considerables, aparte de 
que en el trayecto mencionado no se vislumbran más vestigios, 
pudiéndose afirmar que sólo uno existió durante la dominación 
romana, confirmando esta creencia la afirmación del autor de la 
crónica de que no había otro puente cuando la conquista. 

Conviene á este propósito recordar también lo que dice Hir- 
cio en su tlistoria de Bello Hispaniensi, por más que dicho es- 
critor peque de poco claro y correcto en los capítulos dedicados 



464 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

á reseñar aquella memorable campaña, que terminó con la de- 
rrota de Munda. Hay en uno de ellos las siguientes frases: 

Tendehant adversiis oppidum e regíone pontis trabes, nt supra 
scripsimus, bipartito, frases que han dado lugar á multitud de 
interpretaciones y á bastantes conatos de rectificación por parte 
de los latinistas, por creer que están equivocadas algunas pala- 
bras. Es la primera de las que se pretende corregir la de Ten- 
debant, por estimar que el sujeto de la oración es César, y en tal 
concepto la sustituyen por tenebat, por hallarse así escrito en el 
Códice Leidense y en el Granatense, á pesar de que en Stepha- 
no, Glandorpio, en la edición Vascosana, en las Gripphias de 
1545 y 1565 y en la de Strada se lee tendebant. Pasemos por 
ella, ya que para nuestro objeto nada importa tal corrección. 

La segunda corrección propuesta por algunos es más intere- 
sante, pues pretenden sustituir la palabra trabes 6 través por la 
de castra y hasta por campamento militar, y esto es inadmisible 
bajo todos conceptos, porque la razón que dan para desechar la 
palabra trabes es que como á continuación dice tit supra scrip- 
simus, y anteriormente nada ha dicho del puente de vigas, hay 
que buscar alguna otra palabra y más aún alguna otra frase que 
conste en párrafos anteriores. Pero además de que aún no ha 
hablado de ningún campamento de César, lo cual hace inadmisi- 
ble en este caso la voz castra como la de trabes, tampoco nos 
ha dicho que César hubiese pasado el río ni hubiese acampado 
junto á Córdoba; es decir, que Hircio no ha hecho la menor refe- 
rencia á cosa alguna á la cual el ut supra scripsimus pueda hacer 
referencia. Es, pues, esta frase innecesaria la que produce la con- 
fusión y la duda, y la que en ningún caso estaría justificada; y es 
sólo ella la que hay que suprimir, sin que por esto resulte inconve- 
niente alguno; y en este caso, el párrafo queda completo y su tra- 
ducción clara y sencilla, pues el párrafo citado equivale, y así lo 
han traducido doctos latinistas y así lo traducimos nosotros, á 
decir que César pasó el río por medio de un doble puente de 
vigas. Este puente de circunstancias no puede confundirse en 
modo alguno con el de fábrica, de la Calahorra, por su construc- 
ción; pues aquéllos ó se establecían sobre balsas ó barcazas, ó se 



EL PUENTE ROMANO DE CÓRDOBA 465 

tendían sobre montones de piedra arrojados mediante cestas. 

Pero además de esta referencia, Hircio da á entender que 
había un puente firme y permanente. Así, por ejemplo, en el 
capítulo IV dice que César, al marchar sobre Córdoba, hizo 
tomar la delantera á fuerzas de caballería, seguidas de solda- 
dos veteranos protegidos por corazas, que al aproximarse á la 
plaza montaron á la grupa sin que lograran percibirlos los habi- 
tantes. Cuando estuvieron muy próximos, los enemigos salieron 
en tropel para destrozar la caballería; pero los legionarios se apea- 
ron de improviso y los atacaron, sorprendiéndolos de tal modo, 
que sólo un pequeño número logró volver á la ciudad, proban- 
do la rapidez de la operación, el desorden de los atacantes y su 
clase, que había un paso fácil del río que no podía ser otro que 
un puente. 

Esto mismo confirman implícitamente otras citas, como la del 
capítulo VI, de la obra de Hircio, en el cual escribe que Pompeyo, 
que había venido de ülía, entró en Córdoba con su ejército. 
Por último, después de la victoria de Munda, César fué á Cór- 
doba, encontrando posesionados del puente á los tránsfugas de 
Munda. 

Aclarada suficientemente la existencia de un puente de fábri- 
ca en tiempo de los romanos y determinado por el examen y 
econocimiento del puente de la Calahorra, cuya parte inferior 
y más antigua es de construcción romana, parece resuelto de- 
finitivamente el asunto, restando sólo determinar, mediante nue- 
vo reconocimiento y examen, á qué edificación pudieron perte- 
necer los restos encontrados por el Sr. Delgado en la orilla del 
río Guadalquivir y en las inmediaciones del cortijo de Maja- 
neque. 

Madrid, i6 de Octubre de 19 14. 

Antonio Blázquez. 



TOMO Lxv. 30 



405 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

IX 
LÁPIDAS MOZÁRABES DE CÓRDOBA 

Hace algunos años que al practicar ciertas excavaciones en los 
alrededores de Córdoba, hacia el Sur de la población y en el si- 
tio preciso donde se alzaba en tiempos remotos un monasterio 
de religiosas, bajo la advocación de Santa ?3ulalia, de Barcelona, 
descubriéronse dos interesantes lápidas funerarias de mármol 
con su respectiva inscripción bien conservada. Tuve ocasión de 
verlas á raíz del descubrimiento, sin que me fuera dado por en- 
tonces conseguir fotografía ni calco alguno de las mismas, que- 
dando ellas arrinconadas y poco menos que olvidadas en una 
casa particular de Córdoba. 

El dignísimo señor Director de esta ilustre Corporación, á 
cuya noticia llegó la existencia de las referidas lápidas, sabiendo 
que su actual poseedor se hallaba en amistosas relaciones con el 
informante, excitóme á sacar del polvo tan preciados monumen- 
tos, procurando de ellos alguna fotografía con todos los porme- 
nores que hicieran al caso para la lectura de los epígrafes. Reci- 
biendo las indicaciones de nuestro sabio y respetable Director 
como formales preceptos, no he dejado piedra por mover hasta 
conseguir que vinieran á esta las mismas piezas arqueológicas, 
para estudiarlas á la vista y obtener alguna reproducción de 
ellas si fuera posible. 

Cábeme ahora la satisfacción de presentar á la docta Real Aca- 
demia algunas pruebas fotográficas de los mencionados monu- 
mentos, acompañándolas con esta sencilla descripción y bre\ísi- 
mo informe. 

Las dos lapidas son de mármol blanco y miden separadamen- 
te 24 cm. de altura por 30 de ancho, teniendo una de ellas la- 
bradas las dos superficies, y otra sólo la epigráfica. Como apare- 
ce en la fotografía, se hallan encuadradas en sendos marcos de 
madera, precaución que tomó el actual dueño de las mismas para 
conservarlas, y merced á esta diligencia no han sufrido más de- 



LÁPIDAS MOZÁRABES DE CÓRDOBA 467 

terioro que la fractura de una de ellas, ocurrida al levantarla del 
terreno. 

Los títulos ó epígrafes se hallan formados por letras de tra- 
dición latino-visigoda, llamadas monacales por algunos epigra- 
fistas, y se desarrollan en cinco renglones más ó menos regula- 
res en una de las piedras, ocupando sólo cuatro en la otra. En la 
primera ó más antigua miden las letras unos 25 cm., salvo las 
menores que se intercalan; pero en la segunda alcanzan cuatro 
•centímetros y medio las letras regulares. 

El texto de la primera es como sigue: 




La lectura de este epígrafe y la interpretación de los signos de 
abreviatura debe hacerse en esta forma: 



468 



JOLETIN DE LA REAL ACADEMLV DE LA HISTORIA 



j Religiosa hic recnbat, nomine, ex fonte, Justa, deposita snbi- 
to langore; htic (por hoc) niigravit e saeciilo, centena decies, demp- 
tis bis septcui, in era; scxtilis niensis, nono kalendis enini. 

Que se traduce: 

Aquí descansa una religiosa, cuyo nombre de pila fué Justa, 
la cual murió de repentítio languor, saliendo de esta vida en la era 
'de mil, menos catorce años (era de 986), en el día nono antes de 
las kalendas de Agosto. (24 de Julio del año de Jesucristo 948.) 

La segunda lápida ofrece la inscripción siguiente: 




Ir* APTA. o t'íMi 



Su lectura no es difícil. 

f Occulta manens in antro, nenipe Dei fámula Rufina, sub 
die XV 11 kalendas februarias, era MXV. 



LÁPIDAS MOZÁRABES DE CÓRDOBA 469 

Y se traduce: Perinaneces oculta en (esta) hoya^ oh sierva de 
Dios Rufina! (fallecida en) el día ij antes de las kalendas de Fe- 
brero, de la era loij. (i6 de Enero del año de Cristo 97/.) 



La simple vista de las precedentes inscripciones revela ya 
■desde luego que las hermosas lápidas cordobesas son mozárabes, 
toda vez que su estilo evidentemente cristiano y su época, la del 
florecimiento del Califato de Córdoba, ponen de manifiesto que 
fueron labradas por cristianos sometidos al yugo musulmán, y 
cubrieron sepulcros de personas que vivían pacíficamente profe- 
sando la religión cristiana, bajo el imperio del mahometanismo 
en las cercanías de Córdoba, donde se hallaron estos monumen- 
tos. De su estudio pueden inferirse las siguientes conclusiones 
históricas: 

I.'^ Que los mozárabes conservaban fielmente las tradiciones 
religiosas y literarias latino-visigodas, pues aun á fines del siglo x 
de nuestra era cristiana estaban en uso los epítetos de fániuhis 
Dei, fámula Del., casi exclusivos de la epigrafía española, dados á 
los difuntos que habían pasado á mejor vida en el gremio de la 
Iglesia, y la práctica de colocar sobre los sepulcros de los fieles 
pequeñas lápidas con inscripciones del mismo estilo que en la épo- 
ca de los visigodos y empleando los mismos tipos alfabéticos. No 
hay más que parangonar estas lápidas cordobesas con las de la 
misma región y de otras provincias españolas en los siglos pre- 
cedentes desde el vii, y no se hallará un sólo carácter de letra en 
las presentes inscripciones que no tenga sus parecidos ejempla- 
res en las antiguas. 

2.^ Que aun en tiempos del mayor poderío y absolutismo de 
los musulmanes en hispana, cual era el siglo x, lograron los cris- 
tianos una paz relativa, como lo prueba el hecho de existir un 
monasterio de religiosas y el de seguir los mozárabes con sus 
cristianas costumbres, aun en la misma capital de los Abderrah- 
manes y cuando ya apuntaba la formidable potencia del te- 
rrible Almanzor, coincidiendo con la fecha de la segunda de estas 
lápidas. Xo se infiere, sin embargo, que dicha paz fuese comple- 



470 boletín de la real academia de la historia 

ta ni constante ni general en los territorios de la Península some- 
tidos al imperio de los secuaces de Mahoma. 

3.^ Puede también inferirse la costumbre de enterrar en ni- 
chos abiertos en criptas ó subterráneos, especialmente seguida 
en los monasterios, como parece indicarlo la frase Occnlta ma- 
nens in antro, que ofrece la inscripción segunda; lo cual se con- 
firma por la integridad observada en la superficie de las lápidas,, 
sobre la cual no se advierte desgaste alguno, como se notaría de 
haber ellas estado en el pavimento. 

Otras 'consecuencias filológicas y gramaticales podríamos infe- 
rir del estudio que hiciéramos sobre las palabras y letras y sig- 
nos de estos epígrafes; pero ya las dedujo Hübner. 



Madrid, 6 de Febiero de 1914. 



Francisco Naval, 

Correspondiente. 



X 

NUEVA liNSCRIPCIÓN VISIGÓTICA DE CÓRDOBA 

Ha sido encontrada recientemente, y felizmente adquirida 
por D. Enrique Romero de Torres, el cual ha sacado de ella y 
me ha proporcionado la adjunta fotografía. 

\|/ 

7|\ I'elix, famiilus Cristi, vixit ainios plus [ /ni] mis XX VI. Recessit in 

pace sub die kalendas Decembres, era DCLXX s ex sis. 

Félix siervo de Cristo vivió 26 años poco más ó menos. Pasó de esta 
vida en \.° de Diciembre de la era 676 (año 638). 

El crismón de este epígrafe es singularísimo, ó único en su gé- 
nero; procede de la combinación de dos iX- X ) harto ñ-ecuen- 
tes, que juntos ó pareados en otras lápidas se encuentran; pero 
trocando la P (ó la R griega) en simple raya perpendicular; y 
resultando de esta combinación una estrella de ocho rayos, sím- 
bolo de la eterna felicidad en la futura resurrección, según lo ha- 



NUEVA INSCRIPCIÓN VISIGÓTICA DE CÓRDOBA 



471 



bía explicado San Isidoro y alusivo al nombre del difunto Félix. 
Simboliza también, conforme lo expresa el Santo Doctor (l) la 
unión de la Iglesia en Cristo, y consiguientemente que el finado 




no estuvo excluido del seno de la Iglesia. Igual figura, desprovista 
del trazo horizontal ( >|< ) aparece en Mérida (Hübner, 23). 

Muy notable es asimismo la última palabra SEXS, que leo 



(i) «Sicut in septenario numero praesens vita volvitiir, ita per octo- 
narium spes aeternae resunectionis ostenditur. Hoc enim die Dominus a 
mortuis resurrexit.. ad demonstrandum utique futurae resiirrectionis bea- 
titudinem... Convenit denique numerus iste et Domino et eius corpori, 
quasi unus etseptem.» De numeris^ cap. ix, i. 



472 boletín de la real academia de la historia 

scxsis con significación de la castellana y latina serta. Se repite 
sin abreviatura, ó con todas sus letras en dos hermosas lápidas 
(Hübner, 35, 60), una de Mérida y otra de Alcalá del Río, fe- 
chadas respectivamente en los años 518 y 544- í^" otra de Aler- 
tóla en el Algarbe (Hübner, 304), cuya fotografía reproduje (l), 
el numeral de la era se escribe DLXTRISIS (563), correspon- 
diendo al año 525. Otra también de Mértola (Hübner, 310), mu- 
cho más antigua y del año 4/2, escribe DXAS, en cuya decena 
resalta la forma griega Sí/wág. Lo anormal de semejantes desinen- 
cias atestiguado por las referidas inscripciones de los siglos v y 
VI, ha venido por medio de la presente Cordobesa á comparecer 
en el vii. Trisis y scxsis en buen latín se dirían tertia y sexta. 
La razón del solecismo paréceme que hay que buscarlo en la 
contracción desinencial del ad\erbio distributivo, sustituido á la 
forma femenina del número ordinal: sexis = sexies = stxta. 

Los caracteres paleográficos de esta notabilísima inscripción 
Cordobesa, y en especial sus letras numerales, sobre cuyo sis- 
tema de combinación diserté más de una vqz (2) ofrecen entera 
semejanza con el epígrafe visigótico de Tarifa, fechado en 30 de 
Marzo de 636 y fotografiado en el tomo luí del Boletín, página 
346. En éste comparecen los solecismos Crixtus., anmis, defun- 
tus^ qi, en lugar de Christus, anuos., defunctus, qtii; al paso que 
el nuevamente descubierto en Córdoba escribe Cristiis (3). 

Madrid, 26 de Junio de 1914. 

Fidel Fita. 



(i) Boletín, tomo liv, pág. 34. 

(2) Boletín, xxviii, pág. 415-419; luí, 347-351. 

(3) Al entrar en prensa este Informe, he recibido el número de la Re- 
vista comercial ilusirada (Cádiz, Octubre de 1914) en el que D. Francisco 
de Paula Santos Moreno inserta un bello artículo sobre esta lápida de Ta- 
rifa, cuya posesión ha cedido á D. Francisco Sánchez Marchena, Arci- 
preste de aquella ciudad. 



VARIEDADES 



LA BASÍLICA VISIGODA DE ALCARACEJOS (CÓRDOBA) 

Juan Ruiz Blanco, natural y vecino de Pozoblanco, provincia 
de Córdoba, mayor de edad, de profesión propietario, con cédu- 
la personal de novena clase, número 3.547, á V. E. con el mayor 
respeto expone: 

I.° Que ha efectuado en terreno de su propiedad algunas in- 
vestigaciones, en virtud de ciertas antiquísimas tradiciones y le- 
yendas, que sobre estos lugares y cercanías son de dominio pú- 
blico; terreno sito en un monte cubierto de maleza espesísima, 
donde no hay señales de que la planta del pie se hubiera posado 
en muchos siglos; y que habiendo hallado allí señales de edifi- 
cación, las ha descubierto, é infiere que pertenecieron á un mo- 
nasterio y su iglesia, que debieron existir en la época visigoda, 
y que en estos dos edificios arruinados, haciendo someras exca- 
vaciones, ha encontrado en el piso de la iglesia, cuyo piso es de 
un cemento precioso, algunas lápidas con inscripciones en carac- 
teres puramente góticos y en idioma latino; y que, en prueba de 
ello, copia á continuación el texto de algunas, y á la \'ez remite 
por separado, acompañándose á esta instancia, algunos calcos 
3' copias que, si bien son deficientes, pueden servir para dar idea 
de los caracteres referidos. 

-I- Asper famulus XPl vixit annos plus ininus LXXV recessit in pace 
SBD V ÑN MCS o era DCXX. 

+ Ugoericus famulus XPÍ vixit annos plus MX' recessit sub die VI ID 
apriles era DCLIII. 

2.° Que hay más lápidas que las anteriormente copiadas, así 
como otra inscripción en mármol, cuyo calco también se remite, 
que dice: 

A'^VSIVS AMERlA'iNV V-L A 



474 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

3.° Que levantadas las lápidas y bajo un lecho de tierra de 
una media vara de espesor, se encontraban pesadas tapas de pie- 
dra de cuarzo, que cubrían un sepulcro perfectamente fabricado, 
con sus paredes de piedra y argamasa caliza, y perfectamente 
apisonado el suelo del sepulcro donde se hallaban los restos de 
un cuerpo humano, que alh' fué sepultado; siendo muchos los se- 
pulcros encontrados y teniendo algunos de los esqueletos óseos, 
en ellos hallados, el cráneo revuelto con los huesos de los pies; 
y algunos esqueletos, que se encontraron completos, conservan- 
do todos sus dientes: particularidad de conservación que el ex- 
ponente cree debida á las substancias encerradas en vasijas ó 
jarros encontrados en los sepulcros; muchos de cuyos jarros se 
conservan en buen estado, así como un cráneo humano de ex- 
traordinarias proporciones y forma, en cuyo sepulcro se encon- 
tró un jarro de aspecto vitreo, pero que tiene muy poco peso en 
relación con su volumen; así como dos alhajas de oro con pedre- 
ría, groseramente engastada en un hilo también de oro, según 
personas entendidas en esta materia. 

4.° Que sobre el piso de la iglesia se encontraron también 
restos humanos, que debieron estar aUí por haberse derrumbado 
el edificio por la violencia de las máquinas de guerra á la vez 
que por el incendio, de lo que hay vestigios. 

5.° Que entre los escombros encontrábanse columnas rotas 
y hermosos capiteles de jaspe y de piedra muy pesada; y que, al 
entender de algunos, son de estilo gótico, y, según otros, roma- 
no, asi como infinidad de baldosas cocidas cuadrangulares y con 
dos diagonales cruzadas, de cornisas labradas y otras muchas se- 
ñales de la suntuosidad que debió tener aquel templo, 

6.° Que la mayor parte de los lugares, donde las cosas des- 
critas fueron halladas, se encuentran sin explorar, y que, por ol- 
vido, al tratar del piso de la iglesia, hemos dejado de consignar 
que en dicho piso se halla la pila bautismal con dos escalones 
para bajar á ella, donde por inmersión debía en aquel tiempo, y 
según el rito gótico, administrarse el sacramento del bautismo. 

7-° Que los lugares en que se encuentra la finca, propiedad 
del exponente , pertenecen al término municipal de Aleara- 
cejos, distrito de Pozoblanco, sitio llamado Cerro del Genno, 
que colinda con el término de Espiel, á unos seis kilómetros 
hacia Oriente de ese pueblo, treinta y cinco kilómetros al N.E. 
de Córdoba, veintidós al S. de Pozoblanco, y un kilómetro al O. 



LA CASA REAL DE ESPAÑA DURANTE LOS AUSTRIAS 475 

de las extensas ruinas de un pueblo, que debió existir al tiempo 
de la dominación romana y visigótica en el sitio llamado Peñón 
del Lazarillo, á donde confluían las vías romanas de Córdoba á 
Santa Eufemia y Sisapo, hoy Almadén, y la célebre del Calatra- 
veño á Santa María, así como es muy probable que pasara por 
aquellas cercanías la vía de Córdoba á Metellinum (Medellín) y 
Emérita (Mérida). 

8.° Que por todo lo expuesto, y por carecer el recurrente de 
los medios económicos y de cultura que son precisos poner en 
función para descubrir las riquezas arqueológicas que puedan en- 
trañar los lugares de referencia, y por no privar á la Patria, ni á 
los altos juicios de esa docta Corporación, así como á la Histo- 
ria, de aquellas ideas que puedan desprenderse de lo que tenga 
relación con el asunto y dependa del exponente, á V. E. suplica 
que, habiendo ésta por bien recibida, ..., se comuniquen oficial- 
mente al recurrente los resultados... (l). 

Pozoblanco, 29 de Marzo de 1913. 

Juan Ruiz Blanco. 



II 

LAS ETIQUETAS DE LA MUERTE EN LA CASA REAL 
DE ESPAÑA DURANTE LOS AUSTRLAS 

Aunque el Sr. Rodríguez Villa publicó un libro de Etiquetas 
de la Casa Real, que ha sido con razón muy celebrado, no todas 
las prácticas palatinas en todos los tiempos, desde el siglo xvi en 
adelante, están especificadas ni contenidas en él. Practicando cier- 
tas investigaciones históricas en el Archivo de Palacio, encontré 
las referentes á la muerte de las personas reales, según se obser- 
vaban al final del siglo xvii en un libro de Asiento de criados^ 
que comprende los años 1677 ^ 1736, folios 468 y siguientes, y 
considerándolas de utilidad para los que escriban asuntos de 
aquel tiempo, me ha parecido oportuno darlas á conocer y ar- 
chivar de nuevo en el Boletín de nuestra Real Academia. 



(i) Saldrán á luz en el próximo cuaderno del Boletín. — Nota de la R. 



476 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

He aquí el traslado de la que en dichas páginas y completa- 
mente desconocido é inédito, he encontrado. 

Juan Pérez de Guzmán y Gallo, 

Académico de número. 



Etiqueta palatina en la muerte de las personas reales. 

Año 1689. — Sábado 12 de Febrero, á las ocho en punto de la 
mañana, falleció la Reina nuestra señora, doña María Luisa de 
Borbón, que haya gloria. Recibió el Vilático el viernes II, á las 
diez de la noche, y la Extremaunción á las cuatro de la mañana 
del mismo día en que se sirvió Nuestro Señor llevársela, 

Y para noticia á los venideros se pone aquí la forma de la 
función, desde el fallecimiento hasta el entierro en San Lorenzo 
el Real, que es el que se observa con los señores Reyes y Reinas 
de España, cuya disposición toca enteramente á la Casa del Rey 
en esta forma: 

En expirando los señores Reyes, los capitanes de las guardias, 
si se hallan presentes, y si no los oficiales y más altos, mudan el 
cuerpo de guardia al cuarto del sucesor. El Presidente de Casti- 
lla, Mayordomo Mayor y Sumiller de Corps, llevan al sucesor el 
testamento cerrado, y piden licencia para que se abra. En dando 
S. M. la licencia, vuelven al cuarto de la persona real difunta, don- 
de uno de los del Consejo de la Cámara provee auto en la forma 
ordinaria para que se reciba la información de los testigos que 
se hallaren al otorgamiento, y hecha en su presencia, se abre el 
testamento y le entrega á un Secretario de Estado para que le lea 
delante de todos. 

El cuerpo de esta señora se embalsamó y se le puso por su 
devoción el hábito de Santa Teresa, habiendo gastado en esto 
todo el día del sábado, en que murió, y hasta el domingo á las 
cuatro de la tarde, que pasaron el cuerpo los Mayordomos de Su 
Majestad difunta á la pieza del salón del cuarto del Rey nuestro 
señor, acompañándole la Camarera Mayor, dueñas de honor y 
damas, habiéndose quedado dichas señoras acompañando el cuer- 
po lo restante de la tarde y parte de la noche acompañadas de 
guardas de damas. 

El cuerpo se pone en el salón grande, y para ello se hace un 
tablado de tres gradas, en alto, en la testera del salón, arrimado 



LA CASA REAL DE ESPAÑA DURANTE LOS AUSTUIAS 477 

á la puerta de la pieza que llaman de las Furias, y se alfombra. 
Cuélgase un dosel y debajo se arma una cama rica. 

En dicha cama estuvo esta señora lunes y martes hasta la tarde, 
acompañada de dichas señoras Camarera ]\Iayor, dueñas de honor 
y damas con los guardas. 

Algo apartado del tablado se pone un altar, donde se dicen 
las misas de Pontifical, y cerca de él el recado de la creencia. 

Al lado del Evangelio, la silla del Mayordomo Mayor, y lue- 
go, continuado, el banco de los grandes; y en frente, al lado de 
la Espístola, el banco de capellanes, como están en la capilla. 

A un lado y á otro del salón, arrimado á la pared, se ponen 
seis altares, para las misas rezadas. 

El coro á los pies del salón, con una valla para que se pueda 
andar alrededor. La entrada por las espaldas. Esta valla se con- 
tinúa por un lado y otro hasta cerca del banco de los grandes 
y capellanes, para que la gente no embarace. 

Cuando se pone el cuerpo- en la caja en que se ha de llevar, se 
cierra, y el Sumiller, ante el Secretario, le entrega al Alayordomo 
iNIayor y al Prelado y la llave al ^layordomo jMayor, y desde 
entonces están de guardia doce Monteros de Espinosa, seis sobre 
la tarima y seis abajo, por mitad á un lado y otro. 

Los días que se detiene en Madrid, van las Comunidades á 
decir la vigilia, misas cantadas y rezadas y responsos, y por las 
tardes se dicen Vísperas de difuntos. 

P^l Mayordomo Mayor escribe al Prelado que S. M. le nombra 
para ir con el cuerpo: que se prevenga; avisa por papel al cape- 
llán mayor el día y hora en que ha de salir el cuerpo, para que 
nombre y prevenga (van capellanes, un furrier y dos mozos de 
oratorio); y al caballerizo mayor para que esté á punto lo que le 
toca á su gremio. Nombra doce gentileshombres de la boca y 
otros doce de la casa. Escribe al Presidente de Castilla para que 
nombre dos alcaldes. Da orden á un Mayordomo para que pre- 
venga lo necesario, y el Mayordomo á los capitanes de la Guar- 
dia y al contralor del Rey para el carruaje, casa, conventos y lo 
demás que le toca. 

Al Ugier de vianda, para que avise á los gentiles hombres de 
la boca y casa. 

El contralor previene el carruaje y avisa á los conventos de 
Santo Domingo, San Francisco, San Agustín y el Carmen, para 
que de cada uno se prevengan doce religiosos, y al tiempo nece- 



478 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

sario da orden con un correo de las caballerizas les haga llevar 
las muías á sus casas. 

Bajan el cuerpo hasta la puerta del zaguanete ó jardín , por 
donde sale el entierro, los Grandes, Mayordomos y gentileshom- 
bres de la Cámara, y allí lo toman los de la boca y lo sacan hasta 
ponerle en las varas, y después, siempre que es menester bajarle y 
ponerle en las varas, lo hacen los de la casa; y siendo necesario 
ayudar los Monteros de Espinosa, excepto en San Lorenzo, que 
le suelen tomar los Grandes, Mayordomos y de la Cámara. La 
capilla baja con el cuerpo hasta la puerta del zaguanete ó jardín. 

También le acompañan hasta allí el sucesor y los Infantes, si 
los hay, con capuz, y lleva la falda el Sumiller. 

El entierro se compone de esta manera: Los alguaciles de cor- 
te, delante. — Las órdenes por su antigüedad, con achas. — Dos 
alcaldes de casa y corte. — Doce gentileshombres de la casa. — 
Doce gentileshombres de la boca.- — La caballeriza con el guión.— 
La capilla, con la Cruz.- — El capitán de la Guardia Española, si 
no es gentilhombre de la Cámara. — Mayordomos.- — Grandes. — 
El cuerpo y doce pajes con achas, á los lados, y más afuera doce 
Monteros de Espinosa. 

Detrás el Mayordomo Mayor, á la mano derecha, y el Prelado 
á la izquierda. Después, los gentileshombres de la Cámara. 

Y desde las \'aras delanteras de la litera cierra en redondo la 
Guardia de á caballo con lanzas y banderillas negras. 

El teniente en medio, detrás de los gentileshombres de la 
Cámara, en la forma que parece en la planta que va adelante. 

Para las puertas de las Iglesias, donde se hace tránsito, va una 
escuadra de la Guardia Española Amarilla y otra de la Alemana. 

El Mayordomo Mayor lleva carta de S. M. para el Prior de 
San Lorenzo, y despacha con ella algunas horas antes, para que 
esté todo prevenido. 

En todas las partes donde para el cuerpo, á misa ó por otro 
accidente, precede el Mayordomo Mayor ó Mayordomo, á cuyo 
cargo va el entierro, al Prelado. 

Sube el entierro desde El Escorial á San Lorenzo por la calle 
de los Alamos; sale la Comunidad á recibir el cuerpo hasta el 
pórtico, y allí le ponen sobre un bufete cubierto con un paño de 
brocado y el suelo alumbrado. Los gentileshombres de la boca 
le bajan de las varas y desde aquí le llevan los Grandes Mayor- 
domos y de la Cámara y le ponen en la Iglesia sobre el túmulo. 



LA CASA REAL DE ESPAÑA DURANTE LOS AUSTRIAS 479 

donde se quedan los Monteros de Espinosa de guardia. Y habien- 
do hecho los oficios toman el cuerpo los Grandes, Mayordo- 
mos y los Gentileshombres de la Cámara y le llevan y bajan al 
Panteón Grande, acompañándole los Monteros, y uno de ellos 
\'a delante con una almohada y encima de ella una corona, y en 
dicho Panteón nuevo ponen el cuerpo sobre un bufete adornado 
de la misma manera que el del pórtico, y allí abren la caja con 
la llave que da el Mayordomo Mayor, y él y el Prelado hacen la 
entrega al Prior ante un Secretario de Estado, que se halla allí 
para este efecto y da testimonio de ello al Mayordomo Mayor ó 
Mayordomo, á quien se entrega esta íunción, que precede al Pre- 
lado y tiene el mismo lugar que el Mayordomo Mayor, y acaba- 
da la función, los caballeros y casa se vuelven á Madrid. 

Los entierros de las señoras Reinas de España se hacen de la 
misma manera; sólo se añade que la Camarera mayor va detrás 
del cuerpo en muía enlutada y asiste siempre en cuerpo. 

Nota. — En la función de esta señora se dispensó fuese la Ca- 
marera mayor en coche; pero fueron dos dueñas de honor en 
muías enlutadas hasta pasar la Casa de Campo, en donde las 
dejaron y se metieron en el coche con la Camarera mayor. 



Adviértese que todos los días que está el cuerpo en Madrid 
sirve la cerería, por los muchos candelabros y vuelas para el cuar- 
to de S. M. á orden de la señora Camarera mayor, para que estén 
alumbradas algunas piezas al pasar las damas y dueñas de honor 
del cuarto del Rey, donde está el cuerpo, á su posada. 

Celebraron las honras por S. M. en el Real Convento de la 
Encarnación los días 23 y 2/ de Marzo de 1689. Habiendo 
levantado un suntuosísimo túmulo de admirable arquitectura, 
colgado todo el templo de terciopelo con franja de oro falso 
y adornado las paredes de muy discretos jeroglíficos, en el mis- 
mo túmulo celebraron las honras las señoras religiosas del dicho 
Real Convento el día 24 del mismo mes, y acabadas estas fun- 
ciones y desembarazada la Iglesia de túmulo y colgaduras, hizo 
las honras la Hermandad de dicho Convento los días 30 y 31 
del dicho mes en el túmulo de la casa con algunos adornos que 
del túmulo grande se tomaron. 

Por copia, 
P. DE G. 



.#* 



NOTICIAS 



Han fallecido los académicos correspondientes que á continuación se 
expresan: En Jerez de la Frontera, D. José Hortes y Cáliz, el 25 de Junio 
último. En Cartagena, D. Ramón Laymond y Moneada. 



En sesiones de 16 del próximo pasado Octubre, la Academia ha nom- 
brado sus correspondientes á los Sres. D. Rafael Pérez del Bosque y don 
Juan José González, en Mérida (Kadajoz), y D. Miguel Sánchez Dalp y Ca- 
longe, en Santiponce (Sevilla); y en la de 23 del mismo mes ha recaído 
igual nombramiento en favor de los Sres. D. José de Lamano y Beneite, 
en Salamanca; D. Luis Valenzuela y Castillo, en Córdoba, y D. Francisco 
Alemany y D. Emilio Señante Llaudes, en Alicante. 



Es intei-esantíma la obra del P. L. Serrano, de los Monjes de Siles, que 
acaba de publicarse con el título de Primeras negociaciones de Carlos V, 
rey de España con la Santa Sede: 1516, 1518. — Esta obra se ha nutrido con 
el estudio de los documentos del Archivo vaticano, de los cuales, después 
de citar gran número de ellos en el texto, se dan como apéndices otros 
treinta íntegros, llevando el primero la fecha en Roma del 29 de Julio 
de 1515, y el último en Brujas la del 14 de Agosto de 1521. En este estu- 
dio y en estos documentos se descubren las intenciones del Papa León X 
y del rey de Francia Francisco I, de común acuerdo, para arrojar á los 
españoles de Ñapóles, Sicilia y Cerdeña y de cualquier otro punto de Ita- 
lia, desde que con la muerte de Fernando V el (Católico, Carlos V tomó 
la herencia de toda la corona de Espaiía. 



En el tomo xxix de la Revue Hispanique ha publicado D. Pedro Lemus 
y Rubio, convenientemente sistematizadas, unas Notas bibliográficas de 
todas las obras publicadas ó manuscritos que hasta ahora se conocen del 
maestro Elio Antonio de Lebrixa. Al pie de cada papeleta señala la Bi- 
blioteca pública ó particular donde el ejemplar se halla, demostrando la 
exquisita y paciente investigación que ha hecho. De la Biblioteca de la 
Academia de la Historia se citan algunos manuscritos de época mny pos- 
terior á la que el maestro Lebrixa alcanzó; nuestra Biblioteca posee tam- 
bién entre sus incunables algunas ediciones primitivas. 

J. P. DE G. 



TOMO Lxv. Diciembre, 1914. cuaderno vl 

BOLETÍN 

DE LA 

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

INFORMES 



I 

LA NAO HISTÓRICA «SANTA MARÍA > 

Señores Académicos: 

Nombrado por el venerable r3irector de esta Academia para 
que emita informe sobre la obra titulada La Nao Histórica «Santa 
María-» ^ escrita por el Vicealmirante D. Víctor María Concas, me 
complazco en manifestar que pocas veces he hallado reunidas en 
no más de ciento cincuenta páginas un tan gran interés de na- 
rración, de datos curiosísimos y de grandiosos recuerdos de la 
España del siglo xv. 

Los señores Académicos no habrán olvidado que, para con- 
memorar el IV Centenario del descubrimiento de América, fué 
construido un buque, reproducción exacta de la Nao «Santa Ma- 
ría», cuyo mando se le concedió al entonces capitán de fragata 
Sr. Concas, y que ésta nave zarpó del puerto de Cádiz el lO de 
Febrero de 1 893, llegando á Canarias el día 16 y á San Juan de 
Puerto Rico el 30 de Marzo; que después de tocar en La Habana 
y detenerse algún tiempo, continuó su viaje hasta New- York, 
y desde allí á Chicago, donde dio fondo el 7 de Julio del mis- 
mo año. 

Este viaje debe calificarse de atrevidísimo al par que afortu- 
nado, gracias á la sin rival pericia de su comandante, que supo 
vencer dificultades y grandes riesgos originados por distintas 
causas. El Diario de la derrota, consignada en el libro que in- 
TOMO LXV. 31 



482 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

formo, es de un palpitante interés, que llena de admiración á 
todo hombre de mar. Desde Cádiz á las Antillas efectuó este 
viaje la pequeña Nao., sola y á lávela, navegando con un aparejo 
de cuatro siglos ha. Del 4 al ó de Marzo sufrió un brisote muy 
duro, que puso de manifiesto el mal gobierno de la nave, pues 
daba guiñadas de siete á ocho cuartas; del 22 al 24 la alcanzó un 
furioso temporal, y refiriéndose á él dice el Sr. Concas en su 
r^iario: 

«Las guiñadas son increíbles, y la Nao, revolcándose, se des- 
»hace, amenazándonos los golpes de mar que rompen sobre el 
«costado. Se cerraron las escotillas y se tomaron cuantas pre- 
» cauciones exigía la gravedad de nuestra situación, doliéndome 
»de no haber insistido en la colocación de las quillas laterales, 
»pues el mal gobierno acrece el peligro considerablemente. Se 
>echó por barlovento un saco Heno de estopas empapadas en 
» aceite, cuyo resultado fué asombroso, pues ganó mucho el go- 
>>bierno de la Nao y con ello la posibilidad de defendernos. Pasó 
»una barca corriendo el temporal con las gavias bajas. La tripu- 
»lación muy valiente, pero muy fatigada.» 

En su notable obra describe el ilustre marino la Nao <¡iSanta 
María», haciendo de sus condiciones todas un análisis crítico ad- 
mirable y que constituye, acaso, lo más valioso de la narración. 

Pálido sería cuanto yo pudiera expresar, respecto al patriótico 
interés que despertaron en todo el país, los preparativos del viaje 
de la Nao; pero su comandante, D. Víctor María Concas, lo re- 
lata con insuperable inspiración y verdad conmovedora. 

Dice así: 

«La opinión pública, con ese certero instinto que dirige el sen- 
»timiento de los pueblos que, como el nuestro, están encariña- 
»dos con sus glorias, al considerar la Santa María como propie- 
>dad de toda España, con tripulación de españoles, puesta en la 
alista de su flota, y al mando de uno de sus capitanes y con la 
»antigua bandera de Castilla enarbolada en su popa, vio en el 
»conjunto la resurrección de las pasadas glorias que dieron un 
» mundo á la humanidad; no vio la carroza histórica de una pro- 
secesión cívica y naval, sino la propia historia que quedó escrita 



LA NAO HISTÓRICA <; SANTA MARÍA» 483 

»con la quilla de la A^ao «Santa María» á través del Océano; vio 
»el surco por donde desbordó la Europa afligida del feudalismo 
»y de la intolerancia religiosa en busca de esa playa donde Co- 
»lón, al mismo tiempo que alzaba el pendón de Castilla, dejaba 
»empezado el gran período de la Edad Moderna. La opinión pú- 
»blica vio el viaje solamente, dejando la Nao como si no exis- 
»tiera, y como tal nos acogió como héroes á los que debíamos 
»verificarlo; que, ciertamente, tendríamos muy buena voluntad, 
»pero aún nada habíamos hecho; y, sobre todo, no habíamos 
»hecho el viaje con Colón, sin duda por haber nacido cuatro- 
»cientos años después. Sin embargo, no faltaba gente que lo to- 
»mara á lo serio en los arranques de entusiasmo que dominaban 
»el corazón del pueblo español; y así, entre muchos, puedo citar 
»una mujer que me enseñaba á su hija diciendo: «ese es Colón»; 
»y el angelito, con su manecita, me señalaba; y puede ser que 
»el día que sea mujer jure y no haya quien la apee de que el 
»m¡smo Colón le dio bizcochos y almendras en 1892.» 

Y este entusiasmo patriótico que anota el autor revistió una 
forma de poética grandeza que, invadiendo los ánimos de todos 
los tripulantes, se cristalizó en las siguientes palabras del señor 
Concas: 

«Conforme al programa, me trasladé á la vela desde Huelva 
»al otro río frente á Palos, donde debía pasar la noche del 2 al 
»3 de Agosto, aniversario de la salida de Colón. Allí quedó sola 
»la Nao «.Santa María-» representando un papel en que éramos 
»los únicos actores y espectadores, pues propios y extraños ha- 
»bían quedado en Huelva, donde al ser obscuro reflejaba el le- 
»jano resplandor de las iluminaciones. Mas esa fiesta, para nos- 
»otros solos, ha sido la más solemne, la más grandiosa de todo 
»el Centenario; fiesta capaz de evocar sentimientos sublimes tan 
»grandes como en lo humano cabe dentro de ese innato dominio 
»que tienen sobre nuestra alma los recuerdos de la historia pa- 
»tria, cuando revisten las formas de la realidad. En efecto; el 
»sitio seguramente nada cambiado, y tal como lo vieron los hom- 
»bres del siglo xv, idéntica Nao, en el mismo lugar en que es- 
»tuvo Colón, tal como debieron verla, y con tan distintos senti- 



484 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

»mientos, él, sus compañeros, las familias de éstos y los buenos 
» frailes de la Rábida; el recuerdo del gran continente americano, 
»donde he pasado los mejores días de mi juventud, que veíamos 
»en su profunda transformación al través de cuatro siglos, la 
» misma soledad, el lejano bullicio de las fiestas de Huelva, evo- 
»cando frente á frente el hoy al ayer; el panorama, que al irse 
»borrando entre las claridades del día, nos llevaba en fantasías 
'■)á otro siglo y á otras gentes; todos nosotros, los tripulantes de 
»la Nao de 1892, sin ser románticos y todos hombres de mundo, 
«avezados á las grandes luchas del siglo xix, ligábamos, sin dar- 
>nos cuenta, el pasado y el presente en la indisputable y sublime 
»unidad de la historia del hombre. ¡Sólo nosotros hemos vivido 
»de verdad unas horas en el siglo xv!» 

«Expedicionarios, fiestas, peligros, grandes discursos... ¡todo 
»convencional! ¡Todo pálido y más que sabido! ¡Todo pequeño 
»ante el cuadro verdad de la noche del 2 á 3 de Agosto de 1 892, 
»á bordo de la Nao «Santa María.\r. 

Como sería incompatible con la reducida extensión de un in- 
forme académico el relato, punto por punto, de cuanto el libro 
contiene, pues todo en él es interesante, todo digno de especial 
mención y elogio, terminaré diciendo que la recepción de la Nao 
«Santa María-» en los Estados Unidos y singularmente en 
Chicago, superó en grandiosidad á cuanto pueda pensarse; más 
de medio millón de personas pisaron su bordo; y, según el cri- 
terio de un antiguo Ministro Plenipotenciario de Norte América 
en Madrid, la presencia de la Nao había hecho más propaganda 
en favor de la amistad entre ambos países que cuarenta años de 
relaciones y comunidad de intereses. No lo creyó así el Sr. Con- 
cas al leer los libros de Mahan contra España, y constándole el 
apoyo que se prestaba á los conspiradores cubanos, opinando 
que, si en el país era un hecho verdad la simpatía á nuestra Pa- 
tria, no lo era en el elemento político. Seis años después los su- 
cesos le daban la razón. 

La histórica Nao fué donada á Chicago, donde había de per- 
manecer, y su comandante, el Sr. Cencas, refiriéndose al acto de 
la donación, dice: 



ANTIGUOS CASTILLOS, RECINTOS FORTIFICADOS Y CASAS SOLARIEGAS 485 

«Antes de dejar la Santa Maria^ creyendo que no podíamos 
»quedar sin un recuerdo de una expedición que pasara á nues- 
»tros hijos, como un deber que España cumplió con su propia 
»historia, remití al Museo Naval la bandera española izada en el 
>mary en la entrada de los puertos, y el gallardetón de Castilla 
»usado entonces á popa, saludadas ambas por todas las naciones 
»del mundo y saludadas sin respuesta, como prueba de inmenso 
»respeto á la página más grande de la historia de la civilización; 
»ninguna igual ni de más trascendencia desde el misterio del 
»Gólgota; página española de colosal grandeza, origen de 23 
»pueblos civilizados, página tan grande, que en esa monomanía 
»de censurar lo nuestro, casi no comprendemos que las prime- 
»ras naciones del mundo quisieran para lo mejor de su historia 
»un sólo retazo de una de tantas páginas inimitables de la 
»nuestra.^> 

En resumen, considero que esta obra merece la más alta esti- 
mación y su autor los más sinceros plácemes de la docta Aca- 
demia y de la Marina; que sus páginas, como aquél dice en el 
prefacio, escritas están en espera de otras generaciones, por lo 
que dedica el libro á sus descendientes que vivan en 1 992 y á 
los que entonces sean oficiales de la Armada, que algo útil en- 
contrarán en él cuando se celebre el \ Centenario del descubri- 
miento de América. 

Madrid, 16 de Octubre de 191 5. 

Pedro de Novo y Colson. 



II 

ALGUNAS INDICACIONES SOBRE ANTIGUOS CASTILLOS, RE- 
CINTOS FORTIFICADOS Y CASAS SOLARIEGAS DEL ALTO 

ARAGÓN 

(Folleto de D. Ricardo del Arco.) 

La Academia ha examinado el folleto de su correspondiente 
D. Ricardo del Arco, titulado Algunas indicaciones sobre anti- 
guos castillos, recintos fortificados y casas solariegas del Alto 



486 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Aragón^ que su autor presenta escrito, primero, en el idioma pa- 
trio, y á continuación en francés, y que aparece ilustrado con 
fotograbados intercalados en el texto. 

El autor presenta, bajo epígrafes separados, las dos partes 
principales de que consta su sucinto trabajo,- referente la pri- 
mera á Castillos y recintos fortificados, y la segunda, á algunas 
Casas solariegas. 

Las descripciones parciales de las principales fortalezas de la 
jirovincia, aunque en extremo concisas, en armonía con el título 
de la obra, expresan, no obstante la situación, breves anteceden- 
tes históricos, ligera enumeración de las partes principales de que 
consta cada una, y nota bibliográfica correspondiente. A conti- 
nuación de estas descripciones trae la simph^ enumeración de 
otras fortalezas menos importantes, concluyendo la obra con la 
exposición de los itinerarios. Los fotograbados, aunque reduci- 
dos y no de los mejores, dan, no obstante, idea de las formas 
generales de cada fortaleza. 

De esta suerte, el lector que sólo desea tener idea general de 
la Arquitectura militar del Alto Aragón^ le bastaba leer el folle- 
to que se analiza; y el que anhelase efectuar más profundas dis- 
quisiciones sobre un monumento determinado, cuenta al menos 
con el conocimiento de las obras que sobre él se han publicado. 

Por último, la rapidez con que van desapareciendo las fortale- 
lezas de que se hallaba sembrado nuestro suelo, cuya pérdida se 
debe más á la destructora mano del hombre que á la acción na- 
tural del tiempo, será causa de que dentro de breve plazo no 
quede más memoria que las monografías que se escriban de 
estos monumentos, que contenían en indelebles páginas de pie- 
dra la brillante historia militar de nuestra querida patria. 

Por estas razones merece plácemes el autor del folleto sobre 
Arquitectura militar, D. Ricardo del Arco, cuyo ejemplo debiera 
ser imitado muy repetidamente, pero con mayor extensión, por 
otros escritores amantes de nuestras glorias monumentales, á fin 
de hacer menos sensibles la pérdida de tan interesantes fortalezas. 

Madrid, 16 Octubre 1914. Adolfo Fernández Casanova. 



GLORIAS DEL EJÉRCITO ESPAÑOL 487 



III 



GLORIAS DEL EJÉRCITO ESPAÑOL 

PRIMERA PARTE 

Glorias de la Infantería. 

Historia del Regimiento Inmemorial del Re\\ núm. /, por D. Antonio Gil 
Alvaro de Trasmiera, Teniente Coronel de Infattteria (Cadete del J4). 

No es el benemérito autor de este trabajo sujeto desconocido 
para la Academia: hace algunos años que lo presentaba en ella 
uno de sus individuos más ilustres, cuya memoria no se ha 
borrado ni se borrará jamás de la nuestra, el General Gómez de 
Arteche, con motivo del Informe sobre la obra Glorias de la Ca- 
ballería Española, que está inserto en el número de nuestro Bo- 
letín correspondiente al mes de Abril de 1 897. Ya entonces 
contribuía con todo el peso de su autoridad nuestro llorado com- 
pañero á celebrar la manera cómo el Sr. Gil Alvaro había cum- 
plido su misión, en conformidad con el informe favorable de la 
Junta Consultiva de Guerra, á que agregaba el benévolo suyo, y 
el de la Academia por ende, el grande historiador de la Guerra 
de la Independencia. 

Ahora toca el turno de presentar el breve resumen de los 
hechos más salientes que forman el caudal inagotable de las Glo- 
rias de la Infantería Española, dando el lugar primero, como por 
derecho le corresponde, al que lleva el núm. I entre todos sus 
Regimientos, y llamándose primero Coronelía Guarda del Rey, 
en el reinado de Felipe IV, vino á acabar por ser el Regimiento 
de Castilla, y al fin, como es ahora, el Inmemorial del Rey, siem- 
pre famoso, ya casi con tres siglos de vida. 

Cuanto de ella puede más herir y cautivar las imaginaciones 
juveniles, esta presentado por el autor con brevedad y tino, con 
método discreto y razonado desde su origen primitivo, reco- 
giendo sus diversos nombres, sus banderas especiales, su blasón 
heráldico, con el recuerdo de su sobrenombre de El freno, de 



488 boletín de la real academia de la historia 

su antiguo uniforme, de su primera Santa Patrona; y entrando 
luego en sus Anales de Guerra, describe sus hechos en las cam- 
pañas contra Francia é Inglaterra, nuestras rivales de siempre, 
en las jornadas de Portugal, en las guerras constantes de Italia y 
África, en la de Sucesión, en la expedición de Argel del reinado 
de Carlos III, en las campañas de la Independencia contra las 
huestes de Napoleón, en la primera y segunda Guerra Civil, en 
la de África, en que formó parte del Cuerpo de Ejército que 
mandaba el General Echagüe, en las guerras de la rebelión de 
Cuba, y, por fin, en la del Rif de hace pocos años. Sigue la in- 
teresante lista de los jefes principales que han mandado el Cuer- 
po, cuyo primer nombre es el del Conde-Duque de Olivares, y 
entre los que aparecen otros tan célebres, ó tan ilustres como 
los de I). Luis Méndez de Haro, el de la Paz, el Duque de \'"era- 
gua, D. (lOnzalo P'ernández de Córdoba, digno de llamarse, como 
su insigne abuelo el Gran Capitán , el Marqués de la Laguna 
(que era un Medinaceli), el Conde de Puñonrostro, un Díaz- 
Pimienta de la familia del célebre almirante, el Conde de Char- 
ny (que era un Bastardo de Orléans), D. Sebastián de Eslava, el 
primer Marqués de la Real Defensa, por la que hiciera brillante- 
mente de Cartagena de Indias, de maravillosa calificada, el Con- 
de de Aranda, más que como General, como hombre de Estado 
famoso; el de Fernán-Nuñez, Mendinueta, Hierro Oliver, Cos- 
Gayón, Ezpeleta, Magaz, y el que fué finalmente Capitán Gene- 
ral del Ejército, D. Manuel Pavía y Rodríguez de Alburquerque, 
de grata memoria en momentos difíciles de nuestra historia con- 
temporánea. Sigue el cuadro de honor, que él llama Martirologio 
del Regimiento, donde se registran los nombres de cuantos jefes, 
oficiales y soldados suyos murieron gloriosamente por la Patria 
sobre el campo mismo de batalla, ó de resultas de las heridas 
recibidas en él, de los que es el primero el propio Maestre de 
Campo Don Gonzalo Fernández de Córdova, muerto en la bata- 
lla de Evora en 1662; y viene después la lista de los heridos en 
campaña, desde 1/75, y de los hechos de armas en que lo fueron, 
con las fechas conmemorativas de todos ellos que se conocen; no 
siendo para olvidado que, como primer Teniente de la primera 



GLORIAS DEL EJÉRCITO ESPAÑOL 489 

Compañía del primer Batallón del Inmemorial del Rey, pasa 
revista de presente ^ en honor y recuerdo eterno de su heroica 
conducta en la defensa del Parque de Monteleón, el 2 de Mayo 
memorable, Don Jacinto Ruiz y Mendoza, digno compañero de 
Velarde y de Daoiz. 

Todas estas cosas y otras no menos interesantes encierra este 
folleto, recordadas concisamente por el Sr. Gil Álv'aro, quien lo 
ha dedicado á nuestro Rey, en frases respetuosas y expresi\-as, 
como á ¡efe supremo del Ejército español, «encarnación viviente 
de la Patria», representación de sus pasadas grandezas y símbolo 
de nuestras esperanzas de regeneración y de gloria, por que sus- 
pira constantemente la que fué raza fuerte, invencible y pode- 
rosa, en todas partes, cuando Dios quería^ dominadora. 

Lástima grande que en los nombres propios se hayan deslizado 
errores de imprenta que los desfiguren torpemente, como Mar- 
qués del Escarpio por Marqués del Carpió, Duque de Almanzán 
por Duque de Almazán, Idiáguez por Idiáquez, Mindinueta por 
Mendinueta, Bulter por Butler, Medinella por Medinilla. Pero 
esto, de fácil enmienda en otra edición, no quita el mérito al 
excelente opúsculo del Teniente Coronel Sr. Gil Alvaro, y por 
eso yo, como hace tantos años el General Arteche, no vacilo «en 
recomendar un trabajo, digno, por otro lado, de todo apoyo por 
el entusiasmo militar que revela y el estímulo que merece para 
fomentar el estudio en todas nuestras clases sociales, preparán- 
dolas á llenar debidamente su misión cuando fueren llamadas á 
la defensa de la Patria >, creyendo sinceramente que el autor ha 
formado en éste, como era su deseo, según sus propias frases, «un 
libro que sea como Catecismo, donde aprendan nuestros solda- 
dos á cuánto les obliga el glorioso pasado de su regimiento y el 
prestigio de su arma.» 

El libro de este ilustrado jefe de nuestro Ejército es, además, 
oportunísimo. Cuando las voces hueras de lo que se llama paci- 
fismo enmudecen despavoridas ante el estruendo de los comba- 
tes incesantes, que ahora mismo nos asombran con su espantosa 
trágica grandeza, pero amenazándonos aquéllas con sonar de 
nuevo así que pasen estos terribles momentos, el recuerdo de lo 



490 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

que fuimos, y de lo que hicimos siempre en la escena del mun- 
do, como los que evoca el Sr. Gil Alvaro, algo ha de poder, quizá 
mucho, sobre las nuevas generaciones, nacidas en medio de for- 
midables desastres y á la sombra letal de la decadencia crecidas 
y formadas. Nuestro amor al Ejército, que es amor á la Patria, 
de la que es él columna tan poderosa y principal, aumenta y 
crece con la lectura fortificante de trabajos de esta índole, por 
cuya ejecución discreta y razonada, complemento de su fondo, 
propongo á la x\cademia, como en 1 896 nuestro insigne General 
Arteche, el reconocimiento del mérito grande de este trabajo del 
Teniente Coronel de Infantería D. Antonio Gil Alvaro, si así lo 
juzgare la Corporación en su sabiduría y alta competencia, á la 
que, como siempre, someto muy gustoso mi personal modesto 
criterio. La aprobación de la Academia será el premio más grande 
á que puede aspirar la patriótica labor de este distinguido publi- 
cista y militar. 

Madrid, i.° de Noviembre de 1914. 

F. Fernández de Bííthencourt. 



IV 

UNIVERSITY OF CALIFORNIA PUBLICATIONS IN MODERN 
PHILOLOGY 

<OVID AND THE RENASCENCE IN SPAIN, BY RUDOLPH SCHEVILL, BERKELEY, I913.» 

(Un vol. de 268 págs. en 4.°) 

Desde que Menéndez y Pelayo publicó su Horacio en España 
(1877), ningún libro ha salido á luz de tanto interés como Ovid 
and the Renascence in Spain acerca de la influencia de un clásico 
en nuestras letras. 

Su autor, el Sr. Schevill, Profesor en la Universidad de Cali- 
fornia (Berkeley; U. S. A.), es bien conocido por sus excelentes 
trabajos hispánicos, que le han ganado justísimo renombre, y en- 



UNIVERSITY OF CALIFORNIA PUBLICATIONS IN MODERN PHILOLOGY 49 1 

tre los cuales citaremos los Studies in Cervantes- Persiles y Sigis- 
munda (i, ii y iii, impresos en Modern Philology , de Chicago, 
Julio 1906 y Abril 1907; y en las Pnblications of Yak Univer- 
sity. Mayo 1908); el estudio Szvift's Hoax on Partridge, the As- 
ir ologer, and similar Jests in Fiction (en las Transactions of the 
Comiectictit Academy of Arts and Sciences, Julio de 1909), donde 
compara las diversas formas del cuento del hombre que se ima- 
gina muerto, utilizado por nuestro Tirso de Molina en Los tres 
maridos burlados; el que lleva por título: A Note on «El Curioso 
Impertinente» (Reviie Hispaniqíic , IQIO); la edición, precedida 
de un primoroso prólogo, de El buen aviso y Portacuentos á^]\y?ix\ 
TimonGá?i (Revue Hispanique, 1911), rarísimo libro, impreso en 
Valencia el año 1 564, y del cual no se conoce otro ejemplar que 
el custodiado en la Hispanic Society of America de New York, 
y el curiosísimo ensayo: Some Formas of the Riddle Question and 
the Exercise of the Wits in Popular Fiction and Formal Litera- 
ture^ publicado en la misma serie que el Ovid, en Noviembre de 
191 1. Educado en la severa disciplina científica de las Universi- 
dades alemanas, conocedor profundo de la historia literaria espa- 
ñola, y amante de España, cuyo espíritu aprecia bastante mejor 
que algunos de nuestros compatriotas (para quienes resulta muy 
cómodo volver la espalda a una tradición no bien estudiada toda- 
vía y que, por lo tanto, ignoran), el Profesor Schevill figura en 
primera línea en la valiosa falange de los hispanistas norteameri- 
canos. 

Ovid and the Renascence in Spain, dedicado « reverently and 
aff"ectionately», á la buena memoria de Menéndez y Pelayo, figu- 
ra como cuarta serie de los Studies in Cervantes, aunque en rea- 
lidad constituye una obra aparte. El libro tiene por objeto expo- 
ner la influencia ovidiana en España, desde la Edad Media hasta 
el primer tercio del siglo xvii. 

En opinión del Sr. Schevill, la influencia literaria de Ovidio es, 
en general, más sutil, menos tangible y directa que la de Virgilio, 
lo cual ha de atribuirse al hecho de que no tanto se trata de imi- 
taciones francas de determinadas obras del poeta de Sulmona, 
como de la transmisión de ciertas tradiciones literarias, de un 



492 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

caudal de ideas poéticas ó novelísticas, sugeridas ó inspiradas 
por (3vidio. Dos fases advierte en esta influencia: la primera se 
caracteriza por jírincipios y preceptos del «arte de amar», por 
métodos de intriga, por sentimientos aplicables á la peculiar si- 
tuación de los amantes y á su actitud respecto de sus amadas, 
por determinados aforismos, por ciertos rasgos paganos, en 
suma, que se echan de ver en la novela del Renacimiento. Tal 
aspecto obedece á una tradición más ó menos oculta, que á 
veces domina inconscientemente al escritor, y que responde al 
fondo principal del Ars amatoria^ de los Remedia amoris y de los 
Amores, La otra fase, cuyas fuentes están representadas por las 
Metamorfosis y las Heroidas, revela una imitación más directa y 
deliberada, y se traduce en la copia ó en el desarrollo de rasgos, 
episodios, fábulas y leyendas particulares. El resultado del estu- 
dio, es la persuasión de que Ovidio constituye, en la literatura 
del Renacimiento, un factor de positiva fuerza y de significación 
harto más importante de lo que hasta ahora se ha creído. 

En los primeros siglos del Cristianismo, no encuentra huellas 
el Sr. Schevill de un estudio sistemático de Ovidio; antes bien, 
halla motivos para pensar que los escritores eclesiásticos de aque- 
llos tiempos, continuando el criterio de ostracismo que la leyenda 
atribuye á Octaviano, tendieron á desterrar la lección del poeta 
latino: textos de San Benito, de San Agustín, de San Gregorio 
Magno, de San Isidoro de Sevilla, parecen comprobarlo. Con todo 
eso, los libros tn^s peligrosos del «praeceptor amoris» se leían y 
se copiaban en los conventos, y Teodulfo, obispo de Orleans, nos 
cuenta que, en su juventud, 

«Et modo Pompeium, modo le, Dónate, legebam, 
Et modo Virgilium, te modo, Naso loquax.;^ 

Pronto surgieron, además, las imitaciones, y la figura de Ovi- 
dio llegó á adquirir una representación legendaria, semejante á 
la de Virgilio; se le convirtió en viajero, en legislador y hasta en 
profeta, y sus Metamorfosis fueron moralizadas, trocando la in- 
tención poética en propósitos didácticos. Como las Églogas vir- 
gilianas, las Metamorfosis fueron interpretadas alegóricamente. 



UNIVERSITY OF CALIFORNIA PÜBLICATIONS IN MODERN PHILOLOGY 493 

En Alemania, Ovidio aparece en las listas de libros escolares del 
siglo XI, y en Francia en las del xii. A fines de éste, el renombre 
de Ovidio queda definitivamente consolidado como el de un 
modelo literario. Su inñuencia es primero de carácter escolástico: 
los que aprenden la lengua latina, calcan y estudian sus más se- 
lectos versos; pero luego la obra ovidiana trasciende al vulgo, 
después de dominar en los círculos aristocráticos, en los trova- 
dores y Minnesaenger y en los poetas de la Francia septen- 
trional. 

De semejante divulgación han tratado especialmente, entre 
otros, Karl Bartsch, en su libro sobre Albrecht von Halberstadt 
und Ovid ini Mittelalter (Quedlinburg und Leipzig, l86i), vSedl- 
mayer, en los Beitraege zur Geschichte der Ovidstndien im Mit- 
telalter (Wiener Studien^ vi, año 1884), y Egidio Bellorini, en sus 
Note stille traduzioni italíane dell' Ars amatoria e del Remedia 
atiioris d' Ovidio anterioi'i al Renas cimento (Bergamo, 1892). Pero 
el estudio del Sr. Schevill se refiere especialmente á España, y 
de un modo concreto á la época del Renacimiento, por lo cual 
todas las noticias relativas á la Edad Media constituyen sólo un 
precedente de su trabajo. Así cita la Grande e general Estoria 
(que, aun cuando parezca increíble, todavía no ha visto la luz 
pública), como gran arsenal de imitaciones y transcripciones ovi- 
dianas; y el Libro de Alixandre, donde la influencia es más du- 
dosa. Respecto de la literatura francesa, recuerda como singular- 
mente ovidianos, el Román de la Rose y el Román d' Eneas, cuyas 
fuentes han sido estudiadas por Langlois y Faral. 

Capítulo especial dedica (y es, por cierto, de los más intere- 
santes) al Libro de Buen Amor, del Arcipreste de Hita, en sus 
relaciones con el Ars amatoria de Ovidio. Los últimos estudios 
acerca del Arcipreste probaban hasta la evidencia que éste cono- 
ció y copió en gran parte la comedia latina anónima Pamphilns 
de Amore (l); pero dejaban en duda la posible imitación directa 
de Ovidio. A mi entender, estas dudas quedan resueltas después 



(i) Una nueva edición de esta comedia, con arreglo á cierto manus- 
crito no utilizado, saldrá pronto á luz en el presente Boletín. 



494 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

del minucioso cotejo que de ambos autores hace el vSr. Schevill 
en las páginas 28 á 54 de su libro. El Arcipreste conocía el 
Paniphihis; pero también conocía á Ovidio. Ya puede sospechar- 
se cuando cita á los dos, lo cual sería inexplicable si conside- 
rase á Ovidio como autor de la comedia: 

«Sy leyeres Ovydio, el que fué mi criado, 
en el fallarás fablas que le ove yo mostrado, 
muchas buenas maneras para enamorado; 
Pátijilo e Nasón yo los ove castigado.) 

(c. 429-) 

Algunas de las comparaciones hechas por el Sr. Schevill, su- 
gieren la convicción de que el Arcipreste conocía á Ovidio algo 
más que de oídas. Véanse, por ejemplo, las siguientes: 

«Sic, ne perdiderit, non cessat perderé lusor; 
et revocat cupidas alea saepe manus;» 

(I, 449-52.) 

«Desque la vergüenza pierde el taftir al tablero, 
sy el pellote juga, jugará el braguero;» 

(c. 468-70.) 

«Ule ego sim, cuius laniet furiosa capillos; 
Ule ego sim, teñeras cui petat ungue genas; 
Quem videat lacrimans, quem torvis spectet ocellis; 
Quo sine non possit vivere, posse velit;r> 

(11,451-4.) 

«Quanto es más sosañada, quanto es más corrida, 
quanto es más por orne majada e íerida, 
fa?tto más por el anda muerta^ loca perdida; 
non cuyda ver la ora que con el seya yda;» 

(c. 520.) 

«Quaereuda est oculis apta puella tuis. 
Scil bene venator, cervis ubi retía tendat;» 

(I. 44-5-) 

«A toda cosa brava grand tiempo la amanssa; 
la cierva montesyna mucho segyda canssa; 
calador que la sigue, tómala quando descanssa: 
la dueña mucho brava, usando se faz manssa.» 

(c. 524.) 



UNIVERSITY OF CALIFORNIA PUBLICATIONS IN MODERN PHII.OLOGY 495 

Claro es que ninguno de estos ejemplos arguye una traducción 
literal de Ovidio, como la hay del Pamphilus; pero todos ellos 
concurren á persuadirnos de que el Arcipreste conocía al prime- 
ro, á quien varias veces menciona. Ni había de ocurrir otra cosa, 
dada la fama de Ovidio en la época del Arcipreste. Es curioso 
notar, además, que en el único m.anuscrito español que se cono- 
ce del Pamphilus, y que en breve he de publicar en el Bíjletín 
de esta Real Academia, el texto de la obra '\'a á continuación del 
de Ovidio, y ¡quién sabe si sería el mismo manejado por el Ar- 
cipreste! 

Trata luego el Sr. Schevill de la influencia ovidiana en los 
Cancioneros y obras poéticas del siglo xv. El (Cancionero de Bae- 
na, donde se destaca, desde aquel punto de vista, Micer Fran- 
cisco Imperial, el de Estúñiga y el de Hernando del Castillo; las 
obras del Marqués de Santillana (que poseía en su biblioteca los 
Morales de Ovidio de Fierre Berguire, traducidos al castellano; y 
que estimuló á su hijo á que pusiese en esta lengua «algunas 
obras de Ouidio»); las de Juan de Mena, que en el Laberinto de 
Fortuna imita directamente al poeta latino; y las de Gómez Man- 
rique, han sido escrupulosamente analizadas por el Sr. Schevill, 
para puntualizar las influencias ovidianas, que casi siempre sue- 
len ser aquí ocultas y de espíritu, mas bien que de inmediata 
referencia. 

Con esto se abre paso la literatura del Renacimiento, en la 
cual Ovidio ejerce influencia de dos principales maneras: como 
legislador del código amoroso, con todos sus preceptos y caute- 
las, y como ocasión de las escolásticas disputas acerca de los 
males del amor deshonesto y de las excelencias del amor desin- 
teresado, que tanto abundan en las novelas pastoriles, por ejem- 
plo, en la Diana de Gil Polo y en la Calatea de Cervantes. Algu- 
nas páginas consagra después el Sr. Schevill al estudio del origen 
del cuento ovidiano en Italia, precedente indispensable del exa- 
men de la novela española, y se refiere con particular deteni- 
miento á la Fiammetta del Boccaccio, traducida al castellano é 
impresa en 1497, y al Ninfale Fiesolano del mismo autor, sin 
olvidar el Decameron. También expone los elementos ovidianos 



496 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE I.A HISTORIA 

de la bellísima Historia de duobiis amantibus de Eneas Silvio, 
vertida igualmente al castellano en I496, y de no despreciable 
influencia en la Comedia de Calisto e Melibea. En páginas de subs- 
tanciosa erudición, el Sr. Schevill examina los datos ovidianos 
del Bursario ó versión de las Epístolas de Ovidio atribuida á Juan 
Rodríguez de la Cámara; del Tratado de amores de Arnalte y Lu- 
cenda; de la Cárcel de amor; de la Reprobación del amor munda- 
no^ del Arcipreste de Talavera; de la Celestina; de la Penitencia 
de Amor, de Pedro Manuel de Urrea; de la Tragicomedia de Ly- 
sandro y Roselia\ de la Tragedia Policiana, del bachiller Sebas- 
tián Fernández; de la Historia de Aurelio é Isabela; del Episto- 
lario de Juan de Segura; del Guznián de Alfarache, y de Cervan- 
tes, en cuyas obras el mejor ejemplar que halla de tipo ovidiano 
es la novela del Celoso extremeño, 

A continuación trata de las versiones de las Metamorfosis , 
cuya primera traducción española parece ser la catalana, impresa 
en Barcelona el año 1494. En cuanto á las traducciones castella- 
nas, el Sr. Schevill estudia especialmente dos: la del Licenciado 
Pedro Sánchez Viana, impresa en 1 589, en tercetos; y la de 
Jorge de Bustamante , publicada en 1 546, pero hecha bastante 
antes de 1 540. La de Viana es más fiel; mientras que la de Bus- 
tamante, en prosa, parece mejor una paráfrasis, en muy bello 
lenguaje escrita. A pesar de sus constantes amplificaciones, la 
versión de Bustamante es de capital importancia en nuestra his- 
toria literaria del siglo xvi, por la influencia que ejerció en nove- 
listas y poetas. x'\sí lo demuestra el Sr.' Schevill, fijándose de un 
modo especial en los escritos cervantinos. Clasificando por orden 
alfabético los nombres mitológicos citados en las obras de Cer- 
vantes, compara las palabras de éste, cuando hace alusiones clá- 
sicas, con las de la traducción de Bustamante, haciendo ver su 
concordancia. 

La última parte del libro se refiere á las relaciones generales 
de la literatura del siglo de oro con Ovidio. Es sobremanera inte- 
resante la observación preliminar que sobre el Ainadis, refun- 
dido por Montalvo, hace: «It is my conviction — escribe — that a 
test of Montah'o's contribution to the early Amadis would bring 



UNIVERSITY OF CALIFORNIA PUBLICATIONS IN MODERN PHILOLOGY 497 

out more humanistic traits, such as imitations of the novela sen- 
timental, or erotic features of the Ovidian tale of the early Re- 
nascence, reminiscences of the pastoral tone of certain Italian 
works, borrowing of phrases and sentiments from contemporary 
fiction, or from the lyric poets, and finally, slight indebtedness to 
well-known episodes of the classics»; y cita como ejemplos la 
batalla de Amadís con Ardan Canileo (ii, 1 8), que recuerda la 
de Aquiles con Héctor, ó la de Eneas con Turno; y la descrip- 
ción de un combate (iv, 28), que trae á la memoria las de las 
epopeyas clásicas. 

Después de algunas observaciones sobre determinados factores 
ovidianos de las novelas pastoriles, como la Diana de Montema- 
yor y El Pastor de Fílida de Gálvez de Montalvo, y sobre ciertos 
coloquios literarios y satíricos del Renacimiento español, como 
El Crotalón y los de Torquemada, examina el Sr. Schevill las 
relaciones de Lope de Vega con Ovidio, aludiendo, á título de 
ejemplo, á algunas de las comedias (singularmente á las ocho, de 
carácter mitológico, incluidas en el tomo vi de la edición acadé- 
mica), á la Dorotea y á la Circe, sin olvidar, entre las primeras. 
El caballero de Olmedo, que, para el Sr. Schevill, es la mejor 
aportación de Lope á la tradición ovidiana. Cita después á Cal- 
derón, que con frecuencia preñere para sus comedias (verbigra- 
cia en Céjalo y Pocris, El mayor encanto amor, El monstruo de 
los jardines. Eco y Narciso, etc., etc.) asuntos de Ovidio; y ter- 
mina con el estudio de los elementos de este género que se des- 
cubren en la poesía lírica del siglo xvi (en Garcilasso, en Gutierre 
de Cetina, en Fernando de Herrera, en Cristóbal de Castillejo, 
en Diego de Mendoza, en Bartolomé de Argensola, en Arguijo, 
en jáuregui y en Esteban Manuel de Villegas), concluyendo que 
la influencia decae rápidamente después de mediados del si- 
glo XVII, siendo suplantada por la de otros autores y por el espí- 
ritu de una nueva edad, que sustituye los sehtimientos y las 
emociones convencionales por un análisis pasional más lógico y 
de más racional psicología que el practicado generalmente en la 
época del Renacimiento. Sigue á este capítulo final un Apéndice 
bibliográfico, donde se mencionan las principales versiones de 
TOMO Lxv. 32 



49^ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Ovidio en italiano, francés y castellano. La lista no es completa 
(pudieran agregarse, por ejemplo, en lo francés, la versión anó- 
nima del De remedio amoris, impresa en París, 1509; la del Ars 
amandi y De remedio amoris ^ con los poemas menores, hecha 
por M. de MaroUes é impresa en París, 1660; y las traducciones 
de las Metamorfosis por R, y Ch. de Alassac, París, 1617; por 
Fr. Habert, ídem, 1 5 5/; por Chr, DeíTrans, Niort, 1 595; por 
N. Renouard, París, 1619; por de Bellefleur, en 1623, y por P. du 
Ryer, París, 1660, sin olvidar las de las Metainórfosis y las He- 
roidas por Th. Corneille, París, 1669-77 y 1670J; pero el señor 
Schevill advierte que está persuadido de ello, y que sólo se ha 
propuesto reproducir los títulos que llegaron á su noticia en el 
curso de sus investigaciones. Tres Apéndices más contiene el 
volumen: en el primero se reproduce la versión de la Epístola VII 
(Dido á Eneas) de Ovidio, incluida en el capítulo 59 de la Fri- 
viera Crónica general mandada componer por Alfonso el Sabio, 
obra en la cual se insertan, una á continuación de la otra, las dos 
versiones conocidas de la historia de la famosa reina de Cartazo; 
en el segundo, la vida de Ovidio, añadida por F'ernán Núñez á 
su Comentario sobre Juan de Mena; y en el último, la versión 
del cuento de Píramo y Tisbe por Bustamante. En cuanto al pri- 
mero, el vSr. Schevill advierte que el verso 113: 

«Occidit internas coniux mactatus ad aras», 

es traducido por los redactores de la Primera Crónica: 
«Matáronme mi marido Acema antell altar», 

y explica la discrepancia, recordando que internas es enmienda 
que sustituye á un vocablo falto de sentido en los manuscritos, y 
añadiendo que tal vez el traductor leyó acemas^ y tomó el adjetivo 
por nombre propio (el del esposo y tío de Dido, llamado Acerbas 
por Justino). La explicación es tanto más verisímil, cuanto que 
acerbas, concordando con a?'as, se aplica á las cosas en el sentido 
de tristes, lamentables, calamitosas. El traductor del Bnrsario, en 
cambio, no tradujo occidit por murió, sino por cayó, y así dice: 
«Mi marido cayo muerto en tierra, delante las aras», 



UNIVERSITY OF CALIFORNIA PUBLICATIONS IN MODERN PHILOl.OGY 499 

leyendo quizá in-terra (!), donde ahora leemos internas. Diego 
Mejía traduce: 

«Murió mi esposo por su triste suerte 
delante los altares...» 

Lo de «por su triste suerte» debe de ser un ripio, para acon- 
sonantar con «el orden fuerte» del anterior terceto; pero, ¿no 
podría haber leído Diego Mejía el acerbas? Como no tengo á 
mano la versión italiana de Remigio Florentino, imitada por 
Mejía, ni los comentarios de Hubertino, Ascanio y Juan Bautista 
Egnacio, que el último siguió, no puedo añadir más á lo expuesto. 

Quizá no hubiera sido ocioso incluir, entre las muestras de la 
influencia ovidiana en el siglo xvi, la bellísima Trajedia de Nar- 
ciso, escrita probablemente hacia 1 580, por D. Francisco de la 
Cueva y Silva, cuyo «divino entendimiento» celebra Lope en el 
Laurel de Apolo. La obra se conserva manuscrita en nuestra 
Biblioteca Nacional, y ha sido publicada recientemente, con 
exquisito esmero, por J. P. \\'ickersham Crawford (Philadel- 
phia, 1909). La Trajedia, dividida en cuatro jornadas, tiene por 
base el delicado episodio del libro iii de las Metamorfosis ^ que 
D. Francisco de la Cueva conocía muy bien, puesto que, además 
de sus notorios estudios clásicos, había compuesto, en 1 580, dos 
sonetos laudatorios de la versión de aquel famoso libro, hecha 
por Antonio Pérez Sigler é impresa en Salamanca. En lo mito- 
lógico, la Trajedia de Narciso es, á mi entender, una de las obras 
más perfectas que ha producido el teatro español. Xo contami- 
nado aún el ingenio de Cueva por el conceptismo y el culteranis- 
mo que tanto deslucen las mejores obras del siglo xv]i, todo es 
pureza de lenguaje y delicadeza de pensamiento en esa her- 
mosa producción. 

Pero el Sr. Schevill no ha tenido por fin apurar la materia, 
desde el punto de vista erudito y bibliográfico, sino demostrar, 
con los más señalados modelos, las etapas y el sentido de la 
influencia ovidiana en España. Esto lo ha conseguido brillante- 
mente, y su libro es, en tal concepto, una base de capital im- 
portancia para la apreciación de nuestras ideas estéticas. 



500 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Menéndez y Pelayo, con su genial instinto crítico, echo de ver 
en qué consistía el aspecto horaciano de nuestra lírica del siglo xvi, 
principalmente representado por Fr. Luis de León. Son horacia- 
nos aquellos poetas, no porque imiten el amable y elegante 
escepticismo del poeta venusino, ni porque reproduzcan frases 
de sus composiciones, sino por el esmero de ejecución, por la 
sobriedad de pensamiento, por la ligereza rítmica, por la cultura 
(en el sentido latino del vocablo). Abrid las Flores de poetas 
ilustres de Espinosa, la mejor antología que tenemos de aquellos 
tiempos, y á cada momento tropezaréis con traducciones de Ho- 
racio, con imitaciones de éste, con poesías de horaciana forma. 
Pero la influencia ovidiana (aparte del valor innegable de las 
Metamorfosis como Biblia de los poetas) es muy distinta. Ovi- 
dio, al revés que Horacio, es vago, difuso y sentimental; es el 
poeta de las melancolías y de los recuerdos: 

«Tot mala sum passus, quot in aethere sidera lucent, 
Parvaque quot siccus corpora pulvis habet»; 

es el poeta de los enamorados y de los descontentos. Por eso se 
relaciona con él la evolución de la novela sentimental y todo el 
teatro trágico del siglo xvi, desde Cristóbal de Vilialón hasta don 
Francisco de la Cueva. Si hay algo parecido á las Confesiones de 
un romántico (en el sentido convencional del vocablo) en la lite- 
ratura latina, ese algo se halla en los Tristes de Ovidio. Nuestra 
herencia clásica es algo más que un descarnado catálogo de 
nombres poéticos y de fábulas heroicas ó divinas que muy poco 
nos interesan directamente; es un caudal de ideas y de emociones 
que todos podemos experimentar sin haber leído un verso de 
Horacio, de Virgilio ó de Ovidio. De los tres, ninguno se halla 
tan en contacto con el alma moderna, como el último. El autor 
de Ovid and the Renascence in Spain lo ha visto claro, y esta es 
la excelencia más positiva de su hermoso libro. 

Madrid, 23 de Octubre de 1914. 

Adolfo Bonilla y San Martín. 



CONSTRUCCIONES CICLÓPEAS EN EL CERRO DE ALARCOS 50 1 

V 
CONSTRUCCIONES CICLÓPEAS EN EL CERRO DE ALARCOS 

Nuestro ilustre y antiguo correspondiente en la provincia de 
Ciudad Real, el Sr. D. Inocente Hervás y Buendía, que á pesar 
de su avanzada edad tiene para las empresas de la virtud y de la 
ciencia energías extraordinarias, nos comunicó hace algún tiempo 
el hallazgo de una lápida con inscripción romana, de la que, 
con su habitual competencia, dará noticia nuestro sabio Direc- 
tor, y de una, á su entender, construcción ciclópea, cuya foto- 
grafía se reproduce adjunta, encontrada en el cerro de Alarcos, 
situado á unos nueve kilómetros al O. de Ciudad Real. 

Ocupa el mencionado cerro excelente posición junto al río 
Guadiana, que, extendido considerablemente hasta allí, ha pa- 
sado su corriente por un fondo limoso entre peligrosos carriza- 
les al pie de las ruinas de la villa de Calatrava, casa matriz de 
de una de nuestras más preciadas órdenes militares, y después, 
entre Calatrava y Alarcos, por un puente antiguo denominado 
del Emperador; lugares éstos que, con el ya mencionado de 
Alarcos, e\"Ocan recuerdos de otros tiempos, de otras épocas, de 
otras creencias y de otra España, en la que había fe y energías, 
ideales grandes, empresas nobles y levantadas, y luchas épicas 
que, teniendo por teatro las orillas de ese río, daban alternada 
ocasión á inmensos reveses como el de Alarcos, y á grandes vic- 
torias como la de las Xavas. 

Levantaba Calatrava sus fuertes murallones en el borde mismo 
de la corriente, con sus torres albarranas, que defendían el ac- 
ceso por el río; con su profundo foso que la separaba de la in- 
mensa campiña; con extenso perímetro y doble recinto, donde se 
albergaban por un lado los ricos propietarios de los feraces cam- 
pos que la rodean, el industrial y el comerciante, y por otro, la 
escogida guarnición, formada primero por las milicias y volunta- 
rios mahometanos, y después, por los valerosos y esforzados ca- 
balleros que de ella tomaron nombre. Magnífica y ventajosa- 



^02 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

mente situada en el forzado paso de Toledo á Jaén (ambas po- 
blaciones de la más alta importancia en la Edad Media), era 
emporio de vida y de riqueza; el extenso llano que la rodeaba, 
abundante en cosechas, contribuía á su prosperidad y esplendor, 
y así vivió siglos, dando albergue al trabajo honrado de los cam- 
pos, á la noble profesión de las armas, y al no menos honroso 
cultivo de las letras, ya que en ella reuníanse, en tiempo de los 
árabes, peregrinos ingenios que pasaban las veladas en discre- 
teos literarios. 

Hoy, de aquéllo sólo queda un montón de ruinas, una impre- 
sión de tristeza y de anonadamiento; allí reina el silencio, no tur- 
bado ni aun por el rumor del inmediato río que se desliza peno- 
samente en los peligrosos cenagales que le ocultan; y hasta la 
calma y serenidad del cielo, la inmensidad de su horizonte y el 
aislamiento y separación de todo pueblo, contribuye á que la im- 
presión resulte más honda, más penosa, más profunda: aquéllo 
parece un campo de la muerte. 

Nada recuerda al caudillo gaditano (Aben-Cadis) que defendió 
por última vez la plaza contra los ejércitos de los cristianos, y 
tampoco ha habido almas piadosas que erijan un modesto túmulo 
á los mártires de la patria y de la fe, sacrificados por el ene- 
migo, pues la que, con el nombre de Capilla de los Mártires, ele- 
varon sus contemporáneos, fué destruida en las inmediatas con- 
tiendas, y hasta la Naturaleza ha contribuido á convertir en 
desolado campo lo que antes fué alegre y bulliciosa villa, pues 
las fiebres hicieron inhabitable la comarca, al decir de algunos 
documentos. Mas es posible que fuera ésta también obra del 
dolor que producía el vivir, ya efectuada d